Archivo por días: noviembre 1, 2012

En sus marcas, listos,…

Lic. Yanelis Ramírez Cruz

Con ese lema nos preparaban en las clases de educación física los concienzudos profesores para que estirásemos nuestros tensos músculos, un tanto atrofiados por el apoltronamiento en el aula donde otros “profes”, esta vez de matemáticas u otras asignaturas, intentaban despertar nuestras neuronas del letargo de la adolescencia.

Teníamos que correr un tramo del patio, hasta la meta, en la cerca de un vecino cercano.

Saco a colación este tema a propósito de la publicación en la Gaceta Oficial del Decreto Ley 302 modificativo de la Ley 1312 Ley de Emigración del 20 de septiembre de 1976.

El 16 de octubre, los cubanos nos despertamos escuchando por todos los medios masivos la noticia de la modificación de la política migratoria. El artículo del diario Granma rezaba:

Actualiza Cuba su política migratoria.

Como era de esperar, la cola para comprar el periódico ese día tomó proporciones significativas, y fue otra gran sorpresa que la Gaceta Oficial mencionada, estuviese disponible junto a la prensa.

La noticia se ha convertido en la comidilla de las reuniones de sobremesa, del parque y de los pasillos: ya los cubanos pueden viajar a donde deseen, sin necesidad de recibir una carta de invitación de familiares, amigos o conocidos desde otros países, luego de pagar las elevadas tarifas consulares de las embajadas cubanas.

Parece un cambio radical pero, mirando con ojo avizor, no lo es tanto. Basta observar con espíritu analítico el Decreto No.306 Sobre el Tratamiento Hacia los Cuadros, Profesionales y Atletas que requieren autorización para viajar hacia el exterior.

Aquí se complica la madeja pues dicho decreto, con un lenguaje sumamente oscuro y enrevesado, expone con inexactitud quiénes son los sujetos que no pueden salir del país con las supuestas facilidades que brindan las modificaciones.

Se trata de los cuadros categorizados, directivos del aparato central del estado, directivos y ejecutivos que se desempeñan en actividades “vitales” para el desarrollo del país en programas “estratégicos”, proyectos de investigación de servicios y de salud, igual los técnicos que realizan esas mismas actividades vitales y estratégicas y los atletas de alto rendimiento, técnicos y entrenadores vitales para el movimiento deportivo cubano.

En una palabra, ni médicos, ni enfermeras, ni personal de la salud, ni deportistas, ni profesores de educación física, ni profesores de ninguna clase. Estos están excluidos de la modificación.

¿Será que está prevista una nueva ley para incrementar su mísero salario? Pudiera ser. Lo dudo.

Se sigue pidiendo sacrificio, trabajo y más trabajo. Mientras tanto, miles de jóvenes ponen rodilla en tierra y miran hacia la meta, esperando la señal del profesor con la vieja frase: en sus marcas, listos, …¡fuera!

 

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Las influencias de Payá sobre mi vida

Alejado de la capital y sin contacto alguno con el Movimiento Cristiano de Liberación agradezco a Dios quien se valió de minúsculas señales de libertad que me llegaban de acá y de allá para orientarme en medio de la triste y confusa realidad cubana. Aún en la lectura de un libro tan envenenado como «Los Disidentes» me percaté donde realmente se encontraba el mal, y donde el bien. Tal vez lo más significativo e influyente para mí hayan sido los denominados líderes espirituales del exilio, pastores y sacerdotes cubanos que en Miami y por encima de diferencias religiosas mantenían muy vivo su amor a Cuba y lo compartían como un fuego en reuniones periódicas de oración y a través de proyectos en común y cuyas noticias y mensajes llegaban a la isla a través de programas radiales como los que conducía Francisco Santana tales como «El cubano y su fe» o «Cuba, tu esperanza», o Lenier Gallardo, pastor de la Iglesia Luterana «Príncipe de paz» en espacios como «Ayer, hoy y siempre» o en su clásico Sermón de las Siete palabras cada semana santa. Como parte de ese grupo de fe y representando a los bautistas estaba Marcos Antonio Ramos, muy influyente como pastor e intelectual en el exilio y de gran reputación entre los bautistas cubanos. Ellos no solo defendieron la validez del Proyecto Varela en el exilio, en medio muchas veces de malinterpretaciones y confusiones, sino que también de manera indirecta y gracias a la radiodifusión ayudaban a informar a muchos como yo dentro de la isla.

Ocurra lo que ocurra en lo adelante tendré la eterna satisfacción de que no podré decir que no tocaron a mi puerta, y que cuando la tocaron acepté el reto: soy firmante del Proyecto Varela y me negué a refrendar la reforma a la Constitución que declaraba el carácter irrevocable del socialismo en Cuba, torpe reacción del régimen ante la maestría de Payá, celebrado por Carter en su visita a la isla así como por diversas personalidades del mundo entero. Lo correcto de mis decisiones ciudadanas en gran parte lo debo a la influencia que no obstante a tantos obstáculos llegó hasta mí de un Payá a quien nunca tuve el honor de estrechar las manos, pero de quien siempre tuve la dicha de encontrarme espiritualmente cerca, y ahora más. Los argumentos que escuchaba de este hombre valiente, contrapuestos a todo el adoctrinamiento inútil de la propaganda del régimen al que durante todos mis años de niñez, adolescencia y primera juventud estuve expuesto, me hicieron reaccionar a la realidad de que yo tenía derecho a los derechos, y conmigo mi prójimo, la totalidad de mis conciudadanos, con todos y para el bien de todos.

La Constitución de La Yaya y la futura constitución cubana

Publicado en el Diaario de Cuba (http://www.diariodecuba.com/cuba/13725-la-constitucion-de-la-yaya-y-la-futura-constitucion-cubana)

El 29 de octubre de 1897 en el potrero de La Yaya, en Sibanicú, Camaguey,  culminó la redacción de la que sería la última constitución mambisa. El texto resultante significó un salto cualitativo en la historia constitucional cubana debido a la inclusión, por vez primera de una parte dogmática, donde quedaron regulados los derechos civiles individuales y políticos más avanzados para esa época: habeas corpus, libertad postal, libertad religiosa, igualdad ante el impuesto, libertad de enseñanza, derecho de petición, inviolabilidad de domicilio, sufragio universal, libertad de opinión, y derecho de reunión y asociación.

Ese resultado estuvo determinado por causas múltiples, particularmente porque la interdependencia entre desarrollo y libertades presente en todo proyecto social se refleja en la historia constitucional de los derechos humanos. Ejemplos de ello son: la Carta Magna que los nobles ingleses impusieron  a Juan Sin Tierra en 1215, el Acta de Hábeas Corpus de 1674, la Declaración de Derechos inglesa de 1689, la Declaración de Independencia de los Estados Unidos de 1776, la Declaración de Francia de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789, entre otros documentos, asumieron nivel planetario con la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948 y con los pactos internacionales de Derechos Civiles y políticos y de Derechos Económicos Sociales y Culturales que entraron en vigor en 1976.

En Cuba la historia constitucional comenzó en la época colonial con el Proyecto de Gobierno Autonómico para Cuba, elaborado en 1811 por el padre José Agustín Caballero. En 1812, el abogado bayamés Joaquín Infante redactó el Proyecto de Constitución para la Isla de Cuba. Y en 1821, el presbítero Félix Varela elaboró un Proyecto de Instrucción para el Gobierno Autonómico Económico y Político de las provincias de Ultramar. Posteriormente, durante las guerras de independencia, en un contexto de contradicciones entre las tendencias militaristas y civilistas, las legislaciones mambisas enriquecieron la historia constitucional de Cuba.

El 10 de abril de 1869 se firmó la Constitución de Guáimaro, en la cual se impuso la tendencia civilista. Esta Ley Fundamental basada en la división tripartita de poderes, depositó el Legislativo en una Cámara de Representantes con autoridad para nombrar y deponer al Presidente de la República en Armas y al General en Jefe. El Ejecutivo quedó en manos del Presidente y el Poder Judicial era independiente. A pesar de haber sido elaborada en plena guerra y de que la Cámara de Representantes era la depositaria de la soberanía, el carácter civilista de esta Constitución permitió que los derechos y libertades de los cubanos quedaran recogidos en su artículo 28 de la siguiente forma: “La Cámara no podrá atacar las libertades de culto, imprenta, reunión pacífica, enseñanza y petición, ni derecho alguno inalienable del Pueblo”. Según el Dr. Oscar Loyola, en Guáimaro, la posibilidad de una dictadura militar, siempre latente en un proceso histórico de tal naturaleza, quedó programáticamente, eliminada.

Del 13 al 18 de septiembre de 1895, al reiniciarse la lucha por la independencia de Cuba, se redactó en Jimaguayú una nueva Constitución que reflejó las experiencias de la Guerra de los Diez Años.  En ella, como expresa el M. Sc. Antonio Álvarez, se entrecruzaron tres grupos de intereses: el predominio militar, el equilibrio martiano y el civilismo exacerbado, entre los cuales hubo un pacto de interese, el cual se reflejó en que la máxima autoridad gubernamental se concentró en un Consejo de Gobierno con atribuciones para dictar todo lo relativo a la vida civil y política de la revolución, es decir, con funciones ejecutivas y legislativas. El artículo 24 del texto limitaba la vigencia de esta Constitución a un período de dos años.

En cumplimiento de ese artículo, del 13 al 29 de octubre se reunió en La Yaya una nueva Asamblea Constituyente. La Constitución resultante retomó el esquema civilista de Guáimaro, consolidó la organización del poder colegiado de carácter civil y con ella cerró el ciclo del constitucionalismo independentista (Guáimaro, Baraguá, Jimaguayú y La Yaya), que entorpecido por la ocupación norteamericana y la imposición de la Enmienda Platt, dio paso a la etapa republicana. La mejor evidencia del alcance e importancia de La Yaya consiste en que los derechos civiles y políticos refrendados en ella fueron retomados y ampliados en las constituciones de 1901 y 1940.

Los partidarios de la supremacía del militarismo preguntan ¿Por qué se incluyó una parte dogmática en una Ley cuyo fin inmediato era servir de instrumento jurídico en época de guerra? La respuesta a esta interrogante había sido adelantada en varios textos por José Martí, para quien la república asumió la alta definición de alma democrática de la nación.

Martí estableció una relación genética y lógica entre guerra, independencia y república, donde la primera constituía un eslabón mediador para llegar a la última. Para ello delimitó las funciones de la guerra de modo que en la conquista de la independencia inmediata fueran los gérmenes de la independencia definitiva de mañana, pues consideraba que en la hora de la victoria sólo fructifican las semillas que se siembran en la hora de la guerra.

En el discurso Con todos y pare el bien de todos, pronunciado en noviembre de 1891 dijo: “Cerrémosle el paso a la república que no venga preparada por medios dignos del decoro del hombre, para el bien y la prosperidad de todos los cubanos!”. En abril de 1893 expresó: “La grandeza es esa del Partido Revolucionario: que para fundar una república, ha empezado con la república. Su fuerza es esa: que en la obra de todos, da derecho a todos. Es una idea lo que hay que llevar a Cuba: no una persona”. Y en el Manifiesto de Montecristi escribió: “Desde sus raíces se ha de constituir la patria con formas viables, y de sí propia nacidas, de modo que un gobierno sin realidad ni sanción no la conduzca a las parcialidades o a la tiranía”.

La mejor prueba de la importancia del civilismo de la Constitución de La Yaya está en los acontecimientos posteriores a 1959. Después de 17 años regidos por la Ley Fundamental de la República de Cuba –que derogó la Constitución de 1940, heredera de La Yaya– se aprobó la Constitución de 1976, en la que los derechos civiles y políticos quedaron supeditados al reconocimiento del Partido Comunista, como la fuerza superior dirigente de la sociedad y del Estado; algo ajeno y contrario cuando una nueva asamblea constituyente, elegida por el pueblo, asuma la misión de redactar una Carta Magna que recoja la herencia constitucional y la adapte a la realidad de la Cuba de hoy y a los vientos que soplan por el universo.

Expedición de cayo Confites: Develando el cinismo castrista.

 A: Expedicionario Félix Enrique García Fuentes, conocido también como Félix Cepero, (15 de julio de 1920- 1 de sept. de 1955) mi padre.
Rafael Leónidas Trujillo (1891- 1961), a través del terror las manipulaciones y triquiñuelas se apoderó del poder en 1930 y lo retuvo hasta 1961 en que fue ajusticiado. El 22 de julio de 1947 Trujillo se enteró de los planes de invasión que contra él se planeaba desde territorio cubano e inicia una seria protesta por la vía diplomática contra el gobierno de Cuba. Semanas después, ante la inminente salida de los expedicionarios, Trujillo declaró: “Desde que el primer invasor pise tierra dominicana, comenzaremos a bombardear la ciudad de la Habana.”
 
Acostumbrado a presenciar tanto culto a la persona del defenestrado senil tirano, loas, servilismo real y emocional , absurdas mitologías revolucionarias hacia ese ser diabólico, ególatra por excelencia,  que nos ha arruinado la vida en lo individual,  familiar y como pueblo por más de medio siglo, siempre me llamó la atención, por ser hijo de uno de los expedicionarios  que apresaron en la intentona, el por qué la propaganda oficialista, creada para ser lacayuna, vil y miserable vocera del sistema arruinador del país y alabardera de ese siniestro personaje, apenas menciona su participación en la expedición de Cayo Confites en 1947.
Como es conocido, poco o nada conocen los jóvenes sobre esa fracasada intentona de verdadera solidaridad y humanismo, que pretendía liberar a la República Dominicana de la  terrible dictadura de Trujillo, preparando a algo más de mil hombres decididos a ayudar a liberar, democratizar y devolver al pueblo dominicano los derechos civiles y humanos conculcados por esa crápula.

En el año 1930, víspera de las elecciones que manipuladas bajo el terror lo llevaron al poder, llegó incluso a obligar a la renuncia de los únicos dos contendientes, y hasta la junta electoral tuvo que renunciar a sus funciones para ser sustituida por sus acólitos. En 1947, año de la fallida expedición, ya llevaba 16 años tiranizando como dueño celoso y severo del país, pero, también sacándolo del atolladero de la desorganización y de las deudas en que se encontraban, combinando la mano de seda con la criminal y corruptora, con el objetivo de la obtención de gloria vana que perece, y las riquezas que con la muerte abandonan algunos años después estos personajes, “porque del polvo venimos y hacia el polvo vamos “… sin nada.

En 1946 ya había organizado las estructuras militares, financieras, económicas y de sostenimiento de su régimen, entre otras institucionalizó la tortura, el asesinato de opositores, a los que perseguía incluso en el extranjero, muertes “naturales” en centros hospitalarios, auspiciados por médicos indignos, “accidentes” provocados, etc.
En ese propio año (1946) los obreros , agrupados en la Federación Local del Trabajo, fundado por el líder Mauricio Báez, hizo una huelga que duró más de una semana, obligando al gobierno a ceder ante las peticiones, pero, más tarde fueron perseguidos y asesinados muchos de ellos. En 1950 el líder Báez, que se encontraba en Cuba, misteriosamente desapareció sin dejar rastro. En un esfuerzo totalitarista de derecha, más bien de mafia organizada se desintegró a todos los sindicatos, obligándolos a reagruparse en una federación de trabajadores sumisa.
El dictador de largo turno amarró todas las riendas coercitivas, como déspota absoluto, dominando y aplastando la sociedad civil a su antojo, contando además con una fuerza servil y miserable de aduladores, delatores y oportunistas. Estableció la supremacía social en todo, beneficiando a los miembros de su partido político, el Partido Dominicano, en la práctica el único valedero, realmente fuerte y privilegiado. Gozó de una taimada relación con diversas denominaciones religiosas, en especial con la católica hasta mediados de los años 50, a la que subvencionó y de la cual recibía no pocas bendiciones, salvo individuales excepciones. Su ideología férreamente anticomunista, no le eximió de contar con una oposición internacional, que en esencia seguía los intereses políticos de E. U., como lo prueba el propio fracaso de la expedición de Cayo Confites.
La manipulación y robo del erario público, como gran depredador de las riquezas de la nación, político corrupto al fin, siempre fue notoria. Desde malgastar o despilfarrar en ególatras actividades públicas oficiales, como: “La Feria de la Paz y Confraternidad del Mundo Libre” festejando sus 25 años en el poder, gastando más de 30 millones de dólares y coronando también a su hija como Angelita I, cuyo vestido costó más de 80 mil dólares. Recordándonos la evocación de ese eufemismo cínico de: “Cuba, territorio libre de América”…
En su inmensa megalomanía adquirió uno de los barcos de recreo más lujosos de la época para su uso personal y familiar. En octubre de 1960 organizó, con motivo de su cumpleaños el desfile del millón, cuyo solo nombre puede dar una idea de los gastos realizados. El nombramiento en cargos oficiales y grados militares superiores de sus hermanos, hijos y otros familiares, como generalísimo (hermano también nombrado Presidente por dos años), generales, coroneles etc., era la práctica y lo normal.
Entre sus estrategias, para mantenerse en el poder y asegurar el dominio absoluto, sin competidores, ni líderes de simpatía popular, efectuaba frecuentes rotaciones de los cargos de su personal de confianza, lo que los inhibía en el desarrollo. Ejercía el control a través del miedo, el clientelismo y cuanto método sucio estimaba conveniente. Estableció el monopolio de Estado sobre todas las empresas importantes del país, manipulación de precios (a conveniencia) y malversación de los fondos. Bajo su gobierno hubo un bienestar económico favorable, pues su política se centraba en librar al país de deudas, promover la importación y fomentar la producción nacional. De 1945 en adelante se dedicó a la industrialización exitosa del país, al punto que en 10 años la había cuadriplicado.
En 1946 estableció una especie de ley contra la vagancia, pues debido a los bajos precios y salarios, fundamentalmente en la industria azucarera, de la que se había apoderado en un 60 %, era manifiesta la ausencia laboral. Dicha ley facultaba a la policía a hostigar a los ausentes hasta en sus viviendas. Se calcula en más de 100 sus grandes empresas, por lo que estaba catalogado como uno de los hombres más ricos de su época. Las numerosas y lujosas residencias, aun hoy, como castillos siniestros del Drácula de su pueblo que fue, se dejan ver entre las ruinas de su egolatría. Durante sus 30 años de tiranía, se calculan aproximadamente unos 50 mil asesinatos, entre los que se incluyen entre 20 y 30 mil haitianos, criminalmente masacrados.
En 1947 pagó toda la deuda externa existente y estableció el peso dominicano, sustituyendo al dólar que era el que circulaba. Preciosista en el poder, estableció la preponderancia de los miembros de su partido oficialista, (Partido Dominicano) no solo para recibir beneficios priorizados de todo tipo, como empleos, ayudas etc., sino que su carnet era requisito indispensable para viajar al extranjero, es decir, estableció una especie de control migratorio selectivo de los adultos, obstaculizando o impidiendo a los no simpatizantes sus derechos. Para colmo, institucionalizó un letrero que debía ponerse en la parte frontal de cada vivienda de sus simpatizantes en que decía: “En esta casa manda el Jefe”
Usaba el deporte nacional (el béisbol), como gancho para sus fines electorales, participando y apoyándolo, en busca de simpatías políticas. El beneficio especial y la paga generosa a todas las fuerzas armadas, policiales etc. las utilizó como brazos corruptos que le garantizaban su permanencia en el poder, que fue una práctica al uso. El terror establecido fue tal, que lo natural era que ante su presencia, aun sus partidarios destilaran terror manifiesto.
Aunque Trujillo dio una mayor estabilidad y prosperidad sin precedente, esto tuvo un gran costo, no solo en vidas y dolor para su pueblo, sino, en la pérdida de los derechos y libertades civiles, políticas y sociales, acaparando la mayor parte de las riquezas del país en sus manos y las de sus familiares. Debido al rechazo inevitable que la mayoría de la población sentía, y en especial las nuevas generaciones tienen contra esa oscura y maquiavélica era, no se aceptaba la idea de establecer un proyecto museable sobre Trujillo, venciendo al fin, con gran inteligencia en el 2011 el proyecto denominado “Museo de la Resistencia Dominicana” que muestra la opulencia y cinismo del dictador y su tétrica era.
Dicho proyecto no solo podría resarcir en algo el daño económico, la memoria histórica y etc., sino, brindar una enseñanza práctica y sabia sobre lo dañino, incosteable, perverso y criminal que significa todo ejercicio violento del poder, pero en especial, las ambiciones desmedidas, sus indecoros. Pues la practica al uso de los siempre miserables dictadores es que, ofrecen lo que no cumplen y hacen lo que no dicen.

Carlos Bárbaro García Ocampo.

Expedición de cayo Confites II: Siniestro epilogo castrista.

A:Eloy Gutiérrez Menoyo, siempre grande.
A: Carlos, su hermano, expedicionario de cayo Confites y asaltante al Palacio Presidencial.
Porque honrar honra.
Si algún historiador honesto hiciera un análisis comparativo entre el daño social, económico y político ocasionado a sus respectivos países por ambos dictadores, Trujilloy Castro, observaría que el segundo hizo una copia magnificada en casi todos los aspectos repudiables, y que multiplicándose por 100 los daños y traumas nacionales, quedarían cortos. Quien de una forma prematura siempre acarició la codicia impura del poder, la gloria, las riquezas, llevando incluso, 6 años posteriores de la gesta frustrada de cayo Confites a los jóvenes idealistas al asalto de dos fortalezas militares, enarbolando la bandera del nacionalismo, la democracia y el amor por la Justicia social, los cuales en la historia quedaron traicionados, por quien encubierto tras las aspiraciones negras y despreciables del socialismo, no hizo más que copiar impúdicamente los métodos básicos del mismo que intentaba derrocar 12 años antes, es decir, a Trujillo. Es por ello que esta página histórica de cayo Confites ha sido más conveniente mantenerla olvidada.
Analizando en voz alta.
  • En una combinación macabra de nación conquistada y como a coloniaje sometida, implantando por un lado el terror del fusilamiento masivo, apoyándose en los dos principales brazos ejecutores, Raúl y Guevara de quienes se calcula firmaron más de 1500 ejecuciones y por obra, la destrucción y socavamiento total y absurdo de todo el sistema socio-político y legal, incluyendo todo el andamiaje de la sociedad civil, en la que el pueblo pudiera resguardarse. Mientras que simultáneamente establecía todo un sistema de debilitamiento y destrucción de las clases vivas de la nación.
  • Aplastó todos los sindicatos libres, creando una organización falsamente independiente que nunca respondió a los intereses obreros, la C.T.C.R. Central de Trabajadores de Cuba (Revolucionaria)
  • Defenestró o mediatizó a los líderes naturales, haciéndolos verdaderamente títeres de sus intereses corruptos y de prepotencia.
  • Creó en sustitución de todo lo anterior un conjunto de instituciones civiles, a las que denominó no gubernamentales, pero que son en la práctica totalmente partes del gobierno, que han sido y son solo multiplicidad de los brazos del pulpo, como son las relativas a vigilancias, control, apoyo y sostenimiento de todos los intereses, además de las políticas, paramilitares y las porras violentas, agresivas, punitivas al estilo mafias autorizadas, como la banda 42 que apoyaba a Trujillo.
  • Establecimiento y manipulación de un sistema electoral que, ni es ni se parece al democrático, en que cada ciudadano en lugar de poder votar por su presidente, se ve obligado a votar por un partidario probadamente sometido, que monopoliza en sí mismo el poder ciudadano, es decir la soberanía. Un intermediario testaferro que claramente siempre refrendara el voto a favor del permanente tirano. Para tomar un ejemplo, durante la campaña electoral, Trujillo utilizó el ejército para desatar todo tipo de represión, obligando así a sus contrincantes a retirarse de la contienda electoral. Durante el proceso electoral se arrojaron los siguientes resultados: Una cantidad de votos superior al censo de población votante, evidenciándose así toscamente el fraude electoral y el triunfo del único candidato: Rafael Leónidas Trujillo Molina, que se consolidaba realmente como dictador. Trujillo impedía la participación de los contendientes principales a nivel nacional, Castro, que controla con todos sus secuaces el sistema electoral impuesto, los impide desde la base.
  • Aplastamiento cruel y total de la sociedad civil, quedando el pueblo indefenso ante el poder arrollador del gobierno despótico, que se manifiesta como representante solo del pueblo servil y aterrorizado, denominado “revolucionario”.
  • Empobrecimiento y endeudamiento increíble, como con saña premeditada, (más de 30,000 millones), como colonialista de su propio país.
  • Debilitamiento de la moneda nacional que recibió a la par del dólar en 1959, llevándola al irrisorio valor de 5 centavos dólar. Y un salario básico de $80.00 mensuales, cuya promesa fue elevarlo, reduciéndolo a $20.00 en la actualidad. ¡Surrealismo puro!
  • Mientras Trujillo sustituyó el dólar por el peso como moneda nacional, Castro estableció una moneda cazadora del dólar, que circula paralela al peso, y que es una evidente muestra de la desigualdad del cubano, pues no paga con ella, ni es accesible a las mayorías.
  • La tortura física y psicológica, siempre negada como en la era de Trujillo, pero real… el asesinato, mayoritariamente por juicios amañados y prejuzgados, las persecuciones, muertes sospechosas en hospitales, cárceles, accidentes en el extranjero, fusilamientos, guerras como satélite de su metrópoli soviética, desaparecidos, ahogados por huir de tanto maleficio etc., podría superar los 200 mil, es decir 150 mil más que Trujillo y la tragedia nacional sin haber terminado.
  • Mediante años estableció un control migratorio criminal de lesa humanidad, separando a miles de familias, mientras que Trujillo solo controlaba o dificultaba mediante la posesión o no del carnet del Partido Dominicano a los opositores.
  • En la actualidad Castro, a fuerza de tanta denuncia nacional e internacional, y obvia debilidad ante el pueblo en ebullición, ha establecido una reforma mediocremente amañada, que no es más que la que empleaba Trujillo, es decir, dificultarle a los opositores y a quienes estime pertinente la emigración, otra burla irrespetuosa, como lo es el derecho a comprar solamente casas y carros destartalados, como si el pueblo estuviera integrado por seres despreciables o dignos para ser discriminados. Pero como nos dijo Martí: Ni hombres ni pueblos serán respetados, si no se dan a respetar.
  • La manipulación y el robo del erario público es y ha sido tan despilfarrante y encubierto, que nunca el pueblo sabe el monto de las fechorías cometidas, al punto que las informaciones especializadas cuando se refieren a las riquezas y propiedades de los Castro las ubican entre las mayores del mundo, como las de Trujillo en su época.
  • Lo anterior no los limita en los exagerados gastos en que se exacerbe la egolatría, como festivales y congresos realizados en Cuba, competencias deportivas etc., sin importarles la macro-deuda, ni la hambruna social generalizada, nunca antes existente. La enorme cantidad de gastos en yates, viviendas de lujo, carros, viajes, alimentos y vinos extremadamente caros etc., de toda la familia y secuaces, es un horrorizante lastre de una nación en bancarrota, mientras el pueblo en su hambruna es peor que paria en su propia tierra.
  • Monopolio total del estado sobre las riquezas, que al estar centralizadas en manos egolátricas, se concentran en la nueva oligarquía, siendo abundantemente entregadas como preseas políticas, pagos de servicios a compinches internacionales, en forma de centrales azucareros, hospitales, clínicas etc. disfrutes de bacanales vacaciones familiares, servicios médicos gratuitos a personalidades y familiares de interés especial.
  • Destrucción de la capacidad industrial en general, pero más desastrosamente deplorable en la primera industria, la azucarera, probadamente exitosa por más de dos siglos, en que de exportador de clase mundial fue convertido en importador, contrariamente a Trujillo.
  • Establecimiento de la ley de la vagancia, en un país en que a los opositores se les niega el trabajo, para de esta forma obligarlos a una variante de esclavitud o provocarle una causa predelictiva, con lo que se enmascaran muchos presos políticos como si fueran comunes.
  • Los privilegios de los que poseen el carnet del único partido político, al igual que en los métodos de Trujillo con su Partido Dominicano, son bochornosos, para un gobierno que ofreció igualdad no ganada con votos, sino con muertos. ¡Justicia social de que!
  • El temor que provoca en sus propios partidarios es tan ostensibles, como en el caso de Trujillo, que hasta ministros y viceministros dan la impresión, en llamadas de atención públicas, de que huelen a excreción. El letrero “Esta es tu casa Fidel” es una burda copia de “En esta casa manda el jefe”, que a su vez son monumentos al culto a la personalidad.
  • Al igual que Trujillo ha creado, buscando simpatías políticas y justificaciones a tanto desmadre, actividades emblemáticas, como la educación y salud “gratis” que el pueblo paga con creces, con sudor, con sangre y lagrimas. Como a la caperucita roja,… para comernos mejor. Las frecuentes rotaciones del cargo de casi todos los seguidores principales, es una clara medida de la copia del método de Trujillo, algunos desaparecidos y otros impulsados a alejarse.
  • La eficiencia efectiva ha sido solo en el terror y la represión. En todo lo demás ha sido efectista deficiente que literalmente hundió la isla en el mar como tantas veces lo pronosticó. Ha sido un copiador eficiente de todo lo maligno del estalinismo global, maquiavélico, Trujillo etc.
Si ese señor una vez se alistó para derrocar a un dictador que llevaba 16 años en el poder como Trujillo, o a un Fulgencio Batistapor no respetar las reglas democráticas, hoy, cuando después de 53 años aun se mantiene en el poder, con procedimientos anti populares, antidemocráticos y manipulaciones, hoy, sin pudor apoya otras dictaduras más sangrientas, con más de 40 años como la de Siria, o las ya derrocadas de Saddan Hussein, Gadafi etc. Se ha dicho que el poder corrompe y que el poder absoluto corrompe absolutamente, pues esto lo demuestra.
Resumen:

Cuando a estas alturas de la debacle de un país conducido a la miseria, el hambre, la desesperación de la vida, la prostitución social, por necesidades de subsistencia colectiva etc., aterrorizado por el sufrimiento, el apaleamiento de los gamberros y turbas violentas, por el solo hecho de disentir pacíficamente de tanto horror y desvergüenza, de quienes mintieron y mienten, y todavía se empeñan en mantener el poder cueste lo que cueste, analizar, comparar y rememorizar, persigue solo el objetivo de fortalecer la conciencia colectiva, para que el triste pasado no vuelva a repetirse. “Los pueblos tienen mala memoria” alguien dijo y es necesario refrescársela permanentemente.

Mencionar los métodos, desenmascarar las mentiras, los cinismos etc. de quien fuera el tirano mayor, y que a la ahora de su extensión nos deja, su amarga continuación, designado en el cargo por el mismo método marrullero, cómplice y responsable en toda la tragedia nacional, su mano ejecutiva en tanta arbitrariedad y crimen, no persigue revivir a quien ya es un muerto doble, político y físico, sino, educar para el futuro, que alzándose sobre esta experiencia hecatombita, nunca más permitan los errores repetidos por este infeliz pueblo, que ha alcanzado el nada envidiable desmerito del Récor Guiness a la pasividad y la paciencia, del soporte de la dictadura más larga de América.
Revolución no es un giro de 360 grados en más de medio siglo de estatismo ruin y penoso, revolución es democracia en movimiento permanente, y sigilosamente vigilancia y perfeccionamiento por parte del pueblo, único y verdadero soberano, que no necesita intermediarios para ejercer su voto, su soberanía, la ejerce por medio de todas sus instituciones, pero en especial las que fortalecen la sociedad civil, que son las que ayudan a que el pueblo ejerza su poder, mire hacia arriba, como contrapartida de las gubernamentales, que en general tienen la tendencia a mirar a un lado, a monopolizar, a ver por encima del hombro del pueblo, y a depredar el poder y el erario público que siempre dicen defender, pero además, a presionar para que el pueblo mire hacia abajo.
Es por ello que el fortalecimiento de la emergente sociedad civiles fuente de pesadillas e insomnio para el actual régimen, cuya prioridad fue destruirla desde 1959, al igual que lo hizo Trujillo. No sé si la humanidad… pero si sé que el pueblo cubano ha dicho basta… y ha echado a andar.
Notas sobre Trujillo, tomadas de Wikipedía libre, videos y otras informaciones en internet… ese otro detalle, que adrede y sin ya ningún enmascaramiento le continúan negando al pueblo cubano.
Carlos Bárbaro García Ocampo.

Carta de ¿un? médico cubano.

Legaron estas sentidas palabras, nítidas, limpias y sinceras a nuestro correo, escritas por un colega que no conozco; nunca vi su rostro, nunca estreché su mano, ni siquiera sé si Eider existe, pero aquí quedan estas palabras íntegras.       /Jeovany Jimenez Vega.

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Días atrás tuve la oportunidad de leer una carta abierta emitida por el Servicio de Cirugía General del Hospital Calixto García denunciando las deplorables condiciones de trabajo a que se enfrentan cada día. La misiva aborda temas en extremo álgidos y alude textualmente: … “el gobierno es responsable de todo esto, y no solo de saberlo, sino también de resolverlo”, fin de la cita. Esta carta tiene altas cotas de audacia y creo que en su razón hace un llamado de alerta emergente para que se enfoquen de una vez por todas en el tildado disgusto del médico cubano. Debemos exigirle a nuestro gobierno que nos tiene que diferenciar  del resto del pueblo trabajador. Somos médicos y tenemos el don de manipular la vida y eso merece respeto. No podemos seguir siendo las ancas de este sistema donde cualquiera es digno por ganar una medalla o tocar una tumbadora. Los médicos cubanos queremos ser dignos en nuestro país y que el pueblo nos respete: la dignidad debe empezar en casa. Vamos deambulando el mundo para mostrar cuan digno somos de sentirnos médicos cubanos y cuando llegamos a Cuba nos ruborizamos por lo que somos pues nadie nos valora por lo que hacemos. Somos míseros en nuestro propio país y querubines en el mundo; somos dioses para el resto del mundo y ángeles caídos en nuestra hermosa patria. No solazamos a los turistas, pero los sanamos; no diseminamos cultura pero dictamos sentencias que salvan; no rompemos records mundiales pero descendemos porcientos y eso vale tanto y más como la vida misma porque eso es lo que hacemos a diario. No tenemos que esperar un ciclo olímpico, ni el concurso del año ni la oportuna invitación de un emigrante para llegar a la cumbre. No, nuestra competencia es el diario cumplimiento del deber; toda la artesanía que sale de nuestras manos para que los desdichados la disfruten; toda la energía que expelen nuestras ansias día a día para que terceros sean felices.  Proveemos felicidad, records, cantos y poesías, y eso es arte también. Por qué no recompensarnos si nuestros frutos son más dulces que los de los demás. Podemos hacer las dos cosas: ser dignos en el exterior y ser dignos en nuestro país. Podemos llevar la vida a las afueras  dejando garantía de vida a los nuestros. Queremos y exigimos brindarle atención a nuestro pueblo con la misma eficacia con que se brinda en el exterior; queremos y necesitamos que valoren y paguen nuestro trabajo con los mismos juicios con que valoran y pagan a los que están en misiones externas. ¿Cómo podemos  vivir en la penuria y contrariamente dar opulentas atenciones a nuestros pacientes? No es cuestión de conciencia y triviales concepciones. Es cuestión de lógica dialéctica. No es posible que los nuestros se ahoguen mientras salvamos a otros; no es posible que seamos incapaces de brindar sustento a nuestras familias  con nuestra labor y paradójicamente tenemos la obligación de apuntalar, en ocasiones con horcones viejos, otras familias. Somos médicos tanto como humanos, tanto como cubanos y las necesidades de muchos no deben ser la de todos. Sí que vivimos más en espíritus cuantas más almas salvamos pero el don de la sapiencia se rinde ante la inopia. No podemos alimentar a nuestros hijos con racimos de moral ni vestirlos con franelas del más fino regocijo.  Nuestro Presidente dijo el 26 de Julio de este año que sabía que los médicos ganaban poco pero que así estaban todos. Perdón Sr. Presidente pero con todo el respeto que Ud. se merece, así no estamos todos. Somos la especialidad de la casa en cuanto a desigualdad se refiere. En el centro de la crisis podemos ser la excepción de la regla y ganar un salario más justo y tener condiciones labores no solo más justas sino más dignas  en correspondencia a la labor humanitaria e inconmensurable que brindamos. Conocemos de las inversiones magnánimas que se realizan para sustentar el Sistema de Salud Cubano y sus Instituciones pero no se invierte en el ser humano, en el médico; es como obligar a un indigente que habite en un palacio. Tiene Cuba un ejército de batas blancas codiciado e insuperable pero ya el blanco se torna isabelino: la pureza… va cambiando de color.

                                                                                          Eider Valdés

                                                                            24 de Septiembre 2012

Epilogo de Yoani Sanchez pierde un diente pero no la dignidad

Después de que las autoridades cubanas anunciaron un juicio público para juzgar a Ángel Carromero, Reinaldo y Yoani me invitaron a ser espectador de la audiencia. Conocían mis preocupaciones sobre el caso, y las dudas sobre la tragedia. Si estaba dispuesto a ir todo requería la mayor discreción posible; acostumbrado a la hermeticidad y el aislamiento, unas horas antes de partir hacia Bayamo el día 2 le dije a mi hermana y a Lili que iba a estar varios días ausente de la Habana. Lili solo necesito unos minutos para adivinar.

En varias ocasiones me había preguntado cómo podía ayudar a un extranjero que iba a ser procesado por homicidio involuntario, y condenado por “homicidio a la Revolución”: se había atrevido a desafiar el régimen castrocomunista arriesgándose a ayudar al Movimiento Cristiano Liberación considerado opuesto a los intereses del Estado, y cualquiera que se oponga a los intereses del poder dentro del feudo de los Castros y el partido comunista está sentenciado antes de ser juzgado.

El humilde español había hecho hacia el pueblo de Cuba uno de los actos de solidaridad e internacionalismo más digno que se concibe en la historia, lo que miles de cubanos, estando obligados por cuestión de honor, pudor y patriotismo, no se han atrevido jamás aterrorizados por las consecuencias. Ahora tendría la oportunidad de estar en el lugar de los hechos y buscar la verdad, no por los procesos legales de las autoridades cubanas por las cuales han sido condenados muchos inocentes y exonerados tantos culpables. Buscaría más allá, detrás de las leyes y las togas, detrás de los ojos de los que ostentan carnet rojo en los bolsillos y se sienten obligados a servir incondicionalmente al poder y no a la justicia, debajo del púlpito donde se amontona la basura que desestabiliza el fiel de la balanza. No me olvidaba del contratista norteamericano Allan Gross condenado a 15 años por ejercer un acto de pura humanidad. Sabía que Carromero sería condenado aunque el mismísimo Paya y Harold se levantaran de su tumba y negaran su culpabilidad, pero poder discernir entre accidente y atentado, entre asesino y víctima, entre error humano y propósito satánico, entre justicia con Dios y por amor y justicia por poder, sin Dios y con odio, sería algo de suma importancia para poder escribir con las menos dudas posibles.

No logré tal propósito, pero Dios sabe los caminos y me dió la oportunidad de plasmar esta crónica con los menos prejuicios posibles, no guardo rencor a ninguno de los que nos apresaron. Si los tildé de payasos, y payasadas sus acciones, fue como el niño lo hace en el circo. Me dolió ver el sudor, el sacrificio y la sangre de tantos cubanos desperdiciados en el atropello y la represión a otros tantos que solo pretenden forjar un Estado de derecho, mientras la Isla se sepulta cada día más en la corrupción y el irrespeto social. La vileza y la depravación se cultivan, florecen y rinden fruto en la calles. El humanismo se descarga como excremento en las oficinas de los edificios gubernamentales.

No descubrí la inocencia de Ángel Carromero porque era demasiado visible bajo el Sol de la libertad.