El Taburete

Foto: Claudio Fuentes Madan
Nunca he participado en una reunión de la juventud y mucho menos en una del partido. Sin embargo puedo imaginar las caras, el ambiente, el aire y las intervenciones de muchos de los presentes. Desde que nací casi toda mi familia se la pasaba de reunión del núcleo en reunión del núcleo.
Por la época de los carteles “El partido es inmortal” por toda la ciudad, los militantes empezaron a llamar sus reuniones “del Inmortal”. Me acostumbré a escuchar frases como “No puedo verte esta tarde, se reúne el Inmortal”. Por la cara de la gente se deducía que aquello era lo más aburrido del universo, supongo que como una asamblea de grupo en la secundaria multiplicada por un millón.
Una de esas amigas contribuyentes de la Inmortalidad, por allá por la época de Elían, todavía levantaba la mano y soltaba sus “críticas constructivas desde dentro” -me consta que ya abandonó el largo camino de la Eternidad. Ese día, como de costumbre por aquellos días, se hablaba del caso del niño. Mi amiga levantó la mano:
- El comandante cuando habla de la escuela de Elián González menciona su pupitre. ¿Es que nadie se ha dado cuenta de que Elián se sienta en una mesa? ¿Por qué no podemos corregir ese error del Comandante, y como ese, muchos más?
Uno de los presentes se levantó con firmeza y sin esperar su turno la desafió:
- Compañera, sepa usted que si Fidel dice taburete… ¡Yo digo TABURETE!
La reunión acabó sin mayores consecuencias, pero desde entonces el hombre es popularmente conocido dentro del núcleo del partido como “El Taburete”.
