Señales de muerte. / Miguel Iturria Savón.

26 febrero 2010 às 18:56 por Ancla insular | Postado em: General
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En Cuba, los medios masivos de comunicación omitieron la muerte del prisionero de conciencia Orlando Zapata Tamayo, uno de los 75 defensores de los derechos humanos encarcelados en la primavera del 2003. La noticia, sin embargo, circula por el mundo desde el atardecer del martes 23 de febrero, gracias a los comunicadores independientes y a las páginas del exilio que seguían su estado de salud.

Orlando Zapata Tamayo, natural de Banes, provincia de Holguín, tenía 41 años. Llevada 80 días en huelga de hambre en protesta por las golpizas de sus carceleros, quienes le ocasionaron un coágulo en el cerebro el año pasado. En estado de gravedad fue trasladado de Camagüey al Combinado del Este de La Habana, de cuya enfermería lo enviaron a morir al Hospital Amejeiras.

Días antes, medio centenar de prisioneros políticos cubanos solicitaron a Luis Ignacio Lula, presidente de Brasil, que intercediera por la vida de Zapata Tamayo con el mandatario insular, con quien se reunió durante la Cumbre del Grupo de Río, celebrada en México. Paralelamente, Ileana Ros-Lehtinen, legisladora estadounidense de origen cubano, pidió la intervención del Papa Benedicto XVI. Hasta el gobierno de España, interlocutor de los Castro en Europa, expresó su preocupación en el encuentro efectuado en Madrid con funcionarios de la isla.

El sacrificio de Zapata Tamayo es otro mensaje de muerte del régimen de los hermanos Castro, cuya intransigencia política vapulea los esfuerzos del presidente Obama por normalizar las relaciones entre Washington y La Habana y desacredita al gobierno español, empeñado en retirar la Posición Común, adoptada en 1996 por la Unión Europea ante el auge represivo de la dictadura comunista.

Las señales de violencia contra los opositores pacíficos caracterizan al gobierno de Cuba, donde existen 200 cárceles y casi cien mil prisioneros, entre los que figuran centenares de defensores de los derechos humanos. La represión sistemática es paralela al discurso del peligro externo y el comercio de consignas revolucionarias, que encubren la erosión nacional por parte de los aventureros que detentan el poder.

Aunque en enero fueron excarcelados cuatro prisioneros políticos, tres de ellos por cumplir su sentencia, las acciones represivas confirman la violencia de un gobierno que se niega a ratificar los pactos de Derechos Humanos emitidos por la Organización de Naciones Unidas. La Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional documentó 93 detenciones en diciembre del 2009 y 113 en enero del 2010.

La intransigencia es un mensaje de muerte y desesperanza. Orlando Zapata Tamayo es la última víctima. El gobierno opta por imponer el miedo dentro de la isla y desafiar a la comunidad internacional, pues está acostumbrado a sobrevivir desde el aislamiento y la ausencia de comunicación con el mundo. Les bastan algunos aliados y el control de los medios masivos de información.   

Palabra viva y voces olvidadas. / Miguel Iturria Savón.

às 18:53 por Ancla insular | Postado em: General
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En uno de los stands de la Feria del Libro de La Habana, que sesionó en La Cabaña entre el 11 y el 21 de febrero, encontramos el resultado de un proyecto testimonial de gran interés para la cultura cubana. Me refiero a la Colección Palabra Viva del Centro Pablo de la Torriente Brau, integrada por 21 casetes y 23 discos compactos con las voces de personalidades que prestigiaron las letras insulares.

El Centro cultural Pablo promueve desde su fundación (1996) el testimonio y la historia oral entre investigadores, periodistas, escritores y sociólogos residentes en Cuba. Con ese propósito otorga el Premio Memoria y creó el Fondo de la Palabra, que cuenta con más de cien grabaciones de poetas, narradores y artistas, algunos de otras latitudes pero vinculados a la isla.

Muy bien el rescate en cualquier soporte del legado expresivo de nuestros creadores, pero al revisar las decenas de casetes y compactos nos percatamos de omisiones lamentables. Bastaría el paneo de una cámara o el listado de los homenajeados para percatarnos de las voces olvidadas. Y no se trata solamente de quienes alzaron el vuelo en busca de mayor libertad creativa, si no de poetas, narradores, periodistas e historiadores que escriben dentro de Cuba. Citemos, por ejemplo, a Rafael Alcides o Lina de Feria.

La colección Palabra Viva del Centro Pablo fue un proyecto fraguado por uno de sus colaboradores, el periodista Orlando Castellanos (1930-1998), quien entrevistó a cientos de intelectuales y quiso conservar la memoria de nuestros creadores. Las grabaciones se iniciaron en el 2000 con los casetes donados por Castellanos y fuentes eventuales como Raúl Roa habla sobre Pablo, tomado de la banda sonora del documental Pablo (1977), y el de Emilio Roig de Leuchsenring, producido gracias al Archivo del Historiador de la Ciudad. La compilación cambió al soporte de compacto a partir de 2004, con el volumen dedicado al español Federico García Lorca.

Entre los casetes figuran, además, los consagrados a los poetas Luis Rogelio Nogueras, Fayad Jamis, Eliseo Diego, Nicolás Guillén, Roberto Fernández Retamar, Félix Pita Rodríguez, Miguel Barnet, Rafael Alberti, Carilda Oliver, Dulce María Loynaz y Pablo Armando Fernández. Las grabaciones rescatan la voz de narradores como Onelio Jorge Cardoso y Alejo Carpentier; el humorista Enrique Núñez Rodríguez y el pintor René Portocarrero, quien habla del ritmo y el color de La Habana.

Los discos compactos evocan a Federico García Lorca en las voces de creadores cubanos y extranjeros (Rafael Alberti, Ian Gibson, Benedetti, Gabriel Celaya y García Márquez), y “reviven” a personajes de las musas como José Soler Puig, Víctor Casaus, Thiago de Mello, Cintio Vitier, Julio Cortázar, César López, Guillermo Rodríguez Rivera, Tomás Gutiérrez Alea y los citados Orlando Castellanos, García Márquez, Alejo Carpentier y Rafael Alberti.

En la Feria Internacional del libro La Habana 2010 podemos adquirir dos nuevos compactos de Palabra Viva. Ambos dedicados al centenario de personalidades de varios contextos. Uno del cubanoamericano José Juan Arrom y otro sobre el poeta-pastor Miguel Hernández, quien murió en una cárcel de Alicante, España, a los 31 años. El amor y la guerra son los temas del bardo hispano, en cuya voz escuchamos ahora la Canción del esposo soldado, junto al homenaje de músicos y escritores cubanos.

Hay voces olvidadas en la Colección Palabra Viva, poetas, ensayistas, narradores, historiadores y otros artífices de la escritura que viven dentro o fuera del país, cuyo testimonio oral aportaría nuevos matices a la creación insular. No es lógico pedirle a una institución subvencionada por el Estado que asuma un reto tan grandioso, pero la censura resulta evidente, pues entre los homenajeados ninguno desliza una crítica al absurdo cotidiano de esta sociedad regida por la burocracia y el centralismo.        

¿Avatar en La Habana? / Miguel Iturria Savón.

14 febrero 2010 às 18:53 por Ancla insular | Postado em: General
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El gobierno de China prohibió la exhibición de la última película de James Cameron, pues teme que las alegorías de Avatar estimule la revuelta de millones de personas contra los sucesores de Mao Tse Tung. Los mandarines de La Habana no vieron fantasmas similares en la espectacular narración del creador de Terminator y Titanic, ya la disfrutamos en la televisión y circula en copias de soporte digital, de mano en mano.

Así acabo de verla, sin lentes 3-D (tridimensionales) como en New York o Beijing, gracias a una copia pirata que circula en CD. La primera impresión es fascinante. La segunda más sosegada. Aquí va mi lectura.

Se trata de otro thrillers de ciencia ficción, una superproducción con grandes efectos especiales, sobre encuentros entre humanos y alienígenas del planeta Pandora, donde un grupo de científicos investiga a los nativos, mientras los militares de la expedición proyectan la ocupación a partir de los resultados. Una doctora (Grace), un sargento mutilado (Jack) y el coronel son los protagonistas foráneos. La hija del jefe tribal y sus parientes completan la trama. El enlace depende de una traslación virtual mediante un equipo (tipo somatón) que “produce” el avatar, ser viviente que funciona por el otro e interactúa con los nativos.

Avatar es un relato visual entretenido y agradable, con escenas bellísimas y montajes pirotécnicos que reviven algunos mitos del pasado y desvelos del presente, como el tema ecológico, las fuentes energéticas y las pesquisas espaciales. Las maquinarias terrestres contra la tribu de los Na’vi, seres azules y atléticos en armonía con la naturaleza, evoca al “buen salvaje de J.J. Rousseau” y recarga las pilas de “nuestra culpa” por el avance humano en detrimento de civilizaciones que no dieron el salto.

Pero el guión del propio James Cameron, amigo de la ambigüedad, logra una solución conciliadora. El amor entre el avatar y la chica Na’vi cambia la misión de este, quien toma partido por la tribu y enfrenta a la tropa que intenta apoderarse del alusivo planeta azul. En el último momento, el joven Jack gana el favor de Toruk (Dios del cielo) y une a otros clanes de Pandora que ayudan a la liberación.

Pese a discursos y refritos conocidos, la película derrocha creatividad y genera polémicas de interés político, religioso y social. El uso de cámaras especiales de alta definición, capaces de varias filmaciones al unísono, confiere sensación de profundidad a las imágenes y a las espectaculares acciones, generadas en ordenadores (más del 50%) lo que abarató el costo a 237 millones de dólares, recuperados en los primeros días de exhibición en las salas de Estados Unidos.

Vale la pena disfrutar de Avatar, otro regalo de la industria del cine norteamericano. No sabemos si llegará a las salas oscuras de nuestra isla, pero la nueva entrega de James Cameron ya circula en videos y computadoras. Un poco de arte nos viene muy bien en esta Pandora insular.        

 

Libros y homenajes en la Feria de La Habana. / Miguel Iturria Savón.

13 febrero 2010 às 0:45 por Ancla insular | Postado em: General
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El martes 9 de febrero, el Canal Cubavisión ofreció su espacio estelar a funcionarios del Instituto del libro, quienes brindaron detalles sobre la Feria Internacional del Libro de La Habana, que sesionará del 11 al 21 en los predios de las fortalezas Morro-Cabaña y del 22 al 7 de marzo en las librerías de 15 ciudades del país.

Según Edel Morales, vicepresidente de la institución, ya se comercializan 300 títulos en 48 librerías de la capital, incluidos el céntrico Pabellón Cuba y el recinto ferial de Rancho Boyeros. El Pabellón dedica sus salas al cine y las artes plásticas de Rusia, invitada de honor, cuya presencia implica la reapertura de los lazos entretejidos entre la isla y su ex metrópoli a partir de 1960.

Los rusos dispondrán de un stand de 430 metros en La Cabaña, donde 300 editoriales mostrarán 3 500 títulos de autores clásicos y contemporáneos, algunos dedicados al idioma, las artes, historia, ciencias y la mayoría a géneros como  poesía, narrativa y literatura infantil y obras fantásticas. Entre los escritores traducidos figuran Chejov, Dostoievski, Tolstoi, Pushkin, Gogol, Bulgákov y Eugene Tushenkov.

Entre los títulos de esa nación se anuncia Yo hablo el ruso, Basilisa la hermosa, El soldado de la muerte y antologías sobre narrativa y poesía preparadas por la editorial Arte y Literatura. Rusia trae, además, exposiciones sobre el 150 aniversario de Chejov, el centenario de la muerte de A. Tolstoi, carteles de cine y actividades interactivas sobre dibujos infantiles y celebraciones históricas y políticas, como el 65 aniversario de la victoria sobre el fascismo y el 50 de la alianza de la URSS con Cuba.

Ya circula El Tintero, folleto con las ofertas editoriales, las presentaciones de obras, los encuentros, homenajes, concursos y las personalidades invitadas a la 19 edición de la Feria del libro de La Habana. Se imprimirá El Cañonazo, suplemento informativo de Cubaliteraria.com, el cual relaciona a los escritores galardonados por el sistema de premios de Cuba, incluido el Premio Alba Narrativa 2010, auspiciado por el Fondo Cultural ALBA, de Venezuela, y el Centro Dulce M. Loynaz del Instituto Cubano del Libro.

Como la feria del 2010 se dedica al narrador Reinaldo González y la historiadora María del Carmen Barcia, Premios nacionales de Literatura y Ciencias Sociales, se reeditan las principales obras de estos creadores. De Reinaldo podremos adquirir La fiesta de los tiburones, Siempre la muerte en su paso breve, Conversación en la terraza y El más humano de los hombres, sobre Félix B. Caignet. De  María del Carmen figuran Negros en La Habana colonial, La otra familia, Capas populares en Cuba y Una sociedad en crisis: La Habana del siglo XIX.

La Feria rendirá homenaje a creadores nacionales y extranjeros que arriban a su cumple siglos, como el poeta español Miguel Hernández y los cubanos Gabriel de la Concepción Valdés (Matanzas, 1810-1844), Dora Alonso, José Lezama Lima y el gran historiador Manuel Moreno Fraginals, única figura exiliada que reaparece en los excluyentes stands de La Habana. Por el bicentenario de Plácido se reedita su obra poética y una recopilación de artículos. A Lezama Lima, nacido en La Habana en diciembre de 1910, se consagrarán coloquios, folletos, dos tomos de sus obras completas  y la compilación Lezama disperso, de Ciro Bianchi.

Al centenario de Miguel Hernández (Orihuela, España, 1910-142), homenajeado en Cuba en 1943, se une la Fundación homónima que promueve su obra, auspiciadora de algunos volúmenes a presentar en la Feria de La Habana, incluidos su Poesía, con prólogo de Roberto Fernández Retamar; Sino sangriento, Crónicas de la guerra, la biografía Miguel Hernández: pasiones, cárcel y muerte; la antología Miguel Hernández en Cuba (1937-2008), del crítico hispano Aitor Larrabide; un libro acerca de la  musicalización de poemas suyos; el disco Una canción para Miguel, resultado del Concurso convocado por el Centro “Pablo de la Torriente Brau”, y el estreno de Reino dividido, obra teatral de Amado del Pino en torno a la amistad entre Miguel y Pablo, compañeros de trinchera durante la Guerra Civil Española.

La Feria del libro de La Habana ofrecerá más de 400 títulos impresos en Cuba y cinco millones de ejemplares, muchos de los cuales proceden de Rusia, España y naciones de América Latina.        

 

 

                  

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Discursos de Saturno. / Miguel Iturria Savón.

12 febrero 2010 às 18:44 por Ancla insular | Postado em: General
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Si alguien quisiera entender lo sucedido en nuestra isla durante el siglo XX, le bastaría con ver Cuba la bella, documental de 43 minutos del realizador Ricardo Vega, quien hace un montaje de los momentos medulares de 1902 a 1994 a través de imágenes de archivo.

La cámara de Vega, director y productor del Cd, atraviesa la República y se detiene en la revolución de 1959. Los discursos del eufórico Fidel Castro ambientan la atmósfera del período sin interferencias de otros personajes, locutores ni textos aclaratorios. Solo los aplausos de sus seguidores y algunos testimonios y dibujos ilustran la voz del caudillo, quien habla de metas, proyectos y orienta cómo solucionar cada problema.

Una frase del presidente Tomás Estrada Palma –“Ya tenemos república, ahora hacen falta ciudadanos”- inquieta al espectador mientras escucha al delirante Fidel Castro, cuyas poses mesiánicas iluminan el futuro y desmontan la estructura república.

En Cuba la bella Castro es la voz. El país es su escenario. La incontinencia verbal del show man político no necesita comentario. Como percibe la vida desde el poder, propone, juzga y dispone en nombre del pueblo. Pero sus experimentos populistas quedan sin asidero al caer la Unión soviética; la isla queda a la deriva; el artífice de la manipulación toca fondo, más no renuncia, pide entonces “la unidad de acción”.  

Las imágenes del éxodo masivo y los testimonios de los jóvenes que parten en balsas en 1994 permiten al realizador contraponer el presente con lo dicho por Castro en New York en 1955: “Batista está resolviendo el problema del desempleo, millares de cubanos se ven forzados a abandonar su patria…”

Sorprende a los espectadores otras frases del caudillo sobre la democracia, el desarrollo de la ganadería y la agricultura, la educación, los abastecimientos y sucesos como la Crisis de los misiles (1962), la ocupación de Praga por las tropas soviéticas (1968), la fundación del periódico Granma y el terrorismo.  

Al instaurar los Comité de Defensa de la Revolución (1960) señala:

“Vamos a establecer un sistema de vigilancia colectiva revolucionaria, y que todo el mundo sepa quien vive en la manzana, y qué hace…y qué relación tuvo con la tiranía, y a qué se dedica, con quien se junta, en qué actividades anda…”

La voz del gobernante renace como un bumerán desde las promesas y consignas olvidadas: “…el alto nivel material y cultural alcanzado por una economía planificada…; el abastecimiento pleno de carnes de aves (1961), de viandas (1962), de peces (1963); la garantía de que con la nacionalización no faltará ropas, zapatos, comidas y medicinas a la población; más las campañas contra el enemigo imperialista, “culpable del atraso” y de enfermedades como el dengue hemorrágico y la fiebre porcina.

En la escena del éxodo, el documental testimonia la orfandad ideológica de las multitudes que escapan del paraíso pregonado por el líder comunista, cuyo demencial protagonismo dividió a la nación, generalizó la pobreza y devoró a miles de cubanos.     

 

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Ni guapos ni cobardes. / Miguel Iturria Savón.

10 febrero 2010 às 22:56 por Ancla insular | Postado em: General
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Un turista argentino comentó a unos bloggers en La Habana que los cubanos no luchan contra la dictadura comunista. “Ni luchan ni se unen por sus demandas, no he visto carteles, huelgas ni toques de cacerolas contra el gobierno, como sucedía en Argentina, Chile o Uruguay durante los regímenes militares”.

La percepción tiene su lógica. Los turistas que interactúan con algunos opositores descubren los problemas de la isla, olfatean la represión y la impunidad policial. Casi todos terminan preguntando ¿dónde está el valor de los cubanos?, ¿por qué no luchan por sus libertades?

En principio tienen razón, más no se percatan que el régimen socialista, a diferencia de las dictaduras tradicionales, deja al ciudadano en la total indefensión pues el grupo que se adueña del poder se apropia también de los medios de comunicación y de las fuerzas productivas, lo cual le permite controlar la economía, la cultura y la enseñanza a través de un partido que excluye al resto de las fuerzas políticas e impone su ideología desde el gobierno.

A estas características se añaden las pregonadas “conquistas sociales” (educación, salud y seguridad social), la supuesta lucha contra el imperialismo, el embargo económico y la propaganda sobre la “excepcionalidad” de la revolución cubana, píldora principal del discurso legitimador del régimen, cuyos ideólogos se apropian de los ideales más bellos para justificar la violación de las libertades fundamentales de los ciudadanos.

La pregonada “excepcionalidad” de Cuba es un mito tan engañoso como el valor de los cubanos. La historia demuestra que la represión sistemática mantiene a raya a nuestra población. Hay un terror incorporado desde la década de 1960. Los fusilamientos masivos y las condenas exageradas contra quienes se atrevieron a disentir aún paralizan a la ciudadanía. Tal vez por eso la simulación, el choteo y la tendencia a emigrar en vez de enfrentar a la dictadura, confunde a las personas de buena voluntad que se preocupan por la situación de la isla.

Los cubanos no somos guapos ni cobardes. Quienes nos comparan con los alemanes del este, los checos, los polacos y los rumanos desconocen u olvidan que esas naciones soportaron el totalitarismo comunista hasta que la Unión Soviética –que lo impuso al finalizar la Segunda Guerra Mundial- cayó en crisis a mediados de los ochenta.

El régimen insular ya no cuenta con los recursos y la asesoría de la antigua Unión Soviética, pero recibe la ayuda de otros gobiernos y mantiene intacto el control totalitario a pesar de la inoperancia de su sistema de dominación. Es lógico pensar en la unión de las fuerzas opositoras y en las manifestaciones masivas –como sucedió en Argentina o Chile-, pero eso no florece en Cuba. Aquí hay una transmutación de valores. Estamos tan saturados de consignas y  enemigos que  las personas pasan la página cuando se habla de valor y patriotismo.

Pasión por China. / Miguel Iturria Savón.

8 febrero 2010 às 17:25 por Ancla insular | Postado em: General
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Los éxitos económicos y sociales de la República Popular China es uno de los temas favoritos de los medios de comunicación de Cuba, controlados por los ideólogos del Partido Comunista, quienes parecen fascinados por los pronósticos de desarrollo del gigante asiático, socio clientelar del castrismo desde hace medio siglo.

Si bien las relaciones económicas son la asignatura pendiente entre ambas partes, los augures cubanos vaticinan que “en el mundo actual todas las rutas llevan a China”, la cual “fue víctima de una recesión momentánea en el 2009, pero retomó su ritmo” y avanza hacia “una sociedad armoniosa y equilibrada”, en base a “las medidas estratégicas acordadas por el Partido comunista”, quien gobierna en solitario desde hace seis décadas.

Los cronistas de Granma, Juventud Rebelde y otros medios insulares reportan con asombro las perspectivas del gigante asiático para el 2010, año en que “China desplace a Japón como segunda economía mundial”, además de “impulsar el tema ecológico”, elevar su influencia en los organismos internacionales y desarrollar los vínculos comerciales con África y América Latina, donde adquiere materias primas e invierte en infraestructuras y obras sociales.  

La campaña mediática desde Cuba pondera la hegemonía China en la economía mundial, exalta su desarrollo científico técnico y predice la interdependencia entre esa nación y los estados Unidos, “quien ya no puede ignorarla pero trata de contenerla” para evitar el contrapeso que le hace.

Nuestros medios apenas recuerdan que China es un país subdesarrollado, con 1, 300 millones de habitantes y un crecimiento anual de hasta 15 millones, lo cual multiplica sus problemas, marcados por la brecha entre la ciudad y el campo, la dependencia tecnológica del exterior y el bajo nivel adquisitivo de la población, cuya mano de obra barata favorece el enriquecimiento de los funcionarios comunistas, quienes niegan las libertades políticas y encarcelan a los activistas de los derechos humanos.

La pasión por el “desarrollo vertiginoso” de China confirma el nexo entre la burocracia insular y los mandarines rojos que transforman aquel país. En ambos existe un capitalismo salvaje con fachada socialista. Las posiciones comunes en el escenario internacional obedecen más a convergencias ideológicas que a los montos de la “cooperación”.

China es un paradigma de cambios para la élite cubana que frena la apertura. Más la fascinación parece un espejismo. El miedo a perder el poder paraliza a los mandarines  del trópico, quienes guardan el tablero antes de mover las fichas. Hasta ahora, elogian al aliado asiático y censuran al “enemigo del norte”. ¿Será el castrismo una maldición china? ¿Seguiremos en los límites de sus murallas?

Rusia en la Feria de La Habana. / Miguel Iturria Savón.

5 febrero 2010 às 18:53 por Ancla insular | Postado em: General
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imagen-de-rusiaLa Feria del Libro de La Habana, prevista del 11 al 21 de febrero en la fortaleza de La Cabaña y extendida hasta el 7 de marzo en las librerías de 15 ciudades de Cuba, tendrá como invitada especial a Rusia, nación que posee 5,700 casas editoras y encabeza la lista de países productores de libros junto a China y los Estados Unidos, según declaró Oleg Vyazmitinov, Jefe de la agencia Ria Novosti en nuestra capital.

El funcionario se refirió a la Delegación de su país, integrada por casi 200 personalidades del libro y la cultura, quienes participarán en lecturas, presentaciones, coloquios, tertulias y conferencias sobre temas literarios y artísticos que acreditan el renacer de las relaciones entre Cuba y su ex metrópoli socialista, después de dos décadas de distanciamiento.

El programa comprende exhibiciones de una decena de filmes inspirados en libros de narradores rusos, como la serie de dibujos animados Un montón de gemas y la película Guardianes de la noche, basada en la novela homónima de Sergei Lukiánenko, el más célebre autor de ciencia ficción, que vendrá a la Feria junto al poeta Evgueni Yevtushenko, el saxofonista Igor Butman, artistas plásticos y circenses, la agrupación Gzhel, del Teatro de Danza de Moscú, y agentes literarios, hombres de negocios y políticos.

Como preámbulo, la Cinemateca de Cuba repuso, entre el 13 y el 18 de enero en la Sala Charlott, un Recuento del cine soviético con cinco cintas del mítico Andrei Tarkovski, seguido de otros filmes del período de 1966 a 1980.

Las editoriales cubanas rinden homenaje a la cultura rusa con una veintena de títulos en los recintos feriales. Arte y Literatura presentará dos antologías contemporáneas, una de narrativa y otra de poesía; así como algunos clásicos: Crimen y castigo, de F. Dostoievski; El maestro y Margarita, de Mijaíl Bulgákov; La guerra y la paz, de León Tolstoi, y Textos escogidos, de Alexander Pushkin.

Gente Nueva concluyó Cuentos populares rusos, de Alexander N. Afanasiev. A la editora Abril se debe Rusia la inagotable, de la escritora cubana Irene Hernández Álvarez; mientras Ediciones Unión ofrece Cuentos para niños de Tolstoi y El Rey Zoltán, de Alexander Pushkin. Ciencias Sociales obsequia a los lectores con dos biografías: la de Pedro I, de Alexei Tolstoi y la de Lenin, de Gerald Walter. Dos volúmenes sobre el séptimo arte son reeditados por Ediciones ICAIC: Einsenstein, de Víctor B. Shklovski, y El cine entre el infierno y el paraíso, del ensayista y crítico Alexander Mitta.

La 19 edición de la Feria Internacional del Libro de La Habana homenajeará a dos figuras de la cultura insular: el escritor Reinaldo González Zamora (Premio Nacional de Literatura 2003) y la historiadora María del Carmen Barcia (Premio Ciencias sociales 2003), quienes participarán en la inauguración junto a creadores y funcionarios de Cuba y Rusia.     

Ayuda y manipulación. / Miguel Iturria Savón.

4 febrero 2010 às 0:30 por Ancla insular | Postado em: General
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Cuba y Haití están enlazadas por la geografía y la historia. Millares de colonos franceses que huyeron de las sublevaciones de esclavos en Haití crearon haciendas cafetaleras a partir de 1791 en las montañas de Oriente y Pinar del Río, donde incidieron en la música y la danza. Un siglo después, los inmigrantes haitianos laboraron en nuestros campos de caña. Decenas de apellidos, vocablos y asociaciones étnicas testimonian esos flujos humanos.

Es lógico pues, que ante el desastre ocasionado por el terremoto en Haití, la nación cubana tienda su mano solidaria. Ya lo hacía con personal de salud en base a convenios gubernamentales. La prensa insular afirma que 200 de los 500 médicos haitianos graduados en Cuba ejercen en su país, donde laboran ahora 447 clínicos de la Mayor de las Antillas.

Nadie niega el desempeño de nuestros profesionales en Haití. Pero una cosa es la solidaridad y otra la manipulación política de tal ayuda a través de los medios de comunicación. El adalid de la intriga mediática es el ex gobernante Fidel Castro, quien desde su bunker “reflexiona” sobre la culpa de los Estados Unidos y las naciones desarrolladas “que sumergen a Haití en la pobreza”, como si la naturaleza fuera cómplice de tales “monstruos” y esa nación, 200 años después de su independencia, no tuviera responsabilidad sobre su propio destino.

Estamos acostumbrados a los vaticinios apocalípticos del déspota cubano, pero la tragedia aconseja mesura. Gústenos o no, Estados Unidos es la nación que más le aporta ahora a Haití: toneladas de alimentos y medicinas, millones de dólares, helicópteros, marines para el orden interior, equipos de rastreo y portaaviones con clínicas, agua potable, electricidad, etc. A ese esfuerzo se suman Francia, Alemania, España y otras naciones de Europa, Asia y América que ofrecen sus recursos y no hablan tanta cáscara.

Nuestros medios de comunicación politizan la debacle de Haití, exageran la contribución de Cuba y denigran el aporte de países e instituciones, mientras los fotógrafos y reporteros metan el dedo en las llagas del desamparo y evocan las intervenciones militares y la explotación de los recursos de dicho país. ¿Entenderá estas cosas la Madre naturaleza?

Los cronistas oficiales aderezan el paño haitiano con retratos nostálgicos. El domingo 17 de enero Arleen Rodríguez Derivet publicó en Juventud Rebelde “Los cantos de Puerto Príncipe”, donde recuerda a “aquella gente que iba de la zafra de azúcar a la del café, sin lograr escapar de la pobreza, y sin embargo cantaba”. En la misma página, José Alejandro Rodríguez –“El viejo sismo de Haití”-, revive a Mackandal y Toussaint Louverture, pregunta qué determinismo geográfico o histórico habrá para el sufrimiento de ese “eslabón más débil”, al cual ahora envían ayudas y fuerzas especializadas “los solemnes poderosos”, como “si quisieran lavar las culpas de siglos sobre un Haití desangrado”.

Ese es el tono, la prensa partidaria no cambia los niveles de apreciación de la realidad haitiana. El Noticiero Nacional de la Televisión llega al extremo de acusar a los Estados Unidos de “aprovechar el desastre para apropiarse de Haití”.

En medio de la catástrofe las lupas de la sospecha recaen otra vez sobre el enemigo de siempre. El ex comandante en jefe y sus amanuenses combaten ahora desde los escombros de Haití. ¿Cuál será el próximo escenario del odio y la manipulación?  

    cuba-y-haiti

Tornatore en La Habana. / Miguel Iturria Savón.

3 febrero 2010 às 22:37 por Ancla insular | Postado em: General
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Para los cinéfilos de La Habana, el 2010 comenzó con una programación motivadora, original y diversa como el mundo que refleja. Mientras las salas Payret, Yara y el multicine Infanta exhiben El premio flaco, estrenado en diciembre; el Riviera presentó del 8 al 14 de enero, un ciclo que repasa la filmografía de Giuseppe Tornatore, desde El profesor (1986) y Cinema Paradiso (1988) hasta Baaria (2009), incluidas, además, Están todos bien (1990), Pura formalidad (1994), El hombre de las estrellas (1995), La leyenda del pianista en el océano (1998), Malena (2000), La desconocida (2006) y el documental sobre Sicilia La pantalla de tres puntas.

La Sala Chaplin de la Cinemateca de Cuba trajo cintas multicontinentales, como Rómulo, mi padre, del australiano Richard Roxburghn; De fosa en fosa, filme esloveno-croata de Jan Cvitkovic; Algo parecido a la felicidad, del checo Bohdan Slama; Casi nada, del brasilero Sergio Rezende, y Machuca, de Andrés Wood, facturada por Chile, España y Reino Unido.

En ese templo del buen cine, la Sala de video Charlott desempolvó, entre el 1 y el 12 de enero, algunos filmes del mítico Joseph Losey en su centenario; y del 13 al 18 una muestra del soviético Andrei Tarkovski, de cual apreciamos La infancia de Iván, Solaris, Andrei Rublikov, El espejo y Stalker.

Pero volvamos al director y guionista Giuseppe Tornatore (Bagheria, Palermo, 1956), una de las figuras más representativas del cine italiano y europeo, cuyos filmes recrean la atmósfera de su natal Sicilia, de donde tomó personajes populares que galopan en sus obras, fieles al melodrama, el suspense, la nostalgia del pasado, la reflexión sociopolítica y un elevado histrionismo colmado por la belleza de imágenes y partituras sobrecogedoras.

En Baaria, la puerta del viento, filme epocal y autobiográfico, retoma a la fabulosa Mónica Bellucci, protagonista de Malena, donde encarnó a una muchacha bellísima de un pueblito costero de Sicilia, cuyo marido va a la guerra (años 40), mientras ella, víctima de envidias y prejuicios, deviene la obsesión erótica de los pobladores, quienes convierten los paseos de la joven en espectáculo local. Baaria es un relato épico de tres generaciones, desde la década de 1930 a la actualidad.

La memorable Cinema Paradiso, galardonada con el Oscar y el Premio especial del Festival de Cannes, es un tributo al viejo cine pueblerino que aún conmueve a los espectadores, capaces de soportar dos horas de nostalgia y situaciones tragicómicas –a lo Fellini-, gracias al pulso narrativo y un guión que sugiere diversas lecturas.

El hombre de las estrellas también mezcla la ambientación aldeana con los sueños del cine; mientras El profesor retoma el tema de la mafia, tratado en El camorrista, exhibida anteriormente en La Habana.      

La leyenda del pianista en el océano y La desconocida impactaron al público habanero. La primera cuenta la historia de un niño abandonado en un buque trasatlántico, donde se convierte en un notable intérprete musical. La gran actuación del actor británico Tim Roth, el virtuosismo fotográfico del húngaro Lajos Koltai y la música de Ennio Morricone dimensionan el drama.

En La desconocida Tornatore analiza el tema de la prostitución entre las jóvenes emigradas de Europa del Este. Este drama obtuvo cinco premios David de Donatello y el favor de la crítica internacional.

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