Del ostracismo a la santificación. / Miguel Iturria Savón.

28 diciembre 2010 às 22:27 por Ancla insular | Postado em: General
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Sospecho que desde algún lugar del firmamento insular el escritor José Lezama Lima (La Habana, 1910-1976), sonríe a sus seguidores o le guiña el ojo al editor que presentó la última edición de sus Obras completas. Nuestro rinoceronte literario debe estar feliz con tantas fiestas innombrables. “Ver para creer”, diría en una de las tertulias por su Centenario de vida, a casi cuatro décadas de su muerte, antecedidas por el ostracismo y la sospecha dado su “distanciamiento de la realidad”.

La santificación del autor de Muerte de Narciso (1937) y de la controversial Paradiso (1966), representa el triunfo sobre la censura impuesta en aquellos momentos de cambios revolucionarios, mas apropiados para la estética de la violencia y el realismo socialista. La censura sigue en pie, pero los autores muertos ya no asustan a los comisarios de la cultura, quienes reeditan los poemarios, ensayos y novelas de Lezama Lima, además de sus cartas, entrevistas y textos perdidos que renacen en antologías, en coloquios, conferencias, documentales y hasta en películas de ficción.

No les falte razón a quienes piensan que tras la exaltación de Lezama Lima existen segundas intenciones, particularmente en el año de su Centenario, marcado por la crisis y la desesperanza generadas por la misma dictadura que sumergió en el silencio a tantos creadores. El mismo Lezama, décadas atrás, al reconocer las adversas circunstancias históricas expresó que “un país frustrado en lo esencial político puede alcanzar virtudes y expresiones por otros cotos de mayor realeza”.

Para él, el arte y la literatura fueron cotos perdurables de mayor realeza; centros de gravidez de su vida y su obra, dedicada a saltar lo inmediato y trascender sobre la rispidez política y el cotilleo diario. Por eso su fertilidad creativa no tomó el camino de la denuncia social, sino la tradición integradora que rescata las esencias cubanas y las fusiona con otros legados mediante un lenguaje siempre artístico.

Al gran Lezama Lima se debe un corpus poético singular y la polémica teoría de la imagen como motor de la historia. Para él, “la poesía es como el sueño de una doctrina”. Su enorme talento y erudición confirmaron el acertijo en poemarios de ruptura como Muerte de Narciso (1937), Enemigo rumor (1941), Aventuras sigilosas (1945), La fijeza (1949) y Dador (1960); complementados por ensayos que ofrecen una nueva perspectiva critica, y la novela Paradiso, publicada por la UNEAC en 1966 y reeditada por Letras Cubanas en 1989, con un prólogo indispensable de Cintio Vitier.

Muerte de Narciso y Paradiso representan su boleto a la inmortalidad literaria. El derroche imaginativo, la aportación lingüística y la forma de retomar los mitos del pasado y acercarlos al horizonte insular, hizo que los críticos vieran en Lezama Lima a nuestro Góngora.

Paradiso, calificada de hermética y escandalosa, recrea el entresijo familiar y personal del propio Lezama Lima, quien somete al lector a la geometría de las palabras pero le obsequia su arsenal de parábolas, asociaciones culturales, metáforas, sueños y visiones inesperadas. Debiéramos buscar la obra y recrearnos en ella como en una cátedra de historia, amistad y cultura; ajena al suspense de las novelas melodramáticas y policíacas.

Es posible leer, además, los ensayos Analecta del reloj (1953), La expresión americana (1957), Tratados en La Habana (1958), La cantidad hechizada (1970) y la compilación Imagen y posibilitad, de 1981. Resurgieron en el 2010 estudios sobre la difusión cultural emprendida por Lezama Lima en revistas que identificaron a su generación, integrada por figuras que, junto a él, enriquecieron el legado espiritual cubano. Desde Verbum (1937) hasta Orígenes (1944-1956), pasando por Espuela de Plata (1939-1941), Poeta, Clavileño, Nadie Parecía y Fray Junípero (1943).

Orígenes, con 40 números en un decenio, fue comparada con la Revista de Occidente (España), con la rioplatense Sur y las mexicanas Contemporáneos e Hijo Prodigo. En Orígenes, Lezama y sus colegas vertebraron el primer movimiento literario que hizo de la poesía su forma esencial de conocimiento, goce estético y concepción del mundo. En ella están las voces de nuestro trascendentalismo poético, entre quienes figuraron, además de Lezama, Gastón Baquero,  Eliseo Diego, Cintio Vitier y Fina García Marruz.

A cien años de su nacimiento Lezama Lima sigue siendo más comentado que leído, pero renace como paradigma del creador ajeno a la realidad sociopolítica del país, donde las aguas mansas y la penuria cotidiana estimulan las búsquedas de otros cotos de mayor realeza.

Educadores enjaulados. / Miguel Iturria Savón.

23 diciembre 2010 às 1:04 por Ancla insular | Postado em: General
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El eminente ensayista y pedagogo cubano Enrique José Varona, Secretario de Instrucción Pública durante el Gobierno de Ocupación Norteamericano (1899-1902), dijo que “Enseñar a trabajar con las manos, con los ojos, con el oído y después, sobre todo, con el pensamiento, es la tarea del maestro”.

El aforismo conserva vigencia después de medio siglo de apostar por la formación del hombre nuevo, del cual aflora el reverso de la apatía, la ausencia de valores, el hedonismo a ultranza y otras hierbas juveniles que certifican la disonancia entre dichos y hechos.

En estos días de diciembre, la prensa insular retoma el aluvión de consignas sobre la enseñanza, pues el 22 es el Día del Educador. Bajan del pedestal de bronce a próceres como José Marti y E.J. Varona, cuyas frases vienen como anillo al dedo para maestros y profesores, quienes cargan con la culpa de nuestro desastroso sistema pedagógico, aunque nadie los consultó al trazar la política educacional, basada aún en utopías que intentan anular la voluntad individual mediante el adoctrinamiento estatal, el ascetismo militante, el promocionismo encubridor y el hábito de obedecer sin preguntar.

Un gobierno que se dio el lujo de cerrar las Escuelas Normales de Maestros y enviar a los futuros pedagogos a estudiar bajo yagua en las montañas de la Sierra Maestra, no acaba de encontrar la senda del equilibrio en una esfera tan importante. El síndrome de la emergencia y las alambradas de censura de los textos escolares, marcha parejo con el atosigamiento de propaganda ideológica, las carencias de materiales escolares y el panorama desolador del país, donde se estimula el servilismo cómplice y la delación contra la diversidad de pensamiento.

La enseñanza es uno de los pilares del régimen castrense, que consuma el adoctrinamiento con la propaganda de los medios de comunicación, aderezada a su vez por los preceptos de las entidades culturales, en sintonía con el monótono discurso de poder, capaz de penalizar la discrepancia política, insultar a quienes se expresan sin máscaras y suplir la carencia de argumentos con consignas y dogmas anticuados.

Un sistema de enseñanza que inculca la fidelidad al caudillo, obliga a los niños a hacer juramentos absurdos y excluye de las universidades a quienes no avalen su pedigrí  revolucionario, es como una valla contra la inteligencia, la creatividad y el desarrollo individual.

Como cada 22 de diciembre, los maestros esperan sus regalos y las autoridades repican las campanas en torno a las maravillas de la educación en Cuba. Olvidan, sin embargo, la frase de Varona sobre enseñar a trabajar con el pensamiento, y la máxima de Marti acerca del respeto a la libertad y el pensamiento ajenos.

Santería en el estrado. / Miguel Iturria Savón.

17 diciembre 2010 às 0:30 por Ancla insular | Postado em: General
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Un joven abogado que a veces me invita a sus juicios me contó que días atrás sucedió algo insólito en el Tribunal Territorial Militar ubicado en San José de las Lajas, al sur de La Habana, donde unos santeros llenaron de polvo el estrado de los jueces, con la intención de favorecer el resultado de sus parientes, implicados en delitos de cierta severidad. Su representado no contrató los servicios de ningún brujo, pero recibió una sanción imprevista al igual que otros inculpados.

Supone el penalista que en la decisión influyó el malestar de los jueces ante el reguero de polvos y otras señales de brujería. Al percatarse de “la obra” el Jefe de la Sala le ordenó a la Secretaria que buscara un trapo para “barrer la basura”. La tensión propia de la vista oral con las intervenciones del fiscal, sus testigos, los acusados, la defensa y el arbitraje del juez estuvieron caldeados por el desafío del supuesto maleficio.

Señala el amigo que esto es más común de lo muchos suponen. Hay quienes creen que el encargo a un palero puede revertir los resultados del juicio y “suavizar la propuesta del fiscal, enredarle la lengua al abogado si su cliente está en el bando contrario o poner en voz de los jueces las órdenes de “la prenda”, vinculada a los muertos que asisten al practicante, quien dialoga con estos mediante un complejo sistema de adivinación que pasa por la interpretación de los caracoles y la alimentación de la ganga con animales como el gallo, chivo o carnero.

Aunque existen ingenuos y oportunistas, los “ahijados” de paleros, santeros y babalawos creen en el poder de los encargos, en la fuerza de los muertos y en detalles propios de su concepción mágico religiosa, lo cual los induce a “tirarle a los jueces, el abogado o el fiscal”, previa exploración de la posible sentencia, de manera que a veces, al pasar por una ceiba o en la puerta de su casa, los operadores de derecho tropiezan con señales de brujería.

Al penalista no le preocupa que “lo metan en el caldero” pues cree que todo juicio es una representación teatral, sobre todo si hay presión desde arriba, dinero por medio o policías que invocan “pruebas operativas secretas” que complican al acusado y dejan al defensor en desventaja, salvo que el Jefe de Sala desestime el testimonio de los uniformados y apueste por la imparcialidad.

Señala que semanas atrás, un babalawo que él sacó de la cárcel, acusado de acosar sexualmente a la hijastra, pasó por su casa con unos tragos de mas y en vez de darle las gracias le dijo que su libertad se la debia a Orula y Olofi, dioses del panteón yoruba, quienes le aconsejaron qué hacer durante el encierro.

Las caras del error de tan peculiar manera de influir en la justicia son palpables también en el Tribunal Provincial de La Habana, donde en ocasiones hay que sacudir estrados y retirar “otros regalitos” destinados a apaciguar a jueces, fiscales y abogados. Según el amigo penalista, si benefician a alguien es a la familia de la victima pues los jueces no se dejan impresionar y dictan sentencias sin pensar en la cólera de los muertos ni en el poder de Ochun, Yemayá ni Orula.

El Ojo represor./ Miguel Iturria Savón

16 diciembre 2010 às 10:46 por Ancla insular | Postado em: General
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Decía Albert Einstein que Dios no juega a los dados, pero el gobierno de Cuba juega a ser Dios y monta el tablero de la intolerancia en cualquier esquina contra quienes no entienden que las iniciativas parten de Palacio y no de los ciudadanos, considerados por el Estado Patrón como menores de edad, incapaces de disfrutar de los Derechos Humanos, mas apropiados para Europa y Norteamérica que para esta ínsula del Caribe.

El viernes 10 de diciembre el tablero de juego fue ubicado en los alrededores del Parque Villalón, del Vedado, donde el doctor Darsi Ferrer convocó a desfilar –en silencio y sin pancartas- para evocar la Declaración Universal de los Derechos Humanos, aprobada en 1948 en New York por la Asamblea General de las Naciones Unidas.

En nuestra isla el documento apenas es conocido, fue obviado por la tiranía de Batista, de 952 a1958, y desde 1959 por la Comandancia de los Castro, aferrados hasta ahora a ordenanzas militares que contradicen los artículos de dicha Declaración, con la cual se identifican los opositores pacíficos del régimen, nucleados en torno a pequeños partidos políticos que promueven cambios hacia la democracia.

El forcejeo entre demócratas y militares es un hecho ordinario, pero a veces toca el absurdo y revela lo insólito. El viernes apreciamos el juego de cientos de gatos contra decenas de ratones. El comando principal fue ubicado en el Palacete que ocupa el portal digital La Jiribilla, al costado de la antigua casona del Generalísimo Máximo Gómez, quizás para asustar al fantasma del guerrero independentista y, de paso, a los funcionarios de la Oficina Regional de la UNESCO, a los músicos del Teatro Amadeo Roldán y a los transeúntes de la zona, donde las detenciones estuvieron a la carta.

Hubo guardianes con uniformes y agentes de la policía política en las esquinas adyacentes, desde Línea hasta el Malecón y entre la calle A y el Parque de Calzada y K, lugar de espera de quienes realizan tramites migratorios en la Oficina de Intereses de los Estados Unidos en La Habana, asediada por militares cada día del año.

Aunque la mayoría de los caminantes desconocen los postulados de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, muchos se percatan de la arrogancia y desfachatez de los jóvenes agentes, que simulan escuchar música con la mano derecha al lado de la pistola, mientras observan a posibles sospechosos y cumplen las órdenes que reciben.

El pasado viernes al amanecer fui testigo del despliegue militar para abortar a los posibles asistentes a la celebración del Parque Villalón. La cita era a las 11 a.m. pero a las 7 ya estaban en sus puestos los chicos de las SS. Bajé primero por Malecón y D hasta Calzada, en compañía de un amigo que llevaba sus niños a la escuela situada frente al Instituto Superior  del MINREX. Retornamos a las diez evitando a los cazadores y sus patrullas.

Completaron el acoso y las detenciones del viernes las advertencias de la madrugada, pues ya es costumbre tocar a la puerta de los opositores mientras la familia duerme. Escoltarse en la sombra de la noche y en el anonimato de los agentes es una de las tácticas de la tropa del Brujo que tira los dados de la intransigencia y desprecia las libertades y derechos de los ciudadanos.

Las películas cubanas del Festival. / Miguel Iturria Savón.

14 diciembre 2010 às 21:52 por Ancla insular | Postado em: General
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Al comenzar la 32 edición del Festival Internacional del Nuevo Latinoamericano de La Habana comenté la cartelera del evento y las expectativas por géneros, naciones y otros detalles de interés en base a las informaciones preliminares brindada por los organizadores. Al finalizar la fiesta es preciso detenernos en la industria fílmica cubana, cuyos realizadores hicieron marasmos para competir con Argentina, México, Brasil y  cinematografías emergentes de la región con mejor situación económica que la isla.

Los cinéfilos de La Habana siguieron de cerca la producción nacional e hicieron colas abrumadoras para disfrutar de sus largometrajes y óperas primas, aun cuando algunos de ellos no resultaron tan atractivos como esperábamos. De los 21 largometrajes en competencia 4 fueron hecho en casa: Larga distancia, de Esteban Inausti; Casa vieja, de Lester Hamlet; Boleto al paraíso, de Gerardo Chijona, y José Marti: el ojo del canario, de Fernando Pérez Valdés, todos facturados en el 2010; el último exhibido meses atrás.

Similar identificación fue notable con las dos óperas primas criollas -24 en total-. Tanto Molina feroz, de Jorge Molina Enríquez, como Afinidades, de los célebres Jorge Perugorria y Vladimir Cruz, gozaron del favor del público y la crítica, lo que avala la conexión emocional con las propuestas del patio y la capacidad del elenco artístico para testimoniar ciertos problemas e inferir algunas claves del vertedero nacional.

Aunque estuvimos por debajo de Brasil y México en mediometraje y cortometrajes – 2 de Cuba entre 23 del continente-, cientos de personas buscaron Los bañistas, de Carlos Lechuga, y Aché, del escritor Eduardo del Llano, creador del simpático Nicanor, presente en un puñado de filmes anteriores que satirizan absurdos y estupideces habituales. Lucero, de la alemana Hanna Schygulla, sobre un escritor cubano emigrado en España, también resultó atractiva para quienes sueñan con la suerte fuera del paraíso socialista.

Disminuyó el interés por los documentales, exhibidos en una de las cuatro salas del multicine Infanta y en locaciones como Caracol –UNEAC- o Glauber Rocha (sede de la Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano). De los 21 en concurso 4 corresponden a documentalistas cubanos: A donde vamos, de Ariadna Fajardo, acerca del éxodo de los campesinos de la Sierra Maestra; Alabba, de Eliécer Pérez Angueira; En el cuerpo equivocado, de Marilyn Solaya, y Revolution, de Mayckell Pedrero Mariol, que constituye un acercamiento al grupo de hip hop Los Aldeanos; mas una evocación de  la operación Peter Pan, realizada por la oficialista Estela Bravo.

Salvo En el cuerpo equivocado, aplaudido por la comunidad gay y estrenado antes del Festival, y Revolution, visualizado clandestinamente mediante memory y Cd, el resto de los documentales pasaron sin pena ni gloria, al igual que los videos sobre intelectuales como Ambrosio Fornet, Manuel Pérez y Rogelio Martínez Furé.

Solo un puñado de expertos y decenas de aprendices estuvo al tanto de los guiones y carteles en concurso, géneros en los cuales nuestros artistas presentaron 6 y 7 obras a los respectivos jurados, de un total de 25 y 20, liderados por Argentina con 8 y 4.

Entre los 28 animados en concurso (3 cubanos) fue admirado Nikita Chama Bom, de Juan Padrón Blanco, quien obsequia la simpática alternativa insular ante un mundo en guerra nuclear. Muy degustada además, Pravda, del citado Eduardo del Llano, que retoma al personaje de Nicanor, detenido de madrugada por la policía por hacer graffiti.

De mayor revuelo resultó del 2 al 12 de diciembre la exhibición de Memorias del desarrollo, de Miguel Coyula Aquino, quien ofrece un memorable collage de recuerdos y ensoñaciones en torno a un personaje solitario, al margen de política e ideología. Es una cinta coproducida con Estados Unidos, compleja y renovadora pues mezcla ficción, animación y elementos documentales.

Filmografía europea en Festival de La Habana. / Miguel Iturria Savón.

12 diciembre 2010 às 22:37 por Ancla insular | Postado em: General
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En el 2010, como en años anteriores, el Festival Internacional de Cine de La Habana, dedicado a promover las obras que identifican a Latinoamérica, incluye ejemplos del panorama artístico de otras latitudes, principalmente de Canadá, los Estados Unidos y Europa, representados en el Homenaje al National Film Board Of. Canadá –47 obras entre animados, ficción y documentales- y Muestras del cine alemán, británico, español, italiano y polaco, mas 8 animados de Finlandia y ficciones de Dinamarca, Francia y Noruega.

En su edición 32 predominan las películas de Argentina, México, Brasil y Cuba, seguidos por Chile, Colombia, Venezuela y países de la región que compiten en largometrajes de ficción, operas primas, documentales, animados, guiones inéditos y carteles; acompañados por las coproducciones con Estados Unidos, Canadá, España y otras naciones; así como la sección Latinos en USA y El Oscar en La Habana.

Los cinéfilos buscan las obras en concurso, pero muchos prefieren la vasta y diversa filmografía europea, representada por medio centenar de cintas, liderada por las Muestras de España, con 8 de ficción, un documental y un animado; Alemania (6 de ficción y 2 documentales), Polonia (8 largometrajes), Italia (7) y Gran Bretaña (4).

No es posible referirnos a la muestra de cada una de estas naciones, las cuales no insisten en la espectacularización de la miseria ni en el muralismo de la pobreza que atenaza aun al denominado Nuevo Cine Latinoamericano, aunque un manojo de historias regionales evidencia el distanciamiento de esas percepciones, marcadas por el victimismo, la ingenuidad o la complacencia.

Las estéticas del cine europeo difieren y complementan las entregas de las producciones de Latinoamérica, tan entrelazada a los Estados Unidos y España,  de notables influencias en el séptimo arte de Argentina, México, Chile, Colombia o Cuba, cuyos retos pasan por la búsqueda de patrocinadores y por el predominio de Norteamérica y Europa en la distribución a nivel mundial.

La renovadora cinematografía alemana trajo a cinco realizadoras jóvenes y galardonadas; autoras de La extraña (2010), de F. Aladag, sobre una muchacha turca establecida en Alemania; Entre nosotros (2009), dirigido por la guionista y productora Maren Ade, acerca de los problemas de una pareja; el drama intimista Muy cerca de ti, de Almut Getto; El silencio de Gerda, de Britta Wauer, basado en el libro testimonial que narra el regreso a Berlín de Gerda Schrage, sobreviviente de Auschwitz, y el documental Cosmonautas al aire, de Marian Kiss. Cierran la muestra germana Nunca había sido tan feliz, escrito y dirigido por Alexander Adolph en el 2009, y Mis palabras, mis mentiras –mi vida-, de Alain Gsponer en coproducción con Suiza.

Del cine polaco, representado antes del Festival por 8 comedias, nos deleita ahora igual número de obras, producidas entre el 2008 y el 2010, todas de estreno en Cuba, en versión original y subtituladas en español. Son cintas caracterizadas por el compromiso con la realidad, la diversidad genérica, la profundidad del abordaje temático y el gusto por filmar pequeñas historias en grandes marcos históricos, reveladoras de la influencia de la Escuela de Lodz y de maestros como A. Wajda y Zanussi, aun productivos.

Entre esos títulos tenemos Rosita, de Jan Kidawa, inspirada en la pasional historia de un escritor famoso; Negocio sagrado, dirigida por Maciej Wojtyszko, acerca de dos hermanos que regresan al pueblo natal y son defraudados por el testamento paterno; Enen Enen, de Feliks Falk, sobre un psiquiatra arrogante que quiere imponerse en medio del desastre; La casa del mal, historia sombría dirigida por Wojciech Smarzowski; Mall Girls, de Kasia Roslaniec, sobre dos adolescentes en busca de “patrocinadores” que cambien su monotonía escolar, y Mal menor, ¿Cuánto pesa el caballo de Troya? y General Nil, de Janusz Morgenstern, Juliusz Machulski y Ryszard Bugajski, respectivamente.

La muestra española llega de la mano de realizadores como Ventura Pons (A la deriva), Fernando Trueba, autor del largometraje El baile de la victoria y del animado de tema musical Fernando y Rita; Emilio Ruiz Barrachina (El discípulo), Carlos Saura (Flamenco, flamenco), Julio Medem (Habitación en Roma), Gerardo Herrero (El corredor nocturno), Andrucha Waddington (Lope), Manuel Martín Cuenca (La mitad de Oscar) e Iciar Bollain (También la Luna).

Del cine italiano, de gran influencia en Latinoamérica desde el neorrealismo y las comedias del sesenta, viene el joven director Paolo Virzi, heredero de farsas y dramas, quien trae La prima cosa bella (2010), ingeniosa y aguda historia de reconciliaciones domesticas. Exhiben además obras de mixturas diversas como Due vite per caso, de Alessandro Aronadio; Happy family, de Gabrielle Salvatores; La nostra vita, de Danielle Luchetti; L’ amore buio, de Antonio Capuano: Dieci invierni, de Valerio Mieli, y La rumbera, de Piero Vivarelli, que recrea la vida de Rachel, la bailarina que introdujo la rumba en el teatro a principios del siglo XX.

La cartelera del Festival de Cine de La Habana incluye hasta el 12 de diciembre varias obras de la cinematografía de Francia, Inglaterra, Dinamarca y Noruega.

De extremas y omisiones. / Miguel Iturria Savón.

9 diciembre 2010 às 18:25 por Ancla insular | Postado em: General
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Mientras Hugo Chávez notifica ante el Parlamento de Venezuela su propósito de instaurar unas fuerzas armadas de extrema izquierda, que asuma las decisiones de su gobierno e impida el triunfo de la derecha en las elecciones del 2012, sus mentores de Cuba promueven algunas medidas liberales para sobrevivir sin las cargas que se echaron encima al asumir el poder absoluto décadas atrás.

Ni Chávez aprende de los errores de sus patriarcas ideológicos ni los Castro aflojan la mano en cuestiones esenciales. El aprendiz de brujo sudamericano no es sutil, se lanza al ruedo con la espada de Bolívar como máscara y los preceptos del socialismo para expropiar y excluir a sus contrincantes y después adoctrinar a las masas mediante la enseñanza y los medios de comunicación.

Los cubanos conocemos el resto de la película, pero no sabemos como sacudirnos la pesadilla, cuyo ultimo capitulo tiene como guión la “discusión” de los Lineamientos sociales y económicos del VI Congreso del Partido Comunista, a celebrar en abril del 2011; nada nuevo por cierto pues las zigzagueantes discusiones preceden a dichos congresos desde el ya lejano año de 1975.

Los congresos sirven para conservar el poder en las mismas manos, las “discusiones populares” para legitimar al Partido y sus elegidos. La novedad del próximo cónclave   radica en que los capitanes necesitan sacudir el lastre que desequilibra la nave y arriesga su llegada al puerto del socialismo, tan lejano como las nieblas del futuro.

Mientras Chávez busca la autopista del socialismo por los atajos de la extrema izquierda, su homólogo del Caribe abre algunas válvulas para obtener créditos, disminuir la presión internacional, evitar el crecimiento de la oposición y resolver problemillas internos, como la inercia, las “gratuidades indebidas”, la empleomanía ficticia, la ineficacia productiva, la indisciplina laboral y social, el robo generalizado y el “síndrome del pichón”, lo cual apunta a la descentralización y la autonomía empresarial e individual, frenadas por el absolutismo y las normativas burocráticas.

Acostumbrados a “discutir” dentro de los límites del modelo socialista, los cubanos que hablan sobre los Lineamientos en sus centros de trabajo, saben que es “más de lo mismo”, pues una vez aprobado estarán justificando las cartas del despido masivos y el cese de los subsidios. El documento omite el papel que le corresponde a la propiedad privada, cuya reforma es imprescindible; no señala la concesión de los derechos y libertades individuales abolidas en la década del sesenta, desde la libre expresión, reunión y asociación hasta el derecho a poseer propiedades y sindicatos independientes.

El intento de preservar un modelo agotado es una burla a la nación cubana. Medio siglo de socialismo demuestra que la planificación y la propiedad estatal no resuelven los problemas del país. No se trata de actualizar el descalabro, son necesarios nuevos actores y el reciclaje en el poder para rematar el rostro de la intimidación. Si Chávez repite la puesta en escena es su problema, lo nuestro es salir del teatro.

El latido incesante de la gaveta. / Miguel Iturria Savón.

às 12:26 por Ancla insular | Postado em: General
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Por tercera vez consecutiva un escritor insular es distinguido con el Premio Novelas de Gaveta “Franz Kafka”, concedido por los patrocinadores checos a El Carnaval y los Muertos, del narrador Ernesto Santana, quien lo presentó en una ceremonia breve, el viernes 3 de diciembre al anochecer, en el apartamento de Yoani Sánchez y Reinaldo Escobar, creadores de la Academia de la Blogósfera Alternativa de Cuba, entidad cívica sin fines de lucro que difunde las nuevas tecnologías y el periodismo ciudadano.

Las palabras de elogio estuvieron a cargo del escritor Orlando Luís Pardo Lazo, ganador del Kafka del 2009 con la colección de relatos Boring Home. La valoración crítica de Pardo Lazo sobre la obra literaria de Ernesto Santana se publicará en la próxima entrega de Voces, revista digital que comentamos en Cubanet y en el blog Ancla insular del portal Voces Cubanas.

El Premio Novelas de Gaveta “Franz Kafka” fue otorgado en el 2008 al también narrador habanero Orlando Freyre Santana, autor de La sangre de la libertad, que aborda desde la ficción las luchas cívicas contra la dictadura militar cubana.

El concurso literario, patrocinado inicialmente por el Movimiento de Bibliotecas Independientes y la ONG People in ned, de la Republica Checa, es una opción para los autores que viven en la isla y carecen de posibilidades de publicación, por lo que sus textos duermen en gavetas y ordenadores. Se exige a los participantes la ineditez y la exclusividad del texto.

Ernesto Santana (Puerto Padre, 1958) es un narrador de prosa ágil, cuyos textos oscilan  entre el realismo y la poética de la memoria. En el 2002 recibió el Premio Nacional “Alejo Carpentier”.

Como en un fin de semana no es posible leer y valorar una novela de 174 paginas, ofrecemos al lector una síntesis de la reseña escrita por Carlos A. Aguilera sobre El Carnaval y los Muertos, de Ernesto Santana.

“Más que sobre el deseo, la enfermedad o África, la nueva novela de Ernesto Santana es sobre los muertos. Los muertos que determinada ideología ha producido. Sus personajes, sombras chinescas manoseando contra un vacío, se convierten en personajes casi a contrapelo de si mismos. Son flacos, alcohólicos, duros; hijos de madres peleonas y sonámbulos de guerra. Van a ninguna parte y vienen de ninguna parte, como si la vida (ese lugar donde todo es derrota) los hubiera enseñado a nadar para que precisamente se ahogaran. Y de este ahogo, que a la vez es puro goce y extrema cotidianidad, se alimenta El Carnaval y los Muertos, su historia. Lo demás seria hablar de sus diferentes voces, sus paisajes geográficos, su veracidad. Pero nada de esto es tan importante como saber que El Carnaval y los Muertos es una “danza macabra”, una danza donde nada nos resulta mas vivo que lo muerto”.

Festival Internacional de Cine en la Habana. / Miguel Iturria Savón.

2 diciembre 2010 às 21:59 por Ancla insular | Postado em: General
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Ya circula el Diario del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, cuya XXXII edición está prevista del 2 al 12 de diciembre en las principales salas de La Habana, sede desde 1978 de una de las mas abarcadoras fiestas de imágenes y sonidos del continente, que incluye a Estados Unidos y Canadá mediante coproducciones, muestras representativas, conferencias y la sección Latinos en USA, a la que se añade este año el Homenaje al Nacional Film Borrad Of. Canadá, que trae 47 obras entre animados, ficción y documentales.

Como en ediciones anteriores, los realizadores competirán por los Premios Corales en ficción (largometrajes), operas primas, documentales, animación, guión y carteles, además del codiciado Premio de la Popularidad, el Premio Latinoamericano Primera Copia y otros galardones, matizados en el 2010 por las obras sobre el Bicentenario de la Independencia, con 25 miradas en 200 minutos –cortos de Argentina-; la Serie animada Suertes, humores y pequeñas historias de la Independencia y la Revolución Mexicana, que exhibirá 26 cineminutos con duración de 90 segundos cada uno (13 dedicados a la Independencia y 13 al Centenario de la Revolución iniciada en 1910).

La programación contiene 21 largometrajes, 4 de Argentina e igual cifra de Cuba y México, 2 de Brasil, Chile y Venezuela y 1 de Perú, Republica Dominicana y Uruguay, así como dos coproducciones –Uruguay-España y otro de Venezuela, Cuba y Francia-, mas un filme brasilero fuera de concurso sobre la vida del expresidente Lula; complementados por 23 mediometraje y cortometrajes, entre estos una cinta de Alemania sobre Cuba, que estrena Los bañistas, de Carlos Lechuga, y Aché, del escritor y cineasta Eduardo del Llano; superada por Brasil (7) y México (5), y seguida por Perú (2), Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, R. Dominicana y Venezuela (1).

Compiten 23 óperas primas, género encabezado por Brasil y México (4), seguidos por Argentina (3), Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba y Uruguay, cada uno con dos obras. Generan expectativas las entregas de Argentina –El pasante, Sin retorno y Rompecabezas-; Cinco favelas, de Brasil; Del amor y otros demonios (Costa Rica); Molinas feroz y Afinidades (Cuba), la segunda dirigida por los actores Jorge Perugorria y Vladimir Cruz; y La casa muda del realizador uruguayo Gustavo Hernández, basada en hechos reales.

En la cima del Festival figura Argentina con 91 obras en total, incluidos documentales, animación, guiones, carteles, etc., lo cual revela la fascinación por su filmografía, la más convincente de Latinoamérica; continuada por Cuba (85), que se beneficia como  anfitrión y promueve 33 obras menores y 17 materiales audiovisuales del Instituto Superior de Arte; México (70), Brasil (42), Chile (24), Colombia (15) y Venezuela (10).

En esta edición está bien servido el cine de animación, garantizado por el colorido, el humor y la brevedad, representado por 28 títulos liderados por Argentina (7), Brasil, Chile y Venezuela (4), Cuba (3), entre estas Niñita Chama Bom, de Juan Padrón Blanco; México y Colombia (2) y la inusual presencia de El Salvador.

Entre los 25 Guiones inéditos la porfía gira en torno a Argentina (8), Cuba (6) y Colombia (4). En Carteles -20 en total- se impone Cuba con 7, seguida por Argentina (4), Brasil, Colombia y Venezuela (2) y la participación de Paraguay y Puerto Rico. Entre los afiches cubanos figuran Boleto al paraíso, 9na Muestra de Nuevos Realizadores, Casa Vieja, Interactivo, la película; José Marti: el ojo del canario, La vida de los peces tropicales y Spaghetti Clown.

Los organizadores programaron 42 filmes en la sección Hecho en Cuba, de ellos 35 documentales, 6 de ficción y uno experimental; de los cuales 33 son de realizadores insulares y el resto oscila entre Irlanda, Italia, Gran Bretaña y Uruguay. El de Irlanda parece un encargo oficial pues constituye la versión del castrismo sobre la Primavera Negra del 2003.

En La Hora del Corto (23 cintas), las secciones Vanguardias (17), Panorama Latinoamericano (22 de ficción), Documentales Latinoamérica en perspectiva (38) y en Cine fantástico y de horror, se confirma la “fraternal rivalidad” entre la industria  cinematográfica de los países que lideran la cultura regional.

Internacionalizan las opciones del Festival Internacional de Cine de La Habana las muestras de Alemania, España, Italia, Gran Bretaña y Polonia; así como 8 títulos de Animación finesa y algunos de Dinamarca, Francia, Noruega, Egipto, la India e Irán.

Los cinéfilos podrán asistir a dos seminarios, apreciar siete exposiciones en la Sala Chaplin y otras locaciones, comprar libros y revistas, asistir a presentaciones con actores y directores y escoger las historias que visualizaran entre los 515 filmes en carteleras, de los cuales concursan 122. Tal vez demasiados para diez días y más de 20 salones.