Archivo por meses: noviembre 2010

La “Pegatina” de los Segurosos

Wilfredo Vallín Almeida

¿Qué sucedió el viernes 22 de noviembre en Neptuno 1055?

Íbamos a un conversatorio en una casa de la calle Neptuno, muy cerca de la vivienda de esa asombrosa mujer de esta época que se llama Laura Pollán. Se iban a reunir varias personas que querían conocer sobre el tema de los pactos firmados por el entonces canciller Felipe Pérez Roque en Nueva York el 28 de febrero de 2008.

Alerté a Esperanza, mi esposa y también letrada, en cuanto a que miembros de la Seguridad Estatal podían estar esperando nuestra salida para impedirnos acudir al conversatorio. Me equivoqué en parte: estaban afuera pero sólo querían que lo notáramos.

A una cuadra de la casa en cuestión fuimos interceptados por dos personas que se identificaron como miembros de la Seguridad.

Uno era alto, negro, de edad madura y parecía entender nuestros argumentos. El otro, casi un adolescente, bajito de estatura, blanco; parecía llevar la voz cantante: se mostró soez, prepotente y altanero. Al reclamarles los preceptos legales en que se apoyaba para impedirnos el acceso a aquella casa, nos espetó la siguiente frase:

–Vallín, siempre estás con “la pegatina esa”.

Inicialmente no entendí que quería decirme con eso de “la pegatina”. Me molestó mucho la forma desparpajada con que se dirigió a nosotros, con el comportamiento de quien cree tener a Dios cogido por la barba.

Ya de regreso en mi casa, repasé lo acontecido y cambié mi malestar con el “agentico” en cuestión (y lo llamo así por lo jovencito que me pareció). Y modifiqué mi opinión al recordar aquel pasaje de Orwell en Rebelión en la Granja donde Napoleón buscó y “educó” a quienes mordieran para él y por él. Por eso llegué a la conclusión de que éste muchacho no es culpable de lo ocurrido.

No me extrañaría que fuese un joven de provincias que, al verse caminando en La Habana, sienta estar en la Quinta Avenida de Nueva York, en los Campos Elíseos de París o en la Plaza Wenceslao en Praga y que al ver las viviendas del reparto Kohly crea contemplar el Taj Mahal de la India, amén de confundir la moto suzuki -que le entregan para el servicio- con poseer un BMW del año… en propiedad.

La culpa es de aquellos que un día pretendieron educar a su antojo a las nuevas generaciones de cubanos pero, en la práctica, se han ido quedando cada vez más con lo menos preparado y culto de sus jóvenes y, ante el rechazo de la gran mayoría de ellos a ingresar en los cuerpos policíacos, no han tenido más remedio que buscar para esa tropa a muchos… en lo más marginal de la sociedad.

Así, vemos como estos muchachitos, muchas veces casi niños, no pueden sino repetir frases hechas, incapaces para decir otra cosa, no ya para sostener el menor diálogo razonado o para decir, tan siquiera, un sólo verso de “Los Zapaticos de Rosa”.

Por eso no es extraño que en nuestro camino hacia el reconocimiento de los derechos inalienables del hombre, tengamos que chocar con estos personajes que debieran cultivarse mejor antes de hablar a ciudadanos que por edad y formación pudieran ser sus maestros en hábitos éticos, lenguaje correcto y trato adecuado.

Ellos son “el hombre nuevo” resultante de un proyecto de ingeniera social cuyos resultados son ostensibles a nuestro alrededor; grotesco, absurdo y absolutamente fracasado… para suerte de todos los cubanos.

vallinwilfredo@yahoo.com

Filed under: Defensa de los Derechos Humanos

El softball une a los Pueblos

Los encuentros de softball que sostuvieron los equipos de Cuba y los Estados Unidos la pasada semana en los terrenos de la Ciudad Deportiva fue un paso mas al acercamiento de intercambios culturales que sostienen estos dos países, que durante muchísimos años an echó de este deporte su Pasatiempo Nacional.

Fue una serie muy emotiva disputada de principio a fin, con unos veteranos que mostraron mucho oficio en las jaguadas y los jonrones que conectaron, sin contar el ambiente de camaradería que reino entre los conjuntos, con un publico que colmo las graderías del Juan Ealo, sobre todo las esposas de los jugadores cubanos que trajeron belleza y buen humor con su comisión de hembullo.

Durante muchos años el deporte de las bolas y los straits a tratado de unir estos países y el béisbol asido una herramienta muy importante para el acercamiento, recordemos los topes contra
las selecciones universitarias de EE.UU. y los Orioles de Baltimore que tantos beneficios nos trajo en todos los sentidos, tomando encuenta que por primera vez después del año 59 un equipo de béisbol de Grandes Ligas visitaba la isla.

¡La desición desgraciadamente no esta en mis manos pero creo que deberíamos abogar todos porque estos encuentros se produjeran mas a menudo para beneplácito de los fanáticos que deseamos que el béisbol o softball continué uniendo a estos dos pueblos!

Curiosidades. Que bueno que veremos en accion al estetelar jardinero Fredery Cepeda de equipo de Santy Espiritus despues de muchos comentarios que si jugaba o no.. Mas adelante les comentare sobre las nuevas reglas vigentes en nuestra Serie Nacional que a muchos no les a gustado ?

El softball une a los Pueblos

Los encuentros de softball que sostuvieron los equipos de Cuba y los Estados Unidos la pasada semana en los terrenos de la Ciudad Deportiva fue un paso mas al acercamiento de intercambios culturales que sostienen estos dos países, que durante muchísimos años an echó de este deporte su Pasatiempo Nacional.

Fue una serie muy emotiva disputada de principio a fin, con unos veteranos que mostraron mucho oficio en las jaguadas y los jonrones que conectaron, sin contar el ambiente de camaradería que reino entre los conjuntos, con un publico que colmo las graderías del Juan Ealo, sobre todo las esposas de los jugadores cubanos que trajeron belleza y buen humor con su comisión de hembullo.

Durante muchos años el deporte de las bolas y los straits a tratado de unir estos países y el béisbol asido una herramienta muy importante para el acercamiento, recordemos los topes contra
las selecciones universitarias de EE.UU. y los Orioles de Baltimore que tantos beneficios nos trajo en todos los sentidos, tomando encuenta que por primera vez después del año 59 un equipo de béisbol de Grandes Ligas visitaba la isla.

¡La desición desgraciadamente no esta en mis manos pero creo que deberíamos abogar todos porque estos encuentros se produjeran mas a menudo para beneplácito de los fanáticos que deseamos que el béisbol o softball continué uniendo a estos dos pueblos!

Curiosidades. Que bueno que veremos en accion al estetelar jardinero Fredery Cepeda de equipo de Santy Espiritus despues de muchos comentarios que si jugaba o no.. Mas adelante les comentare sobre las nuevas reglas vigentes en nuestra Serie Nacional que a muchos no les a gustado ?

Los traspiés de la princesa

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Foto: Claudio Fuentes Madan, de la serie “Con jamón, lechuga y petipuá”

No es la primera vez que siento deseos de decirle a Mariela Castro que debió quedarse callada. En mí es una reacción bastante extraña pues normalmente digo y exhorto a los demás a que expresen lo que les dé la gana. Sin embargo, con ella me resulta difícil, y es que existe una cosa llamada pudor que para aquellos que, como ella, son figuras públicas de la política, es imprescindible.

La primera vez fue cuando llamó a Yoani Sánchez “gallita insignificante”. Bastante vergonzoso es que un político insulte a una periodista por un cuestionamiento incómodo, pero que la hija del heredero se dedicara a llamarle insignificante a una ciudadana cubana fue, sin dudas, el colmo del cinismo alcanzado por la nomenclatura. No obstante vale aclarar que la pregunta de la autora de Generación Y no fue todo lo incómoda que hubiera podido ser y que la sobrerreacción de Mariela es la prueba de la alergia que le produce la libertad de prensa. En mi opinión una pregunta realmente dura hubiera sido, por ejemplo, preguntar por qué el CENESEX no representa ante el gobierno una demanda a favor de los homosexuales que sufrieron represión y vejaciones en los sesenta, los setenta y los ochenta y que merecen una indemnización y una disculpa oficial. En ese caso a nuestra princesa, creo, le habría dado un infarto.

Ahora, el CENESEX tiene en su página principal esta declaración. Me recuerda un chiste pupular: El periodo especial ni me beneficia ni me perjudica, sino todo lo contrario. Resulta que Cuba tiene la exclusividad de ser el único país de América que “se suma al voto del grupo de países que contemplan a la homosexualidad como un delito dentro de sus legislaciones, incluyendo la aplicación de la pena capital por ese motivo, en cinco de ellos”. El CENESEX, vale aclarar, es la única institución reconocida por el gobierno que supuestamente representa los derechos de los homosexuales. ¡Vaya impudicia, señores, leer semejante frase en la página del “Centro Nacional de Educación Sexual”, y firmada por su directora!

Algunos temas a debate

Fotografía tomada de Internet

Fotografía tomada de Internet

Después de un prolongado tiempo sin participar en los debates de los lectores, me motivan los comentarios suscitados a partir del post “Cuba: posibles escenarios de salida”, que –como declaré al final de ese texto– fue escrito precisamente con la intención de que se discutieran las propuestas que en él enuncio.

Haciendo una revisión general, algunos comentaristas coinciden en puntos que casi podrían considerarse acuerdos, como por ejemplo, la preferencia porque en Cuba se produzcan cambios de modo pacífico, la búsqueda de consensos, eliminar las exclusiones, superar la desidia social, renunciar a las posiciones de odio y alentar el protagonismo de los jóvenes. Otros lectores exponen puntos de vista algo más complejos; existen también posicionamientos extremos y no faltan pesimismos (justificados, por cierto) de quienes creen que nada vale la pena. Quiero insistir de manera preliminar que, en lo que a mí respecta, todos los criterios me resultan valiosos, pero no puedo evitar discrepar en algunos casos y matizar en otros. Si queremos consensos, habrá que construirlos. Trataré de ser lo más concisa posible, pese a que un escenario tan dilatado, turbio y complicado como el de la realidad cubana actual y las circunstancias que nos llevaron a él no se pueden resumir en este pequeño espacio ni se agota en un foro de tan modestas proporciones como el nuestro. Les pido, pues, me tengan paciencia. Voy a dedicar dos post (no necesariamente continuos) a los temas tratados, a fin de evitar un texto demasiado extenso.

Voy a basar algunos de mis criterios en puntos de interés que se han mencionado entre los comentaristas. Un lector opina que la intervención de organismos internacionales que propuse como posible salida a una crisis humanitaria no debe considerarse, ya que tal caso debió producirse antes de 1994, cuando el hambre y la miseria alcanzaron elevadas cotas en medio de la agudización de la crisis económica al desplomarse en campo socialista, fenómeno que oficial y eufemísticamente se dio en llamar “Período Especial en Tiempo de Paz”. Sin embargo, a pesar de la dureza de aquellos años y particularmente entre 1993 y 1994, no se llegó a producir lo que pudiera definirse como una “crisis humanitaria”. Es cierto que hubo un amplio sector de la población que resultó más vulnerable, entre ellos los ancianos sin apoyo filial, los niños de hogares disfuncionales, las familias de menores ingresos y, por supuesto, los grupos más frágiles en situaciones de crisis: discapacitados físicos y mentales, personas con enfermedades crónicas, indigentes, etc. Pero simultáneamente hubo factores que ayudaron a paliar con relativa celeridad los embates de las carencias, entre ellos están la despenalización del dólar, las inversiones de capital extranjero, la proliferación de trabajadores por cuenta propia y –por supuesto, con un papel importantísimo–, las remesas familiares. Tampoco hay que olvidar que por entonces la cartilla de racionamiento era “más generosa”, habida cuenta de que se distribuía una serie de productos que –por muy mala calidad que tuvieran– servían las mesas más pobres. Conservo las cartillas de aquellos años, significativamente más voluminosas que las actuales. No me malinterpreten, no niego los terribles males sufridos entonces por la mayoría de los cubanos, pero siguiendo los parámetros que establecen los organismos internacionales, hasta ahora en Cuba no se ha producido realmente una crisis humanitaria como sí ha ocurrido por ejemplo en Ruanda, en la extinta Yugoeslavia, en el propio Haití, y en otros muchos puntos del planeta, con los ingredientes de masacres, hambrunas que han cobrado miles de vidas humanas, epidemias permanentes, guerras, enfrentamientos (étnicos o de otro tipo), descontrol social, ausencia de autoridad, etc.

Por otra parte, la emigración de 1994 fue masiva, pero ello no es requisito único y suficiente para una intervención de dichos organismos. También habían sido masivas migraciones anteriores, como la de 1980 (Mariel), la de Camarioca, en 1967; y la de los primeros años de la revolución, digamos entre 1959 y 1963, cuando se definieron posiciones extremas tanto al interior de la Isla como en su política exterior, y se polarizó el proceso, lo que dio lugar a la salida de miles de cubanos que fueron afectados en alguna medida por las leyes dictadas por el nuevo régimen, que pensaron que la revolución sería un período breve y transitorio o que, sencillamente, no compartían las políticas de Castro, entre otras causas. Emigraciones masivas hay en el mundo entero desde los países más pobres hacia los más desarrollados y ricos. Las revoluciones también han sido impulsoras de procesos migratorios. Es la historia de la Humanidad, y poco podrían hacer los organismos internacionales al respecto.

Otra posición que no comparto, pero que propicia un debate de capital importancia, es la eterna acusación a la juventud. No me parece razonable ni muy ajustado a la realidad el criterio de que los jóvenes cubanos sean indolentes, irresponsables o acomodados. Es cierto que hay una crisis general de valores, que la falta de expectativas crea un sentimiento de frustración entre la juventud y que la fuga de la Isla se ha convertido en la esperanza de miles… ¿de jóvenes? ¿No es acaso lo que han visto y ven hacer a sus mayores desde hace décadas? ¿No ha sido y es el anhelo de decenas de miles de cubanos bien adultos? Hace 50 años también han estado emigrando jóvenes que no se decidieron por transformar una realidad que rechazaban o que eligieron (palabra sagrada, por cierto) hacerse un destino lejos de su país de origen. No son, entonces, “los jóvenes de hoy” quienes eluden el enfrentamiento o la promoción de las libertades cívicas. No son exactamente los de ahora los apáticos. No es justo. Tampoco podemos olvidar que esos jóvenes de hoy nos vieron a nosotros (sus padres y abuelos) eludiendo la responsabilidad, fracasando en nuestros proyectos profesionales, sobreviviendo en la doble moral del acatamiento en público y la protesta en privado, aceptando, mintiendo, muchas veces asintiendo en silencio cómplice, y siempre temerosos.

Menos cierto aún resulta negar a la juventud actual su espíritu contestatario. Ellos pueden sentirse desorientados o a veces confundidos, pero son de muchas formas inconformes y rebeldes. ¿Por qué exigir a ellos lo que los más experimentados, los más reflexivos y más preparados no hemos sido capaces de hacer? No digo que dejemos las cosas como están; digo que les contagiemos la voluntad y les despertemos el valor que todo joven lleva por dentro; digo que tracemos un camino de libertad y muchos de ellos nos arrollarán por él. Ahí está el fenómeno de la blogósfera alternativa, que comenzó por un puñado de cubanos, mayoritariamente adultos maduros, y hoy cuenta con un buen número de jóvenes valiosísimos. Implicar a la juventud requiere del involucramiento directo –con acciones positivas– de los menos jóvenes, miembros de todas las fuerzas de la incipiente sociedad civil, incluyendo los opositores de todos los signos que deben trabajar en ello.

Los jóvenes se han visto frenados durante medio siglo, hundidos en la bruma de un sistema que les dijo que el futuro ya estaba hecho, que el destino estaba trazado por un proceso nacido de la violencia. En casa no les dijimos: “Vamos, cambiemos las cosas, exijamos nuestros derechos y hagamos la Cuba que queremos”. En realidad les dijimos: “Quédate tranquilo; no les creas, pero calla para que no te perjudiques; finge obediencia, estudia, prepárate, un día cambiarán las cosas… Y si no cambian, vete: busca un mundo mejor lejos de este moridero. No vale la pena luchar contra los molinos de viento, los demás en definitiva no lo agradecen ni lo merecen”. Esa ha sido la verdad nacional. No hemos sido exactamente un paradigma de civismo y responsabilidad para los jóvenes. Es más, les hemos fallado, ¿cómo reclamarles por aquello de lo que somos responsables? ¿Quién los hizo como son? ¿Somos acaso mejores que ellos? No lo creo. Y agradezco de una manera muy especial que algunos lectores hayan traído al debate un tema tan crucial como el del papel de los jóvenes en el proceso de cambios, porque ganar la confianza de ellos y comprometerlos en el fin de la dictadura y en la reconstrucción de la nación es la mayor de las utopías posibles en la Cuba de hoy. Pese a todo, yo al menos, sigo apostando por los jóvenes.

Increíble, pero cierto

Anoche, viendo en la televisión de mi planeta un noticiero de Telesur, que se ha puesto de moda, no por su contenido (muy parecido al nuestro), sino más bien por la cantidad de imágenes (a las que no estamos acostumbrados), pude ver casi con estupor lo acontecido en muchos de los locales habilitados como colegios electorales en Haití.

Urnas violadas y tiradas por el suelo, con profusión de boletas, algunas ya utilizadas por los electores, regadas por doquier. El desorden y la confusión reinaban en medio de unas elecciones, que no me explico cómo fue posible celebrarlas, en el trágico escenario de una epidemia de cólera y aún con las secuelas del terremoto, del que increíblemente no acaban de restablecerse, a pesar de la inmensa ayuda recibida de innumerables países.

Más aún me impactó oír temprano en las noticias, por la onda corta, que los organismos internacionales se daban por satisfechos respecto al resultado de los comicios.

Una pregunta me hice de inmediato. Cómo es posible que este caos llamado elecciones haya merecido la aprobación de la OEA y no así las organizadas y efectuadas libres, democráticas y transparentes en Honduras, con la altísima participación del pueblo, quien expresó cívicamente su voluntad.

Gala de Retadores. / Miguel Iturria Savón

La mañana del domingo 21 de noviembre apenas se podía caminar por la calle Galiano, en Centro Habana, pues reinaba la expectación frente al Teatro América, sede de espectáculos musicales y humorísticos, convertido en coliseo de los músculos por la Asociación Cubana de Fisioculturismo, que celebró su gala Retadores de Campeones, difundida por el canal deportivo de la Televisión Nacional, algo insólito pues los atletas que cultivan la estética del cuerpo aun no son reconocidos oficialmente.

Quienes no pudimos obtener la entrada en las ventanillas del teatro acudimos a los revendedores, que la ofertaban a dos cuc –equivalentes al dólar-, cifra aceptable por lo inusual del espectáculo, caracterizado por el desfile inicial de los atletas, retadores de los campeones del año anterior, quienes salieron a escena en conjunto y luego, al compás de la música, cada uno hizo sus demostraciones, mientras el jurado anotaba y el público aplaudía o susurraba.

Como en Cuba se realiza una competencia provincial y otra nacional, que designa a los primeros lugares por peso o división (65, 70, 75, 80, 90 y más de 90); tienen derecho a presentarse a la Gala de Retadores todos los campeones, con el fin de designar al mejor entre ellos, lo cual convierte el evento en el más importante y colorido pues selecciona al Campeón Absoluto, reconocido como el fisioculturista más integral de la isla.

Entre la Competencia Nacional y los Retadores de Campeones se deja un tiempo de preparación, pues estos atletas dependen del gimnasio, la dieta especializada, la voluntad y la autoestima como elementos esenciales.

Los competidores no son medidos por la fuerza, el tamaño o la edad, sino por un conjunto de requisitos como masa muscular (volumen), definición, simetría, armonía y vascularidad.

El domingo 21, el Jurado designado por la Asociación Cubana de Fisioculturismo escogió a cinco entre los campeones presentados al match de retadores. El Primer Lugar lo obtuvo El Tony, quien ganó también en el 2009 y conserva el cetro de Campeón Absoluto. Lo acompañaron en la cima Trinquete, Miguel Castro, Tomás  y Alburquerque, ganadores del 2do al quinto puestos, respectivamente.

Al salir del Teatro América, mientras fotografiaba al Campeón y trataba de preguntarle el apellido y otros detalles, pensé en el enorme desafío de estos atletas de cuerpos esculturales, excluidos de las competencias oficiales, carentes de un Equipo Nacional y representaciones dentro o fuera de la isla, sin viajes ni ayudas para proveer sus pequeños gimnasios y calificados años atrás como vagos y narcisistas.

Les falta apoyo pero compiten por amor, ganan espacios públicos, autofinancian su preparación y eventos, cuentan con su propia ONG (A.C.F) y con figuras legendarias como Miguel “Mesa Sueca”, Cambolo, Máximo, Ariel Flores y el mítico Sergio Oliva, el fisiculturista más emblemático de Cuba, ex integrante del Equipo Nacional de Pesas, quien emigró a los Estados Unidos, donde ganó el Mister Olimpia entre 1967 y 1969 y perdió en 1970 con Arnold Schwazenegger, paradigma del éxito y mecenas de ese deporte en Norteamérica y el mundo.

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UN LEZAMA PARA TRAPEAR (TRAMPEAR)

DEL VUELO DEL GATO AL COñO DE TU MADRE

Orlando Luis Pardo Lazo

Hay el Lezama lírico, de vuelo ilegible, ante cuyas volutas hacemos reverencia porque leerlas sería por gusto, por gasto. Y hacemos bien. Desde siempre esa lírica lezamiana nunca tuvo mucha salida, excepto para citarla y atesorar así cierto prestigio intelectual. Esa escritura oscura pero nada hermética, sino trunca en sus significados para multiplicar su sentido, era el puro espacio interior, intestinos de un autor que lo regurgitaba todo. Saliva solipsista, a ratos otra manera de nuestro ser sentimental, interjecciones incluidas. Lo menos cubano del mundo, que no quepa duda.

Pero hay también el Lezama Lima cacho e´cabrón. El prosista que tantea lo prosaico, aunque desafortunadamente su sobrediscursiva siempre se lo impidió. El hombre que llenó sus novelas de una Biblia homo para justificarnos no sólo ante el viejo Dios católico sino, llegado el caso, ante el nuevo Estado comunistón. El tipo que puso a tipos a tirarse a tipos con verbos raros y adjetivos inventados, lo mismo a finales de nuestra Republiquita que a inicios de la demasiada Revolución. El magister penis en cuyos párrafos de puntuación imposible la única palabra que falta para designar a la pinga humana es precisamente esa: la pinga (los peritos pacatos en este punto y aparte ya pueden ir escupiendo sobre mí, no serán los primeros: el ministerio de cultura y la policía política se les adelantó).

Ese Lezama Lima de “el coño de tu madre” y “el recoño de la tuya” (son citas de Oppiano Licario), el de maquillar sexos con camisetas porque si está la vagina, no sé, Fronesis no puede entrar (la cita ahora es mía, por suerte), el de la rascabuchadera en cines de pésima muerte y meadera en los zapatos de quien durante la última noche macha te la metió (Paradiso dixit), el de los 20 000 eudoxios salidos de la locura del padre de Foción (ejército de personajes que la literatura cubana no ha tenido cojones para procesar), el de los tríos incestuosos y tarros y degollinas con los huevos atados, más la sobadera nocturna de testículos parisinos por un árabe árido, en fin, el Lezama magistral de la materia antilírica (aún con sus glandes de cornalina exhibicionista y tronitonante), el de la etimología de por ejemplo templar (“palabra en extremo delicada”), el que esperó la muerte de su madre para huir entonces hacia el deseo o al menos publicarlo en la UNEAC, ese autor subterráneo será ya para siempre nuestro primer desconocido.

Lezama Lima merece un falolito en su tumba del tamaño de la Plaza de la Revolución (en su obra no faltan tales visiones pinguescas, incluso en plena canallita estudiantil contra la dictadura de turno). Pero nuestro hombre en el barroco poco a poco va siendo empantanado en la mierda mítica de la cultura (¡hasta el ministro fue lezamiano!), como si los clásicos a su vez (más no pocos santos en sus inicios) no fueran faunos fornicadores fundamentalistas.

Lezama Lima no lo fue. Lástima. Esos serán, supongo, los límites de su escritura descomunal, nunca descocotada. Ahí le faltó, creo, el toque de Verdad y Vida a la experiencia de su lectura. El sexo siguió siendo para él una caída. No pudo denunciar de frente a los que lo siquitrillaron porque el chantaje social funciona de maravillas en quien no se atreve a pronunciar en voz alta su propio placer.

Lezama Lima murió en falta. Nos debía un tin más. En sus novelas apenas comenzaba a liberarse en ese plano más respetable y privado. Tal vez sus versos últimos intentaron borrar, con la invocación del vacío absoluto, todo el dalepatrás y dalepalante de sus incontables cursos y su supuesto sistema poético, acaso para luego colocar en ese hueco negro, si la muerte le hubiera dado un chance, la magnificencia macrogenitosomática del pertinente pingón.

Ah, que tú escupas.

No deja de ser significativo que ningún biógrafo (él no los tiene, por cierto) se haya preocupado por identificar a un cubano que amara físicamente a José Lezama Lima. Nuestro hombre nunca encontró el amor de otro ser humano (el de los lectores no cuenta un carajo, no se hagan ahora los bienaventurados). Sólo obtuvo amistades mediocres maternales, espías al por mayor (le mandaban lo mismo anónimos amenazantes que ambulancias para que no se fuera a morir sin declarar que la salud cubana era gratis), y semen sato a cambio de su salario. Y esa imago sí que me desconsuela. Todo el tiempo deshabitó en una patria de cuello y corbata (excepto a la hora de hispostasiar por escrito, y ese don lo salvó). Todo el tiempo sigue siendo parodiado en su asma dicharachera y en su tocatoca querendón (todavía lo sobreviven epígonos que hablan con enfisema como garantía de autenticidad). No sabemos si al eyacular alguna vez su prosa gritó (en este sentido, su trascendencia es muda, casi nula).

José Lezama Lima murió virgen, pudiendo ser nuestro primer mártir maricón. La poca alegría de Cuba le tamponeó el orgullo de ser el mejor (del gay-pride él no llegó ni al gay-shy). Tal vez su cruz fuera justo esa. El forcejeo dentro de un closet, para colmo encasquetado con un corset.

Nuevo Blog

Los días en que Claudia, Ciro, Eugenio, Marta, Reinaldo y Yoani grababan mi voz desde la prisión para publicar mis posts en el blog “Voz tras las rejas” quedaron atrás. Al menos para mí, pues Pedro Arguelles, Félix Navarro y Diosdado Marrero continúan encarcelados. Publicar mis escritos era una verdadera odisea, se tenían que vencer innumerables obstáculos impuestos por la dictadura para evitar que se conozca la cruda realidad de las prisiones cubanas y por supuesto silenciar las voces de los presos políticos y de conciencia.

“Voz tras las rejas” dejó huellas imborrables en los hombres y mujeres que nos involucramos en el proyecto, dentro y fuera del país, pero llegó el momento para algunos de nosotros de comenzar una nueva etapa. Al llegar a España declaré que “Voz tras las Rejas no muere” y continuará ofreciendo ahora su espacio y sus colaboradores a quienes aún permanecen en las mazmorras cubanas; seguirá siendo esa luz en las tinieblas de los que no tienen voz tras los barrotes.

Comienzo una nueva etapa, con nuevas metas y un nuevo blog en la plataforma “Voces del exilio”. Un nuevo blog que he llamado “Voces del Destierro” y donde escribiremos algunos de los ex presos nuestras vivencias del presidio. Esperamos recibir el apoyo de siempre de parte de los fieles comentaristas y, por supuesto, están invitados todos los del grupo de desterrados que deseen escribir sus vivencias. Las condiciones son las mismas que las que existían para participar en Voz tras las Rejas: cada cual se responsabiliza por sus escritos, y que deben respetar el criterio ajeno.

Nos vemos en el nuevo blog

Pablo Pacheco Ávila
Visite el blog aqui: Voces del Destierro

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