Archivo por días: diciembre 23, 2011

Directivos del CID entregan condolencias a funcionarios Checos

Directivos del Partido Cuba Independiente y Democrática en La Habana, expresaron personalmente en la tarde del jueves 22 de diciembre, sus condolencias al Sr. Frantisek Fleisman, en ocasión del fallecimiento del ex presidente Checo Václav Havel, en la embajada de ese país ubicada en Kohly # 259 Nuevo Vedado, La Habana.

El Sr. Fleisman, se desempeña como Asesor Político de la Misión Diplomática Checa acreditada en La Habana, recibió personalmente un mensaje de condolencias y varios ejemplares de la publicación semanal del CID “La Nueva República” luego de la firma del libro de condolencias abierto por la sede diplomática para facilitar al pueblo de Cuba los mensajes de condolencias a la familia y al pueblo Checo por el deceso del ex presidente Checo Václav Havel, información totalmente omitida por los medios de difusión cubanos.

Estuvieron presentes en el encuentro luctuoso Abdel Rodríguez Arteaga, Vicepresidente Nacional del CID; Lisbán Hernández Sánchez y Elizabeth Linda Kawooya Toca, delegado y Vice delegada en el municipio Centro Habana; Aimé Cabrales Aguilar, Atención a Presos Políticos en La Habana y Ricardo Santiago Medina Salabarria, del Comité Ejecutivo Nacional del CID, quienes resaltaron y agradecieron la cercanía y preocupación de Václav Havel por los presos políticos cubanos, el movimiento opositor y el destino democrático del pueblo cubano, Fleisman se mostró interesado por los trabajos del partido.

Katia Sonia Martín Véliz

Mi disco del año

Texto aparecido en Diario de Cuba en la sección Lo mejor de tu año, bajo la pregunta: ¿Qué libro, filme o música le brindó mejor compañía este año?

Porno para Ricardo es una desenfadada banda de punk rock que trata de hacer lo suyo desde Cuba. Me caen muy bien, pero no me gusta el punk. Lo mío anda por el progresivo, por lo que voy a convencerlos para escuchar a Dream Theater, banda a la que le faltará fama pero le sobra reconocimiento entre los “entendidos”, entre los que no estoy, claro, pero gracias a mi hijo, esos virtuosos entraron en mi vida; es raro el día que no los escucho y descubro algo que se me había escapado. Ahora disfruto de A dramatic turn of events, un título que alude sin dudas, entre la serie de acontecimientos dramáticos, a la salida de la banda de su baterista fundador y líder; salida que estuvo rodeada de numerosas especulaciones sobre el futuro de DT, y ahora con el disco, imagino a los fieles divididos a favor o en contra. A mí el disco me parece excelente, quizás menos trepidante que otros, pero las baladas están entre las mejores del grupo, y el penúltimo corte, Breaking all illusions, descomunal, una montaña rusa de más de doce minutos, con mesetas para recuperar el aliento (las piezas de ellos son muy largas: mi favorita, Six degrees of inner turbulence, del disco del mismo nombre, dura 42 minutos). Para normalizar el pulso, nos sorprende Beneath the surface, un tema acústico, absolutamente hermoso. El disco lo recomiendo en su totalidad, con la recomendación adicional de no hacerse una opinión en su primera escucha. Ya para la tercera audición, prepare su trago favorito y el disfrute será doble.

En fin, quería escribir sobre Porno para Ricardo, pero me salió espuma. Ellos me entienden. Nos hemos reconocido en el Teatro de los Sueños.

UN MENSAJE DE PAZ MALINTERPRETADO

Pareciera que todavía hoy malinterpretamos el mensaje de la navidad y le otorgamos un sentido que para nada es genuino ante los ojos de Dios. En un mundo donde los rumores de guerra se convierten en realidad con solo el chasquido de los dedos de los poderosos, donde aun persisten dictaduras y dictadores, donde los derechos de los seres humanos son tirados con desprecio a la basura. Un mundo donde la palabra paz se ha transformado en una sílaba olvidada, como algo del pasado más remoto, aunque lamentablemente como género siempre hemos sido propensos a la violencia, a la furia, al desatino, sin percatarnos de que cada error que cometemos sobre la tierra será pagado con creces tarde o temprano.

El Príncipe que nació en Belén arropado de pobreza y sencillez, en el más recóndito anonimato, el Príncipe de paz, Consejero admirable, el Dios fuerte y eterno Padre, vino a los suyos con un mensaje diferente al que balbuceaban los doctos de la Ley judía y mucho más lejano al del lenguaje político de los gobernantes romanos. En tiempos de perdición, de esclavitud, de sometimiento, Dios hecho carne trajo un discurso liberador, emancipador, hermanado a la paz, a la justicia, entiéndase con ello la justicia social, la rectitud. Ese sigue siendo el verdadero mensaje de la navidad, Dios encarnándose en lo más oculto, en lo más humilde de la sociedad humana, Dios percibiendo en carne propia nuestras angustias y sufrimientos, Dios amándonos desde nuestra misma carne, desde nuestra esencia más humana. Pero Dios vino a los suyos y estos no le recibieron y aunque los suyos se refiere en una primera instancia al pueblo de Israel, es universalmente entendible, que Dios vino para toda la humanidad y que esta, vez tras vez le ha dado la espalda, vez tras vez le ha crucificado.

La paz de la Navidad no es la de las vitrinas iluminadas y bien provistas del primer mundo, una paz muchas veces aparente, porque detrás del disfraz de prosperidad y desarrollo hay una sociedad herida, carcomida, constituida por seres solitarios, hombres y mujeres que arrastran con la culpa de generaciones anteriores y con las suyas propias y que ni siquiera pueden firmar consigo mismos algún tratado de paz. No es esta humanidad dividida, donde la economía tira la balanza para los menos y se alza para una mayoría desposeída de bienes, incluso los más elementales. Continentes al punto del estado de coma, como la vilmente explotada y saqueada África, la hermosa negra que ahora luce un rostro mustio y enfermo, o el nuevo mundo, que no por nuevo ha sufrido menos, y que ha tenido que padecer el furor de malos gobiernos y dictaduras prolongadas que han traído para los pueblos americanos dolor, pobreza y muerte. No es un mensaje para oprimir a los de abajo y levantar cada vez más a los que arriba pisotean hasta la ignominia a los desposeídos, Dios no ha colocado reyes, presidentes, ni ministros para destruir a las naciones de la tierra, Dios no ha creado bombas, ni misiles para matar las entrañas de generaciones enteras, Dios ha planteado un argumento diferente, nos ha llamado a la paz verdadera, a la única que puede traer la reconciliación entre ricos y pobres, entre capitalistas y comunistas, entre hombres y mujeres, entre judíos y musulmanes, entre negros, blancos y mestizos. La única que puede ayudarnos a mirar nuestro entorno con ojos diferentes, develados de toda ambición y egoísmo, una visión que cubra a todo lo que puede prolongar nuestra existencia sobre este planeta que gime como si padeciera fuertes dolores de parto.

Es mi deseo mayor que en estas navidades que se nos avecinan, retomemos cuál es el papel que Dios quiere que juguemos en el escenario de la vida, sea cual fuere nuestro contexto, vivamos bajo las bombas o gozando de la mayor tranquilidad, sea que podamos sustentar y abrigar nuestros cuerpos o que no podamos, que dejemos de mirar nuestras propias desgracias y penurias cotidianas para comprender los problemas y situaciones ajenas. Que podamos abrir nuestros ojos para mirar con ternura los ojos del príncipe cuyo reino ya ha sido instaurado entre nosotros y que no tendrá fin, un Reino de paz duradera y estable, el único que nos brinda la esperanza de una humanidad sin diferencias, el único que puede cambiar a los seres humanos de manera individual para lograr así un mejor interactuar de todos en conjunto. Olvidemos por esta vez la botella de la mejor champaña o las compras sustanciosas que van muchas veces más allá de nuestras posibilidades personales y tengamos presente a Jesús, el verdadero motivo de esta celebración, quien no tuvo un lugar para recostar su cabeza y que nació, una noche fría y silenciosa de cualquier mes del año, entre animales, sobre un pesebre, alejado del bullicio de las grandes ciudades, que nació para morir por quienes día tras día con nuestros actos egocéntricos le negamos y echamos a un lado, para darnos paz, esa paz que el mundo no logra entender y que solo él puede darnos, porque es una paz que nace desde lo más escondido de nuestros corazones.

PERSONAS EN LA MEMORIA: El maestro de Marxismo

Era yo una adolescente de dieciséis años y cursaba el onceno grado, me placía estudiar y esforzarme para lograr buenas calificaciones, cercana estaba la universidad y necesitaba, además de un buen escalafón, estar avalada por el Partido Comunista del centro donde estudiaba, la Juventud, la Federación de Estudiantes de Enseñanza Media y muy al final, el claustro de profesores que me enseñaba las diferentes materias. Para alcanzar este aval los estudiantes debíamos participar en todas las actividades de corte “político”, cultural, trabajos voluntarios, escuelas al campo, y cuanto acto o desfile se organizara, muy importante era la participación en las multitudinarias marchas del Primero de mayo, Día Internacional de los Trabajadores y los Domingos de la Defensa, día que se dedicaba a la preparación o entrenamiento de los adolescentes para que supieran defenderse en caso de guerra y estuvieran listos para luchar por la patria y las conquistas del Socialismo.

Entre las tantas asignaturas que se nos impartían, había una que fatídicamente siempre bajaba mi promedio, se llamaba “Preparación Militar Integral”, aunque los muchachos la nombrábamos por sus siglas, PMI. Nunca tuve talento para los asuntos militares, me arrastraba mal por la tierra o por el lodo, era siempre la última en vencer los obstáculos que nos plantaban en el camino, si lograba desarmar bien la ametralladora que nos servía de conejillo de indias, luego no había forma humana de colocar cada pieza en el sitio exacto donde iba, eso sin contar que me resultaba casi imposible memorizar toda la teoría que de esta asignatura recibíamos. Parecíamos verdaderos soldaditos de plomo mientras marchábamos, creo que era el ejercicio que realizábamos mejor, lo hacíamos al ritmo de una rima que nos había enseñado el profesor, yo me reía escuchándola y no la repetía porque decía una mala palabra: “un, dos, tres, cuatro, comiendo m… y gastando zapato”. Al terminar siempre decíamos el lema de nuestra clase que acababa con la frase: “Listos para la defensa”, pero estábamos seguros de que aquel ejército de juveniles no estaba listo para enfrentar guerra alguna y por otro lado inconscientemente veíamos muy remota la posibilidad de que esta ocurriera.

Otro de los requisitos que también se medían en el aval era la participación en concursos, como me gustaba estudiar, especialmente las asignaturas relacionadas con las cátedras de Humanidades, no me resultaba difícil cumplir con este punto del aval, participaba en cuanto concurso podía, de Historia de Cuba, de Español y Literatura y hasta de Filosofía Marxista. Fue precisamente en un Concurso Municipal que conocí al profesor de Marxismo más extraño que recuerde. Estuve toda una semana preparándome para concursar, tenía un largo panfleto que memorizaba de punta a cabo, entre las preguntas del cuestionario habían algunas relacionadas con la aplicación del Marxismo en nuestro contexto socialista y comunista, recuerdo cómo ensayaba de veces las respuestas hasta lograr el tono emotivo que deseaba para impresionar al jurado del concurso, la mayoría de las veces funcionaba, pero para mi asombro aquel día no ocurrió así, sino que por el contrario quedé turbada y confundida durante un tiempo.

En aquella ocasión el jurado del concurso solo tenía un integrante, un profesor de Marxismo de mediana edad que sentado detrás de una mesa engalanada con mantel blanco y una jarra llena de flores rojas, me explicó que los demás profesores estaban enfrentando situaciones personales y para no retrasar la fecha del concurso habían acordado que él escucharía y valoraría a los concursantes. Me sentí algo aliviada, este jurado con un solo miembro iba a resultar pan comido para mí. Expuse todo el panfleto que días antes había aprendido de memoria y cuando concluí, tan emocionada que casi esperaba aplausos y felicitaciones, el maestro me miró fijo, con ojos escrutadores y me dijo: Entre las tantas cosas que has dicho, solo una me llama la atención y por eso quisiera preguntarte al respecto, dices que las calles y las plazas en Cuba solo pertenecen a los revolucionarios, ¿no sería mejor que pertenecieran a todos los cubanos? Traté de defenderme, estaba en juego el resultado de mi concurso: no, le repliqué, este país ha sido conquistado por los revolucionarios y solo ellos tienen derecho a caminar por sus calles y hablar en sus plazas. El profesor seguía cada uno de mis gestos con sus ojos, hasta que preguntó nuevamente: ¿y que le harías tú a un cubano que declarara en las calles y en las plazas no ser revolucionario y expusiera claramente sus razones? No sé a dónde fueron a parar mis ideas, aquella pregunta no estaba incluida en el panfleto que había memorizado, tampoco la respuesta, quedé callada, durante unos segundos el silencio nos permeó a los dos, hasta que el maestro me dijo: Debemos aprender a respetar a nuestros conciudadanos y debemos aprender también a compartir nuestras calles y plazas, ten siempre presente que Cuba es de todos los cubanos.

Aquel día de concurso fue muy inusual, no gané como estaba acostumbrada, pero aunque nunca supe cuáles eran las ideas del maestro, sus palabras me calaron profundo, a veces pienso que aquel ser disfrazado de profesor era un ángel que Jehová había enviado para ayudarme a reflexionar sobre la realidad de mi país y en el derecho que tenemos todos de participar en la construcción de nuestra sociedad. Este hombre se arriesgó mucho al hablarme de esta manera, pude haberme quejado con otros profesores o funcionarios de mi escuela, pero no lo hice, por el contrario cada vez que veía un desfile o escuchaba a un orador en las tribunas, recordaba sus palabras. Sí, hoy estoy segura que las calles y las plazas tienen que necesariamente ser de todos los cubanos y cubanas honestos de este país, y que el tono monocromático con que se han pintado debe cambiar por los tonos diversos de la libertad y la democracia. Culminé el preuniversitario y fui avalada para entrar a la Universidad, pero solo hoy me siento avalada por la dignidad, mi lenguaje ha cambiado y mi decisión de expresar mis deseos de vivir una Cuba diferente y más plena que esta que nos han fabricado los comunistas y su dictadura, es a cada momento más firme e irrevocable.

[Categorías: Cuba, Bautistas, Mario Félix Lleonart, Yoaxis Marcheco Suárez, Taguayabón; Etiquetas: Marxismo, Jesús, Jesucristo, Cristo, PCC, UJC, FEEM, Primero de mayo, Día Internacional de los Trabajadores, Domingos de la Defensa, Socialismo, Preparación Militar Integral, PMI]

Feliz Navidad

Apenas unas líneas a mis lectores para desearles una feliz Navidad y un 2012 a la medida de sus mejores expectativas. Confío en que tendremos algunos avances y logros de interés en materia de democracia. Al menos, trataré de aportar en la modesta medida de mis posibilidades para lograrlo.

Aprovecho para compartir con ustedes mi alegría por el nacimiento de mi segundo nieto, Samuel, el miércoles 14 de diciembre , en función de lo cual he estado y por eso he permanecido algo apartada del blog. Quiero pensar que ellos crecerán en una Cuba democrática y libre erigida por la voluntad de todos los cubanos. Espero retomar el ritmo en breve y mantendré el contacto.

Un abrazo a todos,

Eva-Miriam

Derecho de seguridad

Lic. Julio Alfredo Ferrer Tamayo.

Por Derecho de Seguridad, se entienden un grupo importante de garantías de carácter jurisdiccional, consagradas en la Constitución de la República, Ley Primera, que vienen a constituir los principios básicos de la justicia penal en Cuba, estos son: La Libertad e Inviolabilidad de la persona están garantizados a todos los que residen en el territorio nacional. Nadie puede ser detenido sino en los casos, en la forma y con las garantías que prescriben las leyes. El detenido o preso es inviolable en su integridad personal.

Estos principios básicos, identificados con el nombre genérico de derecho de seguridad, se traducen en la convicción del individuo, el ciudadano, de que su persona, su libertad, el derecho a circular libremente por el territorio nacional y establecer su residencia o domicilio en cualquier región de éste, y sus bienes, muebles e inmuebles, serán respetados por el resto de los ciudadanos y, muy importante, por quienes gobiernan y rigen los destinos de la nación y sus agentes, dígase miembros de la Policía Nacional Revolucionaria y otros cuerpos armados; vale citar, en cuanto a este deber de los que gobiernan, un apotegma martiano,… Viene bien, que quien ejerza el poder, sepa, que lo tiene por merced y encargo de su pueblo como honra que se le tributa y no como un derecho del cual se goza…´

Nadie puede ser encausado ni condenado sino por tribunal competente, en virtud de leyes anteriores al delito y con las formalidades y garantías que éstas establecen. Según la doctrina penal, éstas premisas constituyen garantías objetivas, referidas concretamente al acusado.

De igual modo constituye una garantía constitucional la inviolabilidad del domicilio, ya que nadie puede penetrar en domicilio ajeno contra la voluntad del morador, salvo los casos previstos por Ley.

La entrada y registro de un domicilio puede ordenarse si la urgencia lo hace necesario, precedido siempre del consentimiento del interesado o morador, y requiere de resolución fundada de la autoridad competente, dígase Fiscal, y sólo puede realizarse en las horas comprendidas entre las cinco de la mañana y diez de la noche y cuando existan indicios de encontrarse allí el acusado, los efectos o instrumentos del delito u otros objetos útiles a los fines de la investigación. El registro se hace en presencia del morador principal. En todos los casos, se hará a presencia de dos vecinos próximos.

Igualmente la correspondencia es inviolable, sólo puede ser ocupada, abierta y examinada en los casos previstos por la ley, guardándose secreto de los asuntos ajenos al hecho que motive el examen. Sólo puede ordenase la retención, apertura y examen de la correspondencia privada que el acusado dirija o deba recibir, si existen indicios de obtener por estos medios el descubrimiento o la comprobación de algún hecho delictivo o circunstancia importante relacionadas con el mismo.

Para la práctica de esta diligencia, se requiere igualmente, resolución fundada con determinación precisa de la correspondencia que será retenida.

No se ejercerá violencia ni coacción de clase alguna sobre las personas para forzarlas a declarar, siendo nula toda declaración obtenida de esta forma, incurriendo los responsables en las sanciones que fija la ley.

Las leyes penales tienen efecto retroactivo cuando son favorables al acusado o sancionado.

La Ley Procesal Penal recoge estas garantías esenciales ya que rige el principio de presunción de inocencia a todo acusado mientras no se dicte fallo condenatorio contra él, y todo delito debe ser probado independientemente del testimonio del acusado, de su cónyuge y sus familiares hasta el cuarto grado de consanguinidad y segundo de afinidad. En consecuencia la sola declaración de las personas expresadas no dispensará de la obligación de practicar las pruebas necesarias para la comprobación de los hechos. Resulta imprescindible, asegurar, por las autoridades competentes y sus agentes, la observancia estricta de estas garantías esenciales para todos los ciudadanos.

Toda persona que cometa un hecho delictivo, según lo previsto en la Ley Procesal Penal, queda sometido a la jurisdicción de los tribunales competentes según la entidad o gravedad del delito.

Así cuando se cometan hechos delictivos sancionables con multa de hasta mil cuotas y privación de libertad hasta tres años o ambas, el tribunal competente, será el Tribunal Municipal Popular del lugar donde se cometió el delito; y cuando se cometan delitos sancionables con multa superior a mil cuotas, privación de libertad superior a tres años, muerte o que atenten, cualquiera que sea la sanción, contra la Seguridad del Estado, el tribunal competente será el Tribunal Provincial Popular del territorio donde se cometió la violación penal.

La Policía Nacional Revolucionaria no puede mantener detenido al acusado más de setenta y dos horas sin dar cuenta a la autoridad competente, instructor penal o Fiscal.

La Ley Procesal Penal como complemento de las garantías otorgadas al detenido o preso, concede un procedimiento especial de Hábeas Corpus para toda persona que se encuentre privada de libertad sin las formalidades y garantías que prevén la Constitución y las leyes, y deberá ser puesta en libertad a petición suya o de cualquier otra persona, mediante solicitud ante los tribunales competentes, Este procedimiento es una defensa extraordinaria contra las posibles detenciones arbitrarias.

Todo acusado tiene derecho a la defensa, será parte en el proceso y podrá por sí o por medio del defensor proponer pruebas a su favor; para la materialización efectiva de esta garantía o derecho, se impone una modificación en nuestra Ley de Procedimiento Penal, que el acusado sea considerado parte en el proceso desde el mismo momento de su detención y no cuando sea objeto de una de medida cautelar prevista en la ley.

El derecho a recurrir las resoluciones judiciales es una garantía más que se puede ejercer en cualquier momento del proceso penal mediante los siguientes recursos: Queja, Súplica, Apelación y Casación.

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Nochebuena ¡de todas, todas!

Por más obstáculos que se nos han impuesto en todos estos años, los cubanos hemos hecho lo imposible por conservar una de las tradiciones familiares más queridas: la Nochebuena.

Todos los veinticuatro de diciembre, la familia cubana o lo que queda de ella, se reúne alrededor de una mesa, para realizar la tradicional cena, no importa su riqueza, lo esencial es pasar esa noche juntos, y desde temprano participar todos en los preparativos, porque así lo hacían nuestros abuelos, después nuestros padres y ahora nos toca a nosotros pasarle la tradición a nuestros hijos.

Recuerdo de pequeña ese maravilloso día en que nos daban un poco más de libertad a los más jóvenes, pues tan afanados estaban en los preparativos de esa noche, que los mayores se hacían los de la vista gorda ante nuestras travesuras.

Otra de las imágenes que vienen a mi mente era el ir y venir de vecinos, portando entre dos, enormes parrillas, con un puerquito recién asado en la panadería. Otros, como nosotros, lo hacíamos en el patio de la casa, abriendo un hoyo en la tierra y atravesando al infeliz cerdo con una púa, hecha quizá con un gajo de naranjo.

Una de las cosas en la que más me gustaba participar y me lo permitían era en el arreglo de la mesa. Recuerdo que me encantaba hacer un centro con flores de Pascua naturales cortadas del jardín, lástima que solo duraban unas horas, pero eran las suficientes para engalanar nuestra mesa.

Llegado el momento de la verdad, mi abuela, cuando convocaba a la cena al familión, solía decir Vengan todos, que a la mesa y a la cama, una sola vez se llama.

No sé hoy por hoy, que era lo que me gustaba más, si el cerdo, con el pellejito y rabito bien tostaditos, o aquellos frijoles negros dormidos, quizá los turrones, el de yema sobretodo, los dulces dátiles, las nueces, cuya corteza utilizaba después para hacer unas jicoteas como mi madre me enseñó, o al final aquella torta helada de tres colores con el chocolate durito en la cubierta, que mi tío, en su desespero habitual, trataba de cortar, dándole golpes con un hacha al chuchillo utilizado, que hacía temblar la mesa y brincar los platos y cubiertos. En fin, tantos y tan agradables recuerdos, que hoy por más sencilla que sea la que ahora logremos, siempre me traerán a la mente aquellas deliciosas imágenes, así como el entrañable recuerdo de los rostros, ya casi desdibujados por el tiempo, de aquellos familiares y amigos tan queridos, que siempre nos acompañaban y que nunca olvidaremos.

Es por ello que, a pesar de que ya somos tan pocos, que mis hijos y nietas no están conmigo, que mucho de los amigos se han ido, unos para enfrente y otros para el más allá, insisto, por el cariño y respeto a esas tradiciones que con tanto amor me enseñaron, en hacer mi cena con lo que tenga, con lo que encuentre, pero celebrarla ¡de todas, todas!