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Archivo para Sábado, 3 de Octubre de 2009

El vuelo de la Suzuki sobre Taguayabón

Sábado, 3 de Octubre de 2009 Yoani Sánchez Comments off

caballo

Un puente roto, el nombre indígena y la sensación de que el poblado de Taguayabón está varado en los primeros años del siglo veinte. Así lo vi hace tres semanas, cuando trasladamos el virus blogger hasta la provincia de Villa Clara. Los ojos pasmados de quienes jamás se han sentado frente a una computadora conectada a la red, hurgaban las bitácoras que llevábamos copiadas. Explicarles en qué consistía Google fue complicado, pues en ese lugar la simple búsqueda de una certificación de nacimiento en el registro civil ya es extremadamente difícil. Imagínense la sorpresa cuando se enteraron de que con un simple clic se puede listar todas las referencias a un hecho, a una personalidad, a una temática.

Las nuevas tecnologías en manos ciudadanas, fue el tema central de una charla que hicimos Reinaldo y yo ante una docena de personas, algunas de ellas llegadas desde Camajuaní. Cuando nos fuimos vino la otra parte, un vuelo de motos –marca Suzuki*– planeó sobre la pequeña calle principal y las vías aledañas. Interrogaron a varios de los participantes de aquella jornada de conocimientos, intimidaron a los más jóvenes y hasta confiscaron un caballo que –puedo asegurarles– no tuvo nada que ver con el Itinerario blogger. El miedo apagó el flujo de aire virtual que había soplado brevemente sobre los habitantes de aquella tierra villaclareña. Los inquietos muchachos que no dan la cara volvieron a cumplir su papel y a repetir la cantinela de la CIA y el Pentágono detrás de la blogósfera alternativa cubana. Pero el germen de Wordpress y Blogger ya había entrado bajo la epidermis. El martes, varios habitantes de Taguayabón me llamaron para confirmarme “Queremos comenzar a publicar en Internet”.

• Las motos Suzuki se asocian con la presencia de oficiales de la Seguridad del Estado.

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Testimonio patético. / Miguel Iturria Savón.

Sábado, 3 de Octubre de 2009 Ancla insular Comments off

 Jinetera

Entre los Cd y DVD comercializados a domicilio en Ciudad Habana figura Reportaje Cuba, de Producciones Mandarina, España, filmado en nuestra capital en enero del 2008 por un equipo de periodistas que ilustran la prostitución juvenil, mediante encuentros y entrevistas con dos proxenetas y varias “niñas” de la enseñanza media.

Como el documental denuncia un problema tabú en nuestros medios informativos, hiere la sensibilidad de padres y maestros al generalizar ese flagelo social, como si las instituciones escolares fueran un lupanar de chicas alegres que esperan por un chulo para prostituirse por dinero.

Con imágenes del día a día, tomas de la ciudad (calles, escuelas, carteles) y encuentros más íntimos (casas y piscinas), el documental contrapone los testimonios de proxenetas y prostitutas con los discursos oficiales, especialmente las declaraciones de Fidel Castro sobre el tema, cuyo exceso verbal es refutado por lo expresado por las muchachas y por los profesores y policías sobornados.

Esa contraposición entre el discurso del poder y la Cuba secreta que impulsa a sus jóvenes a prostituirse ocupa gran parte de los 43 minutos del filme, que explora las posibles causas del problema, mientras revela las “negociaciones con Marcos”, las observaciones de uno de los periodistas españoles y las respuestas desenfadadas de Marlene, Claudia, Celia, Sandra, Yanelis y otras “chicas seleccionadas”, quienes finalmente se quedan esperando, previo pago de 150 dólares, a los supuestos turistas hispanos.

Un paneo por el Malecón habanero, calificado como el “paseo del pecado” por los realizadores; la escena del soborno a los policías que dejan pasar el auto con las “niñas” y los extranjeros y las confesiones de estas sobre su modo de actuar, complementan un filme que lacera a los ingenuos, aunque no ofrece tomas morbosas, sino un montaje de choque, algo sensacionalista, al denunciar el turismo sexual en la isla, considerada como un “paraíso de pederastas”, donde “un Don nadie puede comprar un cuerpo joven”.

Al margen de ciertas exageraciones que sirven de gancho a los televidentes, el Reportaje Cuba no denigra a las jóvenes prostitutas, cuyo rostro enmascara. Más bien revela un tema silenciado por la propaganda y por nuestro sistema de enseñanza. Hurga además en la censura y en la represión contra los comunicadores independientes, por lo cual añade fragmentos de una entrevista a la esposa de un periodista encarcelado.

Aderezado con algo de reggaetón y música de Compay Segundo, el Reportaje Cuba, fiel a esa técnica periodística, alcanza cierto valor testimonial y antropológico más que estético. Por tratarse de una denuncia carece de intenciones moralizantes y evade las opiniones de expertos que pudieron aportarle matices diferentes al guión de los realizadores españoles, quienes grabaron clandestinamente.   

 

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Supervivencia (I)

Sábado, 3 de Octubre de 2009 Desde La Habana Comments off

super

Vivir en Cuba es extremadamente complejo. Para todo -y por todo- hay que correr riesgos. Incluso para sobrevivir. No hablo de pérdidas o ganancias en el desarrollo de una empresa. Me refiero a que en casi todos los contextos cotidianos hay que recurrir a la ilegalidad.

Si compras algo que tenga procedencia dudosa, se comete el delito de receptación. Si vendes, el de especulación. Si compras para revender, acaparamiento. Cada figura delictiva del Código Penal está diseñada de tal manara, que abarca disímiles situaciones de la vida diaria.

Conductas que en nada representan un peligro para la sociedad, y en la legislación están previstas como acciones antijurídicas. Para el gobierno, lo único legal es trabajar en un centro estatal, estudiar y comprar los mandados de la bodega. Hacer otras cosas es caminar por el filo de la navaja de la ilegalidad.

De esa situación están conscientes las autoridades. Los agentes de la policía paran diariamente en la calle a cientos de individuos bajo la sospecha de que están cometiendo un delito. No sé si existan estadísticas, pero calculo que cada cinco minutos, el 20 por ciento de la ciudadanía realiza una acción delictiva.

Tal vez todos tengamos cara de delincuentes.

Lo cierto es que los registros en la vía pública van en contra de la dignidad del ciudadano, pero no importa: hay que revisar todos los bolsos, mochilas, paquetes, jabas: así, dicen, se cumpla la ley. “Institucionalidad, orden y disciplina” es la última consigna.

En las casas sucede lo mismo. En cada cuadra, un comité “vigila” que no se cometan ilegalidades. Pero todos estamos sabemos de es raro el vecino que no tenga algún negocio. Porque nadie puede vivir con el salario mensual. A no ser que recibas remesas del exterior o le robes al Estado.

El primero que ‘echa pa’lante’ a cualquiera es el presidente del Comité de Defensa de la Revolución, aunque en su domicilio tiene un banco ilegal de películas pirateadas. Todas las tardes camina por el barrio alquilando novelas, series televisivas y programas del Canal 41 de Miami.

No por curiosidad, si no por necesidad uno se entera a qué se dedica tu vecino. Llegas del trabajo y te encuentras que se te acabó el aceite para cocinar, agarras una botella y preguntas en el vecindario. Enseguida alguien te dice quién vende aceite y quien hasta ayer por la tarde tenía, pero ya se le acabó. Es el día a día de quienes no tienen pesos convertibles y necesitan conseguir detergente para lavar, jabón para bañarse o carne de res, porque alguien en la familia tiene la hemoglobina baja.

A pesar de vivir prácticamente en la ilegalidad, los cubanos deben denunciar los hechos que transgredan la ley. El incumplimiento de dicha obligación está previsto en el Código Penal como un delito. Hacerse de la vista gorda ante estas conductas también es una infracción. Y puedes ser multado. O ir a la cárcel.

Laritza Diversent

Foto: Karl Langley, Flickr

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