La conspiración de J. Évole. / Miguel Iturria Savón.

28 febrero 2014 às 1:12 por Ancla insular | Postado em: General
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Tte coronel Tejero en el Congreso, 23.2.1981

En una España que ha puesto de moda la posguerra televisada entrelazando pasado y ficción, ni el Discurso a la Nación presentado al Congreso de los Diputados por Mariano Rajoy, Presidente del Gobierno, apacigua el revuelo mediático logrado por el último Salvados, programa-denuncia del periodista Jordi Évoli dedicado el domingo 23 de febrero a evocar el aniversario 33 de un dramático suceso que trató de abortar la incipiente democracia hispana. Quizás la llegada de los restos mortales del mítico guitarrista Paco de Lucía baje el nivel de la pasión desatada por esta “conspiración mediática”.

 El domingo pasado fui uno de los más de cinco millones de telespectadores sorprendidos en España por la audacia, el ingenio y la manipulación exhibidos por Évole y su equipo de filmación en torno al “montaje de Estado” del fallido golpe militar del 23 de febrero de 1981. Solo a mediados de Operación Palace sospeché que el documental de la Cadena Sexta era una ficción al estilo de Operación Luna, realizado en 2002 por William Karel para el canal franco alemán Arte, con el propósito de “revelar” que el aterrizaje del astronauta en la Luna (1969) no fue real, sino un show orquestado por el Gobierno de los Estados Unidos con la ayuda del cineasta Stanley Kubrick.

El bulo de Évole es un experimento que pone en solfa los entresijos del poder y las contradicciones y problemas del país, donde apenas se desclasifican documentos y existe la tendencia a enmascarar realidades. De hecho, pasados tres décadas todavía perdura el secreto de sumario sobre el abortado golpe. J. Évole le echa leña al fuego de la ambigüedad para ganar audiencia y “revelar” como los medios pueden manipular la opinión pública.

Aunque tras la emisión del documental-ficción Jordi pidió disculpas por el engaño y moderó un debate con Iñaki Gabilondo, director de informativos en la Televisión española de aquella época; la jurista Garbiñe Biurrum y el ex ministro de la guerra Eduardo Serra. El aluvión de opiniones contrapuestas aún resuena en Facebook, Twitter, Linkend y en programas de la tele como Zapeando y El Intermedio.

“En Operación Palace, políticos y periodistas, perfectamente sincronizados, aportaron testimonios fabulados de lo que fue el intento de golpe de Estado de 1981 y la violenta irrupción del teniente coronel Antonio Tejero en el hemiciclo del Congreso de los Diputados. Una recreación irreal, una patraña orquestada por La Sexta, que al final desveló su presentador… y hacia la que tampoco han faltado críticas al tratar en tono satírico un episodio tan dramático de la reciente historia de España”.

No es posible cambiar la historia pero el sarcasmo sacude mitos y vendajes, además de remover la ingenuidad y activar la vigilia ciudadana. No hay que tragarse todo capítulo de la narrativa oficial ni explicar con mentiras la verdad deseada. Ya sabemos que los sucesos más trágicos de cualquier país esconden sombras y leyendas que no resisten la ventilación.

Con el audiovisual Operación Palace, Jordi y la Sexta llegan y se pasan como el célebre Orson Wells en octubre de 1938 con la versión radial de La guerra de los mundos, cuyos efectos especiales provocaron histeria y pánico entre millones de neoyorkinos que creyeron que los marcianos arrasaban la ciudad. A Wells entonces lo contrataron en Hollywood; veremos qué pasa con Jordi Évole y sus chicos de la Televisión Española.

Caracas y La Habana, terremoto a la vista. / Miguel Iturria Savón.

26 febrero 2014 às 0:40 por Ancla insular | Postado em: General
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Ucrania, represión.

Las noticias violentas giran como la Tierra en torno al Sol, giran y circulan desde el pasado, atraviesan el invierno y se adentran en la primavera del 2014. Llegan en cascada desde la esperpéntica Corea del Norte, los atentados étnicos y religiosos del Medio Oriente, erosionan a Egipto, bajan a la fragmentada República Centroafricana, pasan por Tailandia, ascienden al centro de Europa, donde acaba de huir el presidente pro ruso Yanukovich, y concluyen en la Venezuela de Nicolás Maduro, sucesor del populista Hugo Chávez, discípulo de los Castro, quienes conducen los hilos de la represión gubernamental desde La Habana, la metrópoli caribeña de pies de barro que exporta un modelo surrealista y decadente.

Al fin la Organización de Naciones Unidas se desmarca del silencio cómplice ante los horrores de la Dinastía de los Kim en Norcorea, esa lejana “ex república” soviética, sobremuriente de la Guerra Fría, en guerra perpetua con su hambreado pueblo, con sus vecinos del sur, con las potencias occidentales y en armonía con China, Rusia, Cuba, Venezuela y otros aliados con variantes represivas menos medievales.

El huracán represivo se aproxima al final en el viejo Egipto tras la convocatoria electoral y el apoyo al Ejército, posible garante de una transición laica en un país que recela de la teocracia islámica al estilo iraní. También en Ucrania las aguas fluyen hacia las urnas electorales y la restitución de la Constitución del 2004 . Allí los ciudadanos, hambreados y hostigados, pusieron la piel como escudo y obligaron al toro a salir del ruedo: el rusófilo Yanukovich ya es un prófugo de la justicia añorado por los jerarcas de Rusia que pierden el dique de contención frente al modelo democrático de Europa.

El otro vértice de la violencia es Venezuela, donde estudiantes y opositores enfrentan el desmadre de un gobierno ineficaz, defendido por sus pares de América, la OEA, la ONU y los envejecidos caciques de La Habana, quienes ven en el fin del autoritario Nicolás Maduro el cese del flujo de dólares y petróleo, vitaminas esenciales para los camaradas de esa isla corcho, cautiva y silenciada por las botas y los fusiles. La eminente erupción del volcán en Venezuela podría desatar el anclaje de la élite cubana y despertar al pueblo adormecido, perdido en el arsenal de consignas, promesas y sueños pospuestos.

Casi abruman las noticias que desde Caracas reportan la cronología del horror de un gobierno inepto aferrado al odio, la arrogancia, los resentimientos y la incapacidad de negociar con una oposición que exige en las calles el respeto a la vida y otros derechos suprimidos por el chavismo. Abruma también la interminable pesadilla que ocurre en la mayor isla del Caribe, la perpetuidad de ese régimen mendigo que difama y reprime. Solo en enero hubo más de mil detenciones arbitrarias en Cuba. Detenciones y acosos, prohibiciones y carencias, corrupción y mordaza son las cartas de presentación de un gobierno que lleva 55 años pregonando falacias para escamotear el horror.

Se infiere que si la ONU, por fin, se entera y denuncia los horrores de la dictadura de Corea del Norte y se congratula con la estampida del déspota ucraniano, llegue a condenar la represión en Caracas y La Habana, pero ¿cuándo? Hasta ahora, los representantes de las Naciones Unidas miran a otras latitudes y elogian los supuestos “avances sociales” en ambos países a pesar del terremoto que los sacude. Vale preguntar si el pacto de silencio que favorece a Maduro y a Castro es cuestión de negocios, desidia institucional o filiación ideológica. Por si acaso, es aconsejable continuar la lucha en Caracas, ilustrar la debacle cubana y estimular a quienes desafían al castrismo en la isla y el exilio.

Venezuela 1

Nostalgia por la Feria… / Miguel Iturria Savón.

19 febrero 2014 às 23:43 por Ancla insular | Postado em: General
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Detalle La Cabaña

En invierno muchas personas sienten nostalgia por la dulzura de los días soleados, aunque la conmovedora belleza de la nieve invita a grabar sus texturas y siluetas mediante dibujos o fotografías. A mi no me embriaga la nostalgia por el pasado a pesar de la incertidumbre que acompaña a todo forastero, cuyo presente colinda con instantes y evocaciones que albergan distancias, certezas, esperanzas e inseguridades. Yo viajo al pasado cuando sueño con la ciudad donde viví o frente al árbol de fotografías de familiares y amigos. Pero a veces una noticia o un suceso cultural me remite a La Habana, entonces recuerdo que ya “lo viví” o escribí sobre el tema.

He leído en estos días varios artículos acerca de la Feria del Libro de La Habana, celebrada en febrero en la antigua fortaleza de San Carlos de la Cabaña, de donde se extiende a las librerías de otras ciudades de Cuba. Por lo leído me percato que no tengo nada nuevo que decir, pero activo la memoria y me siento como el arquero zen que dispara sus flechas con los ojos vendados al centro del círculo colocado en un árbol.

Recorrí tantas veces los salones de aquel carnaval libresco-mercantil -primero durante la hambreada década del noventa en la gran carpa ferial ubicada en Playa-, alterné con editores y escritores, cuidé y vendí colecciones “raras y valiosas”, presenté a autores amigos, diserté y fui presentado por dos obras censuradas en la isla y editadas después en Sevilla; además de actuar como cronista del evento para páginas extranjeras.

Releo los comentarios que escribí y corroboro su vigencia. Salvo los nuevos títulos y autores la Feria sigue sus derroteros, las editoriales son casi las mismas, los países invitados alternan al igual que los escritores homenajeados. Continua el dilema censura-exclusión, los mismos premios oficiales, precios parecidos y muchos libracos inútiles destinados a un mercado cautivo que los desdeña en los anaqueles para saciar la voracidad de los insectos, amigos de los densos libelos de Marx, Lenin, Mao, F. Castro y otros paradigmas ideológicos venidos a menos.

Sobreviven las Ferias del libro de La Habana, existen y persisten como el sistema ideológico que reproduce la estética del aplauso a través de la censura institucional, la abundancia de textos legitimadores, la exclusión de los autores críticos, los escritores del exilio y los clásicos incómodos; lo cual empobrece la espiritualidad nacional.

No sigo, a quienes disponen de tiempo y paciencia les ofrezco el título de mis comentarios anteriores en este blog.

  • “Encrucijada de la Feria”. (publicado el 20.2.2009.
  • Palabras vivas y voces olvidadas (12.2.20010).
  • Libros y homenajes en la Feria (13.2.2010)
  • De ausencias y otras cuitas. (9.2.2011)
  • Adiós a la Feria del 2012. (24.2.2012).
  • Los ausentes de la Feria(14.2.2012).

Estado de gracia. / Miguel Iturria Savón.

14 febrero 2014 às 1:04 por Ancla insular | Postado em: General
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Desnudo mujer de Modigliani

Estado de gracia.

Estar enamorado

es volver al asombro

y a la inocencia.

Es romper el maleficio de la soledad,

redescubrir la belleza de una flor

y cuidarla del sol y la lluvia.

Estar enamorado es desatar las mareas

y crear un compromiso emocional

con las nuevas experiencias.

Es mitificar al duende

que retoña en nuestro pecho,

crecer en sus cumbres

y detener la ferocidad de lo cotidiano.

Estar enamorado es descubrir

que el lago de la luna se aloja en su pecho,

explorar sus costas

y renacer en la caligrafía de sus senos.

Es ver la luna desde sus montañas,

escribir versos sobre su piel

y sentir que habitamos en la galaxia de sus ojos.

Estar enamorado es renacer como el niño

que abandona los muros del pasado

 y se adentra en el lienzo del arcoíris.

Es alejar a la serpiente que susurra

tras el espejo de nuestras vidas

y convertir las hojas muertas en camino de estrellas.

Estar enamorado es alejar al cactus

que prolifera en la tierra seca

 y resiste al sol entre las arenas.

¿La verdad? / Miguel Iturria Savón.

10 febrero 2014 às 20:42 por Ancla insular | Postado em: General
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Cuando me percaté del caminante que estaba frente a mi descansaba en un banco de la Gran Vía Marqués del Turia, en Valencia, fascinado por el trinar de las aves cobijadas en la arboleda que rodeaba una fuente. No sé por qué la forma y el impreso que me ofrecía el joven valenciano me recordó a los testigos de Jehová de La Habana. Y si, estaba ante un miembro de la secta que pregonan la Palabra de Dios por las calles y puertas de medio mundo. Acepté su plegable y le prometí leerlo. La lectura de ¿Le gustaría saber la verdad? motiva este comentario.

Del texto resultan interesantes las preguntas:

¿Se interesa Dios por nosotros?

¿Acabarán algún día las guerras y el sufrimiento?

¿Qué nos sucede al morir?

¿Hay alguna esperanza para los muertos?

¿Cómo tenemos que orar para que Dios nos escuche?

¿Cómo encontrar la felicidad?

Interesantes porque indagan el sentido de la vida y ofrecen cierta esperanza desde la cosmovisión cristiana, evidentes en las limitadas respuestas tomadas de la Biblia y asociada a los sueños teocéntricos de la gran religión occidental. Las “respuestas confiables y veraces” parten de las Palabras de Jesucristo, el Padrenuestro, el profeta Isaías, el Génesis, el Apocalipsis y algunos Salmos.  Cito la número cuatro pues me pareció incompleta pero coherente, remite al Salmo 146: 3, 4 de la Biblia: “…los muertos no tienen conciencia de nada en absoluto. No pueden saber, sentir, ni hacer nada, así que tampoco pueden perjudicar a los vivos, ni ayudarlos de ninguna manera”. Nada sobre el supuesto viaje del alma al paraíso o el infierno.

No continuo con el aliento vivificador de las palabras ni con la verdad de Dios, resultan tan especulativas como simplificadoras. Hay mucha ficción en los textos bíblicos, poblados por una selva de mitos, relatos, lecciones, normas y prohibiciones al igual que otras religiones.

Pienso que la verdad es tan diversa como las personas. Tan oscilante como la experimentación. Decía Bertrand Russell que ninguna religión invita a robar, matar, mentir o ser deshonesto, pero se puede vivir sin religión; sin ética, no.

Algunas religiones lograron el monopolio de lo espiritual, difunden sus verdades, remiten al misterio y al silencio ante la palabra divina. Todo postulado teológico es relativo. Si algo tienen de interés es su valor ético y la esperanza de un destino mejor para las personas. Tal vez por eso decía Feuerbach que “la verdadera religión es la ética”, mientras Aristóteles advertía que “la esperanza es el sueño de un vigilante”.

Existen, por supuesto, verdades postuladas por las ciencias y confirmadas por la investigación, la observación y la praxis social. Así como la ética de la inmediatez que promueve la distribución de los bienes y la cultura. Hay otra que medita sobre el pasado y la probable liberación futura. En todas el ser humano es objeto y sujeto. Así entiendo la esperanza de superación en otra vida, sin verdades inmutables ni boletos de viaje.

 

 

La muerte viaja con el oro blanco. / Miguel Iturria Savón.

6 febrero 2014 às 1:02 por Ancla insular | Postado em: General
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 Coca-2

El oro surge de la tierra y tiene muchas aplicaciones pero desata la codicia de quienes lo extraen, lo procesan y comercializan. La riqueza y la violencia suelen acompañar a los tres tipos de oro que circulan por el mundo. Se agotan el oro metalico y el oro negro que mueve industrias y maquinarias, pero el oro blanco -cocaína- sobrevivirá en Brasil, Bolivia, Colombia, Perú y otros “entornos autóctonos” donde chamanes y tribales mascaban la hojita poseedora de aminoácidos, fibras y minerales antes que los incas se expandieran por Sudamérica. Este cultivo milenario y prodigioso tiene un reverso sombrío que extingue la cotidianidad y colecciona huellas de muerte al insertarse en el mercado internacional.

La violencia y el miedo, el dinero, la muerte y hasta vocablos como narcotráfico, narcoguerrilla, narcoestado y narcoterrorismo viajan por antiguas sendas desde el Amazonas a México y del Golfo a Estados Unidos, Canadá y Europa. El cultivo de la coca oscila entre Colombia, Brasil y Perú y es procesada en laboratorios de Bolivia. El Valle de los ríos Apurimac, Ene y Mantaro, al sur del Perú, es el principal granero del mundo con 20.000 hectáreas que producen 200 toneladas; la producción mundial se aproxima a 1.100 toneladas. Millares de campesinos cosechan, recogen, secan y venden las hojas de coca a los poceros que crean la pasta base, convertida en crack en Brasil, segundo exportador. El crack, el bazuco y el paco transitan de la selva a la ciudad, del sur al norte en la mochila de los cargachos y en narcovuelos protegidos por narcoguerrilleros de Sendero Luminoso, perseguidos a su vez por el Ejército y la Policía.

Como el narcotráfico comienza en la transformación de la hoja, la zozobra, el riesgo y el acoso planean sobre los cosecheros de la selva ante la ofensiva estatal contra un negocio que apenas le proporciona 2.500 euros al año si logran vender 1.500 kilos de hojas en su minifundio; mientras los carteles de Perú, Brasil, Bolivia o México se llevan los millones. Según cálculo gubernamental los narcos de Perú, menos violentos que los mexicanos y colombianos, mueven hasta 1.600 millones de dólares al año. En Europa el kilogramo de cocaína se comercializa en 770 euros.

Por su impacto mercantil y las secuelas que provoca en los consumidores, el oro blanco es más nocivo que el petróleo y el metal dorado; sin embargo, la coca es un cultivo de uso tradicional, nutritivo y medicinal. Es casi imposible reducir su producción a pesar de los recursos invertidos por los Estados Unidos y algunos gobiernos de Latinoamérica. Un funcionario peruano asegura que de 30 mil hectáreas en el 2000 se elevó a 59 mil el pasado 2013. Al parecer, la solución de este problema social pasa por la creación de cultivos alternativos -café, cacao, maíz-, infraestructuras y servicios de educación y salubridad; los cocaleros no deben sentirse fuera de la globalización económica. Pero, ¿qué pasará con los intereses de los mercaderes, mafiosos y funcionarios que hacen fortuna con el oro blanco? ¿Y los cómplices de los países desarrollados? ¿Favorecerán la despenalización  y las campañas educativas a mermar la búsqueda de esa droga que atrae a la muerte y anestesia a quienes la consumen?

 

Reos, a pagar… / Miguel Iturria Savón.

1 febrero 2014 às 0:20 por Ancla insular | Postado em: General
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Cárceles de Holanda.

El gobierno de Holanda ha elevado al Parlamento un decreto para cobrar 16 euros al mes a cada prisionero, aunque el costo por recluso se eleva a 200 euros al mes. La propuesta del ejecutivo, aún pendiente, trasciende a los medios informativos y despierta el interés de millones de holandeses y europeos. En España, por ejemplo, algunas emisoras de radio preguntan sus opiniones a los oyentes como si estos tuvieran voz y voto en el órgano legislativo de Nederland.

Los holandeses, cuya fama de tacaños es proverbial, creen que la medida es moralmente correcta pues compensará los daños ocasionados a la sociedad, lo cual armoniza con el pragmatismo puritano que promueve la cultura del esfuerzo personal y la existencia de oportunidades para todos, incluida la población penal, reducida al mínimo y en condiciones propia de hoteles.

La medida es controversial, mas se orienta al fin del buenismo carcelario y exige tributo a los reclusos, quienes trabajan pero no pagan impuestos ni hospedaje, además de acceder a los medios de comunicación, gimnasios y áreas deportivas, biblioteca, médicos y psicólogos y planes de superación como hacer una carrera universitaria a distancia -vía Internet-.

Imgino el asombro de los internautas que lean esta nota en países de América Latina, Asia, África o en Rusia, una de las pocas naciones del “viejo mundo” que mantiene la pena de muerte y el maltrato físico como medio de reeducación. Si en Holanda cerraron ocho cárceles el año pasado por la ausencia de delitos y prisioneros, en Cuba las cárceles y la población penal sobrepasa los panes y los peces pero muy pocos reos podrían pagarle impuesto al Estado si logran empleos tras las rejas. Allí el decreto holandés parece un chiste de Pepito, el infante terrible que frivoliza el absurdo cotidiano.

Zygmunt Bauman, antigurú del consumo. / Miguel Iturria Savón.

25 enero 2014 às 16:47 por Ancla insular | Postado em: General
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zygmunt-bauman, sociológo.

Quien lo ve en la portada de algún diario español, huesudo y calvo, piel cetrina, mirada profunda y pelo que testimonia el tiempo, piensa que este señor de 88 años está en función de sus nietos; pero no, la prensa europea lo distingue como a un gurú del pensamiento que acuña en sus clases y folletos el concepto de “la modernidad líquida”, una especie de metáfora -o parábola- contra “la creciente brecha social” provocada por “la cultura del consumismo” y los enlaces de la globalización.

Pues si, el abuelo filósofo reflexiona mucho tras recibir en el 2010 el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades, lo cual atrajo a la prensa y a editoriales que tradujeron sus ensayos sociológicos, sobre todo en Madrid y Barcelona donde el año pasado le publicaron tres libros de impacto mediático: Vigilancia líquida, La cultura en el mundo de la modernidad líquida y Sobre la educación en un mundo líquido. Como si fuera poco, a mediados del 2014 será presentado ¿La riqueza de unos pocos nos beneficia a todos?, un título menos acuoso, más retórico y próximo a la ortodoxia de la nostalgia del ex soldado soviético de las tropas polacas y oficial de la inteligencia militar en la posguerra hasta su deserción en 1970, cuando se estableció en Leeds, Reino Unido.

No me detendré en las obras mencionadas, no me interesan. Al profesor Zygmunt Bauman le preocupan los retos del presente y califica de “líquida”, “consumista y banal” a la sociedad occidental. Mas llega tarde a un mundo lleno de intelectuales mediáticos que nadan en sus propias certezas y profetizan las consecuencias del cambio climático o la aplicación de los penúltimos avances tecnológicos en la vida de las personas. Al parecer, la tercera revolución industrial -los satélites, Internet y otros soportes- descoloca a los interpretes de la realidad como a sus antecesores de principios del siglo XX sorprendidos por el aluvión ocasionado por el cine, la radio, los automóviles y la televisión en la cultura de masas.

Hay énfasis que delatan, rotundidades sospechosas. El nuevo gurú de la modernidad habla también de una necesaria revolución cultural para frenar el consumismo y las desigualdades, cree que el planeta es “un contenedor de potencial exportable”, siente nostalgia por la forma de vida en la Europa oriental de su época y asegura que “la felicidad se deriva del trabajo bien hecho”. Nada nuevo, pero Bauman es calificado como “intelectual disidente, flagelo del capitalismo salvaje” y admirado en los círculos políticos y académicos antiglobalización.

Y, ¿qué es la globalización sino la interconexión tecnológica,  comercial y cultural entre las naciones? ¿No avanzó la sociedad hacia el abrazo desde hace milenios? En ese avance se situaron egipcios y fenicios, griegos y romanos, persas, chinos y japoneses, los españoles que colonizaron a América, los ingleses que iniciaron la revolución industrial a fines del siglo XVIII y los estadounidenses que generalizaron el vapor, la electricidad, los satélites e Internet. El mundo es vertiginoso e inseguro; la globalización es un fragmento de esa marcha incesante que abre alternativas. ¿Por qué tantas profecías y temores?

El antigurú del consumo sabe estas cosas. Reconoce incluso que “hay dos clases de totalitarismos, el nazismo y el comunismo” -yo agregaría el fundamentalismo étnico y religioso-, con bastante similitudes y una diferencia: el nazismo  cometió crímenes pero no fue hipócrita… Mientras el comunismo era una fortaleza de hipocresía…” Señala, además, que “no hay modelo de sociedad alternativa” y que estamos presionados por dos valores opuestos y necesarios: libertad y seguridad; “la seguridad sin libertad nos hace esclavos, pero con libertad sin seguridad eres una especie de plancton…”

Podemos compartir o rechazar tales apreciaciones. Parten de certezas y espacios vacíos, de mitos y anhelos. Todavía hay quienes sueñan en encontrar una vía entre capitalismo y socialismo. Ojalá. La sociología, como la matemática, es una ciencia experimental. Los dejo con el profesor Zygmunt Bauman.

Mal comienzo. / Miguel Iturria Savón.

13 enero 2014 às 20:13 por Ancla insular | Postado em: General
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The moon rises over the temple of Poseidon in Cape Sounion east of Athens

Si la matemática ayuda a entender la realidad y se inspira en ella, la política oscile entre la oportunidad y los negocios. Al final, todo lo real es imaginable, pero no todo lo imaginable es realizable, aunque detrás del espejo hay movidas que reducen la lógica al absurdo. La diplomacia europea confirma el axioma con relación a Cuba, esa isla del Caribe que colinda con México y los Estados Unidos, mar por medio. Me explico.

Tras difundirse en los medios internacionales que hubo en Cuba 6 424 detenciones arbitrarias durante el 2013 llegó a La Habana el señor Frans Timmermans, canciller de Holanda, quien le  ofreció a su homólogo insular la reanudación del diálogo de Europa con el régimen. ¿Mala jugada? ¿Error de calculo? No, dialogar con los pícaros es cuestión de negocio: espacios de mercado a cambio de abandonar la Posición Común Europea contra la dictadura más vieja de América.

La visita del diplomático europeo debió sorprender a la oposición pacífica y a los millares de ciudadanos que sobreviven o intentan escapar de aquel coto de caza, como los 13 balseros devueltos desde Bahamas o los 11 compatriotas anclados en el aeropuerto El Dorado, a quienes el gobierno de Colombia les niega el asilo por estar en “territorio internacional”. ¿Mal comienzo de año? Si, el apoyo de Europa a la Castrocracia caribeña produce ganancias mutuas pero aumenta el sufrimiento, el deterioro y la ruina de una población cautiva.

Las noticias -procedan de Granma o Cubanet- alumbran la realidad de aquella isla en ruinas. Las cifras y las jugadas políticas evocan la alegórica imagen de los restos del Templo de Poseidón bajo la luz de la Luna.

 

El fantasma de Marx. / Miguel Iturria Savón.

7 enero 2014 às 23:38 por Ancla insular | Postado em: General
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Carlos Marx

Los medios informativos de Europa reseñan una vieja mercancía ideológica. Tiene, por supuesto, soporte libresco, rostro humano y el aval de críticos literarios profesionales. El personaje es el pensador alemán Carlos Marx (1818-1883), cuya doctrina aún nutre el arsenal teórico de los partidos comunistas y otras filiaciones de “izquierda” que obvian el fracaso de las ideas del filósofo que quiso transformar el mundo, devastado después en su nombre por líderes revolucionarios que crearon una religión de Estado con Marx como Mesías y Guardián de la Fe.

Marx es un intelectual de una época superada; siguen las guerras y las contradicciones sociales, pero la ciencia y la industria han avanzado muchísimo, la revolución ya no es un pastel apetecible, las clases sociales se articulan o fusionan y las utopías –mercado libre, mundo sin fronteras, colectivismo…- resultan tan ficticias o futuristas como los postulados teológicos y filosóficos.

Carlos Marx estudió la sociedad de su tiempo, vivió los ecos de la revolución francesa y coincidió con el período de convulsiones que desembocaron en la Europa de los nacionalismos. Su Manifiesto Comunista, escrito y publicado en 1848 junto a Engels –su escudero y seguidor-, revela esa crónica del enfado y la urgencia que condimenta sus folletos y la mayoría de sus artículos periodísticos.

Nadie retorna de la muerte. Los experimentos comunistas no mataron a Marx pues estaba muerto, como Aristóteles, Kant, Hegel y tantos filósofos cuyo legado libresco es objeto de estudio de universidades y cátedras que valoran su contribución al pensamiento humano.

Si regresa al candelero mediático es como personaje tópico y temático que se balancea en las cuerdas del mercado informativo al compás de las oscilaciones sociales e ideológicas. Aunque salvo El Capital, reeditado ahora en versión manga, y algunos artículos y frases antológicas casi nada es salvable en su extensa entrega ensayística.

Como todo clásico, Carlos Marx es más citado que estudiado. Ideólogos y políticos sustentan sus doctrinas para amedrentar o perpetuarse en el poder en representación de la clase obrera, “sepulturera del capitalismo” según Don Carlos. Recordemos que la nostalgia metafísica y la “versión espuria” de su pensamiento convirtieron sus ideas en filosofía de estado en la antigua Unión Soviética, Europa del Este, China, Corea del Norte, Cuba y Venezuela, donde millones de personas fueron –y son- masacrados o excluidos por los herederos del profeta alemán.

Al decir de César Rendueles, “el retorno de Marx es, en el fondo, la venganza del siglo XX” pues “problemas que imaginábamos muertos y enterrados, como la lucha de clases, han resucitado con una violencia salvaje…” Vaya trueque, ¿verdad? Rendueles asocia a un referente filosófico del siglo XIX con el siglo XX – ¿como látigo castigador?-. Tal vez por eso vincula la recepción académica de la obra de Marx con los vaivenes de la historia reciente, aunque reconoce que “la edición crítica de sus textos en alemán aún está en curso…”; lo cual relega al limbo especulativo la “influencia científica” ejercida por el gurú del “socialismo científico”.

Quizás la mejor historia de ascenso y desencanto sobre Marx no figura en las biografías y discursos de sus exegetas, si no en Kart Marx. El Capital. El Manga, un comic publicado en Barcelona el año pasado y reseñado en enero por Isidoro Reguera, quien afirma: “De las 390 páginas de este manga, Marx solo aparece en las 10 últimas, de repente, cara y barba de profeta adusto, aro de santo a la cabeza, mirada tremenda, bigotazos, interrumpiendo a Engels, que era el encargado hasta entonces de explicar la segunda y tercera parte de El capital. (…)”

Asegura Reguera que la instructiva y simpática versión del clásico marxiano recrea los viejos conceptos, pues pone “en relieve de historieta los mecanismos y contradicciones de la sociedad capitalista, sobre todo el que la tasa de beneficio solo aumente de verdad con la plusvalía, el capital variable, es decir, no por la modernización del capital constante, los medios de producción, sino por la perenne explotación de la fuerza de trabajo, o sea, de la mercancía humana. Y como es justamente por esto por lo que todo el sistema no va al traste, al contrario: esa explotación humana amplía el abismo entre pobres y ricos, en una dialéctica irredenta de huida hacia delante, con la única salida posible de una crisis que vuelven a pagar quienes no la crean…”

La prensa se hizo eco en días de reyes de otro regalo literario: Kart Marx. Una vida decimonónica, de Jonathan Sperber, a un paso entre la cronología vital y los postulados sociológicos del personaje; un repaso de los bulos y malentendidos repetidos, su etapa universitaria, el tránsito del liberalismo al jacobinismo, el activismo político durante las sublevaciones de 1848, la estancia en Londres, París y Bruselas, la búsqueda de la revolución para solventar los conflictos pendientes, las disputas ideológicas, la contradicción entre los valores de la ilustración y el anhelo de nuevos sujetos sociales; además de sus textos periodísticos ajenos a las especulaciones simplificadoras.

El ensayista cubano Iván de la Nuez también comenta un volumen del 2013: Kart Marx. Más de 40 entregas, una selección de artículos escogidos y prologado por Mario Espinosa entre 350 textos escritos de 1852 a 1862, durante su peregrinaje por Europa, preámbulo de su década de entregas al New York Tribune. La antología abarca la expansión colonial, las revoluciones y revueltas sociales, el destino de Europa, la pena capital y sus preocupaciones geopolíticas. Según de la Nuez:

“Este Marx periodista se sitúa entre el lenguaje urgente del Manifiesto Comunista y la densidad teórica de El capital. Al mismo tiempo, sus artículos —brillantes y sarcásticos, documentados y punzantes— aparecen en la cuerda estilística de Dickens o Brontë, dedicados a cultivar una ficción que el filósofo consideraba mejor dotada para representar el patetismo de la clase media inglesa que todos los moralistas de su tiempo. En todo caso, la obra de Marx arrastra una serie de metáforas propias de la transformación industrial —la revolución como “locomotora de la historia”—, muy próximas a la literatura futurista del siglo XX”.

Por mi parte, tras vivir bajo la sobredosis del marxismo y el socialismo real, puro y duro; no creo en el regreso de Marx, si no en la reencarnación de su fantasma en algunas universidades, editoriales, medios de comunicación y partidos políticos interesados en rescatar el valor simbólico de su figura. ¿Para interpretar la sociedad? ¿Para transformarla a favor de los pobres? ¿Para imponer la “justicia social” y “liberarnos del capitalismo”? Solo ellos saben, pero cuidado, este fantasma y sus mercaderes multiplican el horror.

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