Dinero para la guerra

En la reunión de padres en la escuela de mi hija, alumna de primer grado, quedé muy asombrado cuando la maestra, menuda joven de 19 años y grandes ojos, pidió a los presentes recoger dinero, “la cantidad que cada uno pueda dar”, siempre que fuera superior a los diez centavos de pesos cubanos, para las Milicias de Tropas Territoriales (MTT).
Las MTT es un ejército irregular, mayoritariamente conformado por viejos nostálgicos, que los fines de semana suelen reunirse para realizar marchas cansinas, con anacrónicos fusiles de la segunda guerra mundial o imitaciones de AKM rusos fabricados de calamina.
Juegan a la guerra. Y de paso, les sirve para supuestamente prepararse para un enfrentamiento que nunca llega con el enemigo de siempre: los Estados Unidos.
Las MTT surgieron en 1982, cuando Fidel Castro, el visionario padrecito de la patria, el tipo que no se equivoca y el mejor estadista del siglo XX, al decir de sus fans, estaba convencido de que el entonces presidente Ronald Reagan, iba a lanzar sus tropas contra la Isla.
De forma demencial, el país fue horadado como un queso gruyere. Cientos de miles de túneles se cavaron a lo largo y ancho del archipiélago cubano. Y millones de dólares, recursos humanos y combustible fueron dedicados a las tareas de la defensa.
Para disgusto de Castro, la guerra no llegó. Lo que sí aconteció, fue que el muro de Berlín se vino abajo en 1989 y Cuba, al no tener un padrino como la antigua URSS, que ofrecían los rublos y el petróleo por tuberías, entró en la etapa de la indigencia. En el desespero por sobrevivir y obtener moneda dura a como diera lugar, las imaginativas cabezas de los líderes isleños dejaron a un lado el cuento de la guerra y se olvidaron de las MTT.
El recuerdo más reciente que tengo de las MTT, ocurrió un domingo en la Plaza Roja de la Víbora. Medio centenar de ancianos fanáticos, disparando balas de salvas a un supuesto F-16. Los niños se burlaban de los abuelos y muchos extrañaban no tener esos fusiles de mentirita para jugar.
Ahora, en la escuela de mi hija, volvió lo de donar dinero para las MTT. Según la maestra, es voluntario y los niños desconocen ese compromiso. “Es un asunto de los padres”, aclaró. Algunos de los presentes dijeron que era un disparate. Pero después dieron una calderilla.
Para que los viejitos que esperan la agresión de los americanos puedan seguir jugando a la guerra.
Iván García
