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Desidia médica en Holguín Texto: Luis Felipe Rojas R. /Fotos: Caridad Caballero Batista.

Domingo, 14 de Marzo de 2010 Luis Felipe Rojas Sin comentarios



La historia me la puso mi colega Caridad Caballero Batista entre las
manos. Me dio las fotos como quien entrega un corazón latente para ser
salvado con urgencia.
En el año 2005 Alberto Laguero Castro se encontraba comprando cerveza a
granel en un kiosco, en el marco de los carnavales holguineros. Desde
entonces su vida es la odisea que él cuenta a quien se lo pida y que en
parte mostramos en estas imágenes. Los policías Héctor Luis Pérez Osorio y
Frank Ochoa Angulo lo golpearon como a muchos más en el tumulto por
comprar la cerveza y lo trasladaron detenido a la Unidad de la Policía
conocida como “El anillo”, antes era la 1ra Unidad, ubicada en Martí y
Narciso López, Holguín. A las pocas horas comenzó a gritar por el fuerte
dolor, pero no le hacían el menor caso, hasta que los dolores aumentaron y
ante la insistencia decidieron llevarlo al Hospital Lenin, de la misma
ciudad.
Alberto, que ahora tiene 31 años y por entonces fungía como custodio en
una empresa de Seguridad y Protección, dice que le dictaminaron lesión de
médula. Lo hospitalizaron por seis meses, hasta que sus padres lo llevaron
a La Habana, para ser tratado por especialistas de mayor rango, aún así la
madre se queja: “Mi hijo fue torturado por esos esbirros y hasta el día de
hoy no les han hecho nada me escribieron del Consejo de Estado diciendo
que los policías ahora no tienen culpa, salieron absueltos del juicio y no
pasó nada”.
Un tiempo después le construyeron una pequeña habitación con un baño, pero
“los trabajadores sociales no vienen aquí, ni los médicos”, dice la madre.
“Yo he tenido que hacer de enfermera, buscar los medicamentos en el
consultorio y llevarlo y traerlo del hospital porque nunca tienen
ambulancia para prestarme ese servicio”, agrega.
A esta desgracia se suma que Carmen Luis Castro Masabó, la madre del joven
torturado, tiene dos mellizas retrasadas mentales, las que ha tenido que
enviar con su ex esposo, ya que ella se marcha para el trabajo y tiene que
dejar a Alberto solo, “Todo el día se lo pasa solo porque yo soy educadora
de Enseñanza Especial y he debido ponerme a trabajar otra vez pues no
recibo ninguna ayuda del estado y si seguimos así nos vamos a morir de
hambre”, y concluye, “yo espero por lo menos que si no hay justicia del
gobierno, Dios se ocupe de impartir justicia ante el hecho aberrante que
han cometido con mi hijo, nadie merece que le hagan esto. Estoy
desesperadaza, todo ha quedado en la más absoluta impunidad”.

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“Esta novela es pura dinamita”

Domingo, 14 de Marzo de 2010 Voces Cubanas Sin comentarios

“Guillermo trató de hacer una novela pero la Historia pudo más que la ficción”. Con esas palabras aludía Miriam Gómez, viuda de Cabrera Infante, al carácter biográfico de Cuerpos divinos, esa novela que el escritor cubano estuvo escribiendo durante décadas y que ahora ve la luz.

”Esta novela es pura dinamita y es importante no sólo para la obra de Guillermo sino para que el pueblo cubano sepa lo que pasó verdaderamente en los últimos años de la dictadura de Batista y en los primeros tiempos de la revolución cubana”, dijo Miriam Gómez en una entrevista con la agencia Efe, antes de que se presentara en Madrid la novela, publicada por Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores.

Como sucede siempre que se trata de Cabrera Infante, uno de los grandes escritores en lengua española del siglo XX, la presentación congregó a numerosos periodistas y público, y contó con la intervención de buenos amigos del novelista cubano como Juan Goytisolo, Juan Cruz, Fernando Savater y Fernando Rodríguez Lafuente.

Pero antes de que los presentadores destacaran “el homenaje a la vida” que es Cuerpos divinos o la importancia que tiene en él “el juego de la memoria que se mueve entre lo vivido y lo soñado”, la viuda del escritor señaló a Efe que su marido “ha dejado sin publicar más de lo que publicó en vida”.

Con ese entusiasmo y vitalidad que la caracterizan, Gómez contó que ha procurado hacer todo lo que su marido, “cuando él ya sabía que se moría” (falleció en Londres en 2005), le dijo que hiciera con Cuerpos divinos.

”Él quería que la salvara y que organizara todo el material. Quería también que sacara una parte que él había desarrollado en La ninfa inconstante (el primer inédito publicado tras la muerte del escritor), pero no pude porque Cuerpos divinos es un libro de memorias y lo otro es literatura pura”, afirmó Gómez.

”Esta novela es un libro sobre la traición; todo el mundo se traiciona, pero el gran traicionado es el pueblo cubano. La Constitución de 1940 fue violada por Batista y borrada luego por Fidel Castro, que ha hecho sólo leyes a su medida y que ha destruido a todo el pueblo cubano, que no ha dejado de sufrir”, señaló Gómez, muy crítica con el régimen castrista.

A “la suma de traiciones” que fue la revolución cubana se refirió también Joan Tarrida, director general de Círculo de Lectores, durante la presentación de Cuerpos divinos, una novela que se publica “tal como la dejó Guillermo” en el último manuscrito.

El escritor Juan Goytisolo viajó hoy a Madrid para presentar por fin este “libro mítico”, del que le había ‘‘oído hablar” al autor desde hacía más de veinte años. Leer este libro le ha permitido reencontrase con mucha de la gente que conoció en sus diferentes viajes a Cuba.

Goytisolo fue el primer intelectual español en viajar a Cuba tras la revolución, en 1961, pero el entusiasmo que él sentía hacia lo que significaba la llegada de Castro se fue diluyendo con el paso del tiempo, y cuando regresó en 1967, su “decepción fue total y absoluta”. Y vio que muchos de los que él conocía “estaban presos”.

Juan Cruz descubrió “la música de la literatura” a través de Tres tristes tigres y hoy decía que Cuerpos divinos es “una lúcida combinación” de esa gran novela y de La Habana para un infante difunto. “Es un libro extraordinario, extremadamente noble como memorias y fundamental para entender lo que supuso el desprendimiento de la tierra para Guillermo y para Miriam”.

La lectura de Cuerpos divinos ha sido “verdaderamente estimulante” para Savater y una forma de reencontrarse “con otra visión de Cuba”, aseguró el filósofo, para quien la obra es “el reverso del tapiz de otros libros de Guillermo” y contiene “las claves” de muchos de ellos.

Ana Mendoza, EFE

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Mario Bauzá en El Show de Bill Cosby

Domingo, 14 de Marzo de 2010 Voces Cubanas Sin comentarios
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MARZO 13 DE LA MALA MUERTE

Sábado, 13 de Marzo de 2010 Orlando Luis Pardo Lazo Sin comentarios
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SABADOS EN PD

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Esmelina, la Constitución y la basura

Sábado, 13 de Marzo de 2010 Voces Cubanas Sin comentarios

Esmelina Carreño, 49 años, es una negra gruesa de carnes flojas y andar cansino. Desde hace seis años vive en la Ciudad de  La Habana. Nació en Santiago de Cuba, en medio del macizo montañoso de la Sierra Maestra. Es la octava de doce hermanos que viene a probar suerte en la capital de todos los cubanos.

Uno de ellos, que emigró hace 25 años, le resolvió el cambio de dirección. El trámite ante las autoridades demoró, pero gracias a la Virgen de la Caridad, consiguió trabajo. La situación está difícil en cualquier parte de la Isla, pero en La Habana, el dinero se gana más fácil.

Su meta es mejorar la vida de sus tres hijas y nietos. Aún no los puede traer consigo, pero cada tres meses con una vecina, trabajadora de un policlínico, resuelve un certificado médico por quince días. Así puede justificar dos semanas de ausencia en su centro laboral. No importa que el certificado le cueste 20 pesos cubanos (menos de un dólar). No es nada comparado con la posibilidad de matar la nostalgia y volver a ver a su familia.

A Esmelina no le preocupa que pronto cumplirá 50 años. Su preocupación es una sola: necesita una casa donde vivir sin sobresaltos en La Habana. Para lograr sabe que tiene que reunir suficiente dinero. Por eso, aprovecha sus viajes a las provincias orientales para traer café, cocoa y queso, que después revende a los habaneros.

Sabe que se arriesga. La policía le ha revisado hasta cuatro veces el equipaje en el trayecto desde Santiago de Cuba a La Habana, unos 800 kilómetros. Ya tuvo que pagar hasta mil 500 pesos de multa (alrededor de 45 dólares), por trasladar ‘mercancías prohibidas’, que casi siempre se las decomisan. Pero aprendió a camuflagearlas y logrado llegar con ellas a la capital.

Sus sueños han comenzado a materializarse. En seis años, ha reunido lo suficiente para comprar un terreno en la periferia de la ciudad, en una zona apartada del municipio Cotorro. El inmueble no tiene título de propiedad, es del Estado. El poseedor anterior lo tenía en usufructo desde hace más de 40 años y se lo vendió. Eso tampoco importa, después que haga su casa lo legaliza.

Con esfuerzo propio,  yalevantó un cuarto y un baño. Como no tiene licencia, consiguió los materiales de construcción en el mercado negro. Para Esmelina es vital poder independizarse. Vive agregada en casa de su hermano mayor.

Ya dio otro paso que la llevará cerca de alcanzar su meta. Tiene un techo donde vivir. Ha tenido suerte, los inspectores del Departamento de Enfrentamiento a las Ilegalidades, de la Dirección Municipal de la Vivienda, no han detectado la construcción ilegal. Si llegaran a descubrirla, el órgano estatal de oficio, iniciaría un procedimiento administrativo, regulado en el decreto Ley 227, y perdería lo construído.

Esmelina está consciente de que para llegar a ser propietaria, no sólo necesita dinero para los materiales, si no también para pagarle a un abogado especialista en problemas de vivienda, quien por ’la izquierda’ le arregle los papeles. De lo contrario, corre el riesgo de perderlo todo, o quedarse como arrendataria de lo que edificó, con el sudor de su trabajo.

Le pide a sus santos que demore la visita de los inspectores, hasta que termine su construcción y reúna lo suficiente para realizar el plan concebido. Mientras, ya dio el siguiente paso: trajo a la menor de sus tres hijas y a una nieta desde Santiago de Cuba.

Es aquí donde comienzan los obstáculos en la carrera por alcanzar sus sueños. Intenta matricular a la pequeña en la escuela, pero el centro le exige el cambio de dirección. Esmelina construye con esfuerzo propio una casa, pero todavía es ilegal. Y como no es propietaria, no puede solicitar a la Dirección Municipal de la Vivienda su consentimiento para que su nieta, nacida en otra provincia, pueda vivir y estudiar en la capital.

Es el primer requisito que exige el Decreto-Ley 217 de 22 de abril de 1997, que establece las “Regulaciones Migratorias Internas para la Ciudad de La Habana”. Dicha disposición prohíbe a los cubanos, proveniente de otros territorios del país, residir, domiciliarse o convivir con carácter permanente en la capital, sin autorización.

La señora Carreño debe, además, pedir permiso al Presidente del Consejo de Administración del territorio, para que su hija y nieta convivan junto con ella. Y también presentar un documento expedido por la Dirección Municipal de Arquitectura y Urbanismo, que certifique que la vivienda cumple las condiciones mínimas de habitabilidad y que cada conviviente tiene 10 metros cuadrados de superficie techada.

Esmelina sabe bien cómo es el procedimiento, su hermano tuvo que realizarlo para que ella pudiera residir sin problemas en la capital. Sabe que es engorroso y agotador. Al verse entre la espada y la pared, decidió ofrecerle 500 pesos (25 dólares) a su hermano, para que le hiciera el favor de tramitárselo. Mientras, ha resuelto un ‘tránsito’ (permiso) por tres meses, para que la niña comience a recibir las clases.

Su nieta tiene 8 años y es una alumna aplicada. Acaba de llegar de la escuela y le pide a su abuela que le ayude a hacer la tarea de Educación Cívica que le puso la maestra. Para realizarla, es necesario consultar la Constitución de la República. Esmelina Carreño nunca antes había visto ese folleto ni leído esa ley. Empieza a leer y se va deteniendo en párrafos que le provocan dudas.

… “El Estado como poder del pueblo, en servicio del propio pueblo garantiza; que no haya hombre o mujer, en condiciones de trabajar, que no tenga oportunidad de obtener un empleo con el cual pueda contribuir a los fines de la sociedad y a la satisfacción de sus propias necesidades…. que no haya joven que no tenga oportunidad de estudiar…”

Olvida que tiene que ayudar a su nieta. Y se pregunta  a sí misma ¿por qué, por no tener reconocida la residencia en la capital, a mi hija, ningún centro laboral o educacional la acepta?
Continúa leyendo: “…que no haya enfermo que no tenga atención médica; que no haya niño que no tenga escuela, alimentación y vestido…”
Vuelve a meditar: mi nieta padece una alergia severa en la piel y recibe atención médica, pero los medicamentos recetados para tratarla, no se lo expiden en la farmacia porque no puede acreditar su residencia en el territorio. La escuela tampoco aceptaba su ingreso por el mismo motivo ¿entonces de qué derechos me hablan?

En otro párrafo dicen: “…El Estado trabaja por lograr que no haya familia que no tenga una vivienda con­fortable…”.

Ahora comenta en voz alta.

-Entonces, por qué, si edifiqué mi casa con mi esfuerzo, sin ayuda del Estado, corro el riesgo de que me la quiten?

Por último, lee “que…todos todos los ciudadanos gozan de iguales derechos y están sujetos a iguales deberes…, que…la discriminación por motivo de raza origen y cualquier otra lesiva a la digni­dad humana está proscrita y es sancionada por la ley…que el Estado consagra el derecho conquistado por la Revolución de que los ciudadanos, se domicilian en cualquier sector, zona o barrio de las ciudades y se alojan en cualquier hotel…”.

Cerró el folleto que por fuera dice Constitución de la República de Cuba. Ya no deseaba leer más. No obstante, se hizo la última pregunta ¿qué culpa tengo yo, y mi familia, de no haber nacido en Ciudad de la Habana? Acababa de descubrir una triste verdad. Nada de lo que decía aquella ley, se correspondía con lo que estaba viviendo.

Una gran mentira. Un papel le decía, que la Revolución le garantizaba derechos, pero por otra parte, le ponía trabas que le impedían vivir como persona. Antes no pensaba en eso, veía a su existencia desde una óptica diferente. Y se da cuenta de que por muchas dificultades que tenga que sortear para materializar sus sueños, puede tropezar con grandes obstáculos legales. Y sortearlos, demoraría una eternidad o en la práctica se volverían irrealizables.

Esa tarde, Esmelina comprendió que la Constitución de su país es letra muerta. Y si no la hacen cumplir, puede parar en la basura.

Laritza Diversent
Foto: zimlichproductions, Flickr

Generales y Doctores

Viernes, 12 de Marzo de 2010 Regina Coyula Sin comentarios

El General
Como ya estamos acostumbrados, las noticias con tintes más o menos verosímiles, se conocen por la siempre activa Radio Bemba. En la guagua escuché hace quince días que el General Rogelio Acevedo, presidente del Instituto de Aeronáutica estaba “en candela”. Hasta pude dar la primicia, pero no lo hice por no tener confirmación de aquel comentario escuchado al azar. Ayer Granma en su mejor granmática recién informó que el compañero Acevedo pasaría a ocupar otras responsabilidades. Eso mismo dijeron de José Abrantes cuando fue destituido de Ministro del Interior en 1989 y pocos días después era encausado y sancionado. Y mientras escuchaba sin escuchar retazos de aquella sustanciosa conversación, pude oír más. Se habló de muuucho dinero perdido en una empresa extranjera en la que trabajaba la esposa de Acevedo, razón por la que dicha esposa estaba detenida; se habló de vuelos charter cuyos ingresos no iban a parar a las arcas del Estado; se habló de un paquete con dólares escondido en la cisterna de la casa de un dirigente… el viaje desde el Cotorro en el P-2 resultó breve, tan entretenida venía con la conversación de aquellas dos mujeres, bueno de una sola, porque la otra sólo hacía silencios o lanzaba interjecciones; como yo, estaba interesadísima en lo que le contaban.
Me gusta la Historia, y padezco la leve manía de comparar hechos. No me consta que esta información de vecinas sea cierta, pero me hizo recordar cómo del cadáver de la Unión Soviética, emergieron “visionarios” que amasaron un dinerito robándole a Iván y hoy son prósperos empresarios y hombres de negocios. ¿Sabremos alguna vez cuántos funcionarios criollos decidieron copiar la idea?
El Doctor
La burocracia es un mecanismo terrible para quien la sufre. Para sus propios intereses la burocracia está afinada como un motor de Fórmula I. En todos los organismos del Estado (¡de dónde si no!), se efectúan visitas de control a las instancias subalternas, estas visitas pueden ser programadas o sorpresivas. En ambos casos, el visitado conoce con antelación la fecha y propósitos de visitante y prepara una puesta en escena. En dependencia de los recursos de que disponga, pinta, cuelga afiches y pone plantas ornamentales; en todo caso se limpia, se actualizan los murales polvorientos, se instruye a los trabajadores, y ese día se prepara un buen almuerzo y una merienda adicional para la visita. El resultado del control es previsible: una buena evaluación que garantizará el cobro de primas, y si no hay primas, habrá tías: directores y administraidores mantendrán sus puestos y prebendas (casas en la playa, autos con cuotas de gasolina para vender, reservaciones en restaurantes y discotecas de CUC para pagar en moneda nacional a razón de un CUC=un peso, y tantas más.)
Los he traído por este sendero burocrático del que no escapan las instituciones del sistema de salud, para tratar de entender -entender, NO justificar- el horror de Mazorra. Las fotos de hoy me remiten a un reportaje de Bohemia del año 1959 sobre esa propia institución siquiátrica. Lo que entonces fue herencia del capitalismo, ¿herencia de qué es ahora? Las actuales son Imágenes en colores para hacer más explícito el horror. Me golpea el estado caquéctico de los cuerpos. Es perturbadora la cantidad de cicatrices y laceraciones, antiguas y recientes en aquellos menguados cuerpos. No recomiendo a personas demasiado impresionables este minucioso inventario forense, que ha desenterrado escenas que sólo creí exclusivas de los documentales de guerra y genocidio.
Después de lo visto, menos puedo entender cómo el Ministro de Salud Pública, Doctor José Ramón Balaguer, no fue destituido como primer paso de la investigación.

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Narrar la noticia… vivir la noticia

Viernes, 12 de Marzo de 2010 Yoani Sánchez Sin comentarios

Contar lo que nos duele, escribir sobre aquello que hemos rozado, tocado y sufrido, trasciende la experiencia periodística para convertirse en un testimonio de vida. Hay un abismo de distancia entre las crónicas sobre un hombre en huelga de hambre y el acto de palparle las costillas que le sobresalen en los costados. De ahí que ninguna entrevista pueda reproducir los ojos llorosos de Clara –la esposa de Guillermo Fariñas– mientras cuenta que para la hija de ambos el padre está enfermo del estómago y por eso enflaquece cada día. Ni siquiera un largo reportaje conseguiría describir el pánico inducido por la cámara que –a cien metros de la casa de este villaclareño– observa y filma a quienes se acercan al número 615 A de la calle Alemán.

Acumular párrafos, compilar citas y mostrar grabaciones, no alcanza a transmitir los olores del Cuerpo de Guardia a donde trasladaron ayer a Fariñas. Se me hace insoportable la culpa de haber llegado tarde a pedirle que volviera a comer, a persuadirlo de evitar que su salud sufriera un daño irreversible. Durante el viaje en la carretera hilvané algunas frases para convencerlo de no llegar hasta el final, pero antes de entrar en la ciudad un SMS me confirmó su hospitalización. Le iba a decir “Ya lo has logrado, has ayudado a quitarles la máscara” y en lugar de eso tuve que pronunciar palabras de consuelo para la familia, sentarme en su ausencia en aquella sala del humilde barrio de La Chirusa.

¿Por qué nos han llevado hasta este punto? ¿Cómo han podido cerrar todos los caminos del diálogo, el debate, la sana disensión y la necesaria crítica? Cuando en un país se suceden este tipo de protestas de estómagos vacíos, hay que cuestionarse si a los ciudadanos se les ha dejado otra vía para mostrar su inconformidad. Fariñas sabe que jamás le darán un minuto en la radio, que su criterio no será tomado en cuenta en ninguna reunión del parlamento y que su voz no podrá alzarse, sin penalización, en una plaza pública. Negarse a ingerir alimentos fue la forma que encontró para mostrar el desespero de vivir bajo un sistema que ha constituido la mordaza y la máscara en sus “conquistas” más acabadas.

Coco no puede morir. Porque en la larga procesión funeraria donde van Orlando Zapata Tamayo, nuestra voz y la soberanía ciudadana que hace rato nos asesinaron… ya no cabe un muerto más.

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Danzón electoral. / Miguel Iturria Savón.

Viernes, 12 de Marzo de 2010 Ancla insular Sin comentarios

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Creo que fue el 4 de enero cuando reí a carcajadas al leer en Juventud Rebelde las declaraciones de Ricardo Alarcón de Quesada, Presidente de la Asamblea Nacional, quien al presentar a la Comisión de las elecciones municipales expresó que “millones de personas en el mundo desearían tener sufragios tan libres y democráticos como los de Cuba”. Sí, dijo elecciones, no erecciones.

Como Alarcón no es humorista profesional busqué su imagen y comprobé que no era Nelson Gudín, actor y guionista del programa televisivo Deja que yo te cuente, quien nos hace reír con tremenda seriedad. Alarcón es más calvo que el Bacán y Mente de Pollo, pero tiene tanto talento como ellos. Tal vez por eso fue diplomático muchos años y lleva dos o tres lustros al frente de los coristas que integran el Parlamento, donde todos votan por unanimidad y aplauden al Jefe de Estado.

Tres meses después del chistecito de Alarcón, las labores de la Comisión electoral marcha a todo trapo, al menos en la prensa nacional y en los diarios y emisoras provinciales, expertos en ofrecer un país tan maravilloso que resulta aburrido, gris y más monótono que un danzón de principios del siglo XX.

En los barrios, las reuniones de electores también son predecibles y “democráticas”, tal y como ordena la Comisión del Partido único, aunque el montaje de escena oscila entre el danzón y el bolero, según el lugar y la hora de la Telenovela. A veces algún pepillo de jeans a la cadera impone el ritmo de reggaetón con una frase: ¡Caballeros dejen la muela y acaben de aplaudir que mi jevita se va sola pal Malecón!

Al ajetreo de los funcionarios locales se une la inercia y la desesperanza de los vecinos, acostumbrados a “elegir” al que mandan de arriba, siempre que deje vivir a los demás y no sea un chivato declarado.

A juzgar por los rostros exhibidos a veces por la televisión, en las reuniones reina la abulia, la apatía y las gentes con cara de velorio. Al desdén con que interpretan el Himno nacional, les sigue el informe de justificaciones leído por el Delegado en funciones, quien a duras penas consigue dos o tres opiniones sobre su inútil desempeño; luego viene el Vía crucis para nominar a la próxima víctima. Entonces, y gracias al carácter preventivo del mandamás municipal que preside el balance, alguien propone al personaje designado en las oficinas, el cual acepta con resignación en nombre de la Patria, la Revolución y el Socialismo.

El ritual se repite con alguna variante, en ocasiones a ritmo de guaracha por el chistoso que aplaude antes de tiempo, o por el niño asustado ante los gritos contra los “enemigos que sirven al imperialismo”, entiéndase opositores pacíficos, identificados por la plebe como Defensores de los Derechos Humanos.

Así avanza el conteo regresivo, sin nuevos esquemas, debates, pregones ni campañas publicitarias. Todo bien amarradito para que no se cuelen los enemigos de los viejitos que representa el señor Alarcón en la Asamblea Nacional. En abril la gente saldrá del trauma al votar como Dios manda por “el mejor y más capaz”, quizás el más corrupto. El ambiente es monótono como un danzón, pero en la isla de las cotorras la democracia es tan auténtica que basta con elegir a los mudos para que todo siga igual.

  

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Cuba en los desayunos de TVE

Viernes, 12 de Marzo de 2010 Voces Cubanas Sin comentarios

Desde enero de 1994, de lunes a viernes y en horario matutino, la Televisión Española emite Los desayunos de TVE. Su formato ha ido variando con el tiempo. También por su plató han pasado varios presentadores, la última, desde septiembre de 2009, es la periodista Ana Pastor (foto).

El programa cuenta con un equipo de veinte tertulianos, representantes de los principales medios nacionales. Cada día, junto con la presentadora, tres de estos tertulianos son los encargados de preguntar a los invitados, por lo regular políticos, ministros, empresarios, sindicalistas, escritores y artistas, españoles o extranjeros.

Una vez por semana, se realiza una Tertulia política, como la del viernes 12 de marzo, que en su primera parte estuvo dedicada a debatir la situación en Cuba. No fue posible separar ese fragmento, por ello le ofrecemos el video completo del programa:

Los desayunos de TVE- Tertulia política

Los viernes también es el turno de La tira de Nacho, que en menos de dos minutos resume humorísticamente la vida política de la semana. En ocasiones, a un personaje le dedican una tira. En 2008, le dedicaron una a Gaspar Llamazares, en ese momento al frente de Izquierda Unida. Veánla aquí:

Tania Quintero


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‘Gusanos’ buenos y ‘gusanos’ malos

Viernes, 12 de Marzo de 2010 Voces Cubanas Sin comentarios

Fue Fidel Castro, con sus habituales arremetidas vitriólicas, quien en un discurso pronunciado el 2 de enero de 1961 en la entonces Plaza Cívica, hoy de la Revolución, le puso el mote de ‘gusanos’ a los cubanos que osaran criticar a su revolución de verde olivo o decidieran marcharse de su tierra. Ese día también por primera vez empleó la palabra ‘gusanera’ como sinónimo de contrarrevolución.

A partir de 1959, más de 2 millones de cubanos han emigrado de su país. Hablemos francamente. Cierto que en las primeras oleadas migratorias, a principios de la revolución, la inmensa mayoría de los que huyeron de la Isla eran individuos que abiertamente odiaban a Castro.

Muchos habían perdido sus propiedades, de un golpe nacionalizadas por los barbudos que bajaron de la Sierra Maestra. Otros, pertenecientes a la pequeña burguesía local, hicieron las maletas y volaron hacia Miami, pensando que la ola revolucionaria del comandante único era un delirio pasajero.

En los primeros años, más de tres mil profesionales, excelentes médicos, ingenieros, arquitectos, académicos, intelectuales, casi todos representantes de la inteligencia ilustrada cubana, pusieron pies en polvorosa. Para denigrar a los recién exiliados compatriotas, la propaganda oficial los tildaba de batistianos, burgueses, latifundistas, explotadores… Y para rematar la sarta de insultos, la acostumbrada muletilla de ‘gusanos’.

Después las cosas cambiaron. En 1980, cuando el éxodo del Mariel, buena parte de las 120 mil personas que abandonaron el país que los vio nacer, era gente simple y humilde que nunca había tenido un duro, ni regenteado una empresa. Personas que habían sido educadas en escuelas donde todas las mañanas, luego de una arenga patriotera, con la mano en la frente, había que gritar “Pioneros por el comunismo, seremos como el Che”.

Como los cubanos de a pie no pueden salir libremente de su país, quienes desertan son los que pueden viajar: médicos, políticos, generales, artistas, peloteros y deportistas en general. Ciudadanos que mientras viven en Cuba, se destacan como “revolucionarios” y todo el tiempo viven con las máscaras de la doble moral puestas. En silencio asisten a las aburridas reuniones de los CDR y bien temprano van a votar en esa parodia de democracia que son las elecciones cubanas. Con una botella de ron y a ritmo de conga, asisten a marchas combatientes y manifestaciones en la Plaza de la Revolución. De ese modo cumplen con lo ‘políticamente correcto’. Para no llamar la atención y que para que el Partido y el Ministerio del Interior sigan confiando en ellos.

En el fondo de su alma, se la pasan esperando la oportunidad. Y a la primera de cambio, dejar atrás el socialismo tropical, la retórica absurda y los agobios materiales. A todos esos cubanos que votan con los pies (o sea, largándose), el gobierno de los Castro, los justifica diciendo que emigran en busca de mejoras económicas. Intenta poner a sus desertores al mismo nivel de mexicanos o haitianos, que desesperadadamente escapan de sus países. De admitir el discurso oficial, entonces hay que reconocer que en el aspecto económico, la revolución cubana fracasó.

Aún así, cuando uno se marcha de Cuba para vivir mejor, y sabe leer y escribir, como todos los cubanos que se van al exilio, si esa persona no es cínica, ni embustera, debe señalar a sus gobernantes como los grandes culpables de tantas penurias, que impulsan a los suyos a tirarse al mar en una balsa o casarse sin amor con un anciano español o italiano que bien podría ser su abuelo.

No se puede tener memoria corta. Aún recuerdo -cómo olvidarlo- cuando era un adolescente de 15 años, observar impávido los actos de repudios y agresiones físicas a los que decidían marcharse de la Isla. Luego, el viento se llevó al garete varios proyectos socialistas. El Muro de Berlín se vino abajo, y de la noche a la mañana, ese Estado de obreros y campesinos que fue la URSS, desapareció a velocidad inusitada. El mapa europeo cambió de color.

Pero la revolución de Fidel Castro, que ciertamente no fue instaurada por Moscú, se aferró como un poseso a bandera de la resistencia, el nacionalismo y las amenazas de las perfidias yanquis. Fue entonces cuando ocurrió un “milagro”. Los eternos ‘gusanos’ se convirtieron en mariposas. Para desgracia de los Castro, la escoria y los indignos cubanos, que no supieron reconocer la grandeza de su revolución, prosperaban y con el billete verde de su odiado enemigo, comenzaron a mantener a cerca de un 60 por ciento de la población cubana, según cifras extraoficiales.

Y ya en el siglo 21, sin los dólares estadounidenses ni los euros, entre otras divisas enviadas como remesas familiares, nadie en la isla puede hacer planes para arreglar su deteriorada vivienda, adquirir un un televisor, comprarle zapatos a los hijos o comer caliente dos veces al día.

Para el régimen, hay ‘gusanos’ buenos y ‘gusanos’ malos. Los buenos son los que viajaron a La Habana el 27 y 28 de enero de 2010, a reunirse con funcionarios del gobierno “en defensa de la soberanía nacional, la lucha contra el bloqueo y la liberación de los cinco héroes presos injustamente en cárceles del imperio”.

La reunión se celebró en el Palacio de Convenciones, al oeste de la ciudad, bajo un largo título: “Encuentro de Cubanos Residentes en el Exterior, Contra el Bloqueo y en Defensa de la Soberanía Nacional”. Según el periódico Granma, asistieron 300 delegados procedentes de 44 naciones, de ellos 144 de los Estados Unidos.

No importan que poco o nada hayan logrado estos ‘gusanos’ buenos. Todavía es necesario pedir permiso al Estado para poder viajar al exterior o visitar tu propio país. Si te marchas de forma definitiva, pierdes tu casa y otras propiedades. Y los cubanos que piensan diferente al discurso oficial, es decir los ‘gusanos’ malos, lo apartan de cualquier diálogo como si tuvieran la peste bubónica.

Estoy a favor de cualquier diálogo. Pero abierto a todos. No sólo para aquellas personas que desde la distancia aplauden, hasta enrojecerse las manos, la manera que los hermanos Castro rigen los destinos de Cuba.

Quisiera ver caminar por los pasillos del Palacio de Convenciones, al político liberal Carlos Alberto Montaner, residente en Madrid, charlando ensimismado con Haroldo Dilla, economista marxista que decidió vivir en Santo Domingo.

Cuánto me gustaría distinguir la recia humanidad del poeta Raúl Rivero, picando canapés de jamón y queso en el restaurante Bucán, junto al escritor Miguel Barnet, mientras otro bardo, Roberto Fernández Retamar se le acerca y le dice que esa noche lo espera en su casa para hablar de poesía.

O que mi madre, Tania Quintero, a la que una vez fue su amiga y compañera en faenas periodísticas, Rosa Miriam Elizarde, pueda preguntarle por su familia y su trabajo. Tampoco estaría mal que el prestigioso periodista Max Lesnik, con quien en el periódico El Mundo/América comparto un blog a dos manos titulado 90 Millas, me llamara y quedáramos para tomarnos un café en el hotel Parque Central, y allí civilizadamente disentir.

Por ahora nada de eso es posible. Los ‘gusanos’ buenos debieran empujar al gobierno a emprender el camino de la tolerancia y el respeto a las discrepancias. Entonces, esos encuentros de emigrados tendrían razón de ser.

En todo caso Max, si visita La Habana, pase usted a verme.

Iván García

Foto: Max Lesnik con Fidel Castro, del documental The Man of Two Havanas, realizado en 2007 por Vivien Lesnik Weisman.