Ha muerto un hombre. / Miguel Iturria Savón.

30 septiembre 2009 às 20:59 por Ancla insular | Postado em: General
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Es curioso el sentido de eternidad que tienen de si mismos los gobernantes de Cuba. El hecho de detentar el poder durante medio siglo parece haber anulado la percepción de transitoriedad que caracteriza a los seres humanos. ¿Se creerán dioses inmunizados por el tiempo? ¿Habrán consultado al espejo mientras les caen los años?

La respuesta parece un enigma mágico religioso. Quizás tantas décadas diciendo desde la tribuna lo que es bueno o malo para el pueblo. Tal vez la exclusión de los criterios contrapuestos o, misteriosas razones de Estado, no les permita detenerse en nimiedades existenciales. A lo mejor los aduladores de su entorno les hicieron creer en la eternidad de su obra.

Sin embargo, ya construyen mausoleos con nichos para jefes rodeados de fieles. Muy bien estructurados y alejados de los centros urbanos, como las pirámides de los faraones egipcios, quienes creían en la vida después de la muerte.

Pienso en estas cosas porque desde el sábado 12 de septiembre, cuando la muerte se llevó al Comandante Juan Almeida Bosque, quien el martes fue depositado en un nicho especial, entre palmeras, llama eterna y túmulos de pequeños héroes que lucharon bajo sus órdenes en el Tercer frente oriental, los cubanos estamos bajo una avalancha de loas que supera los epitafios del Libro de la muerte.

Almeida fue inicialmente un hombre humilde y sensible que se elevó poco a poco, junto a los hermanos Fidel y Raúl Castro Ruz, con quienes participó en el asalto al cuartel Moncada, el desembarco del yate Granma y la lucha guerrillera en la Sierra Maestra. Desde enero de 1959 ocupó cargos políticos y gubernamentales. Fue, además de un funcionario fiel y discreto –casi invisible-, compositor y amigo de músicos y cantantes.

Ahora es comparado con el “León de Oriente”, el general independentista José Maceo, hermano del “Titán de Bronce” (Antonio Maceo). La radio, la televisión y los periódicos del país exaltan su heroísmo, muestran fotos suyas, describen las acciones en las que intervino y citan frases escritas por él. La campaña mediática no vacila en calificarlo de egregio e inmortal.

No conocí al Comandante Almeida, pero me gustaban sus canciones, especialmente las interpretadas por Beatriz Márquez y Farah María, divas preferidas del héroe compositor, identificado por algunos como mecenas del arte y la cultura nacional.

Antes que Raúl Castro ordenara construir en una loma de Mayarí el Mausoleo del II Frente oriental, donde reposan Vilma Espín y el bailarín español Antonio Gades junto a los soldados de la tropa del actual Presidente de Cuba, existían en las calles de la isla cientos de tarjas que mitificaban a los caídos y panteones de las Fuerzas Armadas en casi todos los cementerios.

En otras palabras, el protagonismo político del grupo que envejeció en el poder está fundado en una idea de eternidad que parece engañosa. Creerse dioses es una cosa, pero veremos qué dice el tiempo cuando otras generaciones reescriban la historia.      

 

Es curioso el sentido de eternidad que tienen de si mismos los gobernantes de Cuba. El hecho de detentar el poder durante medio siglo parece haber anulado la percepción de transitoriedad que caracteriza a los seres humanos. ¿Se creerán dioses inmunizados por el tiempo? ¿Habrán consultado al espejo mientras les caen los años?

La respuesta parece un enigma mágico religioso. Quizás tantas décadas diciendo desde la tribuna lo que es bueno o malo para el pueblo. Tal vez la exclusión de los criterios contrapuestos o, misteriosas razones de Estado, no les permita detenerse en nimiedades existenciales. A lo mejor los aduladores de su entorno les hicieron creer en la eternidad de su obra.

Sin embargo, ya construyen mausoleos con nichos para jefes rodeados de fieles. Muy bien estructurados y alejados de los centros urbanos, como las pirámides de los faraones egipcios, quienes creían en la vida después de la muerte.

Pienso en estas cosas porque desde el sábado 12 de septiembre, cuando la muerte se llevó al Comandante Juan Almeida Bosque, quien el martes fue depositado en un nicho especial, entre palmeras, llama eterna y túmulos de pequeños héroes que lucharon bajo sus órdenes en el Tercer frente oriental, los cubanos estamos bajo una avalancha de loas que supera los epitafios del Libro de la muerte.

Almeida fue inicialmente un hombre humilde y sensible que se elevó poco a poco, junto a los hermanos Fidel y Raúl Castro Ruz, con quienes participó en el asalto al cuartel Moncada, el desembarco del yate Granma y la lucha guerrillera en la Sierra Maestra. Desde enero de 1959 ocupó cargos políticos y gubernamentales. Fue, además de un funcionario fiel y discreto –casi invisible-, compositor y amigo de músicos y cantantes.

Ahora es comparado con el “León de Oriente”, el general independentista José Maceo, hermano del “Titán de Bronce” (Antonio Maceo). La radio, la televisión y los periódicos del país exaltan su heroísmo, muestran fotos suyas, describen las acciones en las que intervino y citan frases escritas por él. La campaña mediática no vacila en calificarlo de egregio e inmortal.

No conocí al Comandante Almeida, pero me gustaban sus canciones, especialmente las interpretadas por Beatriz Márquez y Farah María, divas preferidas del héroe compositor, identificado por algunos como mecenas del arte y la cultura nacional.

Antes que Raúl Castro ordenara construir en una loma de Mayarí el Mausoleo del II Frente oriental, donde reposan Vilma Espín y el bailarín español Antonio Gades junto a los soldados de la tropa del actual Presidente de Cuba, existían en las calles de la isla cientos de tarjas que mitificaban a los caídos y panteones de las Fuerzas Armadas en casi todos los cementerios.

En otras palabras, el protagonismo político del grupo que envejeció en el poder está fundado en una idea de eternidad que parece engañosa. Creerse dioses es una cosa, pero veremos qué dice el tiempo cuando otras generaciones reescriban la historia.      

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Ascenso blogger. Miguel Iturria Savón.

18 septiembre 2009 às 17:39 por Ancla insular | Postado em: General
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Yoani Sánchez y Reinaldo Escobar en la entrega de premios.

Con la premiación del concurso Una Isla Virtual y las entrevistas a los premiados, los blogger de Cuba volvemos a ser noticia en la prensa internacional; mientras en la isla el monopolio del Estado sobre los medios de comunicación impone el silencio, lo cual omite las expectativas forjadas por nuestra blogósfera, pequeña y vibrante a la vez.

Los miembros del Jurado Yoani Sánchez (blogger de Generación Y), Reinaldo Escobar (Desde aquí) y Dagoberto Valdés, director de la revista Convivencia, expresaron su alegría a la prensa acreditada en Cuba y a otros medios que los entrevistaron por teléfono desde España, Italia, New York y Miami.

Las demandas mediáticas también tocó a las puertas de Claudia Cadelo (blogger de Octavo cerco), Miriam Celaya González (Sin Evasión), Orlando Luis Pardo (Boring Home Utopics), Ángel Santiesteban (Los hijos que nadie quiso) y otros bloggers premiados, quienes sortearon los enormes obstáculos legales y técnicos y el monitoreo de sus bitácoras por los estudiantes de ciencias informáticas devenidos en policías del ciberespacio.

Hasta el Comité para la protección de los periodistas, con sede en New York, considera que nuestros bloggers abren “un nuevo espacio para la libertad de expresión en Cuba y ofrecen una ligera esperanza del renacimiento de las ideas independientes en el sistema cerrado de la isla”.

Ese organismo identificó a 25 blogs de periodistas independientes, a 75 “basados en intereses más personales” y a casi 200 comunicadores del gobierno, cuyo sistema de censura en Internet “no es tan sofisticado como el de China”, pero es “uno de los pocos países de América con normas explícitas” para “defender los intereses y la seguridad del país”.

Al margen de las máscaras del poder para entorpecer la difusión de las ideas, nuestra blogética ha crecido dentro y fuera del país, fundamentalmente en ciudades con núcleos de exiliados como Miami, New Jersey, New York, México y Madrid, donde Ernesto Hernández Busto, de Penúltimos días, quien fuera Jurado de Una Isla Virtual, informa regularmente sobre los avatares de Cuba.

Nuestra blogósfera está marcada por la intromisión de las autoridades gubernamentales, por el alto costo de Internet, las barreras jurídicas y telefónicas, pero también por la creatividad, el valor y la solidaridad de quienes intentan romper el bloqueo informativo interno.

La Oficina Nacional de Estadística (www.one.cu) informó meses atrás la existencia de 1,420 millones de líneas telefónicas –el país tiene 11,2 millones de habitantes-, de las cuales 950.000 eran fijas y el resto móviles, para un 12,6 de teléfonos por cada 100 personas, por debajo de Jamaica (111,43 %), República Dominicana (82,75 %) y Haití (27,18 %), según la Unión Internacional de Telecomunicaciones.

El reto es más bajo para acceder a Internet, pues la mayoría de las 630.000 computadoras existentes en el 2008, según la ONE, están situadas en oficinas gubernamentales, empresas, escuelas y centros de salud pública. Si 1,4 millones de cubanos (el 13 % de la población) acceden al intranet de dichas instituciones la censura es enorme porque solo pueden abrir correos y consultar páginas oficiales. Los blogs quedan para los cibercafés de los hoteles, vedados por el precio para la inmensa mayoría de los ciudadanos.

Nuestro 13 % de cibernautas está por debajo de los internautas de Jamaica (53,27%) y de República Dominicana (25,87%), por encima de Haití (10,42 %), el último en la región.

Con tales cifras es imposible hablar seriamente del impacto de nuestros bloggers en la red y entre los ciudadanos marginados de las nuevas tecnologías de la información. Más la blogética es un hecho. El concurso Una Isla Virtual y la difusión de sus resultados en los medios internacionales son otro empujoncito contra el muro del silencio.

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Claudia, Orlando Luis y Miriam Celaya.

Premios de Una Isla Virtual. / Miguel Iturria Savón.

14 septiembre 2009 às 15:52 por Ancla insular | Postado em: General
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El miércoles 9 de septiembre, en la Ciudad de La Habana, el Jurado del primer concurso blogger cubano Una Isla Virtual, informó los resultados del certamen, al cual se presentaron 66 finalistas, más un total de 187 blog nominados por los lectores. No se tuvo en cuenta a las bitácoras anónimas, las desactualizadas ni las confeccionadas fuera del territorio nacional.

El Concurso fue auspiciado por el portal Desde Cuba y la revista Convivencia. El Jurado estuvo integrado por Reinaldo Escobar (blogger de Desde aquí), Ernesto Hernández Busto (Penúltimos días), Enrique del Risco (El blog de Enrisco), Yoani Sánchez (Generación Y), Dagoberto Valdés y Virgilio Toledo, director y diseñador de la revista Convivencia; quienes otorgaron seis premios y tres menciones.

Octavo cerco, de Claudia Cadelo Nevi, recibió el Premio al Mejor Blog, máximo galardón del concurso, y el Premio de la Popularidad, con un total de 232 votos de los 633 dejados en el sitio web de Una Isla Virtual. El Jurado destacó “la constancia, la frescura de sus puntos de vista, la sagacidad de las observaciones y la acertada selección de las imágenes…” de la premiada, quien aplicó a su blog “los recursos que lo hacen interactivo y de fácil acceso a los lectores”, además de “la ayuda que desplegó con los que no pueden bloguear”.

Boring Home Utopics, del escritor y fotógrafo Orlando Luis Pardo Lazo, obtuvo el Premio al Mejor Diseño y el Premio al Mejor Blog Fotográfico; avalados por “la fantasía, la coherencia y la utilización de los recursos disponibles a favor de la comunicación, demostrando un equilibrio que oscila entre lo sobrio y lo asombroso”; además de “conjugar la maestría técnica con el buen gusto artístico, sin olvidar la responsabilidad social y la generosa contribución a la incipiente blogósfera cubana al ceder su obra a otros colegas”.

El Premio al Mejor Blog Periodístico fue compartido entre una bitácora personal de factura impecable, Sin Evasión, de Miriam Celaya González, y el blog colectivo de la Asociación Pro libertad de prensa, que lidera Juan González Febles y difunde semanalmente los artículos de los periodistas independientes, quienes “enfrentan riesgos y dificultades de todo tipo desde hace años”.

El Acta de Premiación señala que Sin Evasión “es uno de los blog fundadores del periodismo ciudadano, caracterizado por la valentía, la agudeza, la amplitud de miras y la moderación…que hace un uso incisivo y simpático del idioma, que convierte su lectura en un placer. Este blog obtuvo, a su vez, el segundo sitial en la votación on-line de los lectores.

El Jurado otorgó el Premio al Mejor Blog Literario a Los hijos que nadie quiso, del narrador Ángel Santiesteban, cuyos valores artísticos y humanos fueron apreciados también por los lectores al concederle el tercer puesto on-line. Esta categoría se confiere por “lo complejo que resulta sortear los mecanismos de censura en un país donde es tan difícil publicar obras literarias…”; aunque esto se atenúa en los espacios virtuales, en los que predominan las habilidades y posibilidades informáticas de quien escribe.

Las menciones del primer concurso blogger Una isla Virtual correspondieron a Voz tras las rejas, del prisionero de conciencia Pablo Pacheco, por “la calidad y las situaciones límites en la que ejerce la libertad de expresión”. Mientras La Polémica Digital, de Elaine Díaz, y Puentear, de Enrique Pineda Barnet, fueron resaltadas “por su contribución al Debate al blog”. El Jurado distinguió la repercusión social del trabajo de Elaine Díaz, el cual demuestra “que desde los espacios institucionales se puede ser valiente, crítico y honesto.”

En el acto de entrega, el Jurado y los premiados departieron con la prensa internacional acreditada en Cuba y con numerosos bloggers, artistas y reporteros que promocionaron el concurso.  

 

 

 

Miramar. Miguel Iturria Savón.

9 septiembre 2009 às 21:29 por Ancla insular | Postado em: General
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La cubanía extemporánea ruraliza a La Habana y la convierte en capital provinciana, lo cual contradice el sentido cosmopolita de nuestra urbe, donde convergen todos los estilos arquitectónicos pese a la involución física, el deterioro de los servicios y la llegada de turistas y campesinos que oscilan entre el centro y la periferia.

La Habana más representativa bordea la bahía, delimitada por la Avenida del Puerto y el Malecón, ícono urbano paralelo a arterias desplazadas por vías más modernas, como las calles 23 – 41 a partir del Puente Almendares-, Línea, G, Paseo, Calzada y la Quinta Avenida, entorno espacial del barrio Miramar.

El éxodo del centro a la periferia se inició a principios del siglo XIX, cuando algunos funcionarios y magnates salieron paulatinamente del casco histórico de La Habana hacia El Cerro, El Vedado, La Víbora, Santos Suárez, Miramar y otros repartos, donde edificaron sus palacetes, residencias y quintas de recreo, al margen del bullicio de vendedores, marineros y paseantes.

En el diseño de la Quinta Avenida intervinieron los arquitectos John F. Duncan, autor del monumento al presidente Grant, en los Estados Unidos, y el cubano Leonardo Morales, graduado en la Universidad de Columbia, lo que influyó en el parecido de Miramar, con sus cuadras rectangulares de 100 por 200 metros, con las de Manhattan en New York.

Al comenzar el siglo XX lo que sería Miramar era un inmenso potrero. El impulso urbanizador se debió a José Manuel Morales, propietario de la finca La Miranda; Ramón González Mendoza y José López Rodríguez (Pote), quienes murieron antes de 1925, cuando la califican ciudad jardín por su arquitectura doméstica, ajena al mar en ese momento. 

La Quinta Avenida fue inicialmente la Avenida de las Américas. Se extiende desde el túnel que la conecta con Calzada, en El Vedado, hasta el río Santa Ana en el poblado de Santa Fe, donde se convierte en Carretera Panamericana hasta El Mariel. El reloj, símbolo del municipio Playa, es otro atributo vial del reparto Miramar. 

Posee un paseo central arbolado al igual que las avenidas G y Paseo, pero no es una vía homogénea pues cambia por trechos, según la época y el diseño arquitectónico; difiere, por ejemplo, el tramo entre las rotondas de 112 y 120, donde están el Coney Island Park y los desaparecidos bares, billares y centros nocturnos –Panchín, Rumba Palace, El Niche, Choricera, Tres hermanos, Pensilvania y la Taberna de Pedro-, humildes y medio marginales.

Aunque tales tugurios fueron notas disonantes de Miramar y su Quinta Avenida, actuaron en ellos figuras como la vedette Tula Montenegro, Teherán, quien obtuvo éxitos en el Cotton Club de Broadway junto a Duke Ellington y Cab Calloway. El excéntrico Chori (Silvano Shueg Echevarría) hacía su espectáculo en La Choricera o El Niche. Benny Moré, Senén Suárez y Carlos Embale ocuparon carteleras. En las aceras colindantes había puestos de fritas y algunos prostíbulos y moteles cercanos.

Miramar no trasciende por el hedonismo popular, sino por su espléndida arquitectura, soluciones viales, jardines y centros de recreo como el Country Club Park. Nuestra burguesía era especulativa en sus edificaciones. Poder y buen gusto son palpables en las mansiones del ex presidente Ramón Grau San Martín, ubicada en Quinta y 14; en Villa Miramar, actual Restaurante 1830, de Carlos Miguel de Céspedes, ministro de Obras Públicas del Presidente Machado, quien edificó y donó el reparto La Copa, en 42 entre Quinta y Primera. La Condesa de Buenavista erigió su palacete en Quinta y 6, habitado ahora por más de 20 familias.

Deslumbra la Casa de tejas verdes –estilo renacimiento alemán-, construida en 1926 por el arquitecto José L. Echarte para Armando de Armas (Cocó), mayordomo presidencial durante el gobierno de Mario García Menocal. La Iglesia Jesús de Miramar, en Quinta y 80, sorprende aún a los transeúntes por su área y capacidad para fieles, solo superada por la Catedral de Santiago de Cuba.

Al quedar medio vacío en la década del sesenta por la salida del país de sus propietarios, el gobierno utilizó las mansiones de Miramar como escuelas y albergues para becarios. A fines de los ochenta vuelve a cambiar el paisaje humano del reparto, habitado por altos funcionarios y militares del régimen, que usa algunas residencias como sede de diplomáticos, empresarios extranjeros, centros de investigación y tiendas estatales que comparten espacio con los modernos hoteles construidos en la costa por Meliá y otras firmas europeas.

En términos burocráticos Miramar es una Zona Congelada bajo control del Ministerio del Interior. Ironía del tiempo.  

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Voz tras las rejas. Miguel Iturria Savón.

4 septiembre 2009 às 17:22 por Ancla insular | Postado em: General
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En solo tres meses el blog del periodista Pablo Pacheco devino ícono de  libertad en la blogética cubana. En el post “Comentario a los comentarios” (23.5.09), el comunicador encarcelado desde la Primavera Negra del 2003 expuso: “…mi nuevo blog personal no es tan personal, pues es gracias a personas admirables como Iván García, Claudia, Ciro, Yoani Sánchez y muchos otros.”

Días antes, en Octavo cerco, Claudia Cadelo explicó cómo bloguear desde la cárcel: “Iván … estaba tratando de abrirle un blog a Pablo Pacheco…La idea nos pareció genial, Yoani Sánchez…quedó encargada de montar el blog en Voces Cubanas, ponerle las categorías, arreglar la bitácora. Ciro hizo el banner…; yo con una grabadora grabo la voz de Pablo Pacheco que desde la prisión de Canaleta en Ciego de Ávila me llama y me lee sus post; después descargo los audios en la computadora y se los paso a Iván en un flash, democráticamente elegido Jefe de Redacción”.

El esfuerzo de Pablo desde la cárcel y sus colaboradores en La Habana es muy válido. Pablo Pacheco es, literalmente, una Voz tras las rejas; una voz que observa, escucha y denuncia lo que pasa detrás de los muros. La autenticidad de sus post crece con la belleza de las ilustraciones anexadas por Iván, Claudia o Yoani.

Pablo lleva seis años en cautiverio por escribir lo que piensa sin permiso estatal. Desde la cárcel de Canaleta, en el centro del país, evade la censura. Sus post retratan ese infierno de violencia, insalubridad, hambre y miserias humanas. Algunos textos trascienden la atmósfera de opresión interna.

“El dopaje no tiene ideología” (8 de junio) es una réplica a un artículo de Randy Alonso sobre ese flagelo en algunos deportistas profesionales. Advierte al respecto que “La codicia no puede ser el símbolo del deporte, pero la esclavitud disfrazada de héroe de la patria, tampoco”.

Con la misma mesura evoca el 5 de junio al desaparecido poeta uruguayo Mario Benedetti en “Se fue un grande de las letras”. El resto de los post tienen como escenario de la prisión.

“Historia de un hombre nuevo” recrea la tragedia del joven prisionero Pedro Julio Ferrer Rodríguez, natural de Remedios, con quien comparte la celda. En “Sobran reos, faltan camas” describe el hacinamiento: “De noche hay reclusos durmiendo en el pasillo, incluso en los baños…” En “Golpea a reos comunes” refiere la violencia del oficial Laudinet, “…quien lanzó a Abel Vento García, escaleras abajo con las manos esposadas en la espalda…”

El post “El verdadero rostro de las prisiones en Cuba” (12 de mayo), escrito con Félix Navarro Rodríguez es más largo y profundo. “Amenazan a reos comunes” cuenta la repercusión interior de su crónica “Cirugía de campaña”, sobre prisioneros que se dejan operar por otros ante la desatención médica.

El hecho de ser protagonista de lo que narra atrae la atención de algunos medios que reproducen o comentan los textos de Pablo Pacheco. Hasta los carceleros actúan al compás de esos escritos. Una voz tras las rejas merece resonancia. ¡Mucha suerte Pablo!

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Otro curso escolar. Miguel Iturria Savón.

2 septiembre 2009 às 21:41 por Ancla insular | Postado em: General
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El viernes 28 de agosto leí en El Nuevo Herald el artículo de Wilfredo Cancio Isla sobre la negativa del permiso de salida por parte del gobierno cubano a 28 estudiantes universitarios que recibieron becas para participar este verano en dos programas de instituciones académicas de los Estados Unidos.

Mientras leía acerca de la selección, los intercambios, las asignaturas de estudio y la frustración de los chicos seleccionados –algunos expulsados de la Universidad de La Habana por aceptar la beca-, recordé que 90 jóvenes estadounidenses estudian en la Escuela Latinoamericana de Medicina, creada en el 2001 por las autoridades insulares.

La contradicción no es casual, los estudiantes cubanos no son libres de elegir, el Estado ejerce el monopolio de la enseñanza a través del Ministerio de Educación y los lineamientos ideológicos del Partido Comunista, el cual niega las escuelas privadas y el derecho de los padres a escoger la formación que desean para sus hijos.

La ausencia de autonomía personal y la subordinación al colectivo es uno de los lastres de la escuela cubana. Las directivas centrales, la uniformidad del estudiantado en los centros y niveles de enseñanza y la falta de iniciativas pedagógicas niegan las libertades y derechos de educandos y educadores, convertidos en zombis de una concepción impuesta desde el Estado.

Nuestra constitución garantiza la enseñanza y los centros académicos se esfuerzan por llevarla a cabo, pero los programas modelan la mente en función del grupo gobernante, cuya máscara revolucionaria es tan lamentable como los valores que pregonan a pesar de la crisis del modelo social y el agotamiento del totalitarismo.

El monopolio sobre la enseñanza es un instrumento de dominación. Nadie miente más que los maestros que enseñan verdades a medias y obligan a los niños a gritar consignas. Envenenar la mente de los escolares en base a una ideología que niega la diversidad de ideas es un crimen repetido en nuestra isla desde hace décadas.  

Sin embargo, resurgen el pragmatismo, el utilitarismo y el hedonismo. La crisis de valores de la que hablan hasta los medios de comunicación oficiales revela la propia crisis del monopolio estatal y partidario sobre la enseñanza. Ni la excesiva intervención de los funcionarios educacionales frena el éxodo de maestros y profesores; el síndrome de la emergencia es tan grave como la masificación de la enseñanza en momentos de apuros.

La conversión del Estado en único propietario, empleador y pedagogo ataca las iniciativas particulares y supone la negación de la libertad del hombre. El sometimiento de los alumnos a un tipo de enseñanza favorece la robótica uniformidad del pensamiento, pero desfigura el rostro de la nación. Somos diversos y complejos aunque el Estado insista en ser patrón omnipotente y omnipresente.

No abogamos por la enseñanza religiosa en contraposición a la orientación atea y materialista que predomina en Cuba, sino por una mayor espiritualidad y espacios para la libertad de opinión, de cátedra y asociaciones.

El derecho a elegir un curso de verano en otra nación es normal en cualquier sitio. Expulsar a unos jóvenes de la universidad por supuestas razones ideológicas certifica la intolerancia del Estado patrón.

Con tales truenos comienza el nuevo curso escolar.