Archivo por días: febrero 27, 2012

Mambí en Acción: Campaña por la Libertad de los Jóvenes Yasmín Cony…


Campaña por la Libertad de los Jóvenes Yasmín Conyedo Riverón y Yusmari Álvarez Esmori

Mambí en Acción

Barcelona/ Mambí en A/ Inician en Cuba campaña por la libertad de los jóvenes Yasmín Conyedo Riverón y Yusmari Álvarez Esmori, detenidos el 8 de enero de 2012 en Santa Clara, informó Roberto de Jesús Guerra Pérez, Hablemos Press.


La campaña consiste en dar a conocer a toda la población de la situación en que fueron detenidos los dos jóvenes y en entregar la imagen que se adjunta en esta publicación.

El rostro alegre y juvenil de estos jóvenes contrasta con la vejez retrógrada de la camarilla en el poder, y trae a la memoria aquella gastada retórica de los ’70 y ’80 de que los que deseaban un cambio en Cuba eran los viejos de Miami.

Hoy, se continúa pidiendo el Cambio en Cuba, con la única diferencia de que ya no son los viejos de Miami, sino la juventud dentro del propio pueblo cubano, dentro del propio territorio cubano, lo que hace que surja la inevitable pregunta: ¿qué futuro puede tener un país cuya juventud es apresada, reprimida y obligada a emigrar?

Llegó la papa.

Se escuchan por las calles a varias personas vendiendo papas, antes de la llegada de éste producto a los agros, a precios elevados, 20 C.U.P,” una java con cuatro papas”.

Hasta cuando” dice Sofía una señora de 58 años, “es verdad que esto es una mierda por eso hay que irse” sigue expresando la señora indignada. Después de la perdida de la producción esta trajo consigo la escasez del tubérculo en una temporada completa.

Después de una semana, comienza a llegar la vianda a los agros agropecuarios, “ansiada por los ciudadanos”, pero empieza otro desafío ¿cómo comprarla? Las colas en algunos agros de la capital (no todos los agros están vendiendo este producto) son aturdidores, discusiones, peleas, estafas y desvíos de las mercancías por lo que aumenta el desespero por llegar a la casa con unas papas para disfrutar el sabor perdido de hace un año atrás.

La papa para los cubanos es el salvador de las familias numerosas, con una posta de pollo y mucha vianda come un ejército, por eso se escucha la expresión “la papa ayuda”.

Insólitas vivencias en Hospital Nacional

  Foto: Yaremis Flores

YaremisFlores

Amparo, despertó en el salón, mientras un tubo le raspaba la garganta. Panendoscopia, técnica delicada y riesgosa que realizaron sin la anestesia adecuada. Esa mujer de 55 años, solía ser la Doctora González. Algo no anda bien, y ella lo sabe; pero sus colegas no encuentran qué. Ella es la paciente de la cama 33, sala 5B del Hospital Nacional. Pensó el enfermero de la guardia anterior que podría pasar “gato por liebre” con el Rosefin. Antibiótico de tercera generación muy codiciado en el mercado negro.

El modus operandi es echarle agua al suero de Rosefin, con el objetivo de darle un destino comercial al restante. Amparo, como doctora al fin se percató de un detalle; el suero no lucía todo lo amarillo que debía. Ahora, los ingeniosos le adicionan cápsulas de Polivit trituradas, para así enmascarar el engaño.

Existen personas indolentes e irresponsables que ya no se debaten entre el bien y el mal. No lo piensan dos veces a costa de lucrar con la desgracia de otros. Pacientes y familiares se quejan ante el Director del Centro, Doctor Armando Aguiar. Todo pasa, nada cambia.

Médicos sin guantes. Baños sin agua. Azulejos sucios. Insectos habituales. Habitación pequeña con seis camas. Estudiantes de medicina ávidos de experimentar con el sufrimiento ajeno. Los doctores ya no hablan demasiado con el enfermo. Prefieren leer su Historia Clínica.

El personal de enfermería recibe de los galenos la dosis de medicamentos a suministrar. Pero pobre quien no esté pendiente a las prescripciones. Los enfermeros no siempre traen todas las pastillas a la hora indicada. También es prudente estar alerta, porque las confunden.

Nadie puede asegurar si realmente la Talbutamida (diabetes) y Nifedipina (tensión arterial), están en falta. Afuera del hospital un anciano con blísters en manos, sugiere su venta.

En este país mejor no enfermarse, aquí he visto cosas que nunca pensé” dice Noelia, paciente diabética de 90 años, cama 34, Sala 5B. Ingresó el pasado día 8 de diciembre por insuficiencia cardíaca y líquido en los pulmones. Está tomando su medicamento para la diabetes, porque lo trajo de casa.

El texto constitucional establece el derecho de todos a la atención médica y el deber estatal de garantizarlo. La persona inconforme con un servicio de salud recibido puede quejarse ante el Ministerio de Salud. LaLeydeSaludPública responsabiliza a ese ministerio, con ejecutar medidas dirigidas a evitar violaciones, incluso inhabilitar a médicos y enfermeros que incumplan sus obligaciones profesionales o éticas.

Los caminos de Amparo y Noelia han coincidido en ese lugar. La primera, nunca estuvo en los zapatos del paciente. La segunda, contrasta su vivencia, tan diferente a las noticias de la Tele. Cual si fueran amigas desde siempre comparten sus miserias y sus alegrías, postergadas por la comida de hospital. Desean ambas este sea un mal sueño.

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El grito de dekaisone.

Han pasado unos minutos después de las 16 horas, escucho en el programa de Radio Martí las declaraciones de detenciones a pacifistas opositores a las injusticias de la dictadura, después el comunicado desafiante de la valiente Sara Marta y su partido terminando dando un Zapata vive, abajo la dictadura, abajo Fidel, abajo Raúl, sus gargantas vibran sus pechos entonan cantos de libertad mientras en la esquina se agrupan los cobardes como ratas de cloaca, la sangre me hierve y las venas se me abultan mientras el corazón se quiere salir del pecho, un poco de mi espíritu esta en cada lugar donde se reclama hoy el derecho, pero como no esta mi físico, porque pudiera ocupar un solo lugar, por Goitel, por Zapata, por Soto, por Laurita, por los Hermanos al Rescate, por los tres jóvenes asesinados por los hechos de la lancha Baragua, por los niños y adultos ahogados en el hundimiento del remolcador 13 DE MARZO, por los 20 años de prisión al comandante del pueblo Huber Matos, por los de Valladares, por los asesinados en los paredones de fusilamiento detrás de, juicios militares, por los golpeados en las calles, por los que aun iremos a prisión o seremos masacrados para lavar con nuestra sangre el enturbiado honor de la patria, abajo Fidel y Raúl es poco, subirán otros parecidos, abajo las injusticias, extirpación del sistema y no cambio, exterminio de la dictadura y sus dictadores, alcemos en brazos la justicia sepultada en las cloacas de la “revolución” vivan los patriotas y retírense los tiranos, que el llanto del pueblo se convierta en látigo para el poder que nos hace mendigar nuestros derechos, este es el grito de dekaisone que vuela por los aires y que yo se que los esbirros del tirano lo leen, pueden hacerse la cuenta que lo grite en cada rincón de la patria y mas halla de la patria también.


LML en LJC (28)

Esto no es en respuesta a un posteo, sino que surge del área de los comentarios. Para mejor comprensión he copiado en cursivas las palabras de Osmany, uno de los administradores  de http://lajovencuba.wordpress.com, un blog elaborado en la Universidad de Matanzas  en el que comento habitualmente.

Estimado Osmany: Fuiste muy atento al responder mi comentario, lo que da pie al intercambio.

Dices que nada te ha demostrado las bondades del unipartidismo bueno pues a mí nada me ha demostrado el pluripartidismo, donde el partido de la oposición hace todo lo posible por torpedear cuanta política impulsa el partido del gobierno aún cuando sean lo mejor para la mayoría. Luego viene el “voto de castigo” se cambia de partido y los pobres siguen pobres y los ricos más ricos ¿te convence eso?

No sé por qué eres tan pesimista. Yo imagino un proceso no bipartidista, transparente, inclusivo. Ciudadanos empoderados, ajenos a presiones, votarán por los mejores en capacidad, proyecto e integridad.  Me interesa un sistema donde personas como tú y como yo no sean vistos como enemigos (no lo somos); un sistema abierto donde la ley sea para todos por igual, en el que los escalones electorales sean por voto directo y secreto.

…no dudes que los mismos que mandaban en Cuba en el 58 mandarán de nuevo 

La inmensa mayoría de los cubanos pertenecen al siglo XXI, no sé tú, pero yo tengo confianza en los jóvenes. ¿Podrías  señalarme un gobierno de partido único que conjugue prosperidad y democracia?

En otras ocasiones te has referido a tu “sotanito” ¿crees que en una Cuba “libre” te tendrán en cuenta?
ahora eres útil por pensar contrario al gobierno pero y después?

Cuba libre no tiene que tenerme en cuenta como individualidad. ¿Crees que no seguiré siendo crítica con los que vengan después? La falta de crítica ha hecho y sigue haciendo mucho daño. Al escribir, puedo equivocarme o acertar, pero no lo hago por encargo.  Pienso seguir con mi blog personal mientras el primo alemán me lo permita.

En tu blog promueves cuanta causa surge en contra de Cuba, Zapata Tamayo por ejemplo, ¿crees que a los futuros amos de Cuba les importa esas personas? ¿Viste lo que sucedió con Reina Luisa?

¿En contra de Cuba, Osmany? ¿Desde cuándo un gobierno es Cuba? Yo quiero una patria sin amo, no creo en el cuento del lobo. Abraza la causa en la que creas, pero no la identifiques con el concepto de nación, que por antonomasia debe ser inclusivo, plural, abierto, “amplio, democrático… en fin, el mar”.

Te refieres al bloqueo como “embargo” eso se contradice con la imagen que quieres dar pues debes saber bien la diferencia entre uno y otro, pero bueno es tu elección. Saludos para ti también

Me refiero al bloqueo como embargo, en primer lugar porque la ley que le da cuerpo se llama Ley de Embargo, y en segundo, porque hablar de bloqueo tiene mayor impacto político, pero no  estamos sometidos a un bloqueo.  Y ojo, que voto con las dos manos por su derogación y me parece lesivo a la soberanía de terceros el carácter extraterritorial de la Helms Burton y la Torricelli.

Espero que podamos mantener este intercambio, más ahora que la paginación permite cargar mejor el blog. Espero por tus comentarios. Un saludo para los demás y en especial para ti y tu recién crecida familia.

Los hijos de la promesa

Mi amigo Agustín está preocupado por mí.

Hoy, a punto de darme una ducha tibia después del gimnasio, ya había puesto Linkin Park para subir la energía: Somewhere I belong, y en eso sonó el teléfono. Lo que sucedió a continuación no he querido interpretarlo más que como una casualidad. Un hombre de acento “oriental” se identifica como un Coronel L…, no recuerdo más que haberlo asociado al apellido Landa que para aumentar la broma es el nombre del nazi de “Bastardos sin gloria”, de Tarantino. Me pregunta por Raúl, y yo con sentido del humor que no se retracta, le digo con toda la buena onda que, no solo no vive aquí nadie nombrado así, sino que “queremos- utilicé el plural como una forma de acomodar la frase- desterrar a todos los que tengan ese nombre”.

A partir de ahí el teléfono empezó a sonar insistentemente y la primera vez que lo cogí me mentaron la madre y eso me dolió porque es una ofensa fea. Después de colgar siguió sonando y yo me vi en la obligación de responder tranquilamente: “¡qué cobardes son!” y escuché como el bruto me amenazaba con venir a mi casa. A partir de ahí me encomendé a Dios. Pero dejé que sonara el teléfono porque el reloj seguía corriendo y yo debía estar en la escuela primaria antes de las 12: 30. Hubo una pausa en que me dio tiempo a terminar mi baño y entonces volvió a sonar y yo volví a responder. Esta vez la voz parecía no venir de un bruto sino de un hombre “decente”, que me volvió a preguntar por Raúl y yo le dije: “¿Quiénes son ustedes? ¿De dónde llaman?”. “De Miramar”- fue toda la respuesta. Le recomendé enseñarle modales, para hablar con una mujer, a su subordinado. Cuando colgué me quedé pensando que si eran los militares, equivocados o no de número, los que aparentan ser más instruidos y decentes son los más fríos y peligrosos. Me dieron ganas de decirle que ellos eran los malos, porque me molesta mucho el discurso de la justicia y los buenos deseos para la “humanidad” que no es otra cosa que depuración según el paradigma comunista del hombre nuevo ideologizado, de la misma forma que los nazis querían lograr el dominio del ario puro y así trataban como perros a los judíos. Yo no sé si la llamada fue un error al marcar el número, aunque es extraño que si estaban buscando al tal Raúl hayan perdido como 20 minutos marcando “Redial” en un número equivocado.

Agustín cree que han sido los segurosos; yo no puedo afirmarlo. Pero me di cuenta de que suponiendo que la equivocación hubiera provenido de algún “puesto de mando” están parados sobre la prepotencia que les da el Estado para amenazar con venir a nuestras casas impunemente. No estoy pretendiendo haber sido atacada telefónicamente cuando sé que Daniel Ferrer de la Unión Patriótica de Cuba en Santiago, está desaparecido, no se sabe adónde lo han llevado después de su detención, por estos días en que se conmemora la muerte de Zapata. Yo salgo poco a las calles y no sé lo que pueda estar sucediendo con las Damas de Blanco, o con cualquiera que se atreva a recordar en Cuaresma el crimen contra Zapata Tamayo.

Me resisto a creer que haya sido otra cosa que una coincidencia pero me ha hecho pensar en el valor. Para mí es estéril en este momento el valor, tengo cosas más importantes que hacer que probar que soy valiente. Yo escribo con la esperanza de impedir que las personas se dejen engañar por el discurso de la justicia en el comunismo y les permitan a sus partidarios convertir el planeta no solamente en la ruina económica y la hambruna que trae consigo sino en un inmenso campo de concentración y de exterminio: ese es el final de la “izquierda”. Si puedo creer que Cuba será ganada para los seres humanos y no para las bestias, escribo para compartir con otros cubanos los entuertos de Cuba como yo los veo y hallar juntos una solución de paz. En ningún momento me olvido de que soy vulnerable porque alguien más depende de mí, alguien que es todo para mí como yo lo soy todo para ella, Dios lo sabe y nos cuidará. Pero yo no quiero volver a tener la boca cerrada porque le estaría legando a mi descendencia todos los problemas de mi país que yo no sea capaz de remediar. Este país es de nuestros hijos, que no tienen que sufrir la confusión y la amenaza que hemos sufrido los que nacimos en los 70. La desventura de este país también tiene que ver con la desidia, con habernos rendido, haber renunciado a salvarlo de lo insano del cerebro enfermo que lo invadió por más de cinco décadas- y hay que ver como el lenguaje se empobreció, y yo insisto, se castró -cuánta violencia- el goce de vivir, de ser verbo de vida. La variedad de la vida, la diferencia, la creatividad, la riqueza, el consenso, el respeto y el amor, ¿en qué lugar de nuestra historia quedaron cuando los sustituimos por médicos y alfabetizadores? Médicos que no se saben del todo humanos, que lo mismo pueden convertirse en sanadores que en torturadores según sea el dictado, y esbirros que de la escuela Lubianka aprendieron a abusar de manera científica, de los disidentes.  Si renuncio a tener esperanza los problemas solo crecerán como se ha demostrado que sucede cuando no nos hacemos responsables.  Este entuerto, sin mala intención seguramente, me lo han legado la desidia de mis padres y abuelos, que ahora mi madre me hace la recomendación de envejecer tragando buches de sangre del alma, humillándome por un poco de pan, renunciando a todo lo que se puede hacer en libertad. Yo quiero con mi familia estar de pie en las cuatro esquinas del mundo y que nada me impida caminar, correr o volar, Dios se encargará de exorcizar todos los demonios porque en El confió. Estoy tocando insistentemente, a piñazos, la puerta del cielo, y sé que la Santísima Trinidad no me dejará sin respuesta.  De eso creo que se trata el valor y si no hemos sido valientes es por creernos solos. Pero yo aprendí que en Cristo ni la muerte ni la vida son diferentes y que lo que se lee como Vida definitiva, o eterna, se gana con fe en el Evangelio y con el acto de compartir con el prójimo la vida en respeto y si es posible en amor; así que, a los que sin tenernos en cuenta han abusado de los cubanos durante 53 años, la vida les será muy corta, aunque crean haberse salido con la suya y por eso mismo.

En este momento Daniel Ferrer podría estar preso una vez más. Necesito un milagro, yo creo en el poder del amor. Voy a parar aquí porque si no empezaré mi letanía a la vista de todos los que podrían estar leyéndome, nadie puede entender esto más que los que están dentro. Embrutecen a los gendarmes y les permiten humillar y abusar de otras personas, ninguna uniformidad es humana, ningún lineamiento. Un cerebro enfermo no puede ser la pauta de millones de personas. No nos hagamos más los locos frente al Loco porque si no vamos a su encuentro aunque sea negándonos a someternos, como dice el I ching: hasta un cerdo flaco tiene tendencia a enfurecerse (engordarse) y causar siniestros. Tiene que haber una esperanza, todo lo que atesoramos como “cultura” tiene que servir de algo ahora.

La brevedad

La brevedad alude a una dimensión temporal que si bien no está cuantificada en términos precisos (minutos, semanas, años), se identifica por la duración relativamente pequeña que tiene una acción, un proceso, un fenómeno. Breve es el tiempo que un relámpago alumbra la noche y breve es también la presencia de la especie humana en el planeta.

A lo largo de estos últimos años que ya bautizamos “raulismo” ha tenido mucho auge una modalidad represiva que se ha dado en llamar “detenciones breves”. Se trata del aprovechamiento de un resquicio legal mediante el cual un ciudadano es privado de su libertad sin que medie una acusación formal ni la evidencia de un delito cometido.

Usted va caminando por la calle, sale de la casa de un amigo, está sentado en un parque o pretende viajar fuera de su provincia y unos individuos vestidos de civil (rara vez uniformados) se abalanzan sobre su cuerpo y lo meten de cabeza en un auto. Si tiene suerte le pasan fugazmente frente a los ojos algo que parece ser un carné y lo conducen a una estación donde usted pasará más o menos 24 horas. En ocasiones lo tendrán sentado en el loby de la unidad policial o lo encerrarán en un calabozo junto al borracho que rompió la vidriera de un bar, el exhibicionista atrapado frente a una secundaria básica o el traficante cogido con las manos en la masa.

La única diversión es escuchar las historias con que sus compañeros de calabozo explican su rotunda inocencia a menos que la situación lleve una dosis superior de adrenalina y la cosa termine en un par de gaznatones o en uno de esos interrogatorios donde “ellos” lo saben todo y hay un gordito bueno de cara afable y un flaco alto de aspecto lombrosiano.

Cuando a la mañana siguiente el nuevo oficial de guardia se asoma a la reja gritando su nombre para decirle que recoja sus pertenencias y se vaya de allí, a usted le parecerá que tuvo suerte. Es posible que no levantaron un acta, probablemente ni siquiera lo hayan anotado en la lista de los detenidos y desde luego usted no pudo llamar a su familia ni tener derecho a un abogado, lo despiden como si allí no hubiera pasado nada, incluso, como si todo hubiera sido fruto de una confusión. ¿Disculpas? No hay que exagerar.

Una vez en la calle usted mismo se dice que la detención ha sido breve y que no vale la pena denunciarla.

Los Cubanos y la Lección de Myanmar

Si una perturbadora frase de Milan Kundera afirma que el hombre jamás podrá saber cómo actuar ante cada reto diario, porque la vida es una actuación sin ensayo, un cuadro sin borrador, un juego sin entrenamiento, también es cierto que existe un método generalmente útil para intentar adelantarnos a los acontecimientos, como quirománticos que husmean el futuro en las palmas de las manos.

Este es: estar atentos a la historia. No la Historia con mayúsculas que aprendemos en los libros de escuela: la historia que transcurre en este segundo a nuestro alrededor y de la que formamos indivisible parte.

Cabe decir que para todos los cubanos, y en particular para los millones desperdigados por los cuatro costados del mundo, se trata de un método altamente recomendable por estos tiempos. Veamos.  

Si a los exiliados de Myanmar, ciudadanos democráticos a quienes una feroz junta militar les obligó a huir de sus tierras durante décadas, les hubieran contado años atrás que en el 2012 serían poco menos que extraños para la situación concreta de su país, con toda seguridad no lo habrían creído.

Los activistas birmanos fundaron cientos de organizaciones en el exilio, grupos que fungieron, sobre todo a partir de los años ´90, como únicas fuentes de información sobre un país donde la entrada y salida de observadores o periodistas resultaba imposible.

Solo en Tailandia los exiliados de Myanmar crearon 200 asociaciones de denuncia y lucha política que recibieron cuantiosos fondos y ayuda de la comunidad internacional. Eran respetados, eran escuchados en sus reclamos de cambios para una Patria amordazada y reprimida.

Sin embargo, acontecimientos inesperados voltearon el tablero de ajedrez, cambiaron la disposición de las piezas. Algunas quedaron incluso fuera. Y esas resultaron ser ni más ni menos que las que habían jugado históricamente los roles más duros.

Disuelta en marzo del 2011 la junta militar que rigió los destinos de la nación budista desde 1962, convocadas elecciones libres, liberados los cientos de prisioneros de conciencia que se pudrían en mazmorras heladas (como el comediante U Maung Thura, condenado en 2008 a 45 años de prisión por criticar la gestión gubernamental durante el paso del terrible ciclón Nargis) o sufrían la prisión domiciliaria (como la célebre Aung San Suu Kyi, ganadora del Premio Nobel de la Paz), cada día se les dificulta más a los exiliados birmanos sostener posturas de enfrentamiento con una dictadura diluida en los tiempos modernos.

O por lo menos, hacerlo sin parecer rebeldes sin causa.

Según el New York Times, organizaciones como la Vahu Development Insitute, fundada en 1980 por estudiantes de Myanmar exiliados en Tailandia, de repente se han quedado sin auspicio, sin apoyo financiero ni político, por una razón elemental: las ONGs que antes sustentaban sus labores creen ahora que si los activistas pretenden seguir imprimiendo pancartas con la Aung San Suu Kyi ya liberada y postulada para el Parlamento birmano, reclamando elecciones libres que ya han sido convocadas, deberán hacerlo por su cuenta.

Algunos han regresado al Myanmar cambiante. La inmensa mayoría no. Arraigados a sus vidas de desterrados, construyeron sus familias, sus negocios, sus doctrinas políticas, sobre una base que de repente se ha empezado a desmoronar: el enemigo no se ha evaporado totalmente, pero casi. Myanmar cambió ante sus ojos, y ellos están fuera del juego.

Con sus amores mal curados, con sus nostalgias a flor de piel, no perciben que pasaron a ser luchadores anacrónicos ante una realidad que de tanto buscarla, de tanto soñarla, de tanto pelear por ella, terminó complaciéndoles. El drama es que ahora no terminan de notarlo, y no han sido capaces de adaptarse a las nuevas circunstancias.

No creo que exista ejemplo más sugerente y aleccionador para nosotros, cubanos de la diáspora, que este lógico rumbo que tomó un país donde hasta el 2007 los monjes -¿se puede imaginar uno algo más pacífico que un monje budista?- eran reprimidos a balazos en sus marchas de oposición.

Comparar el perezoso movimiento de la junta militar que dirige a Cuba con el proceso implementado en Myanmar, sería apresurado e inexacto. Pero desconocer que un viaje de mil millas comienza siempre con el primer paso, es cometer el error del que nos alerta este ejemplo de la nación budista: cerrar los ojos y amoldarnos a posturas inamovibles. No estar atentos.

El gobierno de Raúl Castro no ha generado ningún cambio político de verdadero peso. Pero no admitir que en los últimos cuatro años la sociedad cubana ha experimentado más variaciones que en las últimas dos décadas de mandato fidelista, sería ingenuo y dañino para estrategias ganadoras.

Por más epidérmicos e insuficientes, por más elementales que asumamos esos cambios, sobre todo desde una espera de más de cinco décadas, negar su existencia no le perjudica al gobierno de La Habana, ni les hace a los exiliados democráticos favor alguno. Más bien, es el comienzo de ese pérfido camino hacia la desconexión que sufren hoy muchos exiliados birmanos.

El éxito contra un enemigo atrincherado al que las técnicas de asedio no le han hecho demasiado daño, radica en aprovechar sus tímidas, temblorosas, cautas, cobardes, a veces imperceptibles maniobras de rendición.

Yo no podría afirmar que la excarcelación de los 75 prisioneros de la Primavera Negra, el respeto a las libertades religiosas (que reconoció incluso la Secretaria de Estado Hillary Clinton en 2010), la compraventa de casas y carros, o la implementación de líneas de crédito para sustentar los negocios de los emprendedores, son las trompetas que anuncian el cataclismo. Pero tomadas todas en conjunto, miradas bajo un prisma objetivo, solo pueden apuntar hacia cambios de supervivencia que si los millones de cubanos exiliados saben aprovechar, podría implicar mucho más que esto.

Que medio siglo de posiciones antagónicas no nos dejen al margen de una realidad cubana que es inevitablemente dialéctica, y que en este segundo podría estar viviendo sus días de estertor bajo una atmósfera de engañosa pasividad. Así ha sido siempre. Así será. Minutos antes de colapsar todos los edificios se tienen orgullosamente en pie.

Quienes han destinado sus existencias en cuerpo y alma al reclamo de una Patria “Con Todos y Para el Bien de Todos” desde un exilio nunca deseado, tienen esta vez un reto de inteligencia milimétrica, de cálculo preciosista: no permitir que la democratización de Cuba empiece con ellos fuera del juego. Myanmar nos deja su lección al alcance de la mano. 

(Publicado originalmente en Martí Noticias)