Derecho de propiedad… Por Miguel Iturria Savó.

18 febrero 2009 às 19:24 por Ancla insular | Postado em: Derechos humanos,Miguel Iturria.
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¿Derecho de propiedad sobre la vivienda? / Miguel Iturria Savón.
Todo derecho incluye varias facultades. El de la propiedad no es una excepción. En Cuba, como en otros países, implica el uso, disfrute, posesión y disposición. La disposición es la posibilidad del propietario de darle el destino deseado a sus bienes, ya sea la casa, el automóvil o la parcela, pues en nuestra isla predomina la propiedad estatal sobre los medios de producción y servicios, lo cual deja a las personas sin casi nada.
Disponer de bienes equivale a poder modificarlo, transformarlo y enajenarlo de forma voluntaria. Enajenar significa transmitir su derecho o alguna facultad derivada de este, como vender, permutar o arrendarlo, lo que se limita y quebranta desde la legislación cubana, que olvida algunos preceptos internacionales.
El artículo 13.2 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos expresa: “Toda persona tiene derecho a salir de cualquier país, incluso del propio, y regresar a su país”.
Esto es incompatible con el concepto “salida definitiva del país”, utilizado indistintamente por el ordenamiento jurídico insular, que tiene dentro de sus efectos confiscar los bienes del propietario y su derecho a heredar.
¿Cómo puede el Estado determinar que una salida del territorio nacional es definitiva si, presuntamente, la persona que viaja puede regresar al lugar de origen cuando estime conveniente?
El derecho de propiedad, regulado en el artículo 17 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y en el 21 de la Constitución cubana, es distorsionado por nuestro ordenamiento jurídico. Con respecto a los inmuebles, no existe en la práctica la facultad de disposición sobre estos. Veamos algunos ejemplos:
El artículo 470 del Código Civil cubano refrenda la incapacidad para heredar de quienes abandonan “definitivamente el país”. Mientras los artículos 509 al 521 regulan la sucesión intestada de los bienes. Cuando no hay Testamento pueden heredar los hijos, los padres, cónyuges, abuelos, hermanos y sobrinos. ¿Qué sucede si el único pariente que sobrevive es un tío o un primo cercano? La respuesta la hallamos en los artículos 546 y 547 del mismo cuerpo legal, que resuelve a favor del Estado la herencia al no existir los herederos o cuando los de referencia u otros sean incapaces (“salida definitiva del país”).
A su vez, el artículo 191.1 del C.C, expone que la transmisión o enajenación de inmuebles se rige por las Disposiciones especiales (Ley general de la vivienda). El problema fundamental del traspaso radica en su artículo 60, el cual impone la compra-venta de la vivienda a favor del Estado, que abonará el precio legal establecido en la L.G.V o el fijado por el Ministerio de finanzas y precios. ¿No es la compra-venta un contrato bilateral donde el precio debe ser fijado por las partes según sus intereses? ¿No es el acto de compra-venta una expresión de la facultad de transferir el derecho de propiedad? ¿Acaso no cuenta la libre determinación del propietario?
El artículo 30 de la citada ley regula los requisitos para ejercer la donación de inmuebles. Ser familiar hasta el cuarto grado de consanguinidad, cónyuge o ex cónyuge con hijos o con más de dos años de matrimonio; así como los convivientes con diez años o más en el hogar. No puede donarse, por ejemplo, a otro tipo de familiar o personas allegadas. Tales exigencias limitan el ejercicio de la voluntad del “dueño”.
Pero hay más. Según resolución del Instituto nacional de la vivienda, la donación pierde sus efectos cuando el donante realiza algún trámite migratorio dentro de los cuatro años posteriores al acto. El donante es convertido así en rehén de la legislación.
Y como si fuera poco, el artículo 76 de la L.G.V instituye que el heredero testamentario solo puede adjudicarse la vivienda si la ocupa al momento de fallecer el causante, requisito muy difícil de tener si partimos de que la muerte es un acontecimiento impredecible. El heredero vuelve a ser rehén, si sale de casa el Estado lo despoja.
El otro requisito, no más sencillo, es que en defecto del anterior, se exige que el inmueble quede vacío al fallecer el testador por ser este su único ocupante. ¿Y si llega alguien a vivir allí a última hora? Según el artículo 78 de dicha ley, si ese alguien (conviviente no heredero) fuera un familiar hasta el cuarto grado de consanguinidad, cónyuge con cinco años en el inmueble o no fuera un pariente, pero conviviera por más de diez años en casa, tendrá prioridad sobre el heredero testamentario para adjudicarse la vivienda.
De no cumplir tales restricciones, la casa se la adjudica el Estado, cuyas leyes y funcionarios no respetan la última voluntad del causante, algo tan antiguo como el Derecho romano.
Pero el punto culminante está en el artículo 81 de la L.G.V, que solo le da el derecho a adquirir la propiedad de la vivienda, previo pago, a los familiares hasta el cuarto grado de consanguinidad o cónyuge que convivieron por más de diez años con el propietario que abandonó definitivamente el país.
Se podría resumir que en nuestra legislación, al establecerse tantas trabas sobre transmisión de viviendas, el Estado termina convirtiéndose en un embudo que generalmente se apropia de la mayoría de los inmuebles, siendo esta, lamentablemente, la principal fuente del fondo habitacional del país.
¿Se garantiza realmente el derecho a la propiedad en la legislación cubana?

Octubre en la mitología. Por Miguel Iturria Savón.

22 octubre 2008 às 16:21 por Ancla insular | Postado em: Efemérides,Miguel Iturria.
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En Cuba, octubre es un mes de conmemoraciones trascendentes. El día 10 evocamos el inicio de la lucha por la independencia, desatada por Carlos Manuel de Céspedes, “Padre de la Patria”. El 12 pasamos por alto el descubrimiento de América, pues Cristóbal Colón llegó a nuestras costas con 12 jornadas de atraso, le cambió el nombre a la isla y la confundió con un continente. Recordamos el 20 como Día de la cultura nacional y dos fechas luctuosas de exaltación guerrera, el 8 y el 28, aniversarios de la muerte de los comandantes Camilo Cienfuegos Gorriarán y Ernesto Guevara de la Serna.
Como el discurso oficial enaltece la guerra y la exclusión, el 20 de octubre exaltamos la cultura pues ese día, pero en 1868, los independentistas cantaron en Bayamo un himno que devino símbolo de identidad de la nación cubana, presentada por el castrismo como un relato bélico, unilateral y simplista que desemboca en la revolución de 1959, la cual trajo consigo al líder mesiánico que impuso el socialismo, régimen que distorsiona la historia y regula el culto a la personalidad en función del poder.
La jornada Camilo-Che mitifica a dos guerreros del almanaque revolucionario. Camilo, el más popular de los héroes que bajaron de la Sierra Maestra, desapareció mientras volaba de Camagüey a La Habana, el 28 de octubre de 1959, antes de declarar en el juicio contra un comandante caído en desgracia. La muerte del aventurero argentino Ernesto Guevara, fusilado en Bolivia el 8 de octubre de 1968, marcó el fin de la guerrilla que encabezó en ese país, donde aspiraba a tomar el poder para crear un régimen similar al instaurado por Fidel Castro en Cuba.
Ha llovido mucho desde entonces. Es notable el cansancio de los cubanos que crecimos bajo la fábula mesiánica y providencialista del castrismo, pero a los escribanos de la prensa insular no parece preocuparles el agotamiento de medio siglo. Insisten en las consignas y medias verdades. La mitificación del Che y la comercialización de su imagen como ícono revolucionario exceden los límites de la razón.
El “guerrillero heroico” desmanteló la industria y la banca cubanas antes de retomar sus aventuras militares. Sus fracasos en África y Bolivia lo convirtieron en un ícono de la violencia. Sus acciones son realmente una estafa. El Che Guevara no es más que un producto de mercado, una bandera para los cazadores de mitos y certezas.
Camilo Cienfuegos, el héroe de sombrero tejano y amplia sonrisa, murió joven. Los dioses del Olimpo revolucionario se apiadaron de él. Tal vez por eso es una figura creíble, ajena al maquiavelismo de los líderes que sobrevivieron y crearon una verdad ficticia, favorable a un “estado benefactor” que aún persigue las ideas democráticas y envía a la cárcel o al exilio a quienes contradicen sus dogmas.
Octubre es un mes de conmemoraciones históricas, pero hay mucha hojarasca en la historiografía oficial. Para reescribir la historia habrá que sacudir el árbol de los mitos.

Otra vuelta de tuerca. Por Miguel Iturria Savón.

às 16:17 por Ancla insular | Postado em: Ciclones,Miguel Iturria.
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Emilia salió al mercado y regresó decepcionada. Mi vecina recorrió los kioscos de la calle ocho, bajó después por 71 y, finalmente, en el mercado de Cruz Verde, compró seis libras de papas, a razón de dos por persona, pues en su casa son tres y la libreta de abastecimiento establece ciertas normas. Volvió a salir antes de ponerse a lavar y retornó con un pan suave y sin grasa, dos paquetes de croquetas y un hueso de puerco para cocinar un caldo.
Algo similar les ha sucedido en estos días a Migdalia, Martica, Edilia y a muchas vecinas de Boyeros, El Cotorro, Guanabacoa, San Miguel y otros pueblos del sudeste de La Habana, donde apenas abren los puestos agropecuarios. La ausencia de productos las altera pues se esfuerzan en vano. Con las jabas vacías aumentan los problemas y las preocupaciones. Los nietos devoran lo poco que encuentran sin pensar en el posible infarto de las abuelas.
En el cierre del mercado agropecuario no solo inciden los desastres provocados por el paso de los ciclones Gustav e Ike. En medio de la crisis alimentaria el Gobierno retoma los controles extremos. Ciudad Habana es una ciudad sitiada, sin toque de queda ni declaraciones previas. Los accesos a la capital están controlados por la policía. Los conductores de vehículos tienen que mostrar sus documentos y soportar registros, decomisos, multas y amenazas.
¿Qué sentido tienen tales restricciones? ¿Para qué impedir la natural circulación de mercancías? Si faltan productos y suben los precios los funcionarios pudieran dictar ciertas normas para proteger al consumidor, sin asfixiar al campesino que produce, al intermediario que compra y transporta y a los vendedores que reciben y atienden al consumidor en los kioscos urbanos. ¿A caso no pagan impuestos al Estado?
Al parecer, se trata de otra “ofensiva revolucionaria”, otra vuelta de tuerca contra los pequeños comerciantes, parceleros y camioneros privados, a quienes se denigra a priori en los medios informativos. La consigna es obvia: “que nadie toque nada, yo solo puedo tocar”.
Hablar de acaparadores, rodear la ciudad de policías, decomisar productos y vehículos y centralizar las ventas en mercados estatales es otra manera de crear problemas. Así se administra la tensión sin solucionar el flujo de mercancías. Lo importante no es detener y juzgar al que transita con una jaba, sino liberar las iniciativas individuales para que cada cual encare sus problemas y aspiraciones.
El Estado patrón quiere inventariar cada planta, contabilizar los frutos y fijar los precios desde oficinas, pero los empleados de sus tiendas y almacenes no pagan impuestos, alteran las pesas a su favor, cobran salarios y maltratan al público.
Emilia, Migdalia y otras vecinas enfrentan por estos días a tales gladiadores. Quizás por eso regresan a casa con las jabas vacías, mientras el huevo sube a cinco pesos y el hambre pone a pruebas la paciencia de estas damas, casi al bode de la histeria.

Tropicana Tamaulipas. Por Miguel Iturria Savón.

às 16:05 por Ancla insular | Postado em: Espectáculos,Miguel Iturria.
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Los músicos, bailarines, coreógrafos y asistentes estaban listos para el viaje. Disponían del pasaporte visado por el Consulado de México en La Habana, del permiso de salida del Gobierno cubano y del boleto de avión. Hasta las maletas y los familiares de los 54 artistas del Cabaret Tropicana esperaban el vuelo. Debían actuar en Tamaulipas, donde la promoción del espectáculo marchaba sobre ruedas, pero horas antes de salir los agentes de la Seguridad del Estado echaron a rodar el fantasma de la sospecha.
No había peligros de explosión aérea ni terroristas a la vista, más la gerencia de Turarte convocó a una reunión urgente. Cinco de los artistas no eran confiables, aprovecharían la gira internacional para emigrar, no volverían a la isla. Los celulares de otros 25, monitoreados por los controladores de la telefonía cubana, delataban a sus poseedores como sospechosos de viajar para quedarse. ¿Cómo quedaría el honor de la Patria si 30 de los integrantes de la Delegación la abandonaban en tierra azteca y cruzaban las fronteras con los Estados Unidos? Hasta los candidatos presidenciales Obama y McCain se enterarían de las debilidades ideológicas de los músicos y bailarines cubanos.
Puestos a escoger entre cumplir el contrato de intercambio artístico y correr el riesgo de perder parte del rebaño, los funcionarios de Turarte no vacilaron en quedar mal con los patrocinadores mexicanos. Si desafiaban a los guardianes de la ideología no serían congratulados por el nuevo éxito de Tropicana en Tamaulipas, sino expulsados de sus lucrativos empleos por la deserción de músicos y bailarines. ¿Para qué arriesgarse por unos maricones indiscretos? El que quiera escapar que se tire al mar como los balseros. A fin de cuentas, el Ministerio de turismo tiene abogados para enfrentar el litigio con los empresarios aztecas.
Al conversar con la novia de uno de los músicos que debía viajar supe detalles de la insólita reunión de los gerentes de Turarte con los artistas de Tropicana. Un joven bailarín que integraba la delegación a Tamaulipas precisó: “los novatos no sabíamos que cuando te dan la visa los agentes de la Seguridad graban y estudian tus llamadas para saber si intentarás quedarte”. Un cantante con muchas horas de vuelo me dijo: “los teléfonos están pinchados, los móviles son fuente de espionaje, por cualquier desliz te excluyen de la gira”.
Si bien es innegable que cientos de artistas cubanos aprovechan sus actuaciones en otros países para escapar de la isla, donde el tiempo parece detenido y viajar equivale a una carta de libertad, creo que la suspensión de una delegación completa por sospechas policiales no confirmadas raya en el absurdo. Si algunos creadores deciden no regresar a casa están en su derecho. Benny Moré se quedó en México, allí triunfó, pasó a New York y retornó a La Habana. Otros ejemplos confirman la regla. Los artistas viven donde mejor les va. ¿Por qué no dejarlos entrar y salir libremente? ¿Qué sentido tiene hablar de la imagen cultural de la revolución y politizar hasta la música?
El renombrado Cabaret Tropicana posee un elenco de más de cuatrocientos artistas. Allí triunfaron desde la década del cincuenta las principales figuras de la música y la danza de Cuba y otras naciones. Hace años es un centro exclusivo para el turismo internacional, pero la recaudación de divisas no favorece a quienes derrochan su talento en cada espectáculo. La miseria de sus artífices estimula los viajes sin regreso.
Emigrar no es un placer, es un derecho y, a veces, una necesidad. Los artistas de Tropicana que ahora deshacen las maletas tendrán que esperan otra oportunidad. Ya saben que la gerencia cumple los mandamientos de los agentes de la Seguridad del Estado.

Telegrama. Por Miguel Iturria Savón.

17 octubre 2008 às 17:51 por Ancla insular | Postado em: Crónica,Miguel Iturria.
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Telegrama. / Miguel Iturria Savón.
El cartero tocó a la puerta y antes de entregarme el telegrama me felicitó y pidió que le firmara el recibo. Me extendió entonces un pedazo de papel estrujado con mi dirección y un mensaje breve. Al preguntarle por el sobre me dijo sin inmutarse que no había en el correo. Fue una doble sorpresa, una sobrina me felicitaba por mi cumpleaños desde Matanzas, y el emisario local traía el texto abierto y con tres días de atraso.
No era un mensaje en clave, una cita de amor, una invitación ni un aviso de urgencia, pero la falta del sobre me dejó perplejo. ¿Cuántos empleados leyeron el telegrama? ¿Qué hubiera pasado si fuera algo secreto? ¿Conocerán los funcionarios de comunicaciones que la Constitución de Cuba refrenda, en su artículo 57, que “la correspondencia es inviolable”, aunque “puede ser ocupada, abierta y examinada en los casos previstos por la ley”? ¿Sabrán que “el mismo principio se observará con respecto a las comunicaciones cablegráficas, telegráficas y telefónicas”?
No conozco la ley complementaria al precepto constitucional invocado, la cual debe enumerar los casos necesarios e imprescindibles para quebrantar el derecho de “inviolabilidad de la correspondencia”; pero razonablemente estimo que sea por motivos que afecten la seguridad del estado, la nación, la economía o por “razones de utilidad pública o interés social”.
Pienso que mi cumpleaños no clasifique en los motivos que supongo, sino que es habitual el quebrantamiento o la ignorancia -en el mejor de los casos- del mencionado derecho por parte del personal de correos.
Para no ponerme paranoico recordé que años atrás yo recibía libros, casetes y cartas del psicoanalista mexicano Fredo Arias de la Canal, y siempre llegaban con el sobre abierto y meses de atraso.
Me acordé, además, de los amigos que se enteran de las cartas que le enviaron desde el extranjero cuando viene el familiar que les escribió. ¿Qué podemos hacer si las epístolas no llegan y los telegramas vienen sin sobre? ¿Será obra y gracia de los carteros o “casos previstos por la ley”?
El empleado que tocó a mi puerta es respetuosamente informal. Quizás sea la imagen del quebrantamiento de nuestro derecho a la inviolabilidad de la correspondencia. Tal vez no sepa que el artículo 12 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, firmada por Cuba en 1948 y ratificada recientemente por el gobierno insular, nos concede ese y otros preceptos para evitar la injerencia en la vida privada y familiar, incluidos el domicilio y la correspondencia.
En mi caso, como era un simple telegrama de felicitación, no fui al correo a dar las quejas por el sobre ausente. Me alegra que mi cumpleaños sea conocido por los empleados de comunicaciones, pero le pediré a mi sobrina que el próximo año me envíe saludos a través de una paloma mensajera.

El blog de Yoani. Por Miguel Iturria.

às 17:48 por Ancla insular | Postado em: Blog,Miguel Iturria.
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Un blog es un espacio virtual que a veces trasciende las redes de Internet. Los políticos colocan en el suyo sus discursos, las emisoras radiales le cuelgan textos informativos, los periodistas lo convierten en una columna sin editor y otros lo utilizan como bitácora personal.
Generación Y, de la célebre bloguera cubana Yoani Sánchez, es una brújula que rastrea sus pasos por las calles de La Habana, cuyo absurdo habitual la llevó al exorcismo. Ella misma definió su arte blogética como “una bitácora a saltos, intermitente y retrasada…” y calificó sus escritos como “desencantadas viñetas de la realidad”, pues “después de probar con el silencio y la evasión, no resultaron”.
Ante la pregunta “¿Por qué Generación Y?”, la ganadora del Premio Ortega y Gasset de periodismo digital, respondió: “Porque arrastro la culpa generacional del silencio, de la pasividad y del asentimiento tácito. Creo que ya va siendo hora de que mi gente se haga oír, en toda su pluralidad y desencanto”.
Esa y otras razones, quizás más íntimas, anidan en las reseñas y en las ilustraciones que complementan el posteo de sobrevida que es Generación Y. El mismo comprende el período del 2 de abril del 2007 al 29 de junio del 2008, y circula en un pequeño CD de Ciber Prensa, formato Word Pres, plantilla Mandigo.
Su alegato generacional traspasa el interés de quienes franqueamos el umbral de los treinta años. Las mini crónicas de Yoani son un diario de circunstancias que narran la incertidumbre de muchos cubanos, lo cual acentúa el interés de esos textos breves, alusivos, irónicos y bien escritos. Ella sabe que lo personal difiere pero se torna colectivo en un país con consignas anticuadas, batallas ficticias, pregones de igualdad, soberanía arrendada, diáspora desmedida y chistes que desacralizan la distorsionada visión ideológica impuesta desde el poder.
Lo sabe y lo recrea de forma desenfadada. Casi nada pasa desapercibido para esta habanera que le ha tomado el pulso a la ciudad. Sus descargas tienen valor testimonial, pero no hay frivolidad en la catarsis. Detrás de cada suceso glosado hay una dosis de análisis condimentada con sátira y humor. La bloguera tiene estilo propio y conoce las pautas del periodismo digital.
Mención especial merecen sus fotografías, los cuadros, los fotomontajes, el uso de los grafitis, las litografías de César Leal, Carlos Verdecía, Robespierre y otros amigos que colaboraron con ella en las ilustraciones. Estas calzan los textos pero valen por si mismas; sin ellas la escritura perdería parte de su magia y el mensaje sería menos convincente.
En el blog que ahora circula en CD hay reseñas culturales, comentarios de libros, sucesos urbanos, apuntes de un atraco, una redada policial y nota que apresan un instante de la vida política cubana, la cronología de una velada en el Café teatro nacional, un recorrido en bici taxi por las calles de La Habana. Yoani habla de los carteles políticos, de un ómnibus biplanta para turistas, de la escuela del hijo, el cumpleaños del marido o de alguna de las reflexiones del Comandante en Jefe.
La aparente sencillez de sus análisis colinda con la agudeza de las observaciones. La autora conectó el radar y trató de descifrar las claves de la realidad. Su peculiar sensibilidad parece una alfombra de acceso al entramado social que la inquieta.
Títulos como “Cambiar el cartel” (Junio 29 del 2008), “Votemos por el humor” (mayo 31), “Las verdades de Zanussi” (febrero 28), “Parlamento viene de parlar” (enero 22), “De tele clases y otros absurdos” (dic. 12 del 2007), “Las medias noticias” (octubre 5) o “Internet por señas” (13 de agosto), devienen retratos incisivos del entorno insular, ángulos de nuestra cultura.
En el primero advierte: “Hay definiciones, consignas y formas de llamar las cosas que siguen usándose por puro automatismo, aunque en la realidad poco quede que justifique esos apelativos…La realidad no se parece a lo que se anuncia…”
Habla de un programa humorístico y del actor “que pinta de burla nuestro absurdo cotidiano…”, al cual considera “la única figura pública en la que veo representada mis demandas”.
Reporta la intervención de un cineasta italiano en el Cine Chaplin y ubica la tesis de su filme al entorno cubano, donde “el camuflaje, la simulación y el cinismo de los viejos es más permanente de lo que pensamos”.
El uso de títulos irónicos como “En busca de la piedra Rosetta” (febrero 25 del 2008) o los citados “Parlamento viene de parlar” e “Internet por señas”, acentúan el valor de comentarios que recrean, desde el absurdo, la actualidad política del país y el escepticismo de la bloguera ante los cambios anunciados por el grupo gobernante.
Los propios avatares del blog de Yoani, los links, los comentarios y la censura de “los boicoteadores y los muchachos de la Brigada de la respuesta cibernética…” también ocupan espacios en estas páginas; en las que ella presenta a Potro salvaje y otros bloggers que oxigenan la incipiente blogósfera cubana.
Como no es posible referirnos, desde la brevedad de esta nota, a todos los duendes, fantasmas y problemas que desata la creadora de Generación Y, invito a los lectores del ciberespacio a buscarlo en Google o localizar el CD que circula de mano en mano en La Habana y otras ciudades. Tal vez Yanisleidi, Yoandri, Yusimí o Yunieski acudan a su reclamo.

Mujeres apasionadas. Por Miguel Iturria Savón.

6 octubre 2008 às 21:16 por Ancla insular | Postado em: Crónica,Miguel Iturria.
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Ellas quieren ser felices y han echado a andar por sus propios pies. Andan como los demás: dos pasos al frente, uno al costado y tres atrás. Son alegres, atractivas, optimistas y desobedientes. Se llaman Ana, Aracelis, Janet, Kenia, Miladis y Niurka. No buscan a un hombre que las represente, pero si aparece un buen tipo se convierten en señoras y aprenden a portarse bien.
De ellas, solo Aracelis estuvo presa como medida cautelar. La acusan de asediar a los jovencitos. Su hermana Janet contrató a un abogado pues en el Tribunal municipal de El Cotorro le informaron que le aplicarán la Ley de peligrosidad social. Tal vez por eso Aracelis está tranquila a pesar de las miradas y propuestas de los hombres que desean subir al cielo en sus brazos.
A Kenia le va bien con su tercer esposo, aunque no tanto como a la sobrina que vive en el sur de Italia con un blanco narizón, a quien una chica envidiosa le hizo llegar los datos del amante que la mulata contrató como chofer cuando vino de vacaciones.
Ana, Miladis y Janet siguen solteras y tranquilas. Solo sus atributos físicos y la sensualidad de sus pasos delatan los sueños y las pasiones que cobijan en la piel. Ellas renuevan la esperanza de viajar al extranjero y comentan con desenfado el ejemplo de Niurka, la ex mujer de Juanito, quien llegó hace unos días de Buenos Aires, a donde viaja dos veces al año a solicitud de su nueva pareja sentimental.
A los treinta y siete años Niurka no es la mulata de ensueños que vino a conquistar La Habana desde los Mangos de Baraguá, un caserío montañoso de la zona oriental mencionado en los libros de historia. Ya no es una jovencita, pero es elegante, viste a la moda, tiene casa propia, un ex marido que le cuida al hijo mientras viaja y un amante argentino de clase media que paga sus gastos y la llama los fines de semana.
Mi vecina ha triunfado en el mercado del sexo. Es centro de los murmullos del barrio. Su casa es visitada por las amigas que esperan por otro príncipe azul. La hija de Miladis y varias chicas balbucientes le piden consejos. Ella les sugiere orientarse al turismo y estudiar inglés.
Quizás tenga razón, pues las jineteras cubanas ejercen el viejo oficio de las féminas con un fin predeterminado: marcharse del país y ayudar a la familia. ¿Por qué querrán irse de una isla tan bella?
Si la esperanza es la lluvia de las almas, les deseo suerte a mis alegres y atractivas vecinas. Me satisface saludarlas con una sonrisa cómplice, saber que se sienten libres en medio de tantas incertidumbres, desarraigos y alienación.
Ana, Aracelis, Janet, Kenia, Miladis, Niurka y otras exploradoras del horizonte insular son mujeres apasionadas, como las brasileñas de ficción de la telenovela de las nueve. Sus sueños y problemas tapizan el lienzo de nuestra realidad.

La ambiguedad del jinete. Por Miguel Iturria Savón.

17 septiembre 2008 às 16:11 por Ancla insular | Postado em: Crónica,Miguel Iturria.
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La ambigüedad del jinete. / Miguel Iturria Savón.

El hermano de un amigo pintor se aproxima a su sueño de viajar a los Estados Unidos. La certeza del matrimonio con una norteamericana parece un hecho. Ella vino a conocerlo después de casi un año de intercambiar mensajes por email. La pasaron bien entre La Habana y Varadero. Él demostró sus habilidades como amante y sus conocimientos del inglés. Hablaron de la casa y del negocio que ella tiene en Chicago, donde lo espera dentro de dos o tres meses, vía México, pues es muy complicado casarse en la isla.
Antes de que su amada partiera ultimaron los detalles y los costos del reencuentro en Norteamérica. Ya él tiene el dinero, la Carta de invitación y el pretexto para pedir la visa en la Embajada de México. Si las autoridades insulares le conceden el Permiso de salida todo será cuestión de tiempo. Con una visa temporal podrá recorrer la nación azteca y atravesar la frontera por El Paso, en Juárez, donde se identificará como cubano y pedirá asilo en los Estados Unidos.
Todo bien planeado, menos la incertidumbre y el temor de la travesía. Él vacila ante la posibilidad del salto. Lleva cinco años usando Internet para conseguir esposa; ha noviado con varias extranjeras, pero solo tres aceptaron su propuesta de matrimonio. El hermano de mi amigo no es un salvaje tropical, sino un profesional de 42 años, fuerte y presumido. La cincuentona de Chicago no es hermosa pero constituye su tabla de salvación para abandonar el paraíso caribeño.
Osmani pensaba casarse en un Bufete internacional de La Habana, hacer la fiesta en La Maison y partir hacia New York junto a su esposa, como un señor de cuello y corbata, sin riesgos ni contactos con los peligrosos mexicanos, cuyo Gobierno devuelve a los balseros de la isla.
Ante las ínfulas del profesor mulato, mi amigo pintor y otros socios del barrio le hacen propuesta audaces. Lázaro el zapatero le pidió canjear a la norteamericana por su amante holandesa, una psicóloga que viene en busca de salsa y sexo sin compromisos.
Orestes, el hermano de Osmani, piensa que su pariente lo quiere todo a cambio de nada. “Se comporta como si fuera Brad Pitt. Es un vanidoso sin futuro”.
Tal vez el hermano de mi amigo tenga sus razones. No es lo mismo capear el temporal junto a la familia que depender de una rubia en Chicago. Aquí juega a que trabaja, allá tendrá que coger al toro por los cuernos.
Los hombres que jinetean por Internet desde La Habana enfrentan más riesgos que las muchachas que pescan turistas en los hoteles. A ellas cualquier europeo ingenuo les propone matrimonio. Ellos se convierten en gigoló de las criollas o en potros salvajes de las europeas que compran el placer.
Hay una dama que espera en una ciudad del norte. Tal vez el caballero insular no esté preparado para viajes y romerías. Las andanzas y las búsquedas tienen su precio.

Fin de una utopía. Por Miguel Iturria Savón.

às 16:08 por Ancla insular | Postado em: Libros,Miguel Iturria.
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Fin de una utopía. / Miguel Iturria Savón.

Acabo de leer Fin de una utopía. La mitología y el mesianismo marxista, ensayo monográfico del escritor Juan F. Benemelis, publicado en Miami por el Grupo de apoyo a la democracia. La obra, de gran valor histórico, filosófico e informativo, ofrece un análisis crítico de los vuelcos y distorsiones de una doctrina que influyó en generaciones de académicos y políticos, pero fracasó en su aplicación social.
Como advierte Frank Hernández Trujillo en el Prefacio, Benemelis “nos brinda acceso a un tipo de información que ha sido ignorada por la mayoría de los académicos de…habla hispana, los cuales estando en mucho de los casos influenciados por estas mismas doctrinas fracasadas, persisten en defender lo indefendible, o soslayar del todo la catástrofe creada a nivel mundial por el comunismo y sus principales líderes, desde Vladimir Lenin hasta Pol Pot, con su trágica secuela de ejecuciones sumarias, masivas violaciones de los derechos humanos y millones de prisioneros de conciencia”.
En más de 400 páginas el autor repasa las formulaciones esenciales de Marx y Engels, sus continuadores (Karl Kautsky, V.I. Lenin, Rosa Luxemburgo, Trotsky, N. Bujarin, Gramsci), detractores (F. Lassalle, Pierre J. Proudhon, Max Stirner, Mijaíl Bakunin) y otros que revisaron o aplicaron el marxismo a la sociedad contemporánea, cuyo experimento demostró las limitaciones filosóficas y económicas de una ideología presentada como panacea humana en un período de crisis de las certezas metafísicas y existenciales.
Fin de una utopía es un libro ameno a pesar de su amplitud expositiva. Benemelis demuestre maestría historiográfica, agudeza hermenéutica y honestidad en el análisis de las hipótesis y el manejo de las fuentes. La obra consta de una introducción, treinta capítulos breves estructurados en tres partes, decenas de ilustraciones y un apéndice bibliográfico.
Se trata de un análisis abarcador, incisivo y creíble, que parte de las profecías de Marx, el determinismo de sus postulados filosóficos, el reduccionismo economicista, la deuda y la tergiversación de Hegel, Feurbach y otros antecesores, así como la teoría de la historia, la revolución francesa de 1848 como su prueba de fuego, el intento de aplicar el evolucionismo de Darwin a la historia, la inversión del análisis de la dialéctica, la economía política, las tesis de la lucha de clases, la teoría del estado, la dictadura del proletariado y el forcejeo entre marxistas y anarquistas, continuadores, revisionistas y las fórmulas en torno al estado socialista, el partido, la nueva clase, etc.
Benemelis esclarece lo expuesto por Lenin en detrimento de Marx, la espontaneidad del líder bolchevique, las variedades del marxismo, su aplicación en Rusia, el totalitarismo, la burocracia y el “socialismo real”. Aclara que:
“El marxismo, condicionado a su siglo de nacimiento y expresión, no pudo sobreponerse y reasimilar teóricamente en su totalidad el violento salto técnico-industrial del capitalismo. Luego de su conformación…sus postulados quedaron relacionados solo a las mismas condiciones socio-económicas que le posibilitaron la emergencia como cuerpo ideológico” (página 139).
El ensayista contextualiza su obra, revela la teoría, la depauperación de sus postulados, los criterios en torno a su praxis, la crítica del estado estalinista, las causas del “triunfo del socialismo” en las periferias del capitalismo, las influencias del sistema en los países del Tercer mundo”, el expansionismo soviético, el fantasma del marxismo en los nuevos filósofos, la apelación a lo absoluto y los procesos históricos y económicos que inciden en su colapso, pues “…el marxismo fue cogido por sorpresa, precisamente, en su dogma principal, en la supuesta decrepitud capitalista. El capitalismo renació y sobrepasó todas las expectativas y terminó arrollando al socialismo” (p. 263).
Analiza al respecto como en el capitalismo hubo una profunda revolución sistémica y organizativa que fue dirigida por los gerentes y los tecnócratas, a diferencia del bloque soviético que estaba señoreado por la burocracia.
Expone además, la impronta de la Segunda guerra mundial, el ajedrez atómico, la doctrina de la guerra fría, así como conflictos que involucran a Occidente y al Bloque soviético, la Era Brezhnev, la Guerra de las galaxias y la “Era Reagan” y las reformas iniciadas por Mijaíl Gorbachov, cuya equivocación “fue pensar que el comunismo podía ser reformado, sin estimar que falto de una ideología totalitaria el sistema no podría existir…” (p.444).
En Fin de una utopía. La mitología y el mesianismo marxista, Juan F. Benemelis valora, finalmente, el esfuerzo conceptual de neo marxistas como Max Hokheimer, fundador de la Escuela de Frankfurt, quien “quiso inventar un marxismo no determinista”; Herbert Marcuse, que “no pudo construir un marxismo iconoclasta”; Michel Foucault, “de constructor de todo y constructor del marxismo” y Jurgen Habermas, al cual se debe “el último intento serio por restablecer a Marx”.
El libro de Benemelis que circula en Cuba, donde la Utopía comunista aún es un contrasentido histórico, actúa como un arcoíris de esperanza en las almas que luchan por los cambios.

De Gustav a Ike. Por M. Iturria Savón.

15 septiembre 2008 às 21:45 por Ancla insular | Postado em: Ciclones,Miguel Iturria.
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De Gustav a Ike. / Miguel Iturria Savón.
A veces hay noticias que conmueven a los cubanos. En el mayor archipiélago del Caribe el tiempo parece detenido. Solo el campeonato de beisbol, el mundial de fútbol o algún ciclón nos sacan de la rutina. Nuestros medios no transmiten informaciones con color; nos aburre el Noticiero nacional, la Mesa redonda y los partes de batallas y victorias del diario Granma, donde florecen las reflexiones del gladiador herido que desafía a la muerte. La guaracha noticiosa es reproducida por las emisoras radiales desde la Punta de Maisí, en el extremo oriental, hasta el Cabo de San Antonio, en Pinar del Río.
Agosto fue una excepción. Primero las Olimpiadas de Beijing y la rabieta oficial por el descalabro deportivo insular. Después el impetuoso ciclón Gustav que dejó sin casa a miles de pobladores del sur de La Habana, Pinar del Río e Isla de Pinos. Al comenzar septiembre hubo que posponer el inicio del curso escolar por los desastres en decenas de escuelas. Cinco días después, el doctor Rubiera, meteorólogo en jefe, pronosticó el paso del huracán Ike, cuya hoja de ruta dispara los temores y las medidas de seguridad en todo el país.
Ike ya es noticia. Atraviesa la isla desde el sábado 6 de septiembre. Sus embates causaron estragos en la zona norte oriental. Sus aguas y vientos pasaron de Maisí y Baracoa a las poblaciones de Holguín; la trayectoria incluye a Camagüey, Ciego de Ávila y otras provincias de este archipiélago largo y estrecho.
La embriaguez ciclónica está justificada. Nos une la inminencia del peligro. Miles de cubanos de la zona costera han sido albergados. En la noche del domingo siete las imágenes de los viento y de las inundaciones en Baracoa conmovieron a los habaneros. Las aguas saltaron el malecón de la ciudad primada. Los partes radiales y televisivos transmitían también la furia de Ike en Antillas, Banes, Holguín, Nuevitas y Morón.
Los informes y las imágenes del desastre nos preparan para lo que viene. Las autoridades se ocupan del fenómeno mediante la Defensa civil, las entidades estatales y los Consejos municipales y provincias de defensa. El general Raúl Castro distribuyó a los vicepresidentes del Consejo de Estado y de ministros por todo el país. Machado Ventura en Holguín, Esteban Lazo en Matanzas, Carlos Lage en Ciudad Habana y algunos generales en otras jurisdicciones. Todos presiden y hablan en reuniones locales, dicen más o menos lo mismo, a excepción de los militares que apenas platican o gruñen un par de órdenes.
De Gustav a Ike no hubo transición. Solo cinco o seis días de lamentaciones, promesas y consignas. Aún no sabemos el saldo final. Ambos articulan las desgracias de los cubanos más humildes. Los huracanes son monstruos que pasan, no creen en lemas ni otorgan tiempo, pero ponen a prueba los recursos y la capacidad de la administración para reparar los daños.
Aunque los cubanos nos burlamos de todo, incluida la desgracia propia, hay que meditar sobre estos fenómenos que multiplican los problemas y ponen a prueba al Gobierno, en cuyas manos está la distribución de la ayuda ofrecida por Rusia, España, Estados Unidos, Venezuela y otras naciones. Esperemos que la élite utilice las reservas estatales y los recursos foráneos para atenuar la tragedia de los sin casa. Ya veremos.

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