Canarios en Cuba. Por Miguel Iturria Savón.

18 marzo 2009 às 18:07 por Ancla insular | Postado em: Etnología,M. Iturria.
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Por prejuicios más que por motivos étnicos, culturales y económicos, casi nadie habla de su origen africano en Cuba, aunque la emigración forzosa desde ese continente trajo a nuestras costas a millares de esclavos que trabajaron durísimo y se mesclaron con los aborígenes, los europeos y los asiáticos contratados en Manila y Cantón a partir de 1840.
De África llegaron también los canarios, pero los pobladores de las antiguas islas de los guanches son blancos y pertenecían al Reino de Castilla, cuyas tropas colonizó al archipiélago del Atlántico en los años previos al descubrimiento de América.
Ahora que los hijos y los nietos de “los isleños” nacidos en Cuba pueden convertirse en ciudadanos españoles sin hacer los trámites en La Palma, Tenerife, Lanzarote, La Gomera, Fuerteventura, Hierro o Gran Canaria, encontramos a miles de paisanos que remueven su origen trasatlántico y piden por Internet el Certificado de nacimiento o la Fe de bautismo a los archivos de esa Autonomía de España.
Los canarios fueron tan numerosos en Cuba como los gallegos. Vinieron a trabajar en los cultivos del tabaco y marcaron la vida rural y urbana del país. A ellos se debe la proliferación del bohío y el vestuario que tipifica al campesino criollo. Nuestro primer poema (Espejo de paciencia) fue escrito por Silvestre de Balboa y Troya, quien viajó de Las Palmas a Camagüey antes de pasar a Bayamo, donde participó en el comercio de contrabando y en la captura del pirata francés que secuestró al Obispo Cabeza Altamirano en 1608.
Otros poetas, pintores, músicos, abogados, médicos y periodistas del mismo origen influyeron en la cultura cubana. El escritor jocoso Miguel J. Orihuela procedía de Gran Canaria. De allí vino también el famoso repentista Manuel “Cuquillo”, establecido en Cabaiguán. El pintor Valentín Sanz Carta, natural de Santa Cruz de Tenerife, dirigió la Cátedra de Paisaje de la Academia de San Alejandro de 1886 a 1898. El abogado y periodista José Morales Lemus llegó a La Habana desde Lanzarote. El célebre pianista y compositor Ernesto Lecuona era hijo del periodista canario que tuteló en Matanzas La Aurora del Yurumí en 1878.
Entre los canarios ilustres figuraron Francisco Cabrera Saavedra, precursor de la cirugía abdominal en Cuba; Leonor Pérez Cabrera, madre del líder independentista José Martí; Domingo Fernández Cubas, catedrático de medicina de la Universidad de La Habana y defensor de los estudiantes fusilados en 1871; los generales del Ejército Libertador Manuel Suárez Delgado, Matías Vega Alemán, Julián Santana y Jacinto Hernández Vargas. En el bando contrario estuvo Valeriano Weyler, Capitán general de la isla entre 1895 y 1897.
Hubo “isleños de España” que se destacaron en los periódicos y revistas y en las asociaciones de beneficencia, instrucción y recreo desde Pinar del Río hasta Baracoa. De 1864 a 1932 editaron en La Habana 17 publicaciones, entre estas El Mencey (1864), El Correo de Canarias (1882), La Colonia Canaria (1891), Heraldo de Canarias (1897), la Revista Islas Canarias (1911), El Guanche (1924), Patria Isleña (1926) y Tierra Canaria (1932).
En el mapa etnográfico confeccionado por la Fundación “Fernando Ortiz”, en el 2004, aparecen las asociaciones, los asentamientos, los flujos migratorios y las estadísticas de los canarios en Cuba, donde permanecían 1,142 naturales ese año, principalmente en Ciudad de La Habana, Sancti Spíritus, Villa Clara, Ciego de Ávila, Matanzas, Camagüey y Santiago de Cuba. Desde junio de 1992 se agrupan en la Asociación “Leonor Pérez Cabrera”, que registra entre sus afiliados a 36,276 hijos y 74,758 nietos de isleños.
Si la mayoría de tales descendientes se acogieran a la ciudadanía española estaríamos ante un éxodo a la inversa. De ese grupo étnico quedaría el Panteón canario del Cementerio Colón y el recuerdo de sus contribuciones a la cultura material y espiritual de la nación cubana.