La Provincia de Mayabeque./ Miguel Iturria Savón

27 febrero 2011 às 20:05 por Ancla insular | Postado em: General
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En 1977, al aplicarse la división política administrativa que multiplicó a catorce las provincias del país, la capital fue dividida en dos: Ciudad Habana, con 15 municipios, y La Habana, con 19, dos de los cuales procedían de Pinar del Río, a quien le restaron del mapa a Artemisa y Mariel. Treinta y tres años después, en vez de volver a las antiguas seis provincias y ajustar el pulpo burocrático a la involución socioeconómica de la isla, alguien decide multiplicar otra vez.

El territorio nacional es el mismo, pero desde enero de 2011 tenemos 15 provincias en lugar de 14, además de Isla de la Juventud, como municipio especial. El aumento se debe a la división de La Habana en dos provincias de ensayo: Artemisa y Mayabeque; en tanto Ciudad de la Habana vuelve a ser La Habana, una Habana reducida y con dos hijas gemelas, a la primera de las cuales le adicionan tres municipios de Pinar del Río: Bahía Honda, Candelaria y San Cristóbal.

Como casi nadie entiende la razón del reacomodo burocrático y político que aumenta las plantillas de funcionarios y cambia gentilicios y fronteras locales, la prensa oficial reporta supuestas adhesiones masivas, habla del “concierto geográfico”, el “consenso material”, la “sólida economía agropecuaria”, las expectativas de mejorías en transporte y abastecimientos y la “identidad en movimiento”. En el caso de Mayabeque, se nuclean en torno a la cuenca hidrográfica del río de nombre aborigen, cuyas aguas atraviesan siete municipios, desde Catalina de Güines hasta el golfo de Batabanó.

La provincia de Mayabeque la integran 11 municipios, con San José de las Lajas como cabecera, que limita con la capital al igual que Bejucal, Jaruco y Santa Cruz del Norte, así como Madruga, Quivicán, Batabanó, Melena del Sur, Güines, San Nicolás y Nueva Paz.

Los centros urbanos de cada municipio tienen su base en la cultura rural y localista, algunos con pretensiones citadinas. Son pueblos-islas, rodeados de planicies que miran hacia dentro y hacia La Habana como punto de referencia. Apenas tienen contactos edificables entre si y carecen de un sistema de transporte articulado, aunque varios son atravesados por la carretera central, la autopista nacional o el tren. El de mayor protagonismo económico y cultural fue Güines, conectado a la capital por vía férrea desde 1938, y relegado ahora por San José de las Lajas.

Por su cercanía a la urbe principal, San José de las Lajas fue beneficiado con industrias y centros de investigación agropecuaria. Es una ciudad pequeña y baja, de 74 mil habitantes, sin edificaciones coloniales ni arquitectura neoclásica. Difiere de Güines y otros pueblos de los siglos XVIII y XIX por la ausencia de parque central con iglesia, ayuntamiento, teatro, etc. Es atravesado por la Carretera Central y por el tren Habana-Guiñes, en crisis desde hace décadas.

Salvo las Parrandas de Bejucal, la Fiesta de Santa Bárbara en Güines, el Mollete de Melena del Sur, las canturías de los poetas repentistas al célebre río y la tradición ganadera y agropecuaria de la llanura Habana-Matanzas, en la provincia de Mayabeque la identidad cultural queda para el futuro, al igual que las expectativas de desarrollo y los sueños de mejoría de sus abrumados pobladores.

Imaginemos el desarraigo de millares de pobladores que el primero de enero de 2011 se enteran que ya no son habaneros.

El abogado de Alan Gross. / Miguel Iturria Savón.

26 febrero 2011 às 21:05 por Ancla insular | Postado em: General
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El acreditado penalista Ramón de la Cruz Ochoa acaba de trascender en los medios juridicos de Cuba como el abogado que defenderá al contratista norteamericano Alan Gross, detenido en La Habana hace un año mientras distribuía computadoras a miembros de la comunidad hebrea en la isla.

El doctor de la Cruz Ochoa es Especialista en Derecho Penal por la Universidad de La Habana, donde ejerce como Profesor Titular adjunto de la Facultad de Derecho, y obtuvo el Master en Derecho Público en la Universidad de Valencia, España. Ejerció como Fiscal General de la República de Cuba, labora actualmente como abogado del Bufete de Servicios Especiales, es autor de artículos y monografías de su especialidad y preside la Sociedad Cubana de Ciencias Penales.

Lo bueno de la designación radica en la autoridad y el respeto ganado por de la Cruz Ochoa dentro del entramado jurídico cubano. Los expertos narran anécdotas acerca de su etapa como fiscal y de su “salto al vacío”, pues este personaje ilustra al “jugador” que cambió de bando, al pasar de máximo representante del ministerio público a defensor de delincuentes internacionales.

Ramón de la Cruz Ochoa fue sustituido como Fiscal General de la República por el general Juan Escalona Reguera, quien se inició en 1989 durante el juicio excepcional contra el célebre general Ochoa y otros oficiales de las Fuerzas Armadas y el Ministerio del Interior, lo cual desató suspicacias sobre posible parentezco entre el penalista y el militar fusilado.

El ex fiscal que ahora defiende al supuesto espía norteamericano tiene a su favor, además de vasta experiencia, conocimientos y prestigio, el hecho de poseer libertad para expresarme más allá de lo permitido por el régimen comunista a los operadores del derecho. Se dice que Cruz Ochoa es una institución que camina y que la mayoriá de los jueces, abogados y fiscales han sido discípulos suyos.

A pesar de su avanzada edad es considerado todavía por su competencia profesional. A la fama de fiscal, acrecentada por la ineficacia de su sucesor, se suman los relatos sobre su agudeza, sapiencia y honestidad al asumir la defensa de los clientes que representa en el Bufete de Servicios Especiales, destinado a extranjeros.

Está por ver, sin embargo, los intereses políticos que se mueven detrás del juicio de Alan Gross pues, al parecer, el contratista detenido y sometido a investigaciones por la Seguridad del Estado, es una pieza del ajedrez bilateral que juegan los gobiernos de Cuba y los Estados Unidos.

El defensor de Alan Gross tendrá que emplearse a fondo y hasta quemar las naves. El caso exigirá al abogado divorciarse de la postura oficial con respecto a la censura en torno a Internet y otros temas tabú en la isla, donde las libertades cívicas son asignaturas pendientes. Dado el largo historial de Cruz Ochoa y su compromiso con el régimen,  es difícil que se desmarque y sea imparcial. Veremos qué pasa.

Barnet y su Alter ego./ Miguel Iturria Savón

16 febrero 2011 às 1:16 por Ancla insular | Postado em: General
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Los medios informativos de La Florida comentan los detalles del flujo de  músicos y escritores que viajan de La Habana a Miami o New York, donde actúan en clubes y teatros o disertan en Universidades y salones de conferencias.

Entre los literatos figura el narrador Miguel Barnet, presidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba y Diputado a la Asamblea Nacional, cuya presencia en New York desató opiniones contrapuestas, por su ringo rango oficial, su firma de apoyo al fusilamiento expedito de tres jóvenes que intentaron secuestrar  una lancha de pasajeros para escapar de la isla y por su declaración de apoyo a los espías convictos encarcelados en los Estados Unidos.

Sé que alguien debe sacudir las máscaras de los cómplices de la dictadura que utilizan los resortes de la democracia para promocionar sus obras y ganar dinero, pero no creo que el escritor funcionario merezca tanta atención. En Cuba apenas se habla de él a pesar de la reedición de sus novelas (Cimarrón, Gallego, Canción de Rachel) y poemarios, aunque a veces lo vemos en la televisión hablando de identidad o dormitando en las sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular.

Si Barnet no fuera un simulador acostumbrado a excluir a los creadores que desafían las reglas del juego, no detentaría el cetro de la UNEAC ni gozaría de premios e invitaciones al extranjero. Sin embargo, nuestro gran comisario intelectual a veces se quita el antifaz y revela su forma de pensar, muy distinta a las cosas que dice públicamente por miedo o conveniencia.

Recuerdo ahora mis contactos profesionales con Miguel Barnet en la Fundación Fernando Ortiz a fines de 2005, mientras editaban allí mi libro Los vascos en Cuba, aún inédito a pesar de ser aprobado por el equipo de investigadores y la Junta directiva, presidida por Barnet y la insoportable Trinidad Pérez, hermana del cineasta  Fernando Pérez. Aunque Michel Cobiella ejerció como coordinador editorial, nos presentó el doctor Aurelio Franco, investigador y agente del aparato secreto en la institución.

En el primer contacto Barnet me transmitió su valoración del libro, habló de  su contribución etno-histórica y cultural y barajó datos sobre la confluencia en Cuba de canarios, gallegos, catalanes, hebreos y chinos, muchos de los cuales huyeron con sus descendientes “espantados por las medidas del gobierno revolucionario y por la filiación con Europa del Este”.

En el segundo encuentro mi anfitrión cambió la erudición por la propuesta de introducir algunos cambios sugeridos por la editora de la UNEAC, contratada por la Fundación para corregir y rediseñar la obra; a lo cual me opuse por las suspicacias ideológicas de la especialista. Barnet me dio la razón pero insistió en la necesidad de cuidar a la institución, pues “la élite que dirige el país le teme a los estudios antropológicos y les bastaría cualquier pretexto para cerrar la Fundación”. Agregó que en dos ocasiones tuvo que sentarse con Abel Prieto -ministro de Cultura- ante interpretaciones absurdas acerca de la revista Catauro. “Imagina qué pasaría si en un libro como el tuyo se emiten juicios de valor que pongan en guardia a los cazadores de fantasmas”.

Ante sus temores dije algo sobre la libertad de expresión que molestó al narrador, quien se sintió en la necesidad de hablar de si mismo. “Yo fui uno de esos jovencitos de la burguesía que vociferaba contra la dictadura de Batista hasta que me detuvieron y pasé una noche en un calabozo, escuchando gritos; al amanecer fue por mi el ministro de educación y me llevó a casa, mi familia me envió a la residencia de Tarará, de donde no salí hasta enero de 1959; me incorporé a las milicias y a otras tareas de la época, llegué al extremo de tirarle un cenicero a Paulita Grau y distanciarme de Lidia Cabrera cuando la Operación Peter Pan, pero años después fui a Miami a pedirles disculpas, y por eso me llamaron de la Seguridad del Estado; para ellos todo pasa por la ideología. No soy valiente pero conozco a los bárbaros. Aún no piden disculpas por las locuras de la Ofensiva revolucionaria de 1968 ni por aquel Congreso de Educación y cultura de 1971. ¿Qué esperar de estos señores que le niegan a la doctora Hilda Molina viajar a Argentina a reunirse con su hijo y conocer a sus nietos?

Cuando me reuní por tercera vez con Barnet, en enero o febrero de 2006, el libro estaba listo para la imprenta y precisamos la cuestión del cheque en divisa de mis patrocinadores extranjeros. Ese día la plática fue breve y relajada, pero el libro no ha visto la luz aunque me pagaron el derecho de autor.

No sé si Barnet es uno de los Borbones de los que habló hace poco el borbónico Eusebio Leal, pero desde hace un lustro comprendo un poco mejor a la casta de hidalgos que pastorea al rebaño intelectual del país.

Voces 5. / Miguel Iturria Savón.

13 febrero 2011 às 16:42 por Ancla insular | Postado em: General
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El último viernes de enero volvió al ciberespacio la revista Voces, del portal Voces Cubanas, cuyo número 5 –con Voltus V en el imaginario gráfico y escritural- introduce el bisturí en textos que recrean el impacto generacional de la nipoanimacion e historietas criollas como Elpidio Valdés, Yeyín y Maria Silvia; en convivencia con temas, autores y problemas trascendentes de la realidad insular, conectada a tantos escenarios de locura mediante el montón de creadores caribeños desparramados por el planeta.

A quienes siguen o inician este encuentro de sortilegios cocido en casa y adobado en cazuelas amigas de Barcelona, México, Miami o New York, les bastará conectarse a www.vocescubanas.com/voces o vocesvocesvoces@gmail.com Los lectores del patio sin acceso a Internet tendrán la opción del Cd, la memory flash y algún impreso de los pocos que circulan de mano en mano.

La novedad de Voces 5 empieza en la foto de portada del edificio Focsa –tirada por Orlando L. Pardo Lazo-, continúa con el Índice como postre, la degustación de los textos, imágenes y caricaturas; los tradicionales juegos con letras, números y espacios, mas la inserción de 9 páginas de Cartoon Webwork: El juego de la vida, de Guillermo Rosales y, como si fuera poco, la foto a color de Gorki Águila con guitarra y el dibujo-fusión  Voltus-Voces V, de Rolando Pulido, diseñador del Índice y la Contraportada.

Ajena a secciones, notas al pie, fichas de autores, machón editorial y otras reverencias formales, la nueva entrega de Voces renueva su visualidad y hurga con desenfado en la memoria histórica y  cultural de nuestra isla, sin obviar el abordaje de aspectos del pasado y del presente que infieren un replanteo fundacional.

Por razón de espacio sólo comentaré el menú del Índice, de manera que los lectores escojan y degusten sus platos preferidos entre las 68 páginas de Voces 5. Por su actualidad, frescura y valor ético sugiero empezar con América y los traidores, del periodista Ernesto Morales, que acaba de llegar a Miami y desmitifica el “heroísmo” de los funcionarios castristas que aterrizan en la capital del exilio y compran perdón, dinero y olvido ofreciendo al mercado informativo las vísceras de sus patrones.

En esa línea socio antropológico se inscriben los ensayos breves de Miriam Celaya, autora del agudo y delicioso De oráculos y adivinos –sobre la Letra del Año-, y Dimas Castellanos con su enjundioso Corrupción y reforma, mientras el historiador Fernando Dámaso propone El rescate del General Narciso, texto erudito y justiciero.

La excelencia se mueve a su vez en los homenajes y entrevistas. Entre los primeros sugiero imprimir y leer en casa Cuba, la noche y la locura, de Ahmel Echevarria Peré, quien retoma al mítico Reinaldo Arenas a propósito del testimonio novelado de Tomás Fernández Robaina. El reverso de los homenajeados es el imprescindible José  Lezama Lima, reinterpretado en Voces por un trío de virtuosos: Alexandra Molina (La noche de los nonatos), Néstor Díaz de Villegas (Los 15 minutos de Lezama) y Carlos Alberto Aguilera (La Internacional del delirio), piezas breves y fecundas tomados del Dossier Lezama Lima en Diario de Cuba.

En las entrevistas dialogan con desenfado y galanura el escritor Emilio Ichikawa con el cantautor Frank Delgado, y la blogger Claudia Cadelo con el prisionero político Pedro Arguelles, uno de los periodistas independientes condenado durante la Primavera Negra del 2003.

La ronda de evocaciones sobre las historietas niponas y cubanas es, en cierta medida, un homenaje emocional y memorioso al mundo grafico, visual y sonoro de varias generaciones. Tres escritores toman lanzas, espadas y rayos láser para desatar los entuertos creativos de los “muñequitos” cubanos y la nipoanimacion. Jorge E. Lage recuerda que Somos pioneros exploradores, mientras Orlando Luís Pardo  trae a la bella Maria Silvia en In Memorian y Yoss despierta a Voltus V y otros animados inspiradores en Generación V.

Voces 5 nos regala, además, algo de poesía (3 poemas de Luz en la Piedra, de Vicente Echerri); el relato Rompiéndose la espalda, de Daniel Díaz Mantilla; las crónicas Sabores de enero (Wendy Guerra) y Reflexiones de casino (Juan Juan Almeida), y 3 posts del blog Mujerongas, de la escritora Grettel J. Singer, quien advierte en su bitácora que dichas féminas “Son no solo las corpulentas, sino las desgarradas y las atrevidas”.

Final feliz para Chris Walter Johnson / Miguel Iturria Savon.

12 febrero 2011 às 22:11 por Ancla insular | Postado em: General
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El ciudadano estadounidense Chris Walter Jhonson, preso en el Combinado del Este desde agosto del 2009, pasó de la incertidumbre y la depresión a la euforia cuando el miércoles 2 de febrero dos guardianes lo ayudaron a subir con su silla de ruedas en la ambulancia que lo condujo al aeropuerto de La Habana, de donde partió hacia Los Ángeles, California, el día que supuestamente se hacia firme la sanción de 18 años de prisión dictada por una sala del Tribunal provincial de la capital.

Durante la vista oral, realizada el 27 de diciembre de 2010, el abogado defensor presentó el resumen de la historia clínica de Chris Walter, en el cual demostraba que su estado de salud no es compatible con el régimen de vida penitenciario. Al dictar sentencia a mediados de enero, los jueces desestimaron expresamente el documento, acogido tácitamente dos semanas después.

El caso tuvo un final feliz pero pudo ser desastroso para este marinero de 58 años, que en una década viajó 50 veces a la isla, donde tuvo amores y una hija antes que le detectaran un kilogramo de marihuana en un estuche de confituras, por lo que fue acusado de trafico de drogas e intento de soborno, y encerrado en la prisión de extranjeros La Condesa, de la cual hubo que trasladarlo al Hospital de reclusos ubicado en el Combinado del Este, pues para él las rejas y el estrés aceleraron las dolencias de un viejo accidente marítimo.

Chris Walter Jhonson sobrevivió más de un año en un sillón de ruedas en la cárcel más grande de Cuba. Debe operarse de un tumor en la medula espinal que pone en riesgo su vida. Padece además de compresión en las vértebras de la cervical que obstruyen el acceso de oxigeno al cerebro. La posición de pie le hacía perder el conocimiento.

Ante la sorpresiva excarcelación de Chris, el abogado defensor comentó a este reportero que se siente feliz porque “es una decisión dilatada pero justa, aunque todavía no sabemos si fue por licencia extrapenal, por expulsión del territorio nacional decretada por el ministro de justicia, o un permiso especial de salida a instancia del ministro del interior, conforme a la Instrucción especial número 9 del Consejo de gobierno del Tribunal Supremo”.

Según el jurista “En condiciones normales pudo ser una extradición, mas no existe tratado bilateral al respecto entre Cuba y los Estados Unidos”

El caso de Walter Jhonson ilustra otros procesos no difundidos por la prensa cubana ni extranjera. Decenas de turistas pagan tras las rejas los hábitos, costumbres y actividades que se contraponen a nuestro rígido, lento y severo sistema penal.

De ausencias y otras cuitas. / Miguel Iturria Savon.

9 febrero 2011 às 19:27 por Ancla insular | Postado em: General
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El 10 de febrero comenzará en la fortaleza de La Cabaña la Feria Internacional del Libro de La Habana, extensiva al 6 de marzo en las librerías capitalinas y en los centros provinciales del libro y la literatura, que venderán más de 2 000 títulos de editoriales cubanas y extranjeras, entre estas la colección Alba Bicentenario, con una veintena de obras de Latinoamérica y el Caribe, en ocasión del 200 aniversario de su independencia y del 220 de la Revolución de Haití (1791).

La veinte edición de la Feria está dedicada, además, a Jaime Zaruski y Fernando Martínez Heredia, premios nacionales de Literatura y Ciencias Sociales, respectivamente.

Aún nuestras editoriales no han difundido los nombres de las principales obras y autores a presentar, pero se habla de escritores como el nicaragüense Rubén Darío (Cuentos macabros), el dominicano Juan Bosch (El Caribe, frontera imperial), la ecuatoriana Edna Iturralde (Simón era su nombre), los ganadores de concursos literarios -Casa de las Américas, “Carpentier”, etc.-, los imprescindibles José Marti, José Lezama Lima y los citados Martínez Heredia y J. Zaruski; además de obras que privilegian los temas históricos y sociales desde la percepción del poder, en detrimento de quienes escriben al margen de los cánones dentro o fuera de la isla.

Organizada por el Instituto Cubano del Libro y otras entidades adjuntas al Gobierno y el Partido Comunista, como la Cámara del Libro, la UNEAC, la Casa de las Américas y la Oficina del Historiador de La Habana, la Feria pone en circulación títulos que representan la diversidad de géneros de la literatura universal y cubana, preparados por Arte y Literatura, Letras Cubanas, Ediciones Unión, Ciencias Sociales, Editora Política, los  centros provinciales del libro, la Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado y textos de organismos especializados en flora, fauna o ciencias, así como las colecciones de editoras de Andalucía y regiones de España y Europa que cada año montan sus stands en el recinto ferial de La Cabaña.

Al estar dedicada a Latinoamérica y el Caribe por el Bicentenario de la independencia, se incrementan los géneros de ensayo, biografía y testimonio, principalmente sobre Haití y Venezuela, cuyo gobierno financia muchos de los libros a comercializar, casi todos sobre la revolución bolivariana, tema recurrente en los anaqueles capitalinos desde hace un lustro.

Los grandes ausentes son los autores cubanos que marcharon al exilio o crearon su obra en la diáspora, como los narradores Lino Novás Calvo, Guillermo Cabrera Infante, Reinaldo Arenas o Guillermo Rosales; los poetas Gastón Baquero, Heberto Padilla y Raúl Rivero; el dramaturgo José Triana; los ensayistas Jorge Mañach, Carlos A. Montaner y Rafael Rojas; el biógrafo Carlos Márquez Sterling y los historiadores Levi Marrero y Mario Moreno Fraginals.

El catálogo de excluidos incluye a decenas de creadores que partieron hacia los Estados Unidos, México, España o Alemania en las últimas décadas. Nombres como José A. Conte, Eliseo Alberto, Jorge A. Aguilera, Wendy Guerra, Emilio Ichikawa, Néstor Díaz de Villegas, Amir Valle y un largo etcétera que obvia tambien a escritores que permanecen en Cuba, entre estos decenas de cronistas y bloggers que asumen la libertad de expresión y denuncian las arbitrariedades del poder.

Aunque los libros trascienden el momento de su adquisición, las nuevas ofertas de la Feria de La Habana están signadas por el lastre de la censura, la abundancia de volúmenes que intentan legitimar a la dictadura y la ausencia de autores demonizados por los comisarios de la cultura oficial, entre los cuales citaremos a Vaclav Havel con “el poder de los sin poder”,  en cuya obra y al referirse a la disidencia manifiesta que “son una fuerza que desafía el orden y lo pone en peligro…” . Finalizaremos con el eterno ausente de nuestros stands,  el visionario  Georges Orwell,  con su  1984 y  “Rebelión en la granja”, por no hablar de las biografías de lectura prohibida de Lenin, Stalin o Fidel Castro.

El gobierno de nuestros Santos. / Miguel Iturria Savón.

3 febrero 2011 às 23:27 por Ancla insular | Postado em: General
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Coincido con Jesús, amigo y propietario de un moscovich de los ochenta, quien me cuenta que su ex mujer está muy grave pero no ha ido al Rincón a rezarle a San Lázaro, sin embargo él tuvo que  acompañar a casi tres decenas de vecinos y parientes que lo contrataron para llevarlos al santuario del famoso leprosorio de Santiago de las Vegas, al sur de La Habana.

“No me gusta ir pues el panorama es deprimente, sobre todo entre el 16 de diciembre y mediados de enero, pero es difícil negarse porque son personas que costean el viaje para pagar sus promesas. Llevan en el alma la fe y eso es respetable. El problema es lo que ves antes de llegar o mientras espera al cliente: mendigos de todo tipo, enajenados que arrastran piedras o cadenas y vendedores agresivos que aprovechan las circunstancias”.

Jesús es católico por herencia aunque apenas asiste a la iglesia; conoce la Biblia, los rituales, el santoral y colecciona historias, estampas y le gusta charlar sobre la leyenda de San Lázaro, la Virgen de la Caridad, la Virgen de Regla y otros santos venerados en Cuba.

Dice que en la Biblia aparecen dos Lázaros: el de los perros y el Lázaro de Betania, hermano de Marta y Maria. Asegura que la narrativa sobre el Lázaro de los perros es una parábola de Jesucristo, es decir, una ilustración para enfocar la realidad, por lo cual es algo imaginativo e inexistente registrado en los versículos del viejo Lucas.

Le pregunto si no le parece una interpretación evangélica y poco católica, pero me pide lo deje continuar, pues “cristianos y protestantes adoran al mismo Dios y estudian la misma Biblia, aunque los segundos rechazan las imágenes y discrepan en varios puntos”.

“La parábola parte de la historia del rico y el pobre, Lázaro era el mendigo enfermo que pedía las migajas del poderoso; solo los perros se compadecían de él, por eso figuran a su lado en las imágenes que reproducen sus adoradores. Tanto el rico como el pobre murieron una misma noche, pero Dios sólo recibió al limosnero y envío al infierno al avaro.”

Indago por el otro Lázaro, el de Betania; me aclara que existió, fue amigo del Señor y resucitado por Jesucristo cuatro días después de muerto, aunque apenas se sabe de su existencia, de manera que la leyenda sagrada fusiona al Lázaro de la parábola con el verdadero, quizás porque ninguno de los dos supieron resolver en vida sus problemas.

Al ver que sonrío, Jesús me pregunta: ¿Te imagina a los cubanos sin las promesas a San Lázaro y las suplicas a la Virgen de la Caridad? ¿No te parecen más creíbles y venerados que nuestros gobernantes?