Crónica de un secuestro en La Habana. / Miguel Iturria Savón.

27 abril 2011 às 15:34 por Ancla insular | Postado em: General
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El viernes 22 de Abril, en la esquina de H y Calzada, Vedado, La Habana, fui interceptado a las 3:45 p.m por un auto lada sin chapa policial, del cual bajaron 4 agentes de la Seguridad del Estado vestidos de civil. Ante la sorpresa intenté pedirles la orden de arresto; mientras el conductor ordena “¡Sube Iturria que llegó tu hora!”,  uno de los dos gendarmes me da un puñetazo y me empuja hacia adentro con ayuda de otro.

En el vehículo me despojaron de mis pertenencias (celular, cámara, un libro, papeles y el carnet de identidad). Ya en marcha, bajaron por la calle G hasta 23 y de esta a 41 y 31. En el Hospital Militar de Marianao doblaron hacia Siboney y desembocaron en la estación policial de San Agustín, municipio La Lisa.

Durante parte del trayecto me mantuvieron con los brazos maniatados hacia atrás y la cabeza hacia abajo. El chofer respondía a llamadas del móvil con frases como “llevo la carga, llama después”, o “coge diez equipos y espérame en el punto 30”. A su lado un oficial cincuentón, alto, negro, de labios gruesos y cara de hastío; el único que llevaba botas militares.

En la estación me registraron minuciosamente. Estuve en el lobby bajo vigilancia del tipo del puñetazo –un trigueño treintañero y medio calvo con cara de odio-, y del mulato joven del asiento trasero, hasta que una suboficial me condujo a una oficina medio desvencijada, donde entró uno de los militares que estuvo en mi casa el ocho de marzo, cuando rechacé la citación a una entrevista con el “oficial Octavio”, quien se presenta y busca dos sillas; pero llega el capitán Tamayo y me traslada a un local con aire acondicionado, comenzando el repetitivo “intercambio verbal” con Tamayo, escoltado por los subordinados que estuvieron en casa, ambos bravitos y silenciosos.

Tamayo es blanco, de tamaño mediano y ojos claros. Padece de incontinencia verbal y le gusta deslumbrar con estadísticas que demuestran el control de la Seguridad del Estado sobre la oposición pacífica, las organizaciones del exilio, los periodistas independientes y los bloggers alternativos, a los cuales denigra y minimiza incesantemente, lo que contradice la poca importancia que les conceden. Menciona con desprecio a Elizardo Sánchez Santa Cruz, Presidente de la Comisión Cubana de Derechos Humanos; Wilfredo Vallín Almeida, líder de la Asociación de Juristas Cubanos; los comunicadores Juan González Febles, director del Semanario digital Primavera; Julio Aleaga Pesant, José Álvarez y otros que como yo “se pasan del límite de tolerancia que hemos trazado” y “se atreven a rechazar las citaciones de la Seguridad del Estado, sin saber que “nosotros no necesitamos cumplir los artículos de la Ley de procedimiento penal, nos basta con una citación verbal; averígualo para no detenerte otra vez en plena vía”.

En su monólogo, Tamayo combina las informaciones y estadísticas con elogios al Comandante en Jefe, “el hombre del siglo”, y al General Raúl Castro, “modesto y humanitario como el Comandante”. Pondera a la “generación histórica que dirige la revolución”, al sistema de salud, de enseñanza, los logros deportivos y la participación del pueblo en las elecciones y los actos políticos. Para compensar, desata sus agravios contra las penurias del pasado en Cuba (aunque él nació en 1970), las agresiones de los Estados Unidos a la isla (cita las palabras del presidente Obama en Chile), el capitalismo mundial y la miseria de África, Asia y América Latina. Como si fuera poco, culpa al embargo económico como causa de nuestros problemas y piensa que “si los yanquis liberan el turismo y nos permiten la extracción de petróleo en el Golfo de México, salvaremos el socialismo y viviremos mejor”.

Habla de su origen campesino y de la pobreza de su familia, pues nació en un caserío de la Sierra Maestra del municipio Contramaestre, provincia Santiago de Cuba. Reitera que lleva 23 años en el Ministerio del Interior, donde apenas gana para comer a pesar de tener una casa La Habana y ser comunista. Lamenta no poder tomarse una buena botella de ron cada semana y llevarles cajas con regalos a los parientes de la montaña.

Más que interrogarme, Tamayo combina el discurso del poder con amenazas contra quienes piensan diferente. Advierte que su departamento tiene el expediente de cada uno de los 109 comunicadores independientes del país, “listos para presentarlos a la fiscalía, como hicimos en el 2003”. Agrega que “la Seguridad del Estado determina quien obtiene el permiso de salida o se pudre en la isla”.

Ante una mentalidad tan codificada me limité a hacerle algunas preguntas irónicas y rectificarle ciertas opiniones con datos contrapuestos. Le aclaré que él sirve a una tiranía totalitaria y no a una revolución socialista, de la cual quedan las consignas, los rituales y las máscaras de la mayoría amedrentada que dependen del estado, cada vez más parecido a un sultanato árabe; que el embargo económico y las supuestas agresiones externas no son las causas del desastre nacional, si no la ineficacia, la corrupción y la ausencia de libertades y oportunidades para liberar las fuerzas productivas y las iniciativas ciudadana.

A las ocho de la noche, el oficial me entrega mis pertenencias como “gesto de buena voluntad”, en espera de que “no arme un circo con lo sucedido”. Le aseguro que seguiré escribiendo sin censura y denunciaré el secuestro ordenado por él.

Combatientes olvidados. / Miguel Iturria Savón.

26 abril 2011 às 15:20 por Ancla insular | Postado em: General
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Empiezan a apagarse los ecos de la demencial propaganda en torno al desafío entre los exiliados que desembarcaron por Bahía de Cochinos, el 17 de abril de 1961, y los policías y milicianos que contraatacaron en nombre del gobierno revolucionario, sin saber que los Castro entretejían la dictadura apoyados por la Unión Soviética, cuyos tanques y ametralladoras influyeron en la derrota de la Brigada 2506, hecho que marca un antes y un después en la ruina de la nación.

Ni la abultada bibliografía oficial ni los pocos testimonios de los vencidos sacuden el hastío de la mayoría de los cubanos; de ahí la necesidad de retomar el tema desde el ángulo de los perdedores, esos héroes satanizados que como los mambises del siglo XIX y los enemigos de Machado o Batista, pidieron ayuda a las autoridades estadounidenses para derrotar a los Castro, quienes en los días previos ejecutaron a decenas de opositores y apresaron a miles de posibles conspiradores.

La Brigada 2506 fue el brazo armado de los grupos exiliados, liderados entonces por  José Miró Cardona, ex primer ministro del Gobierno de Cuba en 1959. La misma contó con 1,500 hombres entrenados en campamentos de Centroamérica, Puerto Rico, Louisiana y La Florida.

El pequeño ejército controló la carretera de San Blas y avanzó decenas de kilómetros en tres días de combate desigual, pues los Castro movilizaron a más de 40,000 efectivos bien armados. La misión consistía en establecer una “cabeza de playa” de 40 millas de ancho en la orilla este de Bahía de Cochinos, desde Playa Larga en el norte hasta Playa Girón en el centro, y Caleta Verde al sur. Si lograba la franja de tierra instituirían allí al gobierno provisional, el cual pediría ayuda internacional.

La ausencia de municiones y otros suministros ante la contraofensiva aérea del régimen y la intervención de la artillería y los tanques soviéticos marcaron el desenlace a favor de la dictadura. Los brigadistas perdieron 69 hombres en combate, 10 fueron fusilados, 9 murieron asfixiados al ser trasladados a La Habana, 10 agonizaron en una embarcación de regreso y 1,174 fueron capturados y enjuiciados en abril de 1962. El gobierno de Castro reportó 1,250 muertos y 3,000 heridos.

Pese a ser condenados a muerte en juicio público y televisado, la pena fue cambiada por 30 años de trabajo forzado o el pago de una indemnización que ascendía a casi 53 millones de dólares, a razón de 500 mil por José Pérez San Román, Jefe de la Brigada 2506 y por cada uno de sus dos comandantes, así como de 50 a 20 mil por cada combatiente. A excepción de 9 que continuaron tras las rejas hasta 1986, el resto recobró la libertad en diciembre de 1962, cuando el Comité de Familias creado en el exilio depositó el rescate en las cuentas del gobierno, previa donaciones privadas.

La acción de Bahía de Cochinos constituye el hecho más significativo dentro de la guerra cívica desatada en Cuba durante la instauración del totalitarismo, cuya dictadura aún padecemos. La lucha guerrillera en las montañas del Escambray, Oriente y Pinar del Río, más la crisis de los misiles en octubre de 1962 son sucesos del mismo conflicto nacional que involucraron a terceros a favor de los demócratas o los comunistas.

Dos décadas después, la maquinaria de propaganda sigue satanizando a aquellos combatientes derrotados, mientras exalta al puñado de jerarcas que lograron la victoria, como si estos no fueran responsables del desastre socioeconómico de la isla.

Entre los expedicionarios de aquella primavera que enfrentaron a la dictadura que florecía en nuestra nación, trascienden en estos días desde La Florida, los nombres de Ernelio Oliva, segundo jefe militar; el capitán Luis Morse, Eduardo Zayas Bazán, Mario Martínez Malo, Santiago Jont, Esteban Bovo, Julio González Rebull, Juan E. Pou, Arturo Cobo, Eli César, Juan Clark y otros que merecen el homenaje de la patria cuando la libertad deje de ser un sueño.

Desfile alucinante. / Miguel Iturria Savón.

22 abril 2011 às 20:34 por Ancla insular | Postado em: General
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Michael Novás, vecino de El Cotorro, en La Habana, fue sorprendido por el sms que le envió su mujer el sábado 16 de abril desde Valencia, España, donde vio por televisión las imágenes del “alucinante desfile” celebrado en la Plaza de la Revolución para celebrar el 50 aniversario del carácter socialista del gobierno de los Castro.

Cuenta que al sonar el móvil él disfrutaba la tercera parte del filme americano Piratas del Caribe, “más fascinante que los shows políticos montados de vez en cuando por la pandilla de seniles trasnochados que desgobiernan a Cuba”.

No quiso, sin embargo, contaminar la euforia de la dama con sus criterios contra tales espectáculos. “Ella me llamó media hora después para hacer catarsis sobre el acto. Sabe que nuestra dictadura revive los fantasmas del pasado y busca legitimidad con actos populistas, pero no pierde la capacidad de asombro; lo que más le preocupó son los adolescentes gritando consignas y los viejos hieráticos que presidieron el acto”.

Al igual que Michael, otros vecinos ajenos a las contorsiones retóricas sobre supuestas batallas y victorias, hablan con hastío acerca del desfile del 16 de abril y las formas de coacción para lograr la asistencia de millares de niños y adultos.

“A mi me quitaron el pago en divisa del mes por negarme a asistir a la Plaza por el centro de trabajo”, afirma Miguel, un entrenador deportivo de 42 años que regresó meses atrás de Venezuela. Agrega que “tanto la administración como el sindicato respondían ante el Partido por la movilización de la cuota de obreros asignadas”.

Ricardo L. P, ex directivo de Educación en Ciudad Habana, afirma: “jamás asistí a un desfile político en mis 63 años de vida, pero tenía que reunirme previamente con los cuadros municipales para bajarles la cantidad de participantes y asegurar el transporte y otros detalles…”.

Jorge Hernández, taxista desempleado de 59 años, asegura: “esto no cambia, es la misma cantaleta política de los años sesenta; mi hija mayor fue para conservan su empleo en la tienda Habaguanex donde labora; la menor pudo justificarse con un certificado médico”.

El artesano Orestes C. A piensa que “la mayoría de los asistentes a los desfiles no van por iniciativa propia, a casi todos lo citan por la escuela o el centro laboral. Hasta los funcionarios van por obligación. El caso de los militares y los “milicianos” es diferente; los oficiales gobiernan y organizan como si fueran dueños del país; los milicianos son como una guerrilla de zombis entrenados meses antes a cambio de promesas y prebendas por su fidelidad”.

Al preguntarle por el “alucinante desfile” a un colega de la prensa independiente, hace una mueca de fastidio y advierte: “es cuestión de imagen, el aparato de propaganda de los Castro necesita exhibir el supuesto apoyo del pueblo. Nuestro ejército no sirve para enfrentar a ningún enemigo externo, si no para amedrentar a los cubanos. El acto demuestra el anclaje en el pasado y la manipulación de las masas”.

Voces 7. / Miguel Iturria Savón.

21 abril 2011 às 22:41 por Ancla insular | Postado em: General
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Tres imágenes en colores, veintitrés autores agrupados en cuerpos temáticos, una página de índice, diversos trazos alegóricos y la caricatura de la contraportada, configuran las 64 páginas de Voces 7, revista digital del portal blogger Voces Cubanas, presentada el sábado 9 de abril en La Habana, y localizable en www.vocescuba.com y en el correo vocesvocesvoces@gmail.com

El ejemplar de abril, impreso en papel para los asistentes y para una decena de entidades culturales del país, cuenta con diseño de Índice y Contraportada de Rolando Pulido y Lauzán, edición de Orlando Luis Pardo Lazo y coordinación de Reinaldo Escobar y Yoani Sánchez, fundadores de la Academia Blogger de Cuba, entidad civil sin fines de lucro, que promueve la libertad de expresión y el intercambio informativo desde las nuevas tecnologías.

Como en los ejemplares anteriores, en Voces 7 colaboran autores cubanos que residen en la isla o el exilio, aunque no excluye a extranjeros vinculados a la cultura insular. La estructura compositiva de la revista no refleja la ficha de los creadores ni del Consejo de redacción.

Tres líneas temáticas conforman el índice y revelan el compromiso con la actualidad nacional, sucesos históricos y culturales y géneros como poesía, narrativa, ensayo, periodismo y fotografía. La foto de portada, de O.L Pardo, sobre una paloma crucificada en la vía pública, y la caricatura de Pulido, apuestan por la defensa de los animales, relegados ante otros derechos y problemas. El bellísimo testimonio escritural de Pardo Lazo (páginas 63-64) y Apuntes breves sobre reencarnación en Cuba, de Maykel Iglesias, constituyen un SOS por los animales.

En Voces 7 la problemática nacional está bien servida a través de ensayos breves que iluminan las incertidumbres y desafíos de las personas ante la ofensiva de los medios de comunicación estales contra la emergente sociedad civil. En ese sentido vale la pena leer Razones para una sinrazón, de Miriam Celaya; La ciberguerra o los ciberpretextos, de Rafael León Rodríguez, y El dilema del modelo cubano, de Dimas Castellanos.

Resultan de interés escritos específicos como Cuba: incierto futuro de Internet, de Laritza Diversent; El Fonte versus Obama, de Juan Orlando Pérez; Cuestionando la salud pública, de Rolando Alum; Lo contrario sería democracia, de Luis Leonel León, y La última batalla política de Jimmy Carter, de Yoani Sánchez, quien lideró a los bloggers que se entrevistaron con el ex presidente norteamericano durante su estancia reciente en La Habana.

Con De ejércitos y reformas José Gabriel Barrenechea hurga en el nefasto papel de los militares durante algunos momentos de la República y a partir de 1959, cuando “lo militar no tardó en ocuparlo todo”, lo cual exige el retorno a la institucionalidad, el cultivo de las virtudes ciudadanas y la reducción de “un ejército parásito”.

Otra línea evocadora ofrece el dossier sobre el éxodo masivo entre El Mariel y La Florida, alumbrado por la pluma de Juan Abreu (Un fausto evento), Mirta Ojito (Los que tiraron huevos), Roberto Madrigal (Apuntes censurables), Miguel Correa Mujica (El Mariel y yo) y Reinaldo García Ramos (Aún recordamos y seguimos trabajando).

Sobre el mismo hecho y tomado igualmente de Contratiempo.com Voces 7 brinda las piezas de Armando de Armas Las arenas revueltas de Reinaldo, acerca del creador de Antes que anochezca.

La crítica literaria es acreditada en Escribir mierda, de Lizabel Mónica; Leyendo en el error, de Jorge Enrique Lage sobre el libro del escritor argentino César Aira; La cortina de plátano, de Ahmel Echavarría acerca de La breve y maravillosa vida de Óscar Wao, del dominicano Junot Díaz, que obtuvo en el 2008 el Premio Pulitzer de Ficción.

No faltan la poesía y la narrativa. La primera representada por Havana 1953, del estadounidense Allen Ginsberg, escrito en su primera visita a la isla –en 1965 fue expulsado- y traducido por Rogelio Fabio Hurtado. La segunda incluye Malas lenguas, de Manuel Ballagas, y Afinidad, de Erick J. Mota.

Sucesos primaverales. / Miguel Iturria Savón.

às 1:13 por Ancla insular | Postado em: General
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Dos sucesos extraordinarios y contrapuestos sazonan la historia de Cuba en la segunda mitad del siglo XX. El primero ocurrió entre el 17 y el 19 de abril de 1961 en la bahía de Cochinos, al sur de la isla. El segundo sucedió del 22 de abril al 16 de septiembre entre el norteño puerto del Mariel y la Península de la Florida. Ambos fueron protagonizados por cubanos, pero tanto la brigada invasora de 1961 como el éxodo masivo de 1980, salpican las relaciones bilaterales de la isla con los Estados Unidos,  utilizado como refugio y centro de provisión por nuestros independentistas del siglo XIX y por los opositores a las dictaduras de Geraldo Machado, Fulgencio Batista y los Castro en el XX.

Se ha escrito muchísimo sobre dichos sucesos al norte y al sur de La Florida. Cientos de artículos, entrevistas, testimonios, libros, documentales y otros soportes avalan la versión del gobierno comunista insular, vencedor de la brigada de compatriotas entrenados en el exterior. La versión de los vencidos, asfixiada por el fetichismo revolucionario, apenas se conoce.

La propaganda oficial reitera que Girón –nombre más atractivo que Bahía de Cochinos- fue “la primera derrota del imperialismo en América Latina”, lo cual es una distorsión pues los expedicionarios cubanos obtuvieron el apoyo del gobierno de los Estados Unidos, pero no hubo efectivos yanquis en la operación naval. Los combatientes de la Brigada 2506, como los guerrilleros del Escambray, luchaban contra la dictadura aupada tras la jerga revolucionaria.

Los cubanos fuimos menos libres después de Bahía de Cochinos. Un día antes –el 16 de abril de 1961- Fidel Castro declaró el carácter socialista de la revolución. Ya la isla estaba ocupada por miles de soldados rusos, cuyas bases se mantuvieron hasta mediados de los ochenta. El resto de la historia pasa por medio siglo de dictadura, griterías populistas, corrupción y legado de silencio.

El reverso de ese hecho fue el éxodo masivo entre El Mariel y la Florida, un plebiscito popular contra el autoritarismo. Veinte años de represión, contorsiones retóricas, escasez y desengaños colmaron de hastío a millares de jóvenes que soñaban vivir sin manual de instrucciones. Tras el ómnibus que forzó las rejas de la Embajada del Perú en La Habana penetró un aluvión de inconformes. Al retirarle la seguridad a la sede diplomática el gobierno creó el caos y estimuló la llegada de embarcaciones de Norteamérica para recoger a los parientes y otras “escorias”. En menos de cinco meses partieron 125,262 personas hacia el norte del infierno.

Ante tal oleada, el caudillo ordenó compensar la derrota con los mítines de repudio, la tirada de huevos y piedras y la introducción de más de tres mil locos y delincuentes en los botes de la esperanza. Tres décadas después el horror y la difamación contra quienes eligen otro destino sigue siendo una práctica gubernamental.

Acostumbrado a revivir los bordes del pasado, evocar ataques, comercializar los símbolos e involucrar a terceros en el forcejeo nacional, el régimen cubano celebra con otro desfile la victoria de Bahía de Cochinos y el carácter socialista de la revolución; mientras sus estrategas barajan posibles éxodos masivos como el puente marítimo de la primavera de 1980, cuando salvar la distancia entre El Mariel y La Florida representó la carta de libertad.

Novena Muestra de Cine Pobre. / Miguel Iturria Savón.

17 abril 2011 às 17:08 por Ancla insular | Postado em: General
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El cine cubano siempre ha sido pobre, desde el mini documental sobre los bomberos filmado en La Habana en 1897 por el enviado de los hermanos Lumier, hasta Boleto al paraíso y otras películas del 2010. La pobreza tuvo excepciones valiosas y no está reñida con la calidad, mas salvo algunas coproducciones con España y un manojo de obras del período pro soviético, es evidente la limitación presupuestaria de la filmografía insular, monopolizada aún por el estado-patrón-productor que vela por la estética, la factura y la distribución para evitar sorpresas extra artísticas.

El Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana recrea la pobreza propia y continental, aunque por su diversidad, géneros, participantes y locaciones es menos indigente que la Muestra Internacional de Cine Pobre, concebida hace una década en el municipio nororiental de Gibara, cuna del realizador Humberto Solás, a quien rinde homenaje en el aniversario 70 de su natalicio, por lo cual reponen varias obras suyas de ficción y documentales que exaltan su legado creativo.

La Novena Muestra Internacional de Cine Pobre, realizada del 5 al 10 de abril del 2011, fue trasplantada a la ciudad marítima de Regla y otras comunidades de la capital como Casablanca, Guanabacoa y Cerro, además de presentaciones colaterales en salas de Centro Habana y los paneles matinales de cada día en instituciones del Casco Histórico.

Organizada por la Oficina de Cine Pobre Humberto Solás, del Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográfica (ICAIC), el evento perdió la magia comunitaria y se diluyó en espacios con otras dinámicas culturales, como las locaciones del multicine Infanta, donde el público alternó la cartelera de estrenos con películas de Solás –Miel para Ochún, Adela, y Barrio Cuba-, y documentales evocadores del creador de Lucia, como H S: la violencia de una emoción, de Pedro Gutiérrez; Una y otra vez, de Orlando Rojas, y Making off de Miel para Ochún, acerca de la cinta con la cual introdujo en el 2001 el formato digital en nuestra filmografía.

El programa incluyó obras premiadas en ediciones anteriores, maquetas de filmes cubanos en producción y otras consideradas por su posible “relevancia”.

La cinematografía regional estuvo representada por largometrajes de ficción de Argentina, Colombia, Chile y otras naciones. Chile trajo La vida de los peces, del director Matías Bize, exhibido en el pasado Festival de La Habana; en tanto Colombia mostró dos videos arte: En agosto, de Andrés Barrientos y Carlos A. Reyes, y Go to sleep, de Luis Carlos Uribe. De Argentina apreciamos La loca Matilde, de Alberto Romero; La noche del florero, de Jimena de la Torre; No me ama, de Martín Peroyanski; Un fotógrafo, de Martín Donoso, y Extranjera, dirigida por Inés de Oliveira César y Sergio Wolfe en coproducción con Polonia y Grecia.

Ante la crisis socioeconómica que afecta a la isla, está por ver si los patrocinadores de la Muestra Internacional de Cine Pobre continúan realizándolo, lo cual favorecería a los jóvenes talentos que intentan conjugar calidad y bajo costo productivo. Las muestras temáticas del 2008 al 2010 oscilaron entre Cienfuegos y La Habana.

Hoy, como ayer. / Miguel Iturria Savón.

12 abril 2011 às 23:05 por Ancla insular | Postado em: General
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Cuentan que Benny Moré, antes de ser “el bárbaro del ritmo de la música cubana”, pasaba el sombrero en los bares de la Avenida del Puerto de La Habana, donde cantaba con su guitarra por un plato de comida y tres rones. En uno de esos bares lo descubrió el célebre Miguel Matamoros, quien necesitaba otra voz que alternara con la suya. Lo demás es historia conocida: Benny demostró su talento en México, New York y luego en los estudios de grabación y los cabarets de Cuba.

La historia se repite en nuestra isla y en países del continente. A fines de los noventa saltó a la fama Polo Montañés, el Guajiro natural de Pinar del Río, descubierto por un productor extranjero en un centro recreativo de esa provincia. Polo triunfó en Colombia antes de ser difundido en La Habana.

Décadas después de aquel sombrero del “Bárbaro del ritmo”, músicos talentosos dependen de las monedas de los turistas que entran a los bares,  restaurantes y hoteles de la Avenida del Puerto, Prado, Obispo y otras calles de La Habana, donde sorprenden al interpretar sones y guarachas para los comensales.

Los turistas no son espléndidos pues las ofertas son carísimas y suponen que incluye los ritmos criollos, las descargas de jazz y las canciones del pentagrama universal tocadas con sabor local por las pequeñas agrupaciones. Quizás por eso no entienden porqué uno de los músicos pasa el sombrero e intenta venderles un disco al terminar cada tanda.

Si conversaran con los artistas sabrían que a pesar de su nivel profesional y después de tocar diez o doce horas al día, solo llevan a casa lo recolectado con el sombrero o el güiro; pues de su salario en moneda nacional no hablan por vergüenza.

Los ingresos percibidos por cantantes e instrumentistas equivalen a 160 cuc al mes para la agrupación. De esa cifra, el 50 % corresponde a la empresa que los representa, el 10% a la oficina tributaria (ONAT) y el resto lo reparten entre ellos, casi ocho dólares al mes.

A los músicos les pagan por cuatro u ocho días al mes, a pesar de actuar 15 o 30. Les corresponde, además, procurarse los instrumentos, el sonido, el transporte, la promoción y gestionar el contrato en los centros diurnos o nocturnos, incluidos el Salón Rosado de la Tropical y las casas de la música de La Habana, Varadero y Santiago de Cuba, donde la administración cobra las entradas y prioriza a las orquestas de mayor audiencia, aunque no representen lo más genuino de la música cubana.

Como si fuera poco, se les exige la evaluación, la filiación a una empresa de los ministerios de Cultura o Turismo, y el respeto a las normas del cuerpo de inspectores, quienes decomisan instrumentos, imponen multas milenarias o les cierran el contrato si detectan ventas de discos u otras  irregularidades, aunque a veces estimulan el soborno para compensar su propio salario.

Las reglas de las empresas contribuyeron a desactivar a decenas de conjuntos vocales e instrumentales, obligados a realizar 19 actividades al mes cuando disminuía la demanda artística por carencias de presupuesto y cierre de liceos y salones. Tal desmesura ha sido criticada por personalidades como Adalberto Álvarez, Juan Formell, Lourdes Torres y Tony Pinelly, quien afirmó en una emisora de la capital que “si las empresas volaran por los aires no pagarían el daño que les hacen a los creadores”.

Los músicos tienen que costear sus propios discos y competir con los reguetoneros emergentes y figuras beneficiadas por la televisión y por sellos discográficos estatales, lo cual les abre las puertas de agencias que pagan mejor y comercializan en divisas sus espectáculos, inspirados en ritmos y patrones extranjeros.

Mientras los músicos sobreviven pasando el sombrero, algunos autores con acceso a los medios de difusión censuran “la imitación de lo foráneo” y solicitan “promocionar a la música cubana sin desdeñar lo universal”. Rafael Lay, director de la orquesta Aragón, dijo al diario Juventud Rebelde que le sorprendió saber que la charanga del siglo XX no es “apropiada para actuar en las casas de la música”, cuyos programadores prefieren el reggaetón.

Un ex cantante de dicha agrupación advierte que el problema es peor en las provincias: “desde La Habana es imposible saber el talento que se pierde en el interior, lo cual  influye en los éxodos de grupos y directores a la capital, convertida en puente hacia el extranjero”.

Hay quienes piensan que pasar el sombrero es denigrante y que “estamos paralizados en el tiempo”, pues basta con viajar a México, Estados Unidos o España para alternar con otras figuras y ver cómo funcionan los mecanismos de promoción, menos burocráticos que en Cuba, donde voces como Lourdes Torres o Leo Vera actúan en cabarets y carecen de discos.

Todo parece indicar que, “hoy como ayer”, los soneros silenciados tienen que esperar por algún descubridor que los localice en los bares y los promocione en el exterior para ser reconocidos en la isla, como sucedió con los envejecidos integrantes del Buena Vista Social Club.

Entrega de licencias. / Miguel Iturria Savón.

7 abril 2011 às 13:00 por Ancla insular | Postado em: General
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Esperanza González Berrueta, vecina del barrio Cruz Verde, municipio Cotorro, La Habana, entregó el 30 de marzo en la Dirección de Trabajo y Seguridad Social de su territorio la licencia que la acreditaba para elaborador y vender alimentos a domicilio, obtenida a principio del mes.

Al cerrar la pequeña cafetería instalada en el balcón de su apartamento esta mujer de 46 años retorna a la dinámica de su hogar, “abandonada a cambio de nada pues el negocio no da, no recupera la inversión realizada –montar el fregadero, comprar termos, vasos y alimentos- y te asfixian con impuestos al tener a los inspectores encima, pidiéndote papeles por cada producto”.

Esperanza asegura que “había que trabajar para la Dirección municipal del trabajo, la cual no da nada pero exige cada mes el 10 por ciento de las ganancias, 200 pesos por el permiso de venta, 87 pesos para la seguridad social y, al final del año, si reportaste más de 5 000 pesos, hay que volverle a entregar otro 10 %”.

La decepcionada vendedora advierte que “si cuentas con un ayudante, tan necesario para adquirir mercancías y hacer gestiones, además de pagarle a él, pagas por él 450 pesos y la misma cantidad por el seguro social”.

Asegura que no le da la cuenta, pero reconoce que a otros les puede ir mejor con ofertas similares. “Depende del tránsito de personas y del poder adquisitivo de los vecinos; una cafetería al lado de una escuela secundaria, de un cruce de caminos, o de una fábrica sin comedor es una buena opción”.

Al igual que la vecina de Cruz Verde, decenas de trabajadores por cuenta propia entregan las licencias en los primeros tres meses. Una empleada de la Dirección municipal del trabajo informó días atrás que dicha entidad “entrega tres licencias al día y recoge 10, lo cual demuestra que los solicitantes no hacen un estudio de mercado”, pues parten de la euforia y la necesidad”.

David, un barbero de 52 años que reside en la calle 222 del mismo reparto, advierte que el aumento del impuesto estatal es abusivo. “Yo pagaba 100 pesos por la licencia y me aumentaron a 500; me exigen, además, el pago de la Seguridad Social e incrementar el por ciento que declaro al mes. Si siguen creciendo tendré que entregar la licencia a la Dirección de trabajo y sobrevivir con mi vieja clientela, sin recibir a los muchachones del barrio que pagan más por la complejidad del pelado”.

Cuenta que a los barberos que ejercen su profesión en locales del estado les va peor. “Ellos pagan hasta 950 pesos al mes por la licencia, no reciben nada y compiten con quienes ejercemos en nuestras casas”.

La tendencia alcista se confirma, a su vez, contra los vendedores de discos de música y audiovisuales, quienes pagaban 80 pesos al mes y le subieron a 800 pesos, además de abonar el por ciento por las ventas y lo establecido para la Seguridad Social.

Diversidad informativa y discernimiento. / Miguel Iturria Savón.

5 abril 2011 às 18:41 por Ancla insular | Postado em: General
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Cientos de personas se reúnen de lunes a viernes en el parquecito ubicado frente a la funeraria de Calzada y K, del Vedado. La tensión de los rostros no obedece al dolor por los difuntos, a la presencia de los policías que patrullan el entorno ni a las cámaras de video enmascaradas en las luminarias de las esquinas. Casi todos esperan al empleado que los conducirá a la cercana Sección de Intereses de los Estados Unidos en La Habana, donde harán trámites migratorios o solicitarán visa de tránsito por asuntos familiares, religiosos o culturales.

Casi todos, porque en el parque esperan también decenas de ciudadanos que entrarán a las salas de navegación virtual de la misma sede diplomática. El acceso gratuito y sin discriminación a los centros Lincoln y Roosevelt, donde Gladys, Heydi o María Eugenia brindan servicios de excelencia cultural, es como un oasis en medio del desierto desinformativo impuesto por las autoridades cubanas.

El Centro de Recursos Informativos de la Oficina de Prensa y Cultura de la Sección de Intereses de los Estados Unidos de América en La Habana, no es una entidad secreta; sus ofertas circulan a través del catálogo que acredita la transparencia de las opciones “sobre la base de la diversidad de igualdad de acceso de todas las personas, independientemente de su edad, raza, sexo, religión, afiliación política, nacionalidad, idioma o condición social…”

El centro de referencia tiene como misión “proveer información para un mayor entendimiento de los Estados Unidos, así como aumentar el flujo de libre acceso a la información”, por lo cual proporciona datos actualizados sobre diferentes aspectos de dicha nación: política y gobierno, relaciones domésticas y exteriores, medio ambiente, economía y comercio, historia, cultura, sociedad, valores y temas internacionales.

Tales opciones se concretan mediante servicios de referencias –preguntas generales, factuales o bibliográficas-; diseminación selectiva de información –avisos de nuevas publicaciones y envío de títulos, textos y documentos-; búsquedas bibliográficas en su colección y en bases de datos en líneas, mas el acceso a Internet con fines educacionales o de investigación, previa reservación telefónica.

La colección de productos informativos preparados por las especialistas del CRI incluye diversos soportes electrónicos e impresos, tanto en inglés como en español, lo cual compensa la avidez de los usuarios, quienes tienen derecho a preguntar y pedir asesoría con fines educacionales e investigativos.

La colección comprende más de 200 volúmenes de referencias en ambos soportes, incluidos almanaques, anuarios, directorios, diccionarios y enciclopedias; libros de historia, geografía, biografías, narrativa, ensayo e infantiles; así como revistas generales y especializadas, 14 bases de datos en líneas y textos de amplitud temática; más una serie de CD-ROM e información acerca de los programas académicos de los Estados Unidos, con catálogos y formularios de sus universidades.

Los principales usuarios del CRI son miembros de la incipiente sociedad civil cubana, académicos, estudiantes universitarios, periodistas y bibliotecarios alternativos, gente de negocios, artistas e intelectuales y directivos de Organizaciones No Gubernamentales; aunque las búsquedas en Internet atraen por igual a choferes de taxis y ómnibus, amas de casa y hasta militares jubilados que obtienen turno.

La creciente demanda de información y el costo de Internet en hoteles y cibercafés del gobierno obligó a crear la Lista de espera, torpedeada a veces por agentes de la Seguridad del Estado que intentan acaparar los “fallos” y propician la espera desde la madrugada en los bajos de la funeraria, provocando disgusto entre quienes necesitan los servicios ofrecidos para abrir sus correos, acceder a fuentes noticiosas confiables y navegar por el ciberespacio.

Los concursos acerca de temas y autores de la sociedad norteamericana, los préstamos de libros, la apertura de email, blog, twitter y otras opciones de alto nivel profesional a través de teleconferencias ensanchan el horizonte de libertad de los ciudadanos cubanos; quienes aprecian al Centro de Recursos Informativos de la Sección de Intereses de los Estados Unidos en La Habana como una ventana de luz frente al monopolio informativo del Estado.

Víctimas de la miseria espiritual. / Miguel Iturria Savón.

3 abril 2011 às 13:55 por Ancla insular | Postado em: General
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Cada persona es un universo en si mismo, pero se dice que a menor edad,  menor es la capacidad de mentir. Los niños son imaginativos y mienten por conveniencia, mas es difícil sostener hechos no vividos ante un tribunal, aunque el testimonio de los pequeños resulta más confiable que el de los adultos.

Existen, sin embargo, niños que rompen los límites cuando son manipulados por adultos irresponsables, como Gernoi Pardo, vecino de Residencial América, municipio Cotorro, La Habana, quien fue condenado recientemente a dos décadas de prisión por su relación consentida con la hijastra de 13 años, a la cual preñó a pesar de convivir con la madre de ésta, una mujer esquizofrénica de 39 años acusada de cómplice.

G. P., un barbero de 54 años, la sedujo cuando tenía 11 años. Como vivían bajo el mismo techo se convirtieron en amantes paralelos. Los vecinos murmuraban sobre la inusual relación, pero el caso fue descubierto por el hermano paterno de la nena, quien en ocasiones la recogía.

La condena dictada contra G.P, la apelación ante el Tribunal Supremo y el aborto de la adolescente, puesta bajo la tutela del hermano, acrecienta los murmullos en el barrio, donde se habla de las cartas cruzadas, los pretextos de ambos para alejar del hogar a la madre y los somníferos que le suministraban al caer la noche; en tanto otros barajan la complicidad de la posible víctima sin dejar de maldecir a la hija y al marido.

Otro caso patético fue ventilado meses atrás por el mismo tribunal. Una chica de 13 años, celosa por la separación de sus padres, no aceptaba a su padrastro, con quien tuvo varios problemas. Había referido ante terceros que lo sacaría de la casa, amenaza que cumplió al acusarlo de besarla en contra de su voluntad.

El padrastro, un babalao de 50 años que reside cerca de la Virgen del Camino, fue encarcelado dos meses, pero recibió el apoyo de la madre de la muchacha y salió bajo fianza por insuficiencia de los cargos. Como resultado del proceso resultó absuelto.

Historias similares pasan cada año por los tribunales de La Habana, aunque fuentes jurídicas aseguran que las relaciones consentidas o enmascaradas entre ascendientes y descendientes son casos aislados que quiebran el equilibrio familiar, principalmente en zonas rurales y pequeños poblados de la isla.

Hay litigios que parecen tomados de las películas de Pedro Almodóvar, o de las telenovelas de Argentina, Brasil o México. Uno implica a un padre de 38 años y a su hija de 13, denunciado por violación ante un tribunal capitalino. Todo comenzó cuando el novio de la muchacha le dijo a la madre que esta no era señorita. Ante la censura materna, la chica confesó que al visitar al padre se acostaba con él, pero que no dejaría de hacerlo.

El segundo involucra a un ingeniero cincuentón que conquistó, en la empresa donde labora, a una joven que resultó ser su hija. Ambos lo supieron al visitar a la madre de ésta, quien había sido pareja del ingeniero y, al separarse, le ocultó su embarazo. Padre e hija siguieron la relación clandestinamente y se separaron después. Acudieron al tribunal ante la insistencia de él por volver con ella, reconciliados como parientes y enemistados como amantes.

El tercer caso es un vecino denunciado por su esposa, la cual confirmó las sospechas que tenía sobre las relaciones sexuales entre el marido y la hija de ambos. Al ventilar el asunto en el hogar el hombre decidió marcharse, pero la muchacha confesó el amor por su padre y exigió su permanencia en casa.

Nada, que la convivencia tiende sus trampas y el resto lo pone la fragilidad humana; mas no en vano los infractores son rechazados por sus vecinos y familiares.

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