La otra semana. Por Miguel Iturria Savón.

10 junio 2009 às 21:42 por Ancla insular | Postado em: M. Iturria.,Sociedad
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El sábado pasado una amiga de Noti-Cuba me envió un mensaje por el móvil sobre la acusación a Myers, ex funcionario del Departamento de Estado que pasaba información secreta a los Castro. La nota fue el último capítulo del culebrón informativo de la semana, cuyo plato fuerte estuvo en las sesiones de la OEA para levantar la exclusión del régimen cubano de esa institución regional.
Cuba se abre al mundo a su manera –exporta médicos, vocifera contra Estados Unidos y asesora a sus aliados del continente-, pero cierra las puertas de las oportunidades a sus propios ciudadanos. Tal vez por eso el jueves, mientras los presidentes latinoamericanos esperaban la felicitación del gobierno de Castro por la Resolución de la OEA, un grupo de balseros fueron apresados en el Malecón, al lado de la sede diplomática de los Estados Unidos, al regresar por fallos técnicos cuando intentaban escapar de la isla.
Sobre la decisión de la OEA hubo análisis de todo tipo dentro y fuera de Cuba, desagraviada y silenciosa por conveniencia totalitaria. Por el régimen habló Ricardo Alarcón, Presidente de la Asamblea Nacional, quien expresó: “Cuba agradece el gesto, pero no está preparada para pedir ser admitida”.
El vocero del castrismo tiene razón, Cuba no está dispuesta a respetar la Carta Democrática de la organización regional. El esfuerzo de sus aliados por devolverle el sillón no es más que un gesto contra los Estados Unidos, cuyo gobierno apoya a la oposición pacífica e insiste en la necesidad de cambios en la isla, lo cual cuestiona el jueguito del poder vitalicio de los Castro, sostenidos por el petróleo y los dólares de Venezuela con la complicidad de los mandatarios que ponen de moda a la vieja dictadura.
Cuba está situada a la entrada del Golfo de México, pero no es el centro de América ni el ombligo del mundo. Suceden cosas en otras partes. El gobierno de Perú declaró la emergencia en los Andes por la muerte de 153 niños. En Guatemala reclamaron investigar al presidente Álvaro Colom por su posible complicidad en asesinatos. Hugo Chávez tomó el control de 14 nuevas plantas de gas natural en Venezuela. Predominan los terroristas en el Medio Oriente, a donde viajó Barack Obama para “buscar un nuevo comienzo entre los Estados Unidos y los musulmanes”; mientras Irán y Corea del norte aceleran su programa nuclear y China frena a los jóvenes que evocan la masacre de Tiananmen.
Si comparamos las noticias de la semana pasada con las aguas mansas que reinan en Cuba, vemos que el mundo es muy complejo para juzgarlo desde la atalaya insular. La Habana es todavía una plaza sitiada por su propio gobierno, devenido en “símbolo de resistencia” para algunos mandatarios de la región que copian al castrismo.
Quizás el señor Myers y su esposa, al convertirse en espías de los Castro, no sabían cómo funciona este país. Tendrán tiempo de informarse y de esperar por nuestro ingreso en la ONU. Veremos qué pasa.

Cifras curiosas. Por Miguel Iturria Savón.

5 junio 2009 às 17:39 por Ancla insular | Postado em: M. Iturria.,Sociedad
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En “Hablemos de azúcar” (Diario las Américas del 5 de mayo) el periodista Pablo Alfonso ofrecía algunos datos que revelan la ineficacia de la industria azucarera de Cuba con relación a la producida en la Florida, donde 90 mil hectáreas cultivadas y seis centrales aportaron dos millones de toneladas en la cosecha pasada; mientras que la isla obtuvo 1,4 millones en 330.000 hectáreas en el mismo período.
Al revisar las estadísticas del Departamento de Comercio de los Estados Unidos, el comunicador mostró las compras insulares a esa nación en el sector azucarero entre el 2004 y los primeros meses del 2009, lo cual no fue informado por nuestra prensa, aferrada al antagonismo perpetuo contra el gran vecino, que vuelve a ser uno de los principales socios comerciales del gobierno cubano.
No voy a repetir las cifras ofrecidas por el colega exiliado. Quien desee saber el flujo de mercancías entre ambos gobiernos tendrá que buscarlos en los sitios de Internet de la Administración norteamericana o en los organismos regionales de comercio. Los archivos de la isla son secreto de estado. La prensa insular compensa la ausencia de estadísticas con consignas bien dosificadas y alienantes.
Otras cifras recientes demuestran la presencia del mercado norteamericano en la isla a pesar del embargo. “Hasta el daiquirí se cuela en el comercio humanitario con Cuba” según Laura Wides-Muñoz, reportera de The Associated Press, quien relaciona nueces, granos, aceites, maderas, pollos, medicinas, mezclas para bebidas y objetos suntuarios para hoteles. “Las ventas más grandes del año pasado fueron de productos básicos: maíz, por valor de $ 196 millones, pollo (139 millones) y trigo (135 millones), según la Oficina del Censo.”
“Las exenciones son tan amplias que incluyen cervezas, gaseosas y una serie de productos no comestibles como objetos de arte, postes de electricidad, armarios para la cocina y papel para diarios, adquirido en Alabama”.
De manera que hasta el periódico Granma, órgano oficial del Partido comunista, se imprime con el papel del enemigo. La ironía se extiende al daiquirí, inventado en la isla e importado desde el norte. ¿No es esto dependencia del extranjero? ¿Qué pasa con la soberanía pregonada por el castrismo? ¿Será el embargo lo que realmente frena el desarrollo de los cubanos?
Si bien algunos ejecutivos de firmas alimenticias viajan a La Habana y obtienen contratos que benefician a los agricultores de Texas y otros estados de la Unión americana, es evidente que en algo más de una década de intercambios los estadounidenses van recuperando el lugar que tenían en el mercado insular antes del embargo decretado en 1962.
La normalización de las relaciones ya está en proceso a pesar de la desconfianza, las tensiones entre los gobiernos y el discurso agresivo de los hermanos Castro, quienes usan la soberanía como cortina de humo para justificar la ausencia de libertades de los cubanos. El círculo vicioso de la retórica es una máscara. Si cotejamos las cifras se viene abajo.
El desbloqueo hacia adentro es otra cosa.

Equilibrio de intereses. Por Miguel Iturria Savón.

29 mayo 2009 às 17:33 por Ancla insular | Postado em: M. Iturria.,Sociedad
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Un amigo que regresó de Venezuela, donde brindó asesoría en la enseñanza universitaria, me pregunta si hay “señales de cambios en Cuba”. Dice que en Caracas hubo confusión entre nuestros colaboradores por las destituciones de Carlos Lage y otros funcionarios del gobierno, pero que casi nadie preguntó pues “allá estamos bajo el control del jefe de grupo y la suspicacia de los chavistas más fascistoides”. Agrega que “aquello es otra cosa, pero cada día se parece más a esto; Chávez es un títere con dólares, Fidel es el titiritero; los asesores somos tramoyistas, decoradores y asistentes de escenas, según el rango”.
Mi amigo tiene 53 años, treinta de ellos dedicados a la docencia media y superior. Entre sus íntimos critica la realidad insular, pero de la puerta hacia afuera guarda silencio. Antes de hablarles de Cuba le pido información sobre la labor del personal cubano en Venezuela, Ecuador y Bolivia.
“En Venezuela predominan los médicos, pero hay especialistas cubanos en todos los niveles de enseñanza, en los medios de comunicación, en el Ejército, la Policía, la Seguridad del Estado, la Marina, la pesca y algunas industrias. Para nosotros Caracas es Moscú a la inversa. Ellos nos envían el petróleo y decenas de productos, además del pago por la asesoría en cada sector; Cuba les manda el personal y los métodos de dominación.”
El amigo asegura que es posible que Chávez se imponga completamente sobre la oposición y acabe con los medios fundamentales de propiedad, como hicieron los Castro en Cuba con la ayuda de la Unión Soviética. “Él tiene al Parlamento y al Ejército en sus manos, además del petróleo y millones de seguidores. Los venezolanos son más rebeldes que nosotros, pero Chávez es tan audaz, agresivo y manipulador como Fidel Castro.”
Al preguntarle sobre el aspecto ético de nuestra cooperación en Venezuela, el pedagogo no vacila en responder: “Somos mercenarios espirituales, sabemos que ayudamos a un déspota, pero estamos entrenados para simular. Unos van para quedarse, conozco a médicos y enfermeras que se casaron con antichavistas para no volver a la isla. Hay quienes escapan antes de regresar. La mayoría retorna cargado de pacotillas…”
La presencia cubana en Venezuela, más que en Bolivia o Ecuador, es un negocio para ambos gobiernos. Tal vez “un equilibrio de intereses”, como dice el profesor que me visita al llegar de Caracas. Él, como tantos profesionales que “cumplen misiones” fuera de la isla, cree que “hay que vivir a pesar de los Castro y sus estupideces de dominación perpetua”.
No pienso lo mismo pero conozco a varios médicos, profesores e ingenieros que actúan como este amigo. Vienen de Caracas como si llegaran de Miami o New York, con dólares en los bolsillos y equipajes llenos de ropas y equipos electrodomésticos. Dicen horrores de Hugo Chávez y Fidel Castro y preguntan sobre posibles cambios en Cuba, como si fueran inversionistas o exiliados que visitan a la familia.

El permiso de los gays. Por Miguel Iturria Savón.

27 mayo 2009 às 21:36 por Ancla insular | Postado em: M. Iturria.,Sociedad
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Desde hace unos años los gays y las lesbianas de Cuba pueden seguir el destino de sus hormonas sin buscarse problemas con las autoridades a excepción de la policía, que aún los hostiga a pesar de contar con el apoyo de Mariela Castro Espín, hija del Presidente y sobrina del Comandante en Jefe, quienes promovieron la homofobia y la exclusión en el pasado, pero ahora admiten la diversidad sexual como mampara de otros cambios.
El tema es promovido por el Centro de Educación Sexual (CENESEX) bajo la batuta de la citada Mariela, que organizó el evento teórico del 2008 y acaba de finalizar el del 2009, ambos en el Pabellón Cuba, ubicado en La Rampa, donde hubo paneles y se presentó un libro, una revista y un Cd con un relato de Miguel Barnés, Presidente de la Unión de escritores y artistas de Cuba, quien asistió a la Marcha contra la Homofobia, celebrada en las calles aledañas a ritmo de conga y banderas multicolores, todo un suceso para el morbo colectivo y la prensa extranjera, que lo apreció como un acto de diversidad y apertura.
Damos la bienvenida al culebrón anual sobre los gays y las lesbianas. Ellos merecen respeto por su opción personal y la incorporación sin recelos a todos los peldaños de la sociedad. Reconocer sus derechos es un acto de justicia. Llama la atención, sin embargo, el intento de apropiación política sobre un tema que trasciende la conjura y la promoción ideológica.
El pretendido control de la homosexualidad y el lesbianismo por la hija de un mandatario que envejeció en el poder, resulta sospechoso. La impostura es evidente por muy sexóloga que sea la Mariela. ¿Sabrá esta señora que existen otros derechos excluidos bajo el reino edificado por sus mayores? ¿Será una rebelde consagrada a una nueva causa bajo la sombra de su padre? ¿Cómo creer en la sexualidad revolucionaria si esta margina a los homos que no bailan la comparsa socialista?
El derecho de los gays trasciende las campañas mediáticas o educativas; no es algo trivial para evitar otras marchas y cambios necesarios. La libertad de expresión, de prensa, asociación, de entrar y salir del país sin permiso y vivir sin la tutela estatal, es imprescindible para saltar la miseria y transitar hacia la diversidad promovida por la oposición pacífica sin tanta algarabía y fuegos fatuos.
Cincuenta años es mucho tiempo para dominar a una sociedad que penaliza hasta la filiación sexual. ¿Cómo hablar de diversidad y de espacios para la reflexión, si pensar es un delito y defender los derechos humanos es un reto que termina en la cárcel?
El amor es expresión más que intercambio. Ha cambiado algo la mentalidad, cambiemos las leyes para incorporar a todos al concierto ciudadano. Más que un desfile a ritmo de conga es preciso enterrar los muros de exclusiones levantados por el castrismo contra los cubanos.

El menú del desbloqueo. Por Miguel Iturria.

29 abril 2009 às 21:49 por Ancla insular | Postado em: M. Iturria.,Sociedad
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Si en la Cumbre del Alba celebrada en Cumaná, Venezuela, Raúl Castro Ruz recitó las cuentas pendientes contra los Estados Unidos y esgrimió el embargo como telón de fondo de los enfrentamientos con el enemigo para justificar a la dictadura más vieja del continente; en la recién finalizada Cumbre de las Américas, efectuada en Puerto España, capital de Trinidad-Tobago, el presidente norteamericano Barack Obama ofreció el menú del desbloqueo con propuestas que descontaminan las tensiones y favorecen la normalización de las relaciones.
“Estados Unidos busca un nuevo comienzo con Cuba. Ya he cambiado una política hacia Cuba que no ha logrado impulsar la libertad y las oportunidades para el pueblo cubano”, dijo Obama, quien agregó: “No vine aquí a debatir el pasado, sino a hacer frente al futuro…tenemos que aprender de la historia…hay un largo camino que podemos viajar para sobrepasar décadas de desconfianza. Mi administración está comprometida en una gran variedad de asuntos –drogas, migración, derechos humanos, libertad de expresión y reforma democrática…”
El líder norteamericano declaró: “El pueblo cubano no es libre. Esa es nuestra guía y rumbo en la política hacia Cuba”. Advirtió: “Ahora es el turno de Cuba. Castro debe empezar por reducir los altos impuestos que el gobierno cobra sobre el dinero que se envía desde el extranjero… podrían liberar prisioneros políticos…”
Las propuestas del mandatario coinciden con la solicitud de Raúl Castro de negociar sin condiciones previas y desde el respeto mutuo, lo cual puede ser engañoso pues décadas atrás el régimen insular liberó a miles de prisioneros, pero continuó con el enfrentamiento y acentuó la represión. Ahora Raúl Castro pretende intercambiar a los espías encarcelados en los Estados Unidos por decenas de presos políticos, lo que deja intacta la dictadura comunista, que cuenta con el apoyo de los presidentes de Bolivia, Brasil, Ecuador, Nicaragua, Venezuela, Paraguay, etc., quienes conciben a una Cuba unánime y paralizada, sin libertades ni derechos para su pueblo.
Las condiciones vuelven a ser propicias para la liberalización de la política norteamericana hacia Cuba, pero está por ver si el gobierno insular jugará con las fichas marcadas como hizo durante las administraciones de Carter y Clinton. Si busca pretextos para dinamitar las relaciones, como el éxodo masivo del Mariel en 1980, el hundimiento del remolcador “13 de marzo” y la apertura de las costas en 1994, o el derribo de las avionetas de los Hermanos al rescate en febrero de 1996.
Para moverse hacia el futuro y relegar los viejos debates como pide Obama, el castrismo tendrá que evolucionar hacia la apertura y dejar de culpar a los Estados Unidos por los problemas creados en medio siglo de centralismo estatal. La nación no es coto cerrado de ningún grupo.
Si nuestro gobierno se sujeta a sus leyes draconianas y olvida que la mesa del desbloqueo está servida, si prefiere usar lo que queda del embargo comercial como escudo de combate, entonces la esperanza y los sueños de cambio volverán a ser quimeras.