Archivo por meses: febrero 2010

De pie junto a Juan Carlos Herrera.


Llevaba unas semanas llamándome para responder mis preguntas por teléfono, pero me ha sido imposible seguir conversando con Juan Carlos Herrera Acosta ese guantanamero perdido entre las rejas que le regalaron por veinte años en la primavera negra del 2003. Ese muchacho bueno criado a la sombra del río Guaso quiso aprender periodismo se dedicó a denunciar las tropelías del poder verdeolivo e intentó hacer una familia que perdió hace casi dos años en un trágico accidente (su niña de 15 años y a su ex esposa).
Juan Carlos escribe poesía con las demandas de las musas que le han quedado para aliviarlo.
Desde la prisión provincial de Holguín cárcel donde pasé mi servicio militaro bligatorio velando desde una garita para que no se escaparan los reos Juan Carlos Herrera Acosta escribió que su mayor dolor es no haber visto a su hija para jugar con ella en un parque.
Nos han interrumpido la conversación varias veces y me he tenido que conformar con las grabaciones donde cuenta como se autoagreden los reclusos por falta de atención médica alimentos y mejorías en la vida carcelaria.
En un informe del Directorio Democrático cubano vi su ficha personal donde figuraban estas enfermedades, adquiridas en prision: cardiopaíia izquémica con bloqueo de rama, hipertensión arterial, artrosis cervica,l sacrolumbagia, prolapso duodenal, trastornos gástricos, asma bronquial, alergia, problemas renales y hepáticos, retinopatía hiperténsica de segundo grado, inmunodeficiencia, secuelas por el dengue hemorragico que le dio dos veces, desnutrido, vitiligo con despigmentación en la piel, dermatitis, hernia discal y gastroduodenitis crónica.
A Herrera Acosta se le quiebra la voz cuando oye o dice la palabra libertad y aunque está entre rejas es un hombre libre.Es un foco de atención para los militares y demás reclusos de los lugares donde ha estado, ellos saben que es un tipo sin miedo a decir palabra alguna, por eso su lema se riega por los pasillos de a gerdarmería como si fuera un cortahierro. La direccion general de prisiones pone alerta cada vez que oye a Juan Carlos Herrera Acosta decir ¡de pie frente al terror!

¿Feria del Libro o el circo en La Habana?

Ha comenzado la Feria del Libro de La Habana. La recuerdo como la fiesta de siempre: el encuentro con los amigos; varios no están físicamente, como el Guille Vidal, que desde alguna parte del universo debe estarse burlando de nosotros que aún no aprendemos a dejar padecer los agravios. “Lo único importante es dejar la existencia por escrito”, decía, “los palos que da la vida, esos también ayudan a ser mejor persona, mejores creadores”, aseguraba. También recuerdo al profesor Salvador Redonet, hurgando en la última cosecha literaria para posibles antologías “todos, como Virgilio Piñera, tenemos miedo”, me dijo una vez.
En las Ferias del Libro los escritores intercambiábamos nuestras recientes creaciones y también las injusticias de los funcionarios, luego se llegaba a un consenso de la mejor manera para protegernos, exigirles respeto, sobre todo, hacerles saber que no estábamos solos.
La mayoría de los escritores de mi generación, emigraron. Ya no hacemos el grupo en PABEXPO ni en la triste ex prisión de La Cabaña. Ahora sólo son sombras, alientos que escapan de sus libros.
Sin cumplir el primer año de creado mi blog Los Hijos que nadie quiso, ya soy un escritor marginado por la oficialidad. No estoy muerto ni ausente, pero es como si lo estuviera. A mi casa llamaron de cinco provincias para, como en años anteriores, invitarme a presentar libros, participar en conversatorios, y lo que más me gustaba, visitar las prisiones, las escuelas al campo, las tabaquerías. Pero el Instituto Cubano del Libro (ICL), supongo que cumpliendo órdenes de sus superiores, les negó mi participación.
Sólo les dije a los que deseaban mi visita que no importaba: dejen a los censores con su maldad, ustedes cumplan su parte, promuevan la literatura que es la mejor de las causas humanas.
En la actualidad, la Feria del Libro se ha convertido en un gran engaño, su función, más que cultural, es un evento social, apenas hay nuevas ediciones. El ochenta por ciento de los libros son reediciones, los otros libros que se ofrecen, llevan años en inventarios de almacenes y librerías. Sólo se pueden encontrar ciertas novedades en la literatura político-social, y algunos títulos del país invitado. El precio del libro más barato, significa varios días de trabajo de un ciudadano medio. Las editoriales extranjeras exponen los libros destinados a ser pulpa, La Habana es la última plaza, la última oportunidad para deshacerse de ese stock.
Es momento para que la Feria del Libro se realice cada dos años, y dejen de crear el circo; el Estado debe asumir, de una vez y por todas, que no se trata de un evento político, sino cultural, con el objetivo primordial de promover la literatura universal, sobre todo, la nacional.
De lo que sí estoy seguro, cada día más, es de la necesidad de mantener el blog Los hijos que nadie quiso; en cuanto a la marginación como escritor, la asumo.
Ese status representa la circunstancia del sistema autoritario que vivo y detesto.

Martha Beatriz Roque recuerda a Orlando

La tarde del sábado 27 febrero, La Habana lucía desaliñada. Una lluvia persistente enlodaba las deterioradas calles del barrio de Santo Suárez, en el municipio 10 de octubre. El cielo color ratón le daba un toque de tristeza a la ciudad.

Cerca de las tres de la tarde, Laritza y yo llegamos a casa de la opositora Martha Beatriz Roque Cabello, economista de 64 años, una mujer de cara regordeta y ojeras profundas. Roque Cabello vive en un estrecho pasillo interior. Justo frente a su puerta, agentes de la policía política han colocado un dibujo de Fidel Castro, de gran tamaño, empotrado en una pared grisácea y descarada por el tiempo.

En su mínima sala nos recibió la veterana disidente. Una de las más activas voces del cambio en Cuba. Ha tenido que pagar un alto precio por oponerse al gobierno de Castro. Innumerables detenciones y maltratos. En dos ocasiones sancionada a pasar largos años en prisión.

La última vez que visitó la cárcel de mujeres Manto Negro, en el poblado del Guatao, fue justamente el 20 marzo del 2003, en la llamada primavera negra. Por una licencia extrapenal, debido a un rosario de achaques y a la presión del mundo civilizado, el régimen de los hermanos Castro tuvo que ceder y liberarla.

“Estoy molida, después del viaje extenuante de 24 horas sin dormir al poblado de Banes, donde asistí al entierro de Orlando Zapata Tamayo”, comenta Martha, quien viste un vestido de andar en casa color mamoncillo.

Según Roque, Cabello, el pueblo de Banes estaba tomado por fuerzas de la Seguridad del Estado. “Aquello parecía una plaza militar, había decenas de altos oficiales, temerosos y a la expectativa. Reina Tamayo, la madre del opositor que perdió la vida debido a una prolongada huelga de hambre, reside en una pobre choza de concreto. Caminar por las calles llenas de baches del mísero caserío fue casi una aventura”. Y nos sigue contando.

“Había un cordón de militares y miembros de la policía política. El clima era tenso, se podía cortar con un cuchillo. En la sala de la vivienda se encontraba el cadáver de Tamayo, un grupo de disidentes y Damas de Blanco. Le colocamos una bandera al féretro”, recuerda con voz serena.

Martha Beatriz Roque Cabello entorna los ojos y medita. “Fue allá por el año 2002, cuando conocí a Orlando Zapata Tamayo. Era un muchacho muy humilde, respetuoso y disciplinado. Había que sacarle las palabras a la fuerza. En diciembre del 2002, fue detenido por participar en un acto de protesta en la barriada de Lawton, organizado por el doctor Oscar Elías Biscet”.

Y añade: “En los primeros días de enero de 2003, casi en la víspera de la primavera negra, visitó mi casa y agradeció el apoyo personal que le había dado y también el de nuestro grupo, la Asamblea para Promover  la Sociedad Civil. Zapata no tenía deseo de protagonismo, no deseaba marcharse de su país, era un simple peón de albañil que sentía que su patria necesitaba cambios a gritos”, dice con vehemencia.

Martha atiende una llamada telefónica y luego retoma el diálogo. “En marzo del 2003 un grupo de opositores de nuestro grupo, inició un ayuno en la casa de Marieta,  esposa del extinto opositor Jesús Yanes Pelletier, en la calle Humboldt, Vedado. Orlando Zapata Tamayo participó con nosotros. Recuerdo que fue en ese ayuno donde charlé ampliamente con él, me contó su vida miserable, su niñez repleta de carencias materiales y sus ilusiones. Era una persona simple con una idea fija en su mente: que Cuba mudara hacia la democracia”, dice en voz baja.

Una de las principales líderes de la disidencia cubana, siguen contándonos:

“El 20 de marzo del 2003 a Orlando lo detienen junto a otros 86 opositores. En un principio, el gobierno de Fidel Castro detuvo esa cantidad de personas, luego, supongo que para redondear los números, y las cifras cuadraran, es decir 15 presos disidentes por cada uno de los 5 espías encarcelados en Estados Unidos, es que se rebajó a 75 la cantidad de arrestados. Zapata estuvo unos días en una celda. Un par de semanas después lo liberan. Y a los pocos días, en un acto de protesta que hizo en el Parque Central habanero, a favor de la libertad de los 75 disidentes arrestados, fue detenido y juzgado por desacato a 3 años en prisión. Ahí comenzó su calvario, el principio del fin para este humilde mestizo holguinero.”

“De  los tres años iníciales, por diferentes protestas y quejas, le celebran varios juicios donde lo acusan de desrdenes en la prisión y su sanción se estira hasta los 43 años´. Después el tribunal hace una sanción conjunta y se queda en 32 años de privación de libertad. En todas las cárceles donde estuvo Orlando Tamayo Zapata, fue torturado y golpeado brutalmente por las autoridades de la prisión. Recuerdo que en uno de los juicios que se le celebró, llegó con la boca amordazada, esposado y con grilletes en los pies. Durante su fatídica huelga de hambre los militares del penal lo tuvieron 18 días sin darle agua, no fue un accidente o un acto suicida, fue un crimen”, sentencia Marta Beatriz indignada.

Coge el diario Granma del 27 de febrero y con sus dedos finos señala el artículo del periodista Enrique Ubieta:

“Además de mentir sin sonrojo, en su escrito hay muchas incongruencias. Para intentar denigrar a Zapata Tamayo, intenta fabricarle un historial de delincuente peligroso. Sin embargo, es una contradicción evidente, pues según Ubieta fue juzgado 3 veces por supuesto delitos graves en el año 2000, pero ya a finales del 2001 estaba libre. Si no hay mala leche, entonces Ubieta miente y los delitos no debieron ser tan graves”, señala Marta.

Y agrega que para el gobierno de los Castro es inadmisible que una persona que haya tenido delitos comunes tenga derecho de reclamar cambios políticos.

“En sus reclamos, en la huelga de hambre que se extendió a 86 días, Orlando sólo pedía una comida decente cocinada por su madre, tener agua y la libertad de los presos políticos. Al parecer para el gobierno estas demandas eran exageradas. Entonces tendrán que aguantar el chaparrón de protestas en el planeta y el dedo acusador de los medios de todo el mundo. Aún es temprano para sacar lecciones de la muerte de Zapata Tamayo. De momento, otros 7 presos de conciencia han iniciado huelgas de hambre y el periodista Guillermo Fariñas, quien reside en la ciudad de Santa Clara, un hombre que su cuerpo se ha debilitado por anteriores huelgas de hambre, si él y los demás no desisten, podrían aumentar las malas noticia para el régimen”, finaliza Martha Beatriz Roque Cabello, quien promete que la disidencia interna no se quedará cruzada de brazo.

El gobierno de los hermanos Castro podrá creer que lleva razón, que nada debe ser cambiado en Cuba, que todo marcha bien y su pueblo es feliz. Pero no debe ser fácil dormir con la conciencia tranquila, cuando en su país un hombre perdió la vida por reclamar un manojo de derechos durante los siete años que estuvo encarcelado.

El asunto no es de ideología es de humanidad. Al menos, así lo creen muchos cubanos en la isla.

Iván García y Laritza Diversent

Fotos: Martha Beatriz, a la derecha, haciendo guardia de honor al lado del féretro de Orlando Zapata Tamayo, y junto a varias Damas de Blanco.

Ese hombre de los derechos humanos

A sus 71 años, Juan Bolaños no pierde la costumbre de todas las mañanas, sentarse en la esquina después de hacer los mandados y la cola del periódico. A veces lo acompañan sus amigos de la jubilación. Juntos leen la prensa, a la par que se enteran de todo lo que pasa en el vecindario. Hoy, en el diario Granma, con letras grandes y negras, un titular dice: “¿Para quién la muerte es útil?”.

Bolaños sigue con atención la lectura: “Agencias de prensa y gobiernos se apresuran en condenar a Cuba por la muerte en prisión, el pasado 23 de febrero, del cubano Orlando Zapata Tamayo”, afirma Enrique Ubieta, periodista oficial, en el artículo publicado.

-Era un hombre de los derechos humanos, ví la noticia por los canales de afuera”, agrega Roberto, un anciano de 69 años, que se une a la charla en la esquina.

Para el gobierno, los hombres como Orlando Zapata Tamayo, son delincuentes y mercenarios al servicio de una potencia extranjera. Sin embargo, para la población, los disidentes son conocidos como “la gente de los derechos humanos”. Así los califican, porque todos saben qué defienden.

Sin embargo, Zapata Tamayo, uno de esos hombres “de los derechos humanos” era un desconocido para los cubanos. “Un obrero de la construcción que no quería irse del país, un hombre disciplinado, humilde y firme en sus ideas”, lo definió la opositora Martha Beatriz Roque.

En un intento por denigrar, a quien no está físicamente para defenderse, Ubieta, saca a la luz pública, el historial delictivo de Zapata. Todos delitos menores, en los que las sanciones no rebasan el año de privación de libertad. No fue una amenaza social, como intentó describirlo.

¿Si fuera así, cómo explicar entonces, que en el año 2000, fuera procesado por tres delitos diferentes? Lo que pone en duda, que en esas ocasiones, sufriera prisión por sus faltas.

La “alteración del orden” (delito no regulado en la legislación penal), y los “desórdenes públicos” del 2002, fueron a raíz de su participación en las actividades convocadas por la Fundación Lawton de Derechos Humanos, organización creada por Oscar Elías Biscet, condenado en abril de 2003 a 25 años de privación de libertad.

Como bien dice el periodista oficial, el 9 de marzo de 2003 Zapata Tamayo fue liberado, y el 11 participa, junto a Martha Beatriz Roque Cabello, René Gómez Manzano, Félix Bonne Carcassés, Nelson Aguiar Ramírez y Nelson Molinet Espino, en un ayuno por la liberación de Biscet. Interrumpido en la madrugada del 20, por la detención de casi todos los participantes.

Es liberado bajo fianza y en días posteriores, juzgado por un delito de desacato. Figura delictiva que condena al que critique a una autoridad. La sanción es de 3 años, si se comete respecto al Presidente o los miembros del Consejo de Estado, de Ministros y de la Asamblea Nacional. No por coincidencia, ése fue el tiempo de duración de la condena inicial de Zapata Tamayo.

Su rebeldía dentro de la prisión fue duramente castigada. No vestía la ropa del penal y tampoco comía su comida. Las sucesivas sanciones que se sumaron a su condena fueron por supuestos desórdenes en establecimientos penitenciarios. En mayo de 2009, el tribunal calculó su ultima sanción conjunta, el resultado final fueron 32 años de privación de libertad.

Cuentan sus compañeros de celda, que en el juicio daba vivas a los derechos humanos. La última vez, sus carceleros lo amordazaron y encadenaron de manos y pie. Los mismos verdugos que cuando se declaró en huelga de hambre, lo aislaron en una celda de castigo, 18 días, sin brindarle agua. Sus órganos vitales se deterioraron irreversiblemente, pero no por instigaciones externas, sino por la soberbia indolente de sus guardianes.

La misma insensibilidad que mostraron ante el dolor de una madre. Reina Luisa Tamayo Danger que vio al segundo, de sus cinco hijos, con vida por última vez, cuando iban a trasladarlo del Hospital Amalia Simoni, en Camagüey, hasta la clínica de la penitenciaría Combinado del Este, en las afueras de la capital.

No le permitieron acompañarlo, ni escuchar su último suspiro. No le perdonaron, que se mantuviera firme, apoyándolo en su decisión, aunque lo llevara a perder la vida. La acusaron de ser una mala influencia para su hijo, cuando lo buscaba desesperada, cuatro días antes de su fallecimiento, en el Departamento 21 de la Seguridad del Estado.

Una madre no olvida cuando le toca sobrevivir a uno de sus hijos. Reina Luisa guardará en su memoria la imagen del cuerpo inerte de su hijo, en una cama del Hospital Hermanos Ameijeiras. Esa dolorosa sensación, al pasar su mano sobre las manchas ennegrecidas de su piel, secuelas de tortura, huellas de las contusiones que dejaron los bastones de sus celadores.

Sus exigencias no eran un “empeño absurdo de imposibles demandas”. Al reclamar sus derechos, comparaba sus condiciones de vida dentro de la cárcel, con las que disfrutó Fidel Castro, en el presidio modelo de la Isla de Pino;,después de asaltar el Cuartel Moncada en 1953, durante la dictadura de Fulgencio Batista, que lo amnistió luego de 22 meses de encierro.

Sí, es cierto que hizo varias huelgas de hambre, como también lo es, que su nombre no aparecía en la lista de los 75 disidentes encarcelados en marzo de 2003. Nunca Zapata Tamayo tuvo afán de protagonismo, pero sí exigía a sus represores que le reconocieran su condición de preso político.

Cuatro días después del fallecimiento del modesto, pero infatigable luchador, el diario Granma, único periódico de tirada nacional y órgano del partido comunista, informa del suceso. No menciona que permaneció 86 días en huelga de hambre, ni que el gobierno tuvo la oportunidad de evitar su muerte.

Pero Juan Bolaños y sus amigos jubilados, como otros miles de cubanos, ya saben más de lo que el régimen quisiera sobre Orlando Zapata Tamayo, ese hombre de los derechos humanos.

Texto y fotos: Laritza Diversent

La descalificación del régimen cubano

Los acontecimientos acaecidos en Matanzas, durante el sepelio de la legendaria opositora, Gloria Amaya y ahora con el asesinato premeditado y alevoso de Orlando Zapata Tamayo, ha comenzado a formar una nueva conciencia del pueblo cubano, en torno a su realidad política.

La descalificación del régimen cubano debe ser la tarea de orden. Ya comenzó con los calificativos proferidos en los acontecimientos antes mencionados. Sin embargo,  debe ser reforzada con aquellos calificativos que permanecen en el subconsciente de nuestra población como “esbirros”, “torturadores”, etc. Estos vocablos, aunque parezcan olvidados, forman parte de nuestra  historia política y rememoran acontecimientos, que hasta de forma inconsciente la población rechaza y los relaciona con la dictadura de Fulgencio Batista.

En la tarde de ayer, conversaba con Mariano González, una persona que vivió intensamente aquella época de violencia política en Santiago de Cuba y me decía: “Lo primero que hay que lograr es que la ciudadanía interiorice la brutalidad del régimen y que por todo acto de abuso contra la población se culpe al gobierno”.

Me cuenta Mariano que en aquella época, toda arbitrariedad se relacionaba con la dictadura y se culpaba a Batista. Si un guardia le hacía algo a un ciudadano, no importa lo que fuese, empezaban a gritarle “esbirro”, “asesino”. Esta palabra es muy convocante y debe ser utilizada constantemente por la oposición en cualquier circunstancia de exceso que se produzca por parte de la policía regular o política.

Algo que me llamó poderosamente la atención en el velorio de Orlando Zapata Tamayo fue el comportamiento de su señora madre, Reina Luisa, que en todo momento culpó a los hermanos Castro del asesinato de su hijo. En la generalidad de los casos, los familiares culpan a la oposición de arrastrar a su familiar a la circunstancia en que se encuentra. Incluso, los servicios de inteligencia han escogido la palabra “manipulación” para calificar el comportamiento o actitud de quienes disienten, adversan, y así restarles personalidad y razón a los luchadores políticos.

Una idea que me parece muy acertada es la identificación de nuestra lucha con el asesinato de Orlando Zapata Tamayo. Ayer, varios líderes de la oposición en Santiago de Cuba decían que hay que demostrar que Zapata Tamayo vive, que hay que colocar su foto en todos los rincones del país, que las autoridades huyan de él como si fuera un fantasma. Y que la población común y corriente se identifique con los crímenes de la dictadura actual.

La descalificación no tumba el gobierno, pero sí justifica todo lo que se haga contra él. Los ciudadanos se muestran más solidarios y comprometidos con la causa cuando el gobierno pierde su justificación moral. Rememora Mariano, que aquí en Santiago, a pesar del riesgo que corrían, las personas -principalmente las mujeres- metían en sus casas a los miembros de los grupos de acción y sabotaje, cuando huían de la policía de Batista.

Según recuerda este anciano de 81 años, la prensa jugaba un gran papel en la descalificación del gobierno:  “Cuando los comandos de los grupos subversivos ejecutaban a un policía, se reportaba como un ajusticiamiento, cuando la policía mataba a uno de ellos, entonces era un asesinato”.

Los regímenes totalitarios tratan de utilizar la descalificación en sentido contrario, descalificando a sus opositores. Ellos están conscientes de la efectividad de la descalificación en la conciencia social, por eso hay que implementar la descalificación del régimen como estrategia de lucha.

Víctor E. Sánchez

Periodista independiente

Agencia de Prensa Libre

Oriental (APLO)

Foto: Santiago de Cuba, julio de 1957. ”Esbirros” batistianos muestran como “trofeo de guerra”, banderas del Movimiento 26 de Julio, después de haber asesinado a tres jóvenes revolucionarios.

Stan Wayman, revista Life.

Sus últimos siete años (IV)

16 marzo 2008.- La Dama de Blanco Reina Luisa Tamayo, madre del prisionero de conciencia Orlando Zapata Tamayo, denunció que su hijo se encuentra en una celda tapiada que se moja, con un bombillo encendido las 24 horas, donde no sabe cuándo es de día ni cuándo es de noche.

Reina Luisa también hizo referencia al deteriorado estado de salud, físico y mental, de Orlando, ya que desde agosto de 2007, los militares no le permiten salir al sol, y porque en lo que va de año ha protagonizado dos huelgas de hambre: una del 24 al 28 de enero y la otra del 23 al 25 de febrero, para exigir una celda con mejores condiciones, ya que al lado están los infectados de tuberculosis y los que han cometido crímenes.

Ante la opinión pública nacional e internacional, la Dama de Blanco demanda a la Sección 21 del Departamento de la Seguridad del Estado del régimen castrista, por el método que utilizan para aniquilar lentamente a su hijo.

6 abril 2008.- El prisionero de conciencia Orlando Zapata Tamayo fue víctima de una salvaje golpiza en la cárcel provincial de Holguín por militares del penal, el 29 de marzo. Según su madre, Reina Luisa Tamayo, su hijo le dijo que el militar Efraín, al mando del “reeducador” Pablo, lo esposó, arrastró y golpeó brutalmente, y que le causó lesiones y hematomas por todo el cuerpo.

El hecho se produjo mientras Zapata se encontraba en una huelga de hambre en protesta por una requisa que le hicieron, en la cual le abrieron y revolvieron todos los alimentos que ella le había llevado. Afirma Reina, que esto ha sido en represalia a las revelaciones que ella ha hecho sobre la precaria situación de su hijo. Y añadió que a esas nuevas torturas, Orlando respondió con un letrero en la celda que decía: “Viva Pedro Luis Boitel, Abajo Fidel y Raúl por siempre”.

13 agosto 2008.- Reina Luisa Tamayo se encuentra desesperada al permanecer totalmente incomunicada de su hijo, el prisionero de conciencia Orlando Zapata Tamayo. Dijo que sospecha que su hijo continúa en huelga de hambre, ya que también fue golpeado por militares mientras mantenía la protesta en apoyo al hermano de causa Juan Carlos Herrera Acosta. Ella esperaba la llamada telefónica de su hijo Orlando, pero él no la llamó. “Responsabilizo a los militares de la cárcel provincial de Holguín por lo que le pueda suceder”.

18 agosto 2008.- El prisionero de conciencia Orlando Zapata Tamayo denunció que su vida corre peligro en la prisión provincial de Holguín, por su actitud contestataria al régimen de los hermanos Castro. Según su madre, Reina Luisa Tamayo, por la golpiza que le propinaron a su hijo los militares del penal, el 28 de marzo, le piden una condena de 5 años, por el supuesto delito de desacato. La madre dijo además que en la reciente huelga de hambre que protagonizó Zapata junto a otros hermanos de lucha en apoyo a Juan Carlos Herrera Acosta fue nuevamente golpeado, esta vez por el preso común Roberto González, alias “El potrico”, junto a los militares Rolando Teruel, capitán Blanco, Idalmer, Efraín y Eleuterio. Agregó que producto de esa última golpeadura, Zapata continuaba con un ojo afectado y un hematoma en el cuello, por lo que necesitaba ser analizado por galenos y los militares Miraldea y Maya Elvis se negaron a propiciarle asistencia médica.

Orlando Zapata Tamayo hizo un llamado a todas las organizaciones de derechos humanos nacionales e internacionales, para que intercedan por la vida de los presos políticos en la Prisión Provincial de Holguín, ya que los militares tienen un grupo de sicarios que a cambios de jabas (bolsos con comida), visitas familiares, pabellones (citas matrimoniales) y rebaja de tiempo carcelario le hacen su trabajo sucio. “Mi actitud es irrefutable ante tanta patraña. Me niego a ir a juicio. Me llevarán cargado. A la fuerza. Mis palabras serán Abajo Fidel, Raúl y el comunismo. Vivan los derechos humanosy la oposición interna y externa”, denunció Zapata.

25 agosto 2008.- La Dama de Blanco Reina Luisa Tamayo Danger denunció que el 21 de agosto fue interrumpida la comunicación telefónica reglamentaria con su hijo Orlando Zapata Tamayo, en el momento en que él le decía que el 26 de julio, a las 10 de la noche, dos reos del destacamento 8, uno de Mayarí y otro Roberto González, alias “El potrico”, le tiraron 10 cubos de agua en la celda y con el palo de su propia escoba le propinaron una golpiza de la cual todavía tiene lesiones y un diente flojo.

Según su hijo, este atropello fue orquestado por Elvis, de la Seguridad del Estado, y Polanco, el oficial que estaba de guardia, quienes les orientaron a los sicarios que lo golpearan y lo apuñalearan, y que esto último no pudieron hacer porque dos reos del destacamento 4 se negaron a secundarlos. Orlando le dijo a su madre que como pago por el atropello, los militares beneficiaron a “El potrico”, con un pabellón matrimonial de 72 horas.

10 septiembre 2008.- Reina Luisa Tamayo y su esposo José Mariano Ortiz Molinet, padrastro de Orlando Zapata Tamayo, denunciaron el deplorable estado de salud en que hijo se encuentra. Según cuentan, la visita del 2 de septiembre fue impactante para ellos, al ver el estado crítico en que se encuentra Orlando, pues ha bajado considerablemente de peso y tiene un tumor en el cuello que le llega hasta la cabeza y presenta pérdida de voz.

Dijeron que está así debido a la brutal golpiza que le propinaron a Orlando en el mes de julio, mientras permanecía en huelga de hambre. Señalaron que la doctora del puesto médico en la prisión, le niega asistencia, a responsabilizan a los militares Oreldys Miraldea y al mayor Elvis de lo que le ocurra a Orlando, pues ellos fueron los principales promotores de la inhumana paliza.

20 septiembre 2008.- El juicio que tenía pendiente el prisionero de conciencia Orlando Zapata Tamayo y que estaba señalado para el 15 de septiembre, fue suspendido por falta de testigos. Zapata fue víctima en los meses de marzo y julio de 2008 de brutales golpizas por parte de sus carceleros. El día que estaba señalado el juicio, alrededor de las 5 de la mañana fue violentamente esposado, tirado en el suelo y vestido de prisionero a la fuerza. Su respuesta fue gritar todo el tiempo consignas anticastristas.

23 septiembre 2008.- Según el propio Orlando Zapata Tamayo reportara por teléfono el 15 de septiembre fue violentamente arrastrado 110 metros, con los brazos esposados, por un grupo de oficiales dirigidos por Fernando y Oreldys Miraldea. Éste último le dijo palabas obscenas y él le respondió con consignas anticastristas.

Zapata aprovechó la comunicación para enviarle un mensaje a todos los hermanos de la oposición, en el cual dijo que sus ideas serán firmes hasta la muerte, que pueden contar con él, que seguirá luchando desde las mazmorras castristas a nombre de Pedro Luis Boitel, la oposición interna, las Damas de Blanco, los hermanos del exilio, por Martí y Varela y su consigna siempre será libertad y democracia para todos.

6 octubre 2008.- El prisionero de conciencia del Grupo de los 75, Próspero Gaínza Agüero, denunció que Orlando Zapata Tamayo se encuentra ‘plantado’ (en rebeldía) después de ser golpeado por militares. Gaínza comunicó que Zapata comenzó la protesta el 1 de octubre, después de recibir una inhumana golpiza cuando reclamaba sus medicamentos, y le fue propinada por los militares Juan Carlos Reinaldo Lucas, Sergio, Jorge Luis y Rafael Tamayo Rodríguez. Esa semana, Zapata había sido trasladado desde la prisión provincial de Holguín a la de Cuba Sí, en la misma provincia.

23 octubre 2008.-  Reina Luisa Tamayo Danger se declaró en huelga de hambre al amanecer del 22 de octubre, para exigir el traslado inmediato de su hijo, Orlando Zapata Tamayo, de la prisión Cuba Sí, de Holguín, donde fue agredido por reclusos comunes de alta peligrosidad y recibir después una paliza por los militares. Explicó que su hijo está en huelga de hambre desde el 1 de octubre, que se encuentra muy mal, con peligro para su vida. Zapata envió todas sus pertenencias para la casa, porque lo encerraron en un destacamento con unos 60 asesinos.

Orlando Zapata Tamayo, de 41 años, fue encarcelado durante la ola represiva de marzo de 2003 y fue declarado prisionero de conciencia por Amnistía Internacional. Desde entonces, ha sido sometido a 7 juicios sin la presencia de sus familiares. Su lugar de residencia es Calle Embarcadero C, Banes, Holguín.

1 noviembre 2008.- La madre del prisionero de conciencia Orlando Zapata Tamayo pide al mundo que interceda por la vida de su hijo, que lleva 31 días en huelga de hambre. Reina Luisa Tamayo, de 59 años, dijo que su hijo se encuentra en un estado muy crítico, que pudo conocer que continúa en silencio, tendido en la cama y que ha bajado de peso de una forma alarmante, que apenas se puede mover, no ha recibido asistencia médica y su salud se deteriora por día.

También afirmó que en varias ocasiones se ha dirigido a los militares de la prisión Cuba Sí y de la Seguridad del Estado y sólo ha recibido la burla y el chantaje por parte de ellos. Reina Luisa hace un llamado a la opinión pública nacional e internacional y a todas las personas de buena voluntad, para que aboguen por su hijo, quien se encuentra protestando, en huelga de hambre, desde el 1 de octubre. Zapata exige el traslado para una celda, porque en el destacamento donde se encuentra confinado, el jefe del consejo de reclusos es un asesino, le propinó una salvaje golpiza y lo tiene amenazado de muerte.

5 noviembre 2008.- Diagzán Saavedra Prat, prisionero político recluido en la prisión de Cuba Sí, Holguín, dijo que el jueves 30 de octubre, los militares del penal sacaron a Orlando Zapata Tamayo del destacamento para el puesto médico, amarrado y con suero, ya que se encuentra en condiciones muy graves, extremadamente delgado, deshidratado y con los labios reventados.

A pesar de su crítico estado de salud, sigue firme en su postura, y sólo amarrado le pudieron poner el suero. Zapata se encuentra en huelga de hambre desde el 1 de octubre.

8 noviembre 2008.- Contrario a rumores que corren, el prisionero de conciencia Orlando Zapata sigue en huelga de hambre en la prisión Cuba Sí de Holguín, informó su madre ayer, 7 de noviembre. Reina Luisa Tamayo, Dama de Blanco, comunicó que su hijo lleva 38 días en huelga de hambre y que su situación es muy grave. Después de insistir en múltiples ocasiones, a las 3.30 del 7 de noviembre, pudo comunicar por teléfono con Daniel Díaz Escobar, el principal militar. Al preguntarle por la situación de Zapata, éste le respondió que continuaba en huelga de hambre y que “hasta que se reeducara lo dejaría ahí” (en el destacamento con reos peligrosos).

Reina Luisa expresó que de sucederle alguna desgracia a su hijo, haría responsable, una vez más, al gobierno asesino de los hermanos Castro. Y aclaró que todos esos rumores de que Zapata abandonó la huelga de hambre ha sido una estrategia de la Seguridad del Estado, para desinformar a la oposición y la opinión pública nacional e internacional.

8 diciembre 2008.-  El 2 de diciembre, Reina Luisa Tamayo denunció las vicisitudes y sinsabores que ha vivido su hijo Orlando Zapata en estos últimos meses. El 30 de octube, dijo, su hijo le comunicó que mientras se encontraba en huelga de hambre, en la prisión Cuba Sí, fue víctima de un vil montaje preparado por la Seguridad del Estado y la dirección del penal.

Refirió Zapata que lo trasladaron en la cama para una oficina donde había un televisor, lo vistieron con ropa de preso común, y la doctora simuló darle asistencia médica, para tomarle varias fotos.

Zapata dijo además, según la madre, que cuando llevaba 43 días en la protesta (huelga de hambre), sufrió una parálisis en la parte izquierda del cuerpo que le inmovilizó la pierna, el brazo, se le viró la boca, y perdió el conocimiento por un rato. La doctora del penal le certificó que padecía del corazón.

Zapata Tamayo confronta problemas de hemorroides, fuertes dolores en los riñoles que le cuesta trabajo pararse, la vista borrosa, no tiene fuerza en las manos y cuando ingiere algunos alimentos le da taquicardia.

La Dama de Nlanco hace responsable al gobierno castrista por todo lo que le pueda suceder a su hijo, ya que asegura que todas estas afectaciones son producto de los tratos crueles e inhumanos que sufre en el penal, además de asegurar que Zapata nunca ha padecido del corazón. (Continúa)

Fuentes: Cubanet y Payo Libre

Recopilación: Tania Quintero

Diseño gráfico: Carlos Moreira

Sus últimos siete años (3)

30 enero 2007.-   Al prisionero de conciencia Orlando Zapata Tamayo le dictaron una sanción conjunta y única a cumplir, de 14 años de privación de libertad, según el Artículo 56, inciso b, del Código Penal vigente en Cuba, luego de haber sido condenado por un total de 42 años y 6 meses de privación de libertad por “desorden en establecimiento penitenciario, desacato y otros cargos”.

Reina Tamayo, su madre, expresó que junto a su hijo fueron sancionados cinco presos comunes, por protestar cuando las autoridades penitenciarias golpeaban brutalmente a Zapata. Se trata de los reos comunes Ramón Acosta Moreno, Miguel Rodríguez Jordán, Michel Juanegui Pérez, a 5 años; Enrique González Silva, a 9 y Jesús García Hernández, a 10 años.

Durante la visita familiar que tuvo lugar el 15 de enero, Reina pudo saber que su hijo, de 39 años de edad, sufre infección en los riñones y continúa negándose a recibir los “beneficios” brindados por el régimen carcelario.

8 mayo 2007.-  El prisionero de conciencia Orlando Zapata Tamayo prosigue la huelga de hambre que inició el 21 de abril. Zapata se encuentra en la prisión de Taco Taco, Pinar del Río, sin ingerir alimentos, en protesta porque le impiden hacer llamadas telefónicas y para exigir que lo trasladen a una penitenciaría donde sí tenga acceso al teléfono, informó vía telefónica su madre, Reina Tamayo.

Ella dijo que la postura de su hijo se mantendrá hasta tanto las autoridades solucionen sus exigencias. Zapata tiene 40 años y su madre aseguró que cuando visitó a su hijo por última vez, el 5 de mayo, supo que se mantenía sin ingerir alimentos desde el 21 de abri. Dijo que su hijo ha bajado unas 15 libras de peso y se encuentra en condiciones precarias de salud.

13 junio 2007.-  Orlando Zapata Tamayo fue golpeado por un gendarme de la penitenciaria provincial de Holguín. Según el prisionero político Alfredo Domínguez Batista, a Orlando le pegaron el 31 de mayo, mientras era conducido a una celda de castigo.

Zapata llegó a esta prisión de Holguín después de protagonizar una huelga de hambre en la cárcel de Taco Taco, Pinar del Río. El maltrato se produjo cuando Zapata reclamó a las autoridades de la prisión holguinera un bombillo, ya que su celda era la única sin iluminación. También protestó por la mala calidad de los alimentos que allí le sirven a la población penal. Domínguez Batista precisó que los golpes propinados por el militar a Zapata fueron una forma de tortura, por todo el cuerpo.

19 junio 2007.-  El 13 de junio, Orlando Zapata Tamayo, por indicaciones de las autoridades penitenciarias, fue víctima de una brutal golpiza por parte de un reo común en la prisión provincial de Holguín.

Por vía telefónica, el prisionero polític Alfredo Domínguez Batista, recluido en el mismo penal, reportó que la agresión física contra Orlando fue atroz. Dijo que un condenado de alta peligrosidad, apodado El Chino, de manera sorpresiva golpeó en el rostro y en la espalda a Zapata, sin que mediara ofensa o discusión alguna.

“Este acto de horror fue llevado a cabo frente a toda la población penal, y fue ordenado por el oficial reeducador del centro, Pablo Batista, quien se encontraba presente. Es bochornoso que en pleno siglo 21, en un país como Cuba, que pertenece al Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, lleven a cabo actos tan brutales como éste”, denunció Domínguez Batista. Después de los golpes recibidos, las autoridades de la cárcel encerraron a Zapata Tamayo en una celda de castigo, donde estará 21 días.

4 agosto 2007.- La Dama de Blanco, Reina Luisa Tamayo Danger, sufrió un accidente automovilístico en horas de la mañana del 31 de julio. La señora Tamayo, de 57 años, era transportada junto a tres personas en un autómovil marca Lada, cuando al auto se le soltó la llanta derecha delantera y el conductor perdió el control. El carro fue a parar a la cuneta.

La única lesionada fue Reina Luisa, quien sufrió golpes en el pecho y la región abdominal. Fue trasladada de inmediato al hospital provincial Vladimir Ilich Lenin, donde fue intervenida quirúrgicamente debido a que varias costillas fracturadas le dañaron un pulmón. Según la también Dama de Blanco, Laura Pollán, Reina se accidentó cuando regresaba a su casa, después de visitar a su hijo, Orlando Zapata Tamayo.

8 septiembre 2007.-  El prisionero de conciencia Orlando Zapata Tamayo se encuentra en huelga de hambre en la prisión provincial de Holguín, en protesta por el confinamiento a que es sometido y la violación de sus derechos penitenciarios. En conversación telefónica, su madre, Reina Tamayo, dijo que su hijo exige su derecho a hablar por teléfono, entre otras demandas.

21 septiembre 2007.-  El prisionero de conciencia Orlanda Zapata Tamayo fue víctima de tratos crueles en la prisión provincial de Holguín, denunció su madre, Reina Luisa Tamayo. El día 18, cuando llegó al penal a visitar a su hijo, le dijo al guardia de la posta, a la entrada, que su estado de salud era delicado, pues había sufrido un accidente, y el guardia le contestó: “Si usted tiene esa situación, qué viene a hacer aquí?”.

Posteriormente, autoridades del penal le dijeron que su hijo se negaba a verla y que procediera a retirarse. Cuando por fin logró ver a su hijo, supo que había sido golpeado en la cabeza y que lo habían llevado a patadas hasta la celda de castigo. Zapata permaneció 17 días en huelga de hambre, su estado de salud es muy delicado y su peso corporal no rebasa las 100 libras (unos 45 kilos). Su madre responsabiliza a la Seguridad del Estado y a las autoridades del penal por la integridad física y psicológica de su hijo.

26 septiembre 2007.- El 20 de septiembre, opositores pacíficos en Banes, Holguín, realizaron una marcha en señal de protesta por la brutal golpiza propinada recientemente a Orlando Zapata Tamayo, en la prisión provincial de Holguín. Según la defensora de derechos humanos, Marta Díaz Rendón, la caminata, de unos dos kilómetros, llegó hasta la casa de Reina Luisa Tamayo, madre de Zapata. Durante el recorrido, los participantes pidieron respeto a los presos políticos y de conciencia y vestían camisetas con la palabra CAMBIO.

Reina Luisa se paró frente al grupo y les dijo: “Agradezco a todos mis hermanos que hacen suyo tan noble empeño de defender a quienes hoy cumplen prisión”.

También con fecha 27 de septiembre de 2007, fue publicada esta crónica-denuncia:

Puños, botas y rejas

Ésa es la cosecha. La materia prima para deshumanizar, exprimir, martirizar. En esas latitudes marcadas por el puñetazo vil, la patada rompehueso y una hilera de barrotes deformes, vive Orlando Zapata Tamayo.

No eligió esas zonas donde se le trata como un depredador, una alimaña a la que hay que domesticar a cualquier costo. Simplemente cumple una retahía de años a causa de su rebeldía. No acata el silencio en la profundidad de su celda. Clama, entre golpiza y golpiza, porque en Cuba se acabe la dictadura. Exige sus derechos. Los mismos que le arrebataron a la mayoría de los cubanos hace medio siglo.

Por tal actitud sufre los peores castigos. Se le golpea con alevosía. Lo han convertido en un objeto de entrenamiento para un tipo de pugilismo donde se cumple la máxima de “todos para uno”. Es así como le tratan de inocular el socialismo, en el que no cree, un pelotón de esbirros siempre solícitos y briosos para la función.

Los golpes se estrellan hoy en una pobre anatomía. Dice la madre que su peso corporal apenas llega a las 100 libras. Él se niega a ingerir los alimentos que proporcionan en ese infierno conocido como Prisión Provincial de Holguín. Sólo acude a las ligeras provisiones que le entrega Reina Luisa Tamayo Danger cada vez que puede visitarlo. Una madre que exclama con ira y dolor: “Me lo van a matar”.

Zapata Tamayo se levanta entre el hambre y la probable orden para aporrearlo. Ésa es la tónica que marca los días de este prisionero de conciencia. Un calvario que asume con la voluntad de un guerrero que saborea la victoria entre el ardor sádico de sus victimarios.

Lo sé porque no claudica a pesar de que el abuso es constante y abrumador. Resiste en el tiempo, vuelve a exponer sus vértebras al suplicio. Los verdugos persisten en cortar su voz. Anestesian su conciencia golpeándole el cráneo sin piedad. Cae, se derrumba, pero se niega a morir. Una y otra vez hace públicas sus disidencias. Acusa, sin miedo, a sus posibles asesinos. Grita contra la tiranía y piensa que la muerte digna, es mejor que una vida de rodillas.

Las angustias de Reina Luisa son tangibles. Es una madre que teme perder a su hijo entre la rabia de unos profesionales de la brutalidad.

A pesar de todo, tiene fuerzas para denunciar. Enferma y al margen de sus escasos recursos, se le nota combativa y dispuesta a no cesar en sus exigencias de justicia.

Tras enterarse de la nueva golpiza, va al combate con las únicas armas de su arsenal: la denuncia firme y un temperamento a prueba de adversidades.

Perderá la vida en la cárcel Orlando Zapata Tamayo?

Jorge Olivera Castillo

Periodista independiente y

exprisionero político del Grupo de los 75

(Continúa)

Fuentes: Cubanet y Payo Libre

Recopilación: Tania Quintero

Diseño gráfico: Carlos Moreira

Sus últimos siete años (2)

21 enero 2005.-  Luego de más de un año en prisión, el 3 de mayo de 2004 el prisionero político y de conciencia, Orlando Zapata Tamayo, fue enjuiciado y condenado a 3 años de privación de libertad. Zapata cumplía su condena en la penitenciaría de Guanajay, en La Habana, y el sábado 15 de enero fue trasladado para la prisión Taco Taco, en la provincia de Pinar del Río.

El traslado del preso fue realizado sin previo aviso a sus familiares, quienes tenían una visita programada para el 20 de enero. Para el traslado lo obligaron a vestirse con el uniforme de los presos comunes y en el trayecto, Zapata se deshizo de la vestimenta, llegando desnudo a su nuevo encierro. Por esa razón, los carceleros de Taco Taco lo obligaron a permanecer desnudo por espacio de 6 días en una celda de castigo, sin alimentos y a pesar de las condiciones invernales.

En los casi dos años que ha permanecido encarcelado, Zapata Tamayo ha rechazado los alimentos de la prisión, tomando solamente agua y comiendo sólo lo que le puede llevar su familia. Su madre, Reina Tamayo, declaró: “Esto que han hecho con mi hijo no tiene comparación y me obliga a decir que ser terminaron todas las contemplaciones. Voy a seguir las ideas de mi hijo hasta la muerte”.

24 marzo 2005.-  Reina Luisa Tamayo denunció en La Habana la represión a que las autoridades someten a su hijo, el prisionero político y de conciencia Orlando Zapata Tamayo, sancionado a 3 años de cárcel por los supuestos delitos de resistencia, desobediencia y desorden público. “Mi hijo se mantiene ‘plantado’ desde su encarcelamiento, negado a ponerse el uniforme de preso, sólo consumiendo agua del penal, sin atención médica, las únicas medicinas que recibe son las que le llevamos en las visitas”.

La señora Tamayo dijo que el 20 de enero había ido con su esposo, quien reside en Banes, Holguín, a la visita que ese día le tocaba a su hijo en la prisión de Guanajay y se encontraron con que había sido trasladado a la cárcel de Taco Taco, en Pinar del Río, aún más distante de la capital y a más de 800 kilómetros de Holguín.

“Nos dirigimos a ese lugar sin conocerlo, tuvimos que pagar 550 pesos (22 dólares). Somos una familia humilde, yo tengo artrosis generalizada. Y cuando llegamos no nos querían dejar verlo. Entonces grité que me plantaría frente a la Plaza de la Revolución. A las 3 de la tarde nos trajeron a mi hijo, que estaba tembloroso, porque estuvo 6 días sin comer y desnudo en una celda de castigo, porque rompió en su cuerpo el uniforme de preso común”.

Reina Tamayo dijo que la próxima visita era el 4 de abril. Zapata le pidió que denunciara lo que le habían hecho y que comunicara a la opinión pública el intenso frío que estaba pasando y la gran cantidad de mosquitos y ratones existentes en la prisión de Taco Taco.

14 febrero 2006.- Reina Tamayo Danger, madre del preso político y de conciencia Orlando Zapata Tamayo, informó que el Tribunal Municipal de San Cristóbal, en Pinar del Río, a su hijo le ha sido solicitada una petición fiscal que asciende a 7 años de privación de libertad, por los supuestos delitos de desacato y resistencia.

Tamayo Danger pudo conocer de la sanción solicitada, durante la visita que realizara a su hijo el 9 de febrero en la prisión de Taco Taco. Dijo que lo encontró muy desmejorado, delgado y ojeroso, luego de una huelga de hambre de 33 días que Zapata realizara en 2005.

La sanción solicitada en contra de Zapata se une a otra ya confirmada en un juicio celebrado el 11 de noviemre de 2005, ascendente a 15 años, también por los supuestos delitos de desacato, resistencia y desorden público en la mencionada cárcel de Taco Taco.

Reina Tamayo, quien se ha incorporado a las Damas de Blanco, explicó que la nueva sanción que piden las autoridades se debe a que su hijo, en el mencionado juicio, en lugar de su firma en la petición fiscal, cuatro veces escribió Viva Pedro Luis Boitel y ocho veces puso Abajo Fidel.

18 mayo 2006.-  Desde la prisión de Taco Taco, en Pinar del Río, el prisionero de conciencia Orlando Zapata Tamayo denunció los maltratos y torturas de las cuales ha sido víctima en los últimos días. Por orden del mayor José Ramón Sánchez Castillo, fue sacado de su celda para ser pelado y afeitado por la fuerza, propinándosele varios golpes por la cabeza y la boca. Después, fue esposado y llevado hacia una celda de castigo, donde permaneció más de 72 horas.

Al día siguiente, se presentaron allí el mayor Castillo y el capitán Walter, para retirarle la electricidad. Zapata advirtió que si le desconectaban la corriente, se declararía en huelga de hambre. Los oficiales le quitaron el servicio eléctrico y Zapata se declaró en huelga de hambre. A las 2 de la tarde, después de tirar los alimentos para el pasillo, Zapata fue esposado por las manos y los pies, lo desnudaron y le echaron encima dos cubos de agua fría.

Zapata comenzó a gritar consignas antigubernamentales en protesta por los maltratos y violaciones que se estaban cometiendo contra su persona. Después de tres días en esas condiciones, fue trasladado a su celda, desistiendo de la huelga de hambre que había protagonizado mientras duró su encierro, sin luz, en la celda de castigo.

Orlando Zapata Tamayo extingue una sanción de 25 años y 6 meses de privación, años que se han ido sumando a la inicial de 3 años, en mayo de 2004. Los juicios no han contado con garantías procesales y de la celebración de casi ninguno se ha enterado su familia.

23 agosto 2006.-  El 19 de agosto, el prisionero de conciencia Orlando Zapata Tamayo depuso la huelga de hambre que había protagonizado durante 15 días. Zapata se había declarado en huelga de hambre el 4 de agosto, en protesta por las violaciones que se estaban cometiendo contra su persona.

Reina Luisa Tamayo, dijo que el 19, durante la visita familiar, cuando ella vio en el estado de deterioro en el que se encontraba su hijo, le rogó que abandonara la huelga, que era necesario que viviera para que viera el cambio. Después de mucho ruego, accedió a suspender la huelga. Orlando Zapata Tamayo ha realizado 11 huelgas de hambre hasta la fecha, lo que suma un total de 115 días.

10 diciembre 2006.-   Orlando Zapata Tamayo fue condenado a 15 años más de cárcel. Su mamá, Reina Tamayo, dijo que su hijo fue sometido a otro proceso judicial sumarísimo, llevado a cabo por oficiales de la Seguridad del estado en la unidad militar conocida por Chirigota, en la provincia de Pinar del Río.

Denunció que fue un juicio oral cerrado, sin la participación de sus familiares ni de público, con la presencia de 25 militares armados y un hombre con un arma de fuego a su espalda.

La señora Tamayo se pregunta, si su hijo nunca ha sido militar, “por qué es juzgado por militares?”. Concluyó diciendo que su hijo enfrenta ahora una condena de 42 años y 6 meses, lo cual es una tremenda injusticia, por el único delito de pensar libremente. A Zapata le han celebrado 5 juicios sumarísimos. (Continúa)

Fuentes: Cubanet y Payo Libre

Recopilación: Tania Quintero

Diseño gráfico: Carlos Moreira

Sus últimos siete años (1)

12 febrero 2003.- El juicio contra los opositores pacíficos Orlando Zapata Tamayo, Raúl Arencibia Fajardo y Virgilio Marantes Guelmes, fue suspendido a última hora, según funcionarios del Tribunal

Popular Municipal de 10 de Octubre comunicaron a la licenciada Amelia Rodríguez Cala, abogada que representa a los tres acusados. Es la tercera vez que en dos meses es suspendida la vista oral.

Zapata, integrante del Movimiento Alternativa Republicana, y Arencibia y Marantes, miembros del Movimiento 24 de Febrero, que esperan ser juzgados por supuestos delitos de desorden público y desobediencia, enfrentan una petición fiscal de 3 a 4 años de privación de libertad. Fueron detenidos el 6 de diciembre de 2002 junto al doctor Oscar Elías Biscet y otros opositores, cuando se disponían a efectuar un conversatorio sobre derechos humanos, evento que fue impedido por un operativo de la Seguridad del Estado y fuerzas de la Policía Nacional Revolucionaria.

Los opositores permanecieron casi tres meses detenidos en prisión preventiva en la cárcel de Guanajay. Reina Luisa Tamayo Danger, la madre de Zapata Tamayo, declaró que su hijo recibió varias golpizas durante su estancia en esa cárcel.

Según un informe dado a conocer el 29 de enero de 2003, Amnistía Internacional reconoció a Orlando Zapata Tamayo, Miguel Sigler Amaya, Rolando Jiménez Pozada y Rafael Millet Leyva como prisioneros de conciencia. Con este reconocimiento, hasta la fecha suman 84 los prisioneros de conciencia, lo que convierte a Cuba en el país con más alto número de presos con esta categoría en el hemisferio occidental.

20 febrero 2003.- El paradero del prisionero de conciencia Orlando Zapata Tamayo se desconocía hasta horas de la noche del sábado 21 de febrero, denunció desde La Habana su madre, Reina Luisa Tamayo.

Dos madres de presos políticos en la cárcel de Guanajay, comunicaron a la señora Tamayo que habían visto cómo se llevaban a Zapata a un lugar indeterminado, el 19 de febrero. “He realizado varias gestiones para saber dónde está mi hijo. Él tenía visita este 23 febrero, ahora estamos desesperados. Yo tengo mis creencias religiosas y he soñado que a mi hijo le pasarían cosas malas”.

Reina Luisa dijo que a Zapata lo quieren procesar por otra causa no precisada, porque el 12 de febrero, a la abogada defensora, Amelia Rodríguez, un miembro de la sala del Tribunal de 10 de Octubre le preguntó si ella sabía que Tamayo tenía otra causa. Hasta el 20 de febrero, ningún funcionario de la Dirección de Cárceles y Prisiones del Ministerio del Interior había informado a sus familiares el traslado del prisionero político y de conciencia.

28 febrero 2003.- Orlando Zapata Tamayo mostró a su madre las marcas de torturas físicas recibidas el 26 de febrero, durante una visita que ésta le realizara a la prisión de Guanajay. Reina Luisa Tamayo Danger logró ver a su hijo el 26 de febrero, luego de varias horas de intensa búsqueda.

“Estoy sufriendo mucho, me han partido el corazón al ver cómo mi hijo tiene rayones (arañazos) en las manos, en el cuello, en los pies… Huellas de la injusticia que han cometido, lo están tratando como si fuera un criminal. Tiene toda la boca desbaratada ya que según me contó, lo amordazaron, le metieron un trapo con tres nudos y luego una linterna en la boca, para que no gritara ‘Vivan los derechos humanos’. Esto se lo hicieron en 100 y Aldabó, donde fue trasladado en dos oportunidades por orden del Jefe de la Seguridad del Estado.

Tamayo Danger dijo que su hijo le contó que cuando lo reingresaron en la prisión, y luego de 17 horas sin haber ingerido alimentos, encadenado y en un cuarto refrigerado, un coronel le ofreció un pan con jamón y una naranja, con el objetivo de fotografiarlo comiendo. Zapata rechazó los alimentos.

“Una vez más, mis santos me están dando pruebas de que me acompañan en este cautiverio”, expresó la señora Tamayo, luego de conocer lo que su hijo le relatara: que mientras se encontraba esposado y orando, con esposas (grilletes) en sus manos y en los pies, éstas se abrieron solas. Los gendarmes le preguntaron cómo lo había hecho, Zapata les respondió que gracias a sus oraciones, y le pusieron más esposas.

“Trata de hacerlo de nuevo”, le dijeron los militares. “Y logró hacerlo, dando vueltas en el piso”, Fue algo asombroso para los carceleros, quienes le dijeron: “Contigo no se puede”, expresó su madre.

26 marzo 2003.- Orlando Zapata Tamayo fue trasladado de Villa Marista, cuartel general de la Seguridad del estado, para la prisión de Quivicán. Zapata fue uno de los detenidos el jueves 20 de marzo de 2003, en el otrora apartamento del opositor, ya fallecido, Jesús Yánez Pelletier, en Humboldt 7 entre O y P, La Rampa.

Al amanecer del 20 de marzo, la policía política puso fin al ayuno en pro de la libertad de Oscar Elías Biscet y todos los presos políticos cubanos, organizado por la Asamblea para Promover la Sociedad Civil en Cuba. Entre los ayunantes detenidos, además de Zapata Tamayo, se encontraban Martha Beatriz Roque Cabello, René Gómez Manzano, Félix Bonne Carcassés, Nelson Molinet Espino y Nelson Aguiar Ramírez.

Zapata había sido liberado el 8 de marzo de 2003, después de permanecer 3 meses en la prisión de Guanajay, donde fue confinado tras ser detenido con Oscar Elías Biscet, Raúl Arencibia Fajardo y Virgilio Marantes Guelmes. Al enterarse de esta nueva detención, la madre de Zapata, Reina Luisa Tamayo Danger, inmediatamente viajó desde Banes a la capital, a donde llegó el lunes 24 de marzo.

“Cuando llegué a La Habana me dirigí a Villa Marista, donde me dijeron que tenía visita el martes 25 a las 2 de la tarde. Cuando llegamos, su hermana, mi esposo, quien lo crió, y yo, me dijeron que no estaba, que por su expediente lo trasladaron para Quivicán”.

9 abril 2003.-  En una carta de fecha 2 de abril, Orlando Zapata Tamayo dio a conocer los atropellos que sufre por parte de los carceleros en la prisión de Quivicán.

“Yo estaba acostado y el oficial (coronel Benito Alfaro, jefe de cárceles y prisiones en la provincia La Habana) gritó: Firme! Al no levantarme a su mandato, me preguntó por qué no acataba sus órdenes. Soy un reo político, le manifesté, y no reconozco a la policía política interna y jamás me acogeré al plan reeducativo”.

Cuando el alto oficial dijo que Zapata era un ‘contrarrevolucionario’, éste le contestó que ese adjetivo sólo podía aplicarse a quienes “estancaban la cultura de derecho de un pueblo por el que nosotros luchamos”. Antes de retirarse, el coronel le dijo: “Si algo pasa en Cuba, nos vamos a matar todos juntos”, a lo que Zapata contestó: “Morir por la patria es vivir. Vivan los derechos humanos”.

12 agosto 2003.- El prisionero de conciencia Orlando Zapata Tamayo, uno de los ayunantes de Humboldt 7, detenido y encarcelado el 20 de marzo, se pronunció a favor de una huelga general de todos los presos políticos en la isla, según diera a conocer Santiago Dobouchet, un periodista independiente encarcelado por el supuesto delito de desacato.

“Zapata Tamayo se encuentra ‘plantado’ (en rebeldía) desde su confinamiento en la prisión de Quivicán. Zapata señaló que la huelga general indefinida es la última alternativa desde nuestra posición, para contrarrestar la ferocidad represiva de una tiranía colapsada, que está asesinando a nuestros hermanos impunemente”.

De acuerdo con Dobouchet, Zapata había transmitido a las autoridades políticas del penal que su postura “tenía fundamentos sobrados, dada la injusta encarcelación de 75 compatriotas, acusados de querer subvertir el orden constitucional, lo cual es una rídicula patraña del régimen ilegítimo de Fidel Castro”.

25 septiembre 2003.- Reina Luisa Tamayo Danger teme que su hijo, Orlando Zapata Tamayo, haya sido golpeado por los guardias de la prisión, porque cuando fue a visitarlo, le negaron la visita. También señala que se negaron a aceptar los alimentos que le llevó. Y añadió: “Parece que quieren dejarlo morir de hambre, pues saben que él solamente come lo que yo le llevo”.

Al ser detenido, el 20 de marzo, a Zapata lo condujeron a Villa Marista, después a la prisión de Quivicán y actualmente se encuentra en la cárcel de Guanajay, donde lo visitó su madre. Según Reina Luisa, los carceleros de su hijo le dijeron que habían aparecido carteles con consignas antigubernamentales en la planta baja del edificio, y Zapata Tamayo se los atribuyó, expresando que lo había hecho para solidarizarse con sus hermanos de lucha presos en todo el país. Ella quiere llamar la atención de las autoridades cubanas y de los organismos internacionales por los maltratos que sufre su hijo en prisión.

24 marzo 2004.- El prisionero político y de conciencia Orlando Zapata Tamayo, encarcelado desde marzo de 2003 y que forma parte del Grupo de los 75, el 23 de marzo de 2004 se ‘plantó’ (declaró en rebeldía) en la prisión de Guanajay, en solidaridad con  Luis Moreira Ávila, un preso común que se encuentra en condiciones críticas de salud, por haberse declarado en huelga de hambre, en protesta porque lo mantienen en prisión, acusado de un supuesto delito de sacrificio de res, sin que existan pruebas en su contra.

18 abril 2004.- Reina Luisa Tamayo Danger, pidió en La Habana la liberación de su hijo, acusado por la Seguridad del Estado del supuesto delito de desorden público.

“Pido que el gobierno cubano ponga en libertad a mi hijo, Orlando Zapata Tamayo, injustamente preso desde el 20 marzo de 2003. Durante todo ese tiempo, la Fiscalía le señaló juicio en cuatro ocasiones consecutivas, pero en ninguno de los casos las autoridades carcelarias lo presentaron ante el Tribunal. Si no le van a hacer juicio, entonces que lo pongan en libertad”.

Durante su confinamiento, Zapata Tamayo ha sido golpeado por sus carceleros y hostigado por presos comunes en decenas de ocasiones, por su actitud contestaria en favor de la libertad de los presos políticos y por la defensa de los derechos humanos.

22 abril 2204.- En la prisión de Guanajay, el prisionero político y de conciencia, Orlando Zapata Tamayo recibió una golpiza que le produjo dos heridas en los labios y el párpado inferior del ojo derecho, por la defensa de los derechos de un preso común que estaba siendo golpeado. Zapata fue encerrado en una celda durante 21 días. Estando esposado, le tiraron cubos de agua, para que no pudiera sentarse ni acostarse en el piso.

Hace unos días, Zapata escribió con su sangre ‘Abajo Fidel’ en una carta que envió al opositor Enri Saumell Peña, del Movimiento Alternativa Republicana. “Queridos hermanos míos de la oposición interna de Cuba, tengo muchas cosas que decirles, pero no he querido hacerlo por papel y tinta, pues espero ir a ustedes un día cuando nuestra patria sea libre y sin dictadura castrista. Vivan los derechos humanos, con mi sangre les escribí, para que la guarden como parte del salvajismo de que somos víctimas el presidio político Pedro Luis Boitel”, escribió en la misiva a Saumell.

Orlando Zapata Tamayo fue encarcelado por primera vez el 6 de diciembre de 2002, bajo cargos de “desorden público” y “desacato”, con el Expediente No. 15244/2002, y hasta la fecha, no le habían celebrado juicio. Más de la mitad de su estadía carcelaria la ha vivido en celdas de confinamiento solitario, y ha recibido golpizas que le han dejado secuelas en su cuerpo y su dentadura.

27 abril 2004.-  El 15 de abril de 2004 al prisionero político y de conciencia Orlando Zapata Tamayo, le fueron ocupadas dos revistas Lux por el coronel Wilfredo Velázquez, director del penal de Guanajay y por un oficial de control nombrado Leonel.

Cuando Zapata reclamó la devolución de las revistas, le propinaron una golpiza que le causó partiduras de la boca en cuatro partes, y fue esposado y tirado en el piso. En respuesta, se declaró en huelga de hambre.

La revista Lux es confeccionada por la Federación Sindical de Plantas Eléctricas, Gas y Aguas de Cuba en el Exilio. Es de destacar que el juicio de Zapata Tamayo ha sido suspendido en cuatro oportunidades.

12 mayo 2004.- Orlando Zapata Tamayo, recluido en la prisión de Guanajay, fue golpeado por agentes de cárceles y prisiones, denunció de La Habana su madre, Reina Luisa Tamayo, quien además fue expulsada de la prisión por el jefe del penal.

Según la señora Tamayo, durante la última visita familiar, su hijo le comunicó que el 4 de mayo, había sido despertado por un oficial a las 3 de la madrugada, con el objetivo de entrevistarse con un capitán. Luego fue esposado y le rociaron una sustancia química en los ojos. Le maltraron así para poder cortarle el cabello, pues al día siguiente se esperaba una comitiva de la Dirección Nacional de Cárceles y Prisiones.

Esa visita familiar se realizó en la oficina del jefe del penal, Wilfredo Velázquez, y allí Zapata le mostró a su madre las rajaduras en la cabeza que recibió. “Cuando nos comentaba lo que le habían hecho, vino un oficial y le puso las esposas a mi hijo y ante mis ojos lo arrastraron hacia la celda de castigo conocida como La Torre. Comencé a gritarles que eran unos abusadores, unos sinvergüenzas, y el jefe del penal me dijo que, a partir de ese momento, no podría visitar más a mi hijo, ya que yo también era pagada y comprada por los Estados Unidos. Di dos piñazos (golpes) en la mesa del jefe del penal y le dije que si delante de mí hacían eso a mi hijo, qué no le harían cuando yo me fuera. Velázquez ordenó que nos expulsaran del penal y que llamaran a un carro patrullero, para acusarnos de alteración del orden. Como cuarenta militares nos gritaban ‘Lárguense de aquí’. Yo escuchaba a mi hijo dar gritos de ‘Vivan los derechos humanos’ y ‘Abajo Fidel Castro’.

La familia de Orlando Zapata Tamayo teme por su integridad física y su vida, y acusa al gobierno cubano de ser los máximos responsables de lo que le pueda suceder. Zapata, que fue arrestado durante la ola represiva de marzo de 2003, aún no ha sido condenado y la vista del juicio oral se ha suspendido en cuatro oportunidades.

16 mayo 2004.-  Encarcelado y pendiente de la celebración del correspondiente juicio, desde hace más de un año se encuentra el prisionero político y de conciencia Orlando Zapata Tamayo. En protesta por esa irregularidad, ha dejado de consumir los alimentos brindados por el penal, decisión que provocó que fuera trasladado a una celda de castigo.

Pendientes de juicio en la misma causa se encuentran también Raúl Arencibia Fajardo y Virgilio Marante Guelmes, y quienes han sido citados, ya por quinta vez, para el 18 de mayo.

29 junio 2004.-  Durante el mes de abril y principios de mayo apareció propaganda contra el régimen en la cárcel de mayor rigor de Guanajay, distante a unos 70 kilómetros al suroeste de la capital. Igualmente han aparecido críticas a las autoridades del penal, por la mala y escasa alimentación a los reos.

En esta cárcel se encuentran cumpliendo sanciones varios presos políticos, entre ellos, Orlando Zapata Tamayo, Osvaldo Alfonso, Efrén Fernández, Marcelo López y Héctor Larroca.

Según fuentes provenientes del penal, Zapata Tamayo ha recibido varias golpizas de sus carceleros. El 3 de mayo de 2004, Zapata fue sancionado a tres años de privación de libertad por el Tribunal Municipal de 10 de Octubre. Su abogada defensora, Amelia Rodríguez Cala, apeló ante el Tribunal Provincial de La Habana. (Continúa)

Fuentes: Cubanet y Payo Libre

Recopilación: Tania Quintero

Diseño gráfico: Carlos Moreira