Archivo

Archivo para Jueves, 24 de Septiembre de 2009

Surrealismo cubano (5)

Jueves, 24 de Septiembre de 2009 Desde La Habana Comments off

tania1

El gobierno cubano en salud y educación dice tener sus dos grandes logros. Miente: la libreta de racionamiento y los apagones son también otros dos grandísimos logros. Si excluimos aldeas tribales africanas, indígenas o asiáticas, donde aún no ha llegado la electricidad, Cuba tiene dos récords que deberían figurar en el Libro Guinness: la población que más años ha vivido con cartilla de racionamiento y la que acumula más horas de oscuridad, de falta de agua y de combustible para cocinar.

Los “apagones programados” -ésos que te avisaban por la prensa que tal día a tal hora en la zona número tal habría cortes de fluído eléctrico en el horario tal- tenían la ventaja de que como “guerra avisada no mata soldados”, podías prepararte, pero, sobre todo, resignarte a que ese día todo iría al revés. Pero los que desequilibraban a masantín el torero eran los “apagones no programados”, casi siempre producidos por una rotura en una termoeléctrica o porque el transformador del poste de la esquina empezaba a chisporretear por un corte circuíto. Dado el deterioro de los equipos, esas averías eran bastante frecuentes y podían ocurrir cualquier día de la semana, a cualquier hora y crearte un estrés extra no programado.

A unos y otros apagones trataba de cogerlos con calma, pero no podía. Es algo superior al aguante del cubano más ecuánime, sobre todo, de las mujeres, quienes siempre estábamos al borde del ataque de nervios, sólo de pensar que se nos pudiera romper el más importante de los electrodomésticos, el refrigerador.

Los apagones diurnos no eran más llevaderos: impedían a las amas de casa hacer sus quehaceres, los “fríos” (neveras o refrigeradores) empezaban a descongelarse, el agua a ponerse “bomba” (caliente) y los ventiladores sin propiciar el necesario aire en cualquier época del año. Si no tenías pencas ni abanicos, a echarse fresco con un pedazo de cartón. Tampoco podías poner el motor del agua, hacer un batido, cocinar el arroz en la olla arrocera. Y como el “apagoncito” podía afectar el suministro de gas, no tenías candela para preparar la comida o calentar agua para bañarte: la inmensa mayoría de los cubanos se bañan con cubos de agua.

Los “criminales” de verdad eran los apagones nocturnos, sobre todo si en la casa tenías un niño (mientras más pequeño, peor) o un enfermo (mientras más viejo, peor). Lo único que me gustaba era el silencio reinante. Entonces yo, superdesafinada, en medio de aquel silencio empezaba a improvisar y “cantar”, bien alto, para que todo el vecindario me oyera (antes de 1995 sabían que era periodista oficial, o sea “revolucionaria”, después del 95, era vox pópuli que me había convertido en periodista independiente, es decir “contrarrevolucionaria”): “El apagón, gon, gon, me gusta un cojón, jon, jon”. O si no: “Ay que rico, cómo me gusta estar así, bien oscurita, irme a dormir pa’mi camita, con ese calorcito y los mosquitos pican que te pican”. Si tenía encendido el bombillito de la creatividad, me quedaban mejor los cánticos, si no, una auténtica pesadez.

En mi casa me decían “cállate ya, no jodas más, que todavía va a venir alguien del comité y se forma un lío por gusto”. Otras veces me sentaba en la terraza con mi Sony de 13 bandas y ponía bien alto la emisora extranjera que en ese momento pudiera sintonizar, fuera la BBC, Radio Exterior de España, la VOA o Radio Marti.

En Suiza no puedo olvidar los apagones. No porque esté al tanto de que siguen existiendo y continúen haciéndole la vida un yogurt a los cubanos, sino por la enorme cantidad de velas, linternas, baterías, lámparas portátiles y esas cajas de fósforos de madera que parecen diseñados para guiarlo a uno en la oscuridad: duran más de un minuto encendidos. Es del carajo: unos con mucho de todo y otros sin nada de nada.

Si comer era la cuestión, en los años duros del “período especial” conseguir velas y fósforos también era vital. A mi madre le gustaba iluminarse con “mechones”. Ella misma los preparaba: en un pomo de cristal de boca ancha, de ésos donde alguna vez envasaron mermelada de guayaba o mango, cogía un tubo vacío de pasta Perla (de aluminio, sin ninguna marca ni diseño), lo picaba por debajo y le daba unos cortes de modo que se pudiera parar, le introducía una mecha o algodón y lo colocaba en el centro del pomo. Con cuidado, por el borde vertía un poco de luz brillante (kerosene), no mucho. Y como todo estaba oscuro no te dabas cuenta del hollín que iba soltando ni que alrededor todo se iba tiñendo de negro.

Lo peor no era la suciedad que dejaba, ni el olor del kerosene, sino lo dañino que era -y es- para las vías respiratorias. Mi hijo Iván, asmático desde niño, cuando mi mamá encendía un mechón se iba para la calle: el humo y el olor le desataban crisis asmáticas. Desconozco las cifras, pero a partir del período especial, el número de asmáticos y de enfermedades respiratorias debe haber aumentado en Cuba.

Tania Quintero

Foto: paudemolde, Flickr

Categories: Las cartas de Tania, bloggers Tags:

Pas de quatre

Jueves, 24 de Septiembre de 2009 Yoani Sánchez Comments off

Click here to view the embedded video.

La polvareda levantada por el concierto de Juanes, nos hizo desatender temas importantes de nuestra realidad. En las calles apenas se comentaron las medidas implementadas por Obama para flexibilizar los envíos y viajes a la Isla. Incluso las negociaciones para restablecer el correo directo entre Estados Unidos y Cuba, quedaron relegadas a la indiferencia. Las luces incandescentes de la farándula dejaron en la sombra la nueva regulación oficial –aún no puesta en práctica– que permite a los correos cubanos brindar acceso a Internet en moneda convertible. Hasta se pasó por alto la presentación, el viernes pasado, del séptimo cortometraje en la saga de Nicanor, dirigido por Eduardo del Llano.

Ahora que hemos regresado a los desteñidos colores de la cotidianidad, he vuelto a mirar el recién estrenado “Pas de quatre”. La historia ocurre dentro de un “almendrón”, cuyo chofer ofrece sus servicios gratuitamente. Entre los tres pasajeros que logran subirse a bordo del peculiar taxi, uno debe llevar –cuanto antes– su análisis de heces fecales a un lejano policlínico. El conductor, interpretado por Luis Alberto García, expone una filosofía novedosa sobre el daño que le hace a la nación la inmovilidad y las dificultades en el transporte. Al ritmo de las ruedas sobre el asfalto, llega a decir que “No hay concepto más libertario y subversivo, que el de un cubano turista”.

Pues sí, moverse se ha convertido en un acto contestatario. De ahí que facilitar a la gente la entrada y la salida, el desplazamiento o el cambio de ubicación, puedan desatar transformaciones insospechadas en al ámbito nacional. Se imaginan si a todos nos diera por querer viajar, hacer uso de las carreteras y visitar a esos parientes que no vemos hace veinte años. Si una fiebre de movimiento tomara por sorpresa el país, el estremecimiento podría contagiar a los burócratas y a todos esos dirigentes carentes del concepto del dinamismo. Quién sabe si la sacudida remueva también a los que hoy son un freno para deslizarnos –finalmente– por el camino de las transformaciones.

Categories: Generación Y, bloggers Tags:

Misil en forma de cuerpo humano

Jueves, 24 de Septiembre de 2009 Pablo Pacheco Comments off

09_23esculturas_pajaro

Imagen: Pájaro, de Botero

En este Mundial de Atletismo, Berlín 2009, hemos visto un fenómeno. Muchos lo tildan de extraterrestre y otros de avión. Yo prefiero llamarlo misil en forma de cuerpo humano. Usain Bolt el bolo jamaicano, dejó estupefacto a quienes asistieron al estadio para presenciar la prueba cumbre del atletismo en 100 metros planos. El misil humano rompió su propio record mundial al parar el reloj en 9,58 echando por tierra el pronóstico de los científicos como dice mi amigo Iván. Pero para creérmelo bien el misil Bolt mostró una vez más que el límite humano es impredecible al destrozar dos días después el record en los 800 metros planos con un crono de l9,l9. En verdad es para sueños y sólo cuenta con 23 años de edad. Tremenda pesadilla para sus rivales. Espero que el tiempo realizado por Bolt sea roto por él mismo, porque por el momento no ha habido un rival a su altura. Creo que a partir de Berlín 2009 el misil Bolt conspira contra sus mismas marcas.

En la Olimpiada de Beijing Jamaica se ubicó dentro los primeros países en el medallero, en gran medida por las tres medallas de oro aportadas por el misil Bolt. Ahora en Berlín se repite la historia. Este pequeño país del Caribe siente orgullo por este atleta con un carisma difícil de igualar. Al fanático le espera pedir a Dios para que este misil hombre no se lesione y continúe aportando gloria al mundo del atletismo.

Pablo Pacheco

Periodista independiente, grupo de los 75

Prisión provincial de Canaleta, Ciego de Ávila

Share/Save/Bookmark

Categories: General, bloggers Tags: