A Jacques Rogge no le gusta el béisbol

No tiene la culpa. Jacques Rogge nació en Bélgica. Y ya se sabe: en Europa el béisbol es un deporte que no atrae multitudes. Como el fútbol.
El presidente del Comité Olímpico Internacional, prefiere otros deportes para el programa de las olimpíadas de verano. Para Londres 2012, el béisbol ya había sido eliminado. Muchos esperaban que para el 2016, se restituyera la injusticia.
Pues no. A pesar de que es es pasión en el continente americano, Japón y Corea del Sur, Rogge odia el béisbol. De manera muy parca, el belga ha declarado que es un juego largo y aburrido. En parte tiene razón. Un partido que puede durar hasta cuatro horas no resulta rentable para la televisión.
Pero se hubiesen podido tomar medidas para agilizar los encuentros. No todo puede ser money. Porque a más de 500 millones de personas en el planeta les gusta el béisbol. Y casi seguro estoy, es más popular que los deportes hípicos o las velas.
Para los Juegos Olímpicos del 2016 -cuya sede estaba previsto anunciar el viernes 2 de octubre en Copenhague- el flemático Rogge, pretende introducir tres nuevas disciplinas deportivas al programa olímpico: golf, rugby o fútbol americano y bolos. De un plumazo, el belga eliminó el béisbol, gracias al poco respaldo que le han brindado quienes podían habérselo brindado, los jerarcas de las Grandes Ligas, de Estados Unidos.
Ya el presidente del COI lo había sentenciado: si no asistían los mejores peloteros a los juegos de verano, éste desaparecería. A los poderosos hombres que dirigen la Gran Carpa eso les entró por un oído y les salió por el otro. A los magnates del Big Show sólo les importa sus temporadas locales.
Al carajo las olimpíadas! Cuyo calendario, además, coincide con los meses principales de su campaña beisbolera. Y ellos, por supuesto, no iban a cambiar ni parar el torneo, para que estrellas como Derek Jeter o Alex Rodríguez, tomaran parte en unos Juegos Olímpicos. Ese desinterés le puso en bandeja de plata la solución al belga, quien no entiende ni le gusta el béisbol. Y lo quitó del cartel olímpico.
Quizás para el trajeado y estirado Jacques Rogge, es más sano ver un combate de boxeo femenino, que mirar a unos tipos aporreando una pequeña pelota dura y con costuras. Sus motivos tendrá. Pero de lo que no hay dudas es de que este cirujano ortopédico aborrece el deporte de las bolas y los strikes.
Iván García
