Archivo por días: enero 10, 2011

Los nudos de la mordaza

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La Habana, 8 de enero de 1959. Ya la paloma había defecado sobre su hombro; ya el otro barbudo había respondido a la pregunta  “¿Se oye bien Camilo?” que luego fue transcrita como un “¿Voy bien Camilo?; ya los habaneros empezaban a inquietarse por aquel discurso tan largo en que se les advertía que a partir de ahora todo sería más difícil, entonces el comandante Dermidio Escalona mandó a callar a los indisciplinados capitalinos.

Nadie pudo calcular entonces el significado de aquel gesto, nadie podía ni siquiera sospechar que medio siglo después la artista plástica Tania Bruguera recrearía la escena en su performance “El susurro de Tatlin” en el que tuvimos un minuto de libertad ante el micrófono con paloma incluida.

Aquí les dejo aquella imagen y este link, http://www.youtube.com/watch?v=1h0EtvL2Pqg para que la tecnología y la nostalgia se conjuren; para que evaluemos lo que pudo ser y no fue y calculemos lo que podría ser si fuéramos menos obedientes ante la orden de callar.

La Contraofensiva Revolucionaria

En una temprana eclosión del 2011, mi ciudad se ha llenado de timbirichitos vendiendo cosas útiles y fútiles. Algunas aceras de La Habana recuerdan en estos días el pulso nervioso y caótico de una ciudad asiática. Muchas personas con un portal en una calle más o menos concurrida han sacado licencia para sobrevivir por su cuenta; otras levantan a la carrera un tinglado metálico con groseras costuras, la versión fea y pobrísima de un contenedor para vender pizzas a ocho pesos. Todo lo que desapareció durante la llamada Ofensiva Revolucionaria en 1968, que era lo poco que había quedado en manos privadas luego de las nacionalizaciones de 1960.

Pero nada productivo.

En Carlos III, Ayestarán, la calle 42, Diez de Octubre o Avenida 51 puedes encontrar palitos de tendedera, espejuelos graduados, tinte de ropa, vasos plásticos. Y discos, discos y más discos. Predominan los rústicos estantes con discos cuando uno pasa por estos comercios emergentes. De música nacional, extranjera, infantil, series televisivas. No es de extrañar el éxito de esta actividad, una loa a la piratería, en un país acostumbrado a ver muñequitos, culebrones y películas por televisión donde pudorosamente cubren la emisora de origen.

Mirando esta eclosión invernal, me sorprendí pensando en los despidos por comenzar y las opciones disponibles para los “disponibles”. Es difícil que puedan hacerlo en estas actividades que ya ha congestionado las aceras principales de mi ciudad.

América y los Traidores

La probable –aunque no confirmada- fuga hacia los Estados Unidos del ex presidente de Alimport, la empresa nacional que monopoliza las importaciones en la Isla, es el nuevo titular de gran rótulo que nos llega por estos días desde la mayor de las Antillas. Y aun sin verificar a carta cabal, el hecho ha ocupado [...]

Nada de subvenciones y gratuidades, en el renovado socialismo cubano

El reciente discurso del Presidente del Consejo de Estado, Raúl Castro, lejos de aclarar dudas, creo más confusión y preocupación en la población. Los cubanos temen que quiten la libreta de abastecimiento, que según el también Primer Ministro, es confundida “con un logro social que no debiera suprimirse”.

La cuota subsidiad, que en el último año se vio notablemente reducida, contribuye con la alimentación de la mayoría de la ciudadanía, una parte del mes. Desde principios de este año, el Estado liberó parte de los productos normados, con el objetivo de gradualmente extinguir la libreta de abastecimiento. Así sucedió con la papa, los chicharos y los cigarros.

Lo temores no son infundo. La medida afecta principalmente a las personas de la tercera edad, en una población notablemente envejecida. En los portales y esquinas de la ciudad, los jubilados venden algunos productos de la cuota subvencionada, como la pasta de dientes, los cigarros y el café, los fósforos, jabón de baño y de lavar y las pastas alimenticias

La mayoría pregunta si Papá Estado, será capaz de mantener abastecidos los mercados según la demanda. Otras de las inquietudes es el precio de los productos liberalizados, que coinciden con los que tiene el mercado negro. ¿Podrá un pueblo de trabajadores adquirirlos con los sueldos actuales o tendrán que robar el doble?

Las preocupaciones aumentan según el número de miembros del núcleo familiar. Josefa, mi vecina, tiene 48 años de edad y es ama de casa. Nación con la revolución y su sistema de racionamiento. Su esposo es custodio, y su sueldo, es el único que entra en la casa para mantener a sus tres hijas menores. No se imagina como va alimentarlas, sin la ayudad de la los productos de la libreta de abastecimiento.

Joaquín, un anciano de 73, en pleno debate sobre el asunto en la carnicería, mientras espera su turno para comprar el picadillo de soya, pregunta: ¿Con los 200 pesos mensuales que me pagan de pensión, después de pagar la electricidad y el crédito de los equipos de la revolución energética, cuantas libras de pollo podré comprar a 23 pesos la libra?

En fin, la liberalización de los productos normados deja feliz a pocos. No creen que se acaben la escasez, que acompaña a la revolución desde sus inicios, y las medidas gubernamentales para combatirla. Como sea, ya está dicho, el renovado socialismo cubano nada tiene que ver con subvenciones y gratuidades.

Resolucion del Ministerio del Interior que libera productos normados

Laritza Diversent

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