Archivo por meses: mayo 2010

A falta de congrí

huelga_isa

Hace varios años conocí a una joven que estaba a punto de viajar –por primera vez– fuera del país. Tenía tantas dudas sobre lo que encontraría al otro lado que preguntaba a quienes ya habíamos “cruzado el charco” hasta los mínimos detalles. Quería saber si debía llevar abrigo o ropa de manga corta al verano europeo y si con sus escasos conocimientos de inglés podría hacerse entender. Indagaba por nombres, lugares y hasta sabores, pues una de sus aprensiones principales giraba alrededor de cuánto iba a gustarle la comida de aquellos lares. Temía, fundamentalmente, que sobre los platos no fuera a encontrar el arroz con frijoles que estaba acostumbrada a ingerir cada día.

Cuando me lo confesó tuve ganas de reírme, pero después comprendí el tremendo aprieto que para ella representaba romper su rutina alimentaria. Desde pequeña se había habituado a esa combinación tan criolla y enfrentarse a un plato de vegetales ya le parecía un sacrilegio. Estaba preocupada por tener que consumir solo espinacas o brócoli, como había visto en algunas películas, y pasarse más de un mes sin los “moros y cristianos”. El recelo le llegó a un punto que subió al avión llevándose en el equipaje varios kilogramos de su inseparable leguminosa y su cotidiana gramínea. Nunca regresó de aquel viaje, porque se instaló en el norte de Italia al parecer encantada con la sazón del lugar.

El empobrecimiento de nuestra cultura culinaria, debido a la crisis crónica que vivimos, ha hecho que el paladar apenas si se tropiece con una decena de sabores. Las “proteínas” que se muestran en los platos cubanos son las contenidas en un “perro caliente”, una porción de picadillo de pavo o un trozo de hígado de res. Estos productos poseen los precios más accesibles en las tiendas en pesos convertibles y son importados –mayoritariamente– desde ese país del norte que tanto se menciona en las consignas políticas. Hasta la carne de cerdo se ha vuelto inalcanzable y en mi barrio cuando venden huevos hay una felicidad como si se tratara del advenimiento de los mismísimos reyes magos. La repetitiva mezcla de arroz con frijoles está también por desaparecer debido al desastre agrícola, la sequía y la estatalización disfuncional de nuestros campos. Ahora, hay que desembolsar el doble y hasta el triple de dinero para disfrutar de ese congrí por el que mi amiga estuvo a punto de abortar su viaje a Europa.

Share/Save/Bookmark

Retórica mal intencionada

La confusión de expresiones políticas y jurídicas se repite en la historia. Por ejemplo, la comisión parlamentaria de Asuntos Constitucionales y Jurídicos, al dictaminar sobre el proyecto de Ley de Reforma Constitucional del 2002, alegó que el pueblo se había dirigido, en indiscutible proceso plebiscitario popular, a la Asamblea Nacional. La utilización del término nada tiene que ver con lo que se entiende por plebiscito, en las ciencias políticas.

En realidad no hubo un proceso electoral, sino una recogida de firmas por los Comités de Defensa de la Revolución. Esas rúbricas, “consciente y voluntaria de 8 198 237 electores”, como afirma el dictamen, no fueron para ratificar la reforma, sino para solicitarla. En realidad, ese proceso de solicitud, fue innecesario desde el punto de vista legal.

La Constitución de la República, antes de reformarse en el 2002, exigía referendo cuando la transformación fuera total o se refiera a la integración y facultades de la Asamblea Nacional o de su Consejo de Estado; o a derechos o deberes reconocidos en la constitución.

Los comunistas utilizan sus leyes cuando les da la gana. Por ejemplo, no realizaron consulta popular, cuando por decisión política, se prohibió a los cubanos hospedarse en los hoteles. Derecho consagrado en la Constitución y que la dirigencia histórica decidió restringir, sin ningún respaldo legal.

La reforma del 2002 no trasformo nada. Al contrario intentó perpetuar el sistema, al declarar al socialismo “irrevocable”. Repito: legalmente no hacía falta un ‘proceso plebiscitario’ para solicitar una reformar a la Constitución. Pero de realizarlo, lo lógico era que se hiciera un referendo después de propuesta la reforma, para confirmarla. Mucho más cuando esta impone, un sistema político decrepito e ineficiente, a las nuevas generaciones.

La retórica comunista de los dirigentes cubanos, tiende a confundir a las mentes sanas y racionales. Sus embrollos ideológicos, políticos y jurídicos no son productos del azar, por el contrario, son mal intencionados. Insisto, debemos conocerlos para saber hacia dónde van sus maniobras de perpetuación en el poder.

Laritza Diversent

Archivado bajo:Abuso de poder, Artimañas comunistas

Mr.Arróz, más perseguido que Bauer

En mi planeta, como en muchos, se persiguen muchas cosas. Pero la diferencia estriba en que nosotros perseguimos muchas más, y a la vez somos muy perseguidos.

Por ejemplo, en estos momentos el arroz, ese simple e inocente grano, tiene más personas detrás de él, que el mismísimo Jack Bauer. La red de inteligencia popular te informa constantemente la localización del mismo. Que si en el supermercado tal o más cual, etcétera, pero si no dispones de un coche con motor de alta potencia para movilizarte, seguro que llegarás tarde y no alcanzarás ni un granito para llevarte a casa.

El periódico planetario nuestro sigue anunciando con bombos y platillos la producción de esta gramínea, pero lo cierto es que solamente en la prensa plana y la TV puedes verle.

A cada rato recibo un parte. Me dicen que lo sacaron en Palco. Señores, este es un supermercado diplomático (al menos en principio) donde todo es mucho más costoso que en los demás establecimientos. Los cubanos de a pie (los que tienen carro son los deportistas y los salseros) nunca compran ahí, pues solamente para llegar al lugar hay que realizar un viaje interprovincial. Está en lo más intrincado de lo que antes era el Reparto Biltmore, hoy Flores (no se ve ninguna por los alrededores), muy metido para dentro, casi llegando al mar. Pues a pesar de todas estas dificultades, me cuenta una amiga diplomática que la semana pasada, sacaron paquetes de arroz, de importación, y los cubanos que se enteraron se llevaban cinco y seis paquetes. Ella no salía de su asombro, me comentó que solamente en la octava temporada de 24 Horas había visto a tanta gente caerle atrás a alguien o algo.

Descifrar a los comunistas

El vocabulario de los comunistas cubanos es difuso. El actual Presidente de los Consejos de Estado y de Ministro, en el mismos discurso dijo: “en 50 años de Revolución, en materia de consulta con el pueblo, tenemos suficiente experiencia”. Quien lo escuche entendería que la dirigencia histórica tiene el hábito de preguntar al pueblo, sobre las decisiones que toman.

En términos políticos, las consultas populares se desarrollan por medio de referendos. Un proceso electoral, en el que el pueblo decide con su voto acerca de una ley, una acción del gobierno u otro asunto de interés común. En Cuba es diferente. Para los dirigentes cubanos, orientar el estudio de un discurso, como el Raúl castro el 26 de julio del 2007 en Camagüey, es sinónimo de consulta popular.

Por tanto cuando los escuchen decir, que consultaron al pueblo, entienda que 5 100 000 personas, menos de la mitad de los habitantes del país, asistieron a reuniones en sus centros de trabajo y Comité de Defensa de la Revolución (CDR). Que solo 3 255 000 pidieron la palabra para opinar, y que de estos 1 301 203 hicieron planteamientos concretos, y críticos solo fue el 48 % de los mismos.

Las cifras las dio el mismo Raúl Castro, como para demostrar, que a la hora decidir las políticas tenía en cuenta la opinión de la población. En aquel entonces los datos que dio, según él, fueron la más reciente consulta que se realizo a nivel nacional.

Se le olvido mencionar la que realizaron a finales del 2008 con motivo de la adopción de la nueva ley de seguridad social. La ANPP encargo a la Central de Trabajadores de Cuba (CTC) someter a consulta popular el aumento en 5 años de los requisitos de edad y tiempo de servicios, para obtener el derecho a la pensión por vejez para ambos sexos de los trabajadores cubanos.

En este caso, sucedió lo mismo, 3 085 798 trabajadores, un 93, 8 % del total, en representación de más de 11 millones de habitantes, participaron de la consulta. Se produjeron más de 900 000 intervenciones, en las 85 301 asambleas que se celebraron al efecto.

Salvador Valdés Mesa, secretario general de la Central de Trabajadores de Cuba, alegó ante el parlamento que se puso de manifiesto, la falta de conocimientos y dominio sobre las regulaciones de la seguridad social y los principios que la sustentan. En esas condiciones, no es de extrañar, que sólo un 0,9% de los trabajadores “consultados”, no aprobaran la propuesta.

Por eso enfatizo en la necesidad de aprender a interpretar la retórica de la dirigencia comunista. Conocer el significado y extensión de los términos que utilizan para justificar, o aparentar una cierta legalidad, en sus maniobras. Estos es lo que nos ayudaría a predecir y prevenir, con argumentos sólidos, las reales intenciones de sus políticas.

Laritza Diversent

Archivado bajo:Abuso de poder, Artimañas comunistas

Sin foto de R

Foto: Orlando Luis Pardo Lazo

Este post no lleva la imagen de R porque no tuve corazón para decirle que me dejara fotografiarle el hueco del pinchazo en su nalga. Eran cerca de las dos de la mañana del sábado y estábamos Ciro, un periodista y yo en casa de Juan Juan cuando entró la llamada.

R gritaba al otro lado del teléfono, podíamos escuchar sus sollozos y las palabras “sangre” y “me pincharon”, estaba justo a una cuadra de la tienda “La Mariposa”, en Nuevo Vedado, en la esquina de su propia casa. Salieron a buscarla los hombres en el carro de Juan Juan. Minutos después tenía delante de mí a una mujer con la cara manchada de sangre, la boca hinchada y un hueco de aureola roja en el pantalón, justo donde se ponen las inyecciones: le quitaron el móvil, le dieron patadas y para rematar un “¡pínchala, pínchala más!”, que gracias a dios no llegó a más o no hubiese salido con vida. La ayudé a bañarse mientras ella sólo repetía “eran unos niños, de la edad de mi hijo”, y temblaba como una hoja.
–Tenemos que ir al hospital porque la herida lleva puntos, después descansas.

En el Clínico Quirúrgico el cirujano de guardia, al que despertamos, preguntó:
–¿Qué pasó?
–La asaltaron, la pincharon –le dije, y entonces empezó el surrealismo de verdad:

Se sentó en un buró, sacó planilla y pluma, miró a R y sin transición entre el hueco de su nalga y su rutina de amigdalitis, se dispuso a llenar un formulario:
–¿Nombre? ¿Apellidos? ¿Edad? ¿Municipio?

En lo que él trataba de que su bolígrafo escribiera, yo mataba una cucarachita que deambulaba campante por la mesa y bordeaba sin dificultad la planilla. Cuando hubo terminado con las formalidades echó un vistazo –pensé por un instante que nunca llegaría a hacerlo– a la herida.
–Un puntico y ya está, tranquila.

A ponerle el punto fuimos. El médico me miró como si yo estuviera completamente fuera de mis cabales cuando empecé a espantar las moscas de la enfermería: él, que comparte escritorio y escritura con las cucarachas, debe pensar que soy una maniática de la limpieza. R se acostó –no voy a dar detalles de la camilla– y el doctor preparó el hilo para coser. Un segundo antes de ver la aguja dentro de la piel pregunté:
–¿No hay anestesia?
–Son sólo dos punticos, no hace falta.
–Los puntos duelen.

Juan Juan, parado a mi lado, blanco como la leche y sudando frío intervino:
–Pero si le acaban de caer a patadas. ¿No hay anestesia?

Gracias a dios que sí había y que se la pusieron, pues los “dos punticos” demoraron quince minutos en quedar puestos y R no estaba en condiciones de aguantar más dolor. En algún momento todo se me hizo demasiado denso y tuve ganas de vomitar: las moscas, la sangre, el calor. Salí a coger aire.

–¿Qué líquido es ese? –soltó Juan Juan casi al final, para esas alturas yo estaba adentro otra vez haciendo catarsis con las moscas, a las que perseguía con furia.
–Yodo, el mejor desinfectante del mundo.
–Menos mal que no soy alérgica –soltó R y me tuve que sonreír, si no, me caía desmayada.

Ornato público.


El pueblo en que vivo, San Germán, está casi a cuarenta kilómetros de Baraguá, una de las mayores unidades militares de la región oriental, y a treinta y cuatro de Holguín, donde radica el Estado Mayor del Ejército en
esta zona.
Como verán tenemos el “raro privilegio” (al decir del poeta Orlando Coré) de vivir en el corredor de la guerra. Por tal motivo tenemos que aguantar lindezas como las que muestran estas fotos. Son la evidencia de la musculatura bélica con que nos atosigaban cada 2 de diciembre en aquellos interminables desfiles militares, sólo que hoy lo realizan sin anunciar, haciéndonos poner las bardas en remojo.
¿Serán estos los tanques que me dijeron los mayores del G-2 Roilán Cruz Oliva y Douglas, así como el periodista y director de Cultura en Holguín, Alexis Triana que nos pasarían por arriba siempre que intentáramos ‘mellar’ la dignidad de la revolución?
Cuando repaso estas fotos me acuerdo del joven con rosas en la mano, en la plaza de Tiananmen, deteniendo un tanque de guerra. No sé si tenga el valor suficiente para hacerlo, he fotografiado esos tronantes animales de metal y me asusta pensar en eso.
Yo no soy un kamikaze pero estas calles también son mías.

“Higiene es salud”

Así reza la propaganda del Ministerio de Salud pública de mi planeta.

Justamente es este sector, uno de los confrontan más problemas con la higiene. Solamente voy a mostrar unas imágenes, así como sus lugares de procedencia.

Recorte del diario Granma.

Observen la distribución a granel, en las bodegas de Pinar del Río, de la leche para niños hasta siete años: un jarro, un embudo y un plato hondo, para recuperar la que se derrame.

Servicio sanitario para el público, Oficinas del carné de identidad, Reparto Embíl.

Pasillo del saloncito de espera del consultorio del médico de la familia, calle 24, Nuevo Vedado

¡Una imagen vale más que mil palabras!

Fórmula de confirmación

Entender el socialismo cubano es como resolver un problema aritmético sin utilizar la lógica. Principalmente porque sus conceptos y definiciones, no coinciden con los que tradicionalmente se emplean en las ciencias políticas. La dirigencia histórica tiene su propio diccionario.

Por ejemplo, en agosto de 2009, Raúl Castro, en su discurso ante la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP), dijo: “A mí no me eligieron presidente para restaurar el capitalismo en Cuba ni para entregar la revolución. Fui elegido para defender, mantener y continuar perfeccionando el socialismo, no para destruirlo”.

En cualquier parte del mundo que se escuche la frase, de boca de un jefe de Estado y de Gobierno, entenderían que fue elegido por su pueblo, en elecciones populares. En Cuba esto no es así. Nos distinguimos por ser la excepción en la regla.

El Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros es elegido por la ANPP. Por tanto, cuando el menor de los Castro, se refiera a los que eligieron, piensen solo en 609 personas. Número de diputados que ejercieron el derecho al voto, en representación de más de 11 millones de cubanos.

¿El General de Ejército tuvo oposición en las elecciones, había varios candidatos propuestos para la jefatura del estado y del gobierno? No, el único postulado fue él. En Cuba hay un solo partido político y aunque ‘el PCC no participa en el proceso electoral’, su líder, es quien por lógica se propone para el cargo. Raúl Castro es el Segundo Secretario del Comité Central del Partido. El primero es su convaleciente hermano, casi desaparecido de la escena política.

La candidatura a Presidente de los Consejos de Estado y de Ministro, así como todos los demás cargos y puestos del Consejo de Estado, son de lista cerrada y bloqueada. Se proponen y nominan tantos candidatos como puestos a ocupar tenga el órgano.

Sumémosle además que también se emplea la formulita del voto unido para garantizar el 50% más uno, de los votos necesarios para ocupar el puesto. Este tipo de boleta electoral, impide al elector, el voto selectivo y preferencial. Por tanto cuando Raúl Castro hable de elección, entiendan confirmación.

Laritza Diversent

Archivado bajo:Abuso de poder, Artimañas comunistas

Otra Auto-Agresion en Canaletas: Adriane Parra Carralero


http://vocestraslasrejas.files.wordpress.com/2010/05/pablo-6-0528-mp3.mp3

En el horario del mediodía de este 21 de abril el reo común Adriane Parra Carralero tomó una considerable dosis de salfumán en la fábrica aledaña a la Prisión Provincial de Canaletas en Ciego de Ávila, según afirmaron varios internos que presenciaron el incidente, aunque prefieren el anonimato por temor a represalias.

Las fuentes aseguran que Parra Carralero solicitó a un militar que vela a los cautivos ser llevado a la prisión pues se sentía indispuesto, recibiendo respuesta negativa del funcionario de orden interior. Las fuentes agregaron que Parra Carralero fue trasladado urgente al Hospital Provincial ‘Antonio Luaces Iraola’ de la capital avileña y su estado de salud parecía delicado.

Al cierre de esta información Parra Carralero no había regresado del hospital. Hay que señalar que es raro el día cuando no se autoagreda algún convicto en esta prisión de Canaletas.

Pablo Pacheco Ávila, prisionero de conciencia.

Share/Save/Bookmark