
En solo tres meses el blog del periodista Pablo Pacheco devino ícono de libertad en la blogética cubana. En el post “Comentario a los comentarios” (23.5.09), el comunicador encarcelado desde la Primavera Negra del 2003 expuso: “…mi nuevo blog personal no es tan personal, pues es gracias a personas admirables como Iván García, Claudia, Ciro, Yoani Sánchez y muchos otros.”
Días antes, en Octavo cerco, Claudia Cadelo explicó cómo bloguear desde la cárcel: “Iván … estaba tratando de abrirle un blog a Pablo Pacheco…La idea nos pareció genial, Yoani Sánchez…quedó encargada de montar el blog en Voces Cubanas, ponerle las categorías, arreglar la bitácora. Ciro hizo el banner…; yo con una grabadora grabo la voz de Pablo Pacheco que desde la prisión de Canaleta en Ciego de Ávila me llama y me lee sus post; después descargo los audios en la computadora y se los paso a Iván en un flash, democráticamente elegido Jefe de Redacción”.
El esfuerzo de Pablo desde la cárcel y sus colaboradores en La Habana es muy válido. Pablo Pacheco es, literalmente, una Voz tras las rejas; una voz que observa, escucha y denuncia lo que pasa detrás de los muros. La autenticidad de sus post crece con la belleza de las ilustraciones anexadas por Iván, Claudia o Yoani.
Pablo lleva seis años en cautiverio por escribir lo que piensa sin permiso estatal. Desde la cárcel de Canaleta, en el centro del país, evade la censura. Sus post retratan ese infierno de violencia, insalubridad, hambre y miserias humanas. Algunos textos trascienden la atmósfera de opresión interna.
“El dopaje no tiene ideología” (8 de junio) es una réplica a un artículo de Randy Alonso sobre ese flagelo en algunos deportistas profesionales. Advierte al respecto que “La codicia no puede ser el símbolo del deporte, pero la esclavitud disfrazada de héroe de la patria, tampoco”.
Con la misma mesura evoca el 5 de junio al desaparecido poeta uruguayo Mario Benedetti en “Se fue un grande de las letras”. El resto de los post tienen como escenario de la prisión.
“Historia de un hombre nuevo” recrea la tragedia del joven prisionero Pedro Julio Ferrer Rodríguez, natural de Remedios, con quien comparte la celda. En “Sobran reos, faltan camas” describe el hacinamiento: “De noche hay reclusos durmiendo en el pasillo, incluso en los baños…” En “Golpea a reos comunes” refiere la violencia del oficial Laudinet, “…quien lanzó a Abel Vento García, escaleras abajo con las manos esposadas en la espalda…”
El post “El verdadero rostro de las prisiones en Cuba” (12 de mayo), escrito con Félix Navarro Rodríguez es más largo y profundo. “Amenazan a reos comunes” cuenta la repercusión interior de su crónica “Cirugía de campaña”, sobre prisioneros que se dejan operar por otros ante la desatención médica.
El hecho de ser protagonista de lo que narra atrae la atención de algunos medios que reproducen o comentan los textos de Pablo Pacheco. Hasta los carceleros actúan al compás de esos escritos. Una voz tras las rejas merece resonancia. ¡Mucha suerte Pablo!


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