Archivo por días: mayo 30, 2011

El Estado que le teme a la palabra

Henry Constantin
¿Cuán débil es un Estado que ve peligro en las palabras de un estudiante? Y usando su poder arremete con fuerza y dictamina la expulsión inmediata de Henry Constantin del Instituto Superior de Arte de La Habana, abusando de forma brutal contra sus derechos y empleando la tortura psicológica. En días pasados, en plena madrugada, y conscientes de la cobardía que esto conlleva, dirigentes de la FEU arremetieron en contra de Henry, para así evitar que el resto de los alumnos fueran testigos. Sorprendido en pleno sueño, y sin dejarlo reaccionar lo sometieron; es maniatado por el profesor Jefe de Beca y otros alumnos manipulados, y dada su negativa a colaborar (puesto que había sido claro al declarar que no abandonaría la escuela por sus pies) lo arrastraron por el albergue, después por la escalera, hechos solo comparables con las hordas de la SS nazi o las dictaduras del siglo pasado en el cono sur, lo montaron en un auto y lo abandonan lejos de su casa y universidad.

¿Cuánto asco deben sentir de sí mismo los que cometieron el atropello? Este hecho podría inscribirse en la larga antología del horror de la dictadura castrista.

¿Cuánta locura se necesita para ejecutar tal procedimiento?

¿Dónde está el “defensor de los humildes”, el Sr. Comandante que ahora no gasta la tinta de sus reflexiones en interceder contra el abuso inconstitucional que él engendró? A ninguno de ellos los expulsaron de la universidad a pesar de sus actividades armadas. ¿Por qué las universidades son para los comunistas, si ni siquiera el mismísimo Batista las restringió para sus enemigos? El “revolucionario” que nos engañó prometiendo justicia, derechos y libertad, en cambio, superó en horror al régimen que él combatió.

¿Por qué el joven Henry Constantin, talentoso estudiante de arte, y necesitado de libertad, como la que buscamos todos a través de los blogs, no merece unas pequeñas gotas de tinta del caudillo mayor, después de haber vertido un río de letras negras para defender públicamente al asesino Bin Laden y hacer patente su dolor por la pérdida de su “compañero”?

¿Cuánta miseria tiene que reunir un Gobierno para abusar de un joven artista, estudiante aplicado y talentoso, de un físico de adolescente apenas desarrollado, por el supuesto delito de emitir criterios?

Son tantas las preguntas y tan pocas las respuestas lógicas.

¿Cómo luego, de distintos lugares del mundo, hayan seres humanos capaces de defender un sistema que nos avergüenza?

De todas formas, amigo y hermano Henry, pocas veces tendrás la oportunidad de ser más héroe que ahora, es difícil crecernos a tanta altura como lo has hecho tú en esta oportunidad. Me lleno de orgullo por tu valentía, siendo apenas un niño, has puesto en ridículo al Sistema y su perfecta maquinaría fascista.

Sé que tus fuerzas como las nuestras, se multiplican tras cada acto indigno. También sé que no albergas odio, el artista que llevas dentro no te lo permite, a pesar del susto y del sentimiento de indefensión. Ellos son merecedores de lástima, porque temen perder el espacio que mantienen a fuerza de injusticia, están conscientes que su actitud no tiene cabida en los nuevos tiempos.

También sabes que no vamos a quedarnos con los brazos cruzados. Continuaremos reclamando la justicia y tus derechos, que es lo mismo.

Aquí te va mi amistad de siempre, y mi aliento.

Viaje secuestrado

(Esta es la historia de un viaje que nunca imaginé dar en mi propio país. Agradezco a todos los que me propiciaron esa experiencia, pero mucho más a los que trataron de impedirla).
Víctor, el silencioso jefe de la beca del ISA, al lado del chofer, sin pronunciar una palabra; Danae y Rudy, dirigentes de la FEU, a mi derecha y atrás; Andy, de la FEU también, el único razonable, a la izquierda. Miguel, el chofer, enmudecido en el timón. El auto corre por todo Malecón, de madrugada.
Converso con ellos, al menos con los muchachos, que se atreven a hablar. Danae luce jactancioso, dice que está haciendo “lo correcto para defender la Revolución”. Rudy, el único con el que había hablado días antes, me dice, cuando le pregunto, que su nombre es Osvaldo. ¿Por qué miente?
Los tres son santiagueros, y Danae y Rudy estudian actuación. Quince días antes yo había visitado su clase en busca de actores, con permiso de Omar Alí, el profesor; ellos actuaban algunas escenas de “Sueño de una noche de verano”: Danae era seco y no se sabía ningún texto –es fama que su estancia en el ISA no tiene razones artísticas-; a Rudy no lo recuerdo ese día. Andy estudia piano; fue el único que se negó resueltamente a agredirme, ante tantos hombres que oscilaban entre violencia e indiferencia. Pero ninguno de estos tristes representantes estudiantiles estuvo entre los más de 150 muchachos de la huelga del ISA, en octubre de 2009.
Esa noche –jueves 26 de mayo- llegué casi a las once de la noche, por la entrada del fondo del ISA –Novena y 120- que da directamente a la beca. Noté que los custodios de las distintas escaleras en la residencia estaban en total alerta, a pesar de la hora. Y entre ellos no había ninguna mujer, al contrario de lo que siempre ocurre. Según avanzaba por el pasillo, se hacían señas cómplices. En la entrada de mi escalera habían ubicado –casualmente- al más robusto de todos, que yo conocía de vista. “Su carné.” Se lo enseñé. “Tienes que ir a ver a Víctor, el jefe de beca”. Sin mirarme a la cara, terminó: “No puedes entrar”.
En la oficina de Víctor estaban mi taquilla y dos bolsas más con todos mis bienes, ocupados y cargados sin mi presencia; no faltó nada. El pobre hombre, apacible en sus modos, me indicó que recogiera todo aquello, “hay un carro esperándote para ir a la terminal, y un pasaje para Camagüey en la primera guagua”. “Pero las 48 horas que me diste ayer para salir se vencen mañana por la tarde”, le dije. “Tienes que irte”, respondió. Tras él aparecieron tres dirigentes de la FEU, dos custodios y Miguel, el chofer; tampoco había una sola mujer entre ellos. Recogí sin ningún apuro y conversé mucho con los muchachos de la FEU convocados para sacarme. “Me prometieron un papel mañana por la mañana, aquí. Tengo que quedarme para recogerlo.”
Víctor llama por teléfono para consultar la situación, no dice con quién habla pero la respuesta es tajante y reiterativa: “Tienes que irte”. Andy y Danae tratan de explicarme por qué mi caso es tan brusco, Andy con inteligencia, Danae repitiendo estribillos. “Mira, desde hace rato esto se está analizando, sabemos de tus problemas en Santiago y Santa Clara, y no hay más alternativa. ¡Y tú tienes cada amistades!, dice Danae. “Yo respeto tus ideas, cada persona es distinta y piensa como quiere, pero no se puede hacer nada en esto”, dice Andy. “¿Con qué estudiantes de la FEU se consultó esto? ¿Podemos ir a preguntarles?”, y los miro a ver cómo se recuperan la palabra. “Nosotros somos la FEU, por algo somos dirigentes, y no hay manera de reunir a nadie ahora, compadre.”, responde Danae.
Termino de recoger y entre todos cargamos los maletines y los llevamos al auto. Es un “panelito” rojo que yo conocía de antes: una vez monté en él, cuando el ISA me lo prestó para buscar a varios artistas que participarían en un espacio de debate estudiantil. Ahora es el auto en el que completarán mi castigo.
De lejos veo un compañero de beca que mira la escena, escondido tras una esquina. Me separo del carro y les hablo a todos, alto: “Por favor, llévense mis cosas y cuídenlas; yo no quiero montar ahí. Y si lo hago, es porque ustedes me obligan. No haré resistencia, pero no iré voluntariamente.” Me pongo las manos en la nuca y todos estallan. Danae y Víctor me dan vueltas y se ponen tensos, como buscando por dónde cargarme; el chofer dice que no chive, que quiere irse a dormir; Rudy se burla; Andy me advierte que no complique las cosas… Yo no entro, y cuando Danae está a punto de ponerse violento, y mira a Víctor esperando la orden, saco el celular y marco un número. “Cualquier fuerza que empleen contra mí es un secuestro, y hay testigos”, aclaro.
Caos. El jefe de beca, perdida la compostura, saca también su móvil y se aleja para pedir instrucciones. El chofer hace silencio y se sienta en un muro. Los custodios callan y se apartan. Andy sigue tratando de convencerme por las buenas. Víctor, alternativamente, me da sucesivos ultimátums y habla por teléfono; parece que al final se le acaba el saldo porque sube a su oficina a seguir hablando. Los dirigentes de la FEU, carentes de iniciativa, van tras él. Ya he logrado mandar mensajes de alarma, y algunos compañeros de beca bajan a ver qué sucede o me llaman al móvil. Envié un SMS a Gisselle Candia, de mi barrio, de mi aula, presidenta de la FEU en mi propia facultad, y muy buena amiga durante mucho tiempo; está durmiendo en su cuarto, a dos minutos de dónde ocurre esto, pero no baja ni llama.
A los que sí me llaman o se acercan, les repito: “Danae y el jefe de beca son los que están dispuestos a golpearme: graben esos nombres, por favor.” Donde estoy se siente la discusión en la oficina de Víctor: Andy, el estudiante de piano, vocifera: “yo no voy a hacer eso, no, en eso sí que no participo, no”. Danae baja alterado, porque me oye repetir su nombre por teléfono. “¿Quién te dijo que yo te voy a golpear?, ¿quién te dijo eso?”.
Es más de la 1:45 am. Un custodio joven se acerca a negociar, pero el de bigotes tupidos que vigila la escalera lo llama enfáticamente, para que se aparte de mí. Víctor baja con rostro resuelto, y los muchachos detrás de él. Víctor intenta una última triquiñuela: entra al auto y me llama calmadamente para que me siente a su lado, a hablar. “No soy un niño chiquito, compadre, vamos a hablar acá afuera, pero ahí no entro por mi voluntad. Aquí estoy, vengan a buscarme.” Víctor sale del carro, da vueltas mientras Danae y Andy siguen hablando. Se deciden, alguno le al otro: “vamos, vamos”. Víctor me toma por la muñeca izquierda, Danae por la espalda, alguno de los otros dos por el brazo derecho, y me hacen avanzar hasta meterme en el carro, en el asiento de atrás. Les queda sincronizado, como a los buenos policías. Los dirigentes de la FEU entran y se acomodan: Rudy a mis espaldas, Andy a mi izquierda y Danae a la derecha; Víctor al lado del chofer. El celular sigue sonando imparablemente. Ante la preocupación de esos muchachos por lo que voy a contar, les pregunto: “Cuando escriba sobre esto, diré que me montaron y trasladaron sin hacerme daño físico visible, pero contra mi voluntad, ¿les parece bien?”. Hacen silencio. El auto sigue por Quinta Avenida, atraviesa el túnel, y corre por todo Malecón, de madrugada.

Por transferencia.

De nuevo mi amiga Mari Carmen (arsenal de frescas anécdotas), me cuenta otra de las historias que, por insólitas que parezcan, son tan reales que hasta duele contarlas.

Su sobrino llegó muy afligido a su casa, para contarle que acababa de venir de Inmigración, donde le habían notificado que no se le podía otorgar el permiso de salida solicitado, debido a que su padre, era un médico internacionalista, que hacía tres años había desertado.

Por más que el joven explicó, que desde entonces desconocía el verdadero paradero de su padre con el que además no mantenía comunicación, y que su mamá quien lo estaba invitando, llevaba casi diez años viviendo en el exterior, la negativa de salida le fue reiterada. Agregaron además, que el tenía que estar desvinculado laboralmente, al menos durante cinco años, para solicitar nuevamente la salida.

Como es de conocimiento general, los trabajadores, sobretodo los de la Salud, en nuestro amado planeta, deben esperar un quinquenio, después de perder el vínculo laboral, para aspirar a viajar, amén de que durante ese período de tiempo, si son hombres, no los coja la ley del vago. Parece que este tipo de castigo se pasa por transferencia de padres a hijos. Lástima que no ocurra lo mismo con las casas, los autos o cualquier otro tipo de bien material.

La “revolución” no miente; ella es una gran mentira

En el editorial del periódico Granma del día lunes 16 de mayo 2011 bajo el titulo FABRICAR PRETEXTOS, y comenzando por el ultimo párrafo: los argumentos de la revolución cubana no se fabrican como las mentiras de nuestros, enemigos, se construyen con la dignidad y entereza de nuestro pueblo que aprendió que la verdad es el arma mas propia de los hombres. La revolución no tiene necesidad de fabricar mentiras, es una mentira en si misma(que conste este comentario esta dirigido sobre todo a los dos presidentes de la república Fidel y Raul Castro, además de los que conforman el consejo de estado ocupando los mas altos cargos del poder, quienes siguen reafirmando, en una somera y desvergonzada traición a los intereses del pueblo de adentro y de abajo, la gran falsedad de la “revolución”, no afirmo que el propósito halla sido el equivoco, porque seria un absurdo, pero continuarlo es perverso, abominable, ruin y doblemente traidor, hasta lo indolente con la propia condición humana, no es mi propósito, descubrir o demostrar las tantas y tan bien expresadas falacias en fanáticos discursos, declamando en párrafos de poeta, economía, justicia libertad y derecho, conducido por la emoción y la euforia del presidente FIDEL CASTRO, La historia se ha encargado de ello, absorbiendo su soberbia de dictador genuino, ni acusar el sequito de traidores de su partido aplaudiendo, junto al periodismo mas alevoso y ofensivo a su esencia concebido para tergiversar, desinformar y confundir la verdad, y como hace ahora y ha hecho durante los 52 años de “revolución”, trata de desviar la atención de los sucesos acaecidos y trágicos que puedan ocurrir hacia situaciones mundiales , que sin dejar de ser importantes, utilizarlas para cubrir las nuestra es prevaricación del honor, justificar corrupciones, atentar con desfachatez y desvergüenza contra el decoro de la nación y ofender la dignidad de Cuba como patria, pueblo y país, la fabrica de pretextos no esta montada en territorio norteamericano, mucho menos es su necesidad, ni la de algún país extranjero sino dentro del territorio nacional aprobada y concebida, además de ejercitada por los presidentes y el gobierno nacional, justificando o tratando de justificar los fracasos, en ya no el proceder de los gobiernos norteamericanos, sino en su propia existencia como nación y sin reconocer, como es usual en las dictaduras, la necesidad que tienen los pueblo a reclamar el derecho que por condición humana les pertenece, sin ser discriminados ni incriminados por ello, si de manipulaciones se trata sobre aclaraciones de muertes a las razones del pueblo y el dolor de familiares de victimas, aclaremos entonces el porque se envió un avión caza a destrozar dos civiles y desarmadas avionetas de los hermanos al rescate, cuyos tripulantes habían arriesgados sus vidas, y en ese momento lo hacían para salvar cubanos, huyendo de la dictadura, no, iraquíes, libios o afganos, aclaremos entonces por que y donde están los culpables del hundimiento del remolcador13 DE MARZO, aclaremos entonces las golpizas publicas , a los que con todo su derecho y pacíficamente se oponen a las iniquidades y las discriminaciones, aclaremos entonces ..los destierros violando el derecho de nacionalidad, aclaremos entonces cual ha sido el motivo de la detención de Juan Wilfredo Soto al igual, que la de otros tantos cubanos y la amenaza echa contra su persona declarada a medios internacionales unos días antes de su defunción, responsabilizando a las autoridades del gobierno cubano de lo que pudiera suceder con su vida, quizás con estas aclaraciones, se desenmascaren muchos hechos vampíricos dramatizados con vestiduras de ángeles y se di lucen las dudas de quienes fabrican pretextos y manipulan inmisericordemente el dolor de numerosos familiares: es que a caso SOTO era tan loco y a la vez tan inteligente y casi adivino como para programar su muerte,¿ que echo delictivo cometía Juan cuando fue detenido? robaba, asesinaba, colocaba una bomba o hacia algún acto de sabotaje o terrorismo, como se hizo por los movimientos revolucionarios antes del 1959, o solo, en el caso de ser cierto, protestaba con todo el derecho que le corresponde; pretender justificar o confundir la reacción de una persona o un grupo, del pueblo de Cuba ante su falta de derechos con una fabricación de pretextos, es además de absurdo ,grotesco y miserable una misantropía satánica. Será que el estado, avisado por los sucesos acaecidos en Egipto, Libia, y el oriente medio pretende ir argumentando la posible masacre contra civiles y pacifistas, estará ya premeditada la campaña política contra los EE.UU, en base al sacrificio del pueblo, calculando, que aburrido y cansado de tanta mentira y falsas promesas, de tanta represión y negación de sus derechos en un acto de desesperación se lance a las calles demostrando al mundo que el cubano posee también coraje y valor, para hacer entender que los pueblos no tienen amos, ni las sociedades pueden ser convertidas en una doctrina o un partido.

Al final del onceno párrafo, dice sucesos del Parque Vidal que nunca ocurrieron, como si la detención no se hubiese efectuado, JUAN WILFREDO SOTO no fuera ya un cadáver y su declaración donde responsabilizaba de su vida al gobierno nunca hubiese existido , parece como si se lanzara el mensaje; los opositores no existen, son solo una alucinación.

La peor falta no son las mentiras que día a día se fabrican y reproducen. Lo que es imperdonable es que se censuren las grandes verdades y la historia de un pueblo heroico y bloqueado que ha sido capaz, de alcanzar lo que para la gran mayoría de la humanidad es todavía un sueño. Lo que es imperdonable, diría yo, es que el gobierno siga ocultándole al pueblo y a la humanidad, la gran verdad del fracaso, la gran verdad de haber creado una generación de ineptos corruptos e incapaces, castrados de ideologías, con un debilitamiento generalizado de la conciencia social hasta llegar a la aberración, mendigos de derechos, capaces de cambiar su nacionalidad por cualquier otra sin el mas mínimos de los escrúpulos, por denigrante que sea, para obtener los derechos, que por cobardes no somos capaces de reclamar, lo que es imperdonable es que, ahora se hallan percatado nuestros capacitados dirigentes y presidente, del incumplimiento de los acuerdos de los anteriores congresos y que los lineamientos sean solo el intento por cumplir ahora el programa del Moncada, a caso disfrutaban las mieles del poder dilapidando los recursos del abnegado pueblo, siempre tan nombrado para el sacrificio, pero aun mas imperdonable es que todo estos lineamientos se pretenda cumplir actuando con los mismos dirigentes componentes del partido que ha incumplido y mal gobernado la nación hasta ahora,( no aseguro que el propósito halla sido este desastre sino que el proceder ha dado este resultado, la peor traición es seguir traicionando, justificando el fracaso con los EE.UU, la fabrica de pretextos esta dentro del propio estado). Es imperdonable también censurar, discriminar, encarcelar, expulsar o desterrar a un hombre por discrepar del sistema o protestar en una forma no violenta por el reclamo de su derecho. Por lo tanto sea una realidad la muerte de SOTO producto de los golpes o no(yo creo en los golpes por que el actuar del estado durante todo el tiempo lo testifica), sirva esto para que el estado cese el acoso y la represión, para que la practica de los derechos humanos dejen de estar considerados como delitos, y la discrepancia no siga creída un acto contra la seguridad del estado, sino un digno y sincero acto de humildad decencia, transparencia y honestidad. Lo que da lugar a todo estos acontecimientos no es la existencia de los EE.UU sino el injusto ejercicio de la justicia por parte del gobierno, no creo que cubano, pero si de Cuba. Cierro este comentario con la pag 78 y 79 de El HOMBRE QUE AMABA A LOS PERROS del escritor Leonardo Padura que invita a la reflexión.

Pincha la imagén para leer el texto.


El chico Suchel. / Miguel Iturria Savón.

Le dicen Suchel pero nada en él recuerda al actor Orlando Fundicheli, quien interpretó al joven bonitillo, perfumado y carismático en el serial televisivo Su propia guerra, en una de cuyas escenas es captado en la cárcel por el Tabo (Alberto Pujol) y convertido en delator al servicio de la policía, que luego lo incluye en su nómina de uniformados.

Este Suchel tiene 48 años, es alto, negro y reservado. Nadie se cuida de él pues no es chivatón, no persigue a los socios de Lawton, ni trabaja en la fábrica de perfumes del Cerro, sede de los ninjas de La Habana que roban jabones, desodorantes, colonias, cremas y champuses que venden por debajo del precio oficial en el mercado alternativo.

A Joaquín López, alias Suchel, el Suchel legítimo de la guaracha de la orquesta Dan Den; le gusta el perfume pero su profesión es la música, aunque se recicló hacia el comercio libre de gorras cubanas y souvenirs de clubes de fútbol como el Inter de Milán, el Milán FC –propiedad de S. Berlusconi-, Real Madrid, Barça, Bayer de Múnich, Manchester United, Liverpool y otros con fans en la isla, a quienes les ofrece camisetas, medias, chores y hasta afiches.

Suchel se inició en el trombón con el maestro Juan Pablo Torres, cuya banda ensayaba cerca de su casa en la Avenida Porvenir. A duras penas logró que el padre le gestionara el ingreso en un conservatorio de la ciudad. El talento, la tenacidad y el estímulo le abrieron las puertas de agrupaciones profesionales. Actuó, grabó y alternó en escenarios de la isla con bandas populares como Dan Den, Monumental, Original de Manzanillo y Revé.

Tras una gira a Puerto Rico en 1993, donde sufrió un accidente automovilístico que le costó la vida a su amiga borinqueña, fue inhabilitado por orden ministerial para continuar en la música. A J. L., el Suchel del estribillo musical, lo acusaron de intentar quedarse en otra orilla del paraíso.

Con la exclusión de la música y la crisis del sector por otras crisis, el trombonista negro  inició su propia guerra hacia la sobrevida, la del día a día para llevar un plato de comida a la mesa y ayudar a la familia. El fútbol, su otra pasión, vino en auxilio del hombre que bajó del escenario.

El Suchel de la música no sabe hasta cuando tendrá que regatear con los clientes y con los suministradores de souvenirs deportivos. Tal vez el otro Suchel de La Habana (Fundicheli) tampoco sepa cuando dejará de actuar en las telenovelas mexicanas y retornará a la isla, sin chivatería ni uniformes, por supuesto.

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Cubanos y punto

Foto: Orlando Luis Pardo.
Confieso que cuando me llegó la referencia por voz de un “alternativo”, careciendo de reseñas anteriores y a bordo del malentendido, abrí en zafarrancho de combate “La polémica digital”, de Elaine Díaz. Pero cuando me percaté del tono objetivo y conciliador que se percibe en su post
“Bogger y punto” depuse enseguida los yelmos de la guerra y entré desarmado a un discurso que parece sincero. Mi reacción inicial, aunque primitiva, tiene una explicación muy simple: demasiado déspota, demasiado hipócrita había lanzado antes improperios a mi puerta y cuando esto sucede, algo se endurece por dentro y fácil irrumpe el reflejo gutural de la batalla. Pero una vez en calma asumo la propuesta, porque para liberar a la bestia siempre tendremos tiempo, ya que todo puente de conciliación, una vez tendido, es un trofeo que este pueblo no puede darse el lujo de perder.

Sin embargo, creo que salvados los altibajos cualitativos que son naturales en toda congregación humana – y la blogosfera, aunque virtual, en cierto modo lo es – no encuentro que sea la regla, sino más bien la excepción, la falta de argumentos. Entre nuestros bloggers – que siguiéndola en su empeño no escindiría en bandos y también llamaría bloggers y punto – puede contarse más de un apasionado, ¿qué cubano no lo es?, sólo que cada cual jalonea en el sentido que le dicta su conciencia. Esa “guerra extenuante” de ambos bandos, no es otra cosa que el reflejo virtual de la que le han obligado a librar al cubano en la calle durante cinco décadas, dentro y fuera de la isla, dolorosa secuela de la querella entre los poderes de ambos lados del estrecho y que ha dejado ganancia para ambos – dinero para unos, alegatos para otros – mientras el pueblo cubano es el gran perdedor en este culebrón.

En el camino hacia la concordia debe ser el Estado quien lance el primer gesto, por ser el poder que dispone de todos los recursos, por ser la parte más fuerte, éticamente obligada a respetar a la más débil y por ser la que dispone la ley que apaga o atiza la brasa de la discordia. Aquí todo se resumiría al sentido común, porque si bien es improcedente la Ley de Ajuste Cubano, también es improcedente que se nos prohíba viajar al extranjero; si desacertada y anacrónica es esa política llamada bloqueo por unos y embargo por otros, que nos atenaza hacia afuera, igualmente lo es la excesiva centralización del Estado, que nos atenaza hacia adentro; si tendenciosa es la gran prensa mundial, lo es también, y en no menos medida, la prensa cubana; si es una inmoralidad mentir para indultar a Posada Carriles, también lo es inhabilitar a un médico por algo que nunca hizo, o sea, que al final ambas orillas son capaces de timar, y en lo que sube y baja la marea se nos escapa la vida.

El mundo experimenta hoy una tendencia de las vías alternativas y las redes sociales a ganar protagonismo, pero en Cuba parecemos ir en sentido contrario. No creo que la principal demanda de los bloggers sea el acceso libre a la red, ni que esto se equipare en calibre a la crítica situación de la vivienda, la alimentación o los salarios espurios. Partiendo del precepto de que la solución de un problema no implica dejar de luchar por la solución de otros, sí hay una diferencia esencial entre la Internet y el resto de estos asuntos: mientras los últimos demandarán de un lógico reordenamiento en la infraestructura física del país, de un descomunal despliegue de recursos y de inversiones a mediano y largo plazo, sin embargo, comparativamente, entregarle al pueblo las llaves de Internet sería como chasquear los dedos; implicaría una inversión inconmensurablemente más discreta, posible a corto plazo, de hecho sólo requiere reordenar la infraestructura mental de quienes toman las decisiones, es cuestión de pura voluntad política, y negar este derecho al pueblo, a estas alturas de la historia, es puro oscurantismo medieval.

Al lugar donde me conecto una vez a la semana – donde nadie me cobra, nadie me paga y nadie me censura – llego después de tres horas de viaje, me toma ocho horas en total poder colgar este mensaje, algo que en mi casa tomaría ocho minutos. No es pecado, ni me molesta, que los “bloggers revolucionarios” accedan a la red global, pero sí es un pecado capital negárselo a los “alternativos” – como al resto del pueblo – sobre todo si son tildados luego como mercenarios, por el mismo poder que se los niega, cuando se ven obligados a conectarse desde una embajada. Hay un evidente cinismo en esto, no me propongo ahora hundir el dedo en esa llaga, pero hay un hecho insoslayable: cuando un blogger planta bandera a la sombra de la autoridad asume muy poco o ningún riesgo personal, sin embargo, si lo hace del bando “alternativo” debe pagar cara la osadía frente a un poder que todo lo asume en blanco y negro, que no admite la diversidad de los tonos y cuya consigna sigue siendo ¡conmigo o contra mí!; un poder que azuza constantemente a los perros de la guerra, que no perdona que estas palabras estén colgadas en voces cubanas siendo cubano quien las escribe, un poder cuya intolerancia sí viene a ser el pecado original, la primera piedra lanzada en esta vorágine sin vencedores ni vencidos, en la que al final pierde la nación cubana.

La Historia muestra ejemplos de pueblos desangrados por matanzas y resentimientos durante décadas o siglos, que supieron levantarse de las ruinas mediante la indulgencia. Acude a la memoria nuestro Martí sublime, que aun convencido de lo inevitable de la guerra emancipadora, supo lanzarla sin odio contra España; acude el ejemplo de Gandhi, esa alma grande que puso de rodillas a un imperio únicamente con su palabra, y sin un solo disparo fundó una nueva India; y acude el gran Mandela, que luego de 27 años cautivo de los racistas, renació de la prisión, perdonó a sus carceleros, sepultó un régimen de más de un siglo y fundó la Sudáfrica de la nueva era. Ante estos elevados testimonios, resultados de confrontaciones que parecían insalvables, cabe preguntarse: ¿podría Cuba seguir iguales derroteros?, ¿sabremos superar nuestras diferencias y fundar para Cuba una nueva era de tolerancia? En esa esperanza vivo y creo que es esta la verdadera misión de mi generación.

Sobre esta cuerda debe pulsar la blogosfera cubana de hoy, que es ambas caras de una misma moneda en esta dicotómica relación, inevitable y difícil. Viajamos todos en el mismo barco, despojados de los mismos derechos – pues los privilegios no lo son – y esto ya es algo que nos une. Al final, la nación necesita de todos para renacer de las cenizas. En la encomiable tarea de reconciliar lo mejor y lo más auténtico de cada parte, llevaría yo ambas manos extendidas. Exigiría, como condición, desear el bien supremo de la patria. De momento, todos los que amamos los colores diversos y libres en la misma bandera, podríamos comenzar llamándonos, sin epítetos, cubanos y punto.

Pedro Pablo Oliva: El arte de la honestidad

Obra de Pedro P. Oliva. Ilustración tomada de una galería virtual

He leído las palabras del conocido pintor cubano Pedro Pablo Oliva, Premio Nacional de las Artes Plásticas 2006, publicadas en su web a raíz de su democión del puesto que ocupaba como Delegado de la Asamblea Provincial del Poder Popular de Pinar del Río, y vuelvo a constatar la naturaleza perversa del sistema. He aquí un funcionario –presuntamente representante del pueblo que (también presuntamente) lo eligió para ello, pero depuesto por los delegados de la elite del poder– entrampado en los recovecos sórdidos de la política de un país donde, cosa inexplicable, un parlamentario no está diseñado, ni de lejos, para emitir opiniones políticas, mucho menos para hacer cuestionamientos críticos de la realidad nacional.

A Oliva –que por esas irónicas coincidencias de la vida se apellida por el nombre del fruto del árbol de la paz–, el sistema le ha declarado la guerra. Por eso le han endilgado oficialmente los apelativos de contrarrevolucionario, traidor a la Patria y anexionista, como corresponde a todo aquel que “se ha pasado a las filas de la disidencia”, según dictamen emitido por la “comisión de ética” destinada a sellar el cese de las funciones de este parlamentario.

Sobre el caso de Pedro Pablo Oliva habría mucho que decir; o quizás nada. El propio pintor declara que no le tomó por sorpresa la purga, de lo que se infiere que conocía el precio de su atrevimiento. En cuanto a la noticia en sí, ya diversas agencias de información y numerosas webs han ofrecido los detalles, incluso, no faltan quienes han dado su veredicto, lapidando también a Oliva desde las posiciones más intransigentes del propio “bando disidente”: culpable. Aunque éstos lo acusan exactamente de lo contrario que lo intransigentes revolucionarios, copiando los mismos métodos de descalificación. ¿Los cargos?: haber sido un funcionario representante del gobierno, haber comulgado con las ideas de la revolución, haber pintado a Fidel Castro, haber confesado (por inducción) “ ternura” por éste y agradecer a esa misma difunta revolución haberse convertido en creador. Nada que no hayan hecho alguna vez varios de sus implacables inquisidores. Si algo abunda entre los cubanos es la vocación de ser fiscales, jueces y verdugos de nosotros mismos, olvidando que, si se mira desde una óptica serena y racional, Oliva no solo tiene el soberano derecho de comulgar con las ideas que elija –un reclamo de muchos, incluyendo a sus detractores de ocasión–, sino que, hasta donde conozco, desde sus posibilidades ha prestado verdaderos servicios culturales a su comunidad, más de lo que suele hacer la mayoría de las celebridades de esta ínsula, o de lo que han hecho alguna vez muchos de esos censores.

Por eso he preferido apegarme a los testimonios del propio hereje del momento para hacerme de una opinión lo más justa posible, dejando de lado todos los tribunales de la Inquisición. Lo más esclarecedor para mí es el análisis de los criterios de Oliva a partir de sus propias palabras, es decir, las que expone en la carta que se publicara en el blog de Yoani Sánchez, en las respuestas que diera a la entrevista del compañerito Edmundo García para su programa “La noche se mueve”  –una versión miamense de la Mesa Redonda, solo que más coloquial, melosa y con un engañoso toque sensiblero–, así como en la carta que acaba de publicar el pintor en su propia web.

Al margen de las simpatías o antipatías que cada quien pueda sentir por Oliva y por sus criterios o posiciones (recordar que no estamos realmente frente a un político, sino que se trata de un artista que alguna vez creyó oportuno asumir una responsabilidad como funcionario público en una provincia de la Cuba de los Castro), lo cierto es que todo individuo tiene el derecho de rectificar su rumbo. Digamos que el otrora Delegado a la Asamblea Provincial ha decidido retomar sus pinceles y su vocación a tiempo completo después de haber sido castigado por hacer declaraciones que clasifican dentro del amplio abanico disidente. Es decir, en Cuba todo lo que cuestiona la línea oficial en cualquier medida o intensidad clasifica como criterio disidente. Y lo es en alguna medida, aunque Pedro Pablo Oliva no sea para nosotros ¬–o no se haya reconocido a sí mismo– un disidente militante. No es necesario etiquetar siempre a las personas ni formar los dos eternos bandos monolíticos, tan parecidos entre sí: disidentes/no disidentes o revolucionarios/contrarrevolucionarios; que son “buenos” o “malos” según como se relacionen con las ideas del etiquetador.

Por lo que a mí respecta, si Oliva –con todo el prestigio que tiene como artista y como persona– hace declaraciones públicas con las que concordamos muchos, etiquetados o no, a mí me sirve. Aquí no se trata de dos elevados testaferros como Lage y Pérez Roque, que después de su defenestración firmaron sendas carticas de mea culpa exonerando al régimen de toda responsabilidad y echándose encima su propia porquería y la de más arriba. Oliva es otra cosa bien diferente, y hasta ahora no ha abjurado de nada de lo que dijo: ni de lo que nos gusta ni de lo que no compartimos; eso es honestidad y valentía. Si, además, como es el caso, el pintor hizo sus declaraciones cuando ocupaba un cargo oficial, me parecen una prueba irrefutable del estado de descomposición del sistema, que si no apesta más es porque no han acabado de saltar las cerraduras del sarcófago. Bienvenidos sean, pues, los criterios de Oliva, y que pinte mucho, que su obra lo (y nos) engrandece. Yo, disidente confesa, sueño con una Cuba en la que nadie tenga que callar o esconderse para decir lo que piensa. Ni siquiera los comunistas.

En todo caso, la saga de Pedro Pablo Oliva también vuelve a colocar sobre la brasa el tema de la incapacidad de la dirección del gobierno –a todas sus instancias– para encabezar un proceso de transformaciones al interior de Cuba. El verdadero perdedor de este proceso es el régimen. Por demás, si los propios funcionarios “elegidos” no pueden enunciar criterios y son castigados por desobedecer las normas (“código de ética”, le dicen al misterioso ritual de juramentación que priva de la palabra a los representantes, en teoría, de la voluntad popular), ¡qué puede quedar para los simples mortales de a pie, sin voz y con falso voto!  La proposición de renovar un sistema sin renovar las ideas; o la intención de jure de vencer el inmovilismo sin romper de facto la rigidez de los esquemas estalinistas enraizados en la ideología gobernante, es absolutamente irrealizable. Ojalá hubiese muchos “Olivas” entre los artistas, intelectuales y funcionarios oficiales de esta Isla. Por lo pronto, seguimos esperando por una declaración de la UNEAC o del Ministerio de Cultura… o al menos por una pequeña nota del Granma, que informe al pueblo sobre las “desviaciones” de este ilustre compañero descarriado. ¡Salud, Pedro Pablo Oliva; y que la honestidad y las musas del arte te sigan acompañando!

Lógica, Absurdo y el Socialismo en Cuba

La Lógica de paso por Cuba. Sentía curiosidad por conocer cómo funcionaba la democracia socialista, pero se lleno de dudas. Preguntó a todos cuanto vio y solo el Absurdo supo contestarle. ¿Porque las decisiones de un partido político han sido tan determinantes en la vida de todo un pueblo? Fue su primera inquietud.

El sexto congreso Comunista, introdujo su explicación Absurdo, discutió el proyecto final de lineamiento de la política económica y social del Partido y la Revolución, para actualizar el modelo económico cubano y garantizar la continuidad e irreversibilidad del socialismo.

La continuidad del socialismo, como sistema, debe ser decido por todos los ciudadanos, interrumpió Lógica ¿Entonces porque un Partido político de casi 800 mil miembros, decide los temas a debatir y que es lo que debe o no reformarse? ¿Fueron ellos elegidos por el pueblo?, preguntó

El Partido no participa en las elecciones, pero es la fuerza dirigente del estado, contestó Absurdo. En este país tenemos una precisa, que defendemos si es necesario con las armas: “Solo el socialismo es capaz de vencer las dificultades y preservar las conquistas de la revolución”, afirmó.

¿Significa que el Partido Comunista tiene más poder de decisión que la Asamblea Nacional, el órgano que representa y expresa la voluntad de 11 millones cubanos? Inquirió Lógica. No lo veas así, replicó Absurdo. Míralo como el Partido del pueblo.

¿Entonces los cubanos decidieron ellos mismo imponerse permisos para entrar y salir de su propio país, que solo los extranjeros pudieran tener empresas privadas dentro de la isla, y ellos se dedicarían a la economía de timbiriche? Preguntó Lógica. Si así es, dijo Absurdo, todos estamos decidido a sacrificarnos por la Revolución y el Socialismo.

Según tengo entendido, continuo indagando Lógica, ahora la Asamblea Nacional debe transformar en ley, las decisiones adoptadas en el Congreso comunista, comentó lógica. Si, esa fue la recomendación del partido, reafirmó Absurdo. ¿Entonces el partido manda y la asamblea obedece, sin antes preguntar al pueblo? inquirió Lógica.

En realidad los lineamientos les fueron consultados a los cubanos. Por solo dar un dato, se analizaron con un poco más de 8 millones de participantes y 3 de ellos hablo en los debates, una verdadera lección de democracia, comentó Absurdo.

Pero me acabas de decir que el Partido no es un órgano electo por el pueblo, lo interrumpió nuevamente Lógica, entonces para que haya institucionalidad debe haber plebiscito, replicó. Logísticamente un referendo popular es un gasto de recurso, que el momento histórico que estamos viviendo, no podemos asumir.

A nuestros dirigentes históricos, les pareció más necesario invertir esos esfuerzos en un desfile donde mostráramos nuestro arsenal militar a nuestros enemigos. Muchos son los que quieren destruir la Revolución y el socialismo, por eso, solo ellos tiene experiencia para decidir lo mejor para todos, explico Absurdo.

¿Esos es democracia? preguntó con asombro lógica. Absurdo frunció el rostro y puso cara de pocos amigos. Lógica comprendió que no debía seguir preguntando. Algo le decía que jamás entendería las explicaciones de absurdo, mucho menos razonaría, cómo funcionaba el socialismo en Cuba.

Laritza Diversent

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De telenovelas y teleprejuicios

La televisión cubana estrenó en el horario habitual de las 9 de la noche, en el canal Cubavisión, una telenovela titulada “Bajo el mismo sol”, que ya está dando de qué hablar. Aunque no han aportado mucha información sobre ella, sí han dicho que consiste en una tríada de historias. En la primera que están transmitiendo, se reflejan los tabúes y la intolerancia, entre otros, que aún subsisten en la sociedad con relación a la homosexualidad. Hace un tiempo que presiento que un equipo multidisciplinario, aprovechando el alcance de ese medio de difusión masiva que es la televisión y apoyado por la prensa, está influenciando a la población con una valoración diferente sobre la diversidad sexual humana. Celebro la intención y el quehacer, más aún, porque hace mucho que en el mundo occidental y moderno, organismos internacionales como las Naciones Unidas y coaliciones de países, como la Unión Europea, saltaron la barrera de la segregación por preferencias sexuales, y establecieron los mecanismos legales para evitar las prácticas discriminatorias en ese y otros aspectos. Ya se percibe en nuestro país como va cambiando gradualmente la percepción general en ese sentido.

Las sociedades, que en el decursar de la historia han sido gobernadas por hombres heterosexuales, respaldaron a través de los tiempos las actitudes machistas con visiones marginadoras y cánones sociales ya en desuso. De esa forma la discriminación hacia las mujeres era tal, que ni se tenía en cuenta el lesbianismo como una muestra de homosexualidad en ellas y, en los hombres, era considerado como enfermedad. De tal modo, si se sospechaba una inclinación lésbica en la mujer, era sujeta por omisión, a una doble o más incisiva discriminación.

Cuba no fue una excepción en cuánto a este mal. Desde los inicios de este proceso —que cada vez tiene menos de revolucionario—, se acostumbra a subvalorar y devaluar al diferente. Por ser homosexual, se sufrían disímiles humillaciones, así como continuas detenciones y limitaciones de movimiento para evitar que se reunieran con personas y grupos afines. Todo era cuestionado y cuestionable: menos la hombría de los barbudos que habían peleado por este modelo. Fuera de eso, machismo y militarismo eran las medallas de esos tiempos donde marginaban a las personas de orientación sexual diferente. Se les miraba y despreciaba como a moscas en el caldo, y así se les trataba…

Hoy, la Dra. Mariela Castro —hija de Raúl y sobrina de Fidel— está tratando de asear las imágenes de su tío y padre de décadas atrás, y reivindica los derechos de la comunidad gay en una cruzada contra la homofobia. Hace marchas cada año por las calles capitalinas que agrupan a varias centenas de homosexuales para demandar que se les reconozcan sus derechos. Apoyo esa campaña de Mariela, aunque reafirma en mí el lógico cuestionamiento que seguramente ha despertado en muchos. ¿Los heterosexuales no tenemos derechos también? ¿Y el resto de la sociedad? ¿Y la libertad de expresión y asociación? ¿Y el pluripartidismo?

Resulta incongruente que se le permita a la hija del presidente cubano manifestarse en nuestras calles junto a un nutrido grupo de personas que abogan por la libertad sexual y no a los que, como parte de la sociedad civil alternativa, llevamos décadas haciendo otras demandas también válidas, legítimas y humanas y que están igualmente contempladas en las legislaciones internacionales, como parte de la modernidad. Debe existir coherencia en el tema de los derechos, no se deben reconocer unos y desconocer otros. A partir de este trabajo, se me ocurre que es justo y necesario que hagamos una jornada contra la diversifobia o miedo a la diversidad política de la que adolecen las autoridades cubanas y los regímenes homólogos. De momento, pienso que podemos iniciar una “Campaña Internacional contra la Plurifobia” —rechazo o temor a la pluralidad— para evitar que los sistemas totalitarios se laven el rostro con contradicciones y manipulaciones para aparentar un estado de derecho. En materia de justicia y legitimidad, se hace necesario que pintemos toda la casa, no solamente la fachada.

Voces 8

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