Archivo por días: enero 10, 2010

Reggaetón

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Un ritmo sensual y extrovertido inundó –hace más de cinco años- todas las discotecas y lugares bailables del país. Llegó asociado a una gestualidad desenfadada que expresa abiertamente los deseos de diversión, sexo y buena vida. Numerosas orquestas de salsa adaptaron su música y comenzaron a escribir nuevas letras al compás del reggaetón. Las canciones aluden claramente a situaciones eróticas a la par que describen una zona de la realidad cubana, sin afeites ni triunfalismo. En la zona oriental del país se propagó, a partir de esta cadencia musical, una modalidad más dura y directa conocida entre sus seguidores como el perreo.

Es raro encontrar en toda la Isla un bicitaxi o un viejo auto de alquiler que no exhiba, a todo volumen, las pegajosas expresiones de un género que no da señales de extinguirse. Uno de los elementos más interesantes de la permanencia del reggaetón entre nosotros es lo poco que él se parece a la música de contenido social que tanto se escuchaba en los años sesenta y setenta. Si la nueva trova aludía constantemente a un ser abnegado y deseoso de contribuir con el proceso social, las actuales melodías exhiben un individuo atraído por lo material y concentrado en satisfacer sus deseos inmediatos. La creación musical ha terminado por evidenciar un proceso de cambios sociales, mucho más complejo que un par de acordes o que algunos novedosos pasos de baile.

Si en el escenario un grupo de muchachos repite hasta el paroxismo “¡Mami, goza!”, el público se contonea y suda bajo las luces de colores. No falta quienes han criticado públicamente la propagación de estos nuevos ritmos, vinculándolos con corrientes extranjerizantes o con tendencias consumistas. Poco le importa eso a los seguidores del reggaetón, pues para ellos un sonoro estribillo que llame al disfrute es –nos guste o no nos guste- el nuevo himno de estos tiempos.

Disidencia cubana: más ego que talento

Hasta el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, intuyó que la oposición de la isla derrocha su talento y energía en luchas sórdidas y estériles. En respuesta al cuestionario que le realizó la bloguera Yoani Sánchez, el mandatario estadounidense, entre otros aspectos, destacó que la oposición cubana no suele ponerse de acuerdo entre sí.

Es cierto. Riñen demasiado, por temas baladíes. Parecen niños grandes y malcriados. Repletos de bajas pasiones. Y con un ego sobrado. Son dados a la difamación, y a la primera de cambio se comportan como animales en celo cuando notan que pierden protagonismo.

Es una oposición inmadura y poco diplomática. Una disidencia de república bananera. Si estos disidentes con más ego que talento, van a ser los que rijan los destinos de los cubanos, seré el primero que el día después que desaparezca el régimen de los hermanos Castros, tomaré rumbo al exilio.

El trasfondo de las incomprensiones entre los numerosos grupos de la oposición, casi nunca es por un determinado proyecto político. La fajatiña es o por dinero o por tener mayor influencia de liderazgo dentro de la oposición en la Isla. Luchan con saña por aparecer como interlocutores válidos con el gobierno de Estados Unidos o con la Unión Europea.

Es lícito y sano que se difiera. Y que cada partido, organización o movimiento demuestre que su estrategia de futuro es más viable. Bien. Lo que no se entiende es por qué, cuando alguien no coincide con sus propuestas, cae sobre esa persona o grupo, un volcán de lodo y una catarata de insultos.

La disidencia interna tiene un valor que nadie puede negar. Oponerse a un gobierno como el de los Castro es digno de aplausos. Además de estar hostigados y penetrados por la Seguridad del Estado, están amenazados por leyes, como la 88 o ley mordaza, que te envían tras las rejas por 20 años o más, sólo por discrepar y pedir un espacio político.

Pero, al menos para mí, la disidencia ha perdido el camino. También sus perspectivas. Ocupados como están, peleándose e insultándose, no se han percatado de la ausencia de un proyecto viable y sólido para ese futuro que se nos viene encima.

Son como cotos cerrados de caza. Enfocados a la prensa extranjera y a los mandatarios occidentales, poco o nada hacen para ampliar sus bases partidistas. A falta de espacio en los medios locales -por razones obvias- no intentan convencer, hablándole a los ojos, al cubano de a pie, hastiado y disgustado tras 50 años de un sistema ineficiente y que no satisface las expectativas personales de casi nadie.

En vez de propuestas irrealizables y descabelladas, bien podrían remangarse la manga al codo y aprovechando el poco resquicio legal que les da la Constitución de la República, involucrarse más en los asuntos de su comunidad. Y en los variados y múltiples problemas de escasez material y ausencia de valores que afecta a todos.

Literalmente a todos. Seas partidario o no de los Castro; liberal, socialista, marxista o cristiano; de izquierda o de derecha. Desde la violencia en ascenso, la falta de agua potable, el mal estado de las calles y las viviendas, la caída en picada de la calidad en la enseñanza y el lastimoso deterioro de la salud pública, en una época orgullo de Fidel Castro y una de las vitrinas del socialismo nacional.

Los disidentes debieran darse a conocer entre sus conciudadanos y asumir un papel de liderazgo, abierto al debate democrático. Cambiar el discurso y respetar las diferencias entre ellos, sería un primer paso. De continuar el actual estado de cosas, seguirán sumidos en la mediocridad y el descrédito.

Obama, quizás por diplomacia, no profundizó en el tema. Hay numerosas personas dentro del periodismo independiente y en grupos subterráneos de jóvenes intelectuales, que están tan cansados del añejo gobierno de los Castro, como de las peripatéticas posturas de la oposición criolla.

No solamente debe cambiar el sistema en el cual hemos vivido durante medio siglo. También debe transformarse la disidencia local. De seguir con las disertaciones panfletarias, la letanía y el caudillismo personal a la hora de hacer política, la futura sociedad cubana nacerá lastrada.

Habrá, sí, un cambio de nombre y de personas en la dirección del país. Pero será como tener un Fidel Castro vestido de civil. Al menos yo, no deseo ese porvenir para mi patria.

Iván García

Foto: MRLG, Flickr

La tecnología llega a Canaleta

dragonmitologia

Por Pablo Pacheco, prisionero de la Primavera Negra en el penal de Canaleta, Ciego de Ávila.

En horas de la mañana del 8 de enero, la dirección de la prisión de Canaleta de Ciego de Ávila, convocó a la población penal para un matutino especial. Según informaron varias fuentes, que prefirieron el anonimato, la reunión estuvo presidida por varios militares incluyendo el director, teniente coronel Reynerio Díaz Betancourt. Este último reconoció que en Cuba existe, al menos, una prisión para prostitutas; la cual tuvo -en el 2009- más incidencias negativas que la prisión provincial para hombres.

Así mismo aseguro que a partir de este año no se permitirán las visitas de homosexuales a los consejos de familia, si no tienen parentesco cercano a los presos, por ser un mal ejemplo para la masa presidiaria. En otra parte del discurso, Díaz Betancourt aseguró que en las festividades de fin de año y la celebración de otro aniversario del triunfo de la Revolución cubana, un individuo al que no identificó, introdujo clandestinamente en la prisión un video subversivo donde “un traidor al Partido Comunista de Cuba y al gobierno, difama del líder de la Revolución cubana, Fidel Castro Ruz” en un programa de televisión transmitido por una canal del sur de La Florida.

El director del penal de Canaleta, afirmó también que el responsable fue separado de sus beneficios, entre los que se incluye el derecho a continuar los estudios universitarios. La fuente termina explicando que el jefe del centro penitenciario aclaró que los delitos contra la seguridad del Estado, tráfico de personas, violación, delitos contra extranjeros y asesinato de alta connotación, no tienen derecho a estudiar el nivel superior, ni beneficios reglamentados por la Dirección de Cárceles y Prisiones. Afirmó además que a partir de ahora cualquier radio, DVD, celular, cámara fotográfica o de video y memorias de cualquier modelo o capacidad serán confiscadas sin derecho a reclamación.

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Gloria Amaya González (1928-2010)

Desfilando en su silla de ruedas con las Damas de Blanco.

Gloria Amaya González nació el 4 de abril de 1928 en  Navajas, localidad del municipio matancero de Pedro Betancourt, donde falleciera el viernes 8 de enero de 2010. De su único matrimonio, con Liberato Sigler Conde, nacieron cinco hijos, cuatro varones, Juan Francisco, Guido, Miguel y Ariel, y una sola hembra, María Victoria. En una entrevista concedida al periodista independiente Roberto Santana, en junio de 2005, la señora Amaya contó que la buena educación recibida de sus padres se la trasmitió a sus hijos. En la Cuba de antes de 1959, las familias de menos recursos con orgullo proclamaban “pobres, pero honrados”.

Gloria no dejaba salir a la calle a sus hijos, les decía: “Ustedes en su casa, no tienen que molestar a nadie. Los vecinos siempre hablaban muy de ellos, porque eran niños educados”. Cuando su esposo enfermó y murió de tuberculosis, el 25 de abril de 1994, Gloria tuvo que hacerse cargo de su hogar y de sus hijos.

Para poder pagar los 13.30 de alquiler mensual, se puso a lavar y planchar para la calle. ”Me levantaba a las 3 a.m. y a las 6 de la tarde todavía estaba en pie, lavando y planchando y atendiendo a mis hijos”. A veces no le alcanzaba ni para comprar carbón para cocinar y entonces tenía que hacerlo con cáscaras de caña o tusas de maíz. Durante un tiempo, trabajó en el campo recogiendo papas, con un jefe que no dejaba llevarse ni una papa.

“Fui pobre, muy pobre, pero a nadie nunca le pedí un plato de comida ni un trapito de ropa. Si podía, un día le compraba una camisita a uno, a otro un par de tenis, pero nunca le pedí nada a nadie”. La pobreza de la familia Sigler Amaya no impidió que los cinco hermanos terminaran sus estudios y se graduaran. Juan Francisco se hizo licenciado en economía; Guido, técnico medio, también en economía; Miguel, técnico en construcción civil; Ariel, licenciado en cultura física, y María Victoria, enfermera.

Gloria nunca simpatizó con el sistema instaurado por Fidel Castro y a sus hijos desde pequeños inculcó ideas democráticas. Por su actitud contestataria, fue marginada de toda participación social, negándosele empleos y ayudas estatales para el sostén económico de su familia. Pero ella no claudicó, y con más fuerza aún, se enfrentó a un régimen que pretendía rendirla por hambre y necesidades.

En 1980, por defender a los Marielitos -”escorias” como los llamaban los castristas- fue amenazada de muerte y con desterrarla de su país, por el simple hecho de oponerse a las golpizas que les daban a las personas que decidían irse de Cuba. A partir de ese momento, esta familia se mantuvo haciendo oposición de forma clandestina y por cuenta propia. En la década de los 90 fue cuando comenzaron a relacionarse con opositores de otras provincias que tenían sus mismos ideales.

El 16 de noviembre de 1996, junto con sus hijos, Gloria Amaya fundó una organización de derechos humanos a la que llamaron Movimiento Independiente Opción Alternativa, cuyo objetivo central era practicar la desobediencia cívica no violenta. La Seguridad del Estado trató de destruirla, empleando todo clase de métodos, desde persuasivos, divisionistas, y difamatorios hasta amenazas de muerte, chantajes, golpizas, actos de repudio, arrestos y encarcelamientos.

Gloria Amaya tuvo que sufrir en su casa, sede de Opción Alternativa, más de 20 actos de repudio violentos. Uno de los más graves ocurrió mientras hacían un ayuno por la libertad incondicional de sus hijos Ariel y Guido, en ese momento detenidos. Su domicilio fue invadido por ”brigadas de respuesta rápida”, bandas fascistas organizadas y dirigidas por la Seguridad del Estado y el Partido Comunista locales. Armados con palos, barras de acero, cables eléctricos y piedras, atacaron la vivienda y arrasaron con todo lo que encontraron a su paso.

A Gloria la lanzaron contra el piso y arremetieron a patadas contra ella, le fracturaron una vértebra de la columna, que la dejó inválida. Su hijo Juan Francisco sufrió una herida en la cabeza que requirió de varios puntos de sutura, a Miguel le fracturaron tres costillas, mientras que sus nietos y demás miembros de esta organización fueron salvajemente golpeados. Posteriormente fueron arrestados y conducidos a la sede provincial de la Seguridad del Estado.

El 18 de marzo de 2003, en presencia de Gloria, fueron arrestados tres de sus hijos, Ariel, Miguel y Guido. Miguel fue arrastrado por los cabellos a lo largo de más de 40 metros, lo golpearon, le echaron gases lacrimógenos en los ojos, y se lo llevaron esposado. Al ver tanta brutalidad, Gloria sufrió un pre-infarto y perdió el conocimiento, tuvo que ser trasladada de urgencia al hospital de Jovellanos.

Mientras, su hogar continuó siendo saqueado por agentes de la Seguridad del Estado. “Rompieron todo lo que encontraron: la bandera cubana, un retrato de Martí y los carteles, en uno de ellos estaban las fotos de los niños que murieron en el remolcador 13 de Marzo”, recordó Gloria en la entrevista a Santana. Además, le confiscaron libros, medicamentos y equipos sanitarios con los cuales ella y su familia gratuitamente prestaban servicio a la población.

Tres de sus hijos fueron castigados con altas condenas de privación de libertad en diferentes provincias. Después de haber cumplido 2 años de prisión, Miguel fue excarcelado en 2005 y pudo salir de Cuba con su familia y viajar como refugiado político a los Estados Unidos, donde actualmente reside. Ariel y Guido continúan en prisión, cumpliendo una sanción de 25 y 20 años respectivamente. Su otro hijo, Juan Franciso, fue expulsado de su trabajo y vive bajo constantes amenazas de la policía política.

A pesar de su avanzada edad y su delicado estado de salud, desde su sillón de ruedas, continuó siendo una mujer muy activa, convirtiéndose en un ejemplo para toda la oposición interna cubana. Mientras sus piernas y su salud se lo permitieron, salió con las Damas de Blanco por las calles de La Habana, para pedir la libertad de sus dos hijos y de todos los presos políticos.

Gloria Amaya González vivió y murió orgullosa por haber ofrecido para el bien de Cuba, a cinco hijos, ocho nietos y siete bisnietos.

Fuentes: http://todosporunacubalibre.blogspot.com y www.cubanet.org