Semana de cine alemán. / Miguel Iturria Savón.

26 junio 2011 às 19:43 por Ancla insular | Postado em: General
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Culmina el Festival de cine francés en Cuba y comienza la Semana de cine alemán, programada del 24 al 30 de junio en la Sala Chaplin de la Cinemateca, ubicada en 23 entre 10 y 12, Vedado, donde los amantes del séptimo arte disfrutarán de cinco largometrajes de ficción, precedidos por la coproducción franco alemana Clara, de la realizadora Helma Sanders-Brahms, exhibida del 16 al 22 en La Rampa.

El ciclo comienza con Debajo de ti, la ciudad, de Christoph Hochlavsler, y la multipremiada En las nubes, de Andreas Dresen; dos historias diferentes sobre  triángulos amorosos, la primera en un ambiente bancario de clase alta; mientras en la segunda el adulterio es a nivel de barrio y hacia el interior de personajes mayores de sesenta años.

Andreas Dresen trae otra obra diferente, Whisky con soda, en la cual se adentra en las interioridades del arte cinematográfico, marcado en este caso por la porfía entre actores, para lo cual se inspiró en las circunstancias ocurridas durante el rodaje de Castillos y chozas (1957), premiado en el Festival Internacional de Karlovy Vary.

Integran la cartelera dos filmes recientes de excelente factura: Jericó, de Christian Pelzold, y Hanami, cerezos en flor, de la reconocida Doris Dorrie. Jericó no es la antigua ciudad del Medio Oriente a la que regresaron los hebreos al salir del cautiverio en Egipto, si no una historia situada en una población homónima germano oriental, donde dos hombres y una mujer personalizan las palpitaciones colectivas, marcadas por los enredos de la sumisión, secretos, desidia y los anhelos de amor y seguridad.

Hanami, cerezos en flor, converge y difiere de En las nubes, pues aborda la  materialización del amor entre adultos otoñales que bordean los prejuicios de forma púdica, lo cual desacraliza la mitificación del sexo como cosa de jóvenes.

Entre los filmes alemanes retorna ahora el gran actor Daniel Bruhl, recordado por Inglourious  Basterds, Good Bye Lenin, y Vaya con dios; quien trae la comedia Mis palabras, mis mentiras, mi vida; la cual satiriza las estafas y poses del negocio editorial y las actitudes asumidas en el ámbito cultural contemporáneo.

La recreación cultural vibra además en la cinta Goethe, filme biográfico inspirado en la vida del célebre poeta y ambientada en 1772, con ciertas libertades históricas, como la excelente Amadeus. Esta película parte de las circunstancias de la novela Las desventuras del joven Werther.

Como en ocasiones anteriores, el vigoroso cine alemán genera expectativas y sorpresas  desde la diversidad de miradas, temas, realizadores y el sostenido nivel estético. Las historias de estos largometrajes redondean reflexión y poesía, amor y responsabilidad creativa.

Filmes anteriores exhibidos en La Habana y premiados en Europa y los Estados Unidos acreditan la filmografía de la nación centroeuropea. Recordemos la coproducción Al otro lado, segunda parte de la trilogía Amor, muerte y demonio, del director de origen turco Fatih Akins, y La vida de los otros, de Florián Henckel von Donnersmarck, Premio Oscar 2007; la cual evoca a la República Democrática Alemana en 1984, donde un oficial de la policía secreta monta un operativo contra un célebre escritor y su mujer. El conflicto moral de Wiesler, capitán de la STASI, quien se implica y vacila ante los mecanismos del sistema totalitario, remite a las formas de actuar de los agentes cubanos.

Festival de cine francés en Cuba. / Miguel Iturria Savón.

19 junio 2011 às 20:17 por Ancla insular | Postado em: General
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La XIV edición del Festival de cine francés en Cuba, programada del 2 al 23 de junio en varias salas de La Habana y el Rialto de Santiago de Cuba, trajo una veintena de largometrajes de ficción y seis documentales que atrapan a los millares de espectadores que asisten al Acapulco, Chaplin, Infanta, Yara y Glauber Rocha.

Organizada por el ICAIC, la Cinemateca de Cuba, la Alianza Francesa, el grupo galo Cinemanía y la Embajada de esa nación, el evento es patrocinado por el Institut Francais, AirFrance, UniFrance, Peugeot, Havana Club, Ciego Montero, Occidental Miramar y otras corporaciones. Asiste, como cada año, una delegación artística integrada por directores, actores, guionistas y promotores, quienes presentan sus filmes y conceden entrevistas durante la primera semana.

La solidez dramatúrgica, la variedad de escuelas, el virtuosismo de las actuaciones, la originalidad de sus historias y el protagonismo de los realizadores marcan el retorno de los discípulos de Lumier, en cuyas cintas palpitan los dilemas de la sociedad francesa contemporánea en armonía con retos de otras latitudes.

En la edición del 2011 ya intervinieron el director Jacques Perrin y el coguionista Francois Sarano, creadores del impresionante documental Océanos, que inauguró la Muestra el jueves 2 en el Chaplin y se repuso el 12. Subieron al mismo escenario Philippe Lioret, realizador de los largometrajes Welcome y Madeimoselle; el productor Emilio Maillé (La vida loca), y los actores Louis Ronan Choisy (El refugio) y la actriz cubana Yahima Torres, protagonista de La Venus Negra.

Sin carácter competitivo, las películas francesas circulan por nuestras salas como una fiesta de la cultura insular, que fertiliza las huellas de los inmigrantes de esa nación entre nosotros desde el siglo XVIII. Como la filmografía gala nos acostumbra a obras que entretienen y hacen pensar, los espectadores persiguen cintas de estreno como el ciclo homenaje a la multipremiada actriz Sandrine Bonnaire, protagonista de Madeimoselle, Juega la reina, La ceremonia, Sin techo ni ley, A nuestros amores y el documental Ella se llama Sabine, con el cual debutó como directora y guionista

Dentro de la variopinta selección de la Sandrine se destaca Madeimoselle, Premio a la Mejor actriz en el Festival de Cine Romántico de Cabourg. En compañía de Jacques Gamblin e Isabelle Candelier, ella interpreta a Claire, una joven sin historia que ejerce como visitadora médica y es casada con dos hijos, pero se transfigura al cruzarse con un actor medio chiflado transformado en payaso triste a fuerza de alegrías.

Los cinéfilos buscan, además, La chica del tren, del director André Tecluné, una narración del 2009 acerca de una mentira convertida en suceso político resaltado por los medios de comunicación; La oficina de dios, de Claire Simon; De hombres y dioses, de Xavier Beauvois, inspirada en la vida de los monjes cistercienses secuestrados en 1996 en un convento argelino; La Venus Negra, de Abdallatif Kechiche, y los documentales La vida loca, coproducido con España y México, sobre las rivalidades entre la Mara 18 y la Mara Salvatrucha en El Salvador, y Brook por Brook, retrato íntimo, donde el dramaturgo Peter Brook evoca ante su hijo Simon su carrera en el teatro, el cine, la ópera y los viajes.

La Venus Negra, interpretada por Yahima Torres, André Jacobs y Olivier Gourviet, retoma con gracia y desenfado a la mítica Venus Hotentote, seudónimo de Saartijie Baartman, hermosa joven de una tribu sudafricana que impresionó a los occidentales del siglo XIX por sus nalgas espectaculares.

La cartelera apuesta por obras más alusivas del cine francés, como Welcome, El refugio, Los niños de Tempelbach, El canto de las novias y documentales que fusionan realidad, arte y ficción, como Fedra, Operación Luna, El conejo cazador y Ray Lema: un mundo a compartir.

París en blanco y negro. / Miguel Iturria Savón.

15 junio 2011 às 17:49 por Ancla insular | Postado em: General
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La fotografía es luz y sombra, contrastes y sugerencias, pero al apresar el paisaje y los objetos casi todos optan por el color, favorecido por las tecnologías digitales, más la franja del blanco y negro, devenida rareza, es desafío para los fotógrafos profesionales. Tras la intención de simplificar el entorno en su belleza se esconde un propósito artístico, como la plumilla en el dibujo o los tintes y uso del carboncillo en la pintura experimental, a veces fallido, elocuente o enigmático.

La exposición De blanco y negro, detalles de París y Arles, de Rufino del Valle-Valdés, expuesta en la Galería del cine Chaplin de la Cinemateca de Cuba, en 23 entre 10 y 12, Vedado, coincide con el Festival de Cine Francés, del dos  al 30 de junio del 2011.

Son 18 fotos tiradas del 1998 al 2005, que ofrecen una mirada personal y sorprendente de la arquitectura urbana de dos grandes ciudades francesas, la primera es ícono de la cultura universal, en tanto Arles es “cuna” de fotógrafos. Por la diversidad y belleza de las edificaciones apresadas estamos frente al diálogo de sensibilidades entre el artista y sus “presas”, y entre estas y la imaginación de los espectadores.

El rosetón de Notre Dame, La Torre Eiffel de París, la Pirámide del Louvre, Les Halles, el Puente Neuf, el Malecón de la Toumelle, el Bulevar de San Martín, la Calle Charenton, la Iglesia del Sagrado Corazón, la Torre de Montparnasse, la serie “Bien vale una misa”, mas la Plaza de Toros de Arles, la Catedral y el  Viejo Convento de dicha ciudad, son elocuentes composiciones del paisaje citadino, donde escaleras, arcos, columnas y puentes se convierten en protagonistas.

Según la curadora Alicia García “En todas estas imágenes, tal y como sucede con los procesos de nuestra memoria, aflora una nueva visualidad que recompone, disuelve y conmueve lo que vivimos, lo que recordamos, lo que nos emociona o nos marca. La luz que ilumina los detalles en primerísimos planos contrasta, en armonía perfecta con las sombras que enfatizan zonas de un negro intenso y, ambas, las luces y las sombras, nos descubren fragmentos de realidades escogidas por Rufino del Valle, quien, desde ellas nos conduce por los caminos de nuestro propio imaginario”.

El fotógrafo Rufino del Valle-Valdés (La Habana, 1946), es curador y crítico de arte. Ha participado en exposiciones y encuentros fotográficos en ciudades de Europa y América, y ejercido como profesor de Fotografía, Comunicación e Historia de la Fotografía en la Universidad de La Habana. Ejerce ahora como especialista de la Fototeca de Cuba y como vicepresidente del Fondo Iberoamericano de Fotografía. A este creador se debe el libro Cuba: su historia fotográfica, aún inédito, y el proyecto cultural Cubafoto (Fondo Cubano de la imagen fotográfica).

La exposición De blanco y negro, detalles de París y Arles, es una muestra oportuna y necesaria pues colma la XIV edición del Festival de Cine Francés en Cuba, organizado por la Alianza Francesa, Cinemanía, UniFrance y la Cinemateca de Cuba en coordinación con la Embajada de esa nación en La Habana.

El Lago de los Cisnes. / Miguel Iturria Savón

11 junio 2011 às 11:50 por Ancla insular | Postado em: General
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Tal vez el montaje más importante del Ballet Nacional de Cuba en el primer semestre del 2011 sea El lago de los cisnes, exhibido del 13 al 15 y del 20 al 22 de mayo en la Sala García Lorca del Gran Teatro de La Habana, en versión coreográfica de Alicia Alonso sobre el original de Marius Petipa y Lev Ivanov, con música de Piotr Ilich Chaikovski, montaje coreográfico de Iván Tenorio y Eduardo Blanco, escenografía de Ricardo Reymena, dirección orquestal de Giovanni Duarte y luces de Ruddy Artiles; en coproducción con Teatres de la Generalitat Valenciana.

Esta obra maestra de la danza teatral fue estrenada en el Teatro Bolchoi de Moscú, en febrero de 1877, y reestrenada 18 años después en el Teatro Marinski de San Petersburgo, por los coreógrafos citados y la creación musical del inmortal Chaikovski. Desde entonces ha sido recreada en los grandes escenarios del mundo.

La versión de Alonso cambia el último acto por un Epílogo y deslumbra por la expresividad danzaria, la majestuosidad del diseño escenográfico y las interpretaciones de solistas y cuerpo de baile, fieles al espíritu romántico de la pieza y al virtuosismo clásico de nuestro Ballet Nacional, fundado en La Habana en 1948 por Fernando y Alicia Alonso, tras haber triunfado con el American Ballet Theatre de New York.

Conforme a la estética del romanticismo, el argumento del Lago de los cisnes sorprende al público por la candidez de una historia de amor que retoma encantamientos y transformaciones de seres naturales enfrentados al destino, donde el amor triunfa sobre los poderes ocultos.

El primer acto ubica la trama en un reino de Europa central a fines del siglo XV, cuando el príncipe Siegfried es agasajado en el jardín de palacio por sus vasallos al arribar a la mayoría de edad, ceremonia interrumpida por la Reina Madre, quien lo increpa ante su tutor, los campesinos y el bufón, además de exigirle elegir como esposa al día siguiente a una de las princesas invitadas al festín, lo cual entristece al aristócrata idealista, para quien los aldeanos parodian la fiesta anunciada. Al caer la noche el noble es atraído por una banda de cisnes que se dirigen al bosque.

El segundo acto transcurre en el bosque, donde el príncipe percibe la atmósfera de embrujo en torno a las ruinas de un castillo próximo al lago. Cuando intenta disparar, descubre la belleza de un cisne que se transforma en la hermosa (Odette), princesa del reino destruido, convertida en ave entre el alba y la noche por el hechicero (Von Rothbart), junto a las damas de su corte. La ruptura del hechizo dependerá de alguien que le jure y demuestre fidelidad y amor, lo cual hace Siegfried, mas la llegada de Rothbart pospone el milagro.

El tercer acto es la celebración de la fiesta palaciega. Las princesas invitadas revelan sus encantos y habilidades danzarias. Tras la ejecución de las danzas foráneas (Napolitana, Española, Mazurca y Czardas), reaparece el Noble del Principado del Cisne (V. Rothbart) con la deslumbrante Odile, que reencarna a Odette y fascina al Príncipe Siegfried, quien la escoge y rompe el juramento del bosque.

Durante el Epílogo, en el bosque, junto al lago, se produce el desenlace a favor del amor. Siegfried reafirma su juramento pero los cisnes protegen a Odette, que acepta sus disculpas y, junto a él, desafía al nefasto Von Rothbart. Se rompe el encantamiento, los cisnes se convierten en doncellas y Odette y Siegfried se unen para siempre.

Como la atmósfera de magia, hechizos y transformaciones parte del lenguaje teatral de la danza, las escenas cobran vida desde la gestualidad estilizada y las acrobacias de los bailarines, cuya profesionalidad revela el alto nivel técnico y artístico del elenco del Ballet Nacional de Cuba. Las palmas para las intérpretes que revolotean en Odette (Amaya Rodríguez el 20, Bárbara García el 21, y Viengsay Valdés el 22); el príncipe Siegfried (José Losada, Yanier Gómez y Arián Molina); Von Rothbart (Edward González, Alfredo Ibáñez y Leandro Pérez); el bufón (Maikel Hernández y Osiel Gounod); Wolfgang el tutor y Maestro de ceremonias del segundo acto (Félix Rodríguez); así como la Reina Madre (Ariadna Suárez y Carolina García), las bailarinas del Pas de six y del Pas de trois del primer acto, los cisnes del segundo y las princesas y las solistas de las danzas “extranjeras” del tercer acto.

Otra vez la excelencia del Ballet y sus talentosas figuras, quienes viajaron el domingo 29 hacia los Estados Unidos, donde presentarán durante junio el espectáculo “La Magia de la Danza”, una antología que reúne escenas de los ballets Giselle, La bella durmiente del bosque, Cascanueces, Coppelia, Don Quijote, la Sinfonía de Gottschalk y El lago de los cisnes.

Voces 8. / Miguel Iturria Savón.

8 junio 2011 às 23:36 por Ancla insular | Postado em: General
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La octava edición de Voces, correspondiente a mayo del 2011 y presentada en La Habana días atrás, muestra su vocación de permanencia con 19 textos de igual número de autores que transitan del testimonio a la entrevista, el ensayo social y literario, la narrativa y la poesía, condimentados con dibujos, fotos y montajes de letras y dígitos que mejoran lo visual y equilibran la artesanía escritural.

Como en las entregas anteriores, Voces va de la actualidad sociopolítica, propia del portal blogger Voces Cubanas, al arte y la literatura, sin olvidar temas o autores a los que dedica un espacio notable, a veces desde el periodismo ciudadano o la selección de ensayos breves que conforman un dossier-homenaje.

Localizable en www.vocescuba.com y en emailvocesvocesvoces@gmail.com, Voces 8 comienza con Palabras, del pintor Pedro Pablo Oliva, quien expresa su versión ante el aluvión de infamias que le prodigan los comisarios estatales. La cenicienta y el pintor, de Yoani Sánchez, ilumina los senderos del desencuentro arte-poder. Un cuadro del artista en el reverso de portada y otras creaciones suyas nivelan el dilema, actual y recurrente, por desgracia.

El tema musical bulle en las páginas siguientes con la entrevista de Natacha Herrera al intérprete y compositor Mike Porcel, ex integrante de los grupos musicales Dada y Síntesis, recordado por la Canción del Festival de 1978 (En busca de una nueva flor), y olvidado por los medios informativos desde que partió al exilio (1989), tras una década de ostracismo por su posición crítica.

El tema político está muy bien servido con tres miradas a la actualidad insular: Evolución versus Revolución: el signo de la vanguardia social, de la ensayista Miriam Celaya; Cuba: la obsoleta fabricación de enemigos, del politólogo Pedro Campos, y Cuba: sinrazones del partido único, del historiador Dimas Castellanos. Como cada pieza ilustra con maestría y veracidad un fragmento gris de la omnipotencia estatal que padecemos, prefiero estimular la lectura de los mismos sin aventurar comentarios.

Una tríada de escritos rinde homenaje a José Martí en el aniversario de su caída en combate (19 de mayo de 1895), pero ni Orlando Luis Pardo con su testimonial Sin título, bosquejo de una aventura fotográfico-policial martiana; ni el desaparecido Calvert Casey, autor de Diálogos de vida y muerte; ni Enrisco –Qué es un martillo nuestro apostolillo-, coinciden con la apropiación manipuladora del discurso nacionalista que santifica al Héroe Nacional y lo convierte en ícono del poder y en paradigma de los intelectuales. Más bien lo desmontan, especialmente Enrisco, quien analiza la revisión crítica del legado martiano y la rebelión contra su mito como búsqueda de una salida al laberinto de ideas fijas de la dictadura más larga de nuestra historia.

Cuatro voces diferentes tamizan la realidad desde la ficción. La historia, el erotismo, el  suicidio y el amor compartido cabalgan en los relatos El ingeniero, de Fernando Villanueva, que retoma el éxodo masivo del Mariel; Por el hueco de la sábana, del escritor avileño Francis Sánchez; Pavimento, de Dalila Doucena, y El confesionario, de Abel Caín.

Entre la narrativa y la poesía, representada por las Odas de Félix Guerra, figura el Decálogo del blogger cubano, del periodista exiliado Ernesto Morales; seguidos por el cuarteto de críticos que diseccionan sobre obras y autores de Cuba y otras latitudes. A Carlos E. Lage se debe Criptografía cubana, acerca del escritor apócrifo Ernesto Pérez Mason; mientras Armando Valdés Zamora comenta La vida está en otra parte, del escritor checo Milán Kundera; en tanto Ahmel Echavarría glosa una colección de cuentos en Como una oruga blanca, y Miguel Iturria Savón redescubre en Música de cámara y atonías existenciales, los planos velados por el sexo en la última novela de Reinaldo Montero.

Voces conserva frescura y originalidad, cubanía y sentido universal, además de brindar espacio a los creadores de adentro y de afuera, y de promover lo nuestro con sentido inclusivo, palpable ahora en el Primer Concurso de Fotografía Social Cubana (País de Píxeles 2011).