Un mes después… Por Miguel Iturria Savón.

22 diciembre 2012 às 19:50 por Ancla insular | Postado em: General
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Un mes después de llegar a Madrid, hoy 22 de diciembre -Día del Maestro en Cuba y de la Lotería Nacional en España-, quiero compartir con los lectores de Voces Cubanas esta nota sobre mi salida de Cuba, tras forcejeo con la Oficina de Inmigración y Extranjería del Vedado y el visto bueno de los agentes de la Seguridad del Estado que bloqueaban el reencuentro con mi esposa desde el pasado mes de marzo.

Tres factores incidieron en mi liberación. El primero radica en el hecho de haber aceptado  solicitar el Permiso de Salida Definitiva y renegar del Permiso de Viaje al Exterior como lo hice en marzo. Esta especie de destierro se debió a las reiteradas negativas anteriores y a la sugerencia de “salir de una vez por todas u olvidar el asunto” dada mi condición de periodista independiente. Aun así, tras obtener el nuevo visado del Consulado de España y volver a Inmigración, se me negó la Salida por “permanecer en el listado de quienes no pueden salir del país”; lo cual me pareció una burla y exigí una explicación del Jefe de Inmigración, además de advertir que saldría a las calles a denunciar mi retención en caso de que este funcionario me mantuviera en la “lista negra”.

A ese elemento de presión personal se unió la inconveniencia para el régimen de que alguien desmintiera las “buenas intenciones” expresadas en la nueva ley migratoria – que suprime a partir de enero del 2013 el humillante Permiso de Salida y “flexibiliza” el asunto-. Tan es así que antes de ser recibido por el Jefe de Inmigración y Extranjería me visitó en casa el oficial Simón, quien me dijo que no era necesario que saliera a protestar a las calles pues ya yo estaba fuera de la “lista negra”, que él venía de Inmigración, donde dejó un escrito de su Jefe que “resuelve el asunto”.

Así fue. Al llegar a la oficina de Inmigración de Calzada y K, en El Vedado, La Habana, el Jefe de esta Unidad me dijo que mi caso estaba resuelto y que dentro de una semana pasara a recoger mi Tarjeta Blanca. La telaraña de casi un año se deshacía por obra y gracia de los mismos que la forjaron: los oficiales de la Seguridad del Estado que castigan a quienes ejercen la libertad de expresión en Cuba, donde opinar sigue siendo un delito.

Un mes después de aquella pesadilla estoy en condiciones de escribir sobre mi estancia en España y otros temas relacionados con Cuba y su cultura, tan manipulada fuera de la isla como dentro de esta.