El coraje y honestidad del maestro Kurosawa./ Miguel Iturria Savón

30 octubre 2010 às 21:19 por Ancla insular | Postado em: General
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Como el cineasta japonés Akira Kurosawa (Tokio, 1910-1998) arriba a su primer centenario de vida, la Cinemateca de Cuba puso a disposición del público habanero una docena de sus filmes mas representativos, exhibidos entre el 5 y el 22 de octubre en la Sala Chaplin, a las 5 y 8:00 p.m., con algunos estrenos llevados a formatos modernos.

Akira Kurosawa, descendiente de una familia de samuráis, comenzó en 1936 como asistente de dirección de Kajiro Yamamoto. Debutó como director en 1943 con La leyenda del gran judo, devenida en clásico por su calidad e influencia y retomada en 1945 y 1965, la última como un remake condensado de las anteriores. A partir de entonces, el realizador mostró cada ángulo de la historia, la cultura y la sociedad japonesa, sin renegar de obras y sucesos de otras latitudes que nutrieron su arte.

La filmografía de Kurosawa, reconocida por algunos artífices de Hollywood, nominada a los principales premios de Europa y Norteamérica y galardonada dentro y fuera de su país, es uno de los grandes referentes del cine contemporáneo. Sus realizaciones constituyen un lienzo fascinante de la cultura japonesa, en la cual  confluyen realismo y fantasía, la tragedia y el melodrama, historias de personajes opulentos y miserables, conflictos medievales y contemporáneos, guerreros insignes y una galería de excluidos; recreados en todos sus matices y atractivos.

Las películas de Kurosawa se caracterizan por el pulso narrativo, la composición meticulosa de cada plano, la excelencia actorar y la atmósfera lograda en las secuencias fílmicas, marcadas por guiones que parten de obras literarias y de historias que sorprenden por la originalidad del montaje, la peculiaridades psicológicas de los personajes y la manera de percibir los conflictos y el destino del hombre.

En la selección ofrecida por la Cinemateca de Cuba figuran filmes de 1943 a 1990, casi todas exhibidas antes en la isla, donde millares de espectadores alimentamos la fantasía con las destrezas de judocas, karatekas y samuráis de batallas infinitas y lecciones sorprendentes. Filmes como La leyenda del judo, Rashomon, El idiota, Trono de sangre, Los siete samuráis, Sanjuro, Kagemusha, Derzu Uzala y otros en los que brillaron Toshiro Mifune, Yuso Kayama, Takashi Shimura y decenas de actores que oscilaban entre bosques fabulosos y ciudades apacibles.

Si La leyenda del judo gira en torno a la búsqueda de la fuerza y la pureza; Los hombres que caminan sobre la cola del tigre (1945) ofrece el violento drama del Japón medieval, marcado por el enfrentamiento de dos hermanos belicosos, tema recurrente en entregas de Kurosawa como El idota (1951), basado en la novela homónima del ruso F. Dostoiesvki; Trono de sangre (1957), adaptación de Macbeth, de Shakespeare; La fortaleza escondida (1958), Los siete samuráis (1954), Kagemusha (1980) y otros de realismo épico.

De hondura humana y belleza artística resulta el thriller policial de estilo yanqui El perro rabioso (1949), que brinda la historia de un detective sumergido en el bajo mundo del Japón devastado por la guerra, la violencia y la corrupción. En la misma vertiente de realismo social se ubica El ángel ebrio (1948), cuyo personaje central es un medico alcohólico que intenta sobreponerse en un entorno urbano funesto y lucha por la vida de un delincuente enfermo. En similar paisaje se desarrolla la trama de Un domingo maravilloso (1947), cuando una joven pareja trata de convertir sus paseos en un día memorable a pesar de las penurias y los problemas.

La ética como dilema esencial centraliza las acciones de Los malos duermen bien (1960), acerca de un empresario condenado a la horca por malos manejos financieros. En la cinta de intriga y suspenso Cielo e infierno, adaptación de la novela del escritor norteamericano Ed. Mc Bain, Kurosawa focaliza la disyuntiva de un hombre de negocios que vacila entre pagar el rescate por el hijo de su chofer o dejarlo morir.

El ciclo sobre el celebre realizador asiático incluyó grandes cintas inspiradas en obras literarias, como Rashomon (1950), basada en dos relatos que evocan un hecho de sangre, Duelo silencioso, que retoma la pieza de Kazuo Kikuta acerca de un cirujano militar infectado de sífilis, lo cual le creará problemas con su prometida después de la guerra. Dodes ka-den (1970) parte de una novela de Shagoro Yamamoto es la crónica de niños marginados que sobreviven en los suburbios de Tokio.

La misma atmósfera de marginación, miserias y conflictos humanos, gravita en Barba Roja (1965), ambientada en 1822 en un hospital de indigentes de Edo, a donde es designado un joven medico que pensaba ejercer junto al Shogun. Este largo filme derrocha un despliegue técnico y narrativo inusual y enfrenta al espectador con formulaciones filosóficas y sociales presentes en varias obras de Kurosawa.

Se exhiben además Escape en tren (1985), combinación de thriller y road movie filmada en los Estados Unidos y nominada al Oscar; El Bravo, El último emperador, Vivir y Sueños. La última es un compendio de viñetas en las que el creador desata sus deseos, obsesiones y ensueños, a través de un discurso poético sobre la muerte, la falta de armonía y el distanciamiento de la naturaleza.

Almodóvar, un realizador sin fronteras./ Miguel Iturria Savón

25 octubre 2010 às 0:15 por Ancla insular | Postado em: General
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El domingo 17 de octubre concluyó el ciclo Todo Almodóvar, presentado en la Sala Chaplin de la Cinemateca de Cuba, desde el viernes primero a las 2 y las 6:00 p.m., con un filme diferente cada día; la mayor muestra del realizador español en La Habana, donde es conocido por su polémico abordaje del tema homosexual y por la desacralización de instituciones como la Iglesia Católica y asuntos tabúes de su país, aunque sus dramas y comedias no son un alegato contra España ni el genero humano, sino un juego reflexivo poco creíble, que invita al gozoso disfrute de los espectadores.

Pedro Almodóvar, quien ha construido sus filmes a la medida de si mismo, es un icono del cine contemporáneo, controversial y proteico, amado y demonizado, provocador e ineludible. La evolución estética de sus realizaciones marcan un antes y un después del séptimo arte en España e Ibero América, donde sus películas fascinan por la selección musical, el uso del melodrama y el desenfado de los conflictos humanos de sus historias, especialmente por las de personajes excluidos, recreados en todos sus matices, miserias y atractivos.

El pulso narrativo y la atmósfera almodoviana, presentes en realizaciones de las décadas del ochenta, noventa y principios del 2000, sorprendió a cientos de cinéfilos que esperaban esta muestra abarcadora. Entre las viejas y nuevas entregas apreciamos ¿Qué he hecho yo para merecer esto? (1984), con la cual Carmen Maura obtuvo premios de interpretación; Átame (1989), que consagra a Antonio Banderas; Todo sobre mi madre (1999), Premio en Cannes, FIPRESCI a la mejor película y Oscar a la mejor cinta extranjera; Hable con ella (2002), Oscar al mejor guión, Goya a la música y Globo de Oro al mejor filme extranjero; La mala educación (1995), nominada al Goya y al Oscar, y Los abrazos rotos (2009), historia dominada por la fatalidad, los celos, la traición y el complejo de culpa; muy bien acogida por la critica y propuesta al Globo de Oro y Goya.

Fueron exhibidas además, Laberinto de pasiones (1982), Entre tinieblas (1983), La ley del deseo y Matador (1986), Tacones lejanos (1991), Kika (1993), Carne trémula (1997), Mujeres al borde de un ataque de nervios (1998), La flor de mi secreto, Volver (2006) y Pepi, Lucy, Bom y otras chicas del montón.

Si en el melodrama satírico Entre tinieblas, basado en una obra de Jean Genet, Almodóvar ironiza a la Iglesia Católica; en Matador, tan controversial y criticado como el anterior, arremete contra el arte taurino, al presentar la historia de un torero retirado que  inicia una serie de crímenes sexuales.

Más refrescante y de mejor factura artística resultaron en este ciclo Tacones lejanos y Mujeres al borde de un ataque de nervios. En Tacones, una famosa cantante retorna a Madrid tras larga estancia en América y descubre que su hija, interpretada por Victoria Abril, está matrimoniada con un ex amante suyo, lo cual desenreda nostalgias y pasiones filiales, matizadas por la música y el travestismo. En Mujeres, considerada como una excelente galería de personajes marginales, recurre también al melodrama musical y la comedia de enredos.

Sonrisas y reflexión desatan La flor de mi secreto, uno de sus mejores dramas; el multipremiado Todo sobre mi madre; el iniciático Laberinto de pasiones y los dramas de tema homosexual La Ley del deseo y La mala educación.

De mayor hondura humana y excelencia artística resultan a su vez, Carne trémula, basada en la novela de Ruth Rendell; Hable con ella y Volver. En la primera, tres hombres que coinciden en la residencia de un diplomático en Madrid, quedan marcados para el resto de sus vidas al desatarse una bronca que deja a uno de ellos en silla de ruedas y al resto en la cárcel. La segunda recrea un encuentro fortuito entre dos desconocidos que armonizarán en otro sitio en circunstancias extremas. Volver es un filme de mujeres, interpretadas por actrices notables: Penélope Cruz, Carmen Maura, Blanca Portillo, Yohana Cruz, Chus Lampreave y la cubana Maria Isabel Díaz.

Y hablando de las “Chicas Almodóvar”, anotemos, finalmente, que el disfrute otoñal de este ciclo de películas del director hispano, concentró en la Sala Chaplin a tantas féminas como a caballeros y templarios del travestismo.

Del espejo al vacío. / Miguel Iturria Savón.

22 octubre 2010 às 0:14 por Ancla insular | Postado em: General
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En 1992, al concluir una conferencia sobre el escritor José María Chacón y Calvo en la Oficina del Historiador de la Ciudad, durante el Simposio que realizaba la Dirección Provincial de Cultura, me entregaron dos libracos sobre el pensamiento económico de Ernesto Guevara, uno de los comandantes de la guerrilla encabezada por los Castro, quienes lo nombraron como Presidente del Banco Central y Ministro de Industria del Gobierno Revolucionario antes de que partiera a las selvas de África y luego a Bolivia, a expandir sus ideas comunistas.

Como los libros me parecieron una burla los dejé en la mesa, pero uno de los organizadores insistió en entregármelos; tuve que decirle que fueran más originales, pues ni el Che fue economista ni tuvo tiempo para escribir tales panfletos.

Supongo que la escena se repite hace décadas, porque cada año las editoriales cubanas descubren y publican libelos “inéditos” atribuidos al guerrillero, además de   biografías sobre  su vida y obra, obviando, por supuesto, la leyenda negra de sus crímenes, su ineficacia como funcionario gubernamental y su fracaso militar en África y Bolivia, donde pretendía instaurar dictaduras similares a la de sus socios en Cuba, quienes llevan medio siglo con el cuentecito de la libertad, el bloqueo y otros mitos que justifican su  larga permanencia en el poder.

Libros, documentales, artículos, fotografías, llaveros, camisetas, carteles y programas de radio y televisión integran el arsenal de soportes mitificadotes de este héroe de boutique, fabricado por la historiografía y por los medios de comunicación de Cuba con la complicidad de la prensa liberal de los Estados Unidos y la izquierda de Europa y América Latina, cuya avidez no tiene limites ni vergüenza.

Al sobredimensionar a personajes como Guevara, los Castro o Hugo Chávez, los medios de comunicación se afilian al totalitarismo. Como aquellos incas precolombinos que rendían cultos a los muertos para esclavizar a los vivos, los artífices de la propaganda socialista distorsionan la verdad y legitiman a dictaduras antidemocráticas.

Ante tanta manipulacion valdría la pena visualizar el documental Che: el otro lado de un ídolo, del realizador cubano Agustín Blázquez, quien ofrece los testimonios de algunas victimas del guerrillero argentino, que fusiló a decenas de personas al ocupar la ciudad de Santa Clara y a cientos de militares del régimen anterior en la Fortaleza de la Cabaña, donde ordenó ejecuciones sumarias, sin abogados ni testigos, y juicios colectivos con sentencias desmesuradas.

Que el Che fuera marxista y fiel a sus ideales nos parece bien; que cometiera errores y decisiones arbitrarias durante la guerra también; pero pintarlo como libertador humanista y cristiano es una burla al propio guerrillero, quien desmintió al respecto a sus adoradores en carta a su madre desde una prisión de México: “No soy Cristo ni un filántropo, soy todo lo contrario de un Cristo. Lucho por las cosas en las que creo con todas las armas de que dispongo y trato de dejar muerto al otro para que no me claven en ninguna cruz…”

Tal vez Guevara fuera mas honesto que sus jefes caribeños y careciera de tiempo para  corromperse y aferrarse al poder, pues se marchó de la isla en 1965 en busca de nuevas aventuras; lo cual no lo libera de los desmanes del castrismo pues desde los cargos gubernamentales ocupados contribuyó a desestructurar la economía y la industria cubana, marcadas desde entonces por la improvisación, la irresponsabilidad y la extorsión de los obreros.

Quienes santifican al guerrillero desaparecido en 1968 omiten los testimonios sobre su soberbia, arrogancia y desprecio por la vida de animales y personas. Olvidan la participación de Guevara en la sovietización de Cuba. Este artífice de la violencia gestionó en Moscú la instalación en nuestra isla de los cohetes nucleares; ante cuya retirada afirmó al periodista inglés Sam Russel: “Si los misiles hubiesen permanecido en Cuba, nosotros los habríamos usado contra el propio corazón de los Estados Unidos, incluyendo la ciudad de New York”.

Cada vez que recuerdo la sobredosis de imágenes, libros y discursos en torno a este protagonista del pasado, me viene a la mente el cachorro asesinado por orden suya y los centenares de sacrificios inútiles que ordenó. Pienso entonces en su tránsito del espejo al vacío, cuando cese el desgobierno de quienes lo fabricaron.

Comedias polacas en La Habana. / Miguel Iturria Savón.

20 octubre 2010 às 0:54 por Ancla insular | Postado em: General
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Entre el viernes 1 y sábado 8 de octubre la Sala Chaplin de la Cinemateca de Cuba ofreció la Semana de comedias polacas, auspiciada por la Embajada de la Republica de Polonia en La Habana, el Polish Film Institute, WFDIF, la Filmoteca Narodowa, Studio Filmote, la Agencia Mañana y el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematógrafos.

Se trata de ocho cintas en formato digital de igual número de cineastas, realizadas entre 1980 y el 2009, periodo que comprende el fin del socialismo prosoviético y dos décadas del poscomunismo, reflejados en la diversidad de estilos, historias y creadores, unidos por la excelencia de las actuaciones, las imágenes y la música.

El ciclo comenzó con Leidis, de Tomasz Konecki, con guión de Andrzej Saramonowicz y Ana Andrychowicz, fotografía de Tomasz Madejski y música de Hadrian Filip Tabecki, quienes narran las historias de cuatro amigas liberales y modernas, que residen en el mismo edificio e intentan cambiar sus vidas. Durante el periodo fílmico de un año hay sucesos que modifican la cotidianidad de Lucja, profesora soltera con un hijo adolescente; la inestable Korba, correctora de una revista femenina; la “infeliz” Monia, esposa de un millonario excéntrico, y Gorka, funcionaria ministerial que apenas ve al esposo, un eurodiputado que reside en otra ciudad.

De similar pulso narrativo y atmósfera urbana resulta Osito, un clásico del cine polaco de gran incidencia en el lenguaje popular y los medios de comunicación; realizado en 1980 por Stanislaw Bareja, quien escribe el guión con el actor Stanislaw Tym; acompañados por el fotógrafo Zdzislaw Kaczmarek, el músico Jerzy Derfel y los actores S. Tym, Bárbara Burska, Cristine Paul y otros, que interpretan la rivalidad del matrimonio formado por Ryszard e Irene, quienes al divorciarse pretenden extraer el dinero depositado por ambos en un banco de Londres.

Sonrisas y reflexión desata Sex misión, sorprendente historia de los jóvenes Maks y Albert, sometidos en 1991 a un experimento para hibernar; convertido en pesadilla al despertar antes de tiempo, en el 2044, y enterarse que hubo una guerra nuclear que destruyó los genes masculinos y las mujeres solo engendran hembras, por lo que ellos tendrán la misión de fecundar a cientos de féminas. La cinta, escrita y dirigida por Juliusz Machulski, cuenta con fotografía de Jerzy Lukaszewicz, música de Henryk Kuzmiak y actuaciones de Olgierd Lukaszewicz, Jerzy Stuhr, Bozena Stryjkowna y otros.

Integran la selección dos parodias históricas: Desertores del Káiser, ambientado en 1918 en una guarnición magiar del multinacional Imperio Austro- Húngaro, bajo la dirección de Janusz Majewski, y La venganza, con guión y conducción del celebre Andrzej Wayda, cuyas peripecias fílmicas parten de la adaptación de una obra teatral del siglo XIX escrita por el Conde Aleksander Fredro, quien abordó el clásico encuentro entre rivales en un castillo medieval, donde el belicoso Bodeguero pretende a Sumillera, una viuda que busca un marido rico y coquetea con el hijo del Notario, en amores secretos con la sobrina del Bodeguero; quien utiliza como intermediario al Fanfarrón –interpretado magistralmente por el renombrado Roman Polanski-.

La comedia de enredos juveniles Los muchachos no lloran, del realizador Olaf Lubaszenko; la farsa histórica Operación Danubio, con guión y dirección de Jacek Gtomb, y  la amarga y moralizante El tiempo para mañana, del mencionado Jerzy Stuhr, completan el ciclo de filmes exhibidos en la primera semana de octubre en la Cinemateca de Cuba.

Operación Danubio ficciona en torno a la desaparición de un viejo tanque de guerra polaco extraviado en 1968, durante la invasión del Pacto de Varsovia a Praga, en cuya periferia los tanguistas reciben la hostilidad de los invadidos, pero son fascinados por las féminas locales y la buena cerveza. En esta obra interviene el mítico actor y director checo Jiri Menzel.

El tiempo para mañana, mas contemporánea e inquietante, narra la historia de Jozef Koziol –interpretado por Jerzy Stuhr-, ex profesor de Educación Física y ex activista encarcelado del Sindicato Solidaridad, quien regresa a casa al abandonar un convento donde estuvo refugiado; pero es recibido con recelos por la esposa, en amoríos con un empresario rico, y por los hijos, a excepción de Marcin, que ya es abogado y quiere utilizarlo para recuperar una propiedad de la familia.

Estas comedias serán exhibidas también en las ciudades de Camaguey y Cienfuegos a mediados de octubre y principios de noviembre, como preámbulo de la cinematografía polaca que disfrutaremos en el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, a realizar en La Habana entre el 2 y el 12 de diciembre del 2010.

Descender la pirámide. / Miguel Iturria Savón

18 octubre 2010 às 0:11 por Ancla insular | Postado em: General
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Por todas partes llegan noticias de despidos en Cuba, algunas con nombres sonoros y apellidos ilustres de funcionarios que tocaron fin en la pirámide del poder, donde a veces se renuevan las lealtades y nuevas figuras juran fidelidad y vasallaje ante la gerontocracia encaramada en la cima del triángulo.

Días atrás, una nota informativa del Granma, leída en las emisiones del Noticiero Nacional de la Televisión, despotricaba contra Yadira García, sustituida como Ministra de la Industria Básica, entidad encargada de sectores productivos como el níquel, el petróleo, el cemento y la electricidad.

La ilustre dama fue nombrada hacía un lustro, a raíz del explote de su antecesor, un tal Marcos Portal, matrimoniado con una sobrina del Comandante en Jefe, pero con fama de tecnócrata pragmático y moderno. Nadie comentó el suceso, ¿a quien le importa las peripecias de la montaña rusa?

Sabemos que en la abultada nómina de la burocracia cubana los funcionarios compiten entre si por los favores del déspota; quien más se humilla más recibe y perdura en el cargo o asciende a un puesto superior; lo cual es notorio si partimos de la inmovilidad en las alturas del reino.

Entre los funcionarios de alta figuración y servilismo no faltan mujeres; algunas ya pasaron a mejor vida; otras siguen en el pugilato administrativo. Entre las señoras más célebres aparecen varias huéspedes del Infierno y del Paraíso Verde Olivo, como Celia Sánchez Manduley, amante y secretaria del Comandante en Jefe; Vilma Espin Guillois, ex esposa del General Castro; Melba Hernández y la suicida Haydee Santa Maria, cónyuges de los insignes Jesús Montané Oropesa y Armando Hart Dávalos.

Así, entre “la historia de luchas” y los calzoncillos del marido –o amante-, estas féminas transitaron de la cima a la muerte y de la toma de decisiones a puestos en la cronología del despotismo. A Celia le tejieron la leyenda de benefactora de los pobres y guardiana de los papeles del Máximo Líder. A ella se debe el hábito de pedir y “denunciar lo mal hecho”. Todavía hay ingenuos que escriben al Consejo de Estado, como si Santa Celia, fallecida en enero de 1980, pudiera atender sus reclamos.

Según se sabe, los ascensos de Yadira García difieren y convergen con las guerrilleras mencionadas; principalmente en sus forcejeos con el seductor Comandante en Jefe, fascinado por los encantos de ella cuando estudiaba ingenieria. Funcionarios indiscretos cuentan la “fidelidad al líder”, la vocación amatoria y la pasión por las grandes tareas de la cortesana. Así pues, Yadira, como otros defenestrados famosos, ascendió de la Federación de Estudiantes Universitarios al Buró de la Juventud Comunista y de éste al Comité Central del Partido, que la nombró Primera Secretaria en Matanzas y le confió después la Secretaria Ideológica, especie de Ministerio de la verdad del régimen.

Sospecho que sus subordinados de la Industria Básica no la extrañarán, pues en Matanzas su piel rodaba cuando acaudillaba la región. Tuvieron que sustituirla en el año 2000 a raíz del explote de corrupción en Varadero, pero el Comandante la designó al frente de la “Batalla por el rescate de Elian” y luego la consagró como Ministra. Tal vez ahora resurja como el Ave Fénix, no le faltan experiencias, atractivos y deseos de sobrevivir.

Creo que el diario Granma no debería despotricar contra las damas y los caballeros que descienden la pirámide del poder. Sería mejor decirles adiós, darles las gracias y desearles buena suerte en el subsuelo, junto a la legión de pobres que luchan el día a día, sin autos, mansiones ni dineros, como hacia el viejo Mao TSE Tung cuando mandaba en China, aliada de nuestros Diosecillos Verde Olivo.

Un argumento caduco. / Miguel Iturria Savón.

15 octubre 2010 às 13:26 por Ancla insular | Postado em: General
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El desempleo es tema de conversación en miles de hogares cubanos, pues el despido planea como ave de mal agüero en la mente de medio millón de personas que irán a las calles antes de finalizar el 2010, lo cual sumerge en la incertidumbre hasta a los ancianos jubilados, a quienes les preocupa la suerte del hijo o el yerno que colgará los guantes y  olvidará  el salario.

No es para menos porque el total de parados anunciados por el gobierno asciende a un millón trescientos mil, aunque será de forma gradual, en tres etapas, con el sindicato a favor del Estado Patrón y sin derechos a huelgas, prohibidas desde 1959.

Si bien se anunció como paliativo la concesión de permisos para ejercer por cuenta propia decenas de oficios urbanos y rurales, las incertidumbres de los parientes siguen en pie. Algunos preguntan ¿quién pone la inversión inicial en un país donde casi todos dependen del deprimido salario estatal?

Muchos dudan de las intenciones de la burocracia al autorizar de nuevo los oficios. Recuerdan que trescientos mil cubanos accedieron a pequeños negocios propios a partir de 1994 y tuvieron que abandonarlos por la ofensiva estatal contra los cuentapropistas, asediados por ejércitos de inspectores y por la imposibilidad de adquirir los insumos, destinados a la red de centros estatales.

Los más suspicaces piensan que el gobierno trata de “soltar la rosca para salir del atolladero y evitar desórdenes públicos”. ¿Cómo confiar si hace dos años en cada centro laboral hubo que analizar el discurso del general Castro que denigraba a los cuentapropistas y arremetía contra ellos por el desvío de recursos?

Hay respuestas de todo tipo, algunas realmente infantiles, como algunos ancianos incapaces de reciclarse y comprender la realidad. Estas personas ponen fin a las charlas hogareñas al decir que “fue necesaria la Ofensiva Revolucionaria de 1968”, que “la propiedad privada es causa de la explotación” o que “el colectivismo falla por el egoísmo de un puñado de descarados”

El colmo lo escuché ayer en casa de un amigo que ejercía como electricista en la empresa metalúrgica Antillana de Acero, al sudeste de La Habana, donde el despido ascenderá a 500 obreros al finalizar el 2010, aunque ese monstruo de metal disminuyó su empleomanía en mas de 4 mil entre fines de los ochenta y el 2006.

Resulta que el amigo y su suegro hablaban apaciblemente sobre el tema, cuando el viejo le recordó que él fue dirigente sindical de la Antillana de Acero y sabe que detrás de los problemas de esa empresa está la mano de la Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos (CIA). Ante una mano tan larga mi amigo sonrió.

Tal vez tenga razón, con la elocuencia del avestruz no se puede. Sin embargo, los ancianos que esgrimen argumentos infantiles para justificar lo injustificable, nada tienen que aportar a los cambios que se imponen en el horizonte de Cuba.

La vigencia de nuestro Himno. / Miguel Iturria Savón.

13 octubre 2010 às 21:44 por Ancla insular | Postado em: General
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Desde 1980 los cubanos celebramos el 20 de octubre como el Día de la Cultura Nacional, en evocación de una fecha local de exaltación guerrera, la entrada triunfal del pequeño Ejército Libertador a Bayamo, nucleado en torno al hacendado Carlos Manuel de Céspedes, quien el 10 de octubre de 1868 les dio la libertad a los esclavos de su ingenio azucarero y proclamó el inicio de la lucha por la independencia de Cuba.

Como el regimiento colonial comandado por Julián Udaeta se rindió ante el desborde ciudadano que aclamaba a los independentistas, Céspedes y sus huestes celebraron la victoria en la Plaza de la Iglesia Parroquial Mayor con un acto solemne y una conga festiva para el pueblo.

En esa ocasión, Pedro Figueredo Cisneros distribuyó las estrofas de La Bayamesa, cuya música y letra compuso a mediados del año anterior con la ayuda de su esposa, la poetisa Isabel Vázquez, previa solicitud del ilustre Francisco Maceo Osorio, quien fuera después asistente de Carlos Manuel de Céspedes al igual que Figueredo.

Se ha dicho que en medio de la euforia, el creador y patriota bayamés improvisó la letra sobre su caballo para cantarla a coro por primera vez, pero los testimonios de sus contemporáneos revelan que la música y los versos eran conocidos por muchos  conspiradores que guardaban silencio por seguridad. Perucho, como le decían a Pedro Figueredo, interpretó la partitura en su casa ante decenas de conjurados y le encargó la orquestación de la pieza al maestro Manuel Muñoz Cedeño, quien la estrenó públicamente en la Parroquial Mayor en ocasión del Corpus Christi, en presencia del  sacerdote Diego José Baptista y el citado Julián Udaeta, gobernador militar de Bayamo, el cual recriminó a los instrumentistas por el carácter subversivo de la marcha.

El Himno de Bayamo, interpretado el 20 de octubre de 1868 y publicado el 22 y 27 de ese mes y año en El Cubano Libre, anduvo un largo trecho en la memoria de los luchadores independentistas, quienes a veces lo cantaban en combate o al iniciar las sesiones de la Cámara de Representantes, especie de parlamento en la manigua.

Aunque José Martí exaltó lo sucedido aquel 20 de octubre de 1868 y reprodujo en Patria las estrofas del Himno de Bayamo, en junio de 1892 y el 21 de enero y el 4 de octubre de 1893, fue la Asamblea Constituyente de noviembre de 1900 la que lo declaró como símbolo patrio.

En octubre se conmemoran otras efemérides históricas, como el descubrimiento de América -12 de octubre de 1492- y la llegada de Cristóbal Colón a nuestras costas días después, suceso de gran trascendencia por los encuentros de pueblos y culturas diversas, y por la movilidad internacional que desató entre Europa y las denominadas Indias Occidentales.

Más que un hecho de consecuencia cultural, la evocación del 10 y el 20 de octubre de 1868, señala la afición guerrera de quienes gobiernan la isla como aquellos Capitanes generales designados por la metrópoli española hasta 1898.

La historia galopa en la memoria de los pueblos, pero no modela la cultura, la complementa. Habrá que reescribir el relato bélico, unilateral y simplista que mitifica y enmascara la opresión. Hoy, como en 1868, las estrofas del Himno de Bayamo, convertido en Himno Nacional, representa una disyuntiva de nuestra realidad, pero nadie llama al combate ni piensa en las armas. ¿Será que tememos a “una muerte gloriosa” o nos acostumbramos a “vivir en afrenta y oprobio sumido?

Un poeta de “suntuosa sensualidad”. / Miguel Iturria Savón.

12 octubre 2010 às 0:47 por Ancla insular | Postado em: General
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Al igual que Gertrudis Gómez de Avellaneda (Camaguey, 1814-Madrid, 1873), el gran poeta, ensayista y periodista Gastón Baquero Díaz (Banes, Holguín, 1918- Madrid, 1997), osciló entre Cuba y España, a donde marchó en marzo de 1959, cuando la revolución desmontaba la pirámide social en la cual se impuso desde el talento, a pesar de la pobreza  y los prejuicios raciales. A diferencia de Doña Gertrudis, quien triunfó en la península y después fue reconocida en la isla; Gastón era un orfebre de las letras y un personaje de la prensa al abandonar el trópico. Para ella, España fue el gran escenario; para el, la última estación creativa.

Gastón Baquero perteneció a la generación de Orígenes, nucleada en torno a José Lezama Lima, Eliseo Diego, Fina García Marruz, Cintio Vitier, Gaztelu y otros literatos de obra memorable, unidos en la diversidad creativa y el arte como razón esencial. En la década del treinta comenzó su intensa labor cultural, pese a graduarse como ingeniero agrónomo y químico azucarero. Escribió poesías, artículos, ensayos y tradujo a autores de lengua inglesa y francesa, como T. E. Eliot, P. Valery, H. Aldmgton y G. Santayana. Sus primeros versos y escritos aparecieron en periódicos y revistas de La Habana: Social, Verbum, Baraguá, Grafos, Espuela de Plata, Revista Cubana, Orbe, Clavileño, Poeta, América y la celebre Orígenes. A partir de 1945 ejerce como Redactor Jefe del Diario de la Marina, donde escribe las secciones “Panorama” y “Aguja de Marear”.

Los poemas “Parque” y “Niña muerta” anuncian su precocidad de adolescente, pero la trascendencia de Baquero comienza con el conmovedor Palabras escritas en la arena por un inocente(1942), aunque ya había publicado decenas, como “Federico García Lorca”, “Soneto de la muerte”, “Canción”, “Adán en el Paraíso” y otros incluidos por Cintio Vitier en Diez poetas cubanos (1948), entre los que figuran “Preludio para una mascara”, “El Caballero, el Diablo y la Muerte” y el “Testamento del pez”, considerado por la critica como el testamento anticipado del creador. Y evocando esta luminosa etapa,  María Zambrano manifestó: “que la suntuosa riqueza de la vida,  los delirios de la sustancia están primero que el   vacío;…” De ahí que destacara del  intuitivo y precoz  poeta  la “suntuosa sensualidad” de sus versos.

Antes de esos textos antológicos Baquero dio a conocer Poemas de otro tiempo (1937-1944), incluidos “Canta la alondra en la puerta del cielo”, “Casandra” y algunos no reeditados; a los que siguieron creaciones luminosas y espaciadas, que disminuirán con su entrega profesional al periodismo y las actividades públicas.

La etapa española de Gastón Baquero, marcada por el laborioso silencio escritural y cierto ostracismo intelectual a pesar de trabajar en el Instituto de Cultura Hispánica y en Radio Exterior de España, fue prolífica en el periodismo y la literatura. A ese periodo corresponden Poemas escritos en España (1960), Memorial de un testigo (1966), Magias e inversiones (1984), Poemas invisibles (1991), Autoantologia (1992), y los ensayos Escritores hispanoamericanos de hoy (1961), La evolución del marxismo en Hispanoamérica (1966), Darío, Cernuda y otros temas poéticos (1969), Indios, blancos y negros en el caldero de América (1991), Acercamiento a Dulce Maria Loynaz (1993), La fuente inagotable (1995) y dos tomos de sus poesías y ensayos preparados por Alfonso Ortega Carmona y Alfredo Pérez Alencart y editados por la Fundación Hispano.

Tan vasta faena apenas es conocida en Cuba, donde su nombre fue excluido del ámbito editorial por razones extraliterarias, hasta que en 1999 Efraín Rodríguez Santana, quien recibió una beca de hispanistas y obtuvo la confianza del autor en Madrid, publicó la antología Gastón Baquero la patria sonora de los frutos, la cual contiene gran parte de sus versos, la Bibliografía cubana del creador y un Apéndice sobre su vida y obra, con textos de Eugenio Florit, Emilio Ballagas, Lezama Lima, Cintio Vitier, Fina García Marruz, Eliseo Diego, Francisco Brines, José Kozer, Pío E. Serrano, Felipe Lázaro y otros.

El homenaje posmorten favoreció el reencuentro de jóvenes creadores con el gran lírico, calificado por Lezama Lima como un poeta sonoro “de vocación insobornable”, que vive en “la casa de la poesía”. Otros artífices de Orígenes arrojaron luz sobre la poética baqueriana. Para Cintio Vitier, “el mulato con rostro de príncipe africano”, fue una “deslumbrante isla tras la niebla”, que “oscila entre la vida y la imaginación, entre la emoción y la invención, entre la poesía y la persona”.

Los críticos y seguidores de Gastón Baquero desbrozaron las coordenadas universales de sus poemas y valoraciones literarias, en los cuales refleja sus postulados filosóficos y estéticos, marcados por la elocuencia, los conjuros de la muerte, el catolicismo como vocación, fabulación y cultura, y la premisa del poema como protagonista legitimo de la creación poética.

Como Gastón advirtió que uno tendría que tener el valor, al final del camino, de quedarse con dos o tres poemas representativos de la intención que tuvo al escribir, voy a decir los que yo escogería de su fabuloso legado. Ahí les va al lector, seguro de que el viaje trascendente, el rescate de la ciudad entrevista y el juego poético con la historia, estimulará la búsqueda de sus versos.

  • Palabras escritas en la arena por un inocente.
  • Testamento del pez.
  • Brandeburgo 1526.

Música de cámara: experiencia catártica. / Miguel Iturria Savón.

9 octubre 2010 às 19:56 por Ancla insular | Postado em: General
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Los amantes de la buena música están de fiesta, pues entre el 8 y el 15 octubre se celebrará en la Basílica Menor del Convento de San Francisco de Asís, en el Casco Histórico de La Habana, el II Festival de Música de Cámara Leo Brouwer, que evocará a figuras que dejaron hondas huellas en el pentagrama insular.

El programa del Festival comienza el viernes 8, a las seis de la tarde, con la música de los compositores Alejandro García  Caturla,  desaparecido en 1940; Hilario González y el propio Leo Brouwer, guitarrista y director de la Orquesta Sinfónica Nacional.

El sábado 9, a la misma hora, una decena de virtuosos traerá a nuestros días las piezas mas célebres de compositores cubanas de los siglo XIX y XX, como Cecilia Arizti, forjadora de grandes músicos en la Academia de su nombre; Gisela Hernández, discípula y continuadora de la obra coral de Maria Muñoz de Quevedo; la pianista y profesora Maria Álvarez Ríos, Magalys Ruiz, Tania León, Keyla Orozco y Sigried Macias.

El miércoles 13, dedicado a  cubanos en otras tierras, traerá la música de Magali Ruiz, Tania León y Keyla Orozco; mientras que el jueves 14 el programa solo incluirá composiciones de Leo Brouwer, que estará presente en la sala junto a instrumentistas y amigos.

El viernes 15 culmina el II Festival de Música de Cámara con el programa de “De Brouwer para Gismonti”, con piezas del guitarrista y compositor cubano y creaciones del virtuoso de origen italiano.er

Durante el evento se rendirá homenajes a personalidades y agrupaciones. El viernes 8 evocará a García Caturla en el 70 aniversario de su muerte; a Hilario González en sus 90 años de nacimiento, al 60 aniversario de la creación de Coro Nacional de Cuba y el Orfeón Santiago, y a los 65 de vida de Digna Guerra, directora del Coro Nacional.

Los homenajes continúan el sábado 9, por el 90 natalicio de la musicóloga Maria Teresa Linares, Vicepresidenta de la Fundación Fernando Ortiz; a la investigadora Zoila Lapique y la pianista Rosario Franco por sus 80 años de vida; los 80 de la muerte de Cecilia Arizti; los 75 de vida de Pura Ortiz y los 50 de laboreo artístico de Maria V. del Collado.

Serán distinguidos también el guitarrista Jesús Ortega en su 75 aniversario y el musicólogo Radame Giró, quien arriba a su 70 cumpleaños.

Celebremos este Festival   suscribiendo las palabras del filósofo Platón,  quien definía el término catarsis como “ Efecto de la separación del alma de las necesidades corpóreas;  al recogerse el alma en sí misma se purifica y se hace impasible”.

La cena de los idiotas. / Miguel Iturria Savón.

4 octubre 2010 às 13:39 por Ancla insular | Postado em: General
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Dos carteles de 70 centímetros de ancho por dos metros de largo fueron desplegados por funcionarios estatales en numerosas oficinas y centros comerciales de La Habana y otras ciudades de Cuba. Ambos tienen el logotipo de los CDR. “Cuidamos el barrio, vigilantes y solidarios”, dice uno; “Combativos y unidos con la patria”, reclama el otro.

Dichos carteles están dedicados a las “festividades oficiales” por el cincuentenario de los Comités de Defensa de la Revolución, fundados por Fidel Castro el 28 de septiembre de 1962, para perseguir, delatar y controlar a los enemigos de su gobierno, entendidos entonces como los colaboradores del régimen anterior, ampliado después a cualquier persona sospechosa de alzar la voz contra las decisiones del Máximo Líder.

Desde el principio los CDR devino una especie de Inquisición de Barrio, con una estructura de dirección a nivel nacional, provincial y municipal, subdividida a su vez en Zonas, cuadras urbanas y caseríos rurales; todos prestos a delatar al vecino, vociferar las consignas y tareas orientadas y cumplir cuantas directivas y órdenes se les ocurriera a los mandamases del gobierno y el Partido único.

Durante medio siglo la historia de esta organización de masas tiene record de vilezas imposibles de calcular. A través de ella se generalizó la coacción a domicilio, la chivatearía colectiva, el “trabajo operativo secreto de la policía”, la vigilancia sobre los vecinos, la desconfianza familiar y la movilización del pueblo -convertido en masa- hacia las concentraciones políticas, agrícolas, campañas sanitarias, los actos de repudio y el apoyo a las denominadas elecciones del Poder Popular.

Con los CDR el castrismo logró una “entidad flexible” de incuestionable valor auxiliar. Tal vez la intención secreta de su creación en aquellos momentos de desestructuración social haya sido convertir al pueblo en cómplice y rehén de la represión y de las “tareas revolucionarias”. Esta organización, diezmada pero visible, marcó la vida de millones de cubanos, quienes aun dependen de un “aval” o de la “buena opinión” del presidente de su cuadra para obtener un puesto de funcionario local, custodio o almacenero.

No pertenecer al CDR es un desafío que inscribe al atrevido en las listas negras de la policía política. Quien dice “No” cuando les tocan la puerta cae en desgracia aunque haya sido “combatiente” o sea una persona virtuosa y humanitaria. No pagar la cotización del CDR y dejar de asistir a sus reuniones inútiles equivale a desatar los hilos de la deslucida fanfarria revolucionaria, cuyos iconos siguen igualitos a pesar del tiempo, los informes policiales y la dependencia de millares de infelices que se sintieron importantes ante el “llamado de la Patria”.

Los CDR están tan desacreditados como la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), la Federación de Mujeres Cubanas, la Asociación de Combatientes y otras organizaciones que no mueven a nadie, pero juegan un papel en la estructura burocrática de un régimen que llegó al poder en nombre de la libertad y eliminó los derechos y libertades de los ciudadanos.

Ahora que el gobierno despide a medio millón de personas, a los cederistas les explican la necesidad del “reajuste laboral”, como si fueran idiotas invitados a la mesa del poder.  Muchos comerán caldosa y bailarán el 27, esperando el 28, con las manos en el bolsillo y pensando cuando y donde volverán a trabajar. Tal vez los ayude el CDR, que cuida el Barrio, “combativo, vigilante y unidos por la Patria”, como en 1962. ¡Felicidades!

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