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Archivo para Viernes, 28 de Agosto de 2009

Concierto sin armonía. / Miguel Iturria Savón.

Viernes, 28 de Agosto de 2009 Ancla insular Comments off

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Al saber que Juanes anunció su Concierto “Paz sin frontera” para el 20 de septiembre en La Habana, imaginé las salvas publicitarias que la decisión provocaría entre artistas y líderes de opinión del exilio cubano, cuya indignación fue expresada por Zoe Valdés en París, Raúl Rivero en Madrid, Willy Chirino y Paquito de Rivera en Miami y periodistas como Joe Cardona, Antonio Martínez y la blogger Yoani Sánchez, vecina del “lugar gris, de concreto y mármol” donde actuará el colombiano en compañía del español Miguel Bosé y los cubanos Amaury Pérez y Silvio Rodríguez.

Creo que todos tienen razón en lo que dicen, pero no hay que darle tantas campanadas al asunto. El multipremiado Juanes sabe lo que hace. Un escenario tan multitudinario y conflictivo como la Plaza de la Revolución, más la compañía de ruiseñores de la Corte insular corren el velo de las diferencias para afilar la publicidad y vender más discos en el mercado regional.

Juanes no es Pavarotti ni Plácido Domingo. No vive en Europa ni desconoce que en Cuba reina una dictadura de medio siglo. Si pone su pequeña voz en el espacio que simboliza la sumisión de nuestro pueblo demuestra su forma de entender la “Paz sin fronteras”. Si canta en La Habana porque “es tiempo de cambiar las mentes”, no hay mucho que decir, salvo desearle éxitos.

Recuerdo un concierto de Pablo Milanés organizado en 1989 por Rafael Gutiérrez, subdirector de Cultura de Ciudad Habana. Antes de actuar en cada municipio capitalino el artista era agasajado por funcionarios del Gobierno y el Partido Comunista. Todo estaba minuciosamente programado, desde el menú del convite hasta las notas de la prensa radial y escrita. Pablo, conmovido, elogiaba a la revolución y el socialismo.

Así son aún los conciertos de Silvio Rodríguez en las plazas provinciales del país. ¿Será por eso que el trovador aceptó el puesto de diputado a la Asamblea Nacional y logró el montaje de su estudio de grabación?

Juanes no sabe estas cosas, pero con Silvio como guía le sacará lasca a su actuación en la Plaza que “recuerda la megalomanía fascista”. Ya la televisión cubana promueve su figura y la radio repite algunas canciones suyas.

Al cantar en La Habana, el autor de La vida es un ratico, La camisa negra y A dios le pido, no podrá invitar al concierto a los músicos y cantantes de la diáspora cubana. Tampoco vendrán Carlos Vives, Alejandro Sanz, Ricardo Montaner y otras luminarias que lo acompañaron en marzo del 2008 en la frontera de Colombia y Venezuela. Silvio y Amaury deben explicarle cómo es el ritual.

La ideologización de la cultura es un lastre del régimen insular, cuya hambre de aplausos es infinita. A los extranjeros que actúan aquí se les pide declaraciones favorables. Los “acercamientos culturales” de 1979 y 1999 con figuras de los Estados Unidos; la presencia en enero del 2009 del “solidario” guitarrista japonés T. Kowa, quien grabó un disco por el 50 aniversario de la revolución, o el premio concedido días atrás al actor Benicio del Toro por reencarnar al Che Guevara confirman la regla. Juanes no será una excepción.

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“Lo principal es la conciencia… no la ciencia”

Viernes, 28 de Agosto de 2009 Yoani Sánchez Comments off

A mis manos ha venido a parar este breve video de Juan Vela, anterior ministro de Educación Superior. Una reunión con algunos de sus subordinados en la provincia de Ciego de Ávila, fue el marco para esta declaración sobre el orden de prioridades en las universidades cubanas. Estoy segura que estas palabras, autoritarias y simplistas que dijo ante las cámaras, no le costaron el puesto.

Quizás fue todo lo contrario lo que motivó que fuera sustituido por Miguel Díaz-Canel Bermúdez. Quién sabe si el exministro, a la hora de aplicar su apotegma de que “lo principal aquí es la conciencia, es la Revolución… no la ciencia”, no lo hizo con la verticalidad que se esperaba de un miembro del Partido Comunista. Va y ahora, libre de esas responsabilidades, puede finalmente realizar su viejo sueño de ser cardiólogo.

Click here to view the embedded video.

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Hija de la Revolución

Viernes, 28 de Agosto de 2009 Desde La Habana Comments off

Laritza Diversent, 29 años, pudiera haber sido jinetera o un número de cuatro dígitos en Manto Negro, la prisión de mujeres. No lo fue. Es periodista libre y abogada en un bufete donde no cobra un centavo por asesorar jurídicamente a la ciudadanía. Pero su infancia y adolescencia están marcadas por la marginalidad.
Nació al amanecer del 4 de junio de 1980. No olviden el año, 1980. El de la estampida por el puerto del Mariel de más de 120 mil cubanos, desesperados por huir de su patria.
Laritza Diversent Cámbara es el típico producto de la revolución de Fidel Castro. Su padre, Claro Diversent, 71 años, es descendiente de haitianos y a finales de la década de los 50, estuvo en la guerrilla en las montañas orientales. Después que Fidel llegó al poder, dejó de entender las sutilezas y maniobras políticas del comandante único. Claro, un negro oscuro como el petróleo, era fiel al hombre que él creía traería el bienestar a todos los cubanos
Mariselis Cámbara, 51 años, la madre de Laritza, es una mulata fornida que debido a un accidente que sufrió en su niñez, es renga de una pierna. Semianalfabeta, se prendó del negro Claro, quien con su uniforme verde olivo parecía un dandy. A pesar de tener un par de retoños con otro hombre, ciega de amor, Mariselis le parió al guerrillero, mujeriego y poco dado a la vida familiar. Su ingenuidad la pagó cara.
A los dos años de nacer Laritza, el padre les dió un portazo. Y enajenado, como tantos exguerrilleros, se convirtió en un zombi, ora trabajando la tierra, ora participando en la siniestra Asociación de Combatientes, un grupo casi paramilitar, que el gobierno intenta presentar como una ONG.
Claro Diversent, uno de los “perros de la guerra”, ahora vive orgulloso de su hija abogada. Pero a su madre sólo le giraba 15 pesos mensuales para alimentar, vestir y calzar a la pequeña.
La factura de esa disfunción matrimonial debió haberla pagado Laritza. Afortunadamente, no fue así. Por puro milagro o por una gran fuerza de voluntad, Laritza se empeñó en ser diferente a los suyos. Se aplicó en los estudios y pudo acceder a la elitista escuela vocacional Vladimir Ilich Lenin, ícono del sistema educacional castrista.
A la Lenin llegó una tarde de septiembre de 1995, con unas medias zurcidas y unos tenis gastados, para intentar cambiar la suerte que el destino le había deparado. Negra y pobre. Casi una proeza estudiar en una escuela donde el 80 por ciento del alumnado era blanco.
Al terminar el bachillerato, con sólo 18 años, salió embarazada. Nada sorprendente en la barriada donde vivía, donde ser madre adolescente es algo normal. No para Laritza, joven de armas tomar. En pleno Período Especial, amamantó como pudo a su hijo Jonathan. Sin dejar de dar el pecho ni de atender a su esposo, hasta pasadas las 5 de la madrugada, estudiaba gruesos libros de Derecho.
Y lo consiguió. Se graduó de abogada. Aquella tarde, su madre lloró cuando vio a su hija en el estrado del Aula Magna con la toga y el birrete. Era la primera profesional de la familia. Laritza rompía así el círculo vicioso e infinito de parientes anónimos, vagabundos, marginales y delincuentes.
Ser una mujer inteligente y preocupada por el futuro de su país la encaminó obligatoriamente por los senderos de la disidencia. En 2007 se inició como periodista independiente. Y desde enero de 2009 escribe una sección sobre leyes en el blog Desde La Habana. Es autora de otras dos bitácoras, Calvario.com y Las Leyes de Laritza, y vicepresidenta de una agrupación de juristas no oficialmente reconocida. Y, por si fuera poco, tiene más sueños en la cartera.
A pesar de vivir en una mísera choza de tablas mustias, en el barrio del Calvario, sin agua corriente y con una letrina por baño (ahí tienen las fotos), Laritza cree que personas como ellas se merecen una oportunidad.
Hace unos días, me dió a leer un proyecto que tiene en mente, para ayudar a personas negras e infortunadas a ser útiles a la sociedad. Y me dí cuenta que esta abogada intranquila tiene un corazón que no le cabe en el pecho.

—Laritza, le dije, si la primera que necesita ayuda eres tú.

—Es que no quisiera que otras personas sufran y lleven la vida miserable que yo he tenido y tengo, me respondió.

Esa es Laritza Diversent, abogada y periodista, tan pobre como cualquier habitante de una remota aldea africana, una favela brasileña o una villa miseria argentina. Pero con enormes ganas de cambiar la vida precaria de los cubanos. Si usted pasa por La Habana, no deje de conocerla.

Iván García

Postdata.- Cuando supe de la historia y condiciones en que vivían Laritza, su marido y su hijo, le pedí a Iván que escribiera sobre ella y me mandara fotos de su “choza”, como ella le llama. Pero una y otra vez Laritza se negaba: le daba vergüenza que la gente viera sus pobres y difíciles condiciones de vida en El Calvario, reparto en las afueras de la capital cuyo nombre lo dice todo. La entendí y la entiendo: el año pasado recibí fotos del estado en que se encuentra el apartamento donde vivía en La Habana, actual vivienda de Iván, y con pena puse una en el post Años duros. Tal vez algo difícil de entender para quienes siempre han tenido una casa con un mínimo de condiciones. Duele descubrir el lugar donde vive Laritza, en esas fotos tiradas por Diego Ramos, su esposo, a quien también Iván tuvo que convencer. Pero lo más doloroso es que ni siquiera son las peores imágenes que hoy se pueden ver en cualquier rincón de Cuba. Una de las muchas y terribles herencias que a los cubanos ha dejado ese par de hermanos que en su repuñetera vida jamás han sabido lo que es vivir mal.

Tania Quintero

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No se necesitan luces para ver. Pablo Méndez.

Viernes, 28 de Agosto de 2009 Ancla insular Comments off

 

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La telenovela Diana destapó la Caja de Pandora.  La ambición por el techo, ese amasijo de hormigón armado que ni siquiera les pertenece en propiedad a sus ocupantes, ha desarticulado afectivamente las familias cubanas.

Pero la exposición del problema, la manufactura de la trama que en forma de recursos artísticos  va ordenando esa ringlera de mensajes que subrepticiamente se desnudan ante la teleaudiencia, es el mérito que abala el trabajo del director Rudy Mora.

La luz natural exacerba la miseria del contexto en que los personajes se desenvuelven, elevando el sentido de realidad al nivel de introducirlo en nuestro hogar.  La cámara en movimiento, y el tartamudeo del protagonista—a lo Kafkiano afirmaría yo— nos desespera, nos invita a escapar, a huir del encierro de tales contrariedades.

Los créditos del elenco actoral se exponen como expedientes criminales, y el equipo técnico plasma sus huellas dactilares como un fichado policial, al tiempo que el membrete de—República de Cuba, certificación de nacimiento—atribuiría la causa por la cual serán procesados.

Rudy ha sido listo, se ha apoyado en una nómina de actores que exporta emociones a bombazos de histrionismo.  Sin fisuras ante a las cámaras y con vehemencia, nos muestra lo deterioradas que están las relaciones de nuestras familias, exterioriza el sentimiento de generaciones de jóvenes que poblaron las aulas donde se impartió la formación socialista, aquellos chicos que enlazaron pañoletas en sus cuellos, y querían ser como el Ché, y que en la adultez, se rebelan ante la coercitiva magistratura de sus padres, debido a las diferencias de conceptos, y a la necesidad de emanciparse para desarrollar horizontes eclipsados por las frustraciones derivadas de un sistema inoperante, cuyo torbellino les atrapa con rachas de atroz individualismo, y como resultado, emerge el envilecimiento de seres allegados que se desafían en vez de amarse, amalgama de conflictos que muestran la espiral genética de un embarazo nacional, donde la gobernanza del país no coexiste con las mismas dificultades, ni les interesa resolverlas, pero además, también evidencian que no ven la misma televisión.

Picasso alguna vez enfatizó: —“No se necesitan luces para ver claro”—y la telenovela Diana, sin exponer grafitis pro, o, anti-gobierno, y muy lejos de pregonar ideas, nos revela que los problemas que oprimen a las familias cubanas no están suscitados por  techos o estómagos, sino por la pervivencia en el gobierno de un cenáculo de ancianos tozudos, cuya solución unitaria nos impone pasarlos por las urnas.

 

 

 

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52.

Viernes, 28 de Agosto de 2009 Orlando Luís Pardo Lazo Comments off

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Hay balcones vertiginosos donde la Habana heavy no entra. Escaleras al falso techo de la ciudad. Peldaños del cadalso capitalino de puntal alto. Hay arquitrabes trabados en su yesería de bajo presupuesto. Luminarias cojas donde algún bombillo ahorrador se ahorcó. Frisos con huellas de una heurística hueca que frisa con el humor.

luneta

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