Archivo por meses: abril 2012

Creyentes y no creyentes; simpatizantes y no simpatizantes

unanimidad

La última vez que la Plaza de la Revolución estuvo llena, repleta de gente, fue cuando Benedicto XVI hizo su homilía en La Habana. Los locutores de la televisión repitieron con una extraña insistencia que a esa misa asistían “creyentes y no creyentes”. Para los oídos no entrenados en el discurso oficial cubano, aquella afirmación podía sonar como un gesto de inclusión o de tolerancia. Sin embargo, se trataba más bien de una aclaración –para nada sutil- de que ni toda esa multitud era católica, ni el Papa contaba con un rebaño tan grande entre nosotros. Si se prestaba atención a cada palabra dicha por los representantes del gobierno, los cubanos estaban allí por “disciplina”, por “respeto” o por ser un pueblo “ecuánime”, pero no precisamente por fe.

Me pregunto si este 1ro de mayo también echaran mano a calificativos tan contrastantes. Podrían, por ejemplo, decir que en este día de los trabajadores desfilan tanto “revolucionarios como no revolucionarios”,  lo cual no sería nada absurdo en una jornada que debe tener un cariz laboral y sindical, no político. ¿Se imaginan la voz grave del presentador afirmando que en la multitud agitan sus banderitas lo mismo “empleados que desempleados”? De estos últimos tendría que ser sin dudas el bloque más enérgico, pues la cifra de trabajadores que quedaran disponibles durante 2012 asciende a 170 mil a lo largo del país. Frente a los micrófonos, debería hacerse la distinción de que en la muchedumbre,  ante la estatua de José Martí, se hallan “simpatizantes y no simpatizantes” del gobierno raulista. Porque entonces ¿quién se creerá que en un millón de individuos todos están de acuerdo con la gestión del presidente?

No habrá ni sorpresas ni matices, sino intentos de aglutinar y de mostrar a los cientos de miles de participantes como un coro unánime que apoya al sistema. Y el 1ro de mayo volverá a ser secuestrado, como tantas otras veces. Desde la tribuna, saludarán precisamente quienes deberían estar emplazados y criticados en las pancartas, no liderando una conmemoración obrera. El día terminará sin haberle podido exigir a ese patrón llamado Estado que eleve los salarios, abarate los costos de la vida o mejore las condiciones laborales. En lugar de eso, cada cabecita vista desde la torre de la Plaza será contada como un aplauso. Cada individuo que desfile será computado como un fiel “creyente” del Partido, como alguien que no duda, no cuestiona, no reclama.

Meñique se fue a paseo.

Este blog ha sido portal de denuncias de los horrores en las prisiones cubanas Un ex preso ilustra como aplican la “Shakira para castigar a los presos.

Así dice una canción infantil. Ese mismo paseo me lo regalaron las fuerzas combinadas de la Seguridad del Estado (G-2) y la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) el sábado 28 de abril. A las 7.39 am el teniente Yasmani Suárez Ramírez se presentó junto a CUATRO policías para llevarme detenido. Me condujeron al cuartel local y media hora después el Mayor del G-2 Alberto Aberteris y el Teniente Ignacio Wilson Mulet me trasladaron a la cabecera provincial situado en Holguín para según ellos un interrogatorio de la Unidad de Operaciones del G-2. Las preguntas y los improperios corrieron a cargo del Mayor Jesús Jiménez Ballagas, quien se ha encargado de la desagradable tarea por seis años. Fue un interrogatorio mas, una amenaza más. Me volvieron a mencionar la Ley 88 (Mordaza), los 25 años que le echaron a Próspero Gaínza Aguero en la Primavera Negra del 2003 y lo que significa en estos momentos. Aunque sabemos de sobra de lo que son capaces, siempre es bueno oír de boca de uno de los que sostiene la maquinaria castrista que no sólo 75 como en aquella ocasión, sino los que hagan falta, meterán en prisión. Como son frases que no las publica el periódico Granma, no está mal que las hagamos públicas nosotros, esa es la voluntad de cambio que dicen los ingenuos que tiene el gobierno del General-Presidente RC. Sobre esas amenazas a los defensores de los Derechos Humanos es que se establecen las excelentes relaciones del gobierno actual, la jerarquía católica y otras élites que merodean alrededor del muerto. No hay dudas de que somos nosotros los inconformes, los que molestamos todos los días a ese feliz maridaje que se ha establecido por 52 años.
El Acta de Advertencia Oficial se estableció sobre acusaciones a mi persona por difundir falsas noticias sobre el acontecer nacional y local, por emitir información sobre prisiones de Guantánamo, Santiago de Cuba y Holguín y por tocar en mis escritos y entrevistas que me han hecho vía telefónica desde las otras orillas, el tema del “reordenamiento laboral” (término con que el gobierno califica a los despidos laborales). Le expuse al Mayor Ballagas mis argumentos, que son más o menos los siguientes: Todo ciudadano tiene derecho a opinar sobre el tema que estime conveniente, es la dictadura de izquierda de los hermanos Castro la que tiene cercenados los canales de comunicación al establecer una prensa única y con la boca tapada. Ni aún liberando a los presos políticos cubanos dejaré de notificar sobre las prisiones cubanas, es más el 90% de mis notas periodísticas sobre las cárceles que se refieren a golpizas, malos tratos, malos manejos de las relaciones recluso-funcionarios y otras violaciones que cometen los Funcionarios del Orden Interior (F.O) en componenda con los reeducadores y la dirección del Departamento de Establecimientos Penitenciarios (DEP) contra los reclusos comunes. Mis denuncias se basan en la falta de atención médica en las cárceles, la falta de agua potable, la anuencia de los funcionarios para que las prisiones sean verdaderos campos de concentración y por consiguiente se dan tantos casos de autoagresiones de presos que ni siquiera podemos argumentarlos en su totalidad.
Está vez firmé el Acta de Advertencia y es porque en ella consta lo que yo expresé: que no dejaré de noticiar la Cuba que me interesa. La firmé porque allí dice que aunque no recibo dineros por lo que escribo, sí existen organizaciones y cubanos en ‘los exilios” que colaboran para que cada vez pueda subir mis artículos a www.cruzarlasalambradas.com , que aún cuando doy mis notas y opiniones a Radio Martí y Radio República no recibo financiamiento alguno por eso y sí el compromiso moral de autoprepararme cada día para estar mínimamente a la altura de comentaristas sumamente estudiosos y académicos de renombre que son los que me honran a mí ofreciéndome el espacio que mi país me niega como simple ciudadano.
Los reportes que ofrezco cada semestre al Informe Parcial de la Secretaría de Derechos Humanos de la Alianza Democrática Oriental son comprobados directamente por mí y soy responsable de ellos, tanto por la forma en que los obtengo como por las fuentes primarias en que me baso para hacerlos públicos. Aunque eso suene a declaración de principios no es más que hablar por mis hermanos en la calle y en las cárceles que se ofrecen cada día para que el mundo y Cuba sepan cuánto se violan los derechos elementales del individuo y con cuanta impunidad.
La misma Acta de Advertencia constituye una flagrante violación de los derechos ciudadanos que nadie está obligado a soportar con la boca cerrada, las manos atadas y el miedo comiendo por dentro.
El martes 24 de abril ofrecí una larga entrevista a Amnistía Internacional, allí relato las vicisitudes de un comunicador independiente, la violación de las líneas telefónicas que hacen ETECSA y el G-2 a nuestros teléfonos y el record de mis últimas detenciones y los ataques que he sufrido por parte de la policía política en los últimos meses y eso puede haber sido el verdadero móvil de esta última detención, me atrevo a conjeturar. Aún así el miércoles 2 de mayo estará saliendo a la luz pública esta entrevista por Amnistía Internacional, allí hay más de lo que dije en Pedernales.

Ábrete sésamo…

Por: Jeovany Jimenez Vega.

El viernes 20 de abril Ricardo Alarcón, Presidente del Parlamento cubano, en una entrevista con el diario digital World, del Huffingtonpost.com, reafirmó lo anunciado el año pasado por Raúl Castro: que Cuba pondrá en marcha “… una reforma migratoria radical y profunda en los próximos meses…” que eliminará restricciones que hemos tenido durante décadas los cubanos para viajar al exterior. Recordemos que hasta ahora para viajar al extranjero, los cubanos requieren un permiso de salida –al extorsivo costo de 150 dólares en el caso de EE.UU., por ejemplo– que se otorga por 30 días, prorrogable por 10 veces, luego de lo cual deben regresar o pierden el derecho a residir en su país.

Vigentes desde los albores del proceso revolucionario, las restricciones impuestas sobre los viajes de los cubanos hacia y desde el extranjero, han devenido en uno de los más graves estigmas arrastrados por este gobierno. Esta abusiva política ha sido la responsable de una incalculable dosis de sufrimiento para nuestro pueblo, pues ha separado durante décadas, y hasta definitivamente, a miles de familias.

Alarcón además asegura que “… existe también otra explicación a esas restricciones: la necesidad de proteger nuestro capital humano. La formación de médicos, técnicos, profesores, etc., cuesta muy caro al Estado cubano y Estados Unidos lo hace todo para privarnos de estas riquezas humanas”. Sustentada en la necesidad de evitar la fuga de cerebros, entre otros argumentos, esta política nos ha privado sistemáticamente de uno de los derechos más elementales del hombre: el derecho a su libre movimiento y a elegir dónde desea vivir. Pero a la hora de resolver este asunto, a nuestro gobierno le pareció mucho más simple retener por la fuerza a los profesionales que garantizarles un modo de sustento digno y esto, en términos médicos, sería el equivalente a amputarle el miembro a un paciente aquejado de linfangitis con lo cual es cierto, independientemente de las consecuencias, se “resolvería” su problema.

Alarcón dijo que la reforma favorecerá también a los cubanos emigrados que necesitan hasta hoy un permiso de ingreso, quienes no tienen ahora el mismo “perfil” que los que se marcharon en los primeros años. “Las cosas han cambiado mucho (…). Cerca de medio millón de cubanos instalados fuera de nuestras fronteras nos visitan cada año. La inmensa mayoría de la emigración cubana tiene una relación normal con su patria de origen…”, cuando nunca ha sido ni remotamente normal, sin embargo, la relación del Estado cubano con respecto a esa emigración. En cuanto al “perfil” de esos emigrados, el señor Alarcón sabe que eso cambió definitivamente después de aquella oleada del primer lustro revolucionario, constituida mayoritariamente por exbatistianos y oligarcas. Ya en tiempos de Camarioca, de los marielitos y del maleconazo de 1994, hacía mucho que la emigración cubana había sido suplantada por una maza como norma más joven, desesperada por haber perdido todas las expectativas en su país.

Alarcón también afirmó que “… la cuestión migratoria (…) siempre se ha usado como un arma de desestabilización contra Cuba desde 1959 y como un elemento de distorsión de la realidad cubana…”, y lo dice como si todo se tratara de un montaje más orquestado por los tanques pensantes yanquis, como si no fuera esta una auténtica aberración perpetrada sistemática y masivamente durante medio siglo por el Gobierno cubano contra la voluntad y el interés de su pueblo.

En este punto algunas preguntas se imponen: ¿por qué precisamente ahora y hasta dónde se atreverán a llegar? En círculos habaneros de pensamiento cuya opinión he podido sondear, se comenta que estas medidas pudieran estar orientadas previsoramente a abrir las puertas a una emigración cubana que hasta ahora se ha visto antinaturalmente excluida de invertir en su propio país de origen debido a la absurda política seguida por nuestro gobierno, que durante décadas ha preferido negociar con inversores extranjeros antes que ofrecer alguna oportunidad a sus propios emigrados ni a sus descendientes. Esta postura presumiblemente refleja un profundo temor a la influencia que pudieran ir ganando éstos dentro del entorno político interno. Si esto es o no consecuencia de la incertidumbre que hoy se cierne ante un Hugo Chávez cuya salud se percibe quebrantada a apenas unos meses de las inminentes elecciones venezolanas –pues perder este apoyo ahora sería letal– ya eso estará por ver, pero lo que sí no ofrecería demasiadas dudas es que esa emigración, aunque ávida de invertir en Cuba, pero con el traumático recuerdo de las expropiaciones del pasado, pudiera estar exigiendo una serie de garantías jurídicas que hagan segura esta vez sus inversiones, ante lo cual se impondría, primero que todo, cambiar radicalmente un status migratorio que hasta hoy les ha excluido por completo como ciudadanos cubanos.

Otra cara de la moneda convierte este momento en el más “oportuno” –para el Gobierno cubano– a la hora de tomar esta decisión, pues en caso de que al fin se decida a abrir las puertas de par en par, entonces serían las embajadas en La Habana las que posiblemente cierren las suyas y se muestren más reacias a expedir sus visados, amén de que acto seguido el Gobierno estadounidense derogaría la controvertida Ley de Ajuste Cubano. Aún así, quienes logren viajar finalmente, encontrarían en la mayoría de sus destinos un mundo sumido en la peor crisis económica desde el crack del 29 y que no ofrece en este momento demasiadas oportunidades a ningún recién llegado. Si a esto se le suma que a quien parte ya no le es confiscada su casa y puede dejar aquí hogar, familia e intereses concretos a los que regresar cando desee, entonces me atrevería a vaticinar que una vez producida una primera oleada de emigrados todo se estabilizaría en pocos años; en cambio las remesas aumentarían y la economía se oxigenaría considerablemente –en este sentido las inversiones de los emigrados, en caso de autorizarse, serían determinantes– y comenzaría este país a fluir de un modo mucho más natural.

Ahora bien, ¿hasta dónde se atreverán a llegar? ¿Se estará pensando ciertamente en grande o todo quedará entre medias tintas y cortapisas? Para que una reforma migratoria esté en hoy a la altura de lo que necesita el pueblo cubano, tienen que quedar atrás todos los rezagos de la política actual. Se impone entonces garantizar de modo inequívoco, mediante un oportuno cuerpo de leyes vinculantes, que todo ciudadano cubano pueda gozar de su derecho irrestricto a salir libremente de su país, e igual a entrar sin condicionamientos de ninguna índole incluidos, por supuesto, los de tipo político, por diferencias de opinión, con lo cual quedarían excluidos únicamente aquellos implicados en actos terroristas o que tengan pendiente cualquier deuda con la justicia, fuera de lo cual absolutamente ningún funcionario se atreva a vulnerar este derecho a un ciudadano cubano, pues sería emplazado jurídicamente ante un Tribunal Popular. Se precisa también, imperiosamente, eliminar para siempre la ominosa figura de “salida definitiva”, un engendro que ha desarraigado a generaciones enteras de cubanos, así como las polémicas “cartas de invitación” y por supuesto, se desprende por su propio peso, el odiadísimo permiso de salida o “carta blanca” que ya no pintaría nada en este entierro.

Pero un punto no puedo dejar de obviarse en este asunto por ser uno de los matices más controvertidos del tema, y es la solución que se le dará al problema de la liberación que están obligados a solicitar los trabajadores de mi sector en caso de desear salir definitiva o temporalmente del país. ¿Cómo olvidar a esos miles de excooperantes del sector de la Salud Pública cubana, que agobiados por un salario espurio y las penosas condiciones de vida, y no encontrando en absoluto otro medio de emigrar, decidieron abandonar alguna misión de trabajo y por eso reciben el sumario status de desertores y son condenados al destierro, no permitiéndoseles entrar a su propio país al menos durante 10 años? ¿Alguien se atrevería a catalogar de normal la relación con estos emigrados ante un tratamiento tan atroz? Sin ninguna duda, se puede asegurar los trabajadores del sector de la Salud Pública cubana hemos recibido el trato más denigrante en esta historia y hoy nuestro gobierno tiene la oportunidad de redimir su postura; esperemos que se obre con sabiduría.

Cualquier salida que en este momento se pretenda dar al asunto migratorio y no contemple de una vez todas las garantías a nuestro derecho de viajar, atentaría contra la libertad del pueblo cubano, y por lo tanto, contra la prosperidad de la patria.

1ro de mayo

Comienzan las propagandas para la participación en el 1ro de mayo, no es obligado ir, se ha dicho toda una vida, pero lo real no es así. Por solamente pertenecer al partido PCC estas obligado a participar sino lo señalan en las reuniones que se hacen todos los meses burocráticamente.

Tal parece que las órdenes este año fueron muy desesperadas, por que a los oídos de muchos cubanos llegó, -todos los que vivían en un núcleo familiar tenían que ir-. Excepto personas mayores con dificultades para este maratón.

A principios de los 90, desde el comienzo de la insatisfacción cubana no se dice directamente que tienes que ir, pero se deja caer con acciones de doble sentido que te hace pensar que vas a lograr más rápido el viaje de “Barrio adentro”, prestar servicios de salud internacionalmente o algún cargo en el trabajo.

La marcha que tiene como objetivo es demostrarle al mundo que los cubanos se sienten bien, no hay desesperación, no hay insatisfacción con el gobierno, no hay hambre y que todos los cubanos que estamos aquí tratando de que este gobierno cambie su forma de gobernar o la caída del mismo, seamos puesto en la situación de mentirosos, difamadores o mercenarios apoyados por los intereses del gobierno de Barack Obama.

Ese día me sentare para observar la cantidad de personas que asistirán al 1ro de mayo, pero sin contar a los alumnos de las escuelas, estos no van por el significado que tiene ese día sino para divertirse, sudar, cansarse y otros obligados por pertenecer a las organizaciones como la OPJM (Organización Pioneríl José Martí), FEEM (Federación Estudiantil de Enseñanza Media) y la UJC (Unión de Jóvenes Comunistas).


El Diputado se llamaba Cuadro

Enrique García Mieres

Cuando el pintor cubano Pedro Pablo Oliva fue cesado de su cargo como delegado en la Asamblea Provincial del Poder Popular, parlamento provincial, descubrimos que los diputados podían ser revocados por causas ajenas a las contempladas en la ley que existe a tales efectos. En la Ley Nº 89 sobre la revocación del mandato de los elegidos a los órganos del poder popular se aclara que este procedimiento es independiente de cualquier otro en materia penal, civil o administrativa; y que se puede proceder atendiendo a las siguientes causas: incumplimiento reiterado de las obligaciones derivadas del mandato conferido; incurrir en hechos que lo hagan desmerecer de buen concepto público; y manifestar una conducta incompatible con el honor de ser representante del pueblo en un órgano del Poder Popular.

Aunque se use un lenguaje poco preciso, esta vez por raro que parezca no se alude a términos como socialismo o revolucionario que suelen actuar como filtros ideológicos que separan lo adecuado de lo incorrecto, o lo permitido de lo prohibido, en todas las normas jurídicas cubanas , comenzando por la propia Constitución. ¿A que parece una errata o lapsus de los legisladores? Pero no, más bien se trata de soslayar- o aplazar, como se verá más adelante- el baremo ideológico en beneficio de las apariencias, teniendo en cuenta que se trata de diputados elegidos por el pueblo con la diversidad de criterios que esto supone. Esto no quiere decir que los diputados estén exentos de la fiscalización ideológica ni de sufrir sanciones si deciden ir por libre, existe un plan B: a la vez que el delegado adquiere su condición de representante popular en las diferentes asambleas es considerado un cuadro del Estado, y por lo tanto tiene que someterse a otra normativa ajena al reglamento parlamentario y la soberanía popular. El Código de Ética de los Cuadros del Estado es el complemento normativo que permite al gobierno mantener el control ideológico sobre los diputados.

Este código compendia las cualidades que se le suponen al cuadro revolucionario, honesto, sincero, comprometido, disciplinado, discreto, entregado, y demás; un autentico dechado de virtudes entre las que no podía faltar la endogamia ideológica. Textualmente se expone así: basar las relaciones de amistad en la coincidencia de los principios y en la moral revolucionaria; no establecer jamás vínculos de este tipo con elementos detractores de la Revolución. Un asunto difícil de compatibilizar si el diputado es precisamente un opositor al régimen, en teoría, una conjetura probable; en la práctica, se hará todo lo necesario- ya hay precedentes - para evitar esta coyuntura. Un cargo electo por el pueblo que no pueda ejercer su función al no ser apto para Cuadro del Estado.

En el Decreto-Ley 196/99 se estipula que cuadros son aquellos trabajadores electos o designados para ocupar cargos en la función pública, organizaciones económicas o presupuestadas del Estado, y del Gobierno. No es casualidad que los diputados tengan la misma consideración que los funcionarios, porque para el gobierno son lo mismo. En este sentido la doble condición de cuadro y delegado pone las cosas en su lugar, aunque sean cargos electos están sujetos al gobierno; no vaya a ser que el pueblo se equivoque eligiendo o el diputado se descarríe. Y para destacar que no están al mismo nivel jerárquico sino que la condición de diputado se supedita a la de cuadro que sirva el ejemplo de Pedro Pablo Oliva donde la “infracción” del código- haberse expresado en medios disidentes y entablar amistad con desafectos al gobierno- fue suficiente para la revocación, a pesar de estos supuestos no estén contemplados en el reglamento parlamentario.

El escritor Javier Marías en El Horror Narrativo apuntaba que en las narraciones lo último se aparece siempre como lo verdadero y aún peor como lo configurador. Algo así debió comprender el diputado pintor al final de su truncada trayectoria política, lo verdadero era su condición de cuadro.

uncuentoviejo.blogspot.com

 

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¿Marchando por cuenta propia?

Presidente por cuenta propia durante el 1ro de Mayo de 2011. Foto tomada de la web de la Agencia de Información Nacional

La prensa oficial ha estado anunciando la marcha de este 1ro de Mayo con un componente recién agregado al “ejército” de trabajadores que marcharán en apoyo a la revolución y al socialismo: los cuentapropistas.

Me he quedado reflexionando sobre el tema (estoy presentando una alarmante tendencia a hacer reflexiones) y no acabo de comprender bien el asunto. ¿No son los trabajadores por cuenta propia un sector de representantes de la iniciativa privada? ¿No nos habían inculcado en nuestras escuelas que la propiedad privada es uno de los “males del capitalismo”, fuente de explotación para el proletariado? ¿Ha creado el sistema cubano una nueva especie, el propietario-proletario? Otra duda también me corroe: ¿Qué sindicato tiene entre sus afiliados al dueño de un restaurante, de una cafetería o al vendedor ambulante de una carretilla de viandas y frutas?¿Acaso van a marchar a favor de las altas tasas de impuestos y apoyando la ausencia de mercados mayoristas para la adquisición de las materias primas que necesitan?¿Son los nuevos cornudos y apaleados?

No logro imaginar, por ejemplo, a los adinerados dueños de ciertas importantes “paladares” habaneras –y ruego a los lectores me permitan la omisión de nombres, no pretendo señalar a los empresarios criollos más exitosos– caminando bajo el sol hacia la Plaza Cívica coreando consignas a favor del proletariado o cantando ese himno que dice “cambiemos el mundo de fase hundiendo al imperio burgués”. Es demasiado irreal, demasiado perverso.

No obstante, es la Cuba castrista, así que, parodiando al poeta, no os asombréis de nada. He sabido que muchos trabajadores por cuenta propia, de los que se dedican al comercio de productos artesanales en las tarimas que ocupan espacios arrendados al Estado, como por ejemplo la otrora elegante tienda por departamentos Fin de Siglo, han sido conminados a “sindicalizarse” –y así lo ha reflejado la prensa oficial–, con pago de cuota sindical incluido, y también han sido convocados por estos días a firmar el compromiso de asistir a la marcha. Hasta donde supe, hasta se les había señalado una cuota de participación. Este dato no he podido confirmarlo, pero sabemos que es también la práctica habitual hacia los empleados estatales.

Paradójicamente, los empleados de un restaurante o de cualquier otro negocio particular no tienen la posibilidad de organizar un sindicato propio capaz de enfrentarse al patrón para defender sus intereses, aunque muchos trabajan más horas que las estipuladas por las leyes laborales del país, pueden ser despedidos por sus patrones sin derecho a compensación alguna y carecen de casi todos los derechos laborales, lo que demuestra que el “sindicalismo cuentapropista” es otra fórmula falaz del sistema para mantener la sujeción de los individuos, más allá de la relativa independencia económica del Estado.

Es obvio que, al convocar a los “independientes” a esta marcha, el gobierno tiene la pretensión de seguir controlando a la dotación de esclavos, aun cuando se trate del sector de los manumisos; es decir, de aquellos que están en la primera fase de comprar su libertad a través de su actividad económica independiente del Amo. Los mecanismos de control oficial consideran importante que esos individuos que se tornan autónomos no se independicen ni se asocien libremente y, a la vez, el gobierno necesita ofrecer al mundo la imagen de que los comerciantes y productores particulares están alineados con la revolución, legitimando la “renovación”.

Lo peor es que haya un sector representativo de cuentapropistas que se preste para la nueva farsa. Así, pues, los trabajadores por cuenta propia marcharán este 1ro de mayo bajo las banderas del socialismo, quizás en breve hasta se funde un “sindicato de cuentapropistas revolucionarios”. Esta no será, ni remotamente, una marcha por cuenta propia.

¿Cardenales o militares?

 

¿Qué grados en la jerarquía militar le correspondería al equivalente al de Cardenal? ¿Comandante de la Revolución? ¿General? ¿Coronel de la Seguridad del Estado? ¿Ministro de Defensa? ¿Segundo Jefe de Ejército? ¿Se habrá ganado el último ascenso por las sacrílegas declaraciones sobre los 13 desdichados, con sus vidas arruinadas, por la gran Revolución; que entraron a la Iglesia en súplica por sus derechos, y fueron encerrados tras barrotes, hechos del mísero y abominable comportamiento del Estado.

¿¡ Clemencia, Señor, clemencia, Señor…

Ya lo impúdico del Cardenal sobrepasa a la Inquisición. Han cursado centenares de años de evolución. El escupitajo de un Cardenal sobre los pobres y los humildes, en estos tiempos de razón de la condición humana, es cometer la misma infamia que los jueces inquisidores.

Ya muchos que concebían el Dios católico hoy prefieren ser quemados en la hoguera como el indio Hatuey: “Si ustedes los españoles van al cielo, yo quiero ir al infierno”. Diría hoy el rebelde y sensible indio: “Si ustedes los cardenales van al cielo, el infierno sería un paraíso”.

Que Dios los perdone, y me perdone a mí porque yo no puedo perdonarlos. Mi santidad no llega tan lejos, mientras mi vista está sobre mis cubanos de adentro y de abajo, obligados por cardenales con grados militares e ideologías comunistoides a perder la salvación.

Y cualquiera que haga tropezar a alguno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino de asno, y que se le hundiese en lo profundo del mar.”

 

 

Desfile

El Primero de mayo es una fecha de empoderamiento de los trabajadores. Ese día desfilan demandando la mejora en sus condiciones laborales, un aumento del salario o una legislación laboral más justa. En Cuba, donde los trabajadores están siendo sometidos al “redimensionamiento”, donde la incertidumbre acerca de su destino laboral, y la certidumbre de la insuficiencia salarial constituyen las preocupaciones fundamentales, el primero de mayo se celebra con desfiles masivos en todas las provincias.  Abundarán los carteles en apoyo a la revolución (léase gobierno) pero no habrá ni un solo cartel demandando el aumento salarial,  la desaparición de la doble moneda, o la transparencia del sistema de despidos.

Este país es tan surreal, que los recién sindicados trabajadores por cuenta propia, desfilarán masivamente. Un colectivo cuya mayor peocupación debería estar por la demanda de un trato no discriminatorio, la flexibilización de los trámites burocráticos para acceder a una licencia de trabajo, la ampliación del espectro de actividades permitidas y unos impuestos menos graves.

La burocracia sindical asigna la cantidad de asistentes por provincias, así, hace dos semanas ya se anunciaba con precisión cuántos trabajadores participarían en cada uno de los desfiles.

Luego de esa “espontánea” manifestación, veremos en las noticias cómo el movimiento de indignados realiza sus protestas; cómo en otra parte desfilarán los trabajadores bajo un fuerte despliegue policial y puede que hasta veamos represión en alguna esquina del mundo. No creo que se puedan encontrar similitudes.

 

The End

Nunca me gustaron las despedidas. Como a casi nadie, creo. Pero solo porque le damos a un acto normal, parte de este ejercicio que es vivir, una connotación especialmente lúgubre. Y de buenas despedidas también están hechos los buenos acontecimientos.

Este blog nació el nueve de julio de hace dos años, y nació por una razón incontestable: era mi blog o mi equilibrio emocional. Necesitaba escribirlo. Era el acto de rebeldía y autorrealización más genuino que he tenido hasta hoy.

Sin embargo, defiendo con uñas y dientes el concepto de la evolución. Defiendo la idea de que todo, absolutamente todo lo que conforma nuestras existencias, tiene principio y fin. Aun las cosas más valoradas, necesitadas, hermosas.

Tenemos amigos que aparecieron alguna vez en nuestras vidas y jugaron un rol determinante. Se convirtieron en imprescindibles. Y luego volvieron a desaparecer. Cuando nos juntamos alguna vez o nos junta la casualidad, revivimos el afecto pero sobre todo los recuerdos: lo que somos quedó en el pasado. Nos duele admitirlo, pero en el presente somos casi desconocidos.

Bueno, también así concluyo hoy este blog. Creo que he dejado de necesitarlo. Y en prácticamente nada de mi vida actúo por rutina. Nunca escribo, discuto, amo, leo, veo o practico deportes, por rutina.

Cuando pierdo esa motivación vital que me enciende la creatividad, la imaginación o la razón, me deshago del cadáver. Sin mucho esfuerzo. Como se deshacía el griego Diógenes de su barril o su escudilla, únicas pertenencias que le acompañaban en su existencia frugal.

El origen de este blog nunca fue escribir por “la causa de Cuba”. No solo porque aquí he escrito artículos que nada tienen que ver con ello, sino porque por encima del destino de mi país está mi propio destino. Escribir siempre fue para mí cien veces más vital que escribir sobre o para Cuba. Escribir porque sospecho, sin certeza del todo, que es mi verdadera razón de ser. 

Hoy aquella motivación obsesa que en Cuba me hacía publicar hasta cuatro textos por semana ha desaparecido. Quizás porque tengo otras maneras de hacer valer mi opinión política, religiosa, sexual, artística, sin recibir graves consecuencias por ello. Quizás porque algo dentro de mí sabe que es momento de evolucionar.

Y que es tiempo de escribir algo más.

Desde luego, el periodismo escrito ha sido y seguirá siendo una de mis pasiones. Artículos míos seguirán circulando en la red ocasionalmente, cuando esa motivación inherente a los buenos textos me mueva a teclear dos o tres cuartillas y echarlas a navegar.

Pero este Pequeño Hermano, la decisión más determinante, arriesgada y acertada que he tomado en mi vida hasta hoy, aquella decisión que les arrancó el sueño a los míos, de puro pánico, en un país donde atreverse a escribir sin ataduras es un acto de locos, cierra su ciclo de casi dos años con 115 artículos, varios miles de hits semanales, y una legión de amigos virtuales que no tendrán nunca idea de cuánto significaron en su apoyo de lectores y comentaristas. 

Mi blog me agenció el respeto de cientos de personas en mi ciudad natal. Jamás olvidaré a aquellos desconocidos que de repente me abordaban en plena calle, la voz baja, y extraían del bolsillo trasero algunas hojas dobladas con mis artículos impresos. Se los llevaban a alguien más.

Mi blog me presentó algunos de los mejores profesionales y amigos que he tenido la dicha de conocer en los Estados Unidos. Mi blog me hizo perder mi nombre en muchos círculos. El Ernesto que he sido por 27 años se convirtió, simplemente, en El Pequeño Hermano o El Peke. 

Así me siguen llamando, también, los diligentes agentitos de poca monta que cobraban un salario en mi ciudad por estar al tanto de mí, y que con cierta regularidad le comentan a los míos sobre mis escritos. “¿Viste lo que colgó ahora nuestro Pequeño Hermano?”

A todos, amigos virtuales y policías disfrazados de civil, lectores, colaboradores con datos o temas, a los que hicieron de pinchar en mi link un hábito dos veces por semana, a todos mi gratitud eterna y la certeza de que sin sus atenciones este blog habría muerto al nacer.  

A otros les quedará siempre París. A mí, para contarles a mis hijos, me quedará siempre este espacio libre, irreverente y ambicioso, como prueba del mayor ejercicio de vocación por la escritura y la libertad que tuve en mi joven adultez. 

Expediente Judicial desaparecido

Por estos días he recorrido junto a mi abogado los “sistemas judiciales” de Cuba. Los hermanos Castro, que son los dueños de la finca, antes de su padre, llamada Birán, luego llevaron la cerca hasta el límite en las aguas jurisdiccionales, y aquella finca la convirtieron en Birania, se apoderaron del resto de la nación, y la han “gobernado” como se haría con su latifundio, a puro capricho e intereses personales.
Allá en el año 1994, me apresaron por acompañar a mi hermana a la costa para despedirla, luego de catorce meses en la prisión La Cabaña (el infierno), fui absuelto y retiraron el cargo de “encubrimiento”, pues me enteré en el juicio que entre hermanos y padres ese delito no se aplica. Lo cierto es que padecí aquel año y dos meses, con sus días, horas, minutos y segundos. Les debo agradecer que me hicieran saltar el tiempo, madurar antes de lo planificado por mi naturaleza, educación y entorno. Siempre digo que si Dios existe, él me envió allí, pues gracias a ello pude constatar las penurias, el sufrimiento de la juventud cubana, y de tantas lágrimas que vi caer en aquellas galeras, descubrí que mi vocación es la del escritor.
Me dediqué a la escritura en cuerpo y alma, y con una literatura que resalta los sufrimientos de los cubanos a través de los avatares que la “revolución” nos ha hecho padecer, aparecieron mis personajes, que fueron conformando las historias, los libros. Esos volúmenes fueron alcanzando los premios más codiciados, a pesar de la oficialidad que a veces no veía la manera de contener mi ascenso como escritor. Por supuesto, padecí que en el año 1992 me quitaran el premio Casa de las Américas, según testimonio de los propios jurados; que en el año 1994 sucediera algo parecido, y que finalmente para no correr riesgo, decidieran sacar mis volúmenes de relatos de los eventos que discutían premios. También me sacaron de los dosier, antologías y eventos literarios. Ese fue mi padecer, el pago por escribir una narrativa crítica, agresiva por los cánones de la dictadura. Sinceramente nunca me importó, estaba consciente que era mi deber, y es imposible contrarrestar la naturaleza del ser.
Fui visitado por varios intelectuales para que desistiera.
No oculto que siempre tuve la necesidad de escribir mi criterio, mi punto de vista, sobre mi entorno, sobre la gente que conocía, sus frustraciones, anhelos, dilemas, miedos, horizontes, y todo lo que aconteciera al ser humano. Soñaba con escribir en un periódico, en una esquina de la última página, pero también sabía que eso era imposible, que con el sistema cubano jamás podría, pues en su totalidad todos los periódicos son subvencionados por el gobierno, y cualquier intento de crear uno independiente es sancionado con las leyes más severas. En una visita que hiciera a la Feria del Libro en República Dominicana, supe que existía algo llamado blog, y fue lo más parecido a esa esquinita de un periódico, por intrascendente que fuera, que yo soñaba para publicar. A mi regreso abrí mi blog. De inmediato fui visitado por varios intelectuales para que desistiera, era mi primer aviso. Persistí. Por ende, me fue retirado el correo cubarte, el cual pagaba mensualmente, para evitar mi enlace con el resto del mundo. Resistí.
A los dos meses fui asaltado por miembros de la Seguridad del Estado, los que me ocasionaron una fractura en el brazo. Pensaron que con esa represalia sería suficiente. Nunca estuvieron más equivocados, para ese entonces, con mi yeso a cuesta, necesitaba duplicar mi esfuerzo, escribir más en el blog y salir a encontrarme con los otros blogueros cubanos que me brindaban su apoyo. En la puerta de mi casa hicieron varios mítines de repudio. A veces pasaba y saludaba pensando que eran reuniones del CDR. Luego me enteraba que era en mi contra, y los vecinos buscaban la manera, sin ser vistos, que ellos estaban allí pero no tenían nada contra mí y que me apoyaban, y siempre se justificaban con la familia, la represalia, etc.
La petición Fiscal ascendía a la risible suma de 54 años de cárcel.
Cuando comprendieron que los golpes no serían la vía para hacerme claudicar, llegaron las acusaciones. La primera fue cuando comencé los trámites para acudir al Festival de la Palabra en Puerto Rico. Tenían que evitar a toda costa que asistiera, y la única forma de hacerlo era con la artimaña que aparentara un proceso judicial por lo civil, para ocultar el castigo por mi punto de vista. Comenzaron a detenerme porque había atropellado en mi auto a un niño y me diera a la fuga. El niño, como he dicho en varias ocasiones, por suerte nunca apareció, y las acusaciones tampoco. Pero el tiempo de detención sí existió. Finalmente manipularon a mi ex, de la cual llevaba separado más de dos años. Me acusaron, sin ninguna prueba ni testigo, de tantas acusaciones como se le fueron ocurriendo, quizá pensando que en algún momento de tormento pediría clemencia y prometiera claudicar. Lo cierto es que sumando todos esos años de cárcel, según la petición fiscal, ascendía a la risible suma de 54 años de cárcel (sin incluir las tantas que comenzaron y luego desistieron). La Fiscalía previendo lo poco verosímil que lucirían ante la opinión internacional, decidieron hacer una “conjunta” y llevaron la petición final a 15 años de cárcel. Para ello inventaron un supuesto “testigo” (con agudos problemas neurológicos y una carrera delincuencial con más de treinta condenas, entre ellas: robo, estafa, asedio a extranjeros, etc.), y que gracias a una cámara oculta dijera la verdad y enseñara las prendas de vestir que le regalaron y dijera las demás regalos que le prometieron, e invitaciones a piscinas y cenas, todo a cambio que declarara en mi contra.
Cuando supieron del video, pues lo entregué a la Fiscalía, intentaron acusarme de “Atentado”, porque le hicieron declarar que hizo el video amenazado. Finalmente el peritaje arrojó que el hombre en el video decía la verdad, por lo que supongo que la denuncia no se erradicó, pues nunca fui citado para tal declaración.
Se afanaron de manera enfermiza en doblegarme.
A partir de entonces vivo a la espera del proceso. Después de tres años de citaciones a la estación Picota y 100 y Aldabó, puedo entender que se hayan cansado, aburrido de esperar mi claudicación, de mi incorporación al redil. Consejos no les faltaron, siempre les advertí que no ocurriría, pero tienen tan poca capacidad, que se afanaron de manera enfermiza en doblegarme. Finalmente de mis primeras declaraciones a las que están hoy, hay diferencias, las cambiaron, pero lo que no imaginaron, es que desde la primera vez que entregaron el expediente le hice fotos a cada página, y se puede apreciar el burdo trabajo de falsificación para incriminarme. Ahora se conforman con tenerme a la espera. Mi caso está en el limbo jurídico.
Cuando por estos días acudí con mi abogado a la Fiscalía Provincial, que es la encargada de llevar mi caso, nos informaron que mi expediente fue enviado a la Fiscalía General de la República. Fuimos a esa instancia que radica en Miramar. Nos dijeron que se envió de vuelta a la Fiscalía Provincial. Salimos del edificio y para evitarnos el viaje, pues sospechábamos la respuesta, llamamos por teléfono y nos volvieron a asegurar que el expediente no había retornado. Quince minutos después mi abogado regresaba a la misma oficina pidiedo que se pusieran de acuerdo, entonces no hubo más remedio que informarle que mi expediente se le había entregado al oficial Ribeiro de Villa Marista (Sede de la Seguridad del Estado cubano).
Visita a Villa Marista.
Después de la información nos enrumbamos hacia la Víbora. Permanecimos dos horas de espera en el salón de atención, nos informaron que allí no se encontraba el expediente. Y no tuvimos otra opción que regresar y continuar la espera. De hecho las “leyes jurídicas” exigen que cualquier movimiento que se haga con el expediente tiene que ser avisado, informado el abogado de la defensa. Trámite que jamás se ha cumplido.
En estos tres años he tenido que rechazar veintisiete invitaciones por Universidades, Festivales, presentaciones de libros y Ferias. En estos momentos se están publicando en diferentes países cinco de mis libros. Creo que esa es la verdadera sanción.
De todas formas, siempre lo repito, somos la generación de los hijos que nadie quiso, y si me dieran la oportunidad de regresar al tiempo que abrí el blog y me causara tantos incidentes, sin pensarlo volvería a hacerlo, solo que con más énfasis.
Ángel Santiesteban-Prats