Mecanismo ineficiente. / Miguel Iturria Savón.

29 octubre 2009 às 1:27 por Ancla insular | Postado em: General
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Llama la atención el caso de un vecino propietario de su casa, el cual se divorció de una mujer de armas tomar que se niega a abandonar el inmueble, por lo que en lugar de acudir a la violencia instó a la Dirección municipal de vivienda para que dictara el cese de convivencia.

Después de un proceso administrativo judicial de dos años, con sentencia del Tribunal Supremo a favor del apacible propietario, la conviviente indeseada sigue en casa, mientras el nuevo marido toca a la puerta o la espera en la acera.

Curiosamente, al promover la extracción a través de la Dirección de viviendas, le informaron al demandante que era él quien debía sacarla materialmente del inmueble en su condición de propietario, pues a la instancia municipal solo le corresponde imponerle un descuento de hasta el 50% del  salario, mientras ella se mantenga bajo el mismo techo.

Ante esta disyuntiva, muy generalizada, el vecino sacó tres conclusiones irónicas pero acertadas:

“Si tuve que acudir a la ley fue para evitar un enfrentamiento físico con consecuencias penales; ahora, después de dos años, solo gané el derecho a que una instancia estatal me ordene actuar por mi propia mano. El enfrentamiento es inevitable.”

“Como medida coercitiva la Dirección de vivienda le impuso un descuento salarial. Como ella gana 360 pesos y le descuentan 180, equivalente a 7 pesos convertibles, yo he perdido mi tiempo y dinero mientras ella ganó un gran alquiler, pues el menos costoso oscila entre 20 y 30 cuc al mes.”

“Lo peor de todo es que si uso la violencia habrá un proceso penal, donde lo más probable es que yo acuda como acusado y ella en calidad de victima. Soy un hombre pacífico, mejor me adapto a la idea de cargar con ella para siempre a pesar de las provocaciones.”

Si la ex mujer de mi vecino hubiera sido declarada ocupante ilegal de algún inmueble, la Dirección de vivienda la desalojaría a través de la policía. Como el caso no afecta al Estado pues clasifica como derecho individual o del ciudadano, la instancia burocrática apenas actúa.

El dilema de este hombre evidencia un derecho subjetivo convertido en letra muerta por la dificultad de hacerlo efectivo. ¿Qué sentido tiene que exista un procedimiento formal cuando en la práctica no hay ningún mecanismo para ejecutarlo?

La permanencia forzosa de esta “pareja” bajo el mismo techo ilustra la dificultad del propietario para determinar libremente qué personas residen en su casa y dar por terminada la convivencia cuando lo estime pertinente.   

  

Cifras luminosas. / Miguel Iturria Savón.

28 octubre 2009 às 22:22 por Ancla insular | Postado em: General
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El martes 20 de octubre Julio Martínez Molina, corresponsal de Juventud Rebelde, publicó una crónica que exalta al sistema de salud cubano. En la misma comparte las cifras que escuchó en el reciente Pleno del Comité Nacional de la Juventud Comunista, donde “el tema fundamental de debate fue el de la Salud”.

Como el comunicador, bajo la emoción del cónclave juvenil, solo quiso ofrecerles a los lectores los datos que revelan el altruismo estatal al asumir el costo de los servicios sanitarios, no se complicó con el origen de las cifras, el estado real de los equipos y de las entidades hospitalarias, ni con las afectaciones desatadas por la ausencia de miles de médicos y enfermeras que “cumplen misiones” en más de 30 naciones, lo cual, según las propias autoridades, ha desestructurado al sistema sanitario insular.

Al revelar las bendiciones del “excelente sistema de salud, como pocos en el planeta”, Julito Martínez nos recuerda que “Cuba invierte cada año más de 200 millones de dólares en medicamentos, y que “El presupuesto de la Salud sobrepasa en la actualidad los 4 000 millones de pesos”, lo cual favorece “la vacunación gratuita contra 14 enfermedades” y el descenso de la mortalidad infantil a 4,7 por cada mil nacidos vivos.

Como el cronista no sospecha sobre la veracidad de las cifras que alguien le dictó, nos dice cuanto le cuesta a Papá Estado cada ciudadano que acude a sus clínicas para un ultrasonido, una consulta estomatológica, un eco cardiograma, la resonancia magnética, la prótesis de cadera o el trasplante de corazón, de hígado o el de córnea. Precisa, además, el costo de un paciente ingresado y los 16 601 pesos promedio que desembolsa el Gobierno para graduar a un médico, algo menos que los 350 000 dólares amortizados por los propios estudiantes de medicina en Estados Unidos.

Gracias al espacio de su columna el periodista se reserva muchas cifras que “atestigua la grandeza de la obra, en hechos, no en palabras”, a modo de “argumento para responder a esos desagradecidos que solo saben mirar las manchas del Sol”.

Es fácil suponer cual es el Sol del articulista y no resulta difícil entender que los “desagradecidos” son los millares de pacientes que padecen y se quejan de nuestro “eficaz sistema de salud”, cuya creciente virtualidad contradice las cifras apologéticas que le dictaron a Julio Martínez en el Pleno de la Juventud Comunista ¿Será el escribano hijo del humorista de igual nombre que abandonó el paraíso sanitario?

No le deseo al colega del Diario de la Juventud Cubana que ingrese o visite a algún familiar en La Benéfica, Hija de Galicia, la Balear u otro hospital de nuestra capital. Si lo hiciera comprendería de inmediato la diferencia entre los números y la realidad.

Sus dígitos coinciden con el intento de Papá Estado por sacudirse las “gratuidades innecesarias” y con la proliferación de enfermedades de gran impacto masivo, como el dengue, la conjuntivitis, la tuberculosis, el SIDA y la pandemia del H1N1, entre otras que crecen con los vertederos colectivos y los problemas alimenticios que aquejan a los trabajadores, cuyo salario promedio oscila entre 12 y 30 dólares al mes.   

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Conjurar la libertad. Miguel Iturria Savón.

23 octubre 2009 às 21:31 por Ancla insular | Postado em: General
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Los amigos de Yoani Sánchez supimos días atrás que la Oficina de inmigración y extranjería le confirmó que se mantiene la prohibición de salir del país. Nuestra blogger más célebre no es menor de edad ni tiene cuentas pendientes con las autoridades cubanas, pero esta es la cuarta ocasión en que le impiden coger el avión para recibir los premios otorgados a su bitácora en España y otros países.

La autora de Generación Y no estuvo el miércoles 14 de octubre en la ceremonia de premiación de la Universidad de Columbia, New York, donde el representante de Cuba en la ONU dijo a los periodistas que “existe una inercia legislativa en la isla”, como si la ambigüedad de la frase justificara la exclusión de la blogger y su derecho a salir y entrar del país sin permiso estatal, como prescribe el artículo 13 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Las negativas a Yoani resultan contraproducentes para la blogósfera y la cultura insular, pues desde que la joven filóloga creó su bitácora personal, en abril del 2007, ha desandado un camino informativo que difunde lo cubano desde la perspectiva del periodismo ciudadano.

Desde fines del 2007 Generación Y devino plaza pública virtual, lo cual fue reconocido por agencias como Reuters, The Wall Street Journal, El País, The New York Times, The Zeit, Washington Post, Newsweek, Aljazira y otros medios internacionales que consideran a Yoani Sánchez como un fenómeno mediático por el contenido y la originalidad de sus post, cuya agudeza y brevedad favorecen la interacción con los lectores, quienes comentan, difunden y traducen sus escritos en una decena de idiomas.

Yoani no ha gestionado entrevistas ni pedido premios, pero recibió en abril del 2008 el Ortega y Gasset de Periodismo Digital, concedido por el diario español El País; un mes después la revista Time la ubicó entre las 100 personas más influyentes del mundo. En noviembre ganó en España el Premio del concurso Bitácora.com y el Mejor Weblog del Concurso The BOBs, otorgada entre 12 mil participantes del mundo. En diciembre la revista semanal de El País la incluyó entre los 100 hispanoamericanos más notables del año. Similar distinción se debe a la publicación mexicana Gato Pardo.

A pesar de la creciente popularidad de Generación Y –millones de hits a la semana,  millares de comentarios a cada post y nuevos premios como el María Moors Cabot-, la blogger cubana es ignorada por la prensa de nuestro país, donde un muro de silencio evade las críticas al gobierno y castiga al periodismo alternativo.

Mientras el gobierno conjura la libertad de expresión y se arroja el derecho de impedir que algunos ciudadanos entren o salgan de la isla, Yoani Sánchez y sus amigos difunden en Cd los textos e imágenes de sus bitácoras, bloqueadas por la soberbia de los abuelos que detentan el poder, incapaces de premiar el talento y reconocer la libertada de sus nietos. 

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¿Real o virtual? / Miguel Iturria Savón.

21 octubre 2009 às 21:25 por Ancla insular | Postado em: General
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Un amigo de Centro Habana que se divorció días atrás quedó medio traumatizado. Como en el proceso de liquidación de la comunidad conyugal la jueza suma, divide y reparte entre ambos el monto total de los bienes adquiridos durante el matrimonio, a él le tocó la peor parte (el refrigerador) y tuvo que recompensar a su ex mujer, aunque esta recibió la vivienda obtenida, valorada en 6 mil pesos (moneda nacional) por la tasación oficial; mientras el refrigerador costó 500 cuc (equivalente a 12 500 pesos), por lo que la letrada, en acto de justicia virtual, lo obligó a entregarle a su ex 3 250 pesos para equiparar el monto total de 18 500 pesos.

- “Me da pena su caso pero yo no podía hacer otra, tengo que ajustar mis decisiones a la legalidad y esta parte de los precios oficiales, no de la lógica ni del valor real de las cosas”-, le dijo la jueza al percatarse de su inconformidad”.

Lo sucedido al amigo es insólito y absurdo. Un refrigerador no puede costar más que una vivienda de mampostería y techo de placa, con jardín, portal, sala, dos  habitaciones, baño, cocina-comedor y terraza. En el mercado real ese inmueble oscila entre 10 y 15 mil pesos convertibles, aunque vale más en El Vedado, Miramar, Guanabo o Varadero.

Algo similar pasa con los litigios en torno a los automóviles y las motos, cuya venta no está liberada en el mercado nacional, salvo los otorgados por los sindicatos hasta 1990 y los que circulaban en la isla antes de 1960, cuyo traspaso es circunstancial y polémico porque están devaluados en el Registro central de vehículos, que los tasa en precios risibles, ajenos al mercado. Para esos funcionarios una moto traída de Alemania, Checoslovaquia o la Unión Soviética vale 500 o 600 pesos, aunque pueda ser vendida en 6 mil cuc o 140 mil pesos.

Con las viviendas ocurre lo mismo. Solo se puede vender al Estado a precios risibles. En caso de permuta, herencia o sesión, el Arquitecto de la comunidad tasa el inmueble en base a normativas con las que no opera nadie; el costo que le asigna es solo un número que no trasciende al tráfico de valores. Cuando entran en acción los números oficiales con los reales sobrevienen cosas simpáticas, ridículas o patéticas.

Algunas prohibiciones y precios absurdos, acentuados por la existencia de dos monedas, marcan la vida de los cubanos. Existe un mercado oficial en precio simbólico, de pocos productos y difícil localización. Coexiste con el mercado real, menos virtual e impuesto por las tiendas estatales en divisas, aunque abarca otras esferas de producción y servicios y hasta el mercado negro.

En ese sentido, algunos piensan que el Ministerio de finanzas y precios cumple en ocasiones un papel simbólico, casi virtual y numérico, pues la doble moneda y los parámetros normativos dictados por entidades gubernamentales crean un estado de cosas que oscila entre lo real y lo virtual. 

 

Dragones y magos. / Miguel Iturria Savón.

19 octubre 2009 às 16:03 por Ancla insular | Postado em: General
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En estos días de octubre he llegado a pensar que J. K. Rowling, creadora del célebre Harry Potter, abandonó su escritorio de Londres para dar un paseo por Beijing y La Habana, donde quizás soltara a varios magos y hechiceros del Colegio Hogwarts para borrarle algunos pasajes de la memoria al gran dragón asiático y encantar a los mandarines insulares que celebran el 60 aniversario de la fundación de la República Popular China.

El primer acto de magia tuvo lugar en la Sala Universal de las Fuerzas armadas, el miércoles 30 de septiembre, previo al mítico primero de octubre de 1949, cuando Mao Tse Tung (o Zedong), líder del Partido Comunista Chino, tomó el poder y declaró ante el mundo el carácter socialista de la nueva República, cuya marcha indetenible estimula aún a nuestros mandarines a pesar de los desencuentros del pasado, obviados por algún encantamiento o por la necesidad de relaciones clientelares entre el dragón de Beijing y los tigres de La Habana.

Como los discursos de la velada aparecieron en ambas capitales, nos acabamos de enterar que los sucesores de Mao Zedong ya no son traidores al marxismo-leninismo ni tigres de papel al servicio de los imperialistas yanquis y europeos, según la Reflexión del 8 de octubre del ex presidente Fidel Castro, quien debe estar más débil que el tenebroso lord Voldemort para olvidar aquello de “viejo chocho” contra Mao, ordenar la recogida de sus libros rojos, denigrar a la Revolución cultural china, a la Banda de los cuatro, la invasión a Viet-nam y otras travesuras del Dragón asiático, cuyo Embajador en La Habana tomó el Elixir del olvido y aprovechó el acto solemne para “compartir los éxitos y las glorias de la construcción socialista”.

Que Zhao Rongxian dijera que China fue “un cordero bajo la masacre de los occidentales” hasta que Mao la liberó en 1949, parece un poco exagerado. Que negara los errores y horrores del maoísmo, condenados por sus socios rusos y hasta por Fidel Castro, y ocultara las hambrunas y masacres de su gobierno, incluidos los miles de jóvenes aplastados por los tanques en la Plaza de Tiananmen en  1989, habla de la ética del diplomático y de la política de silencio y represión de las autoridades de Beijing, amigas de la apertura económica sin cambios políticos.

Pero que el Reflexivo en Jefe de Cuba, fascinado por los logros económicos del Dragón asiático, invocara la historia para olvidarla, debe ser obra de encantamiento o cinismo. Pienso en la segunda razón pues justifica el maridaje por conveniencia entre los mandarines de Beijing y La Habana, quienes niegan por igual el respeto a los derechos humanos, pagan salarios miserables a sus trabajadores, tienen problemas con el medio ambiente, la calidad y el diseño de los productos, monedas devaluadas y una corrupción endémica que afecta a sus gobiernos y las relaciones éticas internacionales.

Hay artes oscuras detrás de la apologética insular sobre el 60 aniversario de la República Popular China, cuyo reciclaje en torno a Occidente y no el socialismo rural  concebido por Mao favorecieron el salto en la modernización del país. Los mandarines de Cuba no quieren apertura, sino el poder absoluto. Mientras tanto, dependen de potencias comisionistas como China y Venezuela y nos entretienen con discursos y maleficios contra el olvido.            

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El último libro de Padura. / Miguel Iturria Savón.

16 octubre 2009 às 17:31 por Ancla insular | Postado em: General
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Leonardo Padura

Años atrás, al entrevistar a Víctor Mirabal Acebal, el viejo periodista me contó una anécdota interesante sobre Ramón Mercader, el asesino de León Trotsky, quien después de su excarcelación en México cumplió otras misiones secretas de la KGB y obtuvo refugio en Cuba, donde adoptó el seudónimo de Jaime Ramón López y solía pasear con unos perros enormes por el barrio de Miramar.

“Eso fue en 1978. Yo era corresponsal de la AFP en La Habana y desde París me piden informes sobre el estado de salud de Ramón Mercader. Ellos sabían que él vivía en Cuba, que estaba ingresado en una clínica exclusiva y que en Moscú esperaban su cadáver para rendirle honores. Presionado por los cables llamé al Palacio de la Revolución y Lisandro Otero me prometió averiguar; cuando insisto me advierte que ni Fidel Castro sabía nada. La agencia me pasó después las imágenes de la llegada del féretro y el homenaje que le hizo la KGB. Aquí era un secreto de estado”.

Recordé la anécdota semanas atrás en la Casa de las Américas, mientras Leonardo Padura leía dos fragmentos de su novela El hombre que amaba a los perros, en la cual recrea la muerte de León Trotsky y la vida de su asesino, cuya estancia en Cuba aún es un misterio, aunque estuvo en contacto con altos oficiales del Ministerio del interior y con personalidades como el compositor Harold Gramatjes y el cineasta Tomás Gutiérrez Alea, a quien le prestó sus perros y su bastón uzbeco para el filme Los sobrevivientes.

La nueva novela de Padura ya circula en las librerías de España bajo el sello de Tusquets Editores. En Cuba se anuncia para agosto del 2010 por Ediciones Unión.

El autor calificó a El hombre que amaba a los perros como su novela “más difícil,  ambiciosa, compleja y profunda”. Se trata de un paseo por la historia desde la ficción, pues Leonardo Padura no solo investigó a León Trotsky y a su asesino, sino que se adentra en la rivalidad Stalin-Trotsky y el periplo del líder desterrado, la Guerra civil en España, el México de los años 20 al 40 y la Cuba de los 70. Para narrar lo ocurrido el escritor le echa mano a un joven cubano con pretensiones literarias, un tal Iván, a quien Jaime Ramón López decide contarle la historia de “su amigo” Ramón Mercader.

Como Padura no es amigo de los finales felices hasta Iván desaparece en el 2004, bajo el Ciclón Iván que derrumbó su casa y acabó con sus apuntes, lo cual es una metáfora de la devastación insular y del secretismo de un gobierno que protege a tantos mercaderes y asesinos fantasmales.

Mientras esperamos que circule en La Habana la última novela de Padura, les anticipo a los lectores que Caridad, madre de Ramón Mercader, también estuvo en Cuba y trabajó en nuestra sede diplomática de París, donde acompañaba a quienes le pedían despacho a Harold Gramatjes.

    

Cinco palmas. / Miguel Iturria Savón.

15 octubre 2009 às 7:00 por Ancla insular | Postado em: General
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Cinco palmas de metal elevan sus penachos inmóviles entre el Parque Central y la Placita de Albear, al costado de la Manzana de Gómez que colinda con el antiguo Centro Asturiano de La Habana, sede de las colecciones de Arte contemporáneo del Museo Nacional de Bellas Artes.

Turistas y transeúntes preguntan por el significado de estas “plantas urbanas”. Algunos piensan en el árbol nacional recreado por artistas caprichosos. Otros la conciben como un anacronismo. La mayoría pasa de largo sin reparar en la “creación de chatarra”.

Casi nadie sabe que evocan el reencuentro de Fidel y Raúl Castro en Cinco Palmas, un caserío de la Sierra Maestra donde los aprendices de guerrilleros se abrazaron después de correr por las lomas durante días para escapar de la Guardia rural, cuyos soldados les siguieron los pasos desde que desembarcaron del yate Granma, en diciembre de 1956.

El lugar del reencuentro ocupa unas líneas en los manuales de historia y sirve de título a un libro que glorifica a los hermanos Castro; pero la aldea sigue igual o peor, según Roberto de Jesús Guerra Pérez, un comunicador independiente emigrado a La Habana desde Cinco Palmas, donde el hambre, la incomunicación y la falta de expectativas desatan el éxodo de los lugareños. 

“Los campesinos se marchan de Cinco Palma, Bocas de Caldero, El Ají, La Platica, La Guanábana, Limoncito, Los Corrales, La Victoria, Miramar, Vicana Arriba y otros caseríos del municipio Media Luna, provincia Granma, donde apenas pasa el transporte público y no hay forma de ganarse la vida. En 7 asentamientos de 50 o 60 bohíos solo quedan 15 chozas de tablas y guano”.

Cuenta Guerra Pérez que Fidel Castro prometió a los serranos que jamás un militar tocaría a sus puertas, que no serían despojados de sus tierras y que el hambre y la miseria no los agobiaría; pero décadas después hay que buscar trabajo en otras partes porque la ganadería ha desaparecido, los precios impuestos por las autoridades asfixian al agricultor y los policías asedian a los jóvenes como si fueran una plaga.

“Allí hay una bodega desabastecida y un consultorio sin médico mientras crecen las enfermedades. El hurto y sacrificio de mulos y caballos es tan enorme como las normativas estatales que frenan los esfuerzos productivos de los serranos. Si les dieran créditos a los campesinos y los dejaran vender los frutos de la tierra todo mejoraría”.

Según Roberto de Jesús, en su natal Cinco Palmas hay un cartel que exalta la historicidad del caserío, ubicado a 70 kilómetros de Manzanillo y a 40 de Media Luna, cuna de Celia Sánchez, Crescencio Pérez, Cira García, Eutimio Guerra y otros fundadores del Ejército Rebelde que encabezaron los Castro.

Al parecer, a los caseríos de la Sierra Maestra les falta algo más que historia para que sus habitantes no anden como parias por los pueblos de nuestra isla. En el caso de Cinco Palmas, gozan de un ícono visual frente al Mueso Nacional de Bellas Artes.

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Hablemos Press. / Miguel Iturria Savón.

14 octubre 2009 às 21:26 por Ancla insular | Postado em: General
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El Centro de información Hablemos Press, fundado en febrero del 2009 por Roberto de Jesús Guerra Pérez, es una de las más recientes y dinámicas agencias de la prensa independiente en Cuba. Con sede en Centro Habana y representación en varias provincias del país, sus periodistas y colaboradores se esfuerzan por ofrecer noticias veraces, “sin fines de lucro ni orientaciones partidarias”, aunque la mayoría son activistas de los derechos humanos y algunos han sufrido prisión por las denuncias realizadas.

Como otras asociaciones empeñadas en romper el monopolio informativo del gobierno insular, los integrantes de Hablemos Press no tienen acceso a los medios de comunicación del Estado, por lo cual difunden sus noticias en páginas digitales alternativas que reconocen el derecho de todo individuo a la libertad de opinión y expresión y, de hecho, interactúan con los lectores del ciberespacio y contrarrestan la distorsión de la realidad cubana.  

La red de colaboradores del CIHPRESS revela hechos absurdos ocurridos en las cárceles y otros rincones del país. Hace unos meses abrieron su propio blog y trabajan en la creación de un periódico interno, de soporte impreso y digital. Cuentan con 10 reporteros y más de 60 colaboradores. Mantienen relaciones informativas con 26 organizaciones internacionales e igual número de páginas y diarios en la red. Así como con 6 emisoras de radio y 22 agencias de noticias en todo el mundo.

Su principal objetivo es obtener y distribuir información desde Cuba hacia el exterior, por procedimientos telefónico, telegráfico, radiotelegráfico, radiofónico, oral, gráfico y cuantos medios proporcione la técnica, sobre política, cultura, comercio, deporte e historias personales y comunitarias de interés local o nacional. 

Para ello disponen de corresponsales y colaboradores en casi todas las provincias y en la Isla de la Juventud, a fin de reportar los sucesos y las violaciones de los derechos humanos; mientras tratan de incidir en algunas comunas rurales, principalmente en la zona oriental, de donde proceden sus principales gestores, quienes han sido detenidos y luchan por la excarcelación de los prisioneros de conciencia.

Como las restantes agencias alternativas Hablemos Press enfatiza en las noticias, breves y concisas, aunque sus servicios abarcan reportajes e informaciones generales sobre política, sociedad, cultura, deportes y violaciones a los Derechos Humanos para radio, páginas web, prensa plana y televisión. Sus medios técnicos son limitados, pero aspiran a reproducir su labor en Cd y otros soportes y ampliar sus archivos fotográficos y documentales.

El periodista independiente Roberto de Jesús Guerra Pérez dirige el Centro de Información  Hablemos Press (CIHPRESS), que cuenta con la asesoría del historiador y bibliotecario José R. Ávalo Pérez y del comunicador José A. Álvarez Bravo. Figuran como reporteros Antonio Arias Torres (municipio Media Luna, provincia Granma), Ignacio Estrada Cerero (Quemado de Güines, Santa Clara), Magalys N. Otero Suárez y Rubén Carty Lowe (Centro Habana), Manuel Guerra Pérez (Arroyo Naranjo) y Enyor Díaz Allen, corresponsal en Guantánamo, encarcelado desde mayo en la Prisión Paso de Cuba. Integran el equipo las fotos-reporteras María N. López Báez (Centro Habana) y Sandra Guerra Pérez (finca Ojo de Agua, La Habana); los colaboradores Carlos R. Martínez Arias (Camagüey) y Carlos M. Cárdenas González y Raúl Parada Ramírez, ambos de Ciudad de La Habana.

La paradoja de Papaíto. / Miguel Iturria Savón.

10 octubre 2009 às 17:24 por Ancla insular | Postado em: General
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La semana pasada, en un recorrido inusual por Santiago de Cuba, el Comandante Ramiro Valdés Menéndez, Ministro de Comunicaciones y Vicepresidente del Consejo de Estado, exhortó a los cubanos a no depender de “Papá Estado” como los pajaritos que abren el pico para recibir la comida. En un desborde de locuacidad el burócrata uniformado habló de trabajo, disciplina e iniciativas individuales para resolver los problemas del país.

Como el señor Valdés no se caracteriza por sus intervenciones públicas, sino por sus decisiones militares –fue Jefe de la Seguridad del Estado y Ministro del interior-, los santiagueros pensaron que era un chiste; mientras en La Habana la gente que lo escuchó interpretó su mensaje como una ironía. Tal vez tengan razón pues si alguien en Cuba apretó los anclajes de la dependencia ciudadana ese fue Don Ramiro, cuyo nombre y trayectoria personales asustan más que una legión de fantasmas en noche sin luna.

Al parecer, el dirigente deja entrever que “Papá Estado” pretende deshacerse de los deberes y obligaciones que genera su Patria Potestad, impuesta de forma obligatoria al pueblo cubano durante el largo proceso que aún llaman Revolución.

¿Será que nuestra élite ha perdido la memoria? ¿Acaso medio siglo sin soltar el mando les nubla la razón? No ceden a los derechos autoritarios que genera esta suigéneris relación paterno filial pero, paradójicamente, quieren abandonar las obligaciones forjadas por la misma.

Aunque no debemos hacerles mucho caso a los discursos, los rituales y a los disfraces del poder, es evidente que los sempiternos comandantes tienen problemas con el rebaño, menos díscolo y más simulador que la generación de los años sesenta, cuando nuestros padres y abuelos cedían sus derechos y aceptaban órdenes y sacrificios de todo tipo.

Como el hábito hace al monje, el líder histórico y sus fieles seguidores, Ramiro con la carabina al hombro, se acostumbraron a diseñar un sistema de dependencia ciudadana a imagen y semejanza de la desaparecida Unión Soviética, de la cual procedían los recursos que “Papaíto Estado” despilfarraba; mientras desmantelaba la industria azucarera, la ganadería, el comercio y otros rublos que convertían a las personas en clientes de la gran finca gubernamental.

Si el Estado normativo devino en el único propietario, único empleador y hasta en el único pedagogo y mecenas de la cultura y de los medios masivos de comunicación, es lógico que cumpla aún con sus numerosas obligaciones y les asegure la papita al pueblo sometido a vasallaje.

Si “Papá Estado” ya no puede asumir tanta carga sobre los hombros envejecidos de los mandatarios, entonces tendrá que permitir que los hijos y los nietos asuman su propio destino. Pero eso no se resuelve con viejas consignas ni chistes baratos, sino con un menú de libertades que desate la dependencia y estimule la creación de riquezas. Solo así los polluelos dejaran de esperar por los padres.  

  

Llanto maternal. / Miguel Iturria Savón

9 octubre 2009 às 17:22 por Ancla insular | Postado em: General
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El miércoles pasado, mientras caminaba ensimismado por una calle de Centro Habana, sentí un llanto persistente detrás de mi espalda. Me viré con cautela y vi a una señora de unos 50 años incapaz de controlar su desesperación. Traté de calmarla, pero todo fue en vano.

Venía del Tribunal municipal, donde le ratificaron la sanción de cuatro años contra su único hijo, un joven con retraso mental envuelto en una reyerta callejera. Me dijo que después del problema su descendiente fue convertido en un zombi. “En el calabozo debieron torturarlo pues apenas hablaba, perdió el interés por salir y le asustaba la presencia de los policías”.

La mujer me aseguró que antes del juicio lo llevó al Hospital psiquiátrico de Mazorra, donde tenía tratamiento, pero se percató que allí laboran la madre y el padrastro del joven que lo golpeó. “Tuve que llevármelo bajo mi responsabilidad y atenderlo en la Clínica de higiene mental. Le pusieron tratamiento y me dieron un certificado que entregué al abogado del caso.”

Parece que el certificado no le sirvió de mucho, pues el hijo ya cumple su condena en la Prisión 1580 de San Francisco de Paula, municipio de San Miguel.

La señora que lloraba por las calles de Centro Habana es empleada del aeropuerto “José Martí” y milita desde hace más de 20 años en el Partido Comunista de Cuba, ante el cual denunció “la arbitrariedad contra el muchacho”.

Tal vez el testimonio de la madre esté parcializado por el amor y la pasión filial. Quizás su hijo sea realmente agresivo y no mida las consecuencias de sus actos; pero el hecho de poseer dictámenes de psiquiatría y salir trastornado de la prisión provisional merece una revisión más técnica del asunto.

Hay personas que son capaces de exagerar, disminuir, omitir o agregar elementos favorables a su forma de apreciar el suceso que les afecta; pero hechos como éste ocurren con frecuencia en nuestra capital, donde el proceder de muchos policías pone en entredichos su profesionalidad. Algunos golpean, violan las leyes que deben hacer cumplir y después acusan de atentado a la víctima de sus excesos.

Le aconsejé a la señora que lloraba en Centro Habana contratar a un abogado para un proceso de revisión ante el Tribunal Supremo.  Quizás prospere.

Hay mucha exaltación en nuestras ciudades. Numerosos jóvenes se animalizan con el alcohol, las carencias y otros problemas. Cualquiera pierde el control, pero los enfermos mentales son víctimas de sus actos y de la violencia de su entorno. Es difícil enfrentar la violencia, más el respeto y la cortesía no deben ser cosas del pasado.  

 

 

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