Pase permanente. / Miguel Iturria Savón.

30 noviembre 2009 às 17:18 por Ancla insular | Postado em: General
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Zenaida, una habanera de 35 años, me habla con nostalgia de la capital mientras el cochero azota al caballo que cancanea en una calle de Guantánamo, donde los ómnibus urbanos han desaparecido y las bestias halan carromatos de diez personas, como a mediados del siglo XIX.

Ella creció en Prado entre Ánimas y Consulado, a solo unas cuadras del Malecón, a donde retorna durante sus vacaciones anuales, pues lleva una década viviendo en Caimanera en unión de su esposo, un oficial oriental que trabaja en la frontera. Ante mi sorpresa me enseña el Pase permanente, sin el cual no es posible entrar o salir de ese pueblo cautivo.

-         ¿Qué pasaría si eliminan el pase de quienes viven o trabajan en Caimanera?

-         Sería un desastre, un nuevo punto de salida del país, como Camarioca o el Mariel, tal vez peor porque hay zonas minadas en la cercanía a la Base naval de los Estados Unidos.

-         Pero hay gentes que se van.

-         Si, claro; llegan por Boquerón, esperan la noche y se tiran al mar. Algunos consiguen trabajo o se casan en Caimanera; meses después desaparecen y llaman por teléfono desde Miami o New York.

-         ¿Caimanera es un municipio especial?

-         Si, pero hay problemas como en todas partes. Yo, por ejemplo, trabajo en salud y no he podido hacerme una placa dental. Esta es la tercera vez que vengo a Guantánamo, donde los equipos están rotos; si hoy no resuelvo me voy para La Habana o me saco la pieza.

-         ¿Y por qué es especial Caimanera?

-         Porque han mejorado los servicios y el abastecimiento a la población, incluidos equipos electrodomésticos. Hay leche para todos cada día, venden pescado y media libra de carne de res por persona a la semana.

Antes de bajarme del coche hacia la Terminal de ómnibus Zenaida me pregunta algunos detalles sobre la capital. Confiesa sentirse bien en Caimanera, pero sabe que por amor dio un salto en garrocha hacia el pasado. Tiene casa, un hijo y comida segura, más le faltan otras cosas. Tal vez no se acostumbre a mostrar un carné para entrar o salir de un pueblo rodeado de militares. Le deseo suerte en su gestión de salud.

Si Guantánamo, cabecera provincial, carece de los equipos médicos elementales en sus clínicas y hospitales, ¿qué pasará en Caimanera, Maisí u otros pueblos rodeados por el mar, las montañas o los militares?

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Las víctimas no son culpables. Miguel Iturria Savón.

às 17:14 por Ancla insular | Postado em: General
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El martes 17 de noviembre Luis Hernández Serrano publicó en Juventud Rebelde “Tres acontecimientos y un solo culpable”, en el cual retoma hechos desatados en Europa en 1939 “que tuvieron en común las ambiciones hegemónicas de poder ilimitado, el militarismo y las pretensiones expansionistas de Adolfo Hitler”.

El cronista se refiere a la agresión a Polonia, a la resistencia de los jóvenes contra “la bota nazi que pisoteó la capital checoslovaca” y a la “Operación Bernard” montada por el gobierno alemán para falsificar billetes de Inglaterra.

Llama la atención que al refrescar estos hechos “aparentemente inconexos”, omita la complejidad de la invasión a Polonia, ocupada además por tropas de la Unión Soviética; mientras carga la mano en la sublevación de Praga del 17 de noviembre de 1939, cuyo heroísmo juvenil generó después celebraciones estudiantiles analizadas por el comunicador; quien sintetiza también la maestría de los falsificadores nazis, empeñados en minar el poderío financiero de los ingleses.

El cronista del Diario de la juventud cubana no se tira a fondo en algunos detalles de los hechos evocados. Es bueno censurar al nazismo alemán, el fascismo italiano, el falangismo español y otros ismos desastrosos. Sabemos que el militarista Adolfo Hitler (1889-1945), Fuhrer del III Reich, desató la Segunda guerra mundial al invadir a Polonia y otros territorios europeos, donde sus tropas cometieron crímenes insólitos.

El periodista obvia que tanto Polonia como la República Checa sufrieron la presencia militar rusa, cuyo gobierno comunista firmó un pacto previo con Hitler para repartirse el pastel europeo. Solo en Polonia los militares soviéticos masacraron a 22 mil oficiales del territorio conquistado. En 1945, como resultado de la contienda bélica, las tropas de la Unión Soviética impusieron gobiernos afines en parte de Alemania (Berlín), en Bulgaria, Checoslovaquia, Hungría, Rumania, Yugoslavia, Albania y Polonia. En 1956 sus tanques aplastaron a los húngaros que cuestionaron el socialismo y en 1968 abatieron en Praga a los reformistas del Partido comunista.

Tanto en los países ocupados por la Alemania de Hitler como en las naciones holladas por la Unión Soviética, hubo crímenes de todo tipo y una resistencia tenaz o solapada. El dominio alemán cesó en 1945. El de la Unión Soviética se extendió hasta 1991. ¿No es tiempo suficiente para que al abordar el pasado nuestros periodistas se olviden de la filiación cubana al desaparecido Bloque Socialista y sacudan toda la verdad?

Hasta el coronel Putin, ex Presidente y actual Primer Ministro de Rusia, habló en noviembre del 2008 de los millones de víctimas del régimen comunista de su país. Los investigadores de las naciones ocupadas han documentado el costo humano del experimento socialista. Tanto en la República Popular China como en Mongolia, Kampuchea y Corea del Norte se barajan las cifras de la barbarie. En Cuba todavía.

Vale recordar la barbarie propia y ajena. ¿Cuándo reportará la prensa insular la caída del Muro de Berlín, la Revolución de Terciopelo en Praga, la revelión contra Ceausescu en Rumania o las imágenes de los tanques chinos que sepultaron a miles de estudiantes en la Plaza de Tiananmen en 1989?

Al leer las verdades a medias de Luis Hernández Serrano creo que ya es tiempo de sacudir la censura, la autocensura y las filiaciones tardías. Sugiero a los colegas de la prensa oficial leer El Libro Negro del Comunismo, el cual ilustra una barbarie que supera a los millones de víctimas del nazi fascismo alemán y el militarismo japonés. 

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¿Crecen los gobiernos opositores en Cuba? / Miguel Iturria Savón.

25 noviembre 2009 às 22:31 por Ancla insular | Postado em: General
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Meses atrás publiqué en Cubanet un artículo sobre la iniciativa comunitaria que ocupa los esfuerzos políticos de un sector de la oposición cubana, cuyos métodos de desobediencia pacífica y el hecho de ser excluida de los medios de comunicación –en manos del Estado- parece ponerla tras las cuerdas del silencio, el miedo ciudadano y la represión sistemática de las autoridades gubernamentales.

A juzgar por las noticias de los medios internacionales –en Cuba nunca se informa sobre lo que contradice el discurso del poder-, la creación de estructurales paralelas a los gobiernos municipales avanza poco a poco en las provincias del interior, no así en Ciudad Habana, donde las fuerzas opositoras son mayores y mejor organizadas pero parecen ajenas a los retos locales y a la táctica de ingobernabilidad democrática.

Los promotores de la ingobernabilidad democrática difunden en la red la constitución de los municipios opositores, la dirección de su sede, los datos personales de los comisionados y delegados de las circunscripciones creadas, quienes no realizan tareas de gobierno ni sustituyen a los funcionarios oficiales, pero canalizan las quejas de la población mientras se dan a conocer como una alternativa ante la anquilosada Asamblea del Poder Popular, envuelta en las redes de las justificaciones y en la desidia generada por la corrupción y el excesivo control sobre los ciudadanos y las esferas sociales.

La Operación Liborio, nombre dado por los gestores de este proyecto, trabaja para  constituir 50 municipios de oposición a mediados del 2010. En ese sentido, gestionan recursos para los gastos operacionales de cada localidad y difunden en la web y otros soportes el quehacer de los territorios que ya disponen de gobierno local alternativo.

Entre los gobiernos municipales de oposición figura Artemisa, en la provincia Habana, presidido por Juan E. Cevallos Ramos; 4 en la provincia de Santiago de Cuba, presidido en el de igual nombre por Gerardo Sánchez, por Eduardo Torres en Songo La Maya, Angelino Isaac Luna en Palma Soriano y Pedro Martínez en San Luis; mientras que en la colindante Guantánamo se constituyó en Baracoa, encabezado por Keiber Rodríguez Fernández.

En la provincia de Holguín tenemos a los municipios de Banes, encabezado por Martha Díaz Rondón, y Antilla, presidido por Celeciano Cristino Toranzo, aunque están en proceso en la ciudad cabecera, en Manatí, Urbano Noris y Moa. En Camagüey fue reorganizado recientemente dada la infiltración de la Seguridad del Estado. En las provincias centrales existen en Placetas, presididos por Blas Fortún Martínez, por Frank Reyes López en Santa Clara, Antonio Suárez Fonticella en Camajuaní y Ignacio Estrada Cepero en Quemado de Guines. En Cienfuegos es encabezado por Ricardo Pupo Sierra y en la Isla de la Juventud por Francisco Alfaro Diéguez.

Algunos gobiernos cuentan con su propio blog, organizado con la asesoría de la Organización No gubernamental Nueva Esperanza, cuya coordinadora en Ciudad Habana valora con las estructuras municipales los detalles técnicos e informativos para enfrentar las interferencias en la red y dotar de voz propia a los incipientes órganos locales de la oposición pacífica.

Los municipios de oposición poseen ventajas y desventajas al desafiar el control absoluto del régimen cubano. Sus directivos tratan de encausar el descontento de la población y enfrentan las consecuencias de sus actos cívicos. Realmente descentralizan la represión y se entrenan para gobernar mientras denuncian la parálisis de los mecanismos establecidos. Está por ver si crecen y conquistan la confianza de las masas adormecidas, solo así la moverán hacia los cambios democráticos que necesita la isla, cuyas autoridades siguen detenidas en el tiempo.

Desmotivación beisbolera. / Miguel Iturria Savón.

às 17:12 por Ancla insular | Postado em: General
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El Duque Hernández.

Ha comenzado la Serie Nacional de Beisbol en los principales estadios de la isla, pero los aficionados apenas comentan las jugadas de Industriales, Santiago de Cuba, La Habana o Villa Clara. Parece que la mayoría no se hubiera enterado o estuviera ocupada con problemas más relevantes.

Aunque hace tiempo no voy al Estadio del Cerro, me percato que otros fanáticos capitalinos son tan indiferentes como yo. ¿Será que ha desaparecido la motivación por el beisbol o estamos tan decepcionados con el Equipo azul que no apreciamos a otros conjuntos?

Años atrás acudía al Latinoamericano con algunos amigos para disfrutar los encuentros de Industriales con Pinar del Río, Las Villas o Santiago. Hasta la Serie 1989-1990 los fans de Industriales teníamos ídolos como Germán Mesa, Padilla, Lázaro Vargas, Arocha, El Duque Hernández, De la Torre, Medina o Javier Méndez. Posteriormente nos motivaba ver jugar a Kendry Morales, Yamel Guevara, Yasser Gómez, Yader Martí, Francisley Bueno, Osvel Castillo, Bárbaro Cañizares, Yuniel Escobar o Dennis Suárez.

Como los primeros se retiraron y los segundos se marcharon del país en busca de contratos con las novenas de Tripe A o Grandes Ligas, tuvimos que conformarnos con figuras como Tabares, Mayeta, Rudy Reyes o Yoandri Urgellés, entre otros que se esfuerzan por preservar la historia del mítico Industriales, asediado en la etapa final por Villa Clara o Santiago de Santiago de Cuba, quienes perdieron la Serie pasada con los vaqueros de La Habana.

Es preocupante el silencio en torno a un deporte que despierta la pasión colectiva y constituye el pasatiempo nacional. En el plano interno decepciona el éxodo casi masivo de figuras destacadas, cuya ausencia le restan color y atracción a los encuentros, marcados además por la falta de recursos e información. Quien sigue a un equipo lo hace por su historia, la estabilidad de sus jugadores y por razones regionales.

Se habla al respecto de la crisis que atraviesa el beisbol nacional, de las derrotas en los últimos torneos internacionales y de la imposibilidad de jugadores y directivos para topar en eventos de otros países a título personal, previo contrato sin la mediación estatal y sin el estigma de la deserción, lo cual denigra a quienes se marchan en busca de mejores posibilidades.

El legendario Equipo Cuba, ganador de mundiales y olimpiadas, está afectado por el éxodo de sus integrantes y porque enfrenta a profesionales de Grandes Ligas y de Triple A. Nuestros atletas tienen nivel profesional pero carecen de remuneración y son controlados de las autoridades deportivas insulares, que perciben las competencias como parte del choque ideológico con otras naciones.

Aunque Industriales se nutre de jugadores del Equipo Metropolitanos, la movilidad es tal que resulta desconocido. Para mi es ahora solo una novena con historia; pesa más lo que fue que lo que podrá ser. Ojalá me equivoque.

En los equipos del interior la nómina es más estable, pero crece el éxodo y la exclusión por intento de abandonar al país. La lista de “desertores” crece por igual en Pinar del Río, Villa Clara, Holguín o Santiago de Cuba. Yunieski Betancourt, Dallan Viciedo, Aroldis Chapman, Juan Yasser Serrano, Yunieski Maya y José Julio Ruiz se marcharon en los últimos meses.

Mientras crece la sangría del talento deportivo, los aficionados al beisbol nos volvemos escépticos. La indiferencia es tan notable como las gradas vacías. ¿Habrá soluciones para el pasatiempo nacional?      

      

      

Interés por lo ausente. / Miguel Iturria Savón.

às 7:44 por Ancla insular | Postado em: General
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Yo sabía que en Cuba los periódicos y otros medios de comunicación son algo más que un instrumento de información y cultura, pues responden a los fines del Estado y del Partido único, anclados en el poder contra viento y marea. Conocía de los temas tabús, de la exuberancia ideológica y del bajo perfil de la crítica en nuestros diarios; pero ignoraba el demencial interés por lo ausente, es decir, por resucitar hechos y figuras del pasado que cobijan el discurso oficial.

Digo esto porque en octubre a nuestros medios de comunicación se les fue la mano en la glorificación de dos figuras históricas, exaltadas hasta el cansancio en cada emisora, canales televisivos, periódicos locales y nacionales. Me refiero, por supuesto, a los comandantes Ernesto Guevara, muerto en Bolivia el 8 de octubre de 1968, y Camilo Cienfuegos Gorriarán, desaparecido el 28 de ese mes pero en 1959.

Coincidiendo con tales efemérides hubo dos ceremonias solemnes de inhumación, una el 9 y la otra el 29. Con la primera se inauguró el Mausoleo a los combatientes del Frente de Las Villas, por donde pasaron ambos guerrilleros en su camino a La Habana. La segunda fue para honrar el “Frente de Camilo”, quien interactuó unos días con los rebeldes del Frente Norte de Las Villas, cuyos mártires reposan ahora en sepulcros apacibles, entre arboledas, mármoles y llama eterna.

Como no existen los restos de Camilo, le edificaron un panteón aledaño al Museo de su nombre y una escultura metálica en la Plaza de la Revolución, cerca de la efigie del hierático Guevara, además de desfiles y flores tiradas al mar, el billete de 20 pesos y los homenajes en las escuelas del país.

La prensa resaltó otros hechos y leyendas del pasado, como el inicio de la guerra de independencia contra España (10 de octubre de 1868) y la entrada del Ejército Libertador en Bayamo, donde fue entonado el actual Himno Nacional; así como las recientes escaramuzas de nuestros funcionarios contra el embargo comercial aplicado por los Estados Unidos, devenido socio comercial de la isla y principal suministrador de alimentos y medicinas, aunque esto no se informa a la población.

Si le creyéramos a los diarios oficiales el gran villano del pasado fue el comandante Huber Matos Benítez, quien se atrevió a renunciar a su puesto de Gobernador de Camagüey en octubre de 1959, por lo cual fue acusado de traición, condenado a 20 años y expulsado al exilio en 1979. Huber sobrevive pero su historia no cuenta, es el malo de la telenovela revolucionaria.

El interés por los héroes ausentes fue tan grande que la prensa olvidó a los vivos, estresados entre las consignas, los precios que suben y las mercancías que desaparecen. Los siervos de la utopía tampoco supieron que Juanita Castro, exiliada en los Estados Unidos desde 1964 publicó sus memorias (Fidel y Raúl, mis hermanos. La historia secreta). Casi nadie se enteró que José Alejandro Rodríguez, periodista de Juventud Rebelde, publicó en J.R online el artículo “Contra los demonios de la información secuestrada”, en el cual critica la censura.

Solo un puñado de intelectuales supo de la inauguración de la Academia blogger inaugurada por Yoanis Sánchez y Reinaldo Escobar, quienes se colaron en el “debate” de la revista Temas sobre Internet y días después fueron golpeados en El Vedado, ella al dirigirse a una marcha pacífica y él por reclamarle un encuentro a los represores.

Es imposible calcular otras “noticias no convenientes” que los medios informativos omitieron para glorificar a los héroes que reposan en sus mausoleos y crecen en nuevos libros y viejos periódicos. Parece que la vida espera mientras el interés por lo ausente se multiplica.  

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Se habla de debate. / Miguel Iturria Savón.

24 noviembre 2009 às 16:50 por Ancla insular | Postado em: General
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El diario Juventud Rebelde, la revista Temas y el portal Cuba debate hablan a veces de debates. Supongo que sea el preámbulo de un tema soñado y pospuesto por la necesidad de supervivencia del grupo que se aferra al poder hace décadas. Tal vez la dinámica del siglo XXI, algunos reacomodos, negocios o intereses internaciones los conduzca en breve por el camino del diálogo y la apertura, para lo cual conviene rediseñar a la prensa insular, sujeta aún a batallas ideológicas, héroes y estadísticas poco creíbles.

Hablar de debates mientras se le niega el espacio a las fuerzas alternativas interesadas en democratizar a la sociedad, sacudir la parálisis institucional y liberar al mercado y a los ciudadanos de tantos controles absurdos, es una forma de ganar tiempo, omitir los hechos adversos y posponer los cambios que necesita la nación. La prudencia y el pragmatismo tienen sus límites.

A debatir se aprende debatiendo los problemas y las medidas que desaten el interés de la mayoría. Los temas de una revista académica que convoca un panel mensual de preguntas y respuestas, o algunas crónicas y acuses de recibo sobre aspectos tabúes en un diario capitalino quizás sean el inicio del deshielo. Un deshielo inmune al calor y a las voces soterradas.

Hay mucho lastre ideológico todavía, demasiado control sobre los medios de información y cuestiones prohibidas como la represión contra la oposición pacífica, los presos políticos y la ausencia de los derechos civiles en un país donde hasta los sindicatos son agencias de la Administración y el Partido comunista.

¿Cómo hablar de debates si la prensa obvia esos problemas y esquiva la corrupción, la centralización estatal, los precios abusivos, el cierre del mercado libre, las causas reales del desempleo y la miseria de millares de ancianos y mujeres que se prostituyen?

Ya se habla de ortografía, bullicios callejeros, pérdida de la jornada laboral y hasta de basureros urbanos y problemas con la vivienda. Se vocifera sobre pelota, el embargo comercial de los Estados Unidos y de los miles de médicos y maestros enviados por el gobierno cubano a otros países para enfrentar epidemias.

Más que debatir problemas esenciales la prensa, la radio y la televisión cuentan viejas historias que embellecen el discurso del poder. Si hay debate no es en estos medios, sino en las calles, las casas y ciertas instituciones. Internet, por ejemplo, pese al acceso limitado por precios y regulaciones del Ministerio de comunicaciones.

No percibo la polémica en Juventud Rebelde, en Temas ni en el portal Cuba debate, lastrados por el control oficial. Lo veo en algunos blogs y páginas virtuales que usan el ciberespacio sin permiso estatal. Es el caso de Generación Y, de Yoani Sánchez; del Semanario digital Primavera que dirige Juan González Febles, y de decenas de ciudadanos que escriben sobre los problemas del país.

Hay mucho ruido y pasión entre los bloggers, bitácoras personales, crónicas, fotos, enfoques contrapuestos, análisis y hasta especulaciones. Así es el diálogo en su comienzo, sin hegemonía orientada.

La polémica no predomina todavía. Más que gestos hacen falta medidas y sucesos que desaten los cambios y el debate público. El país se mueve a paso lento sobre el eje oxidado del socialismo, cuyas verdades repite la prensa hasta el cansancio. Criticar las formas y evadir los problemas equivale a excluir y escamotearle la voz a tantos ciudadanos y páginas prohibidas, omitidas por el Granma y otros medios que hablan de debate.

 

 

Tema manido. / Miguel Iturria Savón.

23 noviembre 2009 às 16:48 por Ancla insular | Postado em: General
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No se me ocurre hablar de política en una galería de arte ni en el lobby de un cine, un teatro u otra institución cultural. La política en Cuba es un tema tabú que pasa por el susurro, el miedo y la simulación. La mención de ciertos personajes del poder provoca recelos en algunas personas y desdén en la mayoría, mientras la palabra disidente se asocia con derechos humanos y esta con locura y represión.

Hay quienes piensan que la política es un negocio estatal, cuyas agencias publicitarias son el Noticiero nacional de la televisión, la Mesa redonda informativa y los periódicos Granma, Juventud Rebelde y otros que reproducen el discurso oficial y exaltan palabras devaluadas como socialismo, patria, nación, igualdad, resistencia e imperialismo.

La polémica no marca nuestra cultura política. Los medios de comunicación solo ofrecen la envejecida percepción del grupo que ejerce el poder, anclado en el pasado y en la exclusión de los que piensan diferente, calificados de “apátridas” y mercenarios como en la década de 1960, lo cual conduce a temores y recelos en un amplio sector de la población, cuyo escepticismo los aleja de un tema que consideran peligroso.

Hay otro sector que asume riesgos y se sumerge en el ruedo. Son los disidentes u opositores al régimen, apreciados por la población con la defensa de los derechos humanos. Dentro de estos encontramos desde socialdemócratas hasta liberales y cristianos. Si bien cada uno tiene su propio programa político les es difícil luchar por el poder, pues las fuerzas represivas tratan de anularlo y el partido que gobierna los descalifica y excluye como adversarios.

El hombre no es “un animal político” como decía el exagerado Aristóteles. Si la política es lucha por el poder y su sentido es la libertad, en Cuba apenas existe la política pues pasamos sin transición de la revolución libertaria a la supresión de quienes se opusieron a sus excesos y a la imposición del ineficaz sistema de economía estatal, cuyos gestores intentan ahora reformar sin liberar el mercado y las fuerzas productivas internas.

Desde mediados del 2006 se habla de cambios desde las alturas y hasta los medios de información abordan el tema con cautela, pero la exclusión sigue igual. Se pronuncia  el vocablo debate, aunque los términos transición y democracia siguen ausentes y parecen tan peligrosos como las palabras castrismo, tiranía o dictadura.

¿Hacia dónde cambiar con los protagonistas del pasado? ¿Hacia los modelos chino, vietnamita o coreano? ¿Cómo producir más y mejor bajo un asfixiante control estatal y salarios devaluados? ¿Cómo enfrentar el mercado negro si se prohíbe el libre flujo de mercancías? ¿Cómo mejorar los servicios de salud pública si continúa la exportación de médicos a decenas de países?

Hacer política no es mover la página para conservar el modelo de intolerancia y exclusión. Veremos qué cuando se desaten los sucesos pues la política no es ideología, sino antagonismo. Tal vez por eso la política parece insustancial en Cuba, donde es apreciada por muchos como un epílogo para un final inesperado.

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La ínsula fabulante. / Miguel Iturria Savón.

21 noviembre 2009 às 1:19 por Ancla insular | Postado em: General
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El narrador Alberto Garrandés es el antólogo y prologuista de laúltima colección de cuentos que circula en nuestras libreríasdesde principios del 2009. La diversidad de autores y la convivencia de los estilos más heterogéneos certifican la valía de La ínsula fabulante, limitada al período de 1959 al 2008, aunque el referente social -  50 aniversario de la revolución- no excluye a creadores exiliados, como Guillermo Cabrera Infante, Calvert Casey, Antonio Benítez Rojo, Norberto Fuentes, Jesús Díaz, Severo Sarduy, Reinaldo Arenas y Carlos Victoria, representados entre los 66 narradores cuyos textos conforman las 809 páginas de esta mega antología.

En el volumen hay relatos de todo tipo y se aprecia cierta armonía conciliada con escritores consultados por el prologuista, quien combina su obra personal creativa con la reflexión y el gusto por difundir a otros a través de ensayos y antologías.

Reconoce el “antólogo aconsejado” que La ínsula fabulante muestra y recorre medio siglo de narrativa cubana y “ha conformado un paisaje que no es sino un concierto de fábulas que aspiraría a una sola condición: la representatividad apoyada en dos ejes complementarios: la acreditación de los textos y de sus autores”.

Entre los creadores “hechos y derechos” figuran los mencionados en el primer párrafo y otros de gran valía, como Feliz Pita Rodríguez, Onelio J. Cardoso, Humberto Arenal, Dora Alonso, Samuel Feijoo, José L. Fuentes, Alejo Carpentier, Virgilio Piñera, Manuel Cofiño, Heras León, Miguel Collazo, Mirta Yáñez, Miguel Mejides, Arturo Arango, Francisco López Sacha, Senel Paz, Reinaldo González, Pedro Juan Gutiérrez y Gina Picart.

Entre los que empiezan su andadura creativa aparecen Ángel Santiesteban, Amir Valle, Ena Lucia Portela, Jesús D. Curbelo, Ana Lydia Vega, Alberto Garrido, Michel Perdomo, Orlando Luis Pardo, Abel González Melo y otros que reflejan el saldo, “muy condimentado y lleno de suculentas discrepancias en cuanto a temas, asuntos y estilos”, que infieren además, los posicionamientos del escritor con respecto a la historia.

Advierte Garrandés que, “como imagen compleja de un género literario no menos complejo”, esas fábulas concertadas subrayan dicha complejidad y la potenciación de ficciones nacidas en el espacio de la imaginación y de sucesos imaginados en el espacio de la historia, desde diversos grados de autonomía creativa.

En esta versión de medio siglo de cuentística cubana, el antólogo desestimó el ordenamiento autoral estrictamente cronológico. Optó, en cambio, “por respetar una sucesión vinculada a la emergencia de las sensibilidades grupales…”, lo cual le permitió “matizar los contrastes y los deslizamientos de diferentes estéticas: las incipientes, las que se hallan en estado de convivencia y las que están en trance de agonizar”.

Al expresar los momentos básicos de la ruta del cuento cubano en medio siglo, la antología va “desde los transicionales años 60 hasta los transicionales años 90, y más acá”. Toda una época. Los relatos avalan “la hipersensibilidad de autores de distintas tendencias y generaciones, reunidos en torno a un fenómeno histórico…” Revela también el retroceso de las ficciones en los 60 y la renovación en los 80, con autores como Miguel Mejides, Reinaldo Montero y Senel Paz, cuya novedad “obedecía a la presencia de personajes jóvenes, llenos de conflictos, capaces de protagonizar relatos formalmente clásicos.”

El prologuista analiza los cambios en nuestra literatura a tono con el mundo burbujeante de los años 90, sobre todo entre 1992 y 1998, “en que la narrativa cubana se adelantó en nuevos asuntos y dio vida a nuevos personajes que invadieron las fábulas…” Analiza cómo hasta el 2003 la cuentística insular incorporó mundos alegóricos y simbólicos de considerable espesor, practicó el anonadamiento del lenguaje, observó irónica y cínicamente la realidad inmediata y subrayó la naturaleza de una nueva época, desde otra tensión social.

Los últimos cuentos de La ínsula fabulante confirman la actitud de los jóvenes narradores ante la historia. “Se les llamó exquisitos (por el lenguaje y los símbolos), violentos (las prostitutas, los balseros, la corrupción, las contrariedades) e iconoclastas (el derribamiento de las estructuras y las convenciones sociales). Al mismo tiempo apareció la literatura de la diáspora: reencuentros, críticas, intercambios y nostalgias, que era la literatura pendiente…”

Pudiéramos estar de acuerdo o rechazar esta mega antología editada por Letras cubanas. Pudiéramos recelar del subtítulo y hasta de los novísimos creadores incorporados; pero hay que reconocer el esfuerzo y la honestidad del renacentista Alberto Garrandés, quien difunde el diálogo desde la escritura.

               

 

 

Cine ruso en La Habana. / Miguel Iturria Savón.

20 noviembre 2009 às 18:52 por Ancla insular | Postado em: General
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Los mayores de treinta años recordamos a Cheburashka, Fantito, Jotavish, Microbick, Pedrito el policía y otros muñequitos rusos de carácter didáctico que marcaron la infancia de tantos cubanos, acostumbrados a Mickey Mouse, el Pato Donald, el Pájaro loco o Piolín, excluidos de la programación desde la estatalización de los cines, la radio y la televisión, cuando se nos impuso la filmografía de la Unión Soviética, Polonia, Hungría, Alemania Oriental o China.

El cambio fue traumático, pero hubo películas de Polonia, Hungría o la URSS de factura impecable –El acorazado Potemkim, Cuando pasan las cigüeñas, La balada del soldado- que conmovieron al público insular pese a los enfoques estéticos, el ritmo o la extrema ideologización, en una época en que el cine cubano mitificaba el proceso revolucionario y se afiliaba al realismo socialista.

Dos décadas después retorna la vapuleada cinematografía rusa con otros presupuestos. Del 21 al 29 de octubre la Cinemateca de Cuba exhibió 9  filmes que recrean la diversidad de estilos y propuestas de la nación euro asiática, cuya vitalidad incluye lo histórico (La emperatriz y el rebelde), la comedia romántica (Piter FM), la reflexión (La isla), el road movie (El paseo), los viajes en el tiempo (Somos del futuro), la acción (El código del Apocalipsis), los conflictos personales (Kuka) y dos obras del memorable Nikita Mijalkov (Consejero de Estado y 12), quien adapta al panorama eslavo Doce hombres en pugna, del estadounidense Sídney Lumet.

Esta primera semana de cine ruso, ofrecida en la Sala Chaplin a las 5 y las 8 PM, fue organizada por la Embajada de la Federación de Rusia en Cuba, los estudios Fest-Film e ICAIC y el Ministerio de Cultura de ambos países.

Si bien cada obra fue aplaudida por los cinéfilos habaneros, despertó gran expectativa Somos del futuro, del director Andrei Malyukok, quien manifiesta la evolución de la nueva filmografía rusa. En la misma, cuatro jóvenes que realizan excavaciones en lugares prohibidos para encontrar y vender objetos de la Segunda guerra mundial, son trasladados al 19 de agosto de 1942 y, en medio de batalla contra los alemanes, intentan convencer a un grupo de soldados rusos que ellos no pertenecen a esa época.

Tan entretenida como esta cinta son Piter FM, El código del Apocalipsis, 12 y El Paseo, cuyas temáticas avala la recuperación de una industria fílmica desligada de la hoz y el martillo y del sentido comercial que obliga a muchos realizadores a endulzar con sexo y violencia la trama de sus historias.

A pesar de la ausencia de documentales y dibujos animados, la muestra de la cinematografía rusa confirma la autenticidad de su celuloide, tan diferente a las entregas de la antigua Unión Soviética como a las creaciones recientes de otras naciones ex socialistas y a la predominante industria norteamericana, cuya presencia es decisiva en las salas de Moscú y San Petersburgo, según el actor Boris Galkin, quien expuso a un diario insular el estado de la filmografía de su país.

Nuevos filmes cubanos. / Miguel Iturria Savón.

às 18:44 por Ancla insular | Postado em: General
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Como parte de los festejos por el Día de la Cultura Nacional, el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos programó en la Sala Chaplin y en el Multicine Infanta, entre el 19 y el 22 de octubre, las últimas realizaciones del séptimo arte, algunas de las cuales quedaron en la cartelera, junto a obras de otras latitudes.

Entre los estrenos figura el largometraje El premio flaco, de Juan Carlos Cremata sobre la pieza homónima de Héctor Quintero; el corto animado 20 años, de Bárbaro Joel Ortiz, inspirado en la canción de María Teresa Vera, y los documentales El despertar de un sueño, ópera prima de Luis Ernesto Doñas; Amor, Las plumas del vuelo del águila y La gracia perpetua del bien, de Marina Ochoa, quien retoma la poesía y los testimonios de Fina García Marruz y Cintio Vitier para hurgar en la cultura y la historia insulares.

La obra de Juan C. Cremata lleva al lenguaje fílmico la “comedia triste” del actor y dramaturgo Héctor Quintero, ambientada en un barrio pobre de La Habana de 1958, donde la humilde Iluminada Pacheco cambia su suerte al recibir una casa confortable por hallar en un jabón Rina un objeto que le acredita el premio, por lo cual reparte sus pertenencias pero los cambios sociales de la época la obligan a regresar a pesar del recelo de sus vecinos.

El filme, casi un calco de la pieza teatral, representa un desafío por razones de época, escena (todo transcurre en el mismo plató) y el presupuesto miserable que acentúa las desgracias del pasado, por lo cual son decisivas las actuaciones y los encuadres de la cámara, que naturalizan la historia y estimulan la reflexión sobre el comportamiento humano.

El largometraje, de noventa minutos, fue coproducido entre el ICAIC, el grupo de creación artística Ingenio, la casa productora del ICRT, la guatemalteca COMAL y La Colmenita. Cuenta con las actuaciones de Rosa Vasconcelos, Alina Rodríguez, Luis Alberto García, Blanca Rosa Blanco, Paula Alí y Osvaldo Doismeadiós.

De mayor interés resulta 20 años, primer cortometraje de animación para adultos del citado Bárbaro J. Ortiz, quien emplea la técnica de stop motion, a base de plastilina. Se trata de una fábula costumbrista sin diálogo, basada en imágenes, que narra las peripecias de una mujer por rehacer su matrimonio tras dos décadas de maltrato e indiferencia.

El despertar de un sueño, de Luis E. Doñas, retoma la vuelta al escenario de la versión coreográfica de Alicia Alonso sobre el ballet La bella durmiente; mientras que los tres documentales de Marina Ochoa usan a figuras de la poesía para develar aspectos de la memoria cultural, como la presencia en Cuba del poeta español Juan R. Jiménez, quien organizó en 1936 un festival lírico en La Habana que repercutió en bardos insulares como Eliseo Diego, Cintio Vitier y José Lezama Lima, creadores de la revista Orígenes.

Si comparamos el largometraje de Juan C. Cremata sobre el original de Héctor Quintero, el corto animado de Bárbaro Joel Ortiz y los documentales de Marina Ochoa, con producciones del 2008 como Kangamba, de Rogelio París; El cuerno de la abundancia, de Juan Carlos Tabío; Los dioses rotos, de Ernesto Daranas, y Omerta, de Pavel Giroud, detectamos el bache cinematográfico del 2009. ¿Habrá estrenos de mayor valía en diciembre, durante el Festival de Cine Latinoamericano?