Crisis permanente. Miguel Iturria Savón.
Miércoles atrás la célebre Flor de Anís entrevistó en Tele Pío al profesor Mente de Pollo sobre la crisis económica mundial y sus efectos en Cuba. Los actores de Dale Taller usaron la sátira para expresar las verdades que ocultan los medios informativos oficiales, aferrados a las victorias internas y las catástrofes foráneas para justificar a una revolución que sobrevive en la imaginación de los guerreros envejecidos en el poder.
A Mente de Pollo, como a muchos cubanos, no les preocupa la crisis, pregunta de qué crisis hablan los diarios internacionales. Como el salario no le alcanza para comer no sabe nada de ahorro ni de la quiebra de los bancos, término que confunde con los desvencijados asientos de los parques. Tampoco le sorprenden los apagones, el aumento de los productos alimenticios ni el costo de la gasolina. Recuerda que siempre hubo apagones y problemas con el transporte; si no circulan los automóviles evitamos la contaminación y los accidentes.
Ante la insistencia de la presentadora Mente de Pollo sugiere que llamemos a la crisis, hablemos con ella y le hagamos un homenaje para ver si nos deja tranquilos, pues casi siempre el homenaje antecede a la muerte y simboliza la despedida.
Sin adentrarnos en la alegoría de tal propuesta, creo que muchísimas personas coincidimos con los actores del programa más popular de la televisión cubana. Vivimos de espalda a la crisis porque crecimos en ella y nos acostumbramos a sus secuelas. Somos esclavos con máscaras; subsistimos en la miseria colectiva y la tensión cotidiana. Tal vez por eso la emigración es un deporte nacional, tan popular como el béisbol.
Millares de cubanos escaparon del temporal por los puertos de Camarioca y El Mariel. El éxodo del Mariel, ocurrido en la primavera de 1980, fue un verdadero plebiscito contra el castrismo; financiado entonces por la antigua Unión Soviética, cuya debacle total (1991) acentuó nuestros problemas internos, enmascarados con el eufemístico Período Especial en Tiempos de Paz, el cual desató las válvulas de escape por casi todas las costas en 1994, atenuado por el régimen con el hundimiento de remolcadores y avionetas, la apertura del comercio interior y la construcción de cárceles y hoteles.
El sentido común aconseja cambios más profundos, pero el miedo, la torpeza y la incapacidad del gobierno para desatar las fuerzas productivas y estimular el desarrollo nos sumergen en la crisis de siempre. El patinaje en el fango no depende de los vientos que soplan en la banca mundial.
Siempre estuvimos conectados a otras naciones. Nos afecta el alza de los precios, la disminución del turismo y el costo de las materias primas, pero todo gobierno debe tener estrategias y alternativas para no apretarle siempre el cinturón a los de abajo.
No es a la crisis a quien hay que hacerle un homenaje para que nos deje en paz, sino a los arcaicos mandarines que sumergieron al país en el desastre. Si no se van hay que retirarlos. Han jodido demasiado.
Si te gustó esta entrada anímate a escribir un comentario o suscribirte al feed y obtener los artículos futuros en tu lector de feeds.



Querido Miguel,
Este blog es muy bueno y me sorprende mucho que no sea más conocido.
Pero voy a hablarte de la famosa crisis económica mundial, desde donde vivo, que es en España. En España llevabamos 15 años de crecimiento económico fuerte y continuado; y, de repente nos encontramos con una crisis económica muy fuerte. Como ya tengo cierta edad, recuerdo las crisis anteriores. Antes teníamos una crisis económica más o menos cada ocho años. Venían un par de años malos y después la economía se recuperaba. Las crisis solían entrar muy despacio, a lo largo de unos dos años, y también se superaban con cierta lentitud.
Sin embargo, la crisis actual es distinta, porque hace mucho tiempo que no teníamos ninguna crisis, y llegó repentinamente y con mucha intensidad. En estos momentos por primera vez tenemos inflación negativa. Existe una caída general de los precios y un gran aumento del desempleo. Por eso pienso que va a ser una crisis muy corta y la recuperación será muy rápida.
En España la crisis se complicó por la aparición de una burbuja inmobiliaria enorme. Primero, durante unos seis años, se produjo un aumento enorme del precio de las viviendas acompañado de la construcción de muchísimas viviendas. Eso condujo a un exceso de dos millones de viviendas para las que resulta imposible encontrar compradores. Ahora ese exceso de oferta está causando un colapso en los precios de las viviendas que nunca había sucedido antes. Por primera vez se observan bajadas muy importantes en los precios de las casas.
Son crisis producidas por excesos de producción. Dónde vivo ahora los productores de leche están sufriendo una caída tremenda en el precio de la leche debido a un gran exceso de producción. Muchos de ellos tendrán que abandonar sus explotaciones.
Como ves cada sistema produce sus crisis.