El Cristo del Cerro
Estoy harto. Por si no bastara vivir desde hace más de cuarenta años en una sociedad monocorde y de ordeno y mando, ahora, en este lluvioso mes de junio, se nos aparece el fundador y líder del Movimiento Cristiano Liberación, Oswaldo Payá Sardiñas dando órdenes a “todos los que tienen la oportunidad de tener un blog”.Como tengo uno, me siento con el derecho de responderle.
Payá Sardiñas tiene el mérito indiscutible de haber forjado en 1998 el Proyecto Varela, respaldado con más de 10 mil firmas de ciudadanos cubanos de toda la isla, una iniciativa acorde a la Constitución de la República de Cuba.
Puso en jaque al gobierno de Fidel Castro. Pero tuvo su costo. Por tamaña osadía, una treintena de activistas del Movimiento Cristiano Liberación fueron a la cárcel durante la fatídica Primavera Negra de 2003. El mundo reconoció a Payá.
Pero si Oswaldo tiene en mente la peregrina idea de capitalizar todo proyecto, ya sea político o de la sociedad civil, está equivocado. Algunas buenas ideas, como la prensa independiente o las Damas de Blanco, perdieron integrantes cuando los partidos disidentes metieron baza en el asunto. Había periodistas independientes que parecían activistas políticos.
Es lícito, y de hecho así funcionan, la mayoría de los partidos políticos en el planeta. Haciendo labor proselitista y captando personas para su bando. Quien pretenda escribir libremente, ya sea bloguero o periodista, se desgracia cuando cae en el círculo de influencia de una maquinaria partidista.
Suelo caminar por La Habana, mi ciudad, y noto el descontento en 9 de cada 10 personas con las que suelo hablar en las calles, ómnibus o taxis particulares. Y siempre me ronda la misma interrogante: ¿qué hacen los partidos de oposición, que no captan en sus filas a esa enorme masa de ciudadanos disgustados con el sistema?
Claro, a Payá Sardiñas le es más fácil hacer oposición desde la sala de su casa en la barriada del Cerro, que charlar bajo un sol de espanto con la gente en la vía pública. También es más cómodo convocar a la prensa extranjera y leer proclamas, manifiestos y llamados, que como perros calientes produce la disidencia interna.
Quiero ser franco. Siempre me ha disgustado el rol desempeñado por la oposición cubana. Hasta donde conozco, nadie hace trabajo comunitario en los barrios, ni sale por calles y caminos a defender los derechos elementales de los ciudadanos comunes, de tener agua potable, mejorar su alimentación o reconstruir su vivienda. En mi opinión, los políticos disidentes tienen que dar un giro de 90 grados a su labor.
Dejar de hablar de proyectos irrealizables, ver cómo se pueden compenetrar con los cubanos de a pie y tratar de darle soluciones a sus diarias carencias y vicisitudes. De cualquier forma, se corre el mismo riesgo de ir a prisión. Por cierto, el líder del Movimiento Cristiano Liberación manipula la verdad cuando en su llamado señala que los blogueros hacen su trabajo “amparado en su seguridad”.
Al igual que cualquier cubano que disienta, sobre las cabezas de los blogueros pende la tenebrosa Ley 88 que los puede condenar a varios años de prisión cuando el régimen decida aplicarla. De hecho, en la razzia de marzo y abril de 2003 encarcelaron a 27 periodistas independientes. Y en la cárcel no hay ningún bloguero, es porque en esa fecha ese movimiento era inexistente.
No tenemos madera de héroes. Estamos a expensas de la furia de los gobernantes. Y por lo que se desprende de su lamentable nota, también de un sector de la oposición.
Los opositores son desconocidos por una amplia franja de la población, no porque no esté en sintonía con ella, sino porque la disidencia no ha sabido captarla. Sería recomendable que leyeran El sueño de mi padre y La audacia de la esperanza, de Barack Obama. Para, salvando las distancias, sacar experiencias de cómo un joven negro gastó las suelas de sus zapatos por los suburbios de Chicago para intentar resolver asuntos de la comunidad. Comparto los métodos de ese abogado flaco y de nombre raro que hoy es el presidente de los Estados Unidos de América.
A los leales al régimen y a quienes discrepamos, por encima de las posiciones ideológicas que nos separan, nos une un sinnúmero de dificultades materiales, tenemos la misma desesperanza y falta de fe y futuro.
¿Por qué Payá no nos llamó por teléfono y dijo lo que pensaba a quienes hacemos blogs? Habría existido un diálogo, aunque yo no hubiese aceptado poner mi blog bajo su mando. Pero hubiéramos debatido y hablado francamente.
Prefirió ningunearnos y emitir su edicto. Un blog, Oswaldo, suele ser personal. Quien lo hace, es su propio director, editor y censor. Es evidente que usted está mal informado. La mayoría de los blogs que se hacen en Cuba casi aburren por describir y contar lo que sucede en nuestro país. En uno de los párrafos de su vitriólica proclama, dice que los blogueros tenemos una posición ventajosa en el aspecto material.
Los blogs no dan dinero. Se hacen con múltiples sacrificios y son costeados por los bolsillos de cada cual. Precisamente ocurre lo contrario: las carencias materiales contribuyen a aumentar la creatividad.
A propósito, un prisionero de conciencia de la causa de los 75, el periodista independiente Pablo Pacheco, condenado a 20 años de privación de libertad en la primavera del 2003, tiene un blog, Voz tras las rejas y desde la cárcel de Canaleta lee sus posts, que después amigos le cuelgan en internet. Pacheco quisiera que su bitácora fuera colectiva y está abierta para todos los presos políticos. Desde las duras cárceles de la isla se puede lograr un blog.
Potencialmente, en Cuba hay cientos, miles de personas que pueden hacer un blog. La incipiente blogosfera local está empeñada, en que a la vuelta de unos pocos años los blogueros se multipliquen.
Pienso que usted, Oswaldo, en su casa del Cerro podría organizar un curso para blogueros, entre activistas de su partido. Incluso podría tener el suyo propio y ser “la voz de los que no tienen blog”.
El día que el incipiente grupo de blogueros cubanos caigan bajo la sombrilla protectora de una organización política, hasta ahí llegará la frescura y espontaneidad de los blogs cubanos. Y esa pequeña arma que cada cual usa como mejor le convenga, dejará de ser útil.
Una sugerencia: lea lo que escribimos en Voces Cubanas ). Porque si en Cuba existen personas que son voz de los que no tienen voz, ésos son los blogueros y los periodistas independientes.
Payá, estoy harto de Fidel Castro. Hasta el tope estoy de los partidos políticos opositores, sus discursos mediocres y las “sabias orientaciones”. Y hasta la coronilla también de personas como usted, con más ego que talento.
A no ser que me demuestre que es el nuevo Cristo, seguiré siendo un descreído. Y continuaré preocupado por el deplorable quehacer de la oposición interna, la falta de líderes con empatía y de un discurso moderno.
Ah, Oswaldo, nosotros no somos el enemigo.
Iván García
