Monos sabios

Hay un espacio de análisis político en la televisión cubana llamado Mesa Redonda que parece dirigido a los habitantes de los países nórdicos.
Sus panelistas e invitados son como los monos sabios. Teorizan, razonan, reflexionan y dan opiniones sobre cualquier tema candente que acontezca en el planeta.
Claro, es interesante conocer sobre la crisis económica mundial, y sobre las medidas que está aplicando el presidente Barack Obama. También es bueno estar informado acerca de lo que sucede en los países de la Unión Europea, África, Medio Oriente, Venezuela y Bolivia, temas recurrentes en estos programas.
Pero más interesante sería si hubiera opiniones divergentes. Y los monos sabios no dieran la apariencia de dioses rígidos que nunca se equivocan.
La Mesa Redonda tendría una audiencia alta -y no la actual, donde sólo los vagabundos, locos y disidentes la ven- si los panelistas, tan versados en temas foráneos, en sus debates tocaran la peliaguda vida cotidiana de los cubanos.
Ni una vez se ha hablado de esa penuria económica local, conocida como “período especial”, y que ya dura veinte años. Tampoco a fondo se ha analizado por qué cambiaron a tantos ministros en los primeros días del mes de marzo de 2009.
No se le toma el pulso al cubano de a pie para conocer sus expectativas y esperanzas. La gente simple en Cuba quiere saber qué será de su futuro; hasta cuándo van a desayunar café nada más; hacer una sola comida caliente al día; soportar apagones y tener un transporte público deficitario, entre otros males.
Mientras los expertos, invitados y panelistas no hablen de ello, el espacio televisivo de 6:30 de la tarde a 8:00 de la noche, de lunes a viernes, será la hora y media en que la inmensa mayoría de los cubanos cambian de canal o apagan la caja tonta.
Nadie discute su sabiduría. Pero en Cuba casi todos piensan que son cipayos. Y muy dóciles, además.
Iván García
