Cultura y poder, juntos y revueltos./ Miguel Iturria Savón

29 agosto 2010 às 21:28 por Ancla insular | Postado em: General
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Como en los tiempos medievales, cuando la música, la pintura y otras  expresiones del arte se supeditaban a la Iglesia católica; en Cuba el Estado patrocina la cultura. Más los artistas no tocan a las puertas de catedrales ni exponen ante el déspota sus proyectos, pues existe una red de instituciones que rigen y controlan el cine, las artes escénicas, la plástica, el libro y la literatura, la arquitectura y hasta los medios de comunicación.

Pensaba en la sujeción de la cultura al Estado al disfrutar, el lunes 23 de agosto por la noche, del concierto ofrecido por Zenaida Romeu y su Camerata ante la cúspide del poder, en homenaje al Aniversario 50 de la Federación de Mujeres Cubanas, creada por la ex Primera Dama para aupar a las féminas del país.

Me llamó la atención las palabras de Zenaida al presentar cada pieza. Con fineza y precisión ella habló de la música como expresión de libertad. Supongo que el general Castro y su séquito no se percataron del detalle. Arropados por la magia interpretativa de estas mujeres no estaban para sutilezas.

Muchos de nuestros creadores actúan a veces en escenarios que reafirman la relación del arte con el poder. La Sala Universal de las Fuerzas Armadas, la Escalinata de la Universidad de La Habana, la Plaza de la Revolución o el Parque de las Banderas Negras del Malecón, frente a la Oficina de Intereses de los Estados Unidos, son solo algunos de los sitios rituales.

Es casi imposible controlar las manifestaciones del arte y la literatura, pues la creación es una necesidad natural del hombre como ser social. El predominio del Estado puede lograr, cuando más, que una élite intelectual, dócil y amaestrada, encause la cultura hacia fines políticos.

Con el proceso revolucionario iniciado en 1959 la cultura siguió su marcha, pero le cambiaron el ritmo. En medio siglo de populismo mesiánico fueron modificados varios  componentes de la vida cotidiana y elementos tangibles y espirituales de la dinámica social. Hay daños reversibles y rostros representativos del “arte revolucionario”.

Al interrumpir el orden social, cambió el esquema sociopolítico. La filiación al modelo socialista liderado por la antigua Unión Soviética, dio paso al surgimiento de entidades oficiales que monopolizan cada esfera de la creación artística. El Instituto Cubano del Libro, el Centro Nacional de la Música, el Instituto de Arte e Industria Cinematográfica, el Consejo de las Artes Escénicas, el Instituto de la Radio y la Televisión, el Centro de Artes Plásticas y Diseño y otras agrupaciones dirigen la producción artística en base a los intereses políticos y gubernamentales.

Los comisarios dictaron normas, exigieron fidelidad e impusieron la cultura de masas mediante el control de la radio, el cine, la enseñanza y los medios de comunicación; pero el universo creativo insular entró en crisis hacia 1990, al caer los aliados socialistas que suministraban los recursos al país, lo cual aceleró el éxodo de artistas hacia otras naciones; más se mantuvo la burocratización de la cultura, empeñada en atar a los creadores a la red de centros estatales que instituyeron la censura y la sumisión a través de premios, ediciones, grabaciones y viajes, favoreciendo el oportunismo y la exclusión de quienes desafían los cánones del poder.

En ese contexto de esquemas políticos se inscriben muchos espectáculos públicos, como en la época de alabanzas y cantos al Señor, cuando la música y otras expresiones del arte giraban en torno a la catedral y los artífices dependían de mecenas benefactores.

Un vástago rebelde./ Miguel Iturria Savón

27 agosto 2010 às 20:36 por Ancla insular | Postado em: General
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El martes 15 de junio coincidí con Juan Juan Almeida García en la Consultoría Jurídica Internacional de 21 24, El Vedado. Al despedirnos me dijo que ese día comenzaba una huelga de hambre en demanda del Permiso de Salida para continuar su tratamiento médico fuera de Cuba. Lo visité dos veces en su apartamento de 41 y Conill antes del 23 de agosto, cuando suspendió su abstinencia alimentaria a solicitud del Arzobispo de La Habana, quien intercedió por él ante el gobierno del general Castro.

El lunes 23 de agosto Juan Juan me pareció la sombra de su sombra. En 69 días bajó de 230 a 150 libras. Si no fuera por su lucidez y buen humor hubiera creído que estaba en presencia de un zombi. Hablamos 20 minutos y me marché antes de que llegara su hermana Blenda, que vive a tres cuadras y estuvo al tanto de sus penurias.

Mientras caminaba por Tulipán en busca del ómnibus que me conduciría a casa, volví a pensar en este huelguista insólito, alegre, chistoso, enemigo de toda rigidez; capaz de escuchar hasta las fantasías delirantes de los agentes de la Seguridad del Estado que lo tienen en jaque desde que perdió la protección del padre, un comandante de la revolución con vocación artística y pasión por el poder.

Durante su huelga de hambre Juan Juan hizo declaraciones a la prensa extranjera acreditada en Cuba, habló con varios bloggers y periodistas independientes, salió dos o tres veces con carteles a lugares públicos, recibió a amigos y opositores del régimen,  fue objeto de polémicas y ataques y de propuestas de asilo político por parte de  gobiernos de Europa y América.

Para medio mundo es difícil entender que un hombre se declare en huelga de hambre porque no le permiten salir de su país a continuar el tratamiento que recibía en Europa. Tiene su lógica pues los adultos deciden qué hacer con su vida, salvo en el caso de Cuba y Corea del Norte, donde el Estado se arroja la potestad de decidir quien entra o sale del país.

Para un segmento del exilio Juan Juan Almeida García es execrable por su origen paterno. Tiene la marca originaria del castrismo, fue educado como oficial del Ministerio del Interior en la antigua Unión Soviética y ejerció su profesión hasta caer en desgracia. Tal vez no le perdonen ni la publicación del libro en el que satiriza su propia vida y los errores y horrores de los semidioses que se adueñaron del poder y devoran a sus propios hijos.

No creo que a él le preocupe mucho las percepciones contrapuestas de quienes lo juzgan desde el prisma político. Juan no se distanció del círculo del poder para escalar en la oposición. Al escucharlo, el lunes 23 de agosto, pensé que este cubanazo carismático y alegre cree más en la sonrisa y el apretón de manos de quienes lo saludan que en todas las consignas y aleluyas escuchadas desde que nació.

P.D.  Enhorabuena Juan Juan. Todos nos alegramos por tu liberación.

Jóvenes pero no rebeldes. / Miguel Iturria Savón

24 agosto 2010 às 19:37 por Ancla insular | Postado em: General
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Mientras avanza agosto, como si no bastara con las lluvias y el sol de verano, la prensa oficial nos castiga con noticias que dilatan el burladero representado por Granma, órgano del Partido Comunista, y Juventud Rebelde, diario de la juventud; dos caras de la misma moneda totalitaria, acostumbrados a embellecer estadísticas, entrevistar a “líderes” y cortesanos, ponerle la lupa a los sucesos de los Estados Unidos y pasarle la mano a aliados como Irán y Corea del Norte.

Como cada edición reitera la retorcida percepción del mundo y las maravillas que suceden en la isla, estos medios nos machacan con el cuentecito del Comandante Salvador del Orbe y los desastres de otras latitudes que confirman sus profecías. Al peor gobernante de la historia nacional le dedican poemas, obras de arte, veladas por su 84 cumpleaños y comentarios sobre el libraco de 896 páginas que escribió cuando estuvo grave; el colmo ¿verdad?

En esta sátira de opereta se inscribe la entrevista realizada por Mayte María Jiménez, el sábado 14 de agosto en Juventud Rebelde, a Maydel Gómez Lago, una cienfueguera de  23 años recién graduada en Pedagogía y designada como presidente de la FEU (Federación Estudiantil Universitaria). Si alguien quisiera ver los dientes de Maydel y saber “¿cómo sueña la Cuba del futuro?”, le sugiero buscar el periódico o pedirlo en Google por el título “Creativos y enamorados de la vida”.

Como sabemos cómo se fabrican los títeres de guiñol convertidos en líderes de una u otra organización, no voy a cuestionar la biografía de esta chica ni reiterar las preguntas y respuestas. Maydel parece menos inteligente que Carlos Lage y más simpática que Felipe Pérez Roque, quienes ascendieron años atrás a la cúpula del gobierno cubano desde el puestecito que ahora ocupa ella. ¡Suerte muchacha!

La chica habló, por supuesto, del trabajo político ideológico y el plano académico, de ser más creativos para fortalecer a la revolución, dar continuidad al liderazgo de la FEU, cuyo tope lo pusieron Julio A. Mella y José A. Echeverría, y apostó por “una Cuba eternamente socialista y revolucionaria”. ¡Ven!, lo mismo de siempre; nada sobre la autonomía universitaria ni cómo sacudir la dependencia de la FEU de las garras del despotismo.

El martes 17 de agosto Juventud Rebelde brindó una de sus páginas a otro joven oficialista. Se llama Jesús Lara Sotelo y trasciende por dibujar a Fidel Castro, a quien dedicó su más reciente obra, “El triunfo de la Profecía”, expuesta ahora en el Hotel Nacional y exhibida el 13 de agosto en el Pabellón Cuba, donde ambientó la velada Con Fidel y por la Paz. Lo sabemos por el periodista José Luis Estrada Betancourt, cuya entrevista aparece en la página 6 con el título del cuadro.

Más que títere de guiñol, Lara Sotelo parece un pigmeo con pincel frente a un David descomunal y envejecido. Por sus respuestas al reportero, el nuevo pintor de la Corte verde olivo puede desplazar a Alexis Leyva (“Kcho”), quien lo estimuló “por medio de un amigo común”. Agradece el impulso (o encargo, ¿quien sabe?) a otras celebridades del entorno castrense, como Alex Castro, que le obsequió fotos de su padre; Armando Hart, ex ministro de cultura, y el pianista Frank Fernández, el cual lo consagró con una obra homónima.

Como premio, el nuevo retratista del tirano sale de viaje al País Vasco, donde exhibirá su mural “Haití es otro Guernica” en el salón Make Bacon. Listo y manipulador el joven decorador de palacio, ¿verdad?

Escritores, premios y necedades. / Miguel Iturria Savón

20 agosto 2010 às 0:50 por Ancla insular | Postado em: General
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Cuando era adolescente imaginaba que los escritores eran gente sabia, sensible, creativa, concentrada y responsable. Para mí, un poeta era un elegido de Dios en comunión con los hombres, capaz de cantarle a la Luna, describir encuentros con las estrellas y gritar la palabra libertad ante los fusiles del tirano. Con el paso del tiempo conocí a varios literatos y descubrí el perfil humano de algunos líricos y prosistas.

No imaginaba, sin embargo, que existe el tráfico de elogios, el comercio de aplausos y hasta poemas y relatos por encargo. Tal vez a cambio de premios, ediciones, viajes y puestos en entidades culturales. Así pienso desde que el sábado 14 de agosto leí en el diario Juventud Rebelde el artículo de José Luis Estrada Betancourt “De este lado están los poetas”.

Increíble pero cierto. El articulista comienza con un fragmento de la Declaración de amor de Carilda Oliver Labra, Premio Nacional de Literatura 1997, quien leyó esa obra y continuó con su Canto a Fidel, en el recinto ferial del Pabellón Cuba, donde participó con otras celebridades literarias en el recital Con Fidel y por la paz, organizado por la Unión de Escritores y Artistas de Cuba el día anterior, en ocasión del cumpleaños 84 del tirano insular.

Al reseñar la velada, el periodista expuso las certezas en torno a la paz de las figuras  reunidas junto a Carilda Oliver, que vino de Matanzas para recibir el Premio Maestro de Juventudes, concedido por la Asociación Hermanos Saiz y entregado por Abel Prieto, Ministro de Cultura. El cronista enumera los nombres de otras personalidades, cita las palabras del novelista Miguel Barnet, presidente de la UNEAC, y culmina con la apología poética de Nancy Morejón al déspota que convoca a la paz mundial tras medio siglo de cañonazos.

Como al que no le gusta el caldo les dan tres tasas, el sábado al anochecer vi en el Noticiero de la Televisión los rostros de Fernández Retamar, César López, Barnet, Carilda, Pablo A. Fernández y otros escribanos con más achaques que libros publicados, todos atentos a las órdenes del Caudillo, dispuestos a coger el bastón y asustar a los gorriones.

Si Carilda Oliver relee su viejo Canto a Fidel, Miguel Barnet repite el sonsonete pacifista del Coma Andante, y Nancy Morejón describe la fortuna de ser fiel a Fidel, hay que coincidir con el reportero de Juventud Rebelde que afirma sin rubor “De este lado están los poetas”, como si la isla tuviera una sola orilla y la misión de los rapsodas consistiera en denigrar a la nación esclavizada por el cabecilla iluminado.

Aunque el tiempo nos enseña que algunos poetas venden sus versos y escriben  alabanzas por una migaja de poder; sabemos que en otras orillas de la geografía insular hay decenas de escritores sin premios ni estribillos, gentes sensibles y creativas que sufren por un geranio, descubren la belleza de la lluvia y desafían las campañas del déspota que convoca a los envilecidos.

Represión como señas de identidad./ Miguel Iturria Savón

18 agosto 2010 às 12:59 por Ancla insular | Postado em: General
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Desde el silencio, la impunidad y con el mismo desprecio por los activistas que promueven los derechos humanos en Cuba, la policía política activó las detenciones y amenazas en La Habana y otras ciudades del país, entre el 10 de julio y el 12 de agosto, lo cual coincide con el reinicio de las actividades del ex presidente Fidel Castro y la celebración oficial de su cumpleaños 84, el jueves 13.

Como la prensa es zona de encuentros entre el mundo real y el diseñado por los ideólogos del poder, bastaría cotejar el Granma y los medios oficiales que despliegan el vedetismo del tirano en la isla con Cubanet y otras páginas del exilio, que reportan el acontecer diario desde las fuentes alternativas, sin censuras ni verdades a medias.

Para ilustrar la represión valen algunos ejemplos de detenciones, amenazas a domicilio y en estaciones policiales, golpizas tras las rejas, “conversaciones persuasivas” en oficinas del “aparato”, declaraciones, denuncias escritas y exabruptos inusuales, como el coronel Samper ante Alfredo Guillaume (82 años), a quien le dijo: “no vale la pena gastar una bala contigo, pero nos ahorraría recursos”.

Un Informe fechado el 26 de julio y firmado por Joel Lázaro Carbonell Guilar, líder del grupo de Derechos Humanos Cubanos Libres, ilustra con nombres y apellidos las recientes violaciones de los artículos 3, 9 y 20 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, y los artículos 9 (inciso a), 58 y 59 de la Constitución Cubana. Según el activista: “se trata de actos de genocidios y torturas contra miembros de la sociedad civil, victimas de detenciones, amenazas, maltratos, secuestros en la vía pública y asedios por turbas organizadas por la policía política”. Agrega que “los hechos quedan impunes y no se reparan los daños a los perjudicados”.

Yoel Lázaro Guilar cita al respecto los casos de Lilvio Fernández Luis, líder de la Comisión Martiana, trasladado desde su casa al cuartel de Villa Marista; Alfredo Fernández Silva, presidente del Partido 30 de noviembre, sacado a la fuerza de su hogar y tirado 10 horas después en lugar alejado; Juana M. Oquendo Gómez, ejecutiva del Partido Liberal Ortodoxo, detenida y amenazada ante su hijo, al cual detuvieron para coaccionarla, y el secuestro del anciano Alfredo Guillaume.

Las detenciones ganaron intensidad el 12 de julio, ante la evocación del hundimiento del remolcador “13 de marzo”; los días previos al acto por el 26 de julio, celebrado en Santa Clara; se incrementaron el 5 de agosto por el Maleconazo (1994) y el 12 de agosto, como regalo del Ministerio del Interior a Fidel Castro en su 84 cumpleaños (13 de agosto). Los activistas calculan en más de 100 las detenciones del 5 de agosto.

A Ricardo Medina, teólogo y representante de la Iglesia católica liberal, lo detuvieron el 4 de agosto junto al activista Hugo Damián en la Terminal de ómnibus de Pinar del Rio, donde fue a saludar al laico Dagoberto Valdés. Hasta allí se trasladó un oficial de la Seguridad del Estado con el expediente de Ricardo, quien fue liberado dos días después.

Las detenciones en julio en el Malecón de la Habana y el 5 de agosto en el Parque de Calzada y K del Vedado, arrojan nombres de periodistas y bibliotecarios independientes que amplía el listado de opositores interrogados en Santa Clara, Holguín y Guantánamo.

El asedio contra los defensores de los derechos humanos a mediados de julio y agosto coincidió con la liberación de una veintena de prisioneros de conciencia, y con el protagonismo mediático de Fidel Castro, quien retoma las riendas ideológicas del régimen y anuncia catástrofes universales.

Metáfora teatral de Cuba. / Miguel Iturria Savón.

16 agosto 2010 às 10:22 por Ancla insular | Postado em: General
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Un amigo de Miami me dijo por Internet el viernes pasado, que en julio vio dos obras teatrales que representaron a la isla en festivales de los Estados Unidos, “donde hay una verdadera invasión de artistas cubanos, incluidos orquestas, trovadores, reguetoneros y grupos danzarios y de teatro, casi todos muy buenos, aunque algunos irritan por la ambivalencia de su música o las declaraciones que realizan, sin pensar que aquí no hay problemas de propaganda enemiga, ni de diversionismo ideológico”.

Las agrupaciones teatrales que representaron a Cuba en los Estados Unidos fueron El Público y Buendía, colectivos renovadores por su forma de hacer y concebir el teatro. El primero llevó Las amargas lágrimas de Petra von Kant, exhibida dentro del Out in the Tropics del GLBT Perfoming Arts Theater, en el Colony Theater, de Miami Beach. El segundo mostró su versión de La visita de la vieja dama y Charenton, estrenada en La Habana y apreciada ahora en el Festival Latino de Teatro, organizado cada dos años por el Goodman Theter de Chicago, de donde pasaron al escenario miamense del “Manuel Artime”.

No abordaré las tres propuestas, cuyos enfoques, montajes y estrategias de encantamientos revela la pluralidad del teatro insular, signado por temas  universales y locales, la sobriedad escenográfica y diálogos que implica a los espectadores, cuya avidez se aprecia en las salas habaneras.

Me detendré en La visita de la vieja dama, comedia cruel y descarnada reescrita por Flora Lauten (directora) y Raquel Carrió (asesora) sobre el original del alemán Friedrich Durrenmatt, cuya línea argumental conserva, pero con un elenco menor que condensa personajes y cambia detalles del lenguaje y el estilo narrativo, lo cual favorece su cercanía a lo nuestro.

Con La visita de la vieja dama, el Buendía ofreció una metáfora teatral del acontecer cubano, marcado por el encierro, la miseria y la intolerancia. Tras décadas de expulsión Clara Zajanin retorna enriquecida al empobrecido pueblo de Gula, donde es recibida como hija pródiga y talismán de futuro. Ella evoca su pasado de sombra y frustraciones, la traición del amante juvenil, convertido en alcalde, quien será centro de sus venganzas, mientras los pueblerinos que la aborrecieron la adulan en espera de créditos y otros favores.

Tan abarcadora mirada escénica parece un pretexto para dialogar con el público sobre problemas que erosionan la existencia humana, recreados desde la magia teatral, con actuaciones excelentes, música en vivo que acentúan la nostalgia mediante la mítica voz de Martha Strada, y asociaciones alusivas al contexto insular, como si para el elenco de Buendía las piezas foráneas sirvieran de soporte a nuestros imaginarios y utopías. la forma de abordar lo mítico y lo cotidiano y de problematizar sobre el presente y el futuro.

Hay derroche de encanto y soberbias actuaciones en ese retablo de pasiones escénicas, donde la comedia le gana la partida a la tragedia y las máscaras revelan algunas claves de lo mítico y lo cotidiano, sin evadir los problemas del presente y el futuro.

Quienes seguimos la escena insular, sabemos que el Teatro Buendía, fundado en 1986 por la actriz y profesora Flora Lauten, parte de la inteligente selección de sus obras, cuyas versiones llegan al público y le hablan de los temas, retos y circunstancias que pueden mover sus vidas.

La favorable recepción del público y la crítica en Chicago y Miami a La visita de la vieja dama y Charenton, obras recientes de Buendía, debería estimular las búsquedas de este colectivo dramático, con sede en la iglesia copta de Loma y 39, municipio Plaza, donde sesionan, además, como Taller de investigación y Centro de formación de actores, directores y técnicos.

Su propia guerra. / Miguel Iturria Savón.

13 agosto 2010 às 9:58 por Ancla insular | Postado em: General
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El sábado 7 de agosto la televisión cubana transmitió otro capítulo de la tragicomedia  mediática de Fidel Castro Ruz, quien presidió la sesión especial de la denominada Asamblea Nacional del Poder Popular, ante la cual disertó sobre la catástrofe que se desencadenará en el Golfo Pérsico, si el gobierno de los Estados Unidos se atreve a desestimar las amenazas de Irán, cuyo gobierno desarrolla un plan de armas nucleares que desestabiliza la región.

La pista parlamentaria devino sesión de vedetismo con guión prefijado. Castro retomó su papel de gurú universal y los diputeados confirmaron su fidelidad al tirano, al cual interrumpían con aplausos, preguntas complacientes y felicitaciones por su 84 cumpleaños. Sin moverse del sillón, el ex mandatario hizo gala de sus poses actorales, matizadas por el desvarío mental y los excesos verbales; mientras el séquito de aduladores derrochaba servilismo, ávidos por escuchar las profecías del Caudillo.

Más que un cónclave de interés nacional, la asamblea del sábado entre el déspota y sus legisladores, resultó un encuentro de sombras chinescas que acentúa la desesperanza. Ni los bostezos del hermano del Caudillo, multiplicado por cero entre tantos disparates, ni la cautela de Alarcón al conducir “los debates”, justifican la diatriba irresponsable del envejecido comandante, enfermo de poder y protagonismo.

En este juego de roles Fidel Castro disparó sus últimos cartuchos contra el pueblo de Cuba, asfixiado por medio siglo de totalitarismo. Castro, como Stalin, Mao y Franco, pretende gobernar hasta el fin de sus días, con las riendas del poder en manos de sus adoradores, cuya veneración y servilismo están fueras de dudas.

Castro libra su propia guerra contra nuestra isla, aunque enmascara su legado de muertes, éxodos masivos, devastación económica, miseria colectiva, corrupción generalizada y dependencia exterior; camufladas en discursos de barricadas propios de la guerra fría, cuando exportaba la utopía socialista y desestabilizaba a los países de la región.

El cinismo del cacique y sus vasallos provoca más carcajadas que simpatía. Sus recientes intervenciones públicas, las “reflexiones” que en su nombre escriben sus amanuenses y el libraco de 800 páginas sobre la estrategia de la victoria, representan los      balbuceos del cierre.

Al reseñar la sesión del Parlamento del sábado 7 de agosto, los corresponsales extranjeros acreditados en La Habana serán respetuosos y circunspectos. Tal vez Patricia Grog, Andrea Rodríguez y Fernando Ravsberg muestren su admiración por el patriarca insular y describan las advertencias contra los Estados Unidos, que ahora “pretende humillar al pueblo de Irán”, cuyos ayatolas son aliados de los Castro.

Los cubanos, hastiados de tragicomedias y ampulosidad verbal, sabemos que las profecías bélicas de Castro y los aplausos de sus legisladores, son otra rama del árbol del cinismo. Más de lo mismo en el pozo de la inercia.

Jubilar a los demonios. / Miguel Iturria Savón.

11 agosto 2010 às 12:10 por Ancla insular | Postado em: General
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Escuché días atrás en la Terminal de ómnibus de La Habana un viejo chiste sobre el ex presidente Fidel Castro Ruz, quien retornó a los medios informativos en las últimas semanas de julio, pese al deterioro de su salud, lo cual desató el arsenal de irreverencias de las gentes sin historia, aunque la prensa oficial y los corresponsales acreditados en la isla solo reseñan las tragicómicas declaraciones del veterano comandante.

En el chiste, Fidel baja del infierno y recorre la isla, donde comprueba que nadie lo recuerda y que no existen estatuas, monumentos, plazas ni instituciones que evoquen su nombre ni su obra. Finalmente llega a la Biblioteca Nacional y después de muchas búsquedas encuentra una enciclopedia que incluye su ficha: “Fidel Castro Ruz, dictador cubano de la época de los Van Van”.

Solo en bromas escucho a veces el nombre de Fidel Castro y su hermano Raúl, designado como sucesor a mediados del 2006. Hasta ahora, hay cierta proporción entre las burlas y el protagonismo mediático de los mandarines, cuyas figuras sobrepasan el imaginario popular, especialmente Fidel, empeñado en dar fe de vida y anunciar catástrofes internacionales, como si no viviera en la isla o le fuera imposible bajarse del limbo.

Los chistes certifican que ni el excesivo poder libera a estos personajes del choteo. En los ómnibus apenas son mencionados, pero en lugares públicos como parques, salas de espera y colas de centros comerciales basta una alusión a la realidad para desatar la descarga, principalmente entre jóvenes, cuyas irreverencias rompe los límites del respeto.

Atrapados en el tiempo de los Castro, con tanta propaganda sobre héroes, guerras, bloqueos, metas productivas, aniversarios históricos y promesas sociales, las personas sin agenda expresan sus opiniones mediante chistes y frases breves que desacralizan la retórica y confirman la desesperanza; como si las carencias y tensiones de la inmediatez pusieran en primer plano los estrechos intereses y las pequeñas pasiones desterradas del discurso del oficial.

Mientras más se empeña Fidel Castro en deslumbrar o desorientar a los cubanos como una lámpara de gas en medio de una cueva, más crece la indiferencia sobre su “legado histórico”. Los chistes suplen la “veneración” que le profesa el pueblo. Para muchos ya no es el Comandante, si no la Momia, el Fantasma, el Difunto, el Profeta de la guerra, el Demonio reaparecido, el Viejito cagalitroso, Chocholo y el Doble.

Raúl Castro, menos histriónico y popular, no escapa del listado de demonios a jubilar, que incluye a Ramiro Valdés Menéndez, a la triada de José Ramón (Balaguer, Machado Ventura y el gallego Fernández), Ricardo Alarcón (vocero de los héroes), y semidioses grises como Abelardo Colomé Ibarra (alias el Furry), Casas Regueiro, Ulises del Toro (general Marabú) y otros uniformados que encabezan ministerios e integran el Buró Político del Partido Comunista.

Libres del miedo. / Miguel Iturria Savón.

8 agosto 2010 às 13:27 por Ancla insular | Postado em: General
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En el mes de mayo una amiga me trajo de España tres reseñas críticas, una de Xavier Rubert de Ventós sobre el libro de Aung Suu Kyi, líder opositora de Birmania, y dos mías publicadas por Cubanet en el 2006, la primera acerca del ensayo El poder de los sin poder, del escritor y político checo Vaclav Havel, y la segunda en torno a Cómo llegó la noche, del ex comandante Huber Matos, quien relató el proceso revolucionario cubano y la instauración de la dictadura de los Castro.

Son tres obras que difieren y convergen en el tema del totalitarismo y ofrecen algunas claves para enfrentar el miedo y la represión. Como son libros prohibidos en Cuba comentaré brevemente el menos difundido en nuestra isla, el escrito por Aung Suu Kyi bajo el título Libres del miedo, editado en Barcelona en 1995 por Galaxia Gutenberg.

Aung Suu Kyi recibió el Premio Nobel de la Paz en 1991. El año anterior ganó las elecciones en Birmania al frente de la Liga Nacional de la Democracia, pero los militares le impidieron tomar el poder. Pese al despojo y el confinamiento que todavía padece ella analiza con mesura los problemas esenciales de su país. Son reflexiones generales de interés para los lectores de varias latitudes, que no hieren la sensibilidad de quienes pudieran opinar diferente.

En Libres del miedo, prologada por Vaclav Havel y María Luisa Penelas, la líder opositora del archipiélago asiático describe la corrupción en su patria, los mecanismos más íntimos sobre los que se cimenta el poder despótico y la necesidad de vencer el miedo, esa deformación del espíritu que dobla la voluntad, activa el oportunismo y otras actitudes que favorecen la dominación sobre la mayoría, lo cual es identificable en nuestro entorno.

Señala que “El miedo nos hace cómplices de la opresión, de igual modo que la valentía… nos hace aliados de la verdad”. Advierte que “Para alcanzar esa verdad debemos librarnos del virus debilitador del miedo que nos corroe la razón y la conciencia, nos eclipsa, hiere y humilla”.

La experiencia vital de la autora le permite apreciar que “La servidumbre no solo es una condición, es también una pasión”; pasión descrita antes por Hegel y Goblot, y analizada por Canetti y H. Arendt, según X. R. Ventós, quien aclara:

Suu Kyi, como Havel, “invierte la lógica distinción entre una moral privada que sabe de sentimientos o convicciones, y una supuesta moral pública, que debe ser secreta y astuta, maquiavélica y cargada de Misiones históricas o de Destinos en lo Universal, o Utópicas revoluciones. Esta mezcla de cinismo constituye hoy el “sentido común” político que Suu Kyi denuncia como una variante del propio miedo”.

La luchadora birmana reclama un íntimo compromiso moral frente a la prudencia o sabiduría política: “Menos ideales y más Principios, menos Ideología y más entereza”.

Nos toca de cerca al decir: “Una de las más nocivas formas de miedo es la que se disfraza de sentido común o de prudencia, y rechaza como irreflexivos o fútiles los pequeños actos de valor que mantienen el sentimiento de dignidad y de respeto a uno mismo”.

Apela a “un heroísmo sin ilusiones” al recordar que “los santos son pecadores que perseveran en la lucha”. Una lucha… más heroica cuanto más conciencia guarda de que sus objetivos son tan inalcanzables como irrenunciables.

El libro de Aung Suu Kyi, como las generalizaciones de Vaclav Havel en El poder de los sin poder, adquiere un valor añadido por su universalidad, sus certeras percepciones sobre el totalitarismo y porque difiere de la política tradicional y de los discursos electorales que ofrecen Justicia, Libertad o Abundancia, pero sin liberarnos del miedo que impide alcanzarlas.

Glaucoma gubernamental. / Miguel Iturria Savón.

5 agosto 2010 às 13:23 por Ancla insular | Postado em: General
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Una amiga española que ha venido dos veces a Cuba me expresaba en el aeropuerto que a juzgar por la prensa oficial todo marcha bien en la isla, a pesar de los problemas, carencias y tensiones que apreció en sus contactos con personas de diversos estratos sociales.

“Es como si no hubiera trapos sucios o se prohibiera lavarlos en público. Los periódicos que leí no hablan de la crisis, las privaciones materiales ni los derrumbes en La Habana, si no de los éxitos del país y los desastres del resto del mundo, lo cual parece tan exagerado como las victorias contra el enemigo. ¿A qué enemigo se refieren?”

Ante la imposibilidad de evadir el tema, le informé a la amiga que todo parte de la estructura vertical impuesta por el partido único, que dispone de un departamento que monopoliza el control sobre los medios de comunicación, a modo de ministerio de la verdad, con sede en la capital y ramificaciones de arriba hacia abajo, incluidas las estaciones de radio municipales.

-         “Pero es el colmo de la censura”.

Sí, se amordaza en base a planes de propaganda, celebraciones históricas, adoctrinamiento político del personal que escribe en los medios, al cual se le exige fidelidad partidista y la fabricación del espejismo social como una utopía realizable.

-         “Entonces es una estafa planificada…”

Si, pero enmascarada por columnas de humo, es decir, sobrevaloran la importancia de determinados resultados productivos, presentan lo teóricamente potencial como si fuera inminente y, para colmo, barajan los valores deseados como si fueran un hecho…

-         “Realmente maquiavélico”.

Maquiavélico y legitimador, pues tanto los datos informativos como los testimonios recogidos por héroes y funcionarios avalan lo que deben escuchar las personas. Así, por ejemplo, las carencias se achacan a la hostilidad del enemigo y a problemas ajenos a los propósitos estatales.

-         “De manera que la expresión pública del problema está en función del discurso del poder.”

Claro. El resto lo pone la autocensura de los comunicadores, quienes exaltan los éxitos de la salud, la educación y la economía, aunque estas reflejen las crisis del sistema y el estilo de ordeno y mando practicado por el Máximo Líder desde tiempo inmemorial.

Hace décadas que el Gobierno sufre pérdida del campo visual –no recuperable- de la realidad que afecta al pueblo cubano. Lo que en términos médicos es conocido como glaucoma, enfermedad que puede derivar en “ceguera”, sería aplicable a los mandatarios de nuestra isla.

-         ¿Pero no hay periodistas honrados?

Sí, mas los honrados o ingenuos “critican” desde la militancia política, por lo que pierdan credibilidad y coinciden con los simuladores que cumplen la órdenes del aparato y no desafían al organismo superior.

-         “¿Se puede hablar de alternativas?”

La alternativa está en la prensa independiente y en el periodismo ciudadano ejercido por bloggers y twiteros. Ellos escriben sin censura, denuncian las arbitrariedades del régimen y desmitifican la supuesta homogeneidad social pregonada por los ideólogos de un aparato que percibe al país con los lentes oscuros del gobierno.

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