Archivo por meses: enero 2009

La Florida: documento histórico revelador y primer testimonio poético sobre indígenas y criollos en Cuba

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El texto constituye un breve análisis de algunos aspectos significativos relacionados con la historia temprana de Cuba y con nuestras raíces culturales más antiguas, plasmadas en un testimonio escrito y casi desconocido del siglo xvi. Se trata del poema La Florida, compuesto por el fraile español Alonso Gregorio de Escobedo durante los años 1598-99, después de su visita a Cuba. Este poema (anterior a nuestro querido Espejo de paciencia, publicado por Silvestre de Balboa en 1608) fue sacado a la luz hace pocos años desde la Biblioteca Nacional de Madrid, donde se conserva su original, y forma parte ya de la más reciente antología sobre la poesía cubana compilada, en este caso, por autores españoles.

Para mí, lo más importante en los casi seiscientos versos que trata sobre Cuba, es la información que nos ofrece sobre la composición y costumbres de la sociedad criolla en aquel momento fundacional (cuando convivían indígenas y españoles) y sobre algunas creencias de los indocubanos, de cuya existencia no teníamos confirmación hasta ahora. Por ejemplo: el culto que aún rendían nuestros ancestros al arcoiris, a las estrellas, al planeta Venus, a los cerros, a los montes, a las fuentes de agua, etcétera.

Después de analizar numerosos ejemplos donde se aprecia la huella indígena tanto en la conformación étnica de los primeros núcleos poblacionales de la incipiente colonia cubana, como también en las costumbres y hábitos de aquella población criolla, dos conclusiones básicas afloran: la primera, que en el proceso histórico cubano y en las raíces culturales de la nación –elementos sólo separables con fines metodológicos— la herencia indígena, tanto cultural como étnica, ha desempeñado un papel protagónico escasamente valorado a lo largo del tiempo por los historiadores, quienes han acostumbrado dar la espalda al estudio de los siglos xvi y xvii cubanos. La segunda, que el poema La Florida es sólo un ejemplo – muy bueno, por cierto, pero hay otros en donde los historiadores de la cultura pueden encontrar verdades desconocidas u olvidadas, que ayudan a conformar el verdadero perfil de nuestra identidad cultural. Su sabia cepa, recóndita como la plata en las raíces de los Andes, se encuentra también en la cultura del indígena olvidado.

(Resumen del texto premiado y publicado en la revista artística y literaria Matanzas, año viii, no. 1, enero-abril de 2007, p. 43.)

Por los caminos

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Viajo, luego existo. También es verdad que si viajo demasiado, me arriesgo a dejar de existir. Uno puede pasarse un día solo a base de mangos, como aquel fin de semana en Manacal, un campismo cercano a Topes de Collantes, o almorzar galletas viejas con tajadas de aguacate sin madurar, como hicimos una docena de estudiantes de periodismo en lo alto de La Gran Piedra, o mantenerse durante todo un festival de cine latinoamericano desayunando, almorzando y comiendo discos de mantequilla y refresco gaseado en la cafetería salvadora de Línea y 16. Eso uno puede hacerlo, pero si lo convierte en rutina, hay peligro de desintegración, estoy seguro.

Odiseo, Marco Polo, Colón, Magallanes, Livingstone, Ernesto Guevara, viajeros impertinentes, son los tópicos culturales de los que, sobre todo, ansiamos conocer el mundo. Pero prefiero pensar en Dante, el hombre que atravesó los lugares de los muertos en busca de su ideal, y de paso rozó todas las miserias y glorias humanas.

Nace “Voces cubanas”

36810035-150x150Aquí les presentamos Voces cubanas, un espacio abierto a todos los cubanos residentes en la isla que quieran tener una bitácora en Internet. Hemos inaugurado este portal el 28 de enero con los primeros blogs que ya estaban listos para ser colocados, pero hay otros en preparación que próximamente verán la luz.

Este portal es el resultado del trabajo conjunto de varios ciudadanos independientes que no pretendemos constituir un grupo con plataforma común, sino expresarnos en la misma plaza virtual, cada uno desde sus respectivos puntos de vista, su estilo y su ritmo. No recibimos financiamiento ni estamos relacionados con organizaciones políticas, fraternidades, religiones, firmas comerciales o tendencias. Cada uno de nosotros nos hacemos responsables de lo que coloquemos en nuestras bitácoras, así como de los enlaces que determinemos. Prescindimos de un Consejo Editorial que controle o censure. Sólo rechazamos, de común acuerdo, aquellas propuestas con un contenido evidentemente pornográfico, racista o que exhorte a la violencia.

Estamos unidos por el respeto a la diversidad .Solo nos identifica el deseo de añadirle más singularidad a nuestras voces en este coro plural y necesariamente desafinado.

Maceo no entrará en Guanahacabibes

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1896. Está a punto de terminar la excursión más violenta que ha visto Cuba. Antonio Maceo, jefe de los mambises invasores, va a concluir la Invasión en la península de Guanahacabibes, la cola de caimán en que se acaba, o empieza, nuestro país. Tiene que llegar hasta el cabo de San Antonio, punto extremo de esa península, antes de que lo haga el general español Weyler.

Un problema: en La Bajada, que es la entrada de Guanahacabibes, hay un puesto de guardafronteras, y otro del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA). El jefe de los guardafronteras le prohíbe el paso a Maceo mientras no lo autoricen en la base del CITMA, o en la Capitanía del Puerto, que radica en La Habana. El hombre del CITMA le niega a los mambises el permiso si no traen una autorización de la delegación en Pinar del Río. Maceo llama por teléfono y la especialista a cargo le dice que no puede autorizarlo si no trae de La Habana un aval de no-sé-cuál institución, que además, debe ser solicitado con más de un mes de antelación y solo por motivaciones de viaje muy justificadas.

Maceo, cabizbajo (ha recorrido con esfuerzo media isla hasta aquí), retrocede. En eso llega Weyler con sus soldados españoles. Ni siquiera desmontan, enseñan sus pasaportes españoles, y la barrera se abre ante ellos, con cierta cortesía. Son extranjeros: pasen sin problemas.

Por supuesto, nada de eso sucedió en aquella guerra. Fue casi el otro día, cuando este Marco Polo a escala quiso ver qué tan larga era su isla y, después de recorrer casi 850 kilómetros durante 46 horas, a bordo de dos trenes, dos ómnibus, dos camiones, y dos autos (no en ese orden), llegó a La Bajada, aparente final de Cuba. De allí en adelante, no lo dejaron pasar: era cubano. Mientras calculaba cómo regresar, varios autos rentados por extranjeros cruzaron alegremente rumbo al Cabo.

Llegar desde Camagüey hasta Guanahacabibes no es fácil. A Penélope le hubiera dado tiempo tejer una carpa de circo si Odiseo hubiera hecho esta travesía. O a lo mejor él lo hizo, pero es verdad que cuando aquello lo único que te podía demorar eran cíclopes, cantos de sirenas, o Escila y Caribdis, y no la eternidad que uno pasa en los trenes lentísimos, esperando las terribles listas de espera para atraparlos, o en la contemplación de cómo los amarillos simulan trabajar. Solo nos salvó de demorarnos más la proverbial solidaridad de los cubanos, o para ser más exactos, la proverbial solidaridad de uno de cada diez cubanos, que era más o menos la proporción de los que paraban a recogernos.

Este viaje, como todos los viajes de verdad, aún no tiene fin.

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Concurso blogger “Una Isla virtual”

isla_virtualAnunciamos el concurso blogger una Isla Virtual, dirigido a todos aquellos que -dentro de Cuba- utilizan Internet para expresar ideas, informaciones y testimonios, el equipo de la revista Convivencia y el consejo editorial del portal convocan al certamen Una Isla Virtual.

Las bases del concurso serán enviadas por email a todos los bloggers que escriben desde Cuba. En dicho mensaje se les solicitará que confirmen si desean participar en el certamen. Sólo aquellos que respondan de manera afirmativa a nuestra convocatoria -a través del email unislavirtual@gmail.com – serán considerados nominados para uno de los premios aquí descritos.

  1. Pueden participar todos los bloggers cubanos radicados actualmente en el territorio nacional.
  2. Los blogs presentados podrán estar participando a su vez en otros concursos.
  3. Se podrán inscribir todas las bitácoras con independencia de la fecha en que hayan sido iniciadas.
  4. Se admiten blogs de diversas temáticas, tanto personales, informativos, noticiosos, informáticos, turísticos, etcétera.
  5. Cada concursante podrá participar con el número de blogs que decida.
  6. Las bitácoras en competencia deberán estar firmadas con nombre propio.
  7. La presente convocatoria está vigente desde el 19 de diciembre de 2008 hasta el 30 de agosto de 2009, fecha en que comenzará la etapa final de deliberación del jurado.
  8. Los resultados de este concurso se darán a conocer el 9 de septiembre de 2009 a través de los medios digitales implicados en el evento.
  9. El fallo del jurado será inapelable. Cualquier categoría incluida en la premiación podrá ser declarada desierta si el jurado así lo estima.
  10. Se otorgarán menciones, en caso de que el jurado decida hacerlo.
  11. Los miembros del jurado estarán excluidos de participar en el certamen.
  12. La participación en este concurso supone la conformidad del concursante con estas bases.

Categorías de premios:

  • Mejor Blog según el jurado
  • Mejor Blog por votación del público
  • Mejor diseño blog
  • Mejor Blog informativo y periodístico
  • Premio por votación online al mejor comentarista que visita los blogs cubanos
  • Premio especial otorgado por el sitio 233 grados http://233grados.com

En el transcurso de esta convocatoria diferentes instituciones periodísticas relacionadas con el periodismo en Internet podrán incluir un premio especial bajo los criterios que elijan.

El jurado está integrado por:

El premio del jurado estará dotado de una Laptop que facilitará la labor del blogger. Las dotes del resto de las categorías se darán a conocer el 1ro de marzo de 2009 junto a la lista definitiva de participantes. A partir de ese día comienza la votación online para que los lectores seleccionen las que consideren las mejores bitácoras.

Vigencia de los ancestros

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Este blog quiere dar un salto hacia poco antes de la llegada de Cristóbal Colón (1492), y andar el camino de la historia cubana hasta el presente, caminando con paso curioso y distraído, observando cada hito interesante vinculado a la herencia indígena en el proceso de  formación de la identidad cultural cubana. Como lo haría un alienígena accidentalmente aterrizado, al descolgarse de un planeta aún por conocer; sin prejuicios ni etiquetas, como las que han gastado los historiadores, sociólogos y antropólogos del pasado siglo xx al referirse a este asunto.

Todavía me asombra comprobar cuántas personas desconocen que pueda hablarse de la raíz indígena en el proceso de formación de la identidad cultural cubana. Todavía son muchos quienes continúan creyendo firmemente que los pueblos autóctonos de Cuba fenecieron en el siglo xvi, o cuando menos, que fueron tan  pocos los sobrevivientes que no constituyeron cifra significativa un siglo después del arribo de Colón, y así fue como desaparecieron. Simplemente, “se extinguieron”.

Por suerte, gracias a los avances en los estudios históricos, sociológicos y sobre todo antropológicos, ya sabemos que la verdad es muy otra. Que la bicentenaria tesis de la “extinción” de la población aborigen cubana es una falacia histórica repetida de forma cómoda y hasta indolente desde los primeros textos sobre historia de Cuba a principios del siglo xix, y cuya oreja peluda todavía puede atisbarse en algunos escritos académicos y menos académicos del presente. Tan vieja ignorancia, padecida incluso por figuras ilustres de la historia cultural cubana, impidió durante muchos años el desvelamiento de verdades sólo sospechadas por muy escasos profesionales del más diverso perfil, quienes en algún momento sospecharon “y a veces sostuvieron con mayor o menor cautela” que en el caldo donde se cocían los ingredientes de la cubanía, se hallaban juntas las raíces de la hispanidad, de la africanía y de los ancestrales indígenas cubanos. A ellos les debemos muchísimo.

A eso se dedicará este blog, teniendo como única precaución la que se requiera para observar el rigor científico de cuanto en él se exponga. Hablaré yo, y haré hablar a otros; de hoy y de ayer. Este será un espacio para exponer cuanto exista a mi alcance, que pueda conducirnos por un camino de acercamiento a la verdad “generalmente escurridiza–  sobre nuestras raíces. Que Yucaju, espíritu de la yuca, siempre nos acompañe.

De eso no se habla

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Desde hace una semana recibimos muchas llamadas telefónicas con las mismas preguntas: “¿Cómo está el ambiente  por La Habana? ¿Qué hay de cierto en lo que se rumora?” Les respondo que ha bajado un poco la temperatura, que  no ha llovido y que se comenta que van a descongelar la entrega de licencias para taxistas.

Los que indagan se ponen crípticos, imagino que lo hacen para no perjudicarme, pero no acabo de entender lo que  quieren saber, porque resulta que no tengo ningún tío enfermo y cuando nací mi abuelo (el que fue mambí) ya no  estaba entre los vivos. Sí, es verdad que se ven más policías en la calle, pero el Granma explicó que es para controlar mejor el tránsito. Es falso que estén escaseando las flores y que cueste trabajo comprar ron en los mercados. Que yo sepa, no se han producido detenciones masivas ni se están rehabilitando los túneles ni los refugios antibombas.

Cambios perceptibles no noto ninguno, si acaso, y esto es absolutamente subjetivo, el aire parece más transparente y  la tierra más ligera, pero no creo que sea sobre esos detalles que preguntan los amigos.

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La vieja culpa

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Ahora que está de moda rememorar lo ocurrido hace medio siglo, quiero desempolvar mi más antigua culpa, que lleva el nombre de Horacio.

Horacio Otaola era el más brillante alumno del colegio Enrique José de Varona en la ciudad de Camagüey. Juntos cursamos la enseñanza primaria hasta 1959. Todavía recuerdo su impecable letra Palmer, su siempre afilado lápiz Mirado2, sus libretas siempre forradas con sobriedad, la rapidez con que invariablemente respondía en Matemáticas o Historia.

El padre de Horacio era propietario de unos aserraderos y muy temprano se percató de cuál sería el rumbo que tomaría el recién triunfante proceso revolucionario. Algo hizo, o algo dijeron que hizo, no lo sé con precisión, que fue a parar a la cárcel por motivos políticos. Sus propiedades fueron confiscadas y la familia perdió el origen de su sustento. Entonces Horacio se puso a trabajar, con solo 13 años, como mensajero en un mercado.

El mercado era privado, si mal no recuerdo era un “Grocery” y estaba en la esquina que hacen las calles San Esteban y San Fernando, muy cerca de mi casa. Todos los días, temprano en la mañana, yo estaba obligado a pasar por ese lugar cuando iba a la escuela y a esa hora ya Horacio estaba allí para llevar los mandados  a los clientes.

Horacio Otaola era mi amigo y la primera persona por la que sentí envidia. Verlo en su nueva situación, despojado de la posibilidad de tener un futuro a la medida de su talento, me hacía sentir mal. Es muy difícil cambiar la envidia por la lástima, pero eso no era lo peor. Sin que entonces me lo pudiera explicar, le negué el saludo a quien había sido mi compañero de aula durante seis años.

Nunca he podido encontrar, en mi siempre abierto arsenal de argumentos, una sola razón que me justifique. Hasta hoy arrastro esa culpa.

Perdóname Horacio.

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