Cuenta propia, control ajeno./ Miguel Iturria Savón

30 septiembre 2010 às 21:13 por Ancla insular | Postado em: General
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Casi medio siglo después de la demoledora Ofensiva Revolucionaria de marzo de 1968, las mismas autoridades gubernamentales que acabaron con la pequeña y mediana propiedad privada, aprobaron el Listado de 120 actividades a ejercer por cuenta propia. ¡Que bien! La medida deviene una puerta en el muro de la intolerancia, aunque resulta insuficiente pues no acaba de liberar los medios de producción en manos del Estado, que conserva el control casi absoluto en detrimento de millones de personas y de la economía nacional.

En estos días muchos cubanos buscan el Listado de oficios, lo fotocopian o hacen anotaciones y lo reparten entre los amigos y parientes que fueron despedidos o quedaran fuera de las plantillas infladas en los meses venideros. El documento es un estímulo para el millón de parados que el gobierno enviará a sus casas con el fin de acabar el jueguito de empleos para todos, aunque no halla materias primas, transporte para distribuir la producción ni salarios que dignifiquen a quienes trabajan.

Al revisar el Listado me percato que de los 120 oficios a ejercer por cuenta propia, previa obtención de licencia y pago de impuestos, 22  corresponden a actividades esencialmente rurales y 98 a labores urbanas. Trece benefician el transporte, seis al comercio, seis la construcción, quince la cultura, cinco la enseñanza, dos a la salud pública y varios a las faenas agrícolas, sector prioritario pues liberará a los arrieros, carretoneros, vendedores de animales, desmochador de palmas, herreros, poceros, yerberos y trasquiladores de las ojerizas del ejercito de inspectores agrícolas y de los funcionarios de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP), cuyo presidente habla la neolengua del poder.

El pequeño boquete en el muro del control no excluirá la vigilancia estatal, pero abre un caminito personal en la selva totalitaria. Así, por ejemplo, el comercio tendrá mensajeros, sastres, peluqueras, relojeros, vendedores de flores y piñatas, barberos y otros cuentapropistas que dependerán de si mismos y aportarán al fisco; mientras los empleados de bodegas, tiendas, cafeterías, restaurantes y garajes estatales seguirán en la modorra colectivista, sin competir con nadie, buscar las mercancías ni pagar impuestos por el local y las ventas.

Por su parte, el sector constructivo dispondrá de empleados a domicilio, de manera que quienes ya ejercen por la libre como albañiles, carpinteros, masilleros, pintores de inmuebles, plomeros, electricistas y tapiceros, dentro de unos meses tendrán licencia e impuestos. La carpintería estará limitada por la no comercialización de la madera y el altísimo costo de instrumentos y puntillas, en manos de empresas gubernamentales.

Hasta la cultura se libera un poquito con el Listado de actividades aprobadas para ejercer por cuenta propia. Entre los artífices autorizados figuran afinadores de instrumentos musicales, artesanos inscriptos y no inscriptos en el Registro de la Asociación Cubana de Artistas Artesanos (ACAA), compradores-vendedores de discos viejos, encuadernador de libros, grabador cifrador de objetos, fotógrafos, restaurador de obras de arte y traductores e interpretes de idiomas.

Del lobo un pelo, pues siguen en manos del gobierno los cines, casas de cultura, escuelas de enseñanza artística, galerías de arte, librerías, teatros y la red de centros y empresas que dirigen y programan la música, las agrupaciones danzarías y, por supuesto, la radio, la televisión y la prensa escrita. Casi nada, ¿verdad?

Decenas de oficios liberados legitiman a miles de chóferes de alquiler, parqueadores de automóviles, bici taxistas, boteros y lancheros, cocheros, limpiabotas, manicuristas, maquillistas, mecanógrafos, profesores de idiomas y de instrumentos musicales, repasadores escolares, quiropedistas y otros que laboraban por cuenta y riesgo, según las demandas recibidas.

Al hablar de la dichosa Lista resulta apresurado asociarla a cambios profundos en el modelo de dominación del Estado sobre las personas. Las actividades por cuentan propia desatan la esperanza de independencia y mejoría propia; pero ¡cuidado!, quienes impusieron el caos y se apropiaron de todo en nombre de ideales igualitarios siguen con las riendas en las manos. Si abren una puerta en el muro es para conservar el poder.

José M. Heredia, poeta de la nación en vísperas. / Miguel Iturria Savon.

29 septiembre 2010 às 0:20 por Ancla insular | Postado em: General
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José Maria Heredia (Santiago de Cuba, 31.12.1803-México, 7.5.1839) es el primer paradigma de la poesía cubana, pese a ser hijo de un funcionario colonial y residir la mayor parte de su corta vida fuera de la isla, centro de sus certezas, frustraciones y esperanzas. Su esmerada formación académica y su sensibilidad humana y política, determinaron su filiación romántica y sus anhelos libertarios, además de sumergirse en las contiendas cívicas de México, escenario de su largo destierro, donde ejerció como juez, fiscal, legislador, ministro y periodista; mientras pulía sus versos, editados en Nueva Cork en 1825 y en Toluca en 1832.

Desde México estuvo al tanto de los sucesos de Cuba, seguro de que “una vez despertada del letargo colonial, pesaría mucho mas en la balanza política…”, pues “la causa de la libertad de América estará comprometida, mientras Cuba no sea libre…” Tal percepción lo condujo a la exaltación de lo autóctono y a considerar a la isla como “equilibrio de América” y “elemento esencial en la armonía del mundo”, a la vez que cuestionaba las afirmaciones de quienes veían en la esclavitud un freno a la independencia.

Como periodista de El Iris, El Conservador y otras publicaciones periódicas de México, fustigó a los colonos norteamericanos que exigían la anexión de territorios a los Estados Unidos, calificándolos de “usurpadores insolentes” y “extranjeros vagabundos”. En su articulo “Rumores de invasión”, aparecido el 22 de abril de 1826, convocó a sus colegas a “trocar la pluma por la espada” ante el propósito Fernando VII de recuperar a México y otras naciones de América liberadas del colonialismo hispano.

Los biógrafos, críticos y apologistas de Heredia han analizado su contribución poética, las circunstancias epocales, las influencias de la familia y su participación en la conspiración separatista de 1822, causa del destierro. En el rescate del autor de A la estrella de Cuba, En el Teocalli de Cholula y la Oda al Niagara, fue decisiva la valoración de José Marti, poeta y líder independentista, quien residió en México y rastreó las huellas de su antecesor.

En una velada de homenaje realizada en 1889 en los Estados Unidos, Marti afirmó que Heredia “había tenido valor para todo menos para morir sin volver a su madre y a sus palmas…él, que para ser en todo símbolo de la patria, nos legó una carrera de la cuna al sepulcro, con los pueblos que la creación nos ha puesto de compañeros y hermanos”.

Aludía el apóstol a la polémica carta de Heredia de abril de 1836, solicitando permiso al Capitán General de la Isla para visitar a su madre en Matanzas. La entrevista que sostuvo con el déspota en noviembre de ese año antes de visitar a la familia desató las críticas de Domingo del Monte y otros detractores, que lo consideraron el “ángel caído”.

Ninguno de ellos cantó como Heredia a la independencia y la libertad de Cuba. Veamos unos versos que crecen con el tiempo:

¡Cuba! Al fin te veras libre y pura

Como el aire de luz que respiras

Cual las hondas hirvientes que miras

De tus playas la arena besar.

Ese “aire de luz” resplandece en varias composiciones suyas, casi siempre externas y enfocadas al drama insular, cuando la libertad solo era visionada por precursores como el y el Padre Feliz Varela.

La patria anhelada por José Maria Heredia en “La estrella de Cuba” ha editado sus cuadernos de poesía y llevado sus estrofas a los libros de historia y literatura, pero la libertad soñada aún es una pesadilla. Casi dos siglos después de su muerte, el cantor de la nación en vísperas, escéptico, eufórico y visionario, volvería a revelar “los horrores del mundo moral y las bellezas del físico mundo”, ante el destierro de nuevos patriotas y la complacencia de tantos intelectuales con el tirano insular.

Calle Obispo. / Miguel Iturria Savón.

26 septiembre 2010 às 19:46 por Ancla insular | Postado em: General
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La calle Obispo, una de las más antiguas de La Habana, comienza en el mar y culmina en Monserrate. Es atravesada por una decena de vías que oscilan entre la Avenida del Puerto y los barrios colindantes con el Casco Histórico, lo cual aumenta su ruidosa vitalidad y colorido sin disminuir el glamour que les otorgan sus centros comerciales, museos, librerías, hoteles, bancos, organismos oficiales y otras entidades que intenta restaurar la Oficina del Historiador de la Ciudad.

Solo las Actas Capitulares, algunos periódicos y revistas y dos o tres libros de historia sobre la capital cubana refieren los nombres y la ubicación de los diversos centros que convirtieron a Obispo en “la calle de las calles”, seguida después por Galiano, San Rafael y Prado, y hasta comparada por su elegancia con la Rue de Paix (Paris), la San Fernando (Barcelona), La Sierpe (Sevilla), la Carrera de San Jerónimo (Madrid) y añejas callecitas de New York.

Casi nadie recuerda que hasta 1898 fue transitada cada mañana por una Compañía de Voluntarios españoles que marchaba bajo los acordes de una banda desde Prado hasta el mar, donde eran distribuidos para custodiar el Palacio de los Capitanes Generales, el Palacio del Segundo Cabo, el Castillo de la Fuerza, el Banco Español y otros baluartes civiles y militares del periodo colonial.

A pesar del tiempo, las expropiaciones de la década del sesenta del siglo XX y las circunstancias que marcaron la involución urbana, Obispo conserva su trazado original de calle estrecha y ruidosa, con comercios a ambos lados de las aceras y transeúnte que desaparecen en una esquina, entran a una boutique o avanzan al encuentro fijado.

Siglos después, Obispo oscila entre la atmósfera provinciana colonial y el sentido de modernidad que le imprimieron los comerciantes y personajes públicos durante la República. El adoquín sustituyó al asfalto y renacieron entidades y tiendas en ruinas, como la Casa del Padre Feliz Varela, reciclada en biblioteca escolar; el Hotel Florida, que tuvo entre sus huéspedes al filólogo hispano Ramón Menéndez Pidal en 1937; la óptica Almendrares y el Café Europa, escenario literario de narraciones de Carlos Loveira y Luís Bonafoux.

En Obispo surgió la Universidad de La Habana, ubicada entre 1728 y 1902 en el Convento de los Dominicos, sede también del Instituto de Segunda Enseñanza de La Habana, cuyos estudiantes merendaban al frente, en la dulcería El Ángel o en la pastelería francesa de Brasy. Al demoler el Convento, a fines de los años 50, fue edificado el edificio de la Secretaria de Educación, que hace un lustro comparte espacio con oficinas inmobiliarias.

En el actual Ministerio de Financias y Precios estuvieron la perfumería Casa Wilson y el Banco Nacional edificado por el magnate Pote; ocupado después por la Tesorería General de la Republica y el Ministerio de Hacienda. A Pote se debe, además, la librería La Moderna Poesía, edificada en 1900 en Obispo y Bernaza, frente a la Librería de Ricoy, actual Cervantes, donde se reunían personalidades eminentes del ámbito cultural y político del país.

A estos les seguía el almacén de pianos de Anselmo López, la quincallera de hierro y la tienda El bosque de Boloña, reubicada después en la esquina de Compostela. Casi a la salida y cerca de la Plazoleta de Albear se hallaron la sombrereria El Casino y el café La Cebada, muy visitada por los cocheros hasta su venta y conversión en el Bar Floridita, refugio del escritor Ernest Hemingway, quien se hospedó en el hotel Ambos Mundos antes de adquirir la Vigía en San Francisco de Paula.

Historiadores y urbanistas aseguran que la calle Obispo, tan calurosa en verano como fría en invierno, debe su encanto a la posición geográfica y la red de comercios, bancos y entidades burocráticas, refinados por las ofertas de novedades del vestir y el flujo cultural desatado por la instalación de imprentas, periódicos, librerías, casas editoras, bufetes de abogados, droguerías y otras dependencias que atraían a diversos sectores sociales y la convierten en paradigma urbano.

Entre los centros financieros evoquemos el Banco Bances y Conde, el Banco Español, que quebró en 1921; el Banco de Fomento Comercial, el Trust Company de Cuba y el Banco Núñez, ubicados en 1957 entre los establecimientos más relevantes del mundo.

Instalaciones de incidencia cultural como la Casa de objetos de arte de Quintín Valdés, que promovió las obras de Valentín Sanz Carta, Chartran y Armando Menocal; el Taller de Madame Pucheau, famosa modista francesa que vestía a las féminas de ringorrango y a artistas de tránsito por la capital como la bailarina Ana Pavlova; el Bazar Turco, que vendía tapices, alfombras, ánforas, perfumes y jabones del Medio Oriente; el Semanario El Fígaro, instalado en la Galería Literaria hasta que creó su propia imprenta en Obispo entre Compostela y Aguacate; la imprenta Rambla y Bouza y establecimientos fastuosos como La Granada, Le Printemps, La Francia, La Villa de Paris o la peluquería Casa Duvic.

Obispo integra el patrimonio tangible y espiritual de La Habana. Muchos establecimientos han desaparecido pero se conservan las droguerías Jonson y Taquechel, la ópticas El Anteojo y se reparan viejas casonas para Museos (La Plata), bibliotecas y oficinas (Dirección de Vivienda y Registro de la Propiedad) y restaurantes y cafés para turistas.

EROS Y TANATOS, Miguel Iturria Savón.

24 septiembre 2010 às 9:25 por Ancla insular | Postado em: General
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El pintor Orestes Carreras Alarcón (La Habana, 1963), inauguró el miércoles 8 de septiembre en la galería Fernando Boada del municipio Cotorro, al sudeste de La Habana, su exposición Eros y Tanatos. Son 12 lienzos de técnica mixta trabajados con carbón, grafito, acrílico y mezclas con texturas. En ellos el creador supedita el color a la figuración, centrada en la relación entre el erotismo, la tauromaquia y la muerte. El erotismo como necesidad, la muerte como parte de la vida y sus conexiones con el vigor y la energía, simbolizadas en la figura humana.

En esta entrega, la búsqueda de la libertad expresiva pasa por el sincretismo, la deformación de los rostros y las mixturas, tan recurrente en el artífice, fiel a su propia mirada, ajena al mercado y a los colores en uso, pues sabe que las ferias y el costumbrismo limitan a veces el pulso creativo.

Esa mirada de Orestes Carreras es esencialmente expresionista y surrealista, privilegia las texturas sugerentes y provocadoras, y usa códigos universales que revelan su madurez creativa.

El tamaño de estos cuadros (casi todos de 1.50 por 1.10 metros) obligan al espectador a observarlos desde lejos, pues la textura exige descubrir la representación figurativa a varios pasos del lienzo. Las figuras humanas y naturales que decoran cada propuesta visual encarnan una figuración no simétrica ni caricaturesca.

Infieren pues, que hay cosas bellas no artísticas, pero que la simetría es el elemento principal de la belleza, palpable en estos lienzos que desafían tabúes desde la agresividad de las imágenes y la simplicidad del color, en los que predominan el gris, combinaciones del sepia, el amarillo y los azules.

La peculiar sensibilidad espiritual de Orestes no tiene muchos asideros en la plástica cubana, salvo en la visión sincrética de maestros como Lam o Mendive, de quienes difiere en la paleta de colores y converge en el desborde figurativo. Los rostros estilizados del Greco, las recreaciones del entorno aborigen de Guayasamín y las obras del alemán Otto Dick parecen fuentes de enlaces del artista insular.

Estamos ante propuestas fuertes, inquietantes, agresivas y a veces chocantes; aunque hay distinciones en las líneas e intencionalidad figurativa en cada obra, donde lo interesante y lo grotesco forman parte de la belleza, concebidas a partir de historias entrelazadas con la mitología de Eros, la virilidad, el mestizaje y la muerte.

Amor de caimán, Obsequio otoñal, Herejías y Narciso ante la fuente certifican la transgresión pictórica. Herejías complejiza la expresión mixta de ansias y energías ancestrales, el amor entre la vida y la muerte, representados por mujeres desnudas sobre toros, de cuyos narigones penden condones a modo de puente y limite sexual.

El Narciso de Orestes no es bello ni mira ensimismado su rostro en la fuente; expresa el éxtasis sexual con la fuente como fondo, acentuado por grafitos plateados, carbón y texturas.

El sexo galopa en las imagenes de El vuelo, Erupción, Deseos y A lo teatral. En El vuelo, una mujer y un hombre planean sin alas mediante colores blanco y gris. Erupción es una obra ilustrativa y sutil que limita la figura en función del espacio. La misma limpieza se observa en Deseos, que ofrece dos semblantes de belleza surrealista que infieren lo unisex. A lo teatral fantasea en torno a la promiscuidad de cuatro parejas que hacen el amor en la esquina de una cama.

En Ochún y Shangó, retoma los simbolismos sincréticos de la sensual Ochún (deidad de los ríos) y su enlace con Shangó (dueño del fuego), rodeados de sus iconos religiosos, afines al artista que nos obsequia ahora estas piezas desde su peculiar mirada erótica y su percepción de la muerte.


Cinco prisioneros del castrismo. 2 / Miguel Iturria Savon.

21 septiembre 2010 às 19:29 por Ancla insular | Postado em: General
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Aún permanecen en prisión cinco de los 11 jóvenes cubanos que el 3 de abril de 2003 intentaron desviar una lancha de pasajeros desde la bahía de La Habana hasta la Florida. En un juicio sumarísimo, celebrado el 8 de abril, tres de ellos fueron condenados a muerte; sentencia ejecutada el 11 del mismo mes. Les impusieron cadena perpetua a Harold Alcalá Aramburu, Ramón Henry Grillo, Yoanis Tomás González y Maikel Delgado Aramburu, recluidos en el Combinado del Este. Mientras que a Wilmer Ledea Pérez, de 19 años, le reservaron tres décadas en la cárcel de Guanajay.

Las condenas son desmedidas pues se trata de un hecho fallido, sin muertos ni heridos. Los fallos del Tribunal y la premura en la ejecución coincidieron con la denominada Primavera Negra de Cuba, que puso tras las rejas a 75 opositores pacíficos, 15 por cada uno de los espías de Castro condenados en los Estados Unidos, lo cual demuestra la supeditación del sistema jurídico insular a los dictámenes del caudillo que rige los destinos de la nación hace medio siglo.

A los cinco espías cubanos los juzgaron dos años después de ser detenidos, con todas las garantías e independencia del sistema jurídico americano, que accedió a varias revisiones de causas; mientras que a los cinco prisioneros de la lancha “Baraguá” se les niega aún la solicitud de revisión. Los espías son representados por abogados pagados por la dictadura y sus familiares viajan, hacen campañas  y gozan de prebendas oficiales.

¿Quiénes son los jóvenes que intentaron escapar de la isla? ¿En qué condiciones permanecen tras las rejas? ¿Por qué se ensañan con ellos los carceleros del Combinado del Este y de Guanajay, donde permanecen desde la primavera del 2003?

El mes pasado circuló en Internet una Carta Abierta dirigida a Ricardo Alarcón de Quesada, presidente del Parlamento Cubano, en la cual Julia Estrella Aramburu, madre de Harold Alcalá y tía de Maikel Delgado, describía las penurias que padecen los cinco condenados. El documento, firmado por el resto de los familiares, responsabiliza al gobierno de Cuba por la vida de estos chicos, quienes permanecen en celdas estrechas de dos personas habitadas por cuatro, sin higiene, agua potable ni acceso a luz solar; además de comer en el piso el salcocho de arroz con maíz; aunque reciben visitas cada dos meses en un salón con candados y encadenados hasta la cintura.

El caso de Maikel Delgado se agrava por la inapetencia, la pérdida del cabello y la muerte de su madre, que “murió por destino de Dios” según la doctora Ofelia, patóloga del Hospital Fajardo, donde ingresó caminando para un chequeo de rutina y tres días después ya era cadáver. La familia todavía espera el resultado de la autopsia.

De los cinco prisioneros sólo Ramón Henry Grillo no era habanero. Emigró a la capital desde el municipio Mella, provincia Santiago de Cuba, y vivía con su hermana Maritza, quien asegura que se alistó a última hora en el asunto de la lancha, pues estaba vinculado a un negocio de petróleo y no quería trabajarle al Estado.

Yoanis Tomás González, de 32 años, es el único que poseía antecedentes penales, pero había cumplido, no es violento y se caracteriza por su cordialidad y alegría. Sólo recibe visitas de su esposa Yudaisi Guerra Beritan, aunque comparte espacio con Henry Grillo y es apoyado por la madre de Harold Alcalá.

Harold es un chico del Vedado que trabajaba en la Paladar ubicada en Gloria y Águila, Habana Vieja, junto al guanabacoense Wilmer Ledea Pérez y el difunto Enrique Lorenzo Copello, quien usó la pistola para desviar la lancha, aunque la entregó después sin herir a nadie. Harold ama la natación y es un lector voraz. Wilmer vivía en Barreras con su madre y hermanos y asistía a los bailables de fines de semana en los círculos sociales de Guanabacoa.

Al repartir los trozos del pastel ordenado por Fidel Castro el Tribunal le echó mano a supuestos delitos de terrorismo, lo cual no justifica las largas condenas que sufren los jóvenes que intentaron escapar de la isla. Los familiares de los cinco prisioneros del castrismo esperan justicia. Ojala sea pronto.

Cinco prisioneros del castrismo. 1 / Miguel Iturria Savón.

20 septiembre 2010 às 13:33 por Ancla insular | Postado em: General
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El sábado 11 de septiembre a las 11:29 a.m. Cubacel me pasó un mensaje al móvil: “Amar la justicia es defender a los cinco…” Como Cubacel es una empresa de comunicaciones el slogan  me pareció demasiado político, casi surrealista pues se refiere a los espías cubanos de la Red Avispa, condenados en los Estados Unidos en el 2001.

Desde entonces el gobierno insular nos impuso una versión novelada de la vida y milagro de los espías, convertidos por los medios de comunicación en “héroes prisioneros del imperio”, donde “lucharon contra el terrorismo y la mafia de Miami”.

No voy a comentar la increíble metamorfosis de los agentes secretos devenidos “pacifistas”; la campaña publicitaria es demasiado costosa para la economía nacional y la inteligencia ciudadana. Me referiré, sin embargo, a cinco prisioneros del castrismo que cumplen condenas en La Habana, aunque no persiguieron ni mataron a nadie, ni usaron recursos estatales en misiones inútiles contra nuestros exiliados en los Estados Unidos.

Hablo de 5 de los 11 jóvenes que el 3 de abril del 2003 intentaron desviar la lancha “Baraguá” desde la bahía de La Habana hasta la Florida. Al quedar sin petróleo en medio del mar fueron rodeados por militares que les ordenaron regresar por el puerto del Mariel, donde se entregaron junto a los asustados pasajeros, ilesos y conmovidos por la aventura.

Allí mismo recibieron la sorpresiva visita del Comandante en Jefe, quien les hizo algunas preguntas y les aseguró: “esto es un cake y a cada uno les va a tocar su pedacito”. El cake fue  repartido cinco días después por el Tribunal Provincial de Ciudad Habana, que condenó  a muerte a Lorenzo Enrique Copello, Bárbaro Lodan y Jorge Luís Martínez Iza, ejecutados el 11 de abril. A Wilmer Ledea Pérez, de 19 años, le impusieron 30 años; mientras que Harold Alcalá Aramburu, Ramón Henry Grillo, Yoanis Tomás González y  Maikel Delgado Aramburu cumplen cadena perpetua en el Área 47 del Combinado del Este, conocida como el Corredor de la muerte. El resto de los implicados ya salieron del presidio.

La crónica del suceso es mas compleja y hasta pasa por el tema racial, pues los tres fusilados eran negros, aunque Ramón Henry y Yoanis Tomás también lo son y sobreviven. El juicio sumarísimo, ordenado por el Comandante en Jefe para amedrentar a quienes planean éxodos marítimos, no tuvo en cuenta que los involucrados no eran delincuentes ni opositores al gobierno. De los 11, solo 2 tenían antecedentes penales, uno por “asedio al turismo” y otro por asuntos de drogas.

La semana pasada conversé por teléfono con tres de estos jóvenes prisioneros, con la madre de dos de ellos y con la tía y la hermana de Maikel Delgado y Ramón Henry Grillo. Ninguno de los cinco se creen héroes o mártires, ni se sienten orgullosos por tratar de desviar una embarcación para escapar de la isla; pero piensan que son victimas de la intolerancia y de la supeditación de los tribunales al Partido y Gobierno que encabezan los hermanos Castro mucho antes de que ellos nacieran.

En próximo artículo veremos qué pasa con estos cinco prisioneros del castrismo.

Revista Voces. / Miguel Iturria Savón.

18 septiembre 2010 às 10:14 por Ancla insular | Postado em: General
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Desde el 6 de agosto circula en La Habana un manojo de ejemplares de la Revista Voces, presentada por Yoani Sánchez en la sede de la Academia Bloggers de Cuba, entidad independiente sin fines de lucro, dedicada a difundir las tecnologías que revolucionan las comunicaciones y estimular el periodismo ciudadano en la isla, lo cual rompe el monopolio informativo del gobierno castrense.

Localizada en www.vocescubanas.com/voces y vocesvocesvoces@gmail.com la misma representa un esfuerzo literario desde la “gramática” de los bloggers, entendida como una “gramática” de la letra, la imagen y el hipertexto, según Jorge Ferrer, autor del decálogo Escribir un blog cubano, que figura junto a una veintena de creadores que derrochan frescura, agudeza y diversidad en 62 páginas tomadas de igual número de bitácoras.

Tal vez sea prematuro hablar de un puñado de folios nucleados en el ciberespacio, donde cada día surgen y desaparecen proyectos que enfrentan la constancia y la mirada incisiva de millones de lectores, ávidos de enlaces, comentarios y novedades. Más vale confiar en el tesón de Yoani, Reinaldo Escobar, Claudia Cadelo, Orlando Luis, Miriam Celaya y otras voces que postean casi a diario sin esquivar ni ser devorados por el terreno minado de la política, lo que insufla aliento al ensamble de tonos y notas de esta sinfonía que atraviesa lo cubano desde ángulos y estilos diversos.

El Índice de Voces no ofrece secciones ni formatos complejos; la composición es simple y el diseño refrescante. Un listado de autores, títulos y páginas validan la entrega. Entre los nombres y textos el lector escogerá desde Reportaje al pie de la horda –Orlando Luis Pardo- hasta Próximo pero lejanos: El universo de al lado, de Yoss, quien comenta la paródica y esperpéntica novela de Eduardo del Llano.

Además de la crónica mencionada, el primer numero de Voces incluye poemas, relatos, reseñas literarias, disecciones sobre el ciber espacio, temas socioculturales, valoración de figuras polémicas, textos sugestivos, dilemas personales y replicas coyunturales, como las abordada por Reinaldo Escobar en El alcance de la ciber disidencia, y Carta abierta a la BBC, de Miriam Celaya sobre el irritante Fernando Ravsberg.

Voces trae a Claudia Cadelo -Lideres de una revolución alternativa-, Eduardo Laporte  con el sugestivo Yo no se que tienen los perros; Emilio Ichikawa medita sobre Papel y pantalla; Wendy Guerra ironiza la retorica de las calles en Entre Perseverancia y Libertad; Iván de la Nuez revela la fascinación de Occidente acerca de El cercano Este, mientras José A. Ponte (Una infancia sin comics…), Juan Abreu (Una educación sexual), Mirta Suquet (Prosperidad y bondad…), Miguel Iturria (Martí: espiritualidad y manipulación política) y Dimas Castellanos (Los limites del inmovilismo), completan la polifonía escritural, aderezada por los poemas de Maykel Iglesias, Jesús Díaz y Luis Marimon, mas el catársico Huracán de Ena Lucia Portela y el agudo y satírico Ese ya no volverá de Yoani Sánchez, sobre el fantasmagórico Fidel Castro.

Dicho así, con nombres, textos y pie de bloggers al final, resulta mas inclusivo e interesante esta propuesta literaria de la Plataforma Voces Cubanas, embrión de aquel Itinerario bloggers continuado en la Academia Alternativa de la Blogética Insular, que ahora suma, multiplica e interactúa con los lectores interesados en esta isla que dialoga con el tiempo.

El descanso eterno del arte./ Miguel Iturria Savón

12 septiembre 2010 às 14:05 por Ancla insular | Postado em: General
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Solo dos necrópolis de Paris y una de Barcelona superan en esculturas fúnebres y trazado arquitectónico la majestuosidad del Cementerio de Colon, que ocupa 56 hectáreas del elegante barrio del Vedado y esta delimitado por una cerca que impone silencio a los bulliciosos habaneros, quienes hacen la cruz mientras caminan o cruzan en auto por la avenida Zapata, destino obligatorio de los mortales que no evaden los rituales católicos de enterramiento y exhumación, ni optaron en vida por la cremación en los hornos habilitados en algunos hospitales de la ciudad.

Construido a fines de la década de 1860 para una población cinco veces superior que los 100 mil habitantes de entonces, fue ampliado y remodelado después, según los flujos de crisis o bonanzas atravesados por la isla, cuyas elites lo convirtieron en un espacio espiritual que evoca la vida desde la muerte.

Aunque hay 20 camposantos mas en La Habana, la necrópolis de Colon acoge a uno de cada cinco cubanos, lo cual representa el 80 % de los entierros de la capital y casi el 20 % del país; un reto material de consecuencias éticas para el personal del cementerio, enfrentado a carencias, robos, abandonos de panteones familiares y perdidas de tumbas, osarios y monumentos de interés histórico, arquitectónico y cultural.

Las piedras del recuerdo que intentan perpetuar la vida en las hectáreas soleadas de este mausoleo capitalino, certifican la imaginación, el nivel social, el gusto estético y hasta el comportamiento humano y los anhelos de singularidad de muchos habaneros.

Especialistas del archivo de la gran necrópolis aseguran que al finalizar el 2009, cien mil restos ocupaban los osarios estatales, mientras los particulares constituían un millón doscientos mil, lo que obliga a incesantes exhumaciones y al uso del incinerador como alternativa para tantos restos sin reclamos familiares. Esta especie de despojo de despojos o tristezas a granel integra la cotidianidad del lugar, apenas visible para los transeúntes y turistas que recorren las viejas calles del cementerio, cuyo estado constructivo oscila en base a la calidad de los materiales empleados en panteones, tumbas y esculturas.

Se asegura que hay una fuerte inversión por parte de la Oficina del Historiador de la Ciudad, la Dirección Provincial de Servicios Comunales, que administrara los camposantos, y entidades de España, nación mas representada después de Cuba, pues su vasta descendencia en la isla adquirió parcelas y construyo panteones que evocan a los naturales de Andalucía, Asturias, Baleares, Castilla, Cataluña, Galicia, Islas Canarias, Navarra y País Vasco, Valencia, etc.

El tiempo, el clima, el éxodo o la miseria de familias propietarias de panteones, la muerte de algunos y las carencias materiales de la administración parecen conjugarse con el rediseño de una ciudad que sobrepasa los dos millones de habitantes y requiere nuevas soluciones a la lógica extinción de las personas.

Las inversiones recientes se encaminaron a restaurar la puerta del norte, de enorme valor simbólico, la capilla central y monumentos de interés histórico y social; además de sustituir miles de tapas de bóvedas y enfrentar los trabajos de limpieza y jardinería. El desafío de mayor costo radica en las inacabables restauraciones de estatuas, panteones y monumentos erigidos a personalidades y símbolos de la ciudad, como La Milagrosa, visitada por la mayoría de las cuatro mil personas que entran diariamente a la necrópolis mas celebre de Cuba.

El cementerio Colon, esa especie de museo doliente con muros que atraviesan cuatro kilómetros de La Habana, es una obra de la vida que preserva su carácter universal. Allí conviven para la eternidad y en perfecta armonía una cúpula bizantina, una pirámide egipcia, un obelisco occidentalizado, la entrada a una catacumba romana, un palacio gótico florentino, la milagrera Virgen de Lourdes francesa y 4 cubanísimas palmas reales. Otros conjuntos escultóricos y mausoleos dedicados a héroes, dignatarios y artistas del periodo colonial y republicano confirman el poderío, la riqueza espiritual y los valores legados por nuestros antecesores.

Preservar esta joya monumental de la cultura insular equivale a escribir en las piedras del recuerdo nuestro nombre propio y evocar a los parientes con quienes transitamos por la breve galaxia de la vida.

Demagogia también en Educación./ Miguel Iturria Savón

10 septiembre 2010 às 10:15 por Ancla insular | Postado em: General
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Comienza el curso escolar del sistema de enseñanza cubano con transformaciones que tratan de adecuar los programas a la crisis estructural que sufre el país, aquejado por la desesperanza general, la ruina económica, la dependencia exterior y los viejos esquemas que intentan modelar el pensamiento y entorpecer los caminos de niños, jóvenes y adultos.

En estos días primigenios la prensa oficial entrevista a los titulares y directivos de los ministerios de Educación y Educación Superior, quienes coinciden en hablar del rigor de la enseñanza, la elevación del nivel pedagógico, la subvención estatal y la necesidad del trabajo político e ideológico.

Hablan también de la importancia de la lengua materna,  de las evaluaciones escolares, la continuidad de estudios y los exámenes al nivel superior, del regreso a las aulas de

10.000 jubilados del sector y la reincorporación de casi 2.000 que laboraban en organizaciones políticas y de masas.

El plato fuerte de las transformaciones radica en la creación de 300 centros mixtos en los que coexistirán escuelas de oficios, politécnicos, secundarias básicas y preuniversitarios. Las novedades abarcan la disminución de los colegios internos desde la primaria hasta las universidades, la apertura de escuelas pedagógicas en todas las provincias, la revitalización de la Enseñanza Técnico Profesional, el cierre de la carrera de profesor general integral, cuyos artífices destrozaron la escuela media; la formación de catedráticos de doble especialidad en los niveles medio y superior, quienes estarán a tiempo completo durante el primero y segundo cursos e impartirán docencia a partir del tercero.

Algunos de estos cambios redescubren el agua tibia, como la reapertura de escuelas pedagógicas en cada provincia, o el regreso de los preuniversitarios (bachilleratos) a la ciudades, después de décadas de cierre forzoso para que los chicos trabajaran en el campo, lejos del ámbito familiar. Aun quedan, por supuesto, decenas de secundarias en lugares apartados y sin condiciones para la formación del hombre nuevo concebida por los ideólogos de la utopía comunista.

Y hablando del pasado recordemos que en Cuba, desde la reforma educacional emprendida por nuestros pedagogos durante la Ocupación Norteamericana de 1899 a 1902, se le ofreció especial importancia a la instrucción primaria y de artes y oficios, gratuitas y obligatorias desde 1901, seis décadas antes de la nacionalización de la enseñanza que dio al traste con la coexistencia de diversos modelos pedagógicos, abolió los colegios privados, las prestigiosas Escuelas Normales de Maestros y otras instituciones que forjaron a generaciones de cubanos.

Comienza el curso escolar 2010-2011 con más propaganda que cambios educacionales. Como la vida es un continuo aprendizaje, esperemos que quienes administran los ejes de la sabiduría acaben de comprender que las claves del conocimiento pasan por el rigor, la libertad de conciencia y la necesidad de comunicar y compartir en un ambiente de respeto y aceptación.

Vidas condenadas por negligencia médica. / Miguel Iturria Savón.

8 septiembre 2010 às 19:25 por Ancla insular | Postado em: General
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Yadima Évora Casales, madre cubana de 25 años, vecina de Vista Hermosa, en San Miguel del Padrón, La Habana, se cree víctima de engaños y manipulación por parte de los funcionarios de las instituciones que “responden” por los intereses de los ciudadanos.

Su tragedia comenzó hace un lustro al quedar embarazada. Como era saludable nadie pensó en dificultades con el parto. Los médicos que la examinaron no descubrieron que el cuello de su útero, alto, estrecho y retro verso, impediría el parto fisiológico, lo cual indicaría una cesárea.

Al no prescribirle la cesárea la consecuencia fue grave para ella y el niño, que padece encefalopatía hipóxica isquémica severa, la cual provoca una cuadriparesia espática, más conocida por parálisis cerebral infantil (P.C.I), según consta en los documentos entregados a Joel L. Carbonell Guilar, líder de la organización de Derechos Humanos Cubanos Libres, quien acaba de denunciar el caso a organismos internacionales ante la apatía de los funcionarios de Salud de San Miguel del Padrón.

A fines de diciembre del 2006 Yadima fue al Hospital Hijas de Galicia con contracciones de parto, pero como tenía fecha para el 19 de enero los ginecólogos la enviaron a su domicilio. Volvió el 23 de enero con nuevas contracciones. Otra vez a casa por falta de cama en el salón. Al salir del hospital un médico amigo de la familia le recomendó que volviera el 26, él la atendería durante su guardia. Ingresó ese día en la sala prenatal; cinco días después fue reconocida y monitoreada por los galenos, más  ninguno se percató que estaba pasada de tiempo. El 30 se le reventó la fuente y derramó líquidos ante el malestar de la doctora de guardia, quien le aconsejó que durmiera pues no tenía dilatación.

Yadima no dilataría jamás. Ella lloraba y el bebé luchaba por nacer. Al amanecer otra ginecóloga le puso el monitor y el equipo comenzó a sonar. Como fallaba el corazón del recién nacido los médicos practicaron una cesárea urgente. Su hijo estaba vivo y cianótico (coloración azulada causada por insuficiencia de oxigeno en sangre). Tres semanas después regresaron a casa, donde Yadima descubrió que el nene no retenía la cabecita. “Más adelante lo hará” le dijeron los especialistas en la primera consulta.

Cuatro años después su bebé requiere cuidados especiales pues no sostiene la cabeza, no camina, no mastica, no controla los esfínteres y padece espasticidad en sus manos y sus pies. Requiere fisioterapia y medicamentos que no están al alcance de Yadima y su familia. Ni en el policlínico local ni en los hospitales “Julito Díaz” y “Pedro Borrás” encuentra solución pues las consultas y secciones de rehabilitación están afectadas por envío de los técnicos a otros países.

La desgracia de Yadima y su niño –Ernesto Arias Évora, se acentúa por los problemas habitacionales: residen con 11 parientes más en una casita en mal estado técnico, piso de tierra y techo de fibrocemento; por lo cual solicitó ayuda a instancias municipales como el Consejo de la Administración, la Dirección de Vivienda y Dirección de Salud. Después de entrevistas y visitas de funcionarios y trabajadores sociales que “elevaron el caso”, escribió al Consejo de Estado.

Yadima Évora Casales no puede trabajar y espera ayuda. Ella y su hijo fueron víctimas de negligencias médicas y son peloteadas por funcionarios que creen haberle resuelto el problema con una chequera de 158 pesos al mes, equivalentes a 6 cuc, insuficientes para alimentos y medicinas.

Esta madre solicita a las entidades gubernamentales un coche con soporte cefálico, una batidora para elaborar los alimentos del niño, culeros desechables, una camita personal y medicamentos comercializados en divisas. Ella sueña con una habitación ventilada con baño y cocina para aliviar los padecimientos del niño. Aún espera.

Ahora supo por Joel L. Carbonell que debe combinar la súplica con la exigencia, pues el artículo 26 de la Constitución de Cuba concibe la “reparación e indemnización” de daños ocasionados por funcionarios o agentes del Estado. Se enteró también de las formulaciones sobre la protección a la niñez y la juventud y de las obligaciones asumidas por el gobierno insular al firmar los Instrumentos sobre Derechos Humanos y la Convención sobre Derechos del Niño.

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