Archivo por meses: septiembre 2012

Cese de Convivencia

Lic. Miguel Iturria Medina
El Derecho de Propiedad faculta el uso, disfrute, posesión y disponibilidad del bien del cual se es titular. La última facultad relacionada es, en síntesis, la posibilidad de darle el destino que el titular estime de acuerdo a la naturaleza del bien. En el caso de la vivienda una de las formas de disposición sobre ella, es la  decisión del titular sobre quién o quiénes conviven en su inmueble.

La facultad relacionada se preceptúa en el artículo 64 de nuestra Ley General de la Vivienda, Ley No. 65; sin embargo, cuenta con excepciones que se regulan en precepto 65 del propio cuerpo legal, donde se limita el cese de convivencia para ascendientes y descendientes del propietario, madres con hijos habidos durante el matrimonio, formalizado o no, con el propietario, o madres con hijos menores que lleven ocupando la vivienda tres o más años y no tuvieren otro lugar de residencia; ancianos con más de tres años en el inmueble y no tengan donde residir, casos de manifiesta injusticia o actos inhumanos.

Fuera de estas excepciones, el titular puede dar por terminada la convivencia de cualquier persona sin que se requiera declaración administrativa ni judicial, pero si el conviviente se niega a salir del inmueble, entonces el propietario puede instar a su Dirección Municipal de Vivienda a emitir resolución donde se determine la salida del  cohabitante no deseado, proceso que puede alcanzar en segunda instancia la vía judicial ante Tribunal Provincial, mediante demanda por inconformidad de la resolución administrativa y concluye en el Tribunal Supremo finalmente en Recurso de Casación.

El problema real del Cese de Convivencia radica en su ejecución, pues una vez firme, ya sea por resolución de la Dirección Municipal de Vivienda (DMV) o Sentencia del Tribunal Provincial o Supremo, si el conviviente se niega a salir del inmueble y es un sujeto de conducta antisocial no vinculado a un centro de trabajo, la autoridad competente procede a su extracción forzosa mediante la fuerza pública; pero si el cohabitante no reúne estas características, la DMV solo emite una disposición conminándolo a abandonar la vivienda en plazo de 30 días naturales y de no hacerlo, se dispone un descuento de su salario del 30% al 50% que ingresará al patrimonio del estado. Hasta aquí.

¿Por qué la autoridad competente no toma acción en todos los casos con una resolución firme donde se disponga el cese de convivencia? ¿Qué fuerza coactiva tiene un descuento del 30% o 50% del salario cuando el alquiler mínimo de una vivienda oscila sobre los 20 CUC o 500 CUP y esta cifra está por encima del 50% que devenga el trabajador medio? ¿Cómo puede el titular sacar de su domicilio al conviviente que no reúna el requisito de antisocial desvinculado laboralmente?
No hay otra opción que modificar la Ley en el sentido de garantizar realmente esta facultad.

Archivado en: Ojeada a la legislación Tagged: AJC, cese de convivencia, Cuba, derechos, Ley General de la Vivienda

“El silencio de los calderos”

Nuevamente se celebra en nuestro planeta, otro ya aburrido aniversario de los Comités de Defensa de la Revolución. Cada vez son menos las personas que se prestan para esta farsa.

Visitando ayer tarde a una amiga en el Vedado, pude observar en el parterre del edificio, que aún conserva la belleza arquitectónica de la que un día presumió, a cuatro vecinos que alrededor de un mugriento y abollado caldero, atizaban el fuego de los leños que el aire se empeñaba en apagar. Hablaban en voz alta haciendo chistes de mal gusto, ataviados solo con shorts, y exhibiendo los torsos desnudos. Era una imagen que bien se puede encontrar en las láminas de los viejos libros de Historia, donde se muestra a las civilizaciones primitivas. Estos hombres se hacían acompañar por tres graciosos perritos, una de ellos con nombre de mujer. Hice un comentario al respecto con una señora que tomó junto conmigo el ascensor y ésta indignada me dijo, que no se trataba del nombre de la perrita, sino que era una flagrante burla y falta de respeto, con una vecina del edificio que se nombraba así. Esto me dio una muestra más, de la clase de personas que se encontraban en el lugar, haciendo la tradicional caldosa para la celebración. Por cierto, en todo el trayecto de regreso al Nuevo Vedado, fue el único preparativo de este tipo que pude observar. Debió ser porque aún era temprano.

Otra cosa que también llamó mi atención, fue que de aquel caldero no salían olores agradables ni desagradables, a pesar de que evidentemente algo estaban hirviendo en él. Entonces me puse a pensar, que ya nadie del CDR, al menos en el de mi cuadra, va de puerta en puerta, como solían hacer hace algunos años atrás, pidiendo colaboración con algún tipo de vianda, para el plato principal de la celebración. Claro está, las viandas no solo escasean, sino que sus precios son excesivamente elevados, y ya casi nadie está en disposición de regalarlas, amén de que cada vez son menos las personas que acuden a estas celebraciones, pues muchos son los que en sus respectivas casas, se tienen que enfrentar a diario, parafraseando el título de un famoso filme, con el silencio de los calderos

Que no vuelvo más…

sabina3

Imagen tomada de http://www.verletras.com/

Festivales de Varadero, Girasoles Opina, Bossa Nova en La Habana… un desfile de artistas progresistas y talentosos recorrieron el país en los años sesenta, setenta y ochenta. Yo seguía sus temas más pegajosos e imitaba sus peinados y su ropa. Canturreaba aquello de “Quién le dijo que yo era risa siempre, nunca llanto…”, “Qué será, que será, que andan suspirando por las alcobas”, “Pedro Navaja, las manos siempre dentro del gabán”. Recuerdo que mi hermana se reía de mí y decía que yo tenía “pelo de brasileña” porque mi perfil recordaba a una lámpara de mesa, como el perfil de María Betania y otras tantas divas de aquel momento. ¡Me gustaba tanto esa comparación! Eran tiempos también de ver frecuentemente a Ana Belén y Víctor Manuel en los escenarios nacionales. Hasta “La Negra”, Mercedes Sosa, entonaba “Gracias a la vida” frente a los micrófonos del patio.

Sin embargo, aquellos artistas habituales también dejaron de visitarnos. Algunos fallecieron, otros se desilusionaron por los abusos y excesos de la Revolución y, los más, simplemente dejaron de contar a Cuba entre las plazas imprescindibles en sus itinerarios. De los carteles promocionales donde antes se leía “París, Berlín, New York, Buenos Aires… La Habana”, desapareció la mayor de las Antillas. Pasamos de ser una escala obligatoria para terminar convertidos en el lugar al que sólo venían los convencidos ideológicamente. La política lo tiñó todo, determinó arpegios, tonadas, estribillos. La música fue dividida entre artistas comprometidos con “la causa” y “traidores” que no merecían presentarse ante el público cubano. La última vez que escuché a Joaquín Sabina en un teatro habanero, una amiga se subió al escenario y le estampó un beso en la mejilla. “La caricia del adiós” le llamaríamos más tarde a aquel gesto, pues después no vimos más ni el pelo ni el bombín del andaluz. El personaje (o alter ego) de una de sus historias cantadas diría sobre su viaje a Cuba: “que no vuelvo más, qué no disfruté”.

Los asiduos visitantes de aquellas décadas se sumaron a la lista de otros músicos que nunca más volveríamos a ver en vivo. Así, nos perdimos tanto la boca impúdica de Mick Jagger como el contoneo de Shakira, la excentricidad de Lady Gaga y el suave meneo de Willy Chirino. Hemos crecido sin experimentar directamente la sandunga de Celia Cruz, la luz del escenario cayendo sobre Ricardo Arjona o el barullo de un teatro durante la presentación de Freddie Mercury. Madonna no ha venido a La Habana, Michael Jackson se murió sin pisar suelo cubano y, al ritmo que vamos, varias generaciones de artistas concluirán sus carreras sin jamás haber cantado frente a nosotros. Al menos tuvimos aquí a Juanes, Olga Tañón y Miguel Bosé en aquel inolvidable concierto de 2009.

Ser un ciudadano del siglo XXI no incluye sólo conectarse a Internet, tener derecho a la asociación y a la libre expresión, sino también un contacto cultural y musical acorde con la época. Pero lo que evidencia nuestra cartelera internacional es que nos hemos quedado en el siglo pasado, varados en aquella época en que Milton do Nascimento y Fito Páez cantaban a pocos metros de nosotros.

Habría que hacer un puente.

Por: Jeovany Jimenez Vega.

No es su mejor canción, pero el tema me cala hasta los huesos. Repaso el clip de Arjona y otra vez me estremezco, me levanto y castigo el teclado con un dolor que me doy pena, un dolor que intento poner en palabras que no bastan, porque 50 años ya parecen demasiado tiempo y hay demasiadas esperanzas rotas, dispersas, prometidas y pospuestas, que naufragaron hasta hoy en el estrecho.

Causa primera y medular de todas y cada una de las muertes sufridas por los balseros en el abismo del estrecho, la prohibición de viajar siempre fue una bofetada en la mejilla de este, mi único pueblo partido en dos, más que por la corriente del golfo, por las borrascas de la intolerancia. Debido a esta villanía ¨desertan¨ el profesional y el deportista; se sirven ciudadanías a la carta, española o mesopotámica, quienes de repente avalan su lejano pedigrí; trafican su cuerpo las jineteras que parten; venden su escupitajo de silencio los cobardes que simulan por migajas; veo como se prostituye la dignidad de buena parte de los cubanos.

La separación familiar provocada por la política migratoria que ha impuesto el Gobierno cubano durante más de medio siglo merece ser catalogada como un crimen de lesa humanidad en cualquier estrado que se respete. Ninguna otra arbitrariedad, entre las mantenidas por el Gobierno cubano durante este tiempo, ha sido tan traumática y nefasta para el pueblo que la sufre. Digo el pueblo, porque su naturaleza selectiva potencia su matiz más ultrajante: a la vez que privan al pueblo de su genuino derecho a viajar, los altos funcionarios políticos y de gobierno sí se pasean el mundo, y como ellos sus hijos, esposas y ¿por qué no? sus amantes; van y vienen sin tapujos bajo la coartada de misiones oficiales o como ¨gerentes¨ de firmas fantasmales que nadie sabe de qué van, y así aquellos disfrutan de sus becas en Europa mientras estas se dan su paseíto por Cancún, en tanto yo y los míos jamás hemos pasado de Matanzas.

Hace más de un año Raúl Castro anunció públicamente que su gobierno instrumentaría cambios, que no precisó, en los mecanismos migratorios, pero ya asoma nuestro sutil otoño y da la impresión de que no les importara, de que tuvieran aún toda una vida para apostar por la reunificación de la familia cubana. Cada día que pase sin que se abran las puertas será un día de vergüenza y una tentación nueva para las desgracias. Pocas veces un gobernante estuvo ante tal encrucijada teniendo en sus manos tan a las claras la potestad para remediarla; hoy descansa sobre sus hombros la responsabilidad por cada nueva muerte en el estrecho como hasta ayer fue responsable Fidel Castro de instrumentar y mantener intacta por medio siglo este engendro que tanto dolor provoca a mi pueblo, causante esencial de los éxodos más dramáticos de la Historia cubana. Ahí están para contarlo el luto de las madres y la ausencia y la mirada de los niños huérfanos y muertos. ¡Ya es hora de vindicar, de forma incondicional, este derecho del pueblo cubano! Todo aquel que se oponga en esta hora será juzgado ante la Historia, inexorablemente, como culpable por este lento genocidio.

Pero mientras el poder calcula en las sombras, yo vivo con un sueño recurrente: en medio de un mar extenso y apacible, sobre un puente sin fronteras ni peajes dos niños se miran a los limpios ojos, se regalan diáfanas sonrisas, se abrazan sin recelos y lo olvidan todo. Sentados sobre un montón de sueños nuevos contemplan en paz un cálido sol que nace al borde del estrecho sobre el horizonte común, ¡ya amanece hermano! se dicen… ¡ya amanece!…

Ver: Identidad cubana: entre la verguenza y el orgullo.

Ver: Ábrete sésamo.

Tratamiento y clasificación de los reclusos


Lic. Dayamí Pestano Lazos
En las Reglas de Ginebra (1955) para el tratamiento de los reclusos, fija en las reglas 57 y 59 que La prisión y las demás medidas cuyo efecto es separar al delincuente del mundo exterior son aflictivas por el hecho mismo de que despojan al individuo de su derecho a disponer de su persona al privarle de su libertad. Por tanto el sistema penitenciario no debe agravar los sufrimientos inherentes a tal condición. , … el régimen penitenciario debe emplear, tratando de aplicarlos conforme a las necesidades del tratamiento individual del de los delincuentes, todos los medios curativos, educativos, morales espirituales y de otra naturaleza y de todas las formas de asistencia de que puede disponer.
La individualización de la pena es el proceso de adaptación que se produce entre el sujeto y la sanción. Dentro de este proceso encontramos la individualización legal, la judicial y la penitenciaria, esta última fase, la más importante, que debe ser continua, y ha de ajustarse a todas las peculiaridades biológicas, síquicas y sociales del sujeto. Unos de los componentes de esta individualización es la clasificación y el tratamiento penitenciario como manera de tratar al recluso como persona necesitada de asistencia  o ayuda por pertenecer a un grupo determinado o constituir un caso especial.
El tratamiento ha de moverse dentro del respeto de los derechos humanos de dignidad, libertad, igualdad y seguridad.
En Cuba gran parte de la recaída de la delincuencia se ha debido a las malas condiciones que existen en las prisiones donde no existen edificios adecuados para las distintas categorías de delincuentes, ni tampoco el personal penitenciario idóneo que trabaje científicamente con los medios actuales para ello.
A pesar de algunos experimentos, como campos de deporte, talleres, escuelas, hospitales, no hemos ido más allá de la mera custodia mecánica, nunca se ha aplicado suficiente esfuerzo ni bastantes fondos, para experimentar una terapia más seria y consistente; nos hemos conformado con el aislamiento exterior.
Entre los muchos defectos figuran el hacinamiento y la falta de higiene en estos centros, el ocio en que se encuentra la mayor parte de los recluidos y, sobre todo la agrupación de estos sin tener en cuenta la edad, la gravedad de lo delitos y la situación personal: procesados o condenados, delincuentes primarios o reincidentes, personas sanas y personas física y mentalmente enfermas. Todas estas circunstancias influyen desfavorablemente en los recluidos y deberían evitarse.
Hay otros inconvenientes en la privación de libertad y es que, el violento, el sexualmente anormal, el médico que ha provocado un aborto ilegal, el automovilista que infringió el código de tránsito, conviven en el mismo establecimiento y comparten las mismas áreas, y sin embargo hay una gran diferencia entre todos estos reclusos.

Archivado en: Defensa de los Derechos Humanos, Ojeada a la legislación, opiniones Tagged: AJC, condiciones, Cuba, régimen penitenciario, reclusos, Reglas de Ginebra

Ahora pregunto: ¿se fue, se mudó o falleció?

Hasta el momento en el municipio La Lisa, perteneciente a la capital cubana, las autoridades no han declarado una epidemia de dengue, pero fuentes independientes y vecinos aseguran que falleció en El Cano (primer pueblo socialista de Cuba) un ciudadano por causa del mosquito Aedes Aegypti.
Entre los vecinos de Punta Brava, Guatao, Valle Grande y El Cano ya nos es común escuchar que tal o más cual vecino tiene fiebre, y que es o será ingresado en su propia vivienda, en La Covadonga o en otro centro hospitalario improvisado alguien. Los médicos, irónicamente y casi riendo, recomiendan para subir las plaquetas las carnes rojas y hasta que existen cuatro diagnósticos clínicos.
Los que se han especializado un tanto más en la materia, comentan que la enfermedad se caracteriza por una fiebre de aparición súbita que dura alrededor de tres a siete días, su espectro es acompañado de dolores de cabeza, articulaciones y músculos, afirmando que una variedad grave de la fiebre del dengue es el dengue hemorrágico (DH), que cursa con pérdida de líquido y sangre por trastornos en la coagulación.
El Gobierno hasta el momento no ha admitido públicamente que existe una epidemia, y aunque mantiene una intensa campaña por sus medios de prensa para advertir a la población sobre el aumento de focos del mosquito Aedes Aegypti, transmisor del dengue, en agosto pasado reconoció que existía una “situación crítica” en el municipio cabecera de Camagüey, y que más de una veintena de municipios del país estaban en alerta por el incremento de la presencia del mosquito.
Según nos informa un colaborador que ha querido mantener su nombre en el anonimato, en reciente matutino laboral en la zona, una especie de mitin mañanero en que suelen con frecuencia pedir los mandarines comprensiones, sacrificios e incondicionales fidelidades políticas para con el Gobierno a los trabajadores, han informado de dos fallecidos y más de 600 casos en el municipio La Lisa. Información que alarma y evidencia el irrespeto hacia los que tienen el derecho a estar informados, aunque sea mínimamente sobre el peligro que corren.
Una peculiar forma de manejar los términos tiene el gobierno del General y los empleados de sus medios comunicacionales, quienes más allá de la utilización de los complicados eufemismos utilizados para denominar una enfermedad que todos conocemos como dengue, una persona desempleada es llamada “disponible” o “excedente”, el cólera es identificado como una “infección intestinal por contaminación hídrica” y un supuesto accidente involuntario en una lejana carretera de Holguín, que sin lugar a dudas como en todo el país no le asisten suficientes identificaciones para orientarse los conductores, es llamada criollamente o “caseramente” como: “Carromero a 100 y Aldabó”.
Los cubanos deberíamos tener derecho a conocer sin tapujos cuando estamos seriamente amenazados por una nueva epidemia o por cualquier otro problema, tarde y peor podría ser reaccionar y tomar conciencia de la dimensión del riesgo para poder estudiar las acciones y estrategias a valorizar y ejecutar. Todos estamos en peligro.
En realidad los medios oficiales siempre se han caracterizado más por las omisiones que por las informaciones que brinda, así que no veo el por qué quejarme hoy, pero es válida nuestra preocupación, creo yo…, y supongo más, entiendo que si no es hoy, algún día sabremos si en verdad se fue del país, se mudó o falleció por dengue.

¡Miedo no…que va!


Ante la vista de aproximadamente tres generaciones han estado presentes miles de carteles alegóricos a ideologías y a bravuconerías baratas, uno de los que más me llamaba la atención en mi niñez decía:
“Señores imperialistas: no les tenemos absolutamente ningún miedo”.
La doble moneda y la dependencia sobre las inversiones extranjeras nos muestran una situación económica que nos deja mucho que desear. Las llamadas inversiones extranjeras exponen aún más a la vista las tremendas desigualdades en que vive sumida la Cuba de hoy.
Desde hace tiempo existen dos clases sociales que las separa un auténtico abismo. Los que manejan dólares (mayoritariamente procedentes de familiares que viven en el exterior) y aquellos que teniendo negocios, ya sean legales o no, les permite ingresos en esa dura moneda.
En el otro sector se encuentran los que no tienen esas posibilidades y sufriendo todas estas penurias mal comen e intentan buscar (a cualquier costo) dinero para vestirse, comprar medicinas, o cualquier otra cosa necesaria para vivir. No recuerdo exactamente en estos momentos quién dijo que no existe pueblo más indefenso que aquel que no puede soñar, y me atrevo a asegurar que es nuestro caso. No me queda claro cuanta culpa tienen los norteamericanos por nuestras carencias, pero lo que sí está clarísimo es el efecto desgarrador y nocivo que ha producido y producen los constantes cambios que en política económica ha dado el Gobierno.
Irónicamente, hay personas que tienen como objetivo agobiarnos, reprimirnos y coaccionarnos… pero encuentran refugio en los EEUU. Quizás por el detalle de este cartel en particular, es que en la mayoría de los casos todos quieren viajar hacia el gigante y malvado capitalismo… si analizamos un poco estos detalles, entonces podemos asegurar que los mandarines y sus familiares en verdad no les tienen absolutamente ningún miedo. ¡Miedo no… que va!

Carlos Saladrigas y los cambios para Cuba. Comentarios de Dekaisone 2da parte

S
S

“Actitudes y políticas que debe adoptar la diáspora para reintegrarse a Cuba”, es el título que aparece en la revista Espacio Laical.

Conferencia impartida en el Centro Cultural Padre Félix Varela, de la Arquidiócesis de la Habana por el empresario y político cubano, radicado en Estados Unidos Carlos Saladrigas el 30 de marzo del 2012 en un encuentro auspiciado por la revista Espacio Laical.

 

Carlos Alzugaray profesor de la Universidad de la Habana dijo en su intervención:

Yo no lo veo así pero no se puede obviar otro factor importante y es la política del gobierno norteamericano hacia Cuba, a todas luces está totalmente desfasada, es una rémora de la Guerra Fría, es una política que ni siquiera la comparten los aliados más estrechos de Estado Unidos: Canadá, España, por no decir el resto del mundo, no la comparte evidentemente el Vaticano.

La Guerra Fría está dentro de Cuba, es la esencia de la política de gobierno y esos mismos países que nombra el profesor, Canadá, España por no decir el resto del mundo y el Vaticano, tampoco comparten la política del totalitarismo castrista, pero se abstienen de declaraciones que puedan disminuir los dividendos conociendo que la principal condición que ha establecido Cuba para las relaciones comerciales es mantenerse al margen o indiferentes ante su forma de gobernar. Sin embargo cualquier país o Estado puede criticar la política de gobierno de los EU sin que esto signifique una crisis en las relaciones. ¿Quién entonces continúa practicando la guerra fría?

Esa política en algún momento utilizó al exilio como arma, al exilio como usted lo llama, yo ahí tendría alguna discrepancia pero no es el momento hablar de discrepancia o de diferencia. Utilizó al exilio, como instrumento de su política de derrocamiento al gobierno cubano. Yopude haber sido, de esa gente, de hecho aquí hay compañeros míos del Colegio de Belén, como Emilio, mi compañera, mi noviecita de aquellos años María Luisa Gastón. Me trae recuerdos muy agradables aquella etapa, pero también me trae recuerdos muy difíciles, porque la gente se fue y algunos que pudimos habernos ido, nos quedamos, y sufrimos, no dejamos de sufrir. Este país pasó por años muy duros, muy difíciles.

El exilio cubano ha sido parte del fruto de la Revolución, es la muestra de la incapacidad de reconciliación que aún perdura en el gobierno comunista y los intelectuales que aceptaron la ideología del poder no sufrieron, se adueñaron de los recursos y las comodidades que la posición les brindó.

 

Este país estuvo a punto de ser aniquilado, durante 1961, y todos estuvimos dispuestos a morir, íbamos a morir por defender nuestra soberanía, así lo veíamos, teníamos todo el derecho a hacerlo, y hoy cuando vemos ese fenómeno nos preguntamos ¿Qué puede hacer la diáspora como usted ha dicho para cambiar esa política?, la diáspora en una época fue instrumento de esa política, hoy es copartícipe de esa política, al menos los histéricos como usted ha llamado. Yo diría que en esa agenda la diáspora tiene que insertarse, a partir de esos principios que usted ha dicho, la diáspora debería insertarse en la búsqueda de un cambio en la política de Estados Unidos, que reconozca que lo que paso en Cuba, que puede tener muchas explicaciones, es legítimo. Unproceso legítimo donde el pueblo fue actor determinante de ese proceso y que no se puede seguir castigando a este pueblo por eso, por haber decidido, porque en mi opinión, ese es mi criterio, de que el castigo es por eso, no por otra cosa. Yo creo que lo primero es quitar a Cuba de la lista de Estados terroristas, entonces quisiera oír su opinión de qué puede hacer la diáspora, y cómo puede organizarse para que realmente todos los puntos de vista que hay en ese exilio hoy en día, se hagan sentir en el sistema político norteamericano de manera tal que hallemos un proceso también de normalización de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, como debe ser el proceso de normalización de las relaciones entre la nación que vive aquí y la nación que está en la diáspora. Muchas gracias.

 

 

No fue aniquilarnos sino auto aniquilarnos y aniquilar a otros y todos no estuvieron de acuerdos, el poder asumió en nombre del pueblo, otra elección se resumía en presidio, exilio, alzamientos armados en contra del poder o paredón. En nombre del pueblo el Estado de poder se ha agenciado el actuar durante los 50 años de Revolución pero no para representar sus intereses, mucho menos permitirle practicar sus derechos.

En 1962 se puso en juego la existencia no solo del país sino de la humanidad pero fue provocada por la egolatría y la prepotencia de Fidel Castro pretendiendo ocupar el lugar de Dios, no por los EU, si no se retira de Cuba el armamento nuclear la imprudencia de Fidel Castro hubiese ocasionado una catástrofe y hoy no existiríamos, si existimos es gracias a la política Norteamericana y la prudencia rusa, no a la del gobierno revolucionario del cual usted se considera un defensor incondicional.

Señor profesor el pueblo de los EU no vive en la incertidumbre, el pueblo de los EU no es al que se le violan sus derechos diariamente, el pueblo de los EU no es el que emigra, el pueblo de los EU no es el necesitado de un cambio urgente de política, el estado norteamericano no es el que está en peligro de extinción conducido por la política de gobierno, sino el cubano. Insertarse o no la diáspora en la economía de Cuba no determina la existencia de Norteamérica pero si la nuestra, es hora de dejar las necedades y los aferramientos del poder, que solo nos ha hecho más miserables, pobres y paupérrimos. La diáspora puede hacer muy poco por quitar a Cuba de los países terroristas eso lo tiene que hacer el gobierno cubano cortando los vínculos con los movimientos que promueven la violencia y el terrorismo como forma de imponer hegemonía y dejando de aceptar a terroristas como huéspedes de honor bendiciendo las acciones de secuestro y atentados a que se dedican además del narcotráfico. Porque el gobierno cubano manifiesta el desacuerdo públicamente, detrás de ese teatro les hace banquete.

 

Reynaldo Escobar: Mi nombre es Reynaldo Escoba, soy periodista independiente y me encantaría que apareciera mi nombre. Es cierto que todos tenemos que cambiar, tiene que cambiar el exilio, tiene que cambiar la oposición interna y la Sociedad Civil y también tiene que cambiar el gobierno. Pero yo me pregunto quién tiene más (espacio para) cambiar: ya el exilio ha cambiado bastante, debe cambiar más. La oposición interna ¿qué le queda por cambiar a la oposición interna? Ya la oposición interna renunció a la violencia hace muchos años, ¿acaso tiene que renunciar a asociarse y a expresarse que es lo único que tiene y lo único por lo que lucha? Y el exilio ¿a qué otra cosa va a renunciar? ¿A tener solidaridad con las personas que dentro de Cuba están haciendo algo por cambiar las cosas sin permiso? Sin embargo, creo que al gobierno es al que le toca el gran cambio, y ese cambio es, de una vez y por todas, despenalizar la discrepancia política. Porque cuando el gobierno cubano despenalice la discrepancia política, ya, ni la oposición, ni el exilio, tendrán más nada que cambiar. Muchas gracias.

 

 

La decencia de Reinaldo Escobar sobrepasa la diplomacia y la gentileza, con la sutileza bondadosa de un buen samaritano resume que precisamente quien o quienes más recursos y posibilidades tienen para cambiar ni tan siquiera lo han intentado que no sea para mantener el poder.

Esto lo demuestra el último arreglo constitucional para anular el proyecto Varela y dejarlo fuera de la legalidad constitucional, y la suma de la ley 88, más conocida como ley mordaza agregada a los ya numerosos estatutos legislativos violatorios de la Declaración Universal de Derechos Humanos.

El pueblo de Cuba desde 1959 ha estado cambiando. El exilio para la prosperidad económica y el mantenimiento de valores en un estado libre y de derechos. Nosotros los del interior de un pueblo respetuoso y trabajador para convertirse en un pueblo corrupto y ladrón, hipócrita y mentiroso resignado a la humillación de mendigar los derechos antes de reclamarlos y ejercerlos, dispuestos siempre a huir o denigrarnos antes de hacer uso de la libertad con que Dios nos creó. Las fuerzas productivas han cambiado a instrumentos de producción como zombis a disposición del Estado, las relaciones de producción para relaciones de servidumbre, esclavitud y dependencia, las relaciones comerciales para operativos fraudulentos y oscuros, la Constitución basada en los Derechos Humanos para Constitución basada en el poder absoluto. De pueblo unido, para pueblo esparcido por el mundo.

Y aun Saladrigas declama el verso de un cambio más. Toda esta demagogia pronunciada como un poema épico se podía resumir en el cambio de Constitución y la aplicación incondicional de la Declaración Universal de los Derechos Humanos sin esto no hay reconciliación porque la servidumbre es irreconciliable con el derecho y la libertad.

 

Para amas de casa a la antigua

Cuando la lavadora era un artefacto del futuro, o cuando no había alcanzado la difusión que tiene, lavar a mano era un arte. Ya fuera en palangana, batea o lavadero, la espuma blanca, pero sobre todo un fuic-fuic-fuic muy característico, propio del restregar la ropa entre los puños, denotaba la presencia de una consumada lavandera.

Hasta donde sé, siempre fue ocupación femenina, los hombres que se vieron necesitados de lavar, con su torpe posición de las manos, o por un cepillo salvador, quedaron fuera del ritual de remojar la pieza una y otra vez, acompañado inmediatamente del fuic-fuic-fuic.

En aquel tiempo de mi antigüedad en el que di lo mejor de mí en inútiles Escuelas al Campo, en la primera de ellas (1967), mi vecina de litera era Silvia, una negrita como tres años mayor que yo, avispada y coqueta. Silvia pasaba la semana con el pelo recogido con unos rolos de plástico que aseguraba gracias a un cable eléctrico que pivoteaba sobre uno de los extremos de cada rolo. Todas las noches antes de acostarse, sin un espejo delante, pero con tremenda destreza, Silvia zafaba sus rolos, para volverlos a recoger. El sábado, Silvia se lavaba la cabeza y volvía de nuevo a sus rolos, y solo el domingo para la visita de su mamá y de su novio, Silvia exhibía su cabeza peinada apenas, donde era evidente le marca del recogido de toda la semana. Pero mi admiración por Silvia era en los lavaderos, donde lograba volver a su color original los pulóveres blancos que usaba para trabajar en el campo. Como parte de mi conversión de niña bitonga en “mujer nueva”, mi mamá me cambiaba la ropa de cama, la toalla y los pantalones de trabajo en la visita semanal, pero el resto, debía lavarlo yo. Trataba entonces de imitar la destreza de Silvia y su chas-chas, pero, ni lo uno ni lo otro. Mis pulóveres terminaron aquellos cuarentaicinco días con un tono rosado-carmelitoso, mientras los de Silvia regresaron impecables.

Luego de aquello, me empeñé en dominar el misterio de restriegue de la ropa, hasta que di con la música exacta del fuic-fuic-fuic. He descubierto que el sonido no tiene nada que ver con la eficacia del lavado, por lo que cuando necesito lavar a mano algo muy sucio, siempre uso un cepillo. Lo del fuic-fuic-fuic es música de consuelo.

 

Nanovergüenza

 

Descargado de: “http://fotos.mexico.lainformacion.com/”

Granma, Granma, Granma… A Fidel Castro Díaz-Balart, hijo mayor del expresidente cubano, le dedicaron este 23 de septiembre, la octava y última página del periódico nacional, el que a su vez —para los que no lo saben—, es el órgano oficial de prensa y propaganda del Partido Comunista de Cuba, la única organización política permitida en mi país. Más que una entrevista, parece un trabajo promocional. Es que los descendientes de los dirigentes históricos cubanos son superdotados y es natural que algunos trabajadores de los medios del patio y foráneos, los persigan como paparazzi de la farándula política señorial, del feudo nacional.

El escrito periodístico de solo tres preguntas y respuestas genéticamente largas, trató sobre el más relevante entretenimiento y reciente perfil ocupacional del primogénito: la nanotecnología. Después que él y su padre pusieron en peligro a Cuba, a nuestro hemisferio occidental y al mundo, con la altisonante fabricación de la central nuclear de Juraguá, cuya tecnología soviética era caduca y se patentizó con el desastre de Chernóbil, al hijo de papito lo nombraron asesor científico del Consejo de Estado. Todo aquel asunto quedó sepultado en el olvido conveniente, en el silencio intimidatorio del índice vertical amenazante sobre los labios de la libertad informativa. Mientras que a las familias cubanas les negaron por décadas el cemento para reparar, remodelar o ampliar su vivienda, en Juraguá se fabricaron edificios que han quedado vacíos como monumentos al caudillismo, al descalabro en la toma de decisiones, y a la falta de perspectivas y planificación bien elaboradas y consensuadas. Nadie pidió cuentas por el dislate del dictador y allí permanece el pueblo fantasma como tributo a la irresponsabilidad e indolencia gubernamentales.

En el texto aparecido en el Granma, informaron que ya está en marcha el proyecto de fabricación del Centro de Estudios Avanzados de Cuba. La obra, según el propio Díaz-Balart, fue concebida teniendo en cuenta los criterios «y las recomendaciones de un colectivo de directivos de instituciones pertenecientes al Polo Científico, la Universidad de La Habana, y el Ministerio de Ciencia, Teconología y Medio Ambiente». ¿Quién lo dirigirá? Me parece que los otrora “campamentos” infantiles del heredero, se convirtieron, con el paso de los años y las adulaciones prodigadas por los lisonjeros reales, en una insaciable voraciadad por un ‘principado’ en el que pueda jugar a ser su propio padre, hasta que ‘una ausencia física’ y el consentimiento del poder real, lo lleven al puesto que quizás cree que le corresponde. En este país, al que han succionado los recursos que tenía y endeudado hasta la osteoporosis sistémica, se dan el lujo de levantarle obras constructivas a Castro Jr, con un rigor que emula —según ellos— con el de cualquier país desarrollado.

A los descendientes les ha dado por “establecer una competencia” —¿familiar, fraternal?— de protagonismo, y aparecen indistintamente y por diferentes motivos —siempre justificables— en los medios. De los hijos de Fidel, Fidelito es el más notable científico de Cuba, Alex el mejor fotógrafo y Antonio, el mejor médico. De los de Raúl, Mariela, la mejor sicóloga, Alejandro, el más prominente alto oficial y el nieto, el mejor guardia de seguridad personal. ¿Que no hay leche para los niños mayores de siete años? Para eso están los Estados Unidos y su embargo, para continuar librándolos de culpas por su ineptitud ante sus oficiales y cuadros. Después de todo, ellos no tienen ningún problema que no se resuelva con la identificación por el apellido, grado o cargo, con una llamada telefónica o la presentación de un carné, que son la credencial permanente para gozar de incalculables privilegios.

Ya nadie sabe si esta desvergüenza es una oda que invita a una mayor apatía de las masas o si es una convocatoria constante a emigrar; lo que sí todos intuyen es que con esa prole de herederos acomodados y —por “méritos propios”— bien ubicados, nunca se resolverán los problemas de Cuba.