Martí en la Cinemateca. / Miguel Iturria Savón.

30 abril 2010 às 15:40 por Ancla insular | Postado em: General
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Con la superproducción José Martí, el ojo del canario, del realizador Fernando Pérez, la Cinemateca de Cuba inició el primero de abril su programación por el Cincuentenario de la entidad, fundada por Néstor Almendros y Guillermo Cabrera Infante a mediados del siglo pasado, y anexada en 1960 al recién creado Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográfica (ICAIC), que aún controla la filmografía insular.

A José Martí, el ojo del canario, exhibido hasta el martes 13 de abril, le siguió el ciclo Cineastas contemporáneos, dedicado al estadounidense Oliver Stone, de quien se incluyen 16 filmes; más las películas Miranda regresa y La clase, consagradas al Bicentenario de la revolución venezolana; tres obras del director Bahoman Ghobadi sobre la problemática del Kurdistán iraní, y las memorables Epitafios y Viaje a la esperanza, ambas en la Sala Charlott.

En José Martí, el ojo del canario, Fernando Pérez se arriesga como guionista y director. Más que un sueño llevado a la pantalla, trata de humanizar a nuestro mitificado Héroe nacional, manipulado por políticos e historiadores de tendencias diversas y convertido en ícono del castrismo. El Martí de Fernando Pérez parte de anécdotas sobre la vida del Apóstol entre los 9 y los 17 años, etapa nutricia en su formación personal y patriótica, pues a partir del destierro la isla será el centro de su magna obra, pero solo volverá para morir en combate en 1895.  

Más que la biografía del héroe, estamos ante fragmentos de su itinerario espiritual. No hay una historia, sino la recreación lineal, quizás demasiado larga, de la familia, la escuela, la ciudad, los conflictos entre criollos y colonialistas y las influencias que marcaron sus pasos. El filme pone en primer plano las tensiones del padre valenciano, interpretado por Rolando Brito, y la madre canaria, encarnada por Broselianda Hernández, ambos muy convincentes en sus actuaciones. La frescura de Damián A. Rodríguez (Martí niño) y la mesurada tensión de Daniel Romero Pildain (Martí joven) alternan armónicamente con actores de mayor currículo que encarnan a personajes secundarios, como Manuel Porto, Luis Rielo o Aramís Delgado.   

Lo más deslumbrante es la fotografía, a cargo de Raúl Pérez Ureta, cuyos lentes se tragan el filme. Las escenas urbanas y rurales, las secuencias del hogar y las escuelas valen por si solo. El plano del niño en los montes del Hanabana, junto al esclavo que le enseña los secretos de la naturaleza, revelan la maestría del camarógrafo.

No sucede lo mismo con la música, de Edesio Alejando, empeñado en calzar con sonidos las imágenes de escenas sucesivas que, a veces, rompen el hilo y confunden al espectador. La escena de la soprano de voz deslumbrante resulta descomunal con relación al montaje de los bufos del Teatro de Villanueva, cuyos estribillos desataron la cólera de los voluntarios españoles, recreados con énfasis en la cinta, que transmite también algunas alegorías al presente, como la clase sobre democracia, desatadora de pasiones y miedos que involucran al héroe y configuran su perfil.

A pesar de ciertos maniqueísmos –esclavos desnudos y sumisos, negreros desalmados, los gemelos rubios que personifican la traición-, la entrega de Fernando Pérez sobre José Martí se inserta como un docudrama en la historiografía del Héroe Nacional. El retrato espiritual y humano ofrecido por el cineasta representa una mirada interesante y necesaria.

Resulta lamentable, sin embargo, que las autoridades del ICAIC movilicen público para enfrentar imprevistos durante la evocación fílmica del líder independentista. La tanda nocturna del  martes 13 de abril comenzó media hora después, en espera de agentes, funcionarios y policías. Butacas a mi izquierda estaba el Reverendo Raúl Suárez, Teólogo del castrismo, a un costado el ex canciller Pérez Roque con la esposa y el hijo. Otros personajes y voluntarios esperaron en vano los gritos imaginados.

Redescubrir el agua tibia. / Miguel Iturria Savón.

25 abril 2010 às 0:38 por Ancla insular | Postado em: General
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Casi nunca leo a los académicos cubanos, pero a veces el artículo de algún periodista acreditado en La Habana me induce a cotejar lo expresado por eruditos insulares que, sin apartarse de la escolástica del poder, sacan la bola mágica y aterrizan en parcelas de la realidad. Es el caso de Don Estaban Morales, investigador del Centro de Estudios sobre los Estados Unidos, quien escribió “Corrupción: ¿la verdadera contrarrevolución?,” publicado en la página web de la Unión de escritores y artistas de Cuba, y citado por Fernando García, corresponsal de La Vanguardia, España.

Tanto el texto de Fernando –“Alarma en Cuba ante la aparición de escándalos- como del académico que le sirve de fuente, son especulativos; pero el primer párrafo del articulista hispano vale más que los 18 del cubano, quien comenta un problema desde la retórica oficial, ratifica su adhesión al castrismo y denigra a la oposición, la cual “se encuentra aislada: carece de programa alternativo, no tiene líderes reales, no tiene masa…”.

La parcialidad del académico colinda con su ignorancia sobre la oposición y el compromiso con la dictadura “amenazada por la corrupción”, más no vale la pena detenerse en nimiedades, pues el lector interesado podrá leer y cotejar los textos en Internet.

Nada nuevo ni original descubre el señor Morales al expresar, medio siglo después, que la revolución puede ser destruida por los corruptos parapetados en las estructuras del gobierno. Citar ejemplos de trapicheo ilegales, mencionar al último General enriquecido y vaticinar el fin del socialismo desde dentro no es ningún aporte. Si estudiara lo sucedido en la antigua Unión Soviética y en sus satélites europeos hablaría de otras cosas y dejaría de elogiar al reaccionario Fidel Castro, quien aún confunde el presente con la eternidad y se aterroriza ante palabras como cambios, libertad, derechos y democracia.

Como la estupidez no es graciosa ni la sabiduría es alegre, no acabo de entender el cinismo o la ingenuidad de los académicos que olvidan que las dictaduras no son eternas y que la verdad llegará a la meta. ¿De qué revolución habla el investigador? ¿Creerá realmente que en Cuba existe el socialismo? ¿Olvidó que los Castro instauraron un régimen despótico centralizado basado en la corrupción y el clientelismo? ¿Por qué temer al fin del desastre y encubrir los temores minimizando a la oposición interna?

Si a nuestros académicos les parece bien que el régimen imponga a los ciudadanos un discurso de incondicionalidad a sus designios, si creen que los cubanos somos zombis incapaces de decidir y que los comunistas corruptos son la nueva especie de contrarrevolucionarios, ¿por qué no sacuden la mata o dejan que otros muevan las fichas marcadas?

Hasta ahora, los estudiosos que escriben sobre la realidad insular se limitan a redescubrir el agua tibia. Como sus hipótesis parten de la ortodoxia marxista no revelan las causas de los problemas nacionales. Más que teóricos, parecen ideólogos desfasados, incapaces de entender que la escasez y la corrupción son instrumentos de dominio sobre las masas, sumergidas en la pobreza colectiva por obra y gracia del grupo gobernante, ajeno a la justicia social y a las libertades individuales.

Se que es difícil distanciarse del poder y acercarse al mundo del contrario, pero ante la monotonía ramplona y abusiva del lenguaje oficial, prefiero las crónicas antiacadémicas del colega Luis Cino y las agudas y concisas anécdotas cotidianas de la bloguera Yoani Sánchez, aunque pocas veces la prensa acreditada en La Habana cita las observaciones de los comunicadores que apuestan por la Cuba soterrada, cuyo cansancio aborrece por igual a dictadores palabreros y eruditos cautelosos.

Palos, cabillas y cables. / Miguel Iturria Savón.

24 abril 2010 às 0:52 por Ancla insular | Postado em: General
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Manos piadosas hicieron llegar a bloggers y comunicadores independientes el Plan contra alteraciones del orden y disturbios contrarrevolucionarios, elaborado por el Ministerio del Interior bajo supervisión del Comité central comunista, que lo distribuye a las direcciones del MININT, la policía, los bomberos, las empresas y entidades, los gobiernos provinciales y municipales y el Sector militar de cada territorio del país.

El índice del documento incluye los Objetivos, Misiones, Estructura de las fuerzas, Armamentos, Anexos con orientaciones y el Modelo de Acta para constituir el Destacamento de Respuesta rápida de los centros productivos.

Se intenta ampliar y organizar la represión, de manera que cada Unidad de la policía pueda responder de manera orgánica a supuestos disturbios del orden “provocados por contrarrevolucionarios”, término que abarca desde opiniones críticas en un ómnibus o una entidad laboral o estudiantil hasta una reunión de varias personas en una esquina, “casa sospechosa” o una institución cultural.

Las misiones jerarquizan “observar las zonas de posibles alteraciones del orden, mantener organizadas las fuerzas de la Unidad con armamento rústico, extinguir los incendios e informar al Puesto de Mando superior”.

La estructura del Plan parte de “organizar a los obreros que se encuentren trabajando y, si la situación lo necesita, avisar al resto. Las armas previstas son “palos, cabillas y cables”. El responsable será el Administrador del centro y los trabajadores los ejecutantes.

Como anexos documentales se consigan El esquema para la protección y defensa de la Unidad, el Plan de medidas para el rechazo de las alteraciones y disturbios, el Plan de protección, el Plan de avisos, el Acta de cooperación y la citada Acta de constitución de la Brigada de Respuesta Rápida.

Aunque esos planes describen las acciones concretas, está por ver si la Administración, el Sindicato y otros factores internos y de la comunidad pueden actuar con la agilidad de comandos golpistas que se les asigna ante posibles actividades subversivas.

El miedo y la incertidumbre de las autoridades políticas y militares son la esencia del Plan contra alteraciones y disturbios contrarrevolucionarios. El intento por convertir a los obreros y empleados en fuerza parapolicial armada con palos, cabillas y cables muestra la desesperación por conservar el poder a toda costa.

Las medidas tal vez sean efectivas en centros castrenses, como las estaciones de policía, los cuerpos de bomberos y las escuelas militares. Quizás las organizaciones de masas adscriptas al Partido o la Juventud comunista accedan a dar golpe al mejor postor ante las denuncias de ancianos delatores y delincuentes chantajeados por los jefes de sectores de la policía.

Quienes acaban de elaborar y distribuir el nuevo plan represivo para convertir a los obreros en sicarios de los ciudadanos, olvidan el descrédito del discurso oficial, la crisis económica que atraviesa la isla y la ausencia del fervor revolucionario que favoreció los fusilamientos y la impunidad policial durante las décadas del sesenta y el setenta del siglo pasado.

El intento por convertir la sinrazón en razón por medio de la violencia es un llamado a la locura. Ojalá sea el último.

Trabajo Operativo Secreto. / Miguel Iturria Savón.

23 abril 2010 às 0:48 por Ancla insular | Postado em: General
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En Cuba no se aplica la clásica tripartición de poderes planteada por Montesquieu y usada en muchos sistemas políticos. En consecuencia, no existe una real independencia y distribución de funciones y responsabilidades de las instituciones, las cuales actúan como un todo, tienden a trabajar en equipo, encubren entre si los errores y, en consecuencia, se sienten corresponsables de pifias ajenas.

Tal vez el ejemplo más habitual para ilustrar lo dicho sea la desmedida presencia de los instructores y agentes policiales en juicios públicos.

Con cierta frecuencia un oficial de la policía se persona en un juicio y declara ante el tribunal, que supo por trabajo operativo secreto que el acusado es responsable de tales delitos. Como el agente no revela las fuentes inmediatas de pruebas, afecta con su declaración los principios de inmediación o recepción directa de la prueba, oralidad y publicidad, que constituyen presupuestos de la transparencia que debe primar en la administración de justicia.  

En nuestro ordenamiento procesal, se admite el testigo de referencia siempre que precise el origen de la noticia y ofrezca datos individualizadores de la persona que percibió directamente los hechos.

En los casos de trabajo operativo secreto generalmente no sucede así y se le atribuye credibilidad, a pesar de desconocerse si la referida fuente secreta existe, cuáles son los intereses de esa persona anónima e incompareciente al acto judicial y la forma en que la misma percibió directamente los hechos. Impera en este ejemplo la secretividad característica del sistema inquisitorial.

Al llamado Trabajo Operativo Secreto se acude, fundamentalmente, por tres razones: cuando realmente no existe la fuente de prueba y es necesario calzar la acusación; para no revelar la identidad de un informante o agente encubierto y cuando se acude a métodos ilegales para obtener información. El último procedimiento resulta el peor pues darle credibilidad a la referencia anónima deviene forma de legitimizar  y dejar impunes prácticas fuera del contexto de la ley.  

El caso más ilustrativo y penoso es el referente a las drogas. Como el tráfico es difícil de probar, cuando sucede una ocupación de una ínfima cantidad de estupefacientes, equivalente al delito de tenencia ilegal, si la policía decide acreditar que el acusado es traficante, le basta con enviar al juicio a un agente que exponga que se supo por trabajo operativo secreto que el encausado venía dedicándose por un período de tiempo relativamente largo al tráfico de drogas, sin precisar cómo la obtenía, el precio, los receptores y otros detalles que determinarán una sanción de mayor rigor sin elementos de prueba.

La duda es palpable pues si realmente los agentes sabían lo afirmado por qué esperaron y no detuvieron al supuesto traficante. La respuesta es obvia: se aprovecha la ocupación de cierta dosis o cigarrillos de mariguana para fabricar un delito que está en el imaginario policial y es probado por obra y gracia del trabajo operativo secreto y la práctica viciada de la función judicial.

Parapetarse. / Miguel Iturria Savón.

22 abril 2010 às 0:35 por Ancla insular | Postado em: General
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Muchos paisanos sonreímos domingo pasados cuando el General Raúl Castro, cual personaje de opereta ante una trinchera de atrezo, dijo con voz engolada a los delegados al Congreso de la Juventud Comunista, que “Cuba no cederá ante las huelgas de hambre de opositores”, considerada por su Excelencia como “un chantaje organizado por Estados Unidos y Europa”.

El bocadillo no es original, pero tal vez el viejo mandarín, acostumbrado a hablar duro en nombre de la nación, no sepa el número de los huelguistas que reclaman la liberación de los presos políticos. Quizás le dijeron que son 33 en vez de 3, entonces uno en Cacocún, otro en Santa Clara y el tercero en la prisión de Valle Grande, dos de ellos abandonaron, aunque la semana pasada se sumó Yamil Domínguez en la cárcel del Combinado del Este.

Aún vale preguntarle al tirano ¿por qué tanto miedo ante hombres desarmados y en estado de inanición? Debería responder, además, cómo es posible que los 27 países de la Unión Europea y los Estados Unidos, con tanta crisis y problemas en el tintero, chantajeen a un régimen lejano a través un periodista independiente, un médico encarcelado y un barbero que no puede sostenerse en pie.

Porque el General habló de una campaña de descrédito contra Cuba, del derecho a defenderse y dijo que “si pretenden acorralarnos, sabremos parapetarnos en la verdad y los principios”.

Detrás de tanta guapería por las críticas al régimen que preside, se esconde un mensaje de miedo hacia dentro y de impotencia ante la condena mundial. Quizás sus palabras sean contraseñas secretas contra sus propios generales, enrolados en estos días en tráficos de dinero e influencias.

Resulta curioso que el General Castro, aun sabiéndose impune, trate de cubrirse de legalidad y evoque la justicia y los principios que viola, mientras habla como un secuestrador de rehenes con el avión a punto de estallar.

La otra cuestión exige respuestas: ¿Quién pretende acorralar al gobierno insular? ¿Los tres huelguistas que reclaman la liberación de los presos políticos? ¿Las Damas de Blanco que desfilaron con gladiolos por las calles de La Habana asediadas por policías y maleantes? ¿Las naciones europeas que solicitan respeto a los derechos humanos en Cuba? O los Estados Unidos, cuyo presidente insiste en oxigenar las relaciones con la dictadura militar.

Si el belicoso general encontrara respuesta a tales preguntas, le quedaría otra interrogante. ¿Detrás de quienes lograría parapetarse? Como sus socios de Rusia, España y China están a miles de kilómetros, les quedaría la Venezuela del compadre Hugo Chávez, la Bolivia de Evo Morales y, quizás, la sucesora de Lula en Brasil si los malandros de este no se declaran en huelga de hambre.

La simpática declaración del general Castro, quien vestía de civil pero se puso colérico ante los obedientes delegados de la Juventud comunista, tal vez se deba a la costumbre de cerrar los oídos a toda crítica. Sería bueno recordarle que la puerta es el medio más seguro para resolver los conflictos.

En huelga de hambre. / Miguel Iturria Savón.

21 abril 2010 às 21:33 por Ancla insular | Postado em: General
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El miércoles 14 de abril se declaró en huelga de hambre por sus derechos cívicos el prisionero Yamil Domínguez Ramos, ciudadano estadounidense de origen cubano, quien se encuentra en el Edificio 1, Compañía 2 norte del Combinado del Este, en Ciudad Habana.

Marleny González, esposa de Yamil Domínguez y fuente de esta nota, informó el domingo 18 que estuvo en la prisión el jueves 15 y viernes 18, pero no la dejaron ver al cautivo. El viernes la atendió el capitán Guerra, quien atiende ciudadanía en el Combinado del Este, el cual le advirtió que “de seguir plantado sería enviado a celda de castigo por tiempo indefinido”.

Ante la amenaza, Marleny se dirigió el lunes 19 a la Fiscalía General, pues Yamil Domínguez Ramos fue encarcelado en octubre del 2007 al arribar en su yate a la Marina Hemingway, al oeste de La Habana, ante un temporal que le impidió continuar al balneario de Cancún. El hecho de ser ciudadano americano agravó las sospechas de los guardacostas, para quienes los yates del norte solo vienen a traficar personas, drogas y atentar contra la Seguridad del Estado, cuyos agentes fabricaron falsos testimonios y obligaron a la familia a pagar en divisas los contratos y recursos legales.

Aunque el Tribunal Supremo ordenó la revisión del caso, el Tribunal de Ciudad Habana, bajo presión de la Seguridad del Estado, ratificó la condena. Los detalles sobre la violación de los derechos de Yamil Domínguez Ramos pueden ser consultados en el blog Injusticia notoria del portal Voces Cubanas.

La fiesta de Industriales./ Miguel Iturria Savón.

9 abril 2010 às 15:49 por Ancla insular | Postado em: General
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Cuando el novel relevista Joan Socarrás ponchó al último bateador de Villa Clara, el jueves 1 de abril a las 2 y 10 de la madrugada, los peloteros del equipo Industriales se tiraron al terreno del “Sandino” y comenzó la fiesta de los parciales de la capital, que obtuvieron su título número 12 en las Series nacionales, después de derrotar a Sancti Espíritu y La Habana de forma consecutiva, quienes pasaron al tercer y cuarto puestos al concluir la Selectiva.

La Premiación tuvo lugar en la madrugada del jueves y se extendió hasta el sábado 3 en el Malecón de La Habana, donde actuaron los Van Van y Paulo F. G.

Como el base bol es la pasión nacional, el equipo salió de Santa Clara por la Carretera central, custodiado por una caravana de autos, ómnibus y motos que recorrieron casi 300 kilómetros hasta El Cerro.

En los municipios capitalinos de El Cotorro, San Miguel del Padrón y 10 de Octubre, una marea humana vitoreó a los atletas, cuyos afiches fueron adquiridos días antes en el Estadio Latinoamericano. Millares de niños, jóvenes y hasta ancianos esperaron el paso de la caravana con gorras y camisetas azules, trompetas, cazuelas, banderas y mascotas alusivas al león, emblema del equipo.

La apoteosis festiva duró horas. Hubo congas. Algunos transeúntes tiraban fotos o filmaban con celulares. Los más eufóricos coreaban “Industriales campeón, Las Villas al latón”, lo que grafica el conflicto entre los finalistas.

Industriales, máximo ganador de la pelota cubana, estuvo afectado en la última década por el éxodo de sus principales figuras hacia el extranjero, en busca de contratos con las Grandes Ligas. Al comenzar la Serie casi nadie apostaba por la victoria dado el pobre desempeño en la campaña anterior y el predominio de novatos, los cuales revelan la inagotable cantera deportiva de Cuba, aquejada por la crisis económica y la desesperanza social.

La alegría de los capitalinos vuelve a los rostros y colma las calles. Industriales le arrebató el título a Villa Clara en el 1996; lo pierde al año siguiente con Pinar del Río y lo recuperó en las Series del 2003, 2004 y 2006. Santiago de Cuba ganó el trofeo en 1999, 2000, 2001, 2005, 2007 y 2008; mientras que Holguín lo saboreó en el 2002. Villa Clara cayó otra vez con las botas puestas.

Entre los héroes de industriales figuran bateadores como Malleta, Urgellés, Rudy Reyes y Tabares; los lanzadores Ian Rendón, Arley Sánchez, Osdysamel Despaigne y los noveles Rivero y Socarrás colman el imaginario de los capitalinos. Para el estelar Germán Mesa es su primer título como manager.

La 49 Serie nacional de base bol llegó al final. Industriales está de fiesta y los habaneros  también. Una semana después sigue la euforia.

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Alas para volar en la red. / Miguel Iturria Savón.

6 abril 2010 às 0:00 por Ancla insular | Postado em: General
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Cuando el 16 de marzo finalizó el Primer Curso de la Academia Blogger de Cuba, iniciada en La Habana a mediados de octubre de 2009, Yoani Sánchez, Reinaldo Escobar y otros profesores y participantes, avalaron la necesidad de retomar las iniciativas ciudadanas y romper el monopolio informativo estatal, que asfixia al país por la dependencia y la manipulación de los periodistas que reproducen la verdad oficial y denigran a los opositores en la red de emisoras, periódicos, revistas y canales de televisión.   

La Academia, como la plataforma Voces cubanas, fue concebida como un espacio independiente, horizontal e interactivo, sin jerarquías ni programas rígidos. Sesionó dos veces a la semana de 9: oo am a 2: oo pm, con matrícula de 24 alumnos y 6 profesores, casi todos bloggers o aspirantes a abrir su bitácora. Entre las asignaturas impartidas figuraron Periodismo interactivo (Reinaldo Escobar), Ética y Derecho (Wilfredo Vallín), Cultura cubana (Miriam Celaya), Blogpost (Claudia Cadelo), Word Press (Yoani Sánchez) y Fotografía (Claudio Fuentes Madan).

El primer curso dio continuidad al Itinerario blogger organizado por Yoani, Reinaldo y otros comunicadores que difunden la blogética en Cuba y dotan a los periodistas ciudadanos con las últimas tecnologías del ciberespacio, pues en la isla el gobierno limita el acceso a Internet e impone precios de lujo en los hoteles y cibercafés, mientras crea páginas que saturan las redes con los libelos del poder.

La Academia Blogger, única de su tipo en Cuba, fue reconocida por personalidades nacionales y extranjeras, que disertaron sobre sociedad civil, la Iglesia, la economía, el rol de las nuevas tecnologías en la sociedad contemporánea y el uso de Internet en Latinoamérica. Varias sesiones fueron filmadas por periodistas y camarógrafos de Alemania, España, Italia, Inglaterra, Suecia, Holanda, Estados Unidos, México, Perú y Japón, quienes entrevistaron a Yoani Sánchez, Claudia Cadelo, Miriam Celaya, Eugenio Leal y otros cibernautas alternativos.

El reconocimiento internacional marchó paralelo a los ataques verbales de los asalariados de la prensa insular y el asedio de los agentes de la policía política. El temor a las iniciativas de quienes asumen su voz social, se puso de manifiesto en las campañas mediáticas contra la célebre Yoani Sánchez, cuya bitácora (Generación Y) devino tribuna de debate público mundial, aunque es bloqueada dentro de Cuba, donde el gobierno comunista monopoliza la vida socio política y controla la economía, la enseñanza, la cultura y los medios de comunicación.

Entre clases e intercambios, los asistentes a la Academia blogger recibieron materiales audiovisuales y textos como “La revolución en 140 caracteres”, “¿Puede ser el periodismo participativo?”, “Consejos de cómo escribir en Twiteer”, “10 pasos para el periodismo ciudadano en línea”, “¿Qué es el ciberactivismo?”, el “Breve glosario de términos de Internet”, el Manual para subir videos a Youtube y “10 Consejos para escribir un buen blog”; así como “Los maestros de la fotografía” y documentos acerca de la libertad de expresión, la responsabilidad de la prensa y las garantías procesales en el Derecho penal cubano, violadas de forma habitual por el propio sistema jurídico y por los agentes de la policía y la Seguridad del Estado.     

Las clases de Cultura cubana fueron un paneo por las raíces etnohistóricas de la nación y sus nexos con España y América; mientras las conferencias sobre Ética y Derecho constituyeron un repaso de las concepciones universales y el avance de la sociedad. Las  sesiones de Word Pres, más demostrativas por la complejidad técnica, representó un reto a los bloggers noveles, ocho de los cuales abrieron su bitácora en este soporte, elevando a 26 la nómina de Voces cubanas, liderada por Yoani Sánchez, víctima de golpizas en las calles de La Habana en noviembre y febrero.

Con las flores y las lluvias de la primavera culminaron las sesiones de la Academia blogger, cuyos profesores y alumnos fertilizan a la nación desde el desenfado de sus post e ilustraciones. Si la tecnología debilita al totalitarismo y democratiza la información, el periodismo ciudadano rompe lanzas contra la censura y adquiere alas para volar en la red. Gracias amigos por difundir el conocimiento y la esperanza.

      yoani-en-academia-blogger

Tato y Roberto. / Miguel Iturria Savón.

5 abril 2010 às 16:16 por Ancla insular | Postado em: General
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Tato y Roberto, dos mensajeros del reparto Cruz Verde, Cotorro, Ciudad Habana, están enojados con la policía local y con los inspectores de la Dirección de Comercio. A Tato, un jubilado de 69 años, le quitaron el carretón manual con el cual llevaba las mercancías a sus clientes. Las dos ruedas de su carromato les vendrían bien a las ambulancias del municipio, carentes de neumáticos.

A Roberto, de 81 años, le pusieron una multa de cien pesos y le prohibieron usar su pequeña carretilla, cuyas ruedas tal vez sirvan para algún velocípedo, según los inspectores, quienes no invalidaron la licencia del anciano, que ahora reparte el pan y otras mercancías en el “carretón no sospechoso” de Chungo, un mensajero de 85 primaveras.

Los vecinos de Tato y Roberto piensan que las multas y la expropiación de los vehículos de tracción personal es algo absurdo, pues no contaminan la atmósfera ni tiran deshechos en las calles. Un malicioso recuerda que días atrás dos ambulancias fueron sorprendidas por la policía al salir de una fábrica de textiles a las diez de la noche. No llevaban enfermos a bordo, sino frazadas para el mercado negro. Nadie les preguntó a los ambulancieros si los neumáticos eran los del carromato del viejo Tato.

Bajo asedio policial figuran, además, quienes circulan en bicicleta con cajas plásticas que “pertenecen” al Complejo lácteo de La Habana, a la Cervecería Hatuey –actual “Guido Pérez”- u otros centros productivos del Cotorro, donde el desvío de recursos estatales “pica y se extiende” a pesar de los controles, multas y juicios.

Un jurista afirmaba días atrás que los trabajadores de algunas fábricas locales se comportan como dueños de las mismas en los horarios nocturnos. Ruedas, frazadas, cajas de cerveza, pacas de lienzo, queso y hasta zapatos se comercializan por la izquierda dentro y fuera de las entidades. Los ninjas obreros parecen magos que adormecen a custodios, policías y directivos.

La suspicacia y las medidas extremas están a la orden, al igual que los comentarios sobre los millones de dólares que el General Rogelio Acevedo, su hijo y esposa presuntamente desviaron para cuentas personales. Como el general llevaba más de 20 años de sacrificio al frente del Instituto de Aeronáutica Civil de Cuba, dicen que sus compañeros le depositaron 134 millones en tres cuentecitas detectadas por los enemigos de la Revolución. El pobre, ahora está en pijama en su residencia.

Tato y Roberto quizás no sepan estas cosas porque no poseen teléfono, computadora ni tienen acceso a Internet. Si se enteraran por el cable de algún vecino llegarían a pensar que la soga se rompe por los más débiles. A ellos les quitan el carretoncito de ruedas sospechosas, pero ¿qué sucederá con el General Acevedo? ¿Será todo cierto? ¿Lo juzgarán? ¿Informarán “la verdad” en la Mesa Redonda?