Archivo por días: octubre 26, 2009

Pidiendo peras al olmo

moratinos

Tras una escueta nota publicada en la página 2 del Granma (sábado 17 de octubre de 2009) que anunciaba el “inicio” de la visita oficial del Canciller del Reino Español, Miguel Ángel Moratinos, a Cuba, la prensa oficial cercó el hecho con el más absoluto silencio hasta el martes siguiente, cuando volvió a referirse a ello para asegurar que “las relaciones entre Cuba y España tienen un desarrollo positivo”.

Según ha trascendido en medios de prensa extranjeros, el canciller español manifestó haber encontrado “un compromiso de reforma” y de “mejorar la situación económica de Cuba” por parte de Raúl Castro, aunque no se esclarecen la naturaleza de esas reformas ni las propuestas a través de las cuales se podría remontar la crítica situación económica de la Isla. Muchísimo menos se han mencionado plazos en uno u otro caso. Todo un lenguaje abstracto, críptico y ambiguo, que se puede interpretar en cualquier sentido o en ninguno. Moratinos y sus acompañantes volvieron a ignorar tanto a los opositores como a sectores de la sociedad civil independiente, debido a que –dijo- su visita a Cuba “tenía básicamente un matiz oficial”.

Los malabares que ha venido haciendo el señor Moratinos para tirar la toalla al gobierno cubano frente a la UE son harto conocidos, pero –al menos al interior de Cuba- nunca ha quedado clara la razón de tanto empeño. Solo se puede especular escasamente acerca de  cuáles son los compromisos del actual gobierno español con la dictadura cubana, cuán significativos los intereses que defienden acá, por qué oscura razón deberíamos suponer que mimando a los Castro se podría obtener algún resultado y qué espera obtener con el otorgamiento, por sus oficios, de tantos plazos de gracia. Obviamente, la visita del canciller no solo buscaba, entre otros puntos, negociar la enorme deuda del gobierno cubano con empresarios españoles, sino también pedirle a éste alguna pequeña prenda que exhibir ante el resto de los países de la UE que demostrara las buenas intenciones de los autócratas antillanos, de ahí la excarcelación de Nelson Aguiar Ramírez, víctima de la represión de la Primavera Negra en que fueron presos 75 periodistas independientes, y la autorización a salir de Cuba al opositor Onelio Lázaro Angulo y a Elsa Morejón, esposa del también disidente preso, Oscar Elías Biscet; apenas un mínimo gesto de cosmética para no dejar a Moratinos en paños menores, fundamentalmente frente a las exigencias del opositor PP. A ese paso, no se sabe cuántas visitas del complaciente canciller serían necesarias para liberar a todos los prisioneros políticos de esta Isla.

Desde mi particular punto de vista -y pido perdón por tan escandalosa exhibición de ignorancia de mi parte- la gestión del señor Moratinos en Cuba es la consagración del fracaso en la utilización de la diplomacia con los dictadores, lo cual es doblemente contradictorio, tratándose del representante de una nación que también sufrió en carne propia décadas de dictadura militar y que pudo transitar gradual y pacíficamente a la democracia. El canciller español parece hacer oídos sordos a los reclamos de amplios sectores de la sociedad civil independiente cubana y ojos ciegos a la realidad que se sufre en la Isla. La falta de libertades y el irrespeto a los más elementales derechos humanos, refrendado fundamentalmente en la gran cantidad de prisioneros políticos y de conciencia que sobreviven penosamente en las cárceles del régimen, son males suficientemente graves que reclaman, de una buena vez, dejar de lado tantas hipócritas carantoñas.

Y si en esta ocasión han tenido intenciones y resultados superiores las gestiones del señor Canciller del Reino de España, que me perdone: tenga en cuenta que en tal caso mi error pudiera derivarse del misterioso enigma y del silencio oficial que envuelven siempre su desempeño por estos lares.

Tiempo escrito

tiempoescrito1

El periodismo no me es ajeno. Desde los 10 años, mis vacaciones escolares transcurrían en la redacción de la revista Bohemia, donde laboraba como reportera Tania Quintero, mi madre. Crecí entre el teclear de su máquina de escribir en la casa y los viajes por toda la isla, en los que ella, grabadora en mano, y acompañada de un fotógrafo, realizaba sus funiones periodísticas.

Esa etapa me trae gratos recuerdos. Bohemia, fundada en 1908, era la crema y nata del periodismo. Niño aún conocí a destacados reporteros. De todos ellos, a Jorge Alfonso le tengo especial afecto, igual que al fotógrafo Luis Toca. Siempre fui amante del béisbol, sobre todo de Industriales, el equipo de la capital. Con su conocimiento y su claridad didáctica, Jorge supo explicarme a fondo el béisbol y pude conocer a ídolos de mi infancia, como Rodolfo Puente y Armando Capiró.

Tenía 15 años cuando mi madre dejó Bohemia. Cursaba el décimo grado y la escuela me aburría. Me escapaba a leer libros. Fue en la biblioteca del preuniversitario “René O. Reiné”, antiguo Instituto de la Víbora, donde tropecé por vez primera con un libro de poemas que me convenció. Se llamaba Papel de hombre y había sido escrito en 1969 por el poeta y periodista Raúl Rivero.

En 1989, al terminar el servicio militar, fui contratado para trabajar como asistente de programas en el Instituto Cubano de Radio y Televisión. En ese momento, mi madre era periodista de los servicios informativos de la televisión cubana, lo que me permitió participar en la realización de varios programas. La Pelota y El Servicio Militar, fueron dos de los temas que le sugerí para “Puntos de Vista”, espacio televisivo que por aquella época salía al aire una vez a la semana en horario nocturno estelar.

En varias ocasiones salí a grabar a las calles. Muchas horas permanecí en una sala de edición. Adquirí conocimientos acerca del periodismo televisivo. Pero al terminar el contrato quedé cesante. Comenzó entonces mi inestabilidad laboral. Trabajé como plomero en la construcción, pero ese oficio no me gustaba. Lo mío era el periodismo.

La oportunidad la tuve en diciembre de 1995. Fue un regalo de Navidad saber que Raúl Rivero, aquel poeta coloquial y directo que había leído en mi adolescencia, me aceptaba en Cuba Press, agencia de prensa independiente. Me dio la responsabilidad de escribir sobre deportes. Hasta 1999, todas las semanas redactaba unas notas tituladas Minideportivas, que alternaban con artículos de opinión sobre el deporte cubano, como El regreso del “mago” Mesa; Rescatan a Douglas mientras Duquesne se muere; El reverso de las medallas y Rueda la cabeza del “príncipe de las alturas”.

Dando rewind. Después de mi detención por la Seguridad del Estado, el 8 de marzo de 1991, mi madre fue puesta en una “lista negra”. Pero a principios de 1995, ella había comenzado a valorar la posibilidad de retomar el periodismo de manera independiente, en una de las agencias que se estaban formando. Me preguntó mi opinión y le dije que era una magnífica oportunidad para eliminar las ataduras mentales y hacer un periodismo libre.

Habló con Raúl Rivero. Y el 23 de septiembre de 1995, cuando él hizo pública la creación de Cuba Press, el nombre de Tania Quintero Antúnez aparecía entre los fundadores. Una decisión valiente. Por los riesgos a su edad en esos momentos, 53 años. Y porque todo su largo historial de trabajo en la revolución, iniciado en 1959, quedaría relegado y tratarían de convertirla en ‘no persona’.

Al hacer hoy un recuento de mi experiencia en el periodismo independiente primero y en la blogosfera después, quiero reconocer y agradecer a Tania Quintero, Jorge Alfonso, Lissette Bustamante, Raúl Rivero, Yoani Sánchez y Reinaldo Escobar.

Iván García

Foto: ARTExplorer, Flickr. Fragmento de la escultura Cubo Letras, de Patricia Golombek, artista plástica brasileña.