Final inesperado.

13 mayo 2009 às 21:24 por Ancla insular | Postado em: Emigración,M. Iturria.
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La noche del 15 de marzo, mientras Cuba enfrentaba a Japón en el Segundo Clásico mundial de béisbol, doce jóvenes desafiaban el mar rumbo a la Florida desde la costa de Guanabo, al nordeste de La Habana, por donde regresaron después de navegar 20 millas pues cinco de ellos entró en pánico, aunque el motor de la lancha funcionaba bien, la corriente era favorable y el equipo GPS marcaba el rumbo programado mejor que una brújula.
Uno de los tripulantes cuenta que volvieron en silencio por la Base de campismo, cerca de la torre de perforación de petróleo, lo que impregnó sus ropas al nadar a la orilla. “Abandonamos la embarcación y caminamos hasta la carretera, pero en vez del ómnibus llegaron dos patrullas de la policía alertadas por un agente SEPSA que nos vio llegar. Eran las cuatro de la mañana del jueves 16.”
Otro de los jóvenes capturados expresa: “no llevábamos armas ni hicimos resistencia, pero nos pusieron la pistola en la cabeza y nos esposaron como si fuéramos invasores o delincuentes. Entre gritos, insultos y amenazas los policías y los oficiales de la Seguridad del Estado que nos interrogaron durante 12 horas en Guanabo acentuaron nuestra frustración y el deseo de volver a escapar de Cuba.”
“Los tres oficiales de la Seguridad son menores de 30 años. Dos blancos y uno negro. Todos expertos en tortura psicológica. Mientras investigaban nuestros antecedentes trataron de enfrentarnos para obtener información. Cada dos horas volvían a preguntar: ¿Por qué te quieres ir del país?; ¿no sabes que tenemos el poder y representamos la ley?; ¿crees que vas a ser libre en los Estados Unidos?; ¿qué contactos tienes con los defensores de los derechos humanos?”.
Como los jóvenes detenidos en Guanabo no tenían antecedentes penales ni contactos con la oposición pacífica, los agentes de la Seguridad del Estado ordenaron su liberación. La Policía les impuso una multa de tres mil pesos duplicable a seis mil en el segundo mes. Días después recibieron en sus domicilios la copia de la Resolución 16/09, expediente 30.09 de la Capitanía del puerto de La Habana, la cual no consideró el delito como salida ilegal del país, sino como “tenencia y operación de embarcación sin permiso en el territorio nacional”.
La salida ilegal es uno de los delitos más frecuente en Cuba desde hace medio siglo. Millares de personas han sido encarceladas por esa causa. Más de 70 mil perdieron la vida en el intento. Según las estadísticas de los Estados Unidos 14,061 cubanos pidieron refugio en su territorio durante el 2008. Entre octubre de ese año y marzo del 2009 llegaron a las costas de la Florida 437, mientras 415 fueron interceptados por los Guardacostas y repatriados a la isla.
Los jóvenes que me ofrecieron su testimonio se sienten frustrados, más no pierden la esperanza de emigrar al norte. No saben cómo cambiar a su país para vivir en libertad y acceder a las posibilidades que les niega el régimen socialista.

Nuevos Pepes. Por Miguel Iturria Savón.

20 febrero 2009 às 18:45 por Ancla insular | Postado em: Emigración,M. Iturria.
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Desde diciembre del 2008 los hijos y nietos de españoles aumentamos nuestro prestigio en la isla, aunque no tanto como los hispanos que llegan como turistas o los compatriotas que vienen del exilio a visitar la familia, cuya valía se multiplica con los dólares, la generosidad y las cosas que cuentan de otras latitudes.
La Ley de Memoria histórica aprobada por el Estado español disparó los sueños de evasión de millares de cubanos. El Consulado general de la nación ibérica, ubicado frente a la bahía de La Habana, es el lugar más concurrido de la capital desde hace dos meses. Solo la Oficina de intereses de los Estados Unidos y la Oficina de refugiados de ese país le hacen competencia en solicitud de entrevistas, formularios, viajes y esperanzas.
El viernes pasado obtuve cita por Internet para el 25 de agosto del 2010. Días antes el señor Pablo Barrios, Cónsul de España en nuestra capital, informó que existían 25 mil solicitudes por esa vía. Añadió que su entidad espera procesar a 150 mil cubanos en los próximos dos años; de ellos, el 20% son hijos y el resto nietos de españoles. Hasta el momento están aprobados 350 expedientes, el primero de los cuales fue un médico de 37 años que ya partió hacia Valencia con su nueva ciudadanía.
El potencial de descendientes es enorme, pues los españoles y canarios emigraron a la isla después de la ruptura política de 1898. El trasvase humano se mantuvo hasta 1933 y se renueva con la Guerra Civil Española (1936-1939). La situación de la antigua Madre Patria, la necesidad de mano de obra en Cuba y los nexos históricos y familiares favorecieron la llegada de cerca de 100 mil inmigrantes en la primera década del XX.
El Censo de 1931 reconoció un total de 599, 006 inmigrantes; de los cuales, 284 819 son españoles, quienes representaban el 47,5 de los extranjeros; entre los que figuraban 25, 265 franceses y 7,195 norteamericanos, seguidos por haitianos, jamaiquinos y otros grupos étnicos. La población cubana rebasaba los tres millones de habitantes.
Fue notable en la vida urbana y rural de nuestra isla la presencia de los gallegos, asturianos, canarios, catalanes, andaluces y vascos, quienes incidieron en el comercio, la industria azucarera, la agricultura y el tabaco, además de edificar instituciones benéficas e influir en la prensa y la cultura hasta 1958.
Con el declive del proceso revolucionario y la crisis económica de los años 90, el gobierno de los hermanos Castro (hijos de un inmigrante gallego enriquecido en Cuba), volvió la mirada hacia España, cuyos inversionistas construyeron hoteles y apuntalan al régimen en otros rublos esenciales.
Son tantos los nexos humanos, económicos y gubernamentales entre España y Cuba que desde aquí apreciamos la Ley de Memoria histórica como un acto de justicia. Los que llegaron y forjaron familia reviven en sus hijos y nietos, ocupados ahora en obtener el Certificado literal de nacimiento o la Fe de bautismo de sus ancestros para acceder al Consulado con los papeles en regla.
Demostrar nuestro origen español y obtener la Ciudadanía de la Madre Patria equivale a un boleto de avión que abre las puertas de Europa. ¿Será por eso que nos llaman los nuevos Pepes y las chicas más guapas nos proponen matrimonio?