Archivo por meses: septiembre 2010

Huelga de hambre


“Prison of Life”- Haris Imtiyaz khan

http://vocestraslasrejas.files.wordpress.com/2010/09/huelgadehambre1.mp3

El prisionero político Lamberto Hernández Plana se declaró en huelga de hambre este 23 de septiembre.

Hernández Plana, de 41 años de edad y con residencia en calle 24 número 109 entre 15 y 17, Vedado, en el capitalino municipio de Plaza de la Revolución fue uno de los que sacaron de Camagüey en el año 2007, cuando se amotinaron en el régimen especial de Kilo8 por las muertes de varios presos comunes causadas por guardias y trasladado para la prisión de Agüica, en Matanzas.

El 23 de septiembre lo vuelven a trasladar para Camagüey donde están esos guardias asesinos según el considera y lo hacen para vengarse y seguir manteniéndolo desterrado de Ciudad de La Habana, pues lleva 18 años fuera de la capital del país.

Lamberto Hernández Plana me informa que no comerá hasta que esté en Ciudad de La Habana y que padece de úlcera, gastritis aguda, duodenitis, hernia diatal y también poli-neuropatía y no tiene medicamentos a su alcance ya que se encuentra en Canaleta de tránsito para Camagüey.

Pedro Aguelles Morán
Grupo de los 75
Prisión Provincial de Canaleta
Ciego de Ávila

Share

Cuenta propia, control ajeno./ Miguel Iturria Savón

Casi medio siglo después de la demoledora Ofensiva Revolucionaria de marzo de 1968, las mismas autoridades gubernamentales que acabaron con la pequeña y mediana propiedad privada, aprobaron el Listado de 120 actividades a ejercer por cuenta propia. ¡Que bien! La medida deviene una puerta en el muro de la intolerancia, aunque resulta insuficiente pues no acaba de liberar los medios de producción en manos del Estado, que conserva el control casi absoluto en detrimento de millones de personas y de la economía nacional.

En estos días muchos cubanos buscan el Listado de oficios, lo fotocopian o hacen anotaciones y lo reparten entre los amigos y parientes que fueron despedidos o quedaran fuera de las plantillas infladas en los meses venideros. El documento es un estímulo para el millón de parados que el gobierno enviará a sus casas con el fin de acabar el jueguito de empleos para todos, aunque no halla materias primas, transporte para distribuir la producción ni salarios que dignifiquen a quienes trabajan.

Al revisar el Listado me percato que de los 120 oficios a ejercer por cuenta propia, previa obtención de licencia y pago de impuestos, 22  corresponden a actividades esencialmente rurales y 98 a labores urbanas. Trece benefician el transporte, seis al comercio, seis la construcción, quince la cultura, cinco la enseñanza, dos a la salud pública y varios a las faenas agrícolas, sector prioritario pues liberará a los arrieros, carretoneros, vendedores de animales, desmochador de palmas, herreros, poceros, yerberos y trasquiladores de las ojerizas del ejercito de inspectores agrícolas y de los funcionarios de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP), cuyo presidente habla la neolengua del poder.

El pequeño boquete en el muro del control no excluirá la vigilancia estatal, pero abre un caminito personal en la selva totalitaria. Así, por ejemplo, el comercio tendrá mensajeros, sastres, peluqueras, relojeros, vendedores de flores y piñatas, barberos y otros cuentapropistas que dependerán de si mismos y aportarán al fisco; mientras los empleados de bodegas, tiendas, cafeterías, restaurantes y garajes estatales seguirán en la modorra colectivista, sin competir con nadie, buscar las mercancías ni pagar impuestos por el local y las ventas.

Por su parte, el sector constructivo dispondrá de empleados a domicilio, de manera que quienes ya ejercen por la libre como albañiles, carpinteros, masilleros, pintores de inmuebles, plomeros, electricistas y tapiceros, dentro de unos meses tendrán licencia e impuestos. La carpintería estará limitada por la no comercialización de la madera y el altísimo costo de instrumentos y puntillas, en manos de empresas gubernamentales.

Hasta la cultura se libera un poquito con el Listado de actividades aprobadas para ejercer por cuenta propia. Entre los artífices autorizados figuran afinadores de instrumentos musicales, artesanos inscriptos y no inscriptos en el Registro de la Asociación Cubana de Artistas Artesanos (ACAA), compradores-vendedores de discos viejos, encuadernador de libros, grabador cifrador de objetos, fotógrafos, restaurador de obras de arte y traductores e interpretes de idiomas.

Del lobo un pelo, pues siguen en manos del gobierno los cines, casas de cultura, escuelas de enseñanza artística, galerías de arte, librerías, teatros y la red de centros y empresas que dirigen y programan la música, las agrupaciones danzarías y, por supuesto, la radio, la televisión y la prensa escrita. Casi nada, ¿verdad?

Decenas de oficios liberados legitiman a miles de chóferes de alquiler, parqueadores de automóviles, bici taxistas, boteros y lancheros, cocheros, limpiabotas, manicuristas, maquillistas, mecanógrafos, profesores de idiomas y de instrumentos musicales, repasadores escolares, quiropedistas y otros que laboraban por cuenta y riesgo, según las demandas recibidas.

Al hablar de la dichosa Lista resulta apresurado asociarla a cambios profundos en el modelo de dominación del Estado sobre las personas. Las actividades por cuentan propia desatan la esperanza de independencia y mejoría propia; pero ¡cuidado!, quienes impusieron el caos y se apropiaron de todo en nombre de ideales igualitarios siguen con las riendas en las manos. Si abren una puerta en el muro es para conservar el poder.

Share/Save/Bookmark

Chaplinescas

El aguador de Sevilla de Diego Velázquez

El hombre de traje raído, sombrero de bombín y enormes zapatos llevaba también un cristal a la espalda. Su compinche, un niño de apenas cinco años, rompía a pedradas las vidrieras de los negocios o las ventanas de las casas para que el cristalero vendiera sus servicios a los desesperados clientes. Juntos formaban un dúo de la supervivencia, un equipo de trabajo emergente que apenas si daba para mantener encendido el fuego en el hogar. La historia descrita en el filme “El Chicuelo” (1921) de Charles Chaplin ha vuelto a pasar frente a mis ojos al repasar el listado de actividades por cuenta propia que publicó el periódico Granma. Como un repertorio de la miseria y de la dependencia, esa enumeración de labores privadas más parece destinada a una aldea feudal que a un país en el siglo XXI.

Leídas de un tirón –conteniendo el disgusto– salta a la vista que apenas hay ocupaciones vinculadas directamente con la producción. Los emprendedores tampoco contarán con un mercado mayorista que los provea de materias primas y la posibilidad de acceder a créditos bancarios sólo ha sido enunciada sin mencionar el por ciento de los intereses. Ni hablar de que los cuentapropistas puedan importar directamente mercancías desde fuera de nuestras fronteras, pues eso sigue siendo monopolio absoluto del Estado. De las 178 actividades aceptadas, ya muchas se realizaban sin licencia y al ser incluidas en esa enumeración, lo único que cambia es que comenzarán a tener la obligación de pagar impuestos. De ahí que el escepticismo ronde al anuncio que estas “flexibilizaciones” a la inventiva privada contribuirán a solucionar los graves problemas de nuestra economía.

Qué traerá como consecuencia esta lentitud en aplicar los necesarios cambios: que los ciudadanos sigan nutriendo las largas colas frente a los consulados para marcharse del país o se sumerjan de lleno en la ilegalidad y el desvío de recursos. Si nuestras autoridades creen que las transformaciones a cuenta gotas evitarán que el sistema se les deshaga entre las manos mientras intentan actualizarlo, subestiman la sensación de urgencia que recorre la Isla. Tanta tibieza para aplicar las impostergables aperturas fragiliza la situación social y nadie puede prever cómo reaccionarán los frustrados “chicuelos”, los desfavorecidos con los despidos masivos y la falta de expectativas. ¡Ojalá no terminen echando abajo las vidrieras!