El Teatro Lírico en su cincuentenario. Por Miguel Iturria Savón.

20 septiembre 2012 às 21:47 por Ancla insular | Postado em: General
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Tras culminar su año jubilar con una programación de óperas, operetas y zarzuelas de enorme impacto dramático musical, el Teatro Lírico Nacional de Cuba ofreció, entre el viernes 14 y el domingo 16 de septiembre en la Sala García Lorca del Gran Teatro de La Habana, tres funciones festivas para homenajear a fundadores y otros artistas que desde septiembre de 1962 difundieron el arte lírico universal, cuyas huellas en la isla se remontan a principios del siglo XIX, en especial al Teatro Tacón (1838), sede del actual GTH.

Figuras del género y representantes de instituciones como el Ballet Nacional, la Ópera y la Orquesta Sinfónica del GTH subieron cada día al escenario a recoger diplomas y flores, entregados por los maestros Alberto Méndez, coreógrafo y director artístico, y Eduardo Díaz, director musical y nuevo director de la compañía, quien estuvo a cargo de la dirección general de estas galas, cuyos fragmentos escogidos integran el repertorio universal y cubano llevados a escena durante el cincuentenario del Lírico.

Contrasta el elenco de jóvenes talentos de la agrupación con las descollantes figuras de cantantes, actores, libretistas y asistentes que le antecedieron en el pasado en piezas como La Traviata, La Flauta Mágica, La Corte de Faraón o Cecilia Valdés, Amalia Batista y María La O, correspondiente a los maestros cubanos Gonzalo Roig, Rodrigo Prat y Ernesto Lecuona, respectivamente; todas reestrenadas durante el año jubilar.

En la velada final el público aplaudió obras antológicas de G. Verdi como Va pensiero, a cargo del Coro del Lírico; seguido por La donna é mobile, interpretado por los jóvenes tenores Saheed Mohamed, Bryan López y Ernesto Cabrera; así como el Gran Dúo de Cecilia, por Katia Selva y S. Mohamed; El Cabildo, de Lecuona, a cargo del Coro y la Compañía de Danzas Tradicionales “JJ”; Septimino, de La Viuda Alegre, por Milagros de los Ángeles, Lili Hernández, Javier Ojanguren, Junier Estrada, Rey Reyes, Eleonor Cuello, Dayron Peralta e Ian Sánchez.

El programa incluyó el Sexteto compuesto por G. Donizetti para Lucía de Lammermoor, el Intermezzo de Cavallería Rusticana, de P. Mascagni; el Coro de Gitanillas y Toreros de La Traviata, por la Compañía de Irene Rodríguez; más el Cuarteto y el Vals de Musetta, ambos de La Boheme, de Puccini; la Mazurca de las sombrillas, la Romanza de María La O, el Dúo del I acto de Madame Butterfly y la Marcha triunfal de Aida, interpretada por el Coro y los solistas del Lírico con coreografías del Ballet de la Televisión y las compañías citadas.

El espectáculo, sobrio, elegante y de recursos escenográficos minimalistas; descansó en el virtuosismo vocal de varios intérpretes, la excelencia musical conducida por los jóvenes maestros Eduardo Díaz y Giovanni Duarte, las coreografías concebidas por Cristy Domínguez, Johannes García y Alberto Méndez; el eficaz diseño de luces de Carlos Hernández y la dirección coral de Catalina Ayón y Denisse Falcón.

Según el musicólogo Vázquez Millares, el Teatro Lírico Nacional de Cuba, reasume en La Habana, “capital filarmónica del Nuevo Mundo”, una tradición operística de más de 250 años. Su primer estreno fue la zarzuela española Luisa Fernanda, de Moreno Torralba, dirigida por el Maestro Félix Guerrero y Miguel de Grandy e interpretada por los artistas fundadores de la compañía. Desde su fundación ha montado más de 70 títulos entre óperas italianas, francesas, alemanas, polacas y cubanas; operetas y zarzuelas españolas y cubanas; llevadas a ciudades de Europa y América y a teatros provinciales de la isla.

Showtime. Por Miguel Iturria Savón.

13 septiembre 2012 às 16:30 por Ancla insular | Postado em: General
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Tras un mes de ensayo, Il Gruppetto presentó el viernes 31 de agosto a las 5:00 pm, en el antiguo Palacio de las Cariátides del Malecón de La Habana, su espectáculo Showtime, el universo del teatro musical, que reinventa nuestro musical al estilo de Broadway e intenta “ofrecer el punto de vista de los creadores originales y llenarlos, transformarlo con el nuestro sin dejar de ser fieles a la fábula, a los caracteres, a las partituras, al sublime deber del intérprete de decir la canción, de contar la historia a través de las notas musicales”, según David Guerra, director artístico de la puesta en escena.

Además de David Guerra, a cargo también de la selección, traducción y adaptación de las obras; integran el equipo creativo Ubaíl Zamora, director musical; Lynet Rivero en las coreografías, Liván Albelo como director asistente y diseñador de vestuario y escenografía, Marcel Méndez en el diseño de luces, Edwin Ramírez y Maikel González en diseño de maquillaje y peluquería, y Juan C. Millán en la fotografía y promoción, además de Raúl Coyula en el sonido y Alexey Sallet en las luces.

El público que abarrotó la Sala Loynaz del actual Centro Hispanoamericano de Cultura no disfrutó un concierto común ni una representación teatral con un orden lógico, sino “escenas y momentos extraídos de algunas de las obras más relevantes de esta clase específica de representación,…divididos en cuadros por temática o por compositores, con perfiles de diversas piezas y el género en si como hilo conductor”.

Entre los artistas que salen del camerino y soplan el polvo mágico sobre los párpados de los espectadores figuran los jóvenes de Il Gruppetto, dirigidos por el citado Ubaíl Zamora e integrado por cantantes-actores del Teatro Lírico Nacional de Cuba, entre ellos Laura D´Mare, Indira Echavarría, Olivia Méndez, Teresa J. Pérez, Cristina Rodríguez, Assari Sende, Laura Ulloa, Ernesto Cabrera, Javier Olanguren, Dayron Peralta, Edwin Ramírez, Ernesto Leyva y Leo Cuervo; quienes invitaron a Marcel Méndez, de Teatro de la Luna, y a Lesby A. Bautista, Ernesto Herrera y Frank Ledesma, cantantes de la Camerata Vocale Sine Nomine.

El programa conformado por David Guerra favoreció el despliegue de las inquietudes, energías y talentos de los jóvenes que personalizaron las piezas originarias de un género que entre nosotros exige renovación, a fin de oxigenar el teatro musical cubano y apostar por la diversidad, las diferencias y la conexión con otras fuentes nutricias que eleve la espiritualidad sin olvidar que el teatro es magia y divertimento.

Este viaje al musical, de ritmo galopante, gracia y virtuosismo inusual, incluyó en su programa cuadros de piezas como Los transgresores, Chicago, Cabaret, El Show de Rocky Horror, Evita, El fantasma de la ópera, Jesucristo superestrella, Rent, Molino rojo y Los miserables.

Aunque sorprende la recreación coreográfica, los desplazamientos escénicos, el virtuosismo vocal de varios intérpretes y la conexión con el público, es necesario que este espectáculo sea exhibido en septiembre u octubre en salas con mejor acústica y mayor espacio, como el Mella o el Trianón. Por su calidad, audacia creativa y acogida de público valdría la pena una temporada en otra locación. Millares de habaneros lo agradecerán. ¡Éxitos!

 

Rocìo García revive a Jack… Por Miguel Iturria Savón.

12 septiembre 2012 às 16:25 por Ancla insular | Postado em: General
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La exposición Rocío García: el regreso de Jack el Castigador, exhibida entre agosto y la primera semana de septiembre en la Galería Habana, del Vedado, fascina y sorprende por el trabajo compositivo de los lienzos, la belleza insinuante de cada cuadro y la forma de recrear una vieja historia de horror a través de imágenes que fantasean y refrescan, desde una mirada femenina, aquella serie de muertes que implicó a la policía inglesa y norteamericana de fines del siglo XX.

En esta saga pictórica de versión libre, la artista revive, atrae, engaña y somete al espectro de Jack Kimberland –el hipotético Jack el destripador-, aquel irlandés que en 1888 se hospedó en un hotel de Londres antes de ser deportado bajo sospecha de asesinato, tras lo cual se estableció en un suburbio de New York, a donde fue seguido por la policía londinense al confirmar que los cadáveres de las prostitutas mutiladas correspondían al perfil del fugitivo irlandés, quien trascendió como un gran asesino serial.

Como advierte Corina Matamoros en el catálogo, “Jack el Castigador ha vuelto. Un bosque rojo, de blanquísimos conejos agazapados, lo ve llegar armado, feroz, bellamente andrógino. Su delineado cuerpo…se infiltrará en el bar como si nada, disimulado entre los bebedores. En su regazo lleva, con dulzura de doncella, el conejo del amor, mientras observa pensativo el espejismo de una dama desnuda, arrellanada en una banqueta, sorbiendo su Caipiroshka”.

El Jack de los 14 lienzos de Rocío García se excede antes de ser sorprendido, víctima de tan tentadoras bellezas y de los espejismos de la magia negra y la magia blanca. Castiga y es castigado sin pensar en Niki Cheng, el personaje inventado por el pincel para liberar al conejillo, quien al final rompe sus ataduras y se marcha en una barca, río abajo, cual metáfora del amor y de los intercambios entre historia, espadas, pistolas, sensualidad y fiereza. Todo mezclado por la maestría de la artista, amiga de espejismos cinematográficos servidos en colores brillantes y únicos.

Rocío García de la Nuez (Santa Clara, 1955), se graduó en la Academia de Artes de San Alejandro, en La Habana (1977) y obtuvo el título de Máster en Bellas Artes en la Academia de Répin, San Petersburgo (1983). Actualmente ejerce como profesora de pintura en la aludida Academia de San Alejandro. Ha mostrado su labor creativa en diversas exposiciones personales y colectivas dentro y fuera de Cuba.

Entre sus entregas personales figuran El domador y otros cuentos (Galería Habana, 2003 y JM. ARTS, París, 2005); Haikus (Galería de Sancti Spíritus, 2004); La Dama de la patica caliente (Havana Galerie, Zúrich) y El Thriller, en Museo de Bellas Artes de La Habana, ambas en 2007; Very, very Light (Galerías Luz y Suárez del Villar, de Madrid, y La Casona, La Habana, 2010), y Cosas ocultas (Sidney Mishkin Gallery Baruch College, New York, 2011).

Obras suyas han participado en Subasta Habana y en decenas de muestras colectivas durante la Bienal de La Habana y otros eventos internacionales, entre estos El Caribe: encrucijada del mundo, en Queens Museum of Art, New York, 2012; Retratos cubanos (Centro Wilfredo Lam), Arte cubano contemporáneo en Beijing, y Feria de Arte de Madrid, en 2010; Querido Van Gogh y Proyecto Arte Abstracto (La Habana, 2009); We are porno, sí. Primera anual de arte porno (Espacio Aglutinador, La Habana, 2008); Cuatro décadas ante el espejo (París, 2004) y Artistas cubanos (Centro cultural La Ricoleta, Buenos Aires, 2001).

Voces Cubanas rinde homenaje a O. Payá. Por Miguel Iturria Savón.

11 septiembre 2012 às 16:19 por Ancla insular | Postado em: General
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Dieciocho de los 21 textos que componen el índice del número 16 de la revista digital Voces Cubanas, presentada el viernes 7 de septiembre en la sede de la Academia Blogger de Cuba, evocan al desaparecido Oswaldo Payá Sardiñas, líder y fundador del Movimiento Cristiano Liberación, figura emblemática de la oposición pacífica en Cuba.

El resto de los escritos corresponden al relato 2 poemas de Oriente, de Daniel H. Palao; a los capítulos 0 y 1 del libro Memorias de 100 y Aldabó, del escritor exiliado Andy P. Villa, y a la reseña crítica Salir de debajo de la tierra, de Jorge E. Lage, quien acerca a los lectores a una de las narraciones de Región. Antología del cuento político latinoamericano.

Con portada fúnebre y una treintena de imágenes interiores que acentúan la conmovedora despedida del gran luchador por los derechos humanos en la isla, Voces 16 apuesta por una mixtura de escritos que oscilan entre la evocación intima y desgarradora de su hija y esposa, la crónica de algunos amigos y asistentes al sepelio, la reflexión sobre el legado de Payá Sardiñas, dos valoraciones acerca del sueco Aron Modig y otro sobre el español Ángel Carromero, acompañantes del líder cívico en su último recorrido por Cuba, más el documento El espacio del pueblo, refrendado por O. Payá y el MCL en junio pasado.

Emotivos, profundos y poéticos resultan En los últimos días, de Rosa María Payá Acevedo, El amor no pasará y Hoy hace un mes, de Ofelia Acevedo, hija y esposa de Payá; seguidos por las crónicas Mi encuentro con Payá, del pastor bautista Mario F. Lleonart; Las noches de San Juan de Letrán, de Jorge I. Domínguez, y la cronología testimonial La solución está en Cuba y entre cubanos, del norteamericano Tracey Eaton.

De mayor calado analítico e igual valor expositivo son los ensayos breves de Yoani Sánchez (Oswaldo Payá y la eterna viudez de Cuba), Rafael Rojas (Cuando un opositor muere), Manuel Cuesta Morúa (Certeza razonable), Mijaíl Bonito (El predecible azar), Dagoberto Valdés (Oswaldo Payá: ejemplo y legado), Miriam Celaya (Luces y sombras desde una muerte), Carlos M. Estefanía (Modig: un “subversivo” servidor del totalitarismo), Enrique del Risco (Otro silencio sueco) y Armando de Armas (Apuntes sobre la muerte de Oswaldo Payá Sardiñas).

Al narrador Orlando L. Pardo, editor de Voces, se debe el agridulce Elogio de Carromero, de enorme lucidez, sentido alegórico y belleza escritural.

El dossier de Voces dedicado al líder opositor contrarresta en parte la denigrante campaña desinformativa entretejida por la prensa oficial cubana y otros soportes mediáticos de la izquierda internacional, aferrados al discurso de la violencia y la narrativa excluyente del castrismo. Distribuida en formato PDF y colgada en vocesvocesvoces@gmail.com la revista Voces publica desde hace dos años artículos periodísticos, ensayos, poemas, relatos, reseñas críticas, entrevistas y crónicas. Sus páginas acogen dossiers temáticos, homenajes y controversias, además de imágenes gráficas con sentido novedoso y a veces lúdico.