Archivo por meses: junio 2010

El arte de la Convivencia

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Ayer fue día de carretera. Dos horas hacia Pinar del Río y en la noche volver sobre el camino de asfalto que separa a esa ciudad y a la ruidosa Habana. El viento colándose por la ventanilla y haciendo mi pelo una maraña, el estremecimiento en la nuca cada vez que el auto se topaba con un bache y ese susto que da la autopista oscura y mojada, salpicada por puntos de control de la policía. Pero sólo fueron molestias transitorias, que quedan olvidadas cuando evoco el patio de Karina abarrotado por los miembros y los amigos de la revista Convivencia. Anoche se anunciaron los resultados del concurso organizado por esa publicación, que galardonó obras en las categorías de ensayo, guión audiovisual, poesía, narrativa y fotografía.

Reinaldo y yo formamos parte del jurado, junto a Ángel Santiesteban, Maikel Iglesias y Orlando Luis Pardo. En la tarde,  deliberamos sobre los textos e imágenes que habíamos valorado por separado durante semanas y que venían –algunos de ellos– bajo seudónimos sacados de la mitología griega. Al abrir los sobres con los nombres reales de los concursantes, nos alegró saber que entre los premiados no sólo había conocidos autores sino también jóvenes que por primera vez mandaban sus trabajos a un certamen. Cerca de las nueve se hicieron públicos los ganadores, en el único trozo de patio que la Reforma Urbana no le confiscó a la familia de Karina. Frente al muro levantado hace meses por los interventores, sonaron frases que tenían carácter de cincel, de barrena que traspasa cualquier tapia. Por un par de horas fue como si la fea muralla de ladrillo y planchas de zinc no estuviera allí, como si la hubiéramos echado abajo con palabras.

Ganadores del concurso Convivencia:

-          Premio al mejor libro de cuentos para Francis Sánchez Rodríguez por “La salida”.

-          Premio al mejor ensayo para Dimas Castellanos Martí por “Utopía, retos y dificultades en la Cuba de hoy.

-          Premio al mejor cuaderno de poesía para Pedro Lázaro Martínez Martínez “Esto no es un arte poética…”.

-          Premio al mejor guión audiovisual para Henry Constantin Ferreiro por “Cuando termina el otro mundo”.

-          Premio al mejor tríptico fotográfico para Ángel Martínez Capote por “Impotencia”.

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Bragado: Una obra literaria como legado espiritual./ Miguel Iturria Savón.

El miércoles 22 de junio, en ocasión de la muerte del escritor Reinaldo Bragado Bretaña (La Habana, 1953-Miami 2005), la Red de bibliotecas cívicas que difunde su obra en Cuba realizó una tertulia sobre el narrador y poeta, autor de relatos (En torno al cero y Bajo el sombreo), novelas (La estación equivocada, La muerte sin remitente, La noche vigilada y La ciudad hechizada) y poemarios (El árbol de la sombrilla, Curazao 24) de indudable lucidez, valor satírico y oficio escritural, aunque están marcados por la marginalidad literaria y por las circunstancias personales que lo llevaron al exilio en los Estados Unidos de América, donde ejerció como periodista, traductor y guionista de radio y televisión.

Como hacedor de universos imaginarios Bragado ironizó las secuelas del exceso de poder. Por la autenticidad y la fuerza de sus relatos ofrece una visión de la realidad que humaniza a los personajes de historias alarmantes, alusivos a Cuba, aunque no recrea las luchas cívicas por los  derechos humanos en la isla, ni expresa la tensión de sus años de encierro en la fortaleza La Cabaña, presentes en sus crónicas y artículos de opinión, principalmente en el Diario de las Américas.

La poesía de este creador colinda con la ficción, deviene ejercicio intelectual de catarsis y desemboca en el coloquialismo que influyó a tantos cultores de su generación. Sus versos restauran la memoria del entorno citadino, los sueños, ruidos, insomnios, temores, búsquedas y máscaras. El poemario a la callecita donde vivió en La Habana ofrece el tiempo y la atmósfera de la ciudad, que “tiene de fiera y de ángel”, de “cascada y huracán”.

Desde la nostalgia Bragado jugó con las palabras, las metáforas y otros recursos. Recreó de forma alusiva la tensión que caracterizó su activismo cívico por la democracia en Cuba, sin caer en las trampas del existencialismo y de la politización que lastra a la poesía.

Dado que Reinaldo Bragado es apenas conocido en su propio país, la Red de bibliotecas cívicas que difunde su legado literario y periodístico surgió como plataforma de comunicación con el fin de promover la lectura sin censura. La misma ya dispone de 43 pequeñas bibliotecas en la isla, entre cuyos lectores figuran artistas locales, activistas de derechos humanos y gentes sin filiación política.

Entre las opciones movilizativas difundidas por la Red están el Servicio de Mensajería, Videos debates, préstamos de libros, tertulias y otras formas de interacción cultural, especialmente con la población infantil de comunidades en situaciones límites.

Desde fines del 2008 la Red de bibliotecas cívicas Reinaldo Bragado brinda servicios públicos sin ánimo de lucro ni exclusiones, aunque prioriza a los creadores literarios censurados en la isla, como Guillermo Cabrera Infante, Guillermo Rosales, Antonio Benítez Rojo, Reinaldo Arenas, Mario Vargas Llosa, Milán Kundera, Octavio Paz o Vaclav Havel.

Omaida Padrón Azcuy y Juan A. Madrazo Luna, coordinadores ejecutivos de la Red, organizan el plan de actividades conforme a las obras recibidas, circulantes, devoluciones y contactos con escritores, periodistas y artistas invitados.

El legado espiritual de Reinaldo Bragado, como el de tantos escritores que continuaron su obra en el exilio pertenece por igual a los lectores insulares y a quienes residen en esas provincias –madres de la diáspora- surgidas durante las calendas del castrismo.

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Los conflictos internacionales y mi conflicto interno

En su reflexión del viernes titulada: Cómo me gustaría estar equivocado, Fidel vislumbra un potencial conflicto armado en sendos escenarios: Irán y Corea. En los párrafos finales se duele por el futuro, comprometido por la guerra inminente ahora que los sueños más revolucionarios se están cumpliendo y la Patria se recupera firmemente. Yo vivo en el país donde el sueño de los jóvenes oscila entre un pasaporte español, emigrar a los Estados Unidos o ponerse una máscara para sobrevivir y superarse en Cuba. El país que respiro día a día no se recupera; necesita transfusiones y trasplantes y quienes nos gobiernan han tenido medio siglo para probar su ineptitud.

Si por mí fuera, nadie jugaría con pueblos, nadie jugaría con armas, nadie jugaría a la guerra. Pero sólo soy un ama de casa un poco deslenguada, cuyo único gobierno es su casita como ya he dicho en mi perfil.

Y sí, espero que en sus pronósticos del 24 de junio de 2010 a las 9.34 p.m. Fidel tambiénse haya equivocado.

Cuba y su sistema de exclusión (II)

 

Los cubanos son excluidos en su propia tierra. Tanto los residentes en el territorio nacional, como los que radican el extranjero. Estos últimos son doblemente discriminados. No pueden invertir en la economía por ser aun ciudadanos del Estado y cuando entran al país son tratados extranjeros.

La Ley No 77, “De inversión extranjera”, establece que inversionistas extranjeros es (…)La persona natural o jurídica, con domicilio en el extranjero y capital extranjero, que se convierte en accionista de una empresa mixta, o participa en una empresa de capital totalmente extranjero, o que figura como parte en los contratos de asociación económica internacional.

En virtud de la normativa de esta disposición jurídica, los cubanos radicados definitivamente en el exterior, no tienen ningún obstáculo para invertir en la economía de su tierra natal. Tienen domicilio y capital extranjero. ¿Qué se lo impide entonces?

El artículo 32 de la constitución cubana establece que los cubanos no podrán ser privados de su ciudadanía, salvo causas legalmente establecidas. Tampoco podrán ser privados del derecho a cambiar de esta. No se admitirá la doble ciudadanía. En consecuencia, cuando se adquiera una ciudadanía, se perderá la cubana. La ley establece el procedimiento a seguir para la formalización de la perdida de la ciudadanía y las autoridades facultadas para decidirlo.

Las causas de pérdida y recuperación de la ciudadanía antes de la reforma constitucional de 1992 eran específicas y figuraban en el texto de la’ Carta Suprema del Estado’. Ahora perdieron relevancia jurídica y deben ser reguladas por una ley.

Teniendo en cuenta el aumento de la emigración cubana, pudiera pensarse que el objetivo de la reforma, era eliminar ciudadanías. Todo lo contrario, las medidas aplicadas por el gobierno, tienden a retenerlas.

Convenientemente para las autoridades no se ha formulado la ley que regula las particularidades analizadas. La práctica es obligar a todos los cubanos a entrar en el país con el pasaporte que los califica como nacional. No es que admitan la doble ciudadanía, para ellos, con respecto a los nacionales, solo existe la cubana. En virtud de esto, no pueden invertir en la economía nacional.

Sin embargo, ya dentro del territorio pierden sus derechos como nacionales, todos los servicios están obligados a pagarlos en divisas, como si fueran extranjeros. Lejos de ser un privilegio, este particular viola los preceptos constitucionales y los derechos fundamentales de los cubanos.

Laritza Diversent

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Agua fría y deuda eterna

Amelia tiene cerca de 50 años y vive sola, su esposo murió en Angola y desde entonces recibe una miseria de pensión a través de la Asociación de Combatientes. Como no trabaja para el Estado y, sin embargo, aún está en edad laboral, varias veces han tratado de retirarle los escasos 200 pesos que recibe en calidad de “ayuda económica”.

Desde que cambió su refrigerador, la vida se le ha complicado: tiene agua fría, pero una deuda con el Estado de 2000 pesos, una treintena de pagos mensuales más los recargos por atraso que no ha podido liquidar. Desde hace algunos meses recibe semanalmente a un “inspector” en su casa, que la informa de lo re-mal que va su caso. Todo empezó con una multa, que sobrepasaba su propia deuda impagable. Como no funcionó, vino el chantaje de quitarle el refrigerador y por último una amenaza de juicio.

Amelia sabe que no podrá reunir esa suma, y su inspector, devenido confidente a fuerza de verle la cara, le confesó que él tampoco había podido cumplir con su compromiso de pago.

En un extraño “Año de la Revolución Energética”, epíteto que se escribió debajo de la fecha en cada documento oficial y en las pizarras de las escuelas, Fidel Castro decidió renovar los equipos electrodomésticos de nuestras casas. La energía nunca llegó, pero nuestros bombillos, ventiladores y refrigeradores fueron cambiados al trueque por unos nuevos, compromiso de pago a plazos mediante.

Algunos años después, un por ciento bien alto de cubanos debe miles de pesos al Estado, reuniones del PCC exigen a los militantes a “velar por el cumplimiento de los compromisos en sus núcleos y en sus barrios” y de paso también “a saldar sus propias deudas para dar el ejemplo”. Pero, después de 50 años -se sea militante del Partido o no-, el común denominador del cubano medio es la insolvencia, y esta quiebra de la economía familiar es el resultado de la mala administración del gobierno, que ahora exige que paguemos lo que nunca hemos ganado.

La mediación de Claret en el proceso contra los patriotas camagüeyanos

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Antonio María Claret (1807-1870), después de desarrollar una destacada labor evangelizadora en Cataluña y Canarias, de participar como cofundador de la Congregación de los Hijos del Inmaculado Corazón de María (misioneros claretianos) y de ser ordenado Obispo, fue enviado a nuestro país para ocupar el Arzobispado de Santiago de Cuba, el cual abarcaba el territorio desde las actuales provincias de Guantánamo hasta Ciego de Ávila, una extensa región donde la labor evangelizadora había dejado mucho que desear debido a la ausencia de obispos durante 18 años.

Para el mejor desarrollo de su misión, Claret elaboró una Carta Pastoral dirigida a la iniciación en la vida cristiana con semejanzas a la actual Doctrina Social de la Iglesia, legitimó miles de matrimonios, fundó la Hermandad de la Instrucción de la Doctrina Cristiana para la evangelización y junto a la madre María Antonia París, fundó también el Inmaculado Corazón de María (claretianas). Su norte fue siempre la dignidad de la persona y la prioridad de los más necesitados como lo demuestran las cajas de ahorro al servicio de obreros y campesinos, la ayuda a las mujeres sin dotes para casarse y a las viudas desamparadas y su atención a la agricultura, sector para el que escribió dos libros referidos a los métodos agrícolas modernos; creó una granja en Camaguey para niños y niñas pobres y elaboró un plan que tendía a convertir a los campesinos en verdaderos propietarios.

Su arribo a Cuba se produjo cuando el comercio de esclavos seguía arrojando miles de africanos sobre nuestras costas. Como en sus manos no estaba la posibilidad de abolir la esclavitud, abogó –siguiendo el ejemplo de San Pablo– por el trato caritativo a los cautivos, por la igualdad entre negros y blancos y por la eliminación de la trata, a la vez que autorizó los matrimonios interraciales y exigió el cumplimiento de las leyes civiles y eclesiásticas que contenían beneficios para los esclavos, como el Bando del Buen Gobierno, el Reglamento de Esclavos y las Leyes Sinodales. El valor ético de su conducta reside en que las autoridades coloniales prohibían a los eclesiásticos criticar la legislación vigente, y la esclavitud era legal, por lo que tuvo que enfrentar más de un proceso en su contra.

Aunque Claret se declaraba apolítico, realmente era partidario del sistema monárquico y contrario a la independencia. Sin embargo, como hombre de Iglesia, esa posición nunca lo apartó de su labor misionera. En su autobiografía escribió: “Jamás me he metido en materias de política; veo y medito la marcha de las cosas, pero no digo ni una palabra”. Aunque él consideraba que la actuación política directa era una impedimenta para el ministerio sacerdotal, lo cierto es que nadie que se preocupe y ocupe de los pobres, los enfermos, los trabajadores y los esclavos, puede considerarse al margen de la política.

La mejor prueba de lo anterior la brindó el mismo Claret con la actitud asumida en el proceso judicial, efectuado en agosto de 1851, que condenó a muerte a Joaquín de Agüero y a otros patriotas camagüeyanos que se alzaron contra la metrópoli. Los consideró patriotas porque, aunque eran partidarios del anexionismo, no se puede ignorar que esa corriente política incluía a todos los que asumían el modelo norteamericano por su carácter democrático y no sólo a los que propugnaban la unión con Estados Unidos con el fin egoísta de preservar la esclavitud.

Ese fue el caso de Joaquín de Agüero, quien se inició en la vida pública aboliendo la esclavitud en sus propiedades, casi dos décadas antes que lo hiciera Carlos Manuel de Céspedes en La Demajagua. La razón estriba en que, como la anexión implicaba previamente la separación de España, los que tenían ideas independentistas podían aceptar la participación en la primera etapa, es decir, en la de la separación. El historiador marxista Sergio Aguirre, en Nacionalidad y nación en el siglo XIX cubano, al referirse a Joaquín de Agüero, Isidoro de Armenteros, Francisco Estrampes y Ramón Pintó, escribió: “Fueron todos, al parecer, anexionistas. Pero, ¿quiénes anduvieron movidos erróneamente por una sana intención democrática?; ¿cuáles fueron hipotecadores de la nacionalidad cubana en aras del interés esclavista?; ¿para quienes fue la independencia el verdadero objetivo? Lógicamente, el mejor parece Agüero. El peor Pintó”. Otro historiador, Oscar Loyola, en Cuba y su historia, reconoce que el anexionismo no fue una corriente unitaria y plantea que Agüero se alzó en defensa de la separación de Cuba de la Metrópoli.

A favor de esos cubanos que lucharon por la separación de España, Claret, que era partidario de la monarquía, pidió clemencia por ellos y solicitó permutar la pena de muerte dictada a cambio de su propia vida: una actitud valiente y ética conforme a los principios cristianos.

En carta al Capitán General de la Isla, el 26 de julio de 1851, escribió: “Ya sabe Vuestra Excelencia que nunca jamás me he metido en asuntos políticos, pero en esta isla se halla tan hermanada la religión con la política, que apenas se puede hablar de la una que no se tope con la otra aunque no se quiera”. Por su recta conducta fue víctima de varios atentados contra su vida, entre ellos el ocurrido en 1856, en la ciudad de Holguín, donde fue herido en la mejilla y en el brazo derecho con una navaja.

En 1857 Claret, al ser designado confesor personal de la Reina Isabel II, abandonó Cuba. Resultado de la revolución liberal de 1868 partió al exilio con la Reina y murió refugiado en una abadía de Francia, el 24 de octubre de 1870. Por su obra el Episcopado de América Latina solicitó al Papa León XIII su beatificación, la causa se introdujo en 1887, fue declarado Venerable en 1890, beatificado en febrero de 1934 y canonizado por el Papa Pío XII, el 7 de mayo de 1950.

Al igual que el obispo Pedro Agustín Morell, quien medió y defendió a los esclavos del Cobre en 1731, San Antonio María Claret, intercedió por la vida de un grupo de patriotas camagüeyanos. Hechos poco conocidos, que son parte de nuestra historia y que encierran muchas enseñanzas para el presente cubano.

Cuba y su sistema de exclusión (I)

Es justo reconocer que la inversión extranjera, en Cuba, reporta beneficios a la economía. Sin embargo, ella por sí sola, no es la solución para enfrentar los problemas que la agobian.

La Ley No 77 se adoptó en 1995 para brindar seguridad y garantías al inversionista extranjero, y con ello obtener la recuperación económica. Así lo hace saber el Parlamento Cubano, en la introducción de esta disposición normativa.

En ella, la Asamblea Nacional expresa además que, a través de la inversión extranjera, cuba podía obtener (entre otros objetivos) mayor eficiencia productiva, mejoramiento de la calidad de los productos y los servicios que se ofrecen, y una reducción en los costos.

A 15 años de haberse aprobado esta ley, vale la pena preguntar: ¿Aumentó el bienestar del pueblo cubano? ¿A qué servicios se refería el parlamento, a los que reciben los extranjeros o los que se ofrecen a la población? En cuanto a estos últimos, sobran los comentarios.

Los salarios insuficientes desmotivan a los ciudadanos, principalmente a los jóvenes, a trabajar con el Estado ¿Cómo resuelve el gobierno el problema de abstinencia laboral, que lo obligó a incrementar la edad para retirarse por vejez? Aplicando hasta 4 años de prisión por peligrosidad social.

Esto conlleva otro problema, el de las ilegalidades. El bajo poder adquisitivo de miles de familia determina que están vivan al margen de las regulaciones estatales, para resistir a la permanente crisis.

¿Cuál es la solución a este otro conflicto? El despliegue de operativo policiales, para atrapar in fraganti a los que se dedican a actividades económicas individuales. ¿No es más fácil legalizar la situación de personas que optan por vivir independiente de las dádivas del Estado?

¿Por qué el gobierno cubano no incentiva las actividades lucrativas de los ciudadanos? Al igual que la inversión extranjera, la iniciativa económica individual de los cubanos reporta mayor productividad, la creación de nuevos puestos de trabajo, etc.

En principio, una de las razones que fundamento la exclusión de los cubanos del quehacer económico nacional, fue el igualitarismo social que pretendió el socialismo y que nunca alcanzó.

Para intentar garantizar un derecho, se violentaron otros. Una supuesta igualdad social justificó que el gobierno actuara en contra de los dictados constitucionales, y originara una forma institucionalizada de segregación, por razones de origen nacional.

Cuba necesita una ley de inversión, no de exclusión. La vigencia por 15 años de la ley 77 solo trajo el apartheid económico. No es justo que el capital individual de los extranjeros, sea el único que valga en la economía de los cubanos.

Laritza Diversent

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El objetivo ahora es Reina OZT.

Reina Luisa el pasado sábado 26 de junio fue nuevamente golpeada y agredida por policías políticos y uniformados en Banes. El hecho se produjo a unos cien metros de la casa de la madre del mártir cubano Orlando Zapata Tamayo cuando dos damas de apoyo intentaron visitarla y las autoridades de la localidad se abalanzaron contra ellas para arrestarlas. Avisados del hecho Reina Luisa y sus hijos acudieron a socorrerlas e impedir la acción brutal acción policial.
Caridad Caballero Batista, una de las agredidas me manifestó que ningún poblador de la zona se sumó al hecho y que esta vez solo ejecutaron la acción los militares. Agregó además que Mariblanca Avila de constitución física más delgada recibió mayores atropellos por lo que pasadas veinticuatro horas de los golpes se sintió mal y fue llevada al hospital de Velazco, municipio de residencia de la señora y en la tarde del lunes 28 continuaba ingresada y recibiendo atención médica.
Reina Luisa aún con traumas fisicos de los golpes y torceduras que recibió me precisó vía telefónica “Los incidentes ocurrieron en plena calle ante los ojos de todos los vecinos que atónitos expresaron rechazo ante el hecho”. Arrastraron a mi nieta una menor de edad, a mi hijo le fracturaron un dedo, a mí me golpearon y quebraron un dedo, a Cari Caballero la maltrataron y lo peor se lo hicieron a Mariblanca Avila.
Además explicó “Fíjate si fueron violentos y ellos saben que lo que hicieron se salió de nivel que al día siguiente en un hecho inusual me permitieron asistir a misa sin ningún tipo de actos de repudio ni turbas traídas de no sé donde para gritarme obscenidades y ofensas. Incluso uno de esos policías políticos el mayor Roilán del G-2 estuvo en mi casa para decirme que lo que habia sucedido el día anterior se estaba analizando y que se vería eso con los ejecutores”.
“Son tan malvados que me dejaron ir a la iglesia para tapar lo que hicieron el sábado por la tarde y que yo no denunciara los hechos. Pero yo responsabilizo a todos esos policías con cualquier complicación que se le pueda presentar a Mariblanca. Ellos y sus superiores porque lo ordenan y permiten como mismo ordenaron y permitieron el asesinato de mi hijo Orlando Zapata.