Maniobras de distracción. Por Miguel Iturria Savón.

30 enero 2009 às 18:50 por Ancla insular | Postado em: M. Iturria.,Odelín Alfonso
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Maniobras de distracción. / Miguel Iturria Savón.
Desde mediados de diciembre del año pasado los cubanos sufrimos el bombardeo informativo de los medios de comunicación insulares, en manos del gobierno a excepción de una revista de la iglesia católica, algunos blogs y un par de periódicos digitales de la oposición pacífica. El centro de la metralla propagandística radica en el 50 aniversario de la revolución de enero de 1959, cuyo líder reaparece cada día en las páginas del recuerdo de los periódicos, en los canales de la televisión y en las vallas públicas del país.
Hasta Radio enciclopedia celebra el triunfo de los jóvenes barbudos que tomaron el poder hace medio siglo. Ya no son jóvenes ni revolucionarios pero siguen con las botas puestas y los fusiles al hombro. Ellos saben que el carro social que aún conducen se perdió en la curva de la sovietización, supervisada por los asesores rusos entre 1971 y 1976, cundo la Constitución socialista y los planes quinquenales disminuyeron un poco la improvisación y encausaron la guaracha revolucionaria por las sendas de Moscú, lo cual ya es historia antigua.
La revolución es la máscara que encubre los desmanes totalitarios del Consejo de ancianos que gobierna la isla. Hasta el estado de salud del endiosado Fidel Castro se vende en el show por el 50 aniversario. Nuestra vedette histórica y su “legado social” integra la utilería de la tramoya comunista, ofrecida como píldoras a mandatarios de la región, como los presidentes de Ecuador, Panamá y Argentina, quienes acaban de firmar convenios y posar para la prensa junto a los escleróticos mandarines cubanos, los cuales actúan como encantadores de serpientes mientras diseñan maniobras de distracción para extender la vida del régimen que nos agota y roba el futuro.
El cacareo revolucionario es una burla para ingenuos. La propaganda del régimen encubre la miseria, la ausencia de libertades y el deterioro de los servicios de salud y educación, averiados por la exportación de miles médicos y por el abandono de las aulas por parte de los maestros y profesores. La nueva campaña contra la vagancia confirma la huelga de brazos caídos que pone en jaque al gobierno.
En enero del 2009 los cubanos no tenemos muchas cosas que celebrar bajo el dominio de los Castro. El régimen solo ofrece sacrificios. Les pide a los ancianos que se reincorporen al trabajo, amenaza a los jóvenes con aplicarles la peligrosidad social, detiene a los opositores en cualquier esquina, suprime las “gratuidades indebidas” y cierra los pequeños comercios privados. ¿Será por eso que celebramos el 50 aniversario de la revolución?
Venir a Cuba a firmar convenios y fotografiarse con el fantasma de Fidel Castro es una forma original de conducir al nuevo toro del castrismo por el sendero de la cooperación continental, con batas blancas y cartillas de alfabetización en nuestro caso. ¿Habrá que darle las gracias a Hugo Chávez, Evo Morales, Cristina Fernández y otros mandatarios por su aporte a las maniobras de distracción del régimen insular?

La nota y el tono. Por Miguel Iturria Savón.

às 18:46 por Ancla insular | Postado em: M. Iturria.,Música
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Desde hace una década Pablo Milanés insiste en dar una nota discordante. El cantor hace declaraciones como un ministro disidente sin romper el cordón umbilical con el régimen que lo aupó desde sus años juveniles, cuando pasó de la ranchera al filing y del bolero a la nueva trova, de la cual es un ícono junto a Silvio Rodríguez, quien ejerció como diputado de la monocorde Asamblea Nacional del Poder Popular.
Pablo y Silvio llegaron al invierno de la creación con una basta discografía, algún dinerito y una cronología de viajes que empequeñece a Marco Polo. El tema y las variables de sus canciones han pasado de moda pues la magia revolucionaria que los contagió es historia antigua. Quizás por eso vacían el tintero de nostalgias y pesadillas con declaraciones contrapuestas.
Silvio habla de cambios para preservar la revolución; Pablo cruza el umbral del pasado y critica a los dioses del naufragio insular. Los matices son secundarios. Ninguno de los dos necesita la máscara revolucionaria del castrismo, pero están atrapados por los compromisos con la dictadura que los convirtió en cantores del reino.
La reciente declaración de Pablo Milanés en Vigo, donde anunció la gira por España que comenzará el 16 de febrero en Madrid, fue algo más que un signo musical. El intérprete dio una nota que atraviesa el pentagrama cubano. Su tono, grave y agudo a la vez, expresó el descontento con la realidad nacional, mientras evocaba su nostalgia por La Habana.
Pablo dijo, entre otras cosas, que:
“Hay que dar paso a las nuevas generaciones. / El socialismo cubano se ha estancado… estamos paralizados… / El cubano no puede vivir más de promesas. / Muchos tienen miedo a hablar por la censura y la represión”.
Cuando le preguntaron si confía en que Raúl Castro de un paso hacia delante, respondió: “no confío ya en ningún dirigente cubano que tenga más de 75 años porque todos… pasaron sus momentos de gloria, pero ya están listos para ser retirados…tenemos que hacer reformas en muchísimos frentes… porque nuestros dirigentes ya no son capaces. Sus ideas de antaño se han vuelto reaccionarias…”
Pablo habló de las glorias pasadas, de “un futuro que no acaba de llegar…”, de los jóvenes que emigran para proyectar lo que estudian…, de las familias divididas, los prejuicios contra los homosexuales, la represión callada y oculta, del valor y la dignidad ante la situación que atraviesa Cuba, y de que “no hacen falta dictadores en ningún lugar para nada”.
El gran trovador habló de temas puntuales como el Buena Vista Social Club, la elección de Barack Obama en los Estados Unidos, el bloqueo y el autobloqueo “utilizado para defendernos de nuestros errores” y de la necesidad de recuperar los valores perdidos.
En la última entrevista ofrecida por Pablo Milanés en España, el cantante sube el tono y eleva su voz al rango de denuncia. Quizás por eso circula de mano en mano entre sus seguidores en La Habana.

La movida. Por Miguel Iturria Savón.

às 18:38 por Ancla insular | Postado em: Crónica,M. Iturria.
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La movida. / Miguel Iturria Savón.
Los leones del Prado duermen de día y vigilan de noche. Por el día posan para los turistas y observan a los niños que corren o patinan por el centro del paseo. La noche es más movida. Hay parejas de amantes y cazadores de todo tipo. Es difícil pegar los ojos.
Tal vez le pase lo mismo al Tritón ubicado al costado de la bahía, frente al Castillo de la fuerza; o a la India de la fuente, que sonríe desde el mármol en otro ángulo del Prado, escoltada por el hotel Saratoga y por la calle que la separa del Parque de la fraternidad, antro nocturno de La Habana, a pesar de los hieráticos y soberbios caudillos del continente que posan para la eternidad entre bancos, aceras y árboles.
A nuestra capital les falta la escultura del sol, de la luna, del diablo y de otras deidades naturales y divinas que enfrenten, junto a los próceres que proliferan en los espacios públicos, al ejército de noctámbulos, drogadictos, gays, ladrones, mendigos, prostitutas y borrachos que ante la ausencia de clubes, moteles y cabarets convierten los parques y las plazas en sitios de descargas, con sexo, violencia y lenguaje de adultos.
Cada noche, mientras la ciudad duerme, se desatan los linajes del exceso. El Parque central, custodiado por José Martí, héroe nacional y mecenas de la ética, es un lupanar de mancebos que acosan a los turistas homosexuales. El Malecón es el coto de caza de las chicas alegres y de los gigolós que las controlan. Los gay se reúnen frente al mar, entre 23 y 19, al fondo del Hotel Nacional; de donde salen con su presa para el Bosque de La Habana, el Parque de la Fraternidad, el cercano Parque del Curita y otros nidos.
El enorme portal del Palacio de Aldama, sede del Instituto de Historia, es el meadero público más notable de la ciudad y guarida de mendigos y putas baratas, que defienden sus columnas de sueños y placeres. Allí, los borrachos orinan sin mirar a los lados para evitar un trompón o una puñalada disuasiva. Los policías ni se acercan.
Los noctámbulos que merodean desde el amplio y colindante Parque de la fraternidad, ofrecen de todo a los transeúntes que pasan, a los turistas que buscan sus hoteles y a quienes preguntan por la terminal de trenes de La Coubre. Los ingenuos pueden ser despojados al lado de un árbol o de una estatua. Solo ante los gritos y llantos persistentes intervienen los guardianes que pastorean con perros el Capitolio nacional y los hoteles del entorno.
La movida nocturna de La Habana no es tan colorida y agitada como en la seductora Madrid o la violenta Bagdad, pero cada noche los lobos aúllan en nuestras calles, plazas y parques sin tener en cuenta a los leones del Prado, a los generales de las estatuas y a los ángeles y querubines del Cementerio Colón, lugar de rapiñas y orgías macabras.
Los atracos, la violencia y los violentos que se drogan ponen en peligro a los caminantes y a quienes esperan el ómnibus de la confronta en muchos sitios de la ciudad. Los policías, con sus perros y sus miedos, casi siempre llegan tarde. Los ríos de orines, las vomiteras y los traumas de las víctimas no hallan espacio en la tele, la radio ni en los diarios oficiales.
¿Habrá que esperar por la desclasificación de los archivos para conocer la movida nocturna de La Habana en los albores del siglo XXI?

En busca del paradigma. Por Miguel Iturria Savón.

26 enero 2009 às 22:40 por Ancla insular | Postado em: Crónica,M. Iturria.
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Un colega de El Vedado recibió el 31 de diciembre a una psicóloga argentina que vino con su hijo a celebrar el 50 aniversario de la revolución. Para él era algo insólito. No compartía la euforia de su visitante, pero la escuchó con respeto y contestó a sus preguntas. Como la psicóloga viajaría por la isla para ver el monumento al Che, en Santa Clara, y el Cuartel Moncada, en Santiago de Cuba, mi amigo le deseó buena suerte y declinó la propuesta de acompañarla.
No se si la especialista de Buenos Aires y su hijo encontraron anfitriones locales que los guiaran por el paraíso revolucionario que vinieron a descubrir. Tal vez tropezaron con algún oficial de las fuerzas armadas o con funcionarios del gobierno que repiten el discurso oficial, quienes identifican la ideología con el pragmatismo y al Estado con sus intereses.
Entre los turistas que llegan a la isla entre octubre y marzo, hay una minoría fascinada por los mitos políticos. Más que playa, sol y sexo, desean ver al pueblo elegido, culto, feliz y saludable que diseñan nuestros expertos en marketing turístico.
Supongo el desencanto de los extranjeros que arriban con tales sueños, pues los jóvenes que “coinciden” con los turistas viven de espalda a la retórica que identifica al país con la revolución, de cuya historia nadie se acuerda o la invocan para acceder a un puesto o una carrera “confiables”.
La revolución es cansancio y desvarío. Nadie siente nostalgía por su cadáver, la enterramos hace tiempo en la memoria colectiva. Como hecho social figura en los libros y en las mentes obsesionadas de quienes la concibieron y de los pragmáticos que integran la nómina del poder. Lo demás es ficción, un cuento larguísimo y aburrido que no conmueve a nadie.
Pero diciembre del 2008 estuvo marcado por la faraónica propaganda del 50 aniversario, lo cual atrajo a los nostálgicos de la dictadura del proletariado, ansiosos de acceder al reino del gran caudillo, cuyo hermano y sucesor viajó a Venezuela y Brasil, donde hubo agasajos y rituales simbólicos que no debemos confundir con la realidad insular. La “opción cubana” es un fracaso.
En diciembre vino hasta Patch Adams, el médico-payaso que actuó para niños en los municipios afectados por los ciclones, y aprovechó los espectáculos para criticar a los Estados Unidos y elogiar al gobierno cubano. Vinieron también los barcos de guerra de Rusia, que entraron a la bahía de La Habana como en los buenos tiempos.
Personalmente recibí o visité en los últimos días de diciembre a Beverly García, pianista cubana que vive en Dinamarca; a un economista que vino de Miami, a una amiga que emigró a México y a un joven investigador del Cerro que ejerce en una universidad de Madrid. Todos hablan de temas cordiales, ninguno evoca el fantasma de la revolución ni se pierden en digresiones ideológicas. Ellos y sus familiares no sueñan con paradigmas, ya los perdieron.

Una raya en el agua. Por Miguel Iturria Savón.

às 22:26 por Ancla insular | Postado em: Crónica,M. Iturria.
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La historia de María del Carmen, Maby y Jacqueline tiene en común haber sido abandonadas por el esposo, previa negociación familiar y la promesa del reencuentro. Ellos partieron en yate pagado desde La Florida por los parientes de sus cónyuges, quienes los ayudaron a insertarse en los Estados Unidos para que reclamen a la esposa y al niño dejado en Cuba.
María del Carmen vive en Playa con Robertico, Maby en Centro Habana con el hijo de 6 años y Jacqueline en Santa María del Rosario con su pequeña Elianne. Ellas asumieron el hogar y la atención del hijo común. Cada semana reciben la llamada del esposo, quien a veces pospone la comunicación o habla con apuros por razones de costo. Si conversan con el padre, el hermano o el pariente de Miami que ayudó al marido, entonces indagan por el comportamiento de éste.
Cada una lleva tres años de espera e incertidumbre. Piensan en la reunificación y soportan el asedio del vecino, el amigo o el jefe del centro laboral. Pero el reencuentro depende de factores externos, pues es difícil obtener la ciudadanía norteamericana, lo cual facilita la reclamación.
Los jóvenes que presionan a los familiares de la mujer para que les financien el viaje ponen al hijo de ambos por el medio. Si ella parte y no se los lleva pierden la jugada, por eso les niegan el Poder sobre la patria potestad del menor. El esposo de Maby simplificó su táctica en una oración: “yo primero, si no me quedo con el niño y te va sola”.
Como la mujer no es amiga de montarse en una balsa o escapar con el muchacho, admite la riesgosa salida del cónyuge por un tercer país o por vía marítima. Quienes se van con Carta de invitación hacia Costa Rica, Chile o Panamá, como escala hacia los Estados Unidos, no pueden irse con su familia, pues el Estado cubano bloquea tal alternativa y prohíbe la salida provisional de los menores.
Pero en estas historias el final suele ser inesperado. Algunos rehacen su vida en México, Miami o New York y se olvidan del convenio con la esposa y la familia de esta. A veces sucede lo contrario. En ocasiones la mujer se busca un novio que la invite a España y no regresa a la isla ni busca al ex marido. Si el novio extranjero es enviado por el propio esposo, el enroque favorece el reencuentro.
Las mujeres que no soportan la soledad buscan un amante mientras el marido hace los trámites de reunificación familiar. Esto las lleva a la ruptura o la espera apacible. Es la variante clásica de las cubanas que romancean con un italiano o un español casado que no puede llevárselas.
Hasta ahora, María del Carmen, Maby y Jacqueline esperan a su marido como Penélope a Ulises en Ítaca; pero en esta isla del Caribe cuando el marido hace una raya en el agua no pretende volver. El tiempo y las circunstancias desencadenan finales inesperados.

Jornada teatral de enero. Por Miguel Iturria Savón.

às 22:19 por Ancla insular | Postado em: M. Iturria.,Teatro
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El Consejo nacional de las artes escénicas inició la programación del 2009 con la Jornada de teatro cubano, en la que participa una veintena de grupos de todo el país que acercan a La Habana su mejores propuestas, entre el 9 y el 23 de enero, en conmemoración del 140 aniversario de la tragedia del Teatro Villanueva, actual Payret, donde los voluntarios españoles respondieron con sables y pistolas a las insinuaciones patrióticas de los actores que representaban Perro huevero…
Como el hecho fue el 22, ese día se entregará el Premio nacional de teatro a Carlos Pérez Peña, en la Sala Huber de Blanck. La Premiación y Clausura será el viernes 23 a las cinco de la tarde en el Centro cultural Bertolt Brecht.
Durante la jornada serán homenajeados figuras de la escena nacional como Armando Suárez del Villar, Premio nacional de la enseñanza artística 2008; Ramón Silverio, director de El Mejunje, que cumple 25 años de labor al igual que la actriz villareña Idania García, quien estrena el unipersonal Eureka en apuros, y la dramaturga Gloria Parrado (1927-1987), autora de El juicio de Aníbal, La brújula, La paz en el sombrero y La persiana. Evocarán además al inglés Harold Pinter, Premio Nobel 2005, y el español Federico García Lorca, retomado por Norge Espinosa y el Teatro de las estaciones con Federico de noche, sobre el mundo lírico y bucólico del poeta y dramaturgo.
Las obras teatrales coinciden con la tradicional Temporada de Danza contemporánea de Cuba, que celebra su medio siglo en septiembre del 2009 y estrena, entre el 9 y el 18 de enero en la Sala García Lorca, Carmina Burana, de George Céspedes; Breath Fragment y Espejos, de Julio Cesar Iglesias.
Regresa a la cartelera Visiones de Cuabanosofía, de El ciervo encantado, distinguido en el 2008 con el Premio Villanueva de la Crítica. Esta mirada caleidoscópica y fragmentada a los mitos de la isla se propone como una intensa revisión de lo que somos, de lo que poseemos y perdimos. Con dirección artística de Nelda Castillo, se anuncia en la sede del grupo, en 5ta y D, Vedado, entre el 9 de enero y principios de febrero, de viernes a domingo, a las 8:30 de la noche.
El Guiñol nacional obsequia a los pequeños con Ruandi, del Grupo Polichinela; Por los caminos del mundo, de Estudio Buendía; Pelusín enamorao, de Nueva línea, y Shakuntala, concebido por el actor Alexis Díaz de Villegas y la artista Shanti Pillai, como una nueva versión de la mítica Shakuntala, hija de los pájaros y madre de una dinastía esencial, rediviva de la saga milenaria del Mahabarata.
La inquietante Baile sin máscaras, de la Compañía Rita Montaner, y María Estuardo, del Teatro Huber de Blanck alternarán los fines de semana en la sede del último, en Calzada entre A y B. Mientras la Sala Adolfo Llauradó exhibirá Puerto de coral, de Teatro Púlpito; Rico, del grupo El caballero; ¡Ay, mi amor!, de El Público, y Aceite más vinagre = familia, de Teatro del viento.
Baile sin máscaras mueve la inercia del teatro insular, sujeto a reposiciones de los clásicos, obras infantiles y algunas entregas novedosas. Con puesta en escena y dirección de Eduardo Eimil, la compañía de Gerardo Fulleda León, recrea artísticamente problemas de nuestros días. Dos parejas de jóvenes se reúnen en un apartamento de la periferia para crear un prototipo de persona sin miedos, prejuicios ni simulaciones. Mientras avanza la inusual velada descubren sus secretos, apariencias y frustraciones, lo que conduce a un desenlace imprevisto.
El Público presenta además, Tatuaje, en el salón Tito Junco, y Aquí cualquiera, en El Mella, que acoge a su vez a Cintas de Seda, de Teatro Alas; Hamlet, una ópera muerta, de Teatro del espacio interior, y el unipersonal del humorista Octavio Churrisco.
La reposición de Cuando el Rigo suena, de Rigoberto Ferrera, en el Karl Marx, y otros unipersonales relajan las tensiones de estos fines de semana en diversos escenarios de la capital cubana.La Jornada teatral es complementada por la Jornada de papel de la revista Tablas y el sello editorial Tablas-Alarcos, que del 9 al 22 de enero ofrecen sus títulos más recurrentes en el portal de la Casona de Línea. El 22, día de entrega del Premio nacional de teatro, la publicación celebra su 27 aniversario con la exhibición y venta de las novedades de su casa editorial.

Mirar al pasado. Por Miguel Iturria Savón.

23 enero 2009 às 18:35 por Ancla insular | Postado em: Cuba.,M. Iturria.,Opinión
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Los medios de comunicación de Cuba estuvieron ocupadísimos durante diciembre del 2008 y la primera semana de enero del 2009, “Año del gorila” según la ONU, lo cual debió provocar suspicacias en Hugo Chávez Frías, Raúl Castro y otros gobernantes del continente ajenos a la fauna y la flora, pero atentos a las campañas de distracción orientadas por ellos a la prensa de sus respectivos países.
El tío Raúl, como llaman al Castro menguante, aún es noticias en los diarios y la televisión insulares. Lo seguirá siendo mientras sus voceros atrapen algo más atractivo que la cantaleta del cincuenta aniversario de la revolución, suceso que nadie celebra –excepto los mandatarios- pues hasta los fantasmas de los combatientes fueron ocupados por la búsqueda del pernil de cerdo, el mazo de yuca, el arroz moro y las botellas de ron; mientras las abuelas atendían la cocina y el arbolito de navidad y las madres inventaban los dólares para comprar los juguetes del Día de reyes, tradición que renace como el Ave fénix pese a los precios y el desdén de los funcionarios comunistas.
Los viajecitos de Raúl a Venezuela y Brasil, donde habló muchísimo y se fotografió con sus homólogos de Latinoamérica, fueron reseñados por la prensa cubana y extranjera, que dieron también cobertura a sus palabras ante las sesiones de fin de año de la silenciosa Asamblea Nacional del Poder Popular, cuyos diputados no contaron con el histrión mayor pero votaron por unanimidad y enseñaron la conveniencia de ser mudos, sordos, ciegos y estar prestos para aplaudir al “general presidente”, quien mira al pasado desde el presente, incapaz de comprender que rige a una nación cansada.
Como Raúl no entiende la complejidad del país que gobierna por designación dinástica, se dio un saltico el 31 de diciembre al memorial del II Frente oriental, donde reposan los restos de su compadre Antonio Gades, su ex mujer Vilma Espín y varios compañeros de su columna guerrillera. Desde allí exaltó las “glorias del pasado”, mientras los camarógrafos hacían un paneo del sitio que guardará sus cenizas dentro de unos años.
Y como si fuera poco, el 3 de enero la televisión lo mostró en la periferia de Santiago de Cuba, donde inauguró un caserío de cien petrocasas donadas por el Presidente venezolano. Entre funcionarios y campesinos Raúl habló de viejos problemas y nuevos proyectos constructivos en el tono militar de siempre, como si la realidad no se moviera y tuviéramos condenados por la sombra de los caudillos que gobiernan a la isla como una hacienda personal.
Como el discurso es el mismo y empeora la situación, nadie celebra los hechos del pasado. Quizás por eso el régimen perdió la brújula con los millares de trabajadores que abandonaron sus puestos en cada provincia. No basta con subir el salario y aumentar la edad de jubilación. Para modificar la percepción del país y volver a la senda del desarrollo es necesario jubilar a los demonios santificados desde el poder.

Los nombres del demonio. Por Miguel Iturria Savón.

às 18:30 por Ancla insular | Postado em: Crónica,M. Iturria.
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El domingo pasado, mientras esperaba por el pan en el centro comercial “La campana”, en calle 8 y 101, Cotorro, Ciudad Habana, fui testigo de una conversación rutinaria entre dos religiosos y un joven agnóstico y provocador.
María le informaba a José Manuel los detalles de la última sesión de la iglesia pentecostal a la que asiste habitualmente. Los versículos que leyó el pastor, la encarnación del Espíritu santo en una joven que oraba al Señor para tener su hijo y otras interioridades del culto empezaban a cansarme, cuando el citado José María la interrumpió para referirle algunos aspectos del templo bautista al que acude los domingos por la tarde.
Ella retomó la palabra con fanatismo. “Yo voy a casi todas las iglesias cristianas, pero solo siento derramarse el Espíritu santo en la pentecostal. Orar es hablar con Dios…”
María no pudo continuar, el chico de la bicicleta que escuchaba con fastidio la interrumpió:
-“¿No rezan ustedes por el alma de Fidel Castro, dicen que se está muriendo?”-
-“¡Oh, no, de él nunca hablamos, solo nos importa las cosas celestiales!”-
- “Deberías pensarlo, él es el verdadero señor de todos los cubanos; su poder es inmenso”-
Ante el giro que tomaba la charla y como el pan se demoraba, José Manuel decidió frenar al chiquillo con una verdad escolástica:
-“El señor es uno solo y está en los cielos, su poder es infinito. Jesús Cristo es Hijo, Padre y Espíritu santo; ¿cómo te atreves a compararlo con un gobernante?”-
El chiquillo entonces sacó sus segundas intenciones, mirando a María le preguntó:
-“¿Y quién es el Comandante; si no es Dios debe ser Satanás, por algo le dicen la Bestia, el Caballo, el Anticristo…?”
Un viejo que estaba detrás interrumpió al insolente:
-“Deja eso muchacho que nos vas a complicar a todos. Si es lo que tú dices, bien, y si no también, aquí lo que importa es el pan”-
Hubo rumores y expectación, pero la cola empezó a moverse y el tumulto para adquirir el pan de cinco y de diez pesos disminuyó el interés en la charla iniciada por María y José Manuel, quienes pospusieron su plática para otro momento; mientras el joven de la bicicleta volvía a su puesto con una sonrisa en los labios.
Al marchar a casa con el pan bajo el brazo pensé en la aparente trivialidad del asunto. Algunos religiosos comentan sus rituales en cualquier sitio para evadir la aridez de la realidad. Pero asociar al ex gobernante enfermo con el Demonio en un lugar público es una osadía que infiere la caída de los estereotipos.
Hay leyendas que se extinguen por el cansancio de sus fantasmas. Si Fidel Castro sobrevive es en el folclor, el choteo y en los apodos que inventan los jóvenes para eludir al Innombrable. ¿Será obra del Satanás o el castigo divino por sus pecados terrenales?

Cambios en el horizonte. Por Miguel Iturria Savón.

às 18:24 por Ancla insular | Postado em: M. Iturria.,Obama,Opinión
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A partir del 20 de enero, al asumir Barack Obama la presidencia de los Estados Unidos, se abrirá una brecha de cambios en la nación norteña, lo cual repercutirá en otros países. Hasta José Luis Rodríguez Zapatero, jefe del Gobierno español, ha elogiado las expectativas creadas por el joven mandatario de origen afroamericano, a quien considera como el triunfo de la ilusión, aunque la textura de los sueños suele ser frágil y ambigua.
Quizás Obama realice cambios profundos en el ciclo político y social de la compleja, diversa y dinámica sociedad americana, cuya democracia reactiva su vigor y deja a un lado los parches para ver las costuras rotas en las guerras contra el terrorismo.
Obama pondrá a prueba la capacidad de la política para producir nuevos comienzos y reestrenar esperanzas de paz y prosperidad en medio de la crisis financiera y económica que sacude al mundo. Hay muchas expectativas sobre el nuevo presidente, el cual representa la integración de esa diversidad humana y política que desde los Estados Unidos irradia hacia Latinoamérica, Asia, África y Europa.
El líder norteamericano apuesta por la ampliación de los derechos y libertades en su país, por la creación de empleos, la mejoría de los servicios sanitarios y la estabilidad de la clase media. Su agenda social suena bien dentro y fuera de los Estados Unidos, pero el carisma global de Barack Obama provoca recelos en los escleróticos gobernantes de Cuba, quienes vuelven a esgrimir la jerigonza de los principios y sacan del baúl de la guerra fría las más delirantes consignas contra su enemigo simbólico.
Cabe preguntar ¿qué podrá hacer Obama frente al totalitarismo y la violencia? ¿Contribuirá a la apertura democrática en Cuba? ¿Reforzará el poder de los Castro mediante el diálogo sin compromisos o el cese del embargo económico?
Antes de que naciera Obama los hermanos Castro timoneaban la isla a contracorriente y utilizaban los ropajes del cinismo político. Jugaron la estrategia del engaño, la denuncia y el victimismo. La aplicación del embargo les vino como anillo al dedo para sujetarse al poder, aplastar a la oposición, denigrar a los Estados Unidos y aprovechar las circunstancias internacionales para exportar la revolución, ganar legitimidad y ejercer un protagonismo mediático que enmascara a la dictadura y denigra al país.
El régimen cubano retoca las máscaras de la experiencia, el pragmatismo y la prudencia, pero el arsenal del cinismo político no lo salva del fracaso. Hoy, como antes, rehúye los cambios y muestra la misma indiferencia ante los problemas reales de la nación. Ni Cuba es el centro de América ni los Castro son ganadores. Las luces de la ilusión y la esperanza están en el norte, donde más de un millón de cubanos esperan por el desbloqueo interno.
Los cambios, como la cultura, suelen ser contagiosos. Estados Unidos es un paradigma para los cubanos a pesar de los discursos anticuados y de las señales de humo enviadas por nuestros obsesivos mandarines, cuya verborrea no engaña ni a los niños que gritan consignas en los matutinos escolares.
En la isla gravita la incertidumbre aunque hay cambios en el horizonte. No bastará el vigor de la democracia norteamericana para iluminar el túnel del castrismo, pero las máscaras empleadas hasta ahora tocan fondo ante el discurso renovador de Barack Obama.

Aplastemos al infame (2). Por Pablo Méndez Piña.

16 enero 2009 às 18:53 por Ancla insular | Postado em: Opinión,Pablo Ménez Piña.
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Bajo la lupa de medio siglo de revolución, los habaneros hemos verificado con nuestra propia perspectiva el reciclado negativo de nuestra ciudad——¿Cambiamos la vaca por la chiva?—

——Púes, sí— es increíble el estancado provocado por el populismo en un país que hizo gala del , y poseyó una de las capitales más rutilantes de la contemporaneidad——y como paradoja de los abultados logros——hoy por hoy, la actual fotografía de la metrópoli exhibe la misma urbanización y calles comprimidas por los esterazos de aquellos tanques que transportaron a los barbudos vencedores de la conflagración light, que destronó la autocracia de Refugio numero 1, y estableció en su lugar un caudillaje totalitario en el Palacio de la Revolución.

Como bombardeados por misiles, actualmente los barrios de la Habana desarropan por los agujeros de sus guiñapos; estiradas cordilleras de escombros, un criminal apuñaleado de baches, pestilentes muladares, marismas de excrementos——En fin——Un gran desastre, que dista mucho de resolverse por parte de los administrativos gobernadores de la ciudad. Mientras tanto, los aguaceros de quejas sociales siguen inundando columnas de periódicos, y algún que otro tele noticiario reproduce los chispazos de esos reportajes.

——Por tanto, la pregunta de los 64 mil pesos es ¿Por qué no se resuelven los problemas?——Sin ambages nos echaríamos el dinero en la billetera todos los que pensamos que la del sistema socialista se convertirá en el balde donde verteríamos todas las culpas. Pero para hacer una tasación más ilustrativa, primero tratemos de dar respuestas a las siguientes interrogaciones——¿Por qué la construcción de un mediano condominio se prolonga por veinte años?—— ¿Por qué un semáforo permanece con un bombillo fundido más de seis meses?—— ¿ Por qué para perforar el pavimento, sólo trabajan un par de peones mientras diez están sentados en los alrededores?——¿Por qué a las 10:00 am, usted llega a un centro de trabajo y encuentra un cenáculo de obreros presidido por una botella de ron?——

Un semejante rodaron nuestros desencantados predecesores en el extinto Campo Socialista, puesto que el totalitarismo se propuso demoler toda la eficaz estructura disciplinaria y organizativa del proceso productivo que forjaron los capitalistas, o sea, transmutaron al vilipendiado capataz por un jefe de brigada que tiraría la casa por la ventana con un innovado desvío de recursos; robos, corrupción, y frivolidad empresarial, cuyas cancerígenas células fueron multiplicándose hasta hacer metástasis en todas las estructuras de labor.

También merece agregar a este engendro, el endurecimiento de los bolsillos del estado en su enfermiza reticencia a desembolsar un salario respetable a los trabajadores, considerando unilateralmente que todas las necesidades esenciales de esta masa proletaria están cubiertas sin reconocer . Por tanto, la gobernanza como subterfugio pregona los subsidios que reciben los cubanos en salud y educación, como si Cuba fuera el único país del orbe que los ofertara gratuitos.

No obstante, el mando centralizado se defiende de los pusilánimes habaneros, trayendo constructores provincianos que admiten abusivos jornales por angustiantes faenas, importan policías, y acarrean una hemorragia de advenedizos dirigentes más cuanto bicho raro halla, para seguir trompicándose con la misma piedra.

La revolución o , sigue montada en un carrusel que gira viciosamente con un mecanismo de autodestrucción en conteo regresivo, mientras prosiga dando un espaldarazo a la introducción de cambios en la contextura política y económica para regenerar la riqueza necesaria que impulsaría las grandes permutas sociales requeridas urgentemente por el país——y debe acondicionarse——al verismo de que los no lo remediarán los dólares de los excursionistas americanos, y mucho menos el dineral fácil de las remesas mientras permanezca en el poder un cráneo lacerado con la totalitaria y despilfarradora encefalopatía.

Entretanto, los capitalinos seguiremos añorando una Habana con las luminiscencias que teñían sus avenidas, armonizadas musicalmente y superpobladas por decolorados comercios; hoteles, teatros, cines, y luego de arruinarse con la desatención, estamos seguros que crecerá prontamente en latitud y altura. Aspiramos a que este deseo se consuma el día que volvamos a tener una economía de mercado, respetemos la propiedad, y exista la magistratura de una democracia que defienda estos valores.

——Creo que medio siglo es tiempo en demasía para evaluar si un sistema no sirve——.

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