Fe de erratas
Recientemente el colega Iván García, titular del excelente blog Desde La Habana, publicó en el diario El Mundo un trabajo titulado “Las ‘otras’ Yoani”, donde trata de reflejar una reseña de cuatro mujeres de la blogósfera alternativa cubana, yo entre ellas. Al margen de mis simpatías por el autor, me siento en el derecho de corregir públicamente algunos datos errados que, sin mala intención alguna, éste señala en el subtítulo “Las voces del cambio”, bajo el cual se refiere a mi humilde persona.
Para evitar interpretaciones torcidas, quiero dejar sentadas algunas premisas: tengo buenas relaciones con el colega de referencia y respeto profundamente su trabajo, agradezco la deferencia de reseñar mi labor como blogger y la alta estima que tiene de mi blog, el que considera –de manera exagerada, según mi opinión– “uno de los sitios más lúcidos y serios realizados por la blogósfera dentro de la Isla”. No obstante, después de tratar de localizarlo personalmente, con resultados infructuosos, para que enmendara los errores que aparecen publicados en su trabajo, y consciente de que la difusión de datos falsos pudieran dañar la credibilidad de esta blogger, he decidido rectificarlos yo misma desde mi bitácora, en la confianza de que el colega entenderá mis razones para hacerlo.
Soy graduada en Historia del Arte, tal como dice Iván, pero no he sido nunca una antropóloga “de nivel”; ni conozco qué querría decir con el término. Me formé como investigadora en temas de antropología y arqueología en un instituto de la Academia de Ciencias, pero no poseo título alguno como antropóloga, toda vez que es una especialidad que no cuenta con estudios superiores en Cuba. Ergo, como antropóloga soy, a lo sumo, una empírica (autodidacta sobre todo) y en ningún caso “de nivel”. Tampoco he visto jamás un ordenador de 90 metros cuadrados de envergadura y –por supuesto- nunca aprendí a operar un artefacto así.
El artículo de referencia asegura que a principios de 2002 comencé a escribir “crónicas y artículos de opinión para el sitio digital Encuentro en la Red”. En realidad, mi primera publicación para ese sitio fue un artículo que bajo el título “Solidaridad” vio la luz en septiembre de 2005, el cual –por cierto- fue también la primera colaboración que envié. Mi trabajo en la revista Consenso, de la cual no fui solo “colaboradora” sino co-fundadora y miembro del consejo editorial hasta su transformación en la revista Contodos y su ulterior desaparición, había empezado un año antes, en diciembre de 2004, y no después, según refiere el colega. En Consenso y Contodos publiqué trabajos bajo varios seudónimos: T. Avellaneda (en homenaje a la poetisa camagüeyana que tanto admiro), Lucía Morera, y Arcadia Agara (el nombre de mi abuela paterna, a la que no conocí pero cuya memoria amo y respeto). También publiqué allí algunos trabajos con mi propio nombre después que dejé mi vínculo laboral con el Estado.
Por último, Iván García refiere que hace un año decidí abrir un blog (Sin Evasión) y firmarlo con mi nombre. Es inexacto. Sin Evasión nació en enero de 2008, es decir, está próximo a cumplir dos años; y cuando lo comencé usaba el seudónimo que había creado para Encuentro en la Red, Eva González. Solo en julio de 2008 revelé en mi blog mi identidad verdadera.
El párrafo final del artículo “Las ‘otras’ Yoani”, afirma que todas las mujeres de su reseña somos “partidarias del Estado de Derecho, la democracia, el multipartidismo, la libertad de expresión y la economía de mercado”. Por mi parte, subscribo todos esos rubros, excepto el de “economía de mercado”. Jamás he expresado criterio alguno sobre ese concepto, con el cual no estoy siquiera familiarizada.
Pudiera parecer una simpleza o tal vez un exceso de celo que yo dedique un post a subsanar errores ajenos que no parecen tan graves; sin embargo, siempre he declarado en esta bitácora mi compromiso de apego a la verdad. Aceptar deslices de cualquier naturaleza en torno a cuestiones relacionadas conmigo o con mi trabajo sería coadyuvar a propalar falsedades. Quizás el colega Iván debió consultarme antes de publicar, que no es asunto baladí hablar sobre terceros sin constatar datos y hechos. Por mi parte, si alguna vez me hubiese pedido una pequeña entrevista, gustosa se la hubiese dado, tal como se la di a la blogger Claudia Cadelo cuando me entrevistó para Global Voices, casi un año atrás y a varios periodistas extranjeros. Es de desear que tales pequeños desaciertos no se conviertan en práctica.
