Archivo por meses: abril 2010

Ni siquiera por la fuerza

Pero el tiempo no se detiene

 El sabado17 a las 10:00 h fui invitado a asistir a un seminario sobre las Tecnologías de Informática y las Comunicaciones (T.I.C.) que impartiría Yoani Sánchez en la vivienda de Silvio Benítez Márquez, residente en la localidad de Punta Brava, municipio La Lisa en Ciudad de La Habana.

 Dos temas serían los que trataría la ponente: Los blogs y Twitter. El primero lo desarrollaría a partir del conocido texto de Andrew Sullivan “¿Por qué blogueo?”.  Para el segundo, el material de estudio seleccionado fue el “Manual para sobrevivir los primeros días en Twitter” cuya autora es Delia Rodríguez.

 Conocía el entusiasmo y la expectativa que había, ya que otros invitados me llamaron para comprobar si se mantenía. A su vez, ella me manifestó estar alegre porque pudo imprimir los materiales para repartirlo. El anfitrión días antes confirmó tener garantizada toda la infraestructura. Esta era una parte.

Yoani, detrás la barrera humana de la puerta.

 Pero, conocemos la advertencia de nuestro Apóstol de la independencia: “Los hombres van en dos bandos, los que aman y construyen y los que odian y destruyen”. Los excluyentes del poder, ejecutaron otro plan. Desde el amanecer se situaron en la zona e impedían llegar a la vivienda. Por si alguien lograba eludir los anillos de retención mantenían a cuatro, vestidos de civil, en la misma entrada de la casa. Estos últimos, incluso, quisieron detener el paso a la madre de Silvio. De forma significativa no fuimos interceptados, los obstáculos se abrían y la barrera humana frente a la entrada cedió. Es posible que pensaran que nuestra presencia en el lugar carecía de sentido dado que a nadie más le sería permitido el acceso.

 Recordé que Abraham Lincoln nos legó su clasificación con relación al trabajo humano: “Los que hacen un trabajo útil, los que hacen un trabajo inútil y los holgazanes”. Los dominadores se sienten todopoderosos con su inútil fuerza represiva que sólo paraliza a los holgazanes. Tienden a subestimar la creatividad y firmeza volitiva de aquellos empeñados en realizar, a toda costa, acciones útiles.

                                                                                                                 

 Comprobé una vez más que siempre se puede hacer el bien. Al conversar con la familia nos enteramos que la vieja microcomputadora portátil de la casa presentaba problemas técnicos y Yoani decidió revisarla. En vez del seminario realizó un taller, tres horas después de desarmarla, limpiarla y optimizar los programas nos fuimos de la vivienda. El hijo de Silvio, un avispado adolecente, fue su alumno destacado que, cual una esponja, absorbía las enseñanzas.

 A su vez el pasado domingo 25 domingo se realizó, en todo el país, las elecciones de base del llamado Poder Popular en las circunscripciones. Esta ha sido la causa por la que el núcleo de los jubilados del Partido Comunista de la zona donde vivo y los miembros de las brigadas de respuesta rápida, entre otros, se han mantenido inquietos. Al parecer, mi apoyo a la Plataforma Candidatos por el Cambio ha motivado que recibieran la orientación de mantenerme bajo control. Primero con las asambleas de nominación de candidatos esperaban mi presencia para auto proponerme y prepararon “una respuesta contundente”. Ahora, toda la mañana de las elecciones dos personas permanecieron frente a la entrada que lleva a mi apartamento. Saben que tengo buenas relaciones en mi comunidad y lo tienen en cuenta. Pero seguí los sabios consejos de Karl von Clausewitz: “Por la forma de la posición de nuestro adversario es que podemos sacar conclusiones en cuanto a sus proyectos, por ende, actuar de acuerdo con ellos”. Por eso, en ambos ocasiones los dejé en la espera  y amplío las redes sociales de información en la comunidad. Tienen perdida la autoridad moral aunque conservan la formal.

 Sé que la acción de las fuerzas represivas es inútil, el cambio no lo pueden detener nos lo dice Bertolt Brecht, el dramaturgo alemán (1898-1956) en su magnífico canto a la resistencia anti nazi, Schweyk en la segunda guerra mundial: “Pero el tiempo no se detiene. La ilimitada ambición de aquellos que ahora ostentan el poder sigue su senda. Como gallos salpicando sangre defienden su posición, pero el tiempo no se detiene. Ni siquiera por la fuerza.”

¿Campaña electoral para qué?

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Una de las aseveraciones más repetidas en torno al sistema electoral cubano es que los candidatos no hacen campaña electoral, pues como no representan a ningún partido ni llevan ninguna plataforma, les basta demostrar, exponiendo su biografía, que serán capaces de representar a sus electores.

Según esta hipótesis se sobreentiende que esa señora, que quisiera que el parlamento apruebe una apertura económica que favorezca la creación de pequeñas empresas familiares, deberá votar por el candidato cuya biografía cuenta que cumplió dos misiones internacionalistas, que es licenciado en biología y posee el título de Héroe del Trabajo;  en tanto que el homosexual que quisiera que se autorice el matrimonio entre personas del mismo sexo, elegirá a ese cuadro administrativo de la salud pública, técnico medio en economía que ha participado en todas las campañas de vacunación y lleva doce años como dirigente en la zona de los CDR.

El joven universitario que quisiera ver eliminadas las restricciones migratorias vigentes, sabrá que quien defenderá estas posiciones en las discusiones de la Asamblea del Poder Popular será seguramente la prometedora economista que se desempeña como gerente en una empresa turística de capital mixto, militante del Partido y fundadora de la Federación de Mujeres Cubanas.

Los artífices de la campaña mediática contra la revolución pretenden convencer a los cubanos que, antes de votar, los electores deberían conocer cómo piensan los candidatos sobre los asuntos que eventualmente pudieran ser discutidos en el parlamento; quieren hacerle creer a uno que la lectura de una síntesis  biográfica resulta insuficiente para conocer si el internacionalista es proclive al mercado o a la planificación, que el dirigente de los CDR es homofóbico o tolerante, si la empresaria turística quiere dejar las leyes migratorias como están o si votaría por cambiarlas.

Por eso en nuestras elecciones no hacen falta las campañas electorales, pues todos sabemos que esos que  levantarán la mano para votar a nombre nuestro, no se verán nunca en la situación de desaprobar algo que le hayan propuesto. Si bien es cierto que nosotros no sabemos lo que estos delegados creen sobre uno u otro asunto, no es menos cierto que ellos tampoco conocen lo que pensamos nosotros. ¿Cómo habrían de saberlo?

Ayer domingo leí detenidamente las biografías de los dos candidatos de mi circunscripción. No pude deducir de los datos ofrecidos si alguno de ellos abogaría por liberar a los presos políticos ni si harían algo para favorecer la libertad de expresión y de asociación, entonces regresé a mi casa a esperar otra oportunidad en que pueda votar por alguien que quiera cambiar las cosas.

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Besos de una noche

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Con un pulóver ceñido y el pelo embadurnado de gel, ofrece su cuerpo por sólo veinte pesos convertibles una noche. Él muestra ese rostro de pómulos salientes y ojos achinados que son tan comunes entre quienes vienen del oriente del país. Mueve todo el tiempo los brazos, con una mezcla de lascivia e inocencia que produce por momentos lástima, por otros, deseo. Forma parte del vasto grupo de cubanos que se gana la vida con el sudor de su pelvis, que mercadea su sexo ante extranjeros y nacionales. Una industria del amor rápido, de las caricias breves, que en esta Isla ha crecido considerablemente en los últimos veinte años.

La Habana tiene por momentos aires de burdel, sobre todo si se transita por la calle Monte hasta la intersección de ésta con Cienfuegos. Mujeres jóvenes con ropas vistosas, pero algo desteñidas, ofrecen su “mercancía”, especialmente cuando cae la noche y los elásticos no se ven flojos ni las ojeras tan grises. Son las que no pueden competir para alcanzar un gerente o un turista que las lleve a un hotel y les ofrezca -al otro día- un desayuno con leche incluida. No usan perfumes de marca y completan su trabajo en unos apretados cuartos de solar o en el descanso de una escalera. Trafican con gemidos, intercambian espasmos por dinero.

Estos hombres y mujeres –comerciantes del deseo- evitan tropezarse con los uniformados que vigilan la zona. Caer en manos de uno de ellos puede significar una noche en el calabozo o la deportación a su provincia de origen para quienes están ilegales en la ciudad. Todo puede resolverse si el policía capta la propuesta de un muslo que se le insinúa y acepta intercambiar el acta de advertencia por unos breves minutos de intimidad. Algunos agentes del orden volverán asiduamente a cobrar su peaje –en moneda o en servicios- para permitirles a estos seres nocturnos que sigan apostados en las esquinas. Negarse a dárselo puede hacer a las mujeres terminar en una granja de reeducación de prostitutas y a los hombres ser acusados de un delito de peligrosidad predelictiva.

Así se completa el ciclo del sexo por dinero, en una ciudad donde el trabajo honrado es una reliquia de museo y las necesidades llevan a muchos a apostar el cuerpo, a contonearse a la espera de una oferta.

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Un domingo como otro cualquiera

Salvo que usted encienda la TV, jamás se enterará que la población está de fiesta.

Yo especialmente, nunca he soportado este día de la semana. Quizá porque ya desde la tarde, tenía que ir preparando mis cosas para el lunes ir a la escuela. Después cuando comencé mi vida laboral, peor, pues el domingo, a partir de las cinco de la tarde, empezaba a sufrir porque se me terminaba el descanso. Siempre imaginé que de haber tenido un pretendiente llamado Domingo, jamás le hubiera correspondido, a menos que se hubiera dejado llamar Chichi o por cualquier otro sobrenombre.

Pero este domingo de hoy es doblemente aburrido y triste, hay tremendo silencio en la calle, apenas se ven personas pasar, ni tan siquiera se oye música y eso que dicen que las elecciones en mi planeta son la gran fiesta de todos los cubanos. ¿Será que yo soy extra-planetaria?, o que hace tiempo me dejó de gustar el circo.

Desde hace más de quince años, descubrí que en nuestras elecciones, las más democráticas del mundo, el acudir a votar no era obligatorio, a diferencia de las de Brasil por ejemplo, donde si lo es. Entonces decidí no molestarme más en acudir a las urnas, como hice durante muchos años, con el fin de colocar en la boleta el nombre del personaje principal de la novela brasileña, que en ese momento se estuviera pasando por la TV cubana.

Me resulta algo inaceptable, dar mi voto a alguien que ni siquiera presenta un programa en su candidatura y solo me informa de su integración revolucionaria. Señores, con eso, que yo sepa, no se arreglan las calles, ni se le da agua a una ciudad.

Este domingo, como tantos otros, lo he dedicado a escribir, ver alguna película y leer algún buen libro de los que algunos amigos de afuera, tienen la bondad de enviarme.

El “ataque” a la croqueta

En mi planeta, desde hace más de cuatro décadas, apareció una croqueta, cuya fórmula hasta hace muy poco se mantuvo en secreto. Durante muchos años se vendió a granel. Ahora, desde hace un tiempo, decidieron envasarla en sobres de nylon y ponerle un nombre. En sus inicios el pueblo las bautizó como croquetas de ave, averigua de qué son, otros le dicen aviadoras, porque se pegan al cielo de la boca. Ellas poseen una pigmentación rosado fuerte, que aún desconocemos a que se debe; pudiera ser el color de la vergüenza. Muchas personas también las han llamado salvavidas, ya que en innumerables ocasiones han pasado a ser el plato fuerte de cualquier cena familiar. Desde entonces, estos artefactos alimenticios se venden en las pescaderías, aunque nada tengan que ver con los productos del mar: A falta de pan, ¡casabe!

El arribo de ellas, siempre genera alegría, broncas, desórdenes en la cola, etcétera. De ahí el origen de la frase que da título a este post. No son sabrosas, pero constituyen el alimento o la merienda de la inmensa mayoría de la población, porque cuestan solo 50 centavos cada una. Siempre que se vea un gran número de personas frente a las pescaderías, no es porque estén esperando el pescado, que casi nunca lo hay y es extremadamente caro; es sencillamente debido a la expectativa de la llegada inminente de éstas heroínas.

Se han hecho tan populares, ellas mismas, como las grandes conglomeraciones que genera su espera. En el argot popular se ha introducido un término muy simpático para describir determinadas situaciones. Por ejemplo, cuando una persona está histérica, se dice que le dio el ataque a la croqueta, igual cuando un niño tiene perreta, o se formó una broca, todo el mundo dice: ¡Ñooo!, le entró el ataque a la croqueta.

Perdón amigos, por el momento debo dejarlos. Es hora de entrar a la cocina e inventarme el almuerzo nuestro de cada día, antes que de mi también se apodere el síndrome de el ataque a la croqueta.

La llamada de Bayamo

Foto: Alina

Me despierta el teléfono y confundida leo en el identificador de llamada un desconocido 21 en el código. Descuelgo somnolienta y escucho una voz que con acento de las provincias orientales dice:

- Por favor, necesito hablar con Claudia, necesito darle una información.
- Soy yo ¿qué pasa?

El que me hablaba del otro lado estaba nervioso y en la noticia me omitía “dónde y quién”, yo medio dormida no entendía nada:

- ¿Dónde estás?
- En la prisión provincial de Bayamo.
- ¿Eres periodista?
- No, soy un preso común, pero este otro preso está muy mal y nadie lo atiende, por eso llamo.

Me asusté un poco al principio ¿Quién les había dado mi número? Le pregunté y me dio una lista de desconocidos. El hombre estaba preocupado, sentí vergüenza de mi propia desconfianza.

- ¿Hay algún problema?- preguntó
- No, ninguno, dime qué pasa y veré qué puedo hacer.

Lo que me contó fue esto: el preso Alexandre de Quesada Martínez , condenado desde el año 89 por atentado, está muy enfermo de los riñones y le niegan atención médica. Hace seis días se cosió la boca y dejó de comer, el personal de la prisión no le hace el menor caso y su deterioro físico es muy evidente.

Su amigo estaba muy inquieto, me pidió ayuda. ¿Cuán desesperado puede estar un preso para llamar a una desconocida en el otro lado del país y pedirle socorro?

- Dile que deje la huelga, por favor, al gobierno no le importará que muera –no pude pedirle que también se descosiera la boca, era demasiado horrible.

Me pregunto qué puedo hacer por él, pienso también en Yamil Domínguez Ramos, preso en el Combinado y también en huelga, en Marleny González, su esposa y mi amiga, desesperada. ¿Cuántos son en realidad, cuántos suman en toda la isla esos hombres agotados, condenados no a una prisión, sino a un infierno?

Representantes populares: los mejores y más capaces

Ejercer el voto, en el contexto cubano, es cumplir con un deber revolucionario. La revolución es sagrada, es la patria. Para mantener sus conquistas hay que sacrificarse. Lecciones socialistas que desde la cuna enseñan a las nuevas generaciones. Versos ideológicos repetidos una y otra vez.

‘No cerrar los ojos ante lo mal hecho y denunciar las ilegalidades’, es otra de las exigencia comunista bien difícil de cumplir. En fin, la regla es que nadie puede gozar de privilegios: “todos somos iguales y tenemos que vivir como iguales”. Excepto que seas hijo de alguien: de un ministro, un general o del comandante.

No se trata de buscar el bien común ni que unos estudien o trabajen más que los otros. Es vigilar que el vecino no viva mejor que uno. Quien cumpla estos requisitos, por lo menos en apariencia, tiene meritos y capacidad suficiente para ejercer un cargo público dentro del aparato estatal comunista.

Por ejemplo, el cubano que quiera un teléfono en su casa, tiene que acumular méritos y denunciar las ilegalidades del vecino. El compañero Mayito, vicepresidente de la Asamblea y del Consejo de Administración municipal de Arroyo Naranjo, escenificó ante los pobladores del Calvario, como debe un revolucionario conseguir lo que quiere.

Así son los representantes populares de los cubanos: realistas, sinceros, agradecidos, enérgicos  y justos. Los mejores y más capaces.

Laritza Diversent

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Cuba y su democracia socialista (II)

A nivel local supuestamente debe desarrollarse la base democrática de todo sistema. Los acuerdos incumplidos, en el marco de la relación elector-elegido, demuestra que la ciudadanía, en Cuba, no tiene medios para transformar de forma positiva el medio en que vive.

Las presentes elecciones son punto de partida de la relación entre mandantes (electores: encargan la realización de acto o servicio) y mandatario (representante político: quien lo ejecuta). Sin embargo, el fundamento de este vínculo, pierde todo sentido en el desarrollo de la democracia socialista.

En la última asambleas de rendición de cuenta del delegado en mi barrio, asistieron por requerimiento de los electores de la circunscripción no 86 del consejo popular Calvario-Fraternidad, el presidente y vicepresidente de la asamblea municipal del poder popular (AMPP)de Arroyo Naranjo: Víctor Vassó y el compañero Mayito.

Los inmuebles estatales del mercado comunitario (donde se distribuyen los productos racionados: bodegas, carnicerías, etc.) tienen un estado avanzado de deterioro. La directiva del gobierno municipal hizo una propuesta, la ciudadanía una contrapropuesta. Escuche el audio. Sabrá quien toma las decisiones.

El control popular de la actividad de los órganos locales del poder popular (OLPP), es derecho constitucional que tampoco tiene realización práctica. En el 2006 la directiva de la asamblea dio la grata noticia de que repartirían teléfonos a los pobladores del Calvario. Promesa incumplida por una ineficiente gestión del consejo de administración municipal (CAM), órgano de las AMPP.

Se amonestó la dirección completa del CAM de aquel entonces. Pagaron justos y pecadores: el municipio Arroyo Naranjo fue penalizado con las inversiones. Dieron la explicación a finales del 2009. Escuche las declaraciones del compañero Mayito, también vicepresidente del CAM.

El único medio que queda, en mano de los electores es la queja y la resignación. Escuche la opinión un exoficial de la Fuerzas Armadas Revolucionara, ahora en el olvido. Son unos mentirosos.

¿Las opiniones de los cubanos influyen en la toma de las decisiones políticas superiores? Con una sola palabra usted puede contestar esta pregunta. Acaba de conocer cómo se desarrolla la verdadera democracia socialista en Cuba.

(disculpen la mala calidad del audio, hice mi mayor esfuerzo, pero todo no salio como esperaba )

Laritza Diversent

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