Archivo por días: noviembre 5, 2012

Una segunda vuelta en las elecciones municipales de Arroyo Naranjo

El 4 de noviembre de 2012. Se realizó la segunda vuelta de las votaciones, en donde quedaron empatados ambos aspirantes a hacer delegados de dicha circunscripciones. Parte de la población no fue a votar pues catalogaron la actividad innecesaria.

Los vecinos de las circunscripciones dieron un “no” al no participar de las votaciones para elegir a un delegado. María González, 46 años, dice, “para que votar si eso a mí no me representa nada”, señala también que los delegados solamente resuelven sus problemas de vivienda y son los primeros en robarle al estado.

Raquel García, 50 años, comenta, que la calle de la zona esta hecha un desastre y quien se encarga de eso es el delegado. “Hace años que tenemos al mismo delegado y nada resuelve”, señala García. Pero si vas a sus casa tiene de todo, ¿De dónde sale tal economía? Agregó indignada.

Desacatar, ¿qué?

Lic. Tamara Lorenzo Calderón

Cuando pronunciamos el término DESACATO, de hecho pensamos en el insulto, amenaza, ultraje u ofensa de los cuales ha sido objeto una autoridad, funcionario o agente en el ejercicio de sus funciones.  En este breve análisis, nos referiremos al policía en su actuar como agente de la autoridad y cuya figura se tipifica en el artículo 144 inciso 1 de nuestro Código Penal vigente.

Teniendo en cuenta lo antes expuesto y acorde al significado de la palabra ACATAR, le debemos obediencia a la orden impuesta por el agente de la autoridad en su función de velar por el respeto a las normas de convivencia social y en la acción que ha de ejecutar en tal sentido entre las que podemos citar: la detención de los ciudadanos, el cacheo, la solicitud del carné de identidad y otra que estime sea necesaria en correspondencia a las circunstancias en que se encuentra y en cumplimiento de la responsabilidad que le asiste como agente de orden público.

Si bien es cierto que esta figura delictiva precisa de la “acción despectiva” para su configuración, preguntémonos ¿quién genera la acción?   ¿El ciudadano sujeto a un requerimiento de la autoridad, o el propio agente al manifestarse de forma altiva y prepotente en su actuar, sin medir el resultado ó alcance de su proceder, inducido por su sola convicción de ORDENO y MANDO?

En la mayoría de los casos, el DESACATO es generado por el propio agente de la autoridad en el ejercicio de su función y aún y cuando se reconozca como una institución o cuerpo represivo, no lo exime de una suficiente cultura jurídica que le permita una comunicación de respeto y dominio propio tanto con el ciudadano obediente de la ley como para el infractor de una orden que se resiste a su cumplimiento y por lo cual ha de recaer el peso de la justicia según proceda.

La sabiduría sobrepasa la necedad, de ahí que el responder al requerimiento u orden policial como debida obediencia a la ley, no sea visto o interpretado como una sumisión a quienes, en su equívoco actuar, menoscaban nuestra condición  humana, por el sólo hecho de imponer el respeto a la ley.

El respaldo judicial, no solo debe imperar para el agente del orden público o autoridad en el ejercicio de su función, sino también y ha de revestirse en tal sentido, para los ciudadanos que resultan ofendidos en su decoro y dignidad por el agente ante cualquier requerimiento y por lo cual quedan indefensos y sin derecho de reclamo de justicia en las instituciones que respaldan  a aquellos que detienen con injusticia la verdad.

Entonces preguntemos: desacato por desacatar, ¿qué?

 

 

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Un balance de la gestión del gobierno cubano en los últimos 6 años

Publicado el 28 de octubre en (http://convivenciacuba.es/content/view/842/58/)
Cuatro décadas después de la toma del poder revolucionario en 1959, los factores que hicieron posible el totalitarismo en Cuba llegaron a su límite. Las medidas de carácter popular dictadas en los primeros años de poder revolucionario fueron acompañadas por el desmontaje de la sociedad civil y con un proceso de estatización que comenzó por las empresas extranjeras y no se detuvo hasta que eliminó los últimos 56 mil pequeños establecimientos de producción y servicios que habían logrado sobrevivir hasta 1968.
El intento de subordinar los intereses individuales y de grupo al Estado condujo al fracaso. La coincidencia entre el agotamiento del modelo, el estancamiento de la Nación, el descontento ciudadano y el aislamiento externo, conformaron un escenario de cambios en ausencia de fuerzas alternativas en condiciones de influir en los mismos. El resultado ha sido, de un lado, la desesperanza, la apatía, la corrupción generalizada, el éxodo masivo, y de otro, el surgimiento de nuevos sujetos sociales y políticos.
En ese contexto se produjo el traspaso provisional de poder del Jefe de la Revolución. Sin embargo, el hecho de que la transferencia se efectuara entre las mismas fuerzas que condujeron al país a la crisis, determinó que el orden, la profundidad y la velocidad de los cambios fueran determinados por el propio poder, lo que explica el intento de cambiar la forma para conservar el contenido, una contradicción insalvable que de antemano condenó al fracaso el intento gubernamental. Ese proceso, aún en curso, ha pasado por tres momentos encabezados por el General de Ejército Raúl Castro.
El primer momento
El 31 de julio de 2006, como resultado de su enfermedad, el Primer Secretario del PCC, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros y Comandante en Jefe, Fidel Castro, fragmentó sus múltiples cargos y los depositó provisionalmente en siete dirigentes del Partido y del Estado. Raúl Castro, designado Primer Secretario del PCC, Comandante en Jefe y Presidente del Consejo de Estado. José Ramón Balaguer Cabrera, al frente del Programa Nacional e Internacional de Salud. José Ramón Machado Ventura y Esteban Lazo Hernández, al frente del Programa Nacional e Internacional de Educación y Carlos Lage Dávila, impulsor principal del Programa Nacional de la Revolución Energética. Los fondos correspondientes a los programas de Salud, Educación y Energía serían gestionados mancomunadamente por Carlos Lage, Francisco Soberón (Ministro Presidente del Banco Central de Cuba), y Felipe Pérez Roque. Con esas designaciones comenzó el primer momento del gobierno de Raúl.
En discursos, entrevistas y declaraciones, el nuevo mandatario manifestó la necesidad de introducir cambios, incluyendo la disposición a normalizar las relaciones con Estados Unidos, idea esta que expresó en la entrevista publicada en el diario Granma el 18 de agosto de 2006 y reiteró el 2 de diciembre de ese año en la Plaza de la Revolución. A su vez, sin culpar a su antecesor, Raúl comenzó a desmontar los métodos y planes anteriores: desaparecieron las marchas combatientes, las tribunas sabatinas y otras movilizaciones políticas que formaban parte de la Batalla de Ideas, a la vez que realizó fuertes críticas a la ineficiente producción agropecuaria.
En esa dirección, el 11 de julio de 2007, en la clausura de la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP), planteó, entre otras cosas que “Cada una de las provincias debe tener sus constructores, debe tener sus propios maestros, y debe tener sus propios policías…”. Criticó las plantillas laborales Infladas (método artificial mediante el cual se “redujo” el desempleo a cifras casi nulas y demostrar al mundo la superioridad del sistema cubano). Llamó a los maestros y profesores jubilados a regresar a su profesión. Anunció la eliminación de gratuidades indebidas y el exceso de subsidios. Planteó revertir la tendencia al decrecimiento del área de tierra cultivada (en los nueve años que van de 1998 a 2007 el área había decrecido en un 33%). Luego, el 26 de julio de 2007, en Camagüey, planteó la necesidad de introducir cambios estructurales y de conceptos, enfatizó la importancia vital de producir en Cuba lo que se compra en el exterior y reconoció la existencia de enormes extensiones de tierra infectadas de marabú.
Seguidamente se inició la venta de computadoras, DVD, equipos electrónicos, acceso a la telefonía móvil, alojamiento de los nacionales en hoteles reservados para turistas y alquiler de automóviles en divisas. Se generalizó la entrega de licencias a vendedores de alimentos; comenzaron a cerrarse los comedores obreros; se entregaron en arriendo a los trabajadores, autos de piqueras, barberías de hasta tres sillones, pequeños salones de belleza; se flexibilizaron las regulaciones para la construcción y reparación de viviendas y se permitió la venta de frutas y verduras en las carreteras.
Lo más destacado fue el Decreto-Ley 259 para la entrega de tierras ociosas en usufructo; una medida importante pero insuficiente y contradictoria, pues luego de reconocer la incapacidad del Estado para producir y considerar la producción de alimentos como problema de máxima seguridad nacional, el Decreto-Ley mantuvo al Estado ineficiente como propietario, mientras los productores eficientes quedaron reducidos a usufructuarios.
El segundo momento
El 19 de febrero de 2008, resultado del empeoramiento de la salud de Fidel, se publicó el “Mensaje del Comandante en Jefe” mediante el cual renunciaba definitivamente a sus múltiples cargos. Cinco días más tarde, el 24 de febrero, Raúl Castro en la ANPP, fue elegido Presidente del Consejo de Estado, dando inicio al segundo momento de su gobierno, el cual abrió una etapa de conjeturas, deseos, aspiraciones y esperanzas.
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A partir de ese momento, quedó sin lugar la fragmentación del poder dictada en julio de 2006 por Fidel Castro. Lage y Pérez Roque terminaron separados del PCC y los demás cesaron en sus funciones o asumieron otras en el nuevo gobierno. De ellos emergió José Ramón Machado Ventura como Segundo Secretario del PCC y Vicepresidente del Consejo de Estado y Esteban Lazo conservó su condición de miembro del Buró Político.
En este segundo momento comenzó la introducción de un conjunto de medidas que se puede calificar como un plan mínimo de reformas, limitado a algunos aspectos de la economía, cuyo contenido se resume en: 1- Lograr una agricultura fuerte y eficiente para garantizar la alimentación de la población y sustituir importaciones. 2- Hacer que las personas sientan la necesidad de trabajar para vivir. 3- Rechazar firmemente las ilegalidades y otras manifestaciones de corrupción. 4- Desinflar las plantillas laborales, cuyas plazas innecesarias sobrepasaban el millón de trabajadores y 5- Impulsar el trabajo por cuenta propia.
En la segunda mitad del año 2011 se promulgaron varios decretos y resoluciones autorizando la transmisión de propiedad de vehículos entre particulares; la compra-venta, permuta, donación y adjudicación de viviendas; la flexibilización en el arrendamiento de viviendas; la comercialización de las producciones agrícolas en el sector turístico; se amplió la política crediticia a los trabajadores por cuenta propia y a los pequeños agricultores y se flexibilizaron las restricciones a los cubanos del interior del país para emigrar a La Habana.
Entre otros factores, ese programa mínimo estuvo limitado por una especie de dualidad de poderes, manifestada en el compromiso del nuevo mandatario de consultar las decisiones más importantes a Fidel y en las críticas indirectas de este último, contenidas en sus reflexiones e intervenciones públicas. El punto más crítico de esa dualidad se produjo a mediados del año 2011, cuando el líder de la revolución realizó varias reapariciones en público: el 11 de julio en el Centro Nacional de Investigaciones Científicas; el 13 de julio en el Centro de Investigaciones de la Economía Mundial, donde ordenó realizar una investigación urgente acerca de cómo sería la postguerra; el 15 de julio en el Acuario Nacional; el 16 de julio en el Ministerio de Relaciones Exteriores, donde se reunió con los embajadores cubanos en el exterior; y el 25 de julio, víspera del aniversario del Asalto al Cuartel Moncada, vestido de verde olivo en Artemisa. El mismo día 26 celebró la conmemoración del Asalto con artistas, intelectuales, Pastores por la Paz y otros invitados.
Finalmente, el sábado 7 de agosto en una sesión extraordinaria de la ANPP, Fidel intervino para expresar una vez más sus preocupaciones por la inminente guerra nuclear y las relaciones con Estados Unidos. En su intervención aseguró que el mundo se salvará si tiene en cuenta los razonamientos lógicos que él estaba exponiendo. En ese sentido, refiriéndose al presidente Obama, dijo que este: Tal vez no daría la orden si lo persuadimos.
En medio de esas actividades, el 1 de agosto, en la sesión ordinaria de la ANPP, Raúl Castro anunció la generalización del trabajo por cuenta propia, incluyendo la contratación de mano de obra, algo inédito en Cuba; y el 13 de agosto, se anunció la próxima liberación de otros seis prisioneros políticos. Dos acontecimientos que develaban contradicciones que podrían derivar en desgobierno.
La importancia de este segundo momento del gobierno de Raúl consiste, en que las medidas introducidas en un contexto nacional e internacional desfavorable, sin economía y sin otro país que lo sostenga de forma indefinida, era imposible el retroceso al inmovilismo anterior. Por tanto, la única salida, con o sin voluntad política, es seguir adelante.
El tercer momento
El VI Congreso y la Primera Conferencia Nacional del PCC, celebrados en abril de 2011 y enero de 2012 respectivamente, se presentaban como definitorios para los cambios.
En el informe al VI Congreso, Raúl planteó que el trabajo por cuenta propia estaba llamado a convertirse en un factor facilitador para la construcción del socialismo en Cuba, ya que permitirá al Estado concentrarse en la elevación de la eficiencia de los medios fundamentales de producción y desprenderse de la administración de actividades no estratégicas para el país. Y en la clausura explicó que la actualización del modelo económico se desplegará gradualmente en el transcurso del quinquenio; reconoció que a pesar del Decreto-Ley 259 persisten miles y miles de hectáreas ociosas; llamó a modificar en la vida del Partido la mentalidad, atada durante largos años a los mismos dogmas y criterios obsoletos y declaró que su misión principal y el sentido de su vida era defender, preservar y proseguir perfeccionando el Socialismo.
Los contenidos del programa mínimo, asumidos como acuerdos del cónclave partidista, quedaron desglosados en los Lineamientos de la Política Económica y Social, pero acotados por el sistema de planificación socialista y la empresa estatal como vía principal para la dirección de la economía.
Unos días después que el VI Congreso había acordado cambiar los métodos y separar las funciones políticas de las administrativas, en las 15 conferencias provinciales del PCC celebradas entre mayo y julio de 2011, Machado Ventura reiteró ideas como las siguientes: “El Partido no administra, eso es bueno, pero no puede perder el control sobre sus militantes, independientemente del cargo que ocupen”; “Tenemos que conocer de antemano qué va a sembrar y cosechar cada productor”; “Hay que exigirle a los que no hacen producir la tierra”. Planteamientos dirigidos a mantener la economía subordinada al Partido y por tanto frenando el interés de los productores.
En ese contexto, en los 30 días que separan el jueves 10 de mayo del sábado 9 de junio de 2012, Fidel Castro publicó cuatro reflexiones y después, entre el 11 y el 18 de junio, aparecieron ocho pequeños textos –de unas 43 palabras de promedio– sobre Erich Honecker, Teófilo Stevenson, Alberto Juantorena, Deng Xiaoping, versos de Nicolás Guillén sobre Che Guevara, la moringa, los yogas y sobre la expansión del universo. Mensajes nebulosos, sin relación entre ellos y ajenos a nuestra realidad. Desde esa fecha, la desaparición de sus textos parece marcar el fin de la dualidad de poderes, por lo que ahora y no antes se puede hablar del gobierno de Raúl.
En el mes de julio de 2012, en la clausura del IX Período Ordinario de Sesiones de la ANPP, cuando ya no se publicaban las reflexiones de Fidel, Raúl Castro volvió sobre los planteamientos realizados en el informe al VI Congreso, como el referido al aumento de las tierras ociosas hasta cinco caballerías y otras. El 26 de julio de ese año, en Guantánamo, retomó el tema de las relaciones con Estados Unidos y el 30 de julio, encabezó la marcha por el Día de los Mártires en Santiago de Cuba, lo que podía ser la confirmación del tercer momento de su gobierno.
Resultados de los tres momentos
Respecto a lograr una agricultura fuerte y eficiente para garantizar la alimentación de los cubanos, tenemos que la producción agropecuaria cayó en el año 2010 en 4,2%; en el 2011 el Producto Interno Bruto (PIB) creció menos de lo previsto; la importación de alimentos aumentó de 1,5 miles de millones en 2010 a 1,7 millones en 2011; las ventas disminuyeron en 19,4% respecto a 2010 y los precios al detalle se incrementaron en 19,8%; mientras el salario medio mensual nominal aumentó solo en 2,2%, lo que empeoró la situación del cubano respecto al momento en que se comenzaron a introducir los cambios. Las zafras azucareras continuaron con producciones similares a la de principios del siglo XX, incluyendo la zafra 2011-2012, que programada para producir 1 450 000 toneladas de azúcar, a pesar de contar con la materia prima suficiente y con el 98% de los recursos contratados para su ejecución, presentó las mismas deficiencias anteriores: ni alcanzó la meta ni terminó en tiempo.
El propósito de que las personas sientan la necesidad de trabajar para vivir, un asunto estrechamente relacionado con las ilegalidades y otras manifestaciones de corrupción, no se logró. En su lugar, las actividades delictivas crecieron, como lo demuestra la cantidad de procesos judiciales celebrados y en marcha, al punto que la corrupción, junto a la ineficiencia de la producción, constituyen problemas de seguridad nacional. La respuesta gubernamental, limitada a la represión, la vigilancia y el control, no ha tenido éxito. La propia prensa oficial ha reflejado en los últimos años las constantes violaciones de precios, desvío de recursos, hurto y robo realizados diariamente por miles y miles de cubanos, incluyendo a altos funcionarios que están siendo procesados legalmente, pero el mal no se ha podido detener.
Respecto a desinflar las plantillas laborales, las limitaciones impuestas al trabajo por cuenta propia impidieron que este sector absorbiera la cantidad esperada de trabajadores estatales. De 374 000 cuentapropistas más de 300 000 eran personas sin vínculo laboral o jubilados. Así, el Trabajo por Cuenta Propia, que además de inconstitucional –pues la Constitución establece que la propiedad sobre los medios e instrumentos de trabajo personal o familiar no pueden ser utilizados para la obtención de ingresos mediante la explotación de trabajo ajeno–; absorbió menos del 20% de los trabajadores estatales, por lo que el propósito de que esta modalidad asumiera el desempleo de las plantillas infladas, de facilitar al Estado concentrarse en la elevación de la eficiencia de los medios fundamentales de producción y de desprenderse de la administración de actividades no estratégicas para el país, no dieron los frutos esperados.
La anunciada implantación de nuevas medidas, entre ellas, continuar en el año 2012 sin cobrar impuestos a los que empleen hasta cinco empleados, elevar hasta 10 000 pesos la cuantía del ingreso personal por el cual no se pagará impuesto, un abono del 5,0% por el pronto pago de la contribución al ingreso personal, así como permitir la creación de cooperativas y una nueva ley de impuestos que flexibilizaría las cargas tributarias al sector no estatal de la economía, tampoco resolverán la crisis.
Las verdaderas causas

Ante una crisis estructural profunda como la cubana, los cambios tienen que tener carácter estructural. El tiempo transcurrido se ha encargado de demostrar que los pequeños cambios en algunos aspectos de la economía tienen que extenderse desde la coexistencia de las diversas formas de propiedad, incluyendo la privada y la formación de pequeñas y medianas empresas hasta los derechos y libertades ciudadanas. El propósito de conservar el fracasado sistema de planificación como vía principal para la dirección de la economía, la negativa a aceptar que las diversas formas de propiedad desempeñen el papel que le corresponde, ha determinado que la economía –punto de partida elegido para el arranque– continúe sometida a intereses partidistas e ideológicos, mientras la participación ciudadana brilla por su ausencia.
Si el fracaso del modelo totalitario obligó al gobierno cubano, fuera de tiempo, a optar por unas reformas que habían sido ya introducidas por los cubanos al margen de la ley; la actualización del modelo fue más un reconocimiento de la realidad existente que la introducción de medidas resultantes de una voluntad de cambios.
La Primera Conferencia del Partido Comunista de Cuba demostró definitivamente la inviabilidad del modelo vigente y la incapacidad de sus dirigentes para romper con las ataduras ideológicas que impiden avanzar. La negativa a introducir las libertades ciudadanas cerró las posibilidades de cambio. La demora para flexibilizar las medidas migratorias, para democratizar Internet, y para reincorporar en la legislación cubana los derechos y libertades contenidos en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, en el Pacto de Derechos Civiles y Políticos y en el de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, constituye la principal causa del fracaso obtenido.
A lo anterior hay que añadir que el factor tiempo se les agotó. Ahora, sin tiempo, se habla de sin prisa pero sin pausa, lo que trasluce nítidamente la decisión de no cambiar nada que ponga en peligro el poder.
Con independencia de los obstáculos que ha enfrentado el general Raúl Castro en los tres momentos de su gobierno, lo decisivo en el fracaso ha sido la inviabilidad del modelo vigente. Si su gestión de gobierno hubiera contado con las mejores condiciones para implementar las reformas, de todas formas hubiera fracasado, pues en ausencia de las libertades –que constituyen un requisito de la modernidad– y de una alta cuota de voluntad política para conformar un nuevo consenso nacional, era, es y será imposible sacar a Cuba de la profunda crisis en que está inmersa. La capacidad e inteligencia de un hombre o un equipo de gobierno, por altas que sean, resultan incapaces para remontar la actual situación. Esa es la realidad y en eso consiste el reto.

Pequeña “encuesta” inocente

 

En un colegio electoral: "vean, no hay truco… Al menos en la urna". Foto tomada de un sitio oficialista.

Los resultados de las votaciones –dizque “elecciones”– del pasado 21 de octubre en Cuba fueron divulgados en los medios oficiales como una demostración del apoyo popular a la revolución, lo que equivale a decir una muestra de adhesión al gobierno. Nada nuevo en ese discurso. Cada dos años y medios se repite la coreografía en la que gobierno y “electores” hacen su papel en la comedia fingiendo realizar su parte: aquel, que hace elecciones; éstos, que eligen.

Si bien esta vez el proceso tuvo la característica de que los votantes mostraron más apatía de la habitual y que las propias autoridades fueron menos fastidiosas con la propaganda, renunciando incluso a la acostumbrada práctica de molestar a los electores enviando a los pioneros a tocar insistentemente a la puerta de los más morosos en acudir a las urnas, las cifras de asistencia volvieron a colocarse por encima del 90%, como corresponde a todo totalitarismo que se respete. No obstante, incluso si validamos los datos oficiales, la cifra de inconformes quedó claramente refrendada en 1 161 431 cubanos en edad de elegir, quienes no asistieron a los colegios, invalidaron su boleta o la dejaron en blanco, tres formas suficientemente claras de manifestar, cuando menos, la falta de confianza en el sistema por parte de un número significativo de la población.

De todas formas, el temor a las represalias y el efecto zombie siguen marcando su pauta en la población. Durante varios días después de las votaciones decidí hacer una indagación entre algunos votantes de barrios populares de tres de los municipios más poblados de la capital: Cerro, Diez de Octubre y Centro Habana. Conociendo la imposibilidad de organizar una encuesta formal y completa, consideré más efectivo asumir la postura de una ciudadana que pregunta inocentemente en busca de información que necesita para algún asunto personal, e improvisar según la situación. Mi objetivo era confirmar una realidad que todos conocemos: incluso los electores que votan de manera efectiva, es decir, cuyas boletas resultan válidas en el escrutinio porque marcan sobre uno solo de los candidatos a delegados de circunscripción, lo hacen de manera automática. Más aún, incluso la mayoría de los que se declaran partidarios del sistema ignoran hasta los datos más elementales de su “elegido”.

Así, me presenté al azar en 46 cuadras diferentes de los mencionados municipios, algunas veces tocando a la puerta sobre la que se mostraba un siempre desvencijado cartel anunciando que allí radicaba el CDR; otras, abordando a cualquier paisano que circulara por el barrio en cuestión o que simplemente tomara el fresco a la puerta de su casa.
En total, mis preguntas fueron muy elementales, y como antes dije, las apliqué según el caso:

  1. ¿Conoce usted quién es el delegado de la circunscripción, cómo se llama, dónde vive, cómo puedo localizarlo o dónde y cuándo recibe a la población?
  2. ¿Usted votó por el delegado que resultó electo?
  3. ¿Cómo hace cuando necesita localizar al delegado?

En el caso de la primera pregunta, solo un ama de casa me pudo responder a medias, porque el delegado vivía en su propio edificio; aunque ella no sabía cuándo o dónde recibía. En el resto, las personas me decían que sí habían ido a votar –excepto un caso que me respondió con cierto recelo que él no se encontraba en la provincia ese día, y no se mostró muy comunicativo–, aunque nadie me supo decir conseguridad el nombre de su delegado ni mucho menos dónde vivía o cómo localizarlo. Solo tres individuos me dijeron que el candidato por el que votaron había resultado electo, aunque ya no recordaban bien sus datos (apellidos, dirección particular, etc.). “Me parece que se llama Juan Luis o algo así”, “Creo que vive en el edificio verde, al doblar”, fueron algunas de las informaciones más precisas que encontré. Otras descripciones eran incluso más vagas: “Es uno calvo, militar él”, “Sí, cómo no, es uno mulato, medio ‘trabadito’, pero no me acuerdo cómo se llama ni dónde vive”. Como se puede apreciar, el pueblo tiene un alto sentido político y un estrecho vínculo con sus representantes, tal como proclaman los medios oficiales.

Con relación a muchos de mis numerosos familiares y amigos, cercanos o menos cercanos, el patrón se comportó de manera similar, aunque, por supuesto, nadie se mostró remiso a responderme. Solo una persona confiesa haber votado por un delegado (boleta válida), aunque no tiene idea de quién es el tipo o cómo se llama. El resto, anuló su boleta con una “D” o bien la tachó con una cruz. Un grupo menor no asistimos a las urnas.

Ciertamente, mi pequeña “encuesta” no vale a ningún efecto oficial, pero yo invito a cualquier cubano a que compruebe por sí mismo la veracidad de lo que digo. No tiene que ser muy incisivo en su cuestionario: cualquier pregunta acerca de qué llevó a un individuo a votar por uno u otro de los candidatos, o acerca de cuáles son sus expectativas con relación al delegado elegido, levantará inmediatamente la suspicacia del encuestado y solo recibirá evasivas. Han sido más de cinco décadas de miedo y todavía muchas veces la gente cree ver un can Cerbero del sistema detrás de cualquier otro cubano. Pero podrán comprobar sin duda alguna que el discurso oficial se sostiene sobre un andamiaje tan frágil que no resistiría ni el más sencillo sondeo de cualquier organismo calificado para tales efectos.

Claro está, un improvisado encuestador cubano también estaría corriendo el riesgo de abordar al interlocutor equivocado. Quizás se tropiece con el “combatiente” más celoso de la cuadra, ese que ve al “enemigo” detrás de la pregunta más inocua; y entonces puede ocurrir que pase esa noche en un calabozo y salga de él después de firmar un “acta de advertencia”, como escarmiento. Debo confesar que yo he tenido suerte, o a lo mejor es que van mermando los delatores y los talibanes. No sé. Esa sería otra encuesta que, tengo que admitirlo, todavía no me atrevo a hacer.

La necesidad de la luz

Por primera vez me siento blanco del ataque de la dictadura del Estado expresado en la Declaración del Ministerio de Relaciones Exteriores del pasado viernes 2 de noviembre.

Soy alumna, desde hace poco más de un mes, del curso de periodismo que ofrece la Universidad Internacional de la Florida a través de la Sección Norteamericana en la Habana. Lo primero que hice al matricular fue preguntar si existía la posibilidad de estudiar a distancia la carrera completa de periodismo o la de filosofía. Pero la respuesta que me dio la empleada cubana fue que el gobierno de Cuba había cancelado esa posibilidad.

No me siento forzada a dar explicaciones, pero si a defenderme de las posibles represalias que puede tomar con nosotros a partir de ahora el gobierno que evidentemente se siente amenazado por el ejercicio de la libertad de expresión.

Responder a la calumnia de que somos mercenarios de un gobierno extranjero llevaría esta contienda espiritual al plano de hablar el idioma de nuestros secuestradores y presumibles asesinos. Es imprescindible que ellos prueben que pueden dialogar con nosotros en el idioma de la libertad sin la excusa de pretender que la nación es un campamento militar simulando paranoia.

En 53 años no se han atrevido a dialogar con la oposición, les falta valor porque no pueden sostenerse delante de los ciudadanos que se oponen a su tiranía “de la moral socialista” y su consiguiente “legalidad”: especie de lengua muerta sin imagen y que por lo tanto no puede ni tiene la voluntad de expresar nuestros derechos humanos.

No hay nada que resulte más fácil de leer y de comprender por todo el mundo que la Declaración Universal de los Derechos Humanos, porque está redactada a nuestra imagen. Pero es muy difícil seguir la lógica de pensamiento del discurso oficial cubano porque representa el interés de solo un cogollito de personas en este país que han logrado comprar o aterrorizar a otras tantas personas dentro de la Isla, y alimentar la envidia misantrópica de la izquierda radical en el mundo.

Hay algo que quiero hacer notar, porque es la única nota que salta a la vista en el texto que ha publicado el periódico Granma: “…la tarea imposible de convertir a sus mercenarios en un movimiento creíble de oposición interna”

Hay que partir del hecho de que el Estado cubano ha estado simulando paranoia como excusa para reprimir a los ciudadanos que se atreven a expresarse en contra de su gobierno que es un total fraude, incluyendo por supuesto el fraude electoral revestido de trampas legales.

No tendré que explicar demasiado que el verdadero paranoico no está consciente de la razón por la que sitúa la culpa en el otro, pero el Estado cubano sí sabe por qué ha escogido como culpable a los Estados Unidos para justificar la arremetida contra su propio pueblo: El Estado cubano, absoluta dictadura sobre la existencia de las almas bajo su jurisdicción, nunca ha tolerado la oposición política y groseramente la ha negado silenciándola, primero por fusilamiento o encarcelándola por las “leyes revolucionarias”, hasta la ley 88 ( ley mordaza), porque sabe que no puede sobrevivir al pleno ejercicio de las libertades y la voluntad popular consultada sin coerción.

Vuelvo a sugerir conferenciarlo con el texto del juicio contra Hubert Matos de 1959, allí, en palabras del entonces primer Ministro Fidel Castro, quien actuó como principal testigo acusador (y que gobernó de manera explícita esta Isla hasta 2006, y al parecer consiguió durante toda su vida imponer su voluntad), se inició la campaña más ridícula de la historia legal cubana cuando el citado testigo creó el delito de ser “contrarrevolucionario”. Décadas más tarde ésta modesta ama de casa se sorprendió de que algo tan natural como estar en contra de una tendencia política y social que ha cometido tantas acciones criminales, que ha redactado unas leyes tan tramposas para encarcelar a los cubanos, que nunca ha representado en su gigantesco discurso la talla real de un solo ser humano, pudiera ser un delito. No puede ser un delito estar en contra de un gobierno y expresarlo y querer cambiarlo, no a la manera revolucionaria, que incluye el uso de las armas, sino a la manera de la democracia en germen: con las armas de la opinión, incluyendo la protesta ciudadana. Pero el detalle está en que para impedir esos derechos, el Estado cubano simula locura, simula paranoia y el blanco de sus ataques son los Estados Unidos, y esa paranoia fingida sirve también a su coartada ideológica para mantener la persecución contra los opositores.

El acto más disidente, en un país de tal fariseísmo político que haría palidecer a los “sepulcros blanqueados” que señaló Jesús en los Evangelios, es acordarse de la decencia y comenzar a ser honesto y objetivo con la realidad cubana. Es fácil alcanzar credibilidad si tan solo se es fiel a la vocación cristiana, humana, que todos tenemos, y se ejerce en una escala superior a nuestro egoísmo.

En situaciones como ésta puedo esperar a mis perseguidores, sin faltar a una sola clase de periodismo, leyendo la Biblia en primer lugar y en especial los Evangelios, y, acordándome también de personas como Martha Beatriz Roque, como Oscar E. Biscet, como Elizardo Sanchéz, tan calumniados, tan perseguidos, por momentos tan sufridos, tan abandonados (por este pueblo siempre dispuesto a cambiar sus derechos por un plato de lentejas) y sin embargo, a manera de antiguos profetas, tan vencedores en Cristo y tan enhiestos.

 

La segunda oportunidad de Obama

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Hace 4 años un buen número de cubanos concibió la esperanza de que el presidente Barack Obama introdujera en la política exterior de los Estados Unidos los cambios que condujeran a un mejoramiento en las relaciones con Cuba. Entre los puntos más significativos estaba la reducción o eliminación del embargo bloqueo, la flexibilización de los viajes y remesas a Cuba y la clausura de la prisión en la base naval de Guantánamo.

“Lamentablemente” Obama no ha sido el dictador de los Estados Unidos, sino solo un presidente que deber regirse por el sistema democrático que los norteamericanos han edificado a lo largo de más de dos siglos. No obstante, se eliminaron las restricciones impuestas por su antecesor Bush en relación a los cubano-americanos y el envío de remesas; más estadounidenses pudieron viajar a la Isla en este tiempo, pero continuó la persecución a las empresas que comercian con Cuba y la prisión de Guantánamo siguió funcionando como antes. Siempre podremos hacernos la pregunta de cómo hubiera sido la situación si aquellas elecciones de 2008 las hubiera ganado el republicano Mac Cain .

De forma paralela los cuatro años de gobierno de Obama coincidieron con el leve optimismo que despertaron las llamadas “reformas raulistas”, en las que, como estaba previsto, se mantuvo el mismo nivel de beligerancia antiimperialista combinado con la aseveración de que la mesa estaba servida para discutir con el vecino del norte siempre y cuando se hiciera en plena igualdad de condiciones. En todo este tiempo el enfoque que han ofrecido los medios de información cubanos -propiedad privada del Partido Comunista- se ha concentrado en demostrar que “el presidente negro”, como reiteradamente lo ha llamado Fidel Castro, es más de lo mismo e incluso que ha sido peor en algunos aspectos.

Faltando menos de una semana para conocer los resultados electorales, el MINREX cubano hizo pública una Declaración en la que reacciona con notable irritación frente a unos cursos que se ofrecen en la Oficina de Intereses (SINA) y al establecimiento de centros para conectarse a Internet. El término “ilegales” aparece 5 veces en el texto que contiene la afirmación de que “el actual gobierno de los Estados Unidos no tiene la voluntad real de dejar atrás las peores políticas y prácticas de la Guerra Fría…”

Hay quien dice que esta declaración pudiera ser el augurio de una nueva ola represiva contra los disidentes. Otros apuestan a que se limita a enviar un mensaje a Obama si fuera reelecto, o a Romney si resultara ganador. En unas horas sabremos si habrá cambio o continuidad en los Estados Unidos. Tengo la impresión que hay menos optimismo con lo que pueda avanzar Obama si repite y una gran expectación sobre hasta donde pudiera Romney cumplir sus amenazas. Lo significativo es que este país que lleva medio siglo exhibiéndose como el que ha roto todas las dependencias con el poderoso vecino, siga pendiente de lo que se legisla en USA para determinar cómo reprime a sus opositores y hasta dónde puede flexibilizar su política migratoria, para solo citar dos ejemplos.

Me temo que, gane quien gane, será del lado de acá donde seguiremos teniendo más de lo mismo.

La obra del artista cubano culpable por delitos de intento de abuso sexual se exhibe en la Habana.

Por: Ignacio Estrada Cepero, Periodista Independiente.

Nota de Prensa de El Nuevo Herald
Auspiciadores de la Expo
Expo Colectiva
Imagenes 2003. Grabado
Los Machetes de la Virgen 2008 Tecnica mixta sobre semillas de framboya.
Tu luz ilumina mis largas noches 2012 TGK

La Habana, Cuba- Desde el pasado 7 de septiembre varias instituciones cubanas junto a la cooperación de la Embajada del Reino de Noruega auspician la expo colectiva “Sucedáneos de Fe”.

La muestra reúne a 12 artistas contemporáneos cubanos, entre los que se encuentra Agustín Bejarano quien exhibe en la exposición un total de tres obras. Bejarano compareció recientemente ante un tribunal norteamericano, donde se declaro culpable de un delito de intento por abuso sexual. Después de un año y medio de ser acusado por abusar sexualmente de un menor de 5 años de edad.

El pasado miércoles mientras la obra se exhibía en el antiguo Convento San Francisco de Asís el pintor Agustín Bejarano era encontrado culpable por el tribunal de Miami y puesto en prisión por los delitos de abuso a un menor de edad y conducta lasciva.

Un artículo del periódico norteamericano el Nuevo Herald aclara que el artista cubano cumplirá una condena de 42 meces en prisión y 10 años de libertad condicionada y aclara que, a partir de este momento su nombre formara parte de la lista de “Depredadores Sexuales”.

El juez Dennis Murphi dijo en audiencia pública que Agustín Bejarano será deportado a la Habana después que cumpla la condena que le fue impuesta por el Tribunal Penal del Condado de Miami-Dade.

El escándalo a sexual del pintor cubano no ha tenido repercusión en los medios de prensa en la isla, y ninguna de las instituciones culturales del país ha formulado nota donde expresen la expulsión del artista de sus filas oficialistas.

La obra “Tu Luz Ilumina mis Largas Noches” una de las tres expuesta en la Habana, fue creada por el pintor este mismo año mientras aguardaba su comparecencia ante la justicia.

Algunos juristas cubanos aseguran que si el delito confesado por Bejarano se hubiera cometido estando en Cuba la condena a enfrentar podía ser mayor a la sentencia obtenido en Estados Unidos.

La exposición colectiva estaba prevista para que concluyera el pasado viernes 2 de noviembre.

 

 

 

Iglesia Católica Cubana dedica el Calendario del 2013 a la personalidad del Presbítero cubano Félix Varela.

Por: Ignacio Estrada Cepero, Periodista Independiente.

 

La Habana, Cuba- La Conferencia de Obispos Católicos de Cuba dedica el calendario del venidero año, al 224 aniversario del nacimiento de quien fue el Padre Félix Varela.

El almanaque ya es reconocido por algunos de los fieles católicos cubanos como uno de los más hermosos vendidos en los últimos años. Una amplia biografía del Presbítero cubano acompaña cada hoja, haciendo un recorrido desde su nacimiento a cada etapa de su vida.

Es la primera ocasión en que la iglesia cubana rinde homenaje en uno de sus calendarios anuales a quien es reconocido como “El Ciervo de Dios”

Es de recordar que este humilde cubano impulso grandes cambio en la enseñanza cubana ganando ser llamado por todos como “El que nos Enseño a Pensar”. Este pequeño sacerdote cubano vivió persecución por el régimen español y tuvo que marchar a Estados Unidos donde falleció a los 65 años de edad.

En la primera visita papal a Cuba su Santidad Juan Pablo II expreso refiriéndose a la labor de esta sacerdote cubano y cito textualmente”…Hijo preclaro de esta tierra es el P. Félix Varela y Morales, considerado por mucho como piedra fundacional de la nacionalidad cubana. El mismo es, en su persona, la mejor síntesis encontrar en fe y cultura cubana. Maestro de generaciones de cubanos, enseño que para asumir responsablemente la existencia lo primero que se debe de aprender es el difícil arte de pensar correctamente y con cabeza propia…”

Los calendarios ya están a la venta en todas las parroquias y lugares de cultos de la isla.

Represión: único lenguaje del castrismo con la oposición

Fueron los primeros años de Revolución y muchos creyeron en el altruismo del Socialismo. Salieron de sus casas vírgenes de perversidades. Sanos y pudorosos de obscenidades políticas, aun llevaban en sus labios el sabor de la adolescencia. Un lápiz, una libreta, un lema y un pensamiento martiano: “Ser cultos para ser libres”. Esparcieron por los campos el abecedario de la Revolución, la matemática del poder y la geografía del comunismo. Más allá de esta cultura no existe lenguaje, ni cálculos, ni países. Así repartieron los jóvenes alfabetizadores por toda Cuba las raíces de la educación a cambio de la servidumbre.

Cayeron todos en la trampa del poder, les enseñaron conceptos de justicia, derecho, independencia y libertad, pero tanto la justicia como la independencia y la libertad eran derecho exclusivo del Estado. Esto se convirtió en ley constitucional, condición de existencia para ser cubano. Como el caballo dentro de las barras de tiro del carretón, que el dueño le coloca ojeras para que no desvíe la mirada del camino mientras lo fustiga con un látigo, se educó al cubano. Estas viejas formas de educación ejercidas por los poderes totalitarios convierten al hombre en propiedad estatal. Desde que recibe los primeros conceptos sobre las palabras en el círculo de la infancia, hasta que termina la universidad, el éxito docente está determinado por la aceptación incondicional al régimen. La servidumbre y la esclavitud son convertidas en un acto de gratitud ante la bondad del esclavista Estado. Ya hoy esas formas de educación pierden efectividad ante otras que han surgido imparciales a los intereses del poder. Con el total derecho que da la condición humana a la educación, países que se obligan a cumplir con el pleno uso de la libertad como instrumento de prosperidad y elevación de valores para la creación, no del hombre nuevo, sino del hombre bueno, que el castrismo no ha sido capaz de crear, intentan prestar su servicio de comunicación y docencia ausentes de toda condición de servidumbre o esclavitud al Estado que los proporciona. Uno de ellos es los E.U y como es usual el gobierno cubano lo toma como un acto ofensivo. Amparado en el poder absoluto de una Constitución que convierte los derechos en delitos y la libertad bajo la condición de servir incondicionalmente al poder, obstruye cualquier gesto de bondad al pueblo de Cuba. Un aparatoso editorial del periódico Granma critica los cursos gratuitos que se brindan en base al conocimiento de derechos humanos, periodismo social, computación, inglés u otra asignatura perteneciente a la ética del humanismo. Más que todo en base a la paz, la fraternidad y la convivencia de todos los seres creados por Dios. La mayor parte de los beneficiados pertenecen a esa parte del pueblo de pensamiento libre, que precisamente por eso y por exigir la práctica de sus derechos inherentes a la condición humana se convierten en parias, excluidos sociales, discriminados, muchos expulsados de sus estudios, otros ya graduados pero imposibilitados de ejercer sino aceptan la vil política del poder.

Estos cubanos no han sido ni creados, ni formados por Norteamérica, sino por el régimen castro comunista, que sí los ha privado de cualquier tipo de sostén económico, derecho de expresión y campos del conocimiento. Despójese cada hombre cubano o extranjero de cualquier tipo de parcialidad política, ya sea de izquierda o de derecha, y pregúntese por qué un curso de derechos humanos, de periodismo ciudadano, de computación o idiomas, brindado por un gobierno extranjero, se convierte en un acto subversivo y enemigo para el Estado en cuestión. ¿Es acaso una cámara fotográfica, un teléfono móvil, una memoria flash, o una computadora una peligrosa arma que atenta contra la soberanía nacional? El gobierno de Cuba no tiene el derecho moral para cuestionar estas actitudes, mucho menos la dignidad suficiente para censurarla. Sin previa consulta popular ha brindado instrucción y asesoría militar con vistas a la violencia y el terrorismo, además de capacitación en distintas actividades profesionales donde está incluida la política de implantación del socialismo en otros estados. El Ministerio de Relaciones Exteriores ratifica que Cuba “no cederá terreno a la injerencia extranjera y que utilizará todos los mecanismos legales a su alcance para defender la soberanía conquistada y hacer valer el respeto al pueblo cubano y a las leyes del país”. Así finaliza la amenaza directa y sin tapujos a la libertad, escrita en el periódico Granma. Mecanismos legales no posee, excepto la ley de la fuerza que viola la ley de la justicia. Sabemos que tiene el poder para cumplir las amenazas, pero no la razón. Todo parece indicar un recrudecimiento de la represión, ¿será que volverán las largas condenas políticas, los injustos juicios sumarios, los asesinatos en el paredón? ¿Será la participación en esta represión una condición indispensable asociada a obtener el pasaporte?,

Montan otro teatro político en contra de los EU para continuar justificando las violaciones a los derechos del pueblo de Cuba que el Estado ha dejado de respetar desde el mismo momento en que estableció una Constitución en contra de sus derechos escondiendo los intereses del poder detrás de la panacea del socialismo.

La amenaza hace un alegato a la convención de Viena, pero si esta contiene dentro de sus estatutos el sostenimiento de la discriminación, exclusión o algún tipo de diferenciación en cuanto a derechos de educación, no es adecuada para los tiempos actuales. Porque si el Estado cubano permitiera la capacitación técnica y profesional no condicionada a la política de gobierno y un pensador diferente al sistema tuviese iguales derechos que un privilegiado partidista, entonces sí podría catalogarse esta actitud de subversiva, injerencista y enemiga, pero mientras la discrepancia política esté penalizada solo es una actitud de justicia de un país hacia un pueblo excomulgado de derechos por un poder dictatorial.

El lenguaje agresivo y belicoso del gobierno cubano, no solo hacia los EU sino hacia cualquier Estado que condicione de algún modo las relaciones diplomáticas con los derechos humanos no ha variado durante 50 años. Los intereses del poder, y para mantener el poder, están por encima de cualquier tipo de instrucción o razón de conocimiento. El monopolio de la información en manos del único partido gobernante deja ver claramente mediante estas conductas que la gratuidad de la educación es cobrada con la fidelidad política incondicional.

Las oficinas habilitadas en cualquier institución acreditada en el pais no adiestran revolucionarios para golpear y atacar en las calles, o arremeter contra las casas de los pacifistas como hordas de facinerosos, tampoco especializan o instruyen en el arte del terrorismo y la guerra. ¿Cómo entonces puede ser subversiva e injerencista? La única razón que puede haber para la oposición a tales gestos de fraternidad es la negación abierta del derecho de aprendizaje y educación. Que en última instancia pone en riesgo al gobierno como dictadura.