Archivo por meses: junio 2012

El rostro de un bohío

La Eurocopa 2012 de fútbol me dejó sentada frente a la tele el pasado domingo 17. Pero no fue el soccer el que dio pie a este texto, sino un documental titulado “Bohío” que pusieron después y cuyo director ganó —dijeron en la presentación— el primer lugar en un concurso de jóvenes realizadores.

El audivisual trata sobre una pareja joven que vive en la Sierra Maestra y decide fabricar su bohío y embellecerlo a pesar de su penuria y rusticidad. Comienza con un texto en pantalla que afirma que cuando los españoles llegaron a Cuba en 1492, ya los habitantes que encontraron aquí construían ese tipo de chozas. A 520 años de aquel histórico suceso, una se sorprende ante la pobreza general del entorno; el mismo que albergó a los barbudos liderados por Fidel Castro para que hicieran la revolución, hubiera más justicia social y crearles mejores condiciones de vida a los campesinos. En la actualidad, varias zonas de la serranía no tienen energía eléctrica, ni cuentan con un sistema hidráulico, ni de desechos, y las condiciones de vida no distan mucho de las que había 53 años atrás. Es cierto que están alfabetizados, pero quizás irónicamente esa instrucción les sirva para contrastar su situación con la de otros territorios de Cuba y del mundo que puedan —o les dejen— conocer. También es verdad que tienen atención médica gratuita, pero las distancias, las dificultades en las comunicaciones, la falta de transporte y lo abrupto de la región, probablemente han propiciado más de una vez que alguien con una urgencia médica no haya sido atendido a tiempo.

Un mutismo de desamparo se esparce por el breve reportaje fílmico, en el cual se ve a la mujer cargando agua y pelando y cocinando ñame encorvada sobre un fogón de leña en el piso de tierra. En ningún momento mostraron el baño, por lo que supongo que se trate del típico hueco en el suelo que aún existe en áreas rurales, al que llaman letrina, y que generalmente hacen fuera de la casa. La locuacidad de las imágenes no admitió comentarios en off. El docudrama silente dibuja además la rutina de la pareja haciendo pintura con barro rojo y aplicándola a las paredes de pencas de guano con una escoba. Los rostros hieráticos de los involucrados lo dicen todo.

Esas son las estampas de Cuba que no aparecen en los folletos turísticos y promocionales que ofertan en las agencias de viaje cubanas, ni en las postales que venden en nuestros aeropuertos.

Fue conmovedor ser espectadora en este milenio de un estilo de vida que debió haberse erradicado hace tiempo en Cuba y en el que el silencio, la fotografía y la indolencia, son los protagonistas.

Casino sin ruleta

El Casino Deportivo en un barrio residencial construido antes de 1959. Es bonito y hay en él muy buenas casas, aunque hasta hace poco y como era de esperar, estaba bastante abandonado. Sus calles corroídas por la indiferencia estatal parecían terraplenes; pero eso ha cambiado en los últimos meses. Han comenzado a reasfaltar las vías, incluso la calzada de Vento, que es su arteria principal y estaba en buen estado, se ha visto beneficiada por el mantenimiento general de su entorno. Dicen vecinos del lugar, que el engalanamiento sustancial que está reanimando el reparto se debe a que en los últimos años le han ido dando casas a la jerarquía media alta de las fuerzas armadas cubanas. Como es lógico, todos están complacidos con el favorable cambio, pero no dejan de preguntarse si otras barriadas populares tendrán la misma atención.

Me recuerda una canción del asesinado cantautor chileno Víctor Jara titulada “Las casitas del barrio alto”, en la que denunciaba las diferencias de clase existentes en el Chile que le tocó vivir. Es cierto que hay desigualdades en todos los países, pero se exaltan más en las dictaduras de izquierda, porque ellas solamente le reconocen a la sociedad algunos derechos que les son convenientes al modelo político, los que acentúan y sobredimensionan con sus gigantescos aparatos de propaganda, y sostienen la idea de que son el ejemplo a seguir. Desde que arribaron al poder ocuparon las viviendas de los poderosos que combatieron y se instalaron en barrios residenciales como Miramar, Siboney, Vedado, Kohly, etc. A la población les hicieron edificaciones chapuceras que nunca han resuelto la demanda poblacional siempre creciente. Hoy, de acuerdo al orden de importancia clasista, continúan marcando las diferencias con lo que va quedando en el mapa habitacional capitalino, y no es casual que las barriadas elegidas e inmuebles que se reparten fueron construidos antes de 1959.

Con hechos como este, subrayan continuamente que tienen los recursos y el control; y llaman irónicamente a los ciudadanos a que los apoyen a cambio de la violación de sus derechos fundamentales, de discriminaciones, de promesas históricamente incumplidas y de la quimera de una recompensa que el estado reserva fundamentalmente para personalidades o grupos de su interés. Lo que suelen llamar eufemísticamente «estímulo», son las prebendas de una entronizada oligarquía dictatorial que cada vez se estratifica y evidencia más.

ETEC, en línea con el descuido

Hace unos meses leí en internet que el gobierno cubano le había comprado a Italia la parte de sus acciones en la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba S. A., más conocida por su acrónimo ETECSA. Si ahora es totalmente nacional, las siglas de «sociedad anónima» sobran. Esa compra puede interpretarse como una conveniente ‘exclusión financiera’ a un inversor extranjero, cuyas inyecciones económicas en Cuba fueron fundamentales para la telefonía cubana. Es como un bloqueo al revés, del que únicamente se beneficia el todopoderoso estado, que obtuvo el capital que les hacía falta para esa rama, sin tener que ceder demasiado a las demandas capitalistas liberalizadoras de su socio comercial.

Supe hace unos días por la prensa cubana, que facilitaron el cambio de la titularidad de los teléfonos fijos: un incipiente paso de avance —piensan algunos— hacia la desburocratización de esa entidad. Opino que era una acción lógica después de haber legalizado la compra-venta de viviendas, porque como es natural, algunos inmuebles tienen incluida la prestación telefónica y era ridículo que desde el punto de vista legal, fuera más fácil ser dueño de una casa, que de un teléfono.

En mayo pasado, el Ministerio de la Informática y las Comunicaciones aprobó la Resolución No. 82, que viabiliza el cambio de titularidad. Antes, solo se permitía el traspaso en casos de divorcio, fallecimiento, emigración definitiva o permutas, en un país en el cual solamente la minoría de la población tiene acceso a esa red fija comunicacional.

No sé si el procedimiento será expedito o tan lento e inefectivo como suelen ser los servicios estatales para cubanos. Ganamos nuevamente “la dignidad” de recuperar “la soberanía” de nuestra única central telefónica a cambio de maltrato, indolencia e ineficiencia para todos los cubanos que vivimos en el archipiélago.

El pasado 2 de junio «falleció» mi línea telefónica y aunque la reportamos en múltiples ocasiones —varios amigos también lo hicieron—, aún estamos de luto por la incomunicación. ¿Qué hacer? ¿Adónde acudir? Parece que cuando hay financiamiento de “extranjeros explotadores” en una empresa mixta con el gobierno, somos mejor atendidos y pagados, y menos explotados que en otra íntegramente cubana; y que el “capitalismo maldito” es mejor que el capitalismo de estado imperante, que nos ignora, viola nuestros derechos y nos niega servicios y atenciones. Cuando ETECSA era una sociedad anónima y un cliente reportaba una rotura, se tardaban dos o tres días en repararla. Ahora que solo pasaron unos meses de que el estado se empoderó otra vez de la empresa telefónica como único propietario, es casi como si no hubiera quien se ocupara de su debido funcionamiento. Es preferible que nos cobren una sonrisa diligente, a que constantemente propagandicen ventajas aparentes y biliares para el cubano medio, que solo están en la mente de la más alta clase política y burocrática, que generalmente da muestras de indolencia e ineptitud.

El lema “ETECSA: en línea con el mundo”, refleja la franqueza institucional —alineada con el gobierno—, de que les interesa fundamentalmente esa parte del orbe que les aporta jugosos dividendos en la moneda del “enemigo” capitalista que tanto critican, y no de esta otra —frontera adentro— descapitalizada y explotada, a la que le impusieron una línea de silencio y un dinero devaluado que ellos mismos irrespetan y desprecian.


Nota: Mi servicio telefónico fue restablecido dos semanas después de este texto, que se desactualizó debido a mi imposibilidad de acceder a internet durante un mes.

Los leones de la capital

No quiero a referirme a los leones de bronce que custodian el Paseo del Padro habanero, sino al equipo insigne del béisbol cubano, Industriales, que el pasado mes de mayo obtuvo el título de subcampeón de la 51 Serie Nacional. Los tigres de Ciego de Ávila fueron los campeones. La novena azul de Industriales, que es la que más torneos ha ganado en la historia de la pelota cubana después de 1959, desata en Cuba una rivalidad solamente comparable con la que existe en las Grandes Ligas estadounidenses contra los Yankees de New York, o quizás peor. Porque las opciones de recreación aquí son más limitadas que en otros países, hay una gran frustración social por cincuentitrés años de totalitarismo —que se manifiestan con la crispación ciudadana, encapsulada por la militarización—, y el entusiasmo por ese pasatiempo está tan arraigado que aglomera peligrosamente a una multitud apasionada y dividida en los estadios.

El barullo de los fanáticos presentes en la instalación sede del conglomerado capitalino, trasciende sus muros y se escucha a lo lejos, pues en ocasiones lo han repletado 60 mil personas y es común que se eleve la temperatura entre los concurrentes, porque La Habana es la más cosmopolita de las provincias cubanas. No importa si están jugando Santiago de Cuba contra Industriales, o si el aficionado que está sentado al lado es villaclareño, cienfueguero o espirituano y vive en La Habana, que igualmente querrá que Santiago resulte ganador. Si es de las provincias orientales, lo deseará y exteriorizará con más ahínco y altisonancia. El caso es que despachurren al conjunto de la ciudad que hospitalariamente los acoge a todos.

Este país, dirigido dictatorialmente desde hace sesenta años por orientales —tengamos en cuenta los casi siete años de Batista (1952-1959), que también lo era—, favoreció en muchos de los habitantes de esa región, cierta parcialidad y arrogancia que con el tiempo se ha extendido a otras provincias de Cuba. En el estadio de los leones azules, el Latinoamericano, vemos cómo a los oriundos del interior del país que residen aquí y a los que nos visitan, les han dado “permiso” para apabullar a estos habaneros gobernados por originarios de otras demarcaciones como si fuéramos su colonia. El colmo de la pasividad cómplice de las autoridades y la descortesía ciudadana llegan al punto que le han cambiado el género a los atletas del team azul. Gritan «ruge, leona», cuando Industriales está perdiendo, no solo cuando compite en el interior, sino en su propio terreno. Solo falta que “nos den con el jarro” en nuestra propia casa. Hasta una canción le sacaron en Ciego de Ávila con la misma frase y la transmitieron en la televisión nacional. ¿Hasta dónde llegará y se extenderá ese sentimiento malsano? ¿Qué sucedería si a los seguidores de “los leones” que asisten a los estadios les diera por replicar con un «ojo por ojo» las ofensas que reciben los integrantes de nuestra novena, la única atacada en conjunto hasta el momento? Si los aficionados de la capital les pagan con la misma moneda a la fanaticada contraria y comienzan a abuchear a sus equipos con dichos humillantes y soeces —a los tigres de Ciego de Ávila con la expresión “maúlla, gatica (o tigresa)”; a las avispas de Santiago de Cuba con “zumba, abejita”; a los gallos de Sancti Spíritus con “cloquea, gallina”; o a los alazanes de Granma con “relincha, yegua”, y así con el resto de los conglomerados nacionales simbolizados por animales—, puede ser que entonces las autoridades tomen cartas en el asunto y llamen a la cordura tolerante y respetuosa y a la educación formal para evitar un altercado masivo del que siempre se han cuidado.

Sacar cuentas

restaurante

Alardear de las calificaciones de nuestros hijos y pavonearnos con las buenas notas que obtuvieron en un examen son de esos placeres que no dejamos escapar cuando se nos presenta la oportunidad. Llega junio y al tropezarnos con un vecino o un amigo brota una pregunta obligada ¿cómo le va al niño en las prueba finales? El calor pasa a un segundo plano y la abulia veraniega gana algo de misterio con la interrogante de si ¿aprobará o no aprobará? ¿Pasará de grado o no? Las noches se hacen largas resolviendo ejercicios de matemáticas, los repasadores no dan abasto ante tantos alumnos finalistas y en las afueras de las escuelas se muestran los listados con las calificaciones. La vorágine de final de curso nos arrastra… pero este año hay varias novedades.

Después de aplicar un ensayo educativo tras otro, ya varias hornadas de estudiantes formados en esos “laboratorios” docentes han llegado a la universidad. Me refiero a esos que desde el primer día de la secundaria básica tuvieron delante del pizarrón a los llamados “maestros emergentes”. Los mismos adolescentes que durante años recibieron hasta el 60% de las clases a través de una pantalla de televisor. Mi hijo es un buen ejemplo de ello. Se benefició del fin de los preuniversitarios en el campo –grata noticia- pero ha padecido la reestructuración del programa escolar, plagado de desajustes, horas perdidas y bajo nivel de preparación académica por parte de los profesores. También se ha visto afectado por la alta deserción laboral entre las filas de los maestros, cuyos salarios siguen estando en el plano de lo simbólico, cuando no de lo ridículo. Unido eso a una presencia –excesiva y continuada- de la ideología, incluso en aquellas asignaturas o materias más alejadas del espectro político.

Esos vientos están trayendo ahora verdaderas tempestades. La falta de calidad educativa se ha tropezado con un aumento de la exigencia en los exámenes finales de la enseñanza media superior. El resultado: escuelas enteras donde apenas si han logrado aprobar tres o cuatro estudiantes; grupos completos que deben ir a revalorización y a examen extraordinario, padres al borde del colapso nervioso al descubrir que su “inteligente” hijo no se sabía ni el teorema de Pitágoras. Al descontrol le llega ya la mano dura; al delirio docente le empieza a entrar algo de razón. Pero no estamos hablando de números, sino de jóvenes cuya enseñanza ha estado a un nivel muy por debajo del que hoy les examinan. Personas sobre las cuales el voluntarismo y los experimentos escolares están demostrado su fracaso.

Eficiencia y productividad.

Hoy viernes amanecimos sin electricidad. Los que suelen ver televisión, dicen que anoche, en el noticiero del cierre, dijeron que gran parte del municipio Plaza se vería afectado de 8:00am a 5:00pm por trabajos de mantenimiento. Esto vine sucediendo desde hace varias semanas.

Como yo no lo sabía llamé al teléfono 18888 que es el número mágico donde comunicar en estos casos, para que finalmente una cansina voz, repita siempre, en el mismo tono: afectaciones por mantenimiento.

¡Por supuesto!, los afectados somos nosotros, los ciudadanos de a pie, sobretodo aquellos que pagan sumas exageradas de dinero por sus licencias e impuestos por sus nacientes negocios particulares. Nadie indemniza. Eso aquí dejó de hacerse hace medio siglo.

En la esquina de la calle 41 y Conill B, en el Nuevo Vedado, desde horas muy tempranas llegaron un camión grúa y otro de mantenimiento con diez hombres. Ocho estuvieron casi todo el tiempo sentados en el contén de la acera y dos de ellos encaramados en el poste. Desde luego con dos trepados al mismo pienso que era suficiente, los otros restantes hacían de porristas animándoles.

La calle 41 fue cerrada al tráfico desde 24 hasta Ave.26, todos los cables estaban a lo largo de la misma. Los vecinos, resignados unos, e indignados otros, contemplaban el espectáculo desde sus balcones.

La demora es tal, que aún no hemos descubierto si es que están tallando el poste o decorándolo, pues como también somos una potencia artística, es posible que lo estén convirtiendo en una obra de arte, al calcular por el tiempo invertido en reparar el mismo. Ahora bien, ¿a quién reclamar?, ¿quién responde por las pérdidas y trastornos ocasionados? Por supuesto que nadie. Así como las quejas hechas a través del famoso número telefónico de marras, todas las protestas caen al vacío.

Ahora son poco más de las cinco de la tarde (la hora prometida) y ya restablecieron el tráfico y el fluido eléctrico, como ven están muy cronometrados.

Si esto no es eficiencia y productividad, ¡que venga Dios y lo vea!

Juani, el encanto de tener un blog

Deben de haber pasado más de diez años desde que yo conociera a Juan  Antonio García Borrero. Por aquellos años yo animaba las jornadas de crítica de cine que junto a Luciano Castillo llevaba en su Camaguey natal. Un hervidero de jóvenes se movía desde diversas universidades del país para ver buen cine y presumir que hablaban mejor o peor que un crítico. Las jornadas eran un pretexto para creernos que había una segunda oportunidad cinematográfica, más allá del bullicio habanero y su festival de Cine cada diciembre. Pero un buen día Juani, como le dicen sus amigos, abrió el blog “La pupila insomne” (absolutamente nada que ver con la bitácora fundamentalista del ex-regente del  Instituto Cubano del Libro, Iroel Sánchez),  y sus seguidores en las revistas nacionales y otros espacios nos deleitamos saboreando caminos menos trillados que a los que nos tienen acostumbrados algunos especialistas y sabiondos en los menesteres de las cámara oscura.
Hace un par de días estuve en la presentación de una nueva entrega de papel, una edición de Letras Cubanas para los desconectados (que somos la mayoría)  de sus entradas a “La pupila. . .“  Fue en la ciudad de Holguín, en la 10ma edición del Festival de Documentales “Por primera vez”, había solo una decena de ejemplares para los que estuvieran sentados y otro mazo que fueron retirados inmediatamente sin más explicaciones, ya habrá oportunidad de tomarlo con menos calor y prohibiciones  en las librerías, a fin de cuentas cualquier libro a veinte pesos cubanos está condenado a dormir el sueño eterno en los anaqueles. Lo mejor del encuentro estuvo en la presentación y debate que suscitaron las palabras y provocaciones de Gustavo Arcos cuando éste conminó a García Borrero a que relatara cuáles eran sus escasas posibilidades de conectividad desde su condición de miembro de la UNEAC o miembro de honor de la AHS camagüeyanas, respectivamente. Diles, apuntó Arcos, cuanto y quién te paga por escribir en el blog. Lo curioso es que desde la inteligencia que le acompaña, y amén de merodear círculos oficialistas que le han tolerado o autorizado, sus
“bloguerías”, Juani padece la misma orfandad tecnológica que cualquier bloguero independiente. Aunque mayormente comenta de cine también abarca aspectos de la vida cotidiana que asaetean a cualquier escritor. A mí en particular me encanta este fragmento de su “Cirujanos y forenses”: “Llevo tantos días sin escribir que ahora las palabras me pesan como si fueran sacos de concreto. 0 tal vez sea que el cansancio de la semana anterior comienza a pasarme factura.”
“Al final, mucha pulpa para el olvido apremiante, debido a la carencia de una voz propia.

Pero el equívoco goza de tanta popularidad, que uno puede darse el lujo de seguir exigiendo que lo llamen “escritor”, sin que ello implique un abuso de confianza hacia nuestros amigos. En “Este día”, una reflexión a cerca de un espacio televisivo del mismo nombre, el Juani dice: “En la televisión cubana hay, todas las noches, una breve sección donde se recuerdan las efemérides más
importantes del día. Siempre ha despertado curiosidad en mí saber cuáles son exactamente los parámetros que se toman en cuenta para determinar la importancia de esos acontecimientos. ¿Quién decide que es lo que merece figurar en los grandes libros de historia?, ¿sobre qué elementos se establece esa tasación?” A mí también me asaltan dudas similares, quién decide quién es bloguero o no?, ciudadano, intelectual, cubano, sin que pesen encima de él epítetos tan inútiles
y fuera de moda como desertores, mercenarios o vende patria?

Escritor al fin, Juan Antonio García Borrero es un intelectual que piensa y nos alumbra con una eficacia sin par, con una propensión a la tolerancia que dan ganas de salir a abrazarle. Algo que muchos autócratas deberían mirar como un mapa cristalino de la Cuba que muchos soñamos

El fantasma de los Pactos

Wilfredo Vallín Almeida

Un fantasma recorre Europa: es el fantasma del comunismo” dijeron Carlos Marx y Federico Engels en su famoso Manifiesto.

Más de un siglo después, cuando era ministro de Relaciones Exteriores y quien mejor interpretaba el pensamiento del Comandante en Jefe, Felipe Pérez Roque apareció, en una foto en Juventud Rebelde de 28 de febrero del 2008, estrechando la mano del señor Ban Ki Mon, Secretario General de la Organización de Naciones Unidas (ONU).

La instantánea fue tomada con motivo de la firma por el canciller cubano de sendos Pactos de Derechos Humanos de la ONU, documentos creados por ese Organismo internacional en 1966 y que habían entrado en vigor en 1976, es decir, diez años después.

La Declaración Universal de Derechos Humanos de la ONU de 1948, independientemente de la enorme carga moral que implica, no constituye sino una recomendación, sin obligatorio cumplimiento para los gobiernos.

Precisamente por su condición no obligatoria (o no vinculante como se acostumbra a decir en el lenguaje del Derecho Internacional), a posteriori la ONU instrumentó esos Pactos que sí tienen ese carácter, desglosando esa Declaración en dos documentos: el de los Derechos Civiles y Políticos (o de primera generación) y el de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales (o de segunda generación).

Hay varias preguntas cuando se quiere analizar este acontecimiento de hace ya cuatro años, a saber:

  • ¿Por qué el gobierno cubano, demoraría treinta y dos años (32) en firmar tan importantes documentos?
  • ¿Por qué nunca los nacionales hemos recibido explicación sobre las razones para su firma?

- ¿Por qué nunca se ha expuesto al pueblo de Cuba el contenido de esos Pactos?

  • ¿Qué implicaciones tendría para los cubanos la ratificación de tales instrumentos jurídicos?
  • ¿Por qué desde su firma y hasta la fecha, esos convenios se han mantenido en el “secretismo” que hoy se critica por las autoridades?

El problema es que, ahora mismo, seguimos frente a esta crisis generalizada que parece no tener fin, así como ante la ausencia de soluciones profundas y serias por parte del gobierno.

Indignados no sólo hay en Europa, frente a Wall Street o en los países árabes. Un grupo de ciudadanos desde la sociedad civil cubana ha acudido a los Pactos de la ONU firmados en nombre del pueblo de Cuba, y está pidiendo su ratificación, precisamente por estar… indignados.

Fantasmas han existido siempre a través de la Historia. Ayer en Europa era el comunismo que la recorría. Hoy, en Cuba, un nuevo fantasma comienza a moverse, también aterrador para algunos: el de los Pactos de Derechos Humanos de las Naciones Unidas.


 

Filed under: Defensa de los Derechos Humanos, opiniones Tagged: Ajc. Pactos, cumplimiento, Declaración Universal de Derechos Humanos, indignados, Naciones Unidas

Telefonía celular “a la cubana”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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En cuanto vi dos veces este mismo mensaje llamé al teléfono en cuestión y la voz de mujer que me atendió, me reiteró que había recibido una recarga. Le pregunté de cuánto, pues yo esperaba una, y no me quiso decir.

 

Acto seguido me preguntó mi nombre, mi número de carne de identidad, mi número de móvil y la dirección de mi casa.  Le di estos datos creyendo que eran necesarios e inmediatamente me preguntó el nombre de la persona que me hacía la recarga. Yo le pregunté si esto era un interrogatorio, a lo que un poco molesta me respondió que solo me había hecho tres preguntas. Como insistió  en el nombre del posible benefactor, le contesté que podía ser alguno de mis dos hijos o  mi tía. Entonces me dijo: “diga un nombre de hombre”. Le mencione el de mis hijos y me dijo: “Esos no son… (Esta respuesta implica que ella si lo sabe)… cuando sepa el nombre, llámenos. Mientras, su recarga estará aquí. No tema”. El mensaje en cuestión se ha repetido hasta el momento cinco veces.

 

Toda esta conversación, además del tono de la misma, primero me pareció un juego e inmediatamente después, una falta de respeto y hasta una violación al derecho de privacidad del cliente.

 

Expongo esto, a fin de que todo aquel que generosamente me haga alguna  recarga telefónica, ya sea familiar o amigo, sepa hasta que punto está controlada nuestra telefonía. Este parece ser un nuevo “Servicio al cliente” de la Empresa Cubacel.